¡BIENVENIDO AL RINCÓN DE CARLOS DEL RÍO!
Desde aquí escribo críticas de películas y novelas, cuénto como va la escritura de mis novelas y doy consejos para aprender a escribir ficción. Si te apetece ver una película o leer un libro que yo he puesto mal ¡vete a verla o léelo! Que a mí no me guste no significa que a ti te parezca lo mismo. Las críticas son una opinión personal y no tienes por qué coincidir conmigo.
Gracias por dejarte caer por aquí.

Últimas críticas y artículos sobre cómo escribir ficción

"Too Good to Be True" (novela corta), de Ann Cleeves; "Un escritor acaba lo que empieza" (Vida de escritor) "Espías desde el cielo", de Gavin Hood; "Cómo solucionar tus problemas utilizando el sentido común" (Vida de escritor); "Comienzo la versión definitiva de mi seguna novela"; "Aprende la lengua y cultura española en la UIMP"; "Yo antes de ti" (novela), de Jojo Moyes; "22/11/63" (novela), de Stephen King; "¡Acabé la tercera versión de mi novela!"; "Deeply Odd" (novela), de Dean Koontz; "El héroe de Berlín", de Stephen Hopkins, "Por qué estoy en contra la de piratería" (Vida de escritor); "Better Nate Than Ever" (novela), de Tim Federle; "Cómo pagar menos impuestos publicando con Amazon" (Vida de escritor); "Paris for One" (novela corta), de Jojo Moyes.

sábado, 25 de junio de 2016

Too Good to Be True [7]

Portada de Too Good to Be True, de Ann Cleeves
NOVELA CORTA
Too Good to Be True
(Reino Unido, 2015, 94 páginas)
Ann Cleeves   

El detective Jimmy Perez es uno de los personajes más conocidos de Ann Cleeves, una prestigiosa autora británica de misterio. Cleeves lleva treinta años publicando novelas, las cuales han sido traducidas a veinte idiomas, y es especialmente popular en el Reino Unido, Estados Unidos, Escandinavia y Alemania. Jimmy Perez es un detective escocés que apareció por primera vez en “Raven Black” (2006), y desde entonces ha protagonizado cinco novelas más, una serie de televisión (“Shetland”) y una novela corta, “Too Good to Be True”, que Cleeves escribió en 2015 para Quick Reads. (Quick Reads es una gran idea británica para fomentar la lectura en adultos: novelas cortas, fáciles de leer y baratas, escritas por prestigiosos autores).
            El detective Jimmy Perez deja la isla de Shetland para viajar a la región de los Borders en Escocia e investigar un asunto que le plantea su exmujer Sarah: acaba de suicidarse una joven profesora, Anna Blackwell, pero todo el pueblo cuchichea y apuntan como culpable al marido de Sarah, Tom, así que Sarah quiere que Jimmy descubra la verdad y limpie el nombre de Tom. Pero cuando Perez se adentra en el caso, sospecha que Anna Blackwell fue asesinada, y que de algún modo estaba relacionada con Tom.
            “Too Good to Be True” es un buen misterio. Cleeves te presenta el caso y el lugar donde se desarrolla, y te da unas pinceladas del protagonista: se siente un poco envidioso de la vida de su exmujer, en con marido e hijos perfectos, cuando él está viudo y criando a una niña que no es suya. En cuando comienza la investigación, el interés sube mucho porque da la impresión de que Sarah le ocultó parte de la verdad (se llevaba muy mal con la chica muerta, y creó una campaña en la escuela donde trabajaba para que la expulsaran), y empiezas sospechar de ella, y más tarde del marido. Y por lo tanto, sigues leyendo para saber qué pasó realmente, mientras Cleeve te va desvelando pistas de cambian de rumbo el caso.
            Lo único que no me gusta de “Too Good to Be True”, y creo que tiene que ver con su corta extensión (Cleeve tenía que desarrollar la trama en menos de 100 páginas), es que varias veces Jimmy Perez descubre pistas con demasiada facilidad. Sucede al principio, cuando se pone a hablar con la casera, que resulta ser muy chismosa, y le da información muy importante sobre el caso. Vuelve a ocurrir cuando se mete en una cafetería para pasar el rato, y tiene cerca a un grupo de mujeres que chismorrean sobre el caso, lo que le permite conocer a un personaje muy importante. Y sucede más adelante, cuando Jimmy va a su hotel y resulta que el marido de Sarah está tomando algo con unos amigos, y así Jimmy puede escuchar la conversación y sacar más información.
            Al final de la investigación, Perez encaja todas las piezas y resuelve el caso de una forma que me gusta mucho: tras la detención, queda con un colega policía y le explica cómo sucedió todo, utilizando la deducción. Me gusta porque Cleeve no cae en lo que yo llamo “el síndrome de soy más malo que la quina”, una escena demasiado común en misterios y thrillers donde los autores torpes, para que el lector entienda cómo se cometió el crimen, hacen que el criminal cuente todo, normalmente jactándose, sin estar presionado.

sábado, 18 de junio de 2016

VIDA DE ESCRITOR: UN ESCRITOR ACABA LO QUE EMPIEZA

Archivo: publicada originariamente el 7 de diciembre de 2014

No sé si recordaréis que justo cuando acabé la primera versión de mi segunda novela, "El oráculo de Eosh", allá por septiembre de 2013, me metí en el montaje de la película "Hazlo por mí", de Álvaro de la Hoz, y aparqué por completo la escritura de ficción. Bueno, pues desde el 1 de octubre de 2014, cuando ese largometraje me ha dado un respiro, he retomado la novela.
   Durante ese año sin escribir ficción he montado esa película (está a punto de acabarse), he dado un taller de montaje cinematográfico y una charla sobre sonido para "El cine en tus manos", he sido uno de los seleccionadores de los aspirantes a entrar en la Online Film Critics Society (algo que me llevó más tiempo del que me atrevo a confesar), he mantenido mi rincón, y he escrito y auto-publicado el libro "Atrévete a ser escritor".
   Y después de hacer todo eso, solo puedo decir una cosa: ¡Dios mío, qué ganas tenía de volver a escribir ficción! 

LA REVISIÓN 
La revisión es el proceso que más me gusta de escribir. Como soy muy poco organizado, durante la primera versión estoy en un estado de ansiedad constante: ¿llegaré al final?, ¿me quedará muy corta?, ¿me meteré en callejones sin salida?, ¿seré capaz de resolver los conflictos? En la revisión estoy mucho más tranquilo, porque realmente es ir encajando piezas y perfeccionando lo ya existente. 
   Os preguntaréis por qué escribo la primera versión así, si me provoca ansiedad. Pues porque es una ansiedad que me fuerza a seguir adelante, y a meterme de lleno en la historia; y escribiendo de ese modo se me ocurren ideas que de otra manera jamás se me ocurrirían. 
Tarjetas de Carlos del Río
Mis tarjetas
   Para mí, más o menos, el principio y el final son fáciles. Al principio vas presentando personajes y creando conflictos, y al final todo coge carrerilla y llegas al clímax, donde resuelves el conflicto principal. Donde sudo es en el nudo.
   En esta novela, con mi forma de escribir (sé unos datos muy básicos antes de escribir, y luego me dejo llevar por la historia, confiando en el proceso), en la parte central me ha salido un misterio. No solo hay que descubrir quién es el asesino, sino por qué lo hizo. Y siendo sincero, toda esa parte me encanta. Además, me salió un guiño a "El principito" ("Le petit prince").
   Antes de reescribir nada, imprimo la novela y la leo una y otra vez. En esas lecturas estoy buscando el tema principal, que va a ser la columna vertebral, y los temas secundarios, y voy tanteando opciones de la trama. Al tiempo que me meto en la historia, mi mente está buscando soluciones: si pasa esto, esta otra cosa no tiene sentido; si pasa esto otro, es demasiado rebuscado; si pasa esto, no tiene coherencia. Así hasta que doy con la solución.
   Cuando encuentro los temas, para mí es como dar con un filón de oro, porque todo es mucho fácil: entonces sé qué acciones están permitas en esa novela y cuáles no, y sé cómo puedo reforzar esos temas.
   Sabiendo eso, le voy dando vueltas a la trama, y me voy planteando dónde tengo que plantar elementos, y cómo tienen que ser los personajes para que todo encaje. Y entonces, cuando tengo todo más o menos claro, juego con la estructura: la pongo en tarjetas, escena a escena, y voy viendo cuál es el mejor orden para mantener el interés del lector.
   Y por fin, me pongo a escribir. Sigo la escaleta que me han dado las tarjetas, y cortando y pegando de la primera versión, y escribiendo nuevas escenas cuando me toca, logro una segunda versión. Cuando acabo, vuelvo a leerme toda la novela, y voy puliendo las escenas y los sumarios para que funcione la historia.
   Cuando estoy satisfecho con la historia, corrijo el estilo.
   En estos momentos estoy a punto de ponerme a escribir, así que para principios de 2015 habré acabado mi segunda novela.

UN ESCRITOR ACABA LO QUE EMPIEZA
Portada original de De la ceniza volverás, de Ray Bradbury
"De la ceniza volverás"
La creatividad es muy caprichosa, y hay veces que un escritor comienza algo, lo deja porque no puede o no se ve inspirado, y mucho años después, lo acaba. Veamos unos ejemplos.
   Ray Bradbury escribió el primer cuento de "De la ceniza volverás" ("From the Dust Returned") en 1946, pero hasta 2000 no terminó esa novela.
   En un periodo de sequía literaria, Eduardo Mendoza, más que nada para emborronar papel, comenzó a escribir una historia humorística de ciencia ficción, pero la dejó cuando llevaba 20 páginas. Unos cuantos años más tarde le propusieron escribir una novela por entregas en prensa, y Mendoza retomó la idea y escribió "Sin noticias de Gurb".
   En 1976, Stephen King comenzó "La cúpula" ("Under the Dome"), pero tras dos semanas de trabajo y 75 páginas escritas, la abandonó porque no se veía capaz de afrontar toda la investigación que requería el proyecto. En 2007 recuperó la idea, y en 2009 la acabó.
   A King también le pasó con "22/11/63" ("11/22/63"): la comenzó a escribir en 1972, pero se vio abrumado por la cantidad de documentación que sería necesaria, y porque solo habían pasado 9 años desde la muerte de Kennedy. En 2009 la retomó, y la acabó al año siguiente.
   Me parece que si ya tienes práctica, te puedes permitir eso de abandonar proyectos y ponerte a escribir otros (siempre tienes que ponerte con otros), pero cuando estás empezando, has de acabar todo lo que comienzas, te lleve el tiempo que te lleve; de lo contrario corres el riesgo de no terminar nada.
   No valen las excusas de que ya no te interesa, o que has encontrado un proyecto mejor. Cuando estás empezando, narrativamente tienes que practicar cuatro pasos: presentar una historia, desarrollarla, cerrarla, y corregirla. Si la dejas a medias, no estás practicando los dos últimos pasos, ni cómo mantener el interés en el nudo; y fuera de cuestiones narrativas, ni perseveras ni tienes constancia para llegar al final. Así de simple.
   Por mucho que odies un proyecto, acábalo. Por mucho que te tiente una idea nueva, acaba lo que tienes entre manos. Por muy desanimado que estés porque pienses que eso no lleva a nada, acábalo. Si vas a abandonar una novela, conviértela en un cuento, pero cierra ese proyecto. 
   Cuando hayas terminado unos cuantos cuentos y novelas (terminado significa revisado y reescrito), te podrás dar el gusto de abandonar proyectos a medias. Yo llevo seis años escribiendo, y todavía no me lo puedo dar. 

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sábado, 11 de junio de 2016

Espías desde el cielo [8]

Poster original de Espías desde el cieloEye in the Sky
(Reino Unido, 2015, 102 min)
Dirección:
Gavin Hood
Guión:
Guy Hibbert
Intérpretes:
Helen Mirren
Aaron Paul
Alan Rickman
Barkhad Abdi
Phoebe Fox
Jeremy Northam
Monica Dolan
Gavin Hood 
IMDb

El sudafricano Gavin Hood ganó un Óscar —Mejor Película de Habla no Inglesa— en 2006 por “Tsotsi” y dio el salto a Hollywood. Sin embargo, su paso por la meca del cine no fue nada glorioso, encadenando tres decepciones: “Expediente Anwar” (2007), “X-Men: Lobezno” (2009) y “El juego de Ender” (2013). “Espías desde el cielo” es su primera película británica, y es un estupendo thriller, protagonizado por Helen Mirren, sobre las consecuencias morales de la guerra con drones. Además, fue el penúltimo film del gran Alan Rickman.
         Los servicios de inteligencia británicos, en colaboración con los estadounidenses y keniatas, están llevando a cabo una misión en Kenia, que observan a través de drones: capturar a tres de los terroristas más buscados de África. La coronel Katherine Powell (Helen Mirren) coordina la misión desde el Reino Unido, y cuando ve que capturarlos será imposible, decide atacar para matarlos, pero antes tiene convencer a sus superiores, quienes no lo ven tan claro, ya que un ataque podría matar a civiles.
Helen Mirren en Espías desde el cielo
Helen Mirren
            “Espías desde el cielo” es un thriller tensísimo. Comienzan presentándote a sus personajes, con algunas pinceladas para que los recuerdes (Rickman busca una muñeca para regalar; Phoebe Fox está nerviosa porque es su primer día de trabajo como militar), y los distintos lugares donde se desarrollará la trama: una sala de conferencias con mandamases británicos, la sede de las Fuerzas Armadas en Inglaterra, una base militar en Nevada, desde donde controlan los drones, otra base en Hawái, donde hacen el reconocimiento facial, y Kenia, donde tienen agentes de campo para controlar los drones más pequeños. También aparece una niña keniata a la que le gusta jugar con el aro.
A lo largo del metraje se van a ir alternando esos sitios y personajes, y a medida que se retuerce la trama, más empatía se va creando hacia la niña keniata, quien tendrá una importancia capital en la segunda parte.
Una vez que conoces la misión —detener a tres terroristas muy peligrosos—, la trama no hace más que complicarse: al no poder capturarlos se abre la posibilidad de matarlos, pero con riesgo de matar a inocentes, con las repercusiones morales que eso conlleva. Nadie se atreve a tomar una decisión y la cosa se complica en Kenia: a través de los drones ven que los terroristas están preparando varios atentados suicidas, y si no actúan ahora, más inocentes morirán. Entonces aparece la niña del aro y sin darse cuenta se mete en el radio de acción de los misiles, lo que significa que si los lanzan, la niña tiene muchas posibilidades de morir.
Hood deja claro el punto de vista de los mandamases estadounidenses y la militar británica, pero jamás da una respuesta sencilla al problema, porque no existe, y deja que el espectador saque sus propias conclusiones. “Espías desde el cielo” es tan tensa que la sala donde la vi no hacía más que cuchichear y desesperarse cuando la trama se complicaba y nadie tomaba una decisión, y un hombre, cuando llegó el clímax, se puso a comentar en voz alta lo que veía. Eso para mí es la mejor crítica que puede recibir un director.

domingo, 5 de junio de 2016

VIDA DE ESCRITOR: CÓMO SOLUCIONAR TUS PROBLEMAS UTILIZANDO EL SENTIDO COMÚN

Ray Bradbury
Ray Bradbury
Estando enfrascado en la reescritura de mi novela, noté que como escritor estaba limitado a la hora utilizar el lenguaje: no era capaz de sacarle todo el provecho emocional a las escenas. Eso es el estilo. Tenemos una historia que contar, y con las palabras que utilizamos logramos que la sensación que tiene el lector sea más envolvente, que se meta más en la historia, y que se la contemos con más elegancia. Retocar el estilo es lo último que se hace en la reescritura.
Cuando queremos mejorar algo, y aquí me refiero a cualquier cosa de la vida, ese es el primer paso: reconocer que tenemos un problema. Para ello hay que ser humilde y ver que algo no funciona; si eres orgulloso, lo único que va a conseguir es ser un tonto con orgullo que nunca mejora.
Conecto mucho más con los autores anglosajones, en especial los estadounidenses y británicos, que con los de cualquier otra nacionalidad, y como puedo leer sin problemas en inglés, un idioma que aprendí de adulto por cabezonería, la mayoría de los libros que me leo están en ese idioma. La pega es que no practico mi lengua materna al leer, que es el español, y a veces, cuando escribo, pienso en inglés y lo traduzco al castellano. Demencial, pero es lo que hago.
A la hora de reescribir, veía que tenía problemas con el léxico, que se me quedaba corto; con la construcción de frases complejas, porque no sabía cómo ampliarlas y hacer que sonaran bien y tuvieran ritmo; y con el uso del lenguaje figurado, ya que tenía un repertorio muy pequeño y siempre se me ocurrían variaciones de las mismas imágenes.
Una vez que sabes que tienes un problema e identificados los defectos, hay que dar el siguiente paso, que es encontrar una solución. Aquí hay que jugar con el tanteo hasta que des con la solución que te funcione y te haga sentir a gusto.
Desempolvé “El placer de escribir”, de Ana Ayuso Verde, y “Word Painting”, de Rebecca McClanahan, y revisé las partes de las figuras retóricas y del ritmo de los textos. Ya tenía la teoría, pero necesitaba verla en la práctica, para saber aplicarla en mi novela.
Recordé que Ray Bradbury en “Zen en el arte de escribir” (“Zen in the Art of Writing”) aconsejaba leer poesía todos los días. Yo no lo hacía desde que me torturaron con ella en el instituto y me apetecía poco, pero si lo decía Bradbury, al menos tenía que intentarlo. Pensé en autores que me pudieran gustar, y me hice con las rimas de Bécquer y los poemas de Poe. Me leería un poema al día. Terrible; era como tener que hacer los deberes, y muchos días me lo saltaba. No era tan duro como en el instituto, porque uno de cada cien me gustaba, pero sigo pensando que entiendo mejor un texto en portugués o italiano que una rima en castellano.
De casualidad, escuchando Spotify, me di cuenta de que hay algo que utiliza constantemente el lenguaje figurado para apelar a los sentimientos: las canciones. Suelo escuchar pop, que es el género que más me gusta, y o bien me decidía a aprender de él, o me ponía el caparazón intelectualoide, porque tenía que demostrar que soy un escritor en condiciones, y lo rechazaba por intrascendente y comercial y apretando los dientes y con escalofríos regresaba a la culta poesía.
Mi reacción fue inmediata: “¡Que le den! No tengo que demostrar nada a nadie pero sí tengo que aprender. Con la poesía no disfruto, con la música pop sí”.

ENRIQUE IGLESIAS Y JUSTIN TIMBERLAKE
Duele el corazón, de Enrique Iglesias
Mi profesor, Enrique
Cuando hay una canción que me gusta, después de disfrutarla unas cuantas veces, me voy fijando en las letras, y si hay alguna figura o imagen que me gusta, me hago una nota mental. ¿Quién iba a decir que Enrique Iglesias o Justin Timberlake serían mis maestros?
Aquí tenéis ejemplos de Enrique Iglesias, de su canción “Duele el corazón” (escrita con Servando Primera):

Solo en tu boca, yo quiero acabar. Todos esos besos, que te quiero dar. [...] Con él te duele el corazón, y conmigo te duelen los pies.

Me encanta lo de los dolores de corazón y de pies, porque está claro qué promete cada uno.

Y de Timberlake, en su canción “Can’t Stop the Feeling” (escrita junto con Max Martin y Shellback) encuentro lo siguiente:

Tengo este sentimiento, dentro de los huesos, se vuelve eléctrico, ondulante cuando lo enciendo. […] Tengo luz de sol en el bolsillo. […] No puedo ver nada salvo a ti cuando bailas, bailas, bailas. […] Ooh, es algo mágico, está en el aire, está en mi sangre, está corriendo. No hace falta un motivo, no hace falta control. Vuelo tan alto, sin techo, cuando disfruto.

Está muy bien para mostrar una sensación de euforia y enamoramiento.
Intrascendente y comercial, pero estoy aprendiendo un montón. Y encima me lo paso bien.

TRADUCIENDO DE LO LINDO
Ya tenía la solución para mostrar sentimientos y utilizar el lenguaje figurado, pero me quedaba lo del léxico y el ritmo de las frases complejas. De vez en cuando me fuerzo a leer en español, pero normalmente cuando lo hago miro con añoranza las novelas en inglés que me esperan en las estanterías. Entonces recordé una antigua entrevista a Javier Marías, de antes de que yo escribiera ficción, donde el autor recomendaba traducir. Sabía que no todos los escritores lo podían hacer, pero decía que era una manera muy buena para dominar el lenguaje. Lo he probado: es alucinante. No solo mantiene vivo tu léxico, sino que asimilas el ritmo y todos los trucos literarios del autor que traduces.
            Como me pasa con la música pop, disfruto traduciendo. Me parece relajante, y como no tengo la presión de hacer dinero, voy a mi ritmo, sin prisa, exprimiendo el texto palabra a palabra y frase a frase, vertiéndolo de un idioma a otro. Ahora, cada día, antes de ponerme con la novela, me paso 20 minutos traduciendo partes de novelas que me hayan gustado. Así absorbo cómo los autores consiguieron transmitirme tanto. (Una alternativa es analizar los textos que te gusten, pero analizar me parece muchísimo más tedioso y yo aprendo bastante menos).
            Lo primero que he traducido es una escena magnífica que aparece al principio de “Ghost Road Blues”, una novela de terror de Jonathan Maberry. Encuentro perlas como estas:

Portada de Ghost Road Blues, de Jonathan Maberry
“El Hombre Hueso mató al diablo con una guitarra.
Persiguió al diablo pasados los cruces y persiguió al diablo a través del maíz, y alcanzó al diablo en el hueco entre las montañas donde las profundas sombras viven. Allí había un pantano con mosquitos tan fieros como perros heridos y serpientes del color del barro”.

“Aunque el Hombre Hueso era flaco y parecía enfermo, era un hombre fuerte con veinte años de trabajos de labranza en sus duras manos y una espalda hecha de láminas de hierro y cuerda vieja”.

“Ambos estaban llenos de sangre e ira, pero la luna aún no había aparecido y el diablo aún solo era un hombre; en igualdad de condiciones el Hombre Hueso era más fuerte”.

“El Hombre Hueso estuvo jadeando en la cima de la colina solo un segundo, mirando al oeste para ver el sol caer hacia la línea de árboles y estimando cuándo de día le quedaba para hacer lo que tenía que hacer. Lo que restaba de día era igual a lo que le restaba de vida si no cogía al diablo en esos momentos. Una vez la luna hubiera salido, la marea de acontecimientos tornaría, y se tornaría roja”.

“No llevaba calcetines y alrededor del tobillo tenía una moneda de diez centavos con un agujero atada con un cordel. Los diez centavos brillaban en la mortecina luz del sol a cada paso, y entonces alcanzó la línea de sombras creada por el ángulo de la montaña más lejana, y los centelleantes diez centavos dejaron de brillar. Su tía en Baton Rouge se los había dado, y aunque el Hombre Hueso no hacía vudú, era lo suficientemente listo como para quedarse con cualquier amuleto contra el mal”.

¡Gracias Jonathan Maberry por enseñarme tanto! Si tenéis curiosidad por saber cómo acaba la escena, el mástil de la guitarra se rompe en la lucha y queda en forma de punta, y el Hombre Hueso lo utiliza, como si fuera una estaca, y le atraviesa la espalda al diablo, hasta alcanzarle el corazón.
Ya lo sabéis. Identificad un problema, ved exactamente qué es lo que falla, y buscad soluciones, tanteando, que os funcionen y os gusten. Mientras esas soluciones sean éticas, ¡que le den a lo que pueda pensar el resto del mundo!

Fotografía de Ray Bradbury: Alan Light (Creative Commons Attribution 2.0 Generic)

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jueves, 2 de junio de 2016

COMIENZO LA VERSIÓN DEFINITIVA DE MI SEGUNDA NOVELA

Escaleta de la segunda novela de Carlos del Río
Toda mi novela en 5 folios
Ahí tenéis la escaleta definitiva de mi novela. En ella he apuntado todas las escenas, el orden que van a llevar, todo lo que tengo que reforzar por historia y por emoción, y lo que me queda por documentarme. Modestia aparte, ¡qué entretenida me está quedando! Ni yo sé cómo se me han ocurrido tantas cosas…
Mil gracias a Bernard Cornwell por escribir1356”, una novela de la que estoy traduciendo la batalla final y que me está ayudando inmensamente para conocer el mundo medieval.
Mañana comienzo la escritura de la cuarta y definitiva versión, así que se va a volver a mover mi contador de palabras. Ya le queda muy poco. Quien no abandona, logra lo que se propone.

miércoles, 1 de junio de 2016

APRENDE LA LENGUA Y CULTURA ESPAÑOLA EN LA UIMP

UIMP
¡Nos vemos en la UIMP!
Este verano… ¡a la UIMP! 
          La Universidad Internacional Menéndez Pelayo es una prestigiosa universidad pública que nació en Santander en 1908 y que en la actualidad tiene su domicilio social en Madrid y otras once sedes en distintas ciudades españolas. Son famosos sus cursos de verano, y yo este año tengo el honor de ser uno de los profesores en Santander.
       Dentro de sus cursos para extranjeros con español como segundo idioma, han creado el de Lengua y cultura española, con una duración de 25 horas lectivas, del 27 de junio al 1 de julio. El nivel mínimo de español es B1.
Yo impartiré un taller sobre creatividad y escritura de 10 horas, de 9:00 a 11:00, para empezar bien el día. Así que si queréis perfeccionar vuestro español y pasarlo bien creando historias, apuntaos.
El curso completo incluye 5 horas de lengua española y 10 de Picasso y la música (historia, arte, literatura y música del siglo XX), impartido por Mª del Mar Falagán García y Mª Lourdes Fernández Calleja.
Y luego tenéis toda la tarde libre para disfrutar de la ciudad. El curso completo cuesta 210€ y os podéis inscribir en la secretaría de alumnos (esp.santander@uimp.es).

sábado, 28 de mayo de 2016

Yo antes de ti [10]

Portada original de Yo antes de ti, de Jojo Moyes
NOVELA
Me Before You
(Reino Unido, 2012, 480 páginas)
Jojo Moyes   

Tras un decenio trabajando de periodista, la londinense Jojo Moyes decidió en 2002, además, escribir novelas. Durante los siguientes diez años se hizo un hueco en el mercado de novelas románticas del Reino Unido, lo que le permitía llevar una modesta carrera como escritora, pero en 2012 publicó una novela que se convertiría en un best-seller internacional, “Yo antes de ti”. El libro ha vendido 5 millones de ejemplares y están a punto de estrenar la versión cinematográfica, con guión de la propia Moyes. Es obvio que muchas veces la calidad no se traduce en buenas ventas, que grandes novelas pasan sin pena ni gloria y caen en el olvido rápidamente, pero en este caso el éxito comercial y la calidad van de la mano.
            Lou Clark es una chica humilde de 26 años que acaba de quedarse en el paro. Sin ninguna preparación, los únicos trabajos que logra son odiosos, hasta que un día le citan para una entrevista para un trabajo bien remunerado: cuidar a Will Traynor, un chico parapléjico de clase alta. A pesar de que no tiene ninguna titulación o experiencia, y para su sorpresa, Lou es contratada. Poco más tarde descubrirá cuáles eran las verdaderas intenciones de la familia Traynor, lo que hará que se plantee su trabajo.
            La novela empieza curiosamente con su escena más floja. En ella Moyes muestra la vida de Will unos momentos antes de sufrir el atropello que le dejará paralítico. Me parece la más floja por innecesaria: todo lo importante sobre su vida lo conoceremos más tarde, a lo largo de la novela. El otro punto débil que le encuentro es que la escena final es demasiado bonita: a pesar de lo mucho que Will ha ayudado a Lou para que cambie a mejor, Moyes la cierra con un lazo. Pero entre ese principio y ese final, hay una historia maravillosa.
            Moyes te presenta a Lou y su mundo de clase media-baja británica con mucha gracia. Vive con sus padres, quienes no parece que la valoren lo suficiente, su hermana pequeña, que es considerada la lista de la familia y con la que Lou mantiene una relación de amor-odio, su abuelo casi catatónico, y su sobrino. Lou sale con Patrick, un chico con el que lleva siete años, y que está obsesionado con el deporte (lo cual da lugar a momentos divertidísimos). Cuando se queda sin trabajo en la cafetería en la que llevaba trabajando 6 años, no encuentra nada decente hasta que la familia Traynor la contrata para cuidar a Will durante seis meses.
            Aunque el sueldo es bueno, y Lou descubre lo que es una familia acomodada, Will no se lo pone nada fácil, siendo muy sarcástico con ella. Lou quiere dejar el trabajo, pero como su hermana va a volver a la universidad, no le queda más remedio que seguir de cuidadora para llevar dinero a casa.
Gradualmente, Will va bajando la guardia y mostrando sus sentimientos. Cuando le va cogiendo cariño (ayuda muchísimo la escena en la que su antigua novia y su mejor amigo le visitan), descubres qué está pasando realmente en casa de los Traynor: Will les ha dado un plazo de 6 meses a sus padres antes de viajar a Suiza para morir en Dignitas, donde le practicarán la eutanasia, y Lou es el último recurso que tienen para que el chico cambie de opinión.
            Esto sucede al final del primer tercio, y hace que leas y leas, esperando que Will no quiera morir al final. Lou se las ingenia para hacer planes atractivos para que Will recupere las ganas de vivir (el primero, una carrera de caballos, es un desastre, pero es desternillante), y al tiempo, sin que ella se dé cuenta, se va enamorando de él, y él le va ampliando las miras para que la chica disfrute de la vida y salga de ese pueblo.
            Todo, absolutamente todo lo que les intento enseñar a mis alumnos de escritura está en esta novela: lo fundamental que es tener un personaje que le importe al lector y complicarle la vida a cada paso, dejándote llevar por la historia y no dejando claro cómo saldrá adelante —aunque sabiendo qué quieres contar y hacia dónde te diriges—, teniendo en cuenta que el personaje y la trama están interrelacionados, desvelando poco a poco cómo es ese mundo y sus personajes, con un estilo que no tape a la historia, sino que la refuerce, y cuidando los detalles que destacas para que todo parezca real, y así crear emoción y lograr que el lector se meta de lleno en la historia y lea y lea. Y cuando acabe, quiera tu siguiente novela. “Yo antes de ti” tiene todo eso, y además, mucho humor, muchísima emoción, está llena de grandes personajes, y trata con suma elegancia un asunto muy peliagudo: la eutanasia.
Un gran ejemplo de literatura comercial, que aparte de hacerte leer compulsivamente, te invita a reflexionar sobre lo que está pasando. ¡Bravo por Jojo Moyes!
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