¡BIENVENIDO AL RINCÓN DE CARLOS DEL RÍO!
Desde aquí escribo críticas de películas y novelas, cuénto como va la escritura de mi primera novela y doy consejos para aprender a escribir ficción. Si te apetece ver una película o leer un libro que yo he puesto mal ¡vete a verla o léelo! Que a mí no me guste no significa que a ti te parezca lo mismo. Las críticas son una opinión personal y no tienes por qué coincidir conmigo.
Gracias por dejarte caer por aquí.

Últimas críticas y artículos sobre cómo escribir ficción

"El tour de los Muppets", de James Bobin; "Ida", de Pawel Pawlikowski; "Noé", de Darren Aronofsky; "Crónicas diplomáticas", de Bertrand Tavernier; "Víctimas" (novela), de Dean Koontz; "Aprendiendo de Coppola" (Vida de escritor); "Non-Stop (Sin escalas)", de Jaume Collet-Serra; "Capitán América: el soldado de invierno", de Anthony Russo y Joe Russo; "El gran hotel Budapest", de Wes Anderson; "The Last Drop" (cuento), de L. Ron Hubbard; "Las ventajas de ser un marginado", de Stephen Chbosky; "Doctor Sueño" (novela), de Stephen King; "Una vida en tres días", de Jason Reitman; "Dallas Buyers Club", de Jean-Marc Vallée; "Monuments Men", de George Clooney.

viernes, 18 de abril de 2014

El tour de los Muppets [6]

Poster original de El tour de los MuppetsMuppets Most Wanted
(EE.UU., 2014, 107 min)
Dirección:
James Bobin
Guión:
James Bobin
Nicholas Stoller
Intérpretes:
Ricky Gervais
Ty Burrell
Tina Fey
Steve Whitmire
Eric Jacobson
Dave Goelz
Frank Langella
Salma Hayek
Christoph Waltz
Saoirse Ronan
Miranda Richardson
Stanley Tucci
Ray Liotta
Céline Dion
Lady Gaga
Tony Bennet
James McAvoy
Chlöe Grace Moretz  
IMDb

Los teleñecos, que por algún inexplicable motivo ahora se llaman muppets, han vuelto a la gran pantalla. Hace dos años James Bobin dirigió una película encantadora que fue un éxito de crítica y público; pero ahora a la secuela, también dirigida por Bobin, no le está yendo demasiado bien en taquilla, y es una pena, porque no está mal.
   Justo cuando acaba el rodaje de "Los Muppets", los teleñecos deciden hacer una secuela, aunque saben que nunca funcionan. Para ayudarles contratan a un turbio agente, Dominic Badguy (Ricky Gervais), quien les planifica un tour europeo. Al mismo tiempo, de un gulag de Siberia se escapa el peligroso criminal Constantin, que es una rana igualita a Gustavo, pero con un lunar en la mejilla. Cuando los teleñecos están en Berlín, Constantin, que es el compinche de Badguy, se da el cambiazo con Gustavo. Gustavo acaba en el gulag, mientras que Constatin y Badguy roban museos y bancos aprovechando las actuaciones de los teleñecos.
Fotograma de El tour de los Muppets   Me parece que la clave de su fracaso hay que buscarla en que los teleñecos tienen un público muy difícil: no estoy seguro de que les gusten a los niños de ahora, y su público objetivo somos los que tenemos treinta y tantos, los que crecimos con "Barrio Sésamo", y en nuestro caso juega el factor nostalgia. El problema con la nostalgia es que una vez que la satisfaces, no sueles repetir, porque es como tener un antojo, que una vez satisfecho, te olvidas de él; y muchos adultos satisficieron su antojo de teleñecos con la primera parte (posiblemente llevaron a sus hijos, y no les gustó). No sé, ellos se lo pierden.
   "El tour de los Muppets" es peor que la primera parte porque no tiene el trasfondo que tenía aquella. Aparte de jugar muy bien con la "situación real" de los teleñecos (la gente ya no se acordaba de ellos y tenían que volver a ser famosos), la película trataba de encontrar tu lugar en el mundo. En esta ocasión apenas hay trasfondo, y es sólo trama, pero está llena de momentos muy divertidos.
   Esta película sigue tres tramas: el tour de los teleñecos, los planes de los malos para robar las joyas de la Corona británica (es tipo gincana: van a un sitio y consiguen una pista que les lleva a otro sitio), y las aventuras de Gustavo en el gulag. Ninguna de las tramas está especialmente elaborada, pero como el humor de los teleñecos es al mismo tiempo muy tontorrón e ingenioso, y de vez en cuando hay guiños al público adulto, muchas veces te partes de risa.
   Lo que menos gracia me hace es la investigación del FBI y la Interpol, que supongo que esté llena de chistes americanos hacia los franceses (algunos están bien, como el del coche o los horarios del francés), pero me encanta que Tina Fey esté obsesionada con Broadway y quiera poner en escena un musical en el gulag, aunque no tenga sentido; o que los teleñecos no se den cuenta del cambiazo; o que el periodista irlandés —Hugh Bonneville— se deje sobornar (éste es uno de mis chistes favoritos porque explica muy bien la honradez de los periodistas); o la actuación en España, con los teleñecos con mantillas y peinetas y sombreros cordobeses; o el número musical con el que Constatin hace las paces con Peggy (me partía de risa con lo de la hipoteca de la casa); o el cameo de Céline Dion (siempre supe que Peggy era fan de Dion), que es genial... Y me gusta mucho que al final se resuelva todo porque los teleñecos se dan cuenta de quién es el verdadero Gustavo.
   Si tienes treinta y tantos, y mantienes al niño que llevas dentro vivo, "El tour de los Muppets" es una buena elección para pasar un buen rato.
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martes, 15 de abril de 2014

Ida [5]

Poster polaco de IdaIda
(Polonia, Dinamarca, 2013, 80)
Dirección:
Paweł Pawlikowski
Guión:
Rebecca Lenkiewicz
Paweł Pawlikowski
Intérpretes:
Agata Trzebuchowska
Agata Kulesza
Dawid Ogrodnik 
IMDb

Paweł Pawlikowski nació en Polonia, pero ha desarrollado su carrera en el Reino Unido. Comenzó a dirigir documentales a principios de los 90, y en 1998 dirigió su primer largometraje, "The Stinger". En 2001, con su segundo film, "Last Resort", ganó un Bafta (el premio Carl Foreman al Recién Llegado Más Prometedor). "Ida" es su quinta película, y la primera plenamente polaca.
   En los años 60, la novicia Anna (Agata Trzebuchowska) está a punto de tomar los votos para consagrarse a Cristo, pero antes tiene que abandonar el convento y ponerse en contacto con algún familiar. Anna sólo tiene a su tía Wanda (Agata Kulesza), una juez que nunca se interesó por su sobrina. Wanda le desvela que realmente es judía y que su nombre verdadero es Ida. Entonces las dos mujeres emprenderán una investigación para saber qué pasó con los padres de Ida durante la Segunda Guerra Mundial.
Agata Kulesza y Agata Trzebuchowska
Agata Kulesza y Agata Trzebuchowska
   "Ida" tiene una historia que no está nada mal, pero está contada de la forma más aburrida posible. La película está llena de encuadres deliberadamente feos, con muchísimo aire en la parte de arriba (esto significa que muchas veces ves un plano casi vacío, y una cabecita asomando en la parte de abajo) o con el aire cambiado en los planos-contraplanos (normalmente el actor que iría a la izquierda va a la derecha, y viceversa), y está llena de silencios y de momentos estiradísimos, con acciones que a veces no se ven bien del todo (lo del accidente de coche me costó comprenderlo; o lo del arma homicida, porque no se ve en plano y es la tía quien lo dice, y lógicamente el anciano haría algún gesto para que la mujer llegase a esa conclusión).
   Cuando la estaba viendo, la cabeza se me iba a mil sitios y me tenía que recordar que estaba en un cine. Entonces pasaba algo interesante, y me volvía a meter en la película... hasta que comenzaba a aburrirme de nuevo. Y es que si dejas de lado las (múltiples) partes aburridas, y si te fijas en la historia en su conjunto, está muy bien: la relación entre las dos mujeres es muy interesante, y lo que descubren, y cómo te dibuja la desastrosa vida de la tía, y el arco narrativo de Ida. Y las dos actrices hacen muy buenos trabajos.
   "Ida" es lo que yo llamo una película hecha para la crítica, como "12 años de esclavitud", "La cinta blanca" o "The Turin Horse". Dios sabrá por qué a la crítica le gustan las películas deliberadamente aburridas.

viernes, 11 de abril de 2014

Noé [3]

Poster original de Noé
Noah
(EE.UU., 2014, 138 min)
Dirección:
Darren Aronofsky
Guión:
Darren Aronofsky
Ari Handel
Intérpretes:
Russel Crowe
Jennifer Connelly
Ray Winstone
Anthony Hopkins
Emma Watson
Logan Lerman
Douglas Booth
Nick Nolte
Frank Langella          
IMDb

Con Darren Aronofsky tengo una relación de amor-odio, o mejor dicho, de mucho amor-mucho odio, porque o me encantan sus películas ("El luchador", la obra maestra "Cisne negro"), o las odio ("La fuente de la vida", este castigo bíblico llamado "Noé"). Hacía tiempo que me venía preguntando si los principales problemas de "La fuente de la vida" eran lo accidentado que fue su desarrollo y su menguado presupuesto; ahora que Aronosfsky ha dirigido una superproducción de 130 millones de dólares, me doy cuenta de que el director de vez en cuando hace grandes truños.
   Cuando el mundo está completamente corrompido, el último de los hombres justos, Noé (Russel Crowe), recibe en sueños un mensaje de Dios en el que le indica que va a acabar con la humanidad. Tras viajar con su familia a la montaña donde mora su abuelo Matusalén (Anthony Hopkins), éste le dice que el fin de los días por fuego fue profetizado tiempo ha. Noé le corrige, porque en sus sueños no ve fuego, sino agua. Matusalén le da una semilla del jardín del Edén, y al plantarla Noé, un bosque surge de la tierra yerma. Con la madera de ese bosque Noé y su familia, con ayuda de los ángeles caídos, construirán un arca donde una pareja de todos los animales se refugiarán del diluvio universal con el que Dios limpiará la Tierra.
   "Noé" es una película insufrible porque tiene un guión malísimo, pero tiene momentos visualmente magníficos porque está dirigida por Aronofsky. Las visiones de Noé son geniales, y la formación de los ángeles caídos (ellos después ya no están tan bien, porque son transformers cochambrosos de piedra), y cómo crece el bosque, y cómo te muestra que han pasado varios a años, siguiendo a dos palomas que se acercan al arca, y la llegada de los animales, y la muerte de los ángeles, y el comienzo del diluvio, y la gente muriéndose en el exterior del arca, y la historia de la creación... Pero lo que pasa entre medias solo invita a que te pongas a roncar.
Russell Crowe en Noé
Russell Crowe
   La película está divida en tres partes, a cada cual más soporífera, y nunca acaba de arrancar. La primera te muestra un episodio de la infancia de Noé, cuando Tubal-Cain mató a su padre; y ya de adulto, las visiones del diluvio y el peregrinaje hasta la montaña de Matusalén y el comienzo del arca. En el rescate de Ila, no se sabe muy bien por qué les ayudan los ángeles caídos, si ya no confían en los hombres. Aunque es difícil decirlo con certeza, porque la cosa está muy reñida, posiblemente ésta sea la parte más aburrida de todas.
   La segunda es la construcción del arca. Aquí Aronofsky crea algunas tramas para que haya algo de tensión, aunque es terrible cómo están desarrolladas. Por una parte, Tubal-Cain (ahora interpretado por Ray Winstone) llega donde el arca y le exige a Noé que se lo dé. Tubal-Cain sabe que el diluvio es verdad, porque ha visto que se han metido las aves, pero como el arca está defendida por los transformers cochambrosos, se queda por ahí al lado con su ejército, dejando que Noé acaba tranquilamente el barco. Bueno, eso es hasta que empieza a llover, que es cuando deciden atacar, a pesar de los transformers cochambrosos. Yo me preguntaba por qué no habían atacado antes, si sabían que el diluvio era cierto y querían el arca.
   Aquí también aparecen dos hijos de Noé preocupados por la descendencia. Sem (Douglas Booth) está enamorado de su hermanastra Ila (Emma Watson), pero Ila no puede tener hijos. Ila le pide a Noé que busque una mujer fértil para Sem, pero Noé no quiere saber nada del tema porque no se lo ha pedido Dios (parece ser que lo de pensar por sí mismo no era uno de sus fuertes). Menos mal que el abuelo Matusalén, además de ser muy viejo, puede obrar milagros sacándoselos (Aronofsky) de la manga...
   Y el otro es Cam (Logan Lerman), que le pide a su padre una mujer, porque claro, cuando se acabe el diluvio él no va a tener una hembra, y a ese paso no va a tener descendientes (y bueno, no va a echar polvetes). Pero el padre erre que erre, y que no, que Dios no quiere eso. Entonces Aronofsky crea la historia de amor más inverosímil y precipitada de la historia del cine.
   Comienza a llover y entramos en la tercera parte. Como realmente ya no hay historia, porque han construido el arca y salvado a los animales, y sabes que no tienen que luchar contra los elementos y que se van a salvar, Aronofsky crea otras dos tramas terribles. Una tiene que ver con un polizón inesperado, y es ridícula; y la otra parece más la historia de Abraham e Isaac que de Noé, y con ella incomprensiblemente Aronofsky te dice que Noé se equivocó al ser tan fanático.

jueves, 10 de abril de 2014

Crónicas diplomáticas [6]

Poster francés de Crónicas diplomáticasQuay d'Orsay
(Francia, 2013, 113 min)
Dirección:
Bertrand Tavernier
Guión:
Abel Lanzac
Christophe Blain
Bertrand Tavernier
Intérpretes:
Raphaël Personnaz
Thierry Lhermitte
Niels Arestrup
Juliet Gayet
Anaïs Demoustier
Jane Birkin     
IMDb

La última película de Bertrand Tavernier está basada en "Quai d'Orsay", un cómic inspirado en las experiencias de uno de sus autores, Abel Lanzac, quien durante años escribió los discursos de Dominique de Villepin. El film se presentó en el Festival de San Sebastián, donde ganó el premio al Mejor Guión; y en los últimos Césares logró el de Mejor Actor Secundario (Niels Arestrup) y estuvo nominado a dos más: Mejor Guión Adaptado y Mejor Actriz Secundaria (Juliet Gayet).
   El joven Arthur Vlaminck (Raphaël Personnaz) acaba de entrar a trabajar en el Ministerio de Asuntos Exteriores francés, donde escribirá los discursos del ministro Alexandre Taillard de Vorms (Thierry Lhermitte). Pero una vez dentro, tendrá que lidiar con una burocracia demencial y gigantesca, con unos colegas que no sabe si son de fiar, y con un ministro pueril, más interesado en quedar bien que en hacer política.
Raphaël Personnaz y Thierry Lhermitte en Crónicas diplomáticas
Raphaël Personnaz y Thierry Lhermitte
   "Crónicas diplomáticas" es divertida, y a veces lo es mucho, porque ves cómo funciona un ministerio desde dentro, y Tavernier te lo cuenta con un gran reparto y un ritmo rapidísimo. Tavernier utiliza al protagonista para mostrarte los entresijos del poder, y ves lo que siempre sospechaste que eran los ministerios: lugares con demasiados empleados, donde nadie sabe muy bien lo que tiene que hacer y las órdenes son contradictorias y hay un montón de situaciones sin sentido (lo del criptógrafo me hace mucha gracia), y que los políticos son meras fachadas, obsesionadas con salir bien en la foto, que se rodean de una camarilla que es la que les saca las castañas del fuego.
   El problema de la película es que una vez que pasa la novedad, resulta repetitiva. Para mí su mejor momento llega en seguida, con la crisis del barco, que tiene situaciones con las que te partes de risa. Después ya nunca llega a ese nivel, y todo te recuerda a situaciones ya vistas: sí, el chico tiene que escribir otro discurso, y el ministro es un cretino que se lo rechaza sin dar explicaciones concretas, y la camarilla no hace más que marear la perdiz, y luego, de alguna manera, las crisis se solucionan. Y el ministro sigue obsesionado con los rotuladores que no despeluchen y con Heráclito.
   A medida que avanza la película, Tavernier prepara situaciones que parecen que van a ser muy divertidas, y después no lo son tanto, como la comida con la Premio Nobel. Y pasan tantas cosas que te pierdes la evolución del protagonista (aparece en la cena con los amigos, donde defiende al ministro, porque él ya se está creyendo esa forma de hacer las cosas), o lo que le pide su novia, que enterarte te enteras, pero que es algo confusísimo.

martes, 8 de abril de 2014

Víctimas [3]

Portada americana de Víctimas, de Dean KoontzNOVELA
Watchers
(EE.UU., 1987, 352 páginas)
Dean Koontz 

Tras casi 20 años publicando (muchas) novelas, Dean Koontz logró hacerse escritor de best-sellers a finales de los 80, cuando encadenó cuatro éxitos: "Extraños" ("Strangers"), "Víctimas" ("Watchers"), "Relámpagos" ("Lighting"), y "Medianoche" ("Midnight"). "Víctimas" dio lugar a cuatro películas, tuvo buenas críticas, y para los fans y para el propio Koontz (lo reconoce en el epílogo de la edición americana de 2003) es una de sus mejores novelas. Tal vez hace 25 años resultaba muy original y tierna, pero a mí me ha parecido terrible, y desde luego Koontz tiene novelas muchísimo mejor que ésta.
   Para Travis Cornell la vida hace tiempo que dejó de tener sentido. El día que cumple 36 años se va a un monte con la intención de disparar a serpientes de cascabel para pasar el rato, pero allí descubre a un perro, un golden retriever, que parece haberse escapado de algún sitio. El perro evita que Travis se meta en un sendero, donde que hay algo (o alguien) peligroso. Como el golden retriever muestra una inteligencia mucho más elevada que cualquier perro, Travis decide quedárselo. Lo que no sabe es que el FBI, un asesino a sueldo, y un monstruo creado en un laboratorio, van tras el animal porque es un perro genéticamente modificado en un proyecto secreto financiado por el Gobierno.
   Para el que nunca haya leído a Koontz, el autor es muy bueno presionando a los personajes con amenazas terribles, y con unos villanos, que generalmente son psicópatas, tan excepcionalmente obsesivos, retorcidos y peligrosos que hacen que Robert De Niro en "El cabo del miedo" parezca la Madre Teresa. Además, Koontz suele crear unos protagonistas que están psicológicamente dañados, por los que muestra mucha ternura, y logra que sientas muchísima empatía por ellos. El principal problema de Koontz es que una vez que la trama ha echado a andar, progresivamente la historia va perdiendo el sentido común, y comienzan a suceder cosas incoherentes y, muchas veces, ridículas.
   En "Víctimas" se ve todo eso. La novela aguanta bien hasta la mitad, después se desploma. Comienza presentándote a Travis Cornell y al perro; a un misterioso (y muy retorcido) asesino a sueldo que va matando a científicos relacionados con un laboratorio; a un peligrosísimo monstruo obsesionado con matar al perro; a un agente del FBI que sigue la pista del perro y del monstruo (se escaparon del mismo laboratorio); y a Nora Devon, que es un personaje excepcionalmente bien dibujado (es una chica de 30 años que por la influencia nociva de su difunta tía no ha podía disfrutar de la vida).
   Poco a poco vas atando cabos, y la tensión va subiendo porque se van juntando las tramas, y sabes que a Travis se le van a echar encima el FBI, el monstruo y el asesino. Koontz se luce con unas muertes y unas escenas de suspense muy buenas (es otro de sus puntos fuertes), y hace que vuelen las páginas.
   En esa primera parte hay una gran trampa, y es el rescate de Nora de su acosador. Aparte de que es increíble que Nora no llame a la policía a las primera de cambio (Koontz lo quiere justificar, pero no cuela), el acosador incomprensiblemente se ha pasado horas en el dormitorio de Nora esperando a que suba a su cuarto, y el perro, que es inteligente pero que no tiene poderes psíquicos, de alguna manera sabe que Nora está en peligro justo en el momento preciso; entonces Travis y él la salvan en el último minuto.
   La novela comienza a hacer agua cuando Koontz se detiene a mostrarte la educación del perro (no me lo invento: es tan inteligente como un humano y aprende a leer... Para mí es forzar demasiado la suspensión de la incredulidad, y más cuando descubres por qué lo creó el Gobierno), y la relación entre Travis y Nora. Cuando sabes que les están pisando los talones, Koontz se olvida de las amenazas y se detiene a contarte eso. Más tarde estira demasiado otras tramas para llegar al final: los trabajos que tiene que hacer al asesino para dar con ellos, cómo el abogado de Nora da esquinazo al FBI, cómo el perro enferma. Y después de esperar durante demasiado tiempo, el clímax no es excesivamente emocionante.
   De Dean Koontz, que es terriblemente irregular, me he leído algunos de sus últimos libros, y en esta novela aparecen rasgos muy distintivos de su voz, pero aún están verdes ("Breathless", de 2009, es una novela muy similar a ésta, y aunque también es mediocre, funciona algo mejor). En la actualidad Koontz tiene un estilo más rebuscado, y a mí me gusta más (la prosa de "Víctimas" la podía haber escritor cualquiera; la huella del autor se notan en los temas, los personajes, y cómo desarrolla la trama); su humor siempre es tontorrón, pero ahora sí es divertido; y hoy en día es muchísimo mejor subiendo la tensión y creando un ritmo rapidísimo.

domingo, 6 de abril de 2014

VIDA DE ESCRITOR: APRENDIENDO DE COPPOLA

Portada de Francis Ford Coppola Interviews, de Gene D. Phillips y Rodney HillFrancis Ford Coppola es uno de mis directores favoritos, y repasando su carrera, si quieres ganarte la vida con alguna disciplina artística, se pueden aprender varias lecciones.
   Cuando pensamos en él, nos viene a la cabeza la trilogía de "El padrino" ("The Godfather") o "Apocalypse Now", y que es uno de los mejores directores de la historia del cine. Pero olvidamos que Coppola no nació dirigiendo obras maestras: se ganó su prestigio paso a paso.
   En un libro magnífico de entrevistas, "Francis Ford Coppola: Interviews", editado por Gene D. Phillips y Rodney Hill, Coppola recordaba en 1970 cómo fueron sus comienzos en el cine (es importante destacar que tenía 31 años, que todavía no había ganado aún ningún Oscar —tiene 5—, y que aún no había dirigido "El padrino").
   Veamos las lecciones:

Lección 1: Tienes que formarte en el arte en el que quieres trabajar. 
Ya desde niño hacía montajes de las películas caseras de su familia. Con 18 años se sintió fascinado por Eisenstein, y leyó todos sus libros y vio todas sus películas. Antes de ir a una escuela de cine, fue a una de teatro, donde dirigió muchas obras. Lo hizo porque le parecía que la mayoría de los estudiantes de cine se obsesionaban con la técnica, y él quería poder llevar algo más tras cuatro años en el teatro.
   Un apunte personal: tras haber estudiado en una escuela de cine, puedo asegurar que lo que dice Coppola sobre la técnica es cierto.
   Cuando acabó la escuela de teatro, se metió a una de cine.
   Hasta aquí, ¿qué podemos aprender? Pues que hace falta formarse. Por muchas ganas que tengas de hacer algo, tienes que aprender cómo se hace. Te aprendes las normas, ves cómo lo han hecho otros, y cuando tengas mucha práctica, las modificas a tu gusto personal.
   Normalmente los aspirantes a cineasta que no quiere aprender, y que solo buscan atajos, te sacan a colación que Quentin Tarantino nunca fue a una escuela de cine y que echa pestes de ellas. Bueno, Tarantino aprendió viendo muchísimo cine en el vídeo-club donde trabajaba; y charlando con los clientes y con sus amigos (Roger Avery entre ellos), veía por qué algunas películas funcionaban y otras no. Y luego se tiró a la piscina y comenzó a escribir y a dirigir.
   No es que Tarantino aprendiera a hacer cine por ciencia infusa.
   Si no te paras a analizar cómo funciona el arte en el que quieres trabajar, no sirve de nada estar en contacto con él. Y si no te lanzas un día a la piscina, tampoco.
   Mi opinión de las escuelas de cine es que no son fundamentales para formarte, porque puedes aprender por tu cuenta, pero que te pueden ayudar mucho. Más acertado que lo que dice Tarantino es que si sólo te quedas en la teoría, y esperas que el mundo real sea igual que el mundo seguro de la escuela de cine, no vas a lograr nada. 

Lección 2: Tarde o temprano (mejor temprano), tienes que lanzarte a la piscina.
Poster de Demencia 13Volvamos a Coppola y a esa entrevista de 1970. Cuando estaba en la escuela de cine, Roger Corman, buscando mano de obra barata, le contrató como uno de sus asistentes. Y como Corman hacía las películas de par en par, Coppola fue director de diálogos de "Tower of London" y sonidista en "Rivales pero amigos" ("The Young Racers").
   Estando en Irlanda, a la espera de que Corman comenzara a rodar otra película (u otro par), Coppola decidió hacer su primer largometraje:

   "Estábamos en Irlanda con el equipo técnico de una película deseando ser utilizado. Yo estaba ideando la idea para una historia, mientras el resto de la gente simplemente hablaba de hacer una película. Mi secreto para sacar las cosas adelante es que siempre me he arriesgado mucho con inversiones personales. Mientras los otros tipos de mi edad rogaban, 'Roger, déjame hacer una película", yo simplemente me senté y escribí un guión".

   No he podido evitar poner en negrita la última frase, porque es importantísima.
   Convenció a Corman para que pusiera 20.000 dólares, y él pondría otros 20.000. Vendió los derechos de exhibición de una película que todavía no existía a un productor británico por esa cantidad. Con un equipo de nueve personas y con actores de "Rivales pero amigos" dirigió "Demencia 13" ("Dementia 13"). Coppola tenía 23 años.
   En la entrevista no lo cuenta, pero antes de "Demencia 13" ya había dirigido dos nudies: películas que no eran porno, pero que tenían mucha carne y poca trama.

Lección 3: Cuando comiences, no seas avaricioso y trabaja duro.
Pero incluso antes que los nudies, con solo 20 años, re-montó y dirigió el doblaje y las escenas adicionales de una película soviética para estrenarla en el mercado americano, "Batalla más allá del Sol" ("Battle Beyond the Sun"):
  
   "Mucha gente es muy vaga, deja que te lo diga. Conozco a muchos directores jóvenes, porque me interesan. Y todos son muy vagos. Vienen y quieren que les pagues para que escriban los guiones. Por el primer trabajo que hice para Roger me pagaron 250 dólares por doblar una película espacial rusa y trabajé seis meses por esos 250 dólares. Ya nadie está dispuesto a hacer eso. Yo hubiera hecho cualquier cosa. Esa es la diferencia". 

Lección 4: Planta semillas con tu trabajo, y algunas darán fruto en el futuro. 
Estando en la escuela de cine, Coppola ganó el premio de guión Samuel Goldwyn, y gracias a él, le contrató la productora Seven Arts como guionista en plantilla. Para Coppola fueron unos años muy malos, porque todo lo que escribía llegaba completamente desvirtuado a la pantalla o no se producía. En 1966 logró un crédito en "¿Arde París?" ("Is Paris Burning?"), aunque estaba muy descontento con el resultado. Mientras se rodaba esa película en la capital francesa, escribió por las noches el guión de "Ya eres un gran chico" ("You're a Big Boy Now"), pero la productora se lo apropió.
   Coppola estaba desesperado, pero sin que él lo supiera, se había ganado una reputación como buen guionista, y la 20th Century Fox le contrató para que escribiera el guión de "Patton". En 1971, Coppola ganaría el Oscar al Mejor Guión Adaptado por ese trabajo.
   Con el dinero de "Patton", pudo sacar adelante "Ya eres un gran chico". Luego la Warner Bros. le contrató para que dirigiera "El valle del arco iris" ("Finian's Rainbow"), que era un musical relativamente caro con Fred Astaire, y al año siguiente dirigió el proyecto personal "Llueve sobre mi corazón" ("The Rain People").
   Y entonces Mario Puzo escribió un best-seller sobre la mafia... 

Lección 5: Busca el elemento personal, pero adáptate, con inteligencia, a la industria. 
Portada original de El padrino, de Mario PuzoDejemos la entrevista de 1970 y avancemos un poco y veamos lo que nos cuentan los extras de "El padrino". La Paramount se la ofreció a él porque ya se había labrado un nombre en Hollywood. Al principio Coppola quería rechazar el proyecto, porque le parecía que era vender su talento en algo que no le gustaba, ya que él quería hacer películas personales. Para fortuna de los cinéfilos, su padre Carmine le convenció para que lo aceptara, diciendo que con el dinero que ganase con "El padrino", podría financiarse películas personales. 
   Releyendo la novela de Puzo, Coppola encontró elementos que le atraían (el padre que tenía un reino y tres hijos herederos, y poder hacer una película que fuera una metáfora del capitalismo americano), y creó un proyecto personal. 
   Comenzó el rodaje, y ya en la primera semana los productores estuvieron a punto de despedirlo porque les parecía que había muy poca acción. Coppola se enteró, y rodó una pelea familiar que no estaba en el guión, y eso le salvó. Resulta que la pelea encaja perfectamente en el conjunto y da más fuerza a una trama. Si hubiera decidido no comprometerse y mantener su visión de autor ("No, no, no, eso no está en el guión"), hoy en día no tendríamos "El padrino" de Francis Ford Coppola. 

Lección 6: Con la práctica perfeccionas tu arte. 
De todas esas primeras películas de Coppola solo he visto "Demencia 13", y es peor que un dolor. Los nudies y la peli rusa tienen una pinta inmunda, y dudo que alguna vez las vea. Pero nueve años y tres películas después, dirigió "El padrino". Y a continuación encadenó "El padrino II" ("The Godfather. Part II"), "La conversación" ("The Conversation") y "Apocalypse Now". Si hubiera abandonado su sueño de ser director con 30 años, ahora no nos acordaríamos de él, pero se podía haber retirado con 40 siendo una leyenda del cine. 
   Afortunadamente no lo hizo, porque todavía le quedaban  grandes películas en la recámara.

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viernes, 4 de abril de 2014

Non-Stop (Sin escalas) [6]

Poster original de Non-Stop (Sin escalas)Non-Stop
(Francia, Estados Unidos, 2014, 106 min)
Dirección:
Jaume Collet-Serra
Guión:
John W. Richardson
Christopher Roach
Ryan Engle
Intérpretes:
Liam Neeson
Julianne Moore
Michelle Dockery
Nate Parker
Scoot McNairy
Anson Mount
Corey Stoll
Linus Roache
Lupita Nyong'o
IMDb

Es curioso cómo un maduro Liam Neeson se ha vuelto un héroe de acción, cuando normalmente los actores de películas de acción a su edad (tiene 61 años) o ya están retirados o esperan que Stallone les dé un papelito en la siguiente entrega de "Los mercenarios". La clave de su éxito es que es un actorazo y que tiene un físico tan bueno que te lo crees corriendo y pateando culos.
   "Non-Stop (Sin escalas)" es su última película, y ha sido un éxito. La dirige Jaume Collet-Serra, un director español que ya lleva cinco largometrajes y que jamás ha trabajado en España, y la produce uno de los productores más importantes de Hollywood, Joel Silver (las series de "Arma letal", "Jungla de cristal", "Matrix", "Depredador" y "Sherlock Holmes" son suyas. Y él le dio a Collet-Serra su primera oportunidad en 2005 con "La casa de cera").
   Durante un vuelo sin escalas entre Nueva York y Londres, el agente de seguridad Bill Marks (Liam Neeson) recibe un inquietante mensaje en el móvil: algún pasajero amenaza con matar a una persona cada veinte minutos si no depositan 150 millones de dólares en una determinada cuenta de banco. Con ayuda de una azafata (Michelle Dockery) y de su compañera de asiento (Julianne Moore) intentará desenmascarar a la persona que mandó el mensaje antes de que la amenaza vaya a más.
Liam Neeson en Non-Stop (Sin escalas)
Liam Neeson
   "Non-Stop (Sin escalas)" me recordaba a "Plan de vuelo: Desaparecida", esa cosa terrible con Jodie Forster, donde desaparecía su hija de un avión y nadie veía nada. Pero mientras aquella te la dejabas de creer a las primeras de cambio y en seguida resultaba ridícula, ésta te mete de lleno en la trama y es tan entretenida que te tragas las trampas sin darte cuenta.
   El principio, hasta que aparece la amenaza, mantiene la atención del espectador porque no sabes qué es Liam Neeson, y ves cosas raras: que está muy nervioso, que un tipo le ofrece unas gotas en el baño del aeropuerto, que pide un gin-tonic y le traen agua. Entonces viene la amenaza y comienzas a atar cabos y a pasártelo bien.
   Toda la parte central es entretenidísima por cómo va desarrollándose la trama. Aparte de la variedad de acontecimientos que hay en ese espacio tan reducido, y de la cantidad de sospechosos que presentan, sabes que el personaje tiene un serio problema con el alcohol y que puede que sea emocionalmente inestable, y juegan muy bien la carta paranoica: es posible que él haya amañado todo y no se acuerde; o que alguien le haya tendido una trampa y él pierda los nervios y provoque una tragedia. Lo más endeble de esa parte son las muertes; aunque luego te las explican, los momentos donde pasan son demasiado precisos.
   La parte final es más floja porque es donde ves todas las trampas y las enormes casualidades que tiene la trama. Y es que "Non-Stop" es tramposa y varias veces estira tanto la verosimilitud que acaba rompiéndola... pero Dios mío, firmaba para que la mayoría de películas que veo fueran tan entretenidas como ésta. Móntate en este avión, disfruta del viaje sin darle muchas vueltas a si es posible o tiene sentido, y te lo pasarás en grande.
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