¡BIENVENIDO AL RINCÓN DE CARLOS DEL RÍO!
Soy escritor y enseño a la gente a escribir novelas y cuentos. Aquí encontrarás un curso gratuito para aprender a escribir en la sección Cómo escribir ficción, muchos consejos para escritores, reseñas de novelas (desde 2015 sólo reseño las obras que me han gustado mucho) y las críticas de películas que escribí entre finales de 2006 y principios de 2017. Disfruta tu visita, y espero verte a menudo por aquí.

Últimas reseñas y artículos sobre cómo escribir ficción

"Crónicas marcianas", de Ray Bradbury; "6 barreras creativas para el escritor" (Cómo escribir ficción"; "Design Thinking con Carlos del Río", "Entrevista a Gabriella Campbell" (Vida de escritor); "Barrera creativa: la Apisonadora" (Cómo escribir ficción); "¡He conseguido editorial!"; "Septimus", de Angie Sage; "Escritor, olvida las clases de literatura" (Cómo escribir ficción"); "¿Eres dueño de tu carrera literaria o te dejas llevar por las musas?", por Ana Bolox (Vida de escritor); "Gracias por consolidar mi carrera literaria"; "Propósitos para 2018"; "Cuento de Navidad", de Charles Dickens; "El día del dragón", de Gabriella Campbell y José Antonio Cotrina; "Planifica tu carrera literaria"; "Mi nombre es Raro Thomas", de Dean Koontz.

sábado, 17 de febrero de 2018

RESEÑA: CRÓNICAS MARCIANAS, DE RAY BRADBURY

Reseña de Crónicas marcianas, de Ray BradburyCUENTOS 

The Martian Chronicles
(EE.UU., 1950, 220 páginas)
Ray Bradbury
 
En una maravillosa entrevista de The Paris Review, Ray Bradbury contaba que a finales de los 40 estaba buscando editorial para un conjunto de relatos. En Nueva York se lo rechazaban, ya que lo que querían eran novelas, pero un editor le sugirió que transformase esos relatos en una novela. De este modo, Bradbury escribió pasajes que conectaban las historias, y así nació uno de los libros de ciencia ficción más famosos del siglo XX: Crónicas marcianas. 

SINOPSIS

Los marcianos presienten que unos seres alienígenas, llamados humanos, están a punto de llegar a su planeta. Primero intentarán rechazarlos con violencia y técnicas mentales, pero finalmente los humanos dominarán Marte, trayendo consigo anhelos y problemas que ya tenían en la Tierra. 

ANÁLISIS

Dejando de lado Fahrenheit 451, Crónicas marcianas es posiblemente el libro más conocido de Bradbury. A pesar de su fama, y de ser interesantísimo, el conjunto no deja de ser irregular, donde unos relatos muy sólidos conviven con otros más flojos, apañados entre ellos por conexiones muchas veces muy forzadas. 

Crónicas marcianas sigue la evolución de Marte desde los primeros intentos de los humanos por llegar al planeta en 1999, hasta la desaparición de la humanidad, y de los marcianos (aunque hay un resquicio de esperanza), en 2026.

Crítica de Crónicas marcianas, de Ray BradburyEn un primer momento, los humanos son rechazados de maneras muy originales, luego toman posesión del planeta e intentan que Marte sea una nueva Tierra. Entonces estalla una guerra atómica en la Tierra, e incomprensiblemente los humanos deciden volver (esta decisión es lo que más me desconcierta de este libro); la parte final, que para mí es la más floja, son historias de unos pocos humanos que se han quedado en Marte.

Como no podía ser de otra forma viniendo de Bradbury, hay partes poéticas preciosas y partes muy juguetonas, con una creación de Marte muy exuberante e imaginativa. En los cuentos, con toques melancólicos, humor, y varios giros, el autor te habla de espiritualidad, materialismo, racismo, anhelos de cariño, colonialismo, o espíritu de supervivencia. 

Cuentos y enlaza-cuentos

Bradbury va alternando cuentos propiamente dichos, los cuales tienen protagonistas y conflictos distintos, con pequeños pasajes independientes y titulados que sirven para enlazar un relato con otro, y se vea la evolución de Marte.

De estos últimos, me gustan mucho el que abre la colección, “El verano del cohete”, por el hálito poético que tiene, y lo divertido que era Bradbury para mostrar los efectos del despegue de un cohete en un pueblo; “Noche de verano”, que es el más largo de estos pasajes enlaza-cuentos, por lo misterioso que resulta que los humanos se están colando en las mentes marcianas sin ellos saberlo; o “Los músicos”, donde un Bradbury macabro muestra a niños tocando el xilófono con las cajas torácicas de los cadáveres de marcianos, antes de que los bomberos lo quemen todo (bomberos que encienden fuegos, ¿ya le estaba dando vueltas Bradbury a Fahrenheit 451?).

Ray Bradbury
Ray Bradbury
Pasando a los cuentos, “Ylla” es el primero, y es uno de mis favoritos. Bradbury aprovecha a mostrarte la civilización de Marte, con frutos dorados creciendo de paredes de cristal, libros metálicos con jeroglíficos, casas que giran buscando el sol, o pájaros de fuego que transportan doseles cargados de marcianos. Ylla lleva veinte años casada, y comienza a tener visiones de la llegada de un hombre. Bradbury muestra lo atrapada que se siente en ese matrimonio, y los celos que esas visiones provocan en su marido.

Los hombres de la Tierra”. Es una gozada. Tras una primera expedición fallida (la explicación viene en el anterior relato), los hombres por fin llegan a Marte, pero les desconcierta lo fríos que se muestran los marcianos. Después de hablar con varios, finalmente llegan a un sitio donde les hacen la recepción que ellos esperaban… sin saber que les aguarda una desagradable sorpresa. Aquí Bradbury habla del ego inflado de algunos, y de dar por supuesto que todas las civilizaciones siguen los mismos patrones.

La tercera expedición” es uno de los mejores, si no el mejor. De nuevo, unos astronautas llegan a Marte, pero para su sorpresa descubren que han llegado a un pueblecito de Estados Unidos. Aturdidos, creen que han viajado en el tiempo por alguna paradoja temporal, pero al encontrarse con seres queridos que habían perdido, llegan a la conclusión de que han alcanzado una especie de cielo. Es muy bonito, te habla del anhelo humano de la inmortalidad, y acaba con un giro triste.

Aunque siga brillando la luna” habla de la colonización. Llega una cuarta expedición, y los marcianos corpóreos han muerto de varicela (los etéreos siguen vivos), llevada por los anteriores astronautas. Uno de los hombres parece volverse loco al matar a otros. Lo que realmente sucede es que intuye que los humanos destrozarán Marte para crear una nueva Tierra, ignorando todo lo que había antes, y quiere evitarlo.

La mañana verde” es intrascendente, y si vale algo es por las imágenes que crea Bradbury. En él, un hombre está empeñado en que crezcan árboles en Marte, para que se pueda respirar bien; parece una tarea imposible, pero el misterioso suelo marciano obrará un milagro.

Reseña de Crónicas marcianas, de Ray BradburyEncuentro nocturno” es muy curioso. El protagonista, Tomás, se encuentra con un anciano que reconoce disfrutar de Marte, ya que las cosas cotidianas que daba por sentadas en la Tierra son distintas en ese planeta. Más tarde Tomás se encuentra con un marciano en extrañas circunstancias, y nunca se sabe si Tomás se ha encontrado con una visión del pasado o del futuro, y por tanto, con una civilización muerta o una que ni siquiera ha nacido.

En “Los globos de fuego”, un grupo de sacerdotes viaja de Marte buscando liberar a los marcianos de posibles pecados. El cuento trata de espiritualidad, de la búsqueda de transcendencia, y de cómo imponer nuestro punto de vista nos puede confundir cuando encontramos otra civilización. En mi opinión, tiene el pasaje más bonito de todo el libro, cuando el protagonista se acuerda de los globos de fuego que hacían volar en su pueblo el 4 de julio cuando era niño.

Un camino a través del aire” no es el más sutil, pero está bien. Bradbury trata del racismo, y en él, los negros de Estados Unidos abandonan en masa el país para ir a Marte (lo cual hace incluso más incomprensible que regresen en cuanto, más adelante, comience la guerra nuclear).

El marciano” es bonito y retoma uno de los temas recurrentes de la colección: la posibilidad de reencontrarse con los seres queridos ya fallecidos. En esta ocasión, una pareja madura añora que su hijo muerto estuviera con ellos, y para su asombro, este aparece al día siguiente. Pero ese reencuentro es una ilusión que esconde algo.

Fuera de temporada” es de los que menos de gusta, a pesar de que habla de la avaricia. Un hombre pone un puesto de perritos calientes, esperando forrarse con la llegada de más y más humanos. En un encontronazo con un marciano, lo mata, y más tarde otros marcianos lo persiguen. El principal problema que le veo es que las acciones de los marcianos no son muy coherentes: toda esa persecución, todo lo que se molestan, simplemente para acabar con una ironía.

Crítica de Crónicas marcianas, de Ray Bradbury
Los pueblos silenciosos” es el que menos me gusta. Está muy bien el Marte abandonado que dibuja Bradbury, pero la trama es bastante tonta (casuales llamadas de teléfono, travesías en coche que no conducen a nada…), y no acaba de funcionar, a pesar del humor que tiene. Aquí un hombre que se ha quedado solo en Marte, recibe una llamada de una mujer, y este espera que sea la mujer de su vida.

Los largos años” es muy melancólico. Un hombre vive con su familia en un Marte desierto; cuando llegan unos astronautas, estos se dan cuenta de que la familia no puede estar viva. De nuevo aquí, el anhelo de que no desaparezcan los seres queridos.

En “Vendrán lluvias suaves” no hay personajes, y es simplemente la destrucción de una casa automatizada en California, cuando la guerra nuclear está en pleno apogeo. Si merece la pena es porque está escrito por Bradbury, y la evolución de los acontecimientos es muy imaginativa.

Cierra la colección un buen cuento, “El picnic de un millón de años”. Todo parece desolado, pero siendo Bradbury, acaba con una nota de esperanza: una familia humana, que ha huido de la Tierra y espera la llegada de otra familia, quiere que renazca la humanidad, ahora en Marte.

Si Crónicas marcianas no me parece una de las grandes obras de Bradbury (Fahrenheit 451, La feria de las tinieblas o De la ceniza volverás son mejores), pero sí una muy, muy interesante, es por inconsistencias en el tono y en la calidad de los cuentos, y porque se nota demasiado que son relatos independientes pegados para crear una narración.

Fotografía de Ray Bradbury: Alan Light (Creative Commons Attribution 2.0 Generic).

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sábado, 10 de febrero de 2018

6 BARRERAS CREATIVAS PARA EL ESCRITOR

Barreras creativas que hay que derribarSección CÓMO ESCRIBIR FICCIÓN (4)

Archivo: publicada originariamente el 18 de julio de 2010

ÚLTIMAS BARRERAS

Ponte el buzo de trabajo, unos guantes fuertes, y gafas protectoras. Coge la maza de golpeo y prepárate a sudar. Estás a punto de derribar las últimas barreras que te impiden escribir. 
 
Nuestra querida Apisonadora levanta tres muros muy altos.

1- Seguridad económica: Desde que nacemos se nos programa para que no asumamos riesgos, con la excusa de buscar una seguridad económica. Te dan una buena educación para poder aspirar a un buen puesto de trabajo en el futuro que te permita tener una seguridad económica. Lo de escribir, que sólo cuatro afortunados en todo el mundo pueden vivir de ello, no entra en los planes. ¿Algo que no ofrece una seguridad económica? Eso es de locos.

No dediques tiempo a aprender a escribir ficción, oposita que así tienes una seguridad económica. No escribas relatos, vete trepando en el mercado laboral para tener puestos de trabajo que cada vez te llevan más tiempo, pero mejor pagados. Así tienes una mejor seguridad económica. Sigue el camino que hemos trazado para ti. Cásate, hipotécate, ten hijos, gana dinero y gástatelo en cosas que no necesitas. Haz que funcione el sistema en el que vives.

Esta mentalidad puede provocar que te sientas culpable cada vez que te pones a escribir. La gente que te rodea no entiende que te encierres en tu cuarto durante horas y necesites tranquilidad y silencio. ¿Tanto tiempo libre? ¿Por qué no te socializas? ¿O limpias la casa? O ya que estás en casa, ¿por qué no cuidas a los niños pequeños de tus amigos? Total, no estás generando euros.

No lo hago porque no es tiempo libre. Cuando escribo, estoy trabajando. Y para mí escribir es fundamental porque me hace inmensamente feliz. No tengo que dar más motivos. Para ganar dinero, ya tengo un trabajo (que en mi caso, también me gusta).

Don Quijote y Sancho Panza por Gustave Doré
Don Quijote y Sancho Panza por Gustave Doré
2- Perfeccionismo: Esto tiene que ver con la maravillosa educación que recibimos, esa que explica poco y exige tener mucha memoria. Te muestran obras maestras de la literatura, que son perfectas. Así que cuando tú haces tus primeros pinitos, sufres porque tus relatos no tienen mucha profundidad, o las ideas son muy básicas, o la prosa es muy simple o no fluye. Jamás llegarás a la altura de los grandes. Esto provoca que no puedas avanzar cuando te pones a escribir porque estás aterrorizado de que eso no quede perfecto, y nunca acabes nada. Esta es la barrera más potente que tuve que derribar.

¿Que no llegas a la altura de los grandes? Ni falta que hace. Lo que tienes que hacer es escribir tus propias historias de la forma que tú sabes. ¿Cómo se consigue? Aprendiendo las herramientas que tiene un escritor y practicando todos los días. Piensa que la gente aprende las cosas a base de cometer errores y que nadie nace aprendido. Cada vez que te atenace el perfeccionismo, que además es imposible de lograr, piensa en el gráfico de la segunda lección sobre el aprendizaje de disciplinas y ponte a escribir. Ya podrás corregir en la revisión, para que quede lo mejor posible. Y al cabo de los meses, verás que tus relatos han mejorado una barbaridad. Y seguirán mejorando el resto de tu vida.

Una barrera creativa es considerarse un autor3- El Autor: En esta sociedad tan orientada en conseguir objetivos, es inconcebible que alguien haga algo que no dé resultados a corto plazo, por ello mucha gente que empieza a escribir, escribe pensando en publicar. También tuve que superar esta barrera.

Tienes una idea para una escena, pero como no sabes si te va a dar para un cuento con la calidad suficiente para una hipotética publicación en el futuro, la desechas. Muy mal, escríbela. Muy probablemente nunca pase por una imprenta, pero te habrá servido para practicar cuestiones técnicas.

Para mí fue muy liberador saber que nadie tiene por qué leer lo que escribo. Cuando tengo una idea, le doy vueltas, a ver si me lleva a alguna parte, y me pongo a escribir. Siempre pensando que me gusta a mí, no a ver si puedo ganar concursos literarios o colarlo en una recopilación de cuentos. Lógicamente, cuando reviso, pulo los relatos todo lo que puedo. Pero a veces las escenas no me llevan a nada, o los cuentos no funcionan. ¿He perdido el tiempo? No, en el proceso he aprendido muchísimo. 

La Apisonadora es terrible, pero no vamos a echarle la culpa de todo. Aquí hay otras barreras que nosotros mismos nos levantamos.

4- La víctima: Esta gente encuentra excusas para no escribir. El trabajo no les deja tiempo para escribir. O sus vecinos hacen mucho ruido. O tiene una familia que cuidar. O tienen problemas económicos y no se pueden concentrar. O el piso es muy pequeño para encontrar un rincón creativo. O ya son mayores para escribir ficción. O por mucho que quisieran, no son creativos y no tienen ideas. Son victimas porque no hacen nada para cambiar la situación.
Fuera excusas, una barrera creativa
Fuera excusas

En este caso, tienes que identificar qué barreras te pones. Yo decía lo de las ideas. Entonces buscas soluciones para tus problemas, que siempre hay. Que no tienes tiempo, pues deja de ver la televisión y ponte a escribir. Que tus vecinos hacen ruido, pues escucha música con auriculares cuando escribes. Que eres poco creativo, ponte a escribir todos los días y ya verás cómo se te ocurren ideas (en uno de los artículos explicaré cómo generar ideas. Hay varias técnicas). Recuerda que si quieres escribir, en esta vida todo tiene solución menos la muerte.

5- El procrastinador: Éste es el que lo deja todo para mañana. No se pone a escribir hoy porque lo hará mañana. O la semana que viene. No, el mes que viene, sin falta. Lo va retrasando más y más, y nunca empieza. Yo era uno de estos. Había oído que en la historia de la literatura, muy pocos autores escribían grandes relatos con menos de 30 años o veintimuchos, y así que ¿para qué escribir antes? Pues para ir practicando. También había oído eso de que un escritor tiene que vivir la vida antes de ponerse a escribir. Ya escribiría más tarde. Hasta que con 29 me di cuenta de que o me ponía a escribir, o iba a morir frustrado por no intentarlo.

El procrastinador es también el que no escribe porque primero tiene que dominar la gramática y la ortografía (¡yo otra vez!). O tiene que aprender mecanografía. O tener un vocabulario vastísimo. La ficción no es solo eso; hay que crear historias de la nada y contarlas de la mejor manera posible. Mientras dominas esas cosas, ponte a escribir cuentos, que estarás practicando la parte narrativa de este arte.

El parlanchín, una barrera creativa para el escritor6- El parlanchín: Habla y habla de la ficción que está escribiendo, o planeando escribir. Cuenta hasta el más mínimo detalle de la trama y los personajes, todo está en su cabeza, y cuando se pone a escribir, si es que lo hace, ya está cansado del material. Lo que le gusta al parlanchín no es escribir, es ser el centro de atención. Que la gente se asombre porque es escritor, sin tener que hacer todo el trabajo duro que requiere escribir.

Incluso si estás escribiendo, no cuentes la trama a nadie. Yo cuando encuentro una idea que me emociona, no puedo evitarlo y se lo cuento a amigos, pero ahí dejo de contar (y creo que a partir de ahora, ni eso). Cómo voy a desarrollar esa idea sólo lo sé yo, y tengo que tener ganas de ponerme frente al portátil para ir narrándolo. Si lo fuera contando por ahí, ya no me apetecería escribirlo.

Así que cierra y pico y ponte a escribir.

Eso es todo. Revisa las barreras y mira las que te afectan a ti. El primer paso para derribarlas es identificar las que están en tu camino. Ya has caído en la cuenta que estas barreras se levantan por la falta de seguridad que tienes como escritor. Vete aprendiendo el oficio poco a poco, hay un montón de técnicas por aprender, pero nunca pares. Si quieres escribir, ponte a ello hoy mismo.

En el siguiente artículo hablaré de los talleres de escritura creativa, que sirven para que la gente que empieza logre tener seguridad con su escritura. Los talleres provocan reacciones muy extremas: o se aman o se odian. Yo participé en uno a principios del año pasado, ¿me gustó? Para saberlo tendrás que esperar a la siguiente entrega.

EL DESARROLLO DE MI NOVELA

Ya he hecho las fichas de los personajes. Pongo el nombre, edad, profesión, descripción física y personalidad. Me ha venido muy bien, no sólo para recordar los nombres de personajes secundarios que se me habían olvidado, sino también para acordarme de las tramas en las que aparecen y qué función tienen. En el último padrón, me han salido 17 personajes que aparecen en más de una escena y que influyen en la historia principal. ¿Cuándo dicen que un defecto de escritores novatos es sobrepoblar los relatos, a qué se refieren? Ríete luego del camarote de los Marx.

Fachada de teatro, muy mal dibujadaOs voy a contar un truco que utilizo cuando escribo. Mira el dibujo. Pensarás que lo ha hecho mi sobrino de cinco años. Pues no, lo he hecho yo y me siento muy orgulloso de él (y no tengo sobrinos). Haz un acto de fe y créeme cuando te digo que es la fachada de un teatro. Al escribir ficción, tienes que visualizar lo que pasa antes de escribir una palabra. Yo normalmente no tengo problemas para ver las escenas, pero a veces, especialmente con los exteriores de los edificios, no lo veo, así que cojo un boli y un folio y me pongo a pintarrajear. 

Este teatro va a aparecer varias veces en la novela, y está en ruinas. Gracias a esos garabatos sé que tiene dos plantas, un par de ventanas en el piso superior, tres puertas tapiadas debajo de la marquesina, y que a la izquierda colgaban los carteles de las obras y a la derecha estaba la taquilla. Utilizando estos detalles y otros (como los cristales rotos de una de las ventanas, o los parches que tiene la fachada, donde se ha caído el cemento y se ven los ladrillos rojos), tengo que transmitir al lector la imagen de un teatro abandonado. No verá el teatro que yo tengo en mente, pero será algo similar.

El truco lo utilizo constantemente. Cuando sudo para ver las cosas, desenfundo el boli y va saliendo solo. Tengo una planta de la vivienda del protagonista, para saber cómo está distribuida; y esta semana he escrito una escena dificilísima con seis personas en una fiesta. Hice un croquis de la mesa donde cenaban e índice con círculos donde estaba sentado cada uno, para no perderme (ni el lector).

También utilizo fotos, especialmente cuando tengo que hablar de la ropa que llevan o peinados y maquillajes. Soy incapaz de ver esas cosas, pero tengo una idea general de lo que quiero transmitir (si el personaje es hortera, o tiene buen gusto, o es clásico vistiendo), así que navego por las imágenes de Google hasta que encuentro lo que me gusta, y lo describo. Igual que con el teatro, el lector no va a ver el vestido de la foto, pero se va a hacer una idea aproximada, y si lo he hecho bien, asimilará que el personaje es hortera, o tiene buen gusto, o es clásico vistiendo.

Así que si tienes problemas para visualizar las escenas de tu relato, te recomiendo estos truquillos.

Con los sentimientos pasa lo mismo: si no tienes claro qué sienten tus personajes, no puedes describirlo; y si te pones a escribir, dirás vaguedades que no expresan nada. Primero, siente lo que sienten tus personajes, y después descríbelo. ¿Cómo? Metiéndote en su piel. Tienes que ser un poco actor para escribir ficción.

Recomendaciones:

  • The Courage to Write. How Writers Transcend Fear, de Ralph Keyes.
Consíguelo en Amazon.es.
  
  • Writing from the Inside Out. Transforming Your Psychological Blocks to Release the Writer Within, de Dennis Palumbo. Estos dos libros son muy parecidos y hablan de los miedos que acosan a un escritor y de por qué escribimos. Básicamente, una versión muy extendida de éste artículo. Los dos son excelentes, aunque yo prefiero el segundo. Si las barreras aún te dan guerra, léetelos.
Consíguelo en Amazon.es.

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martes, 6 de febrero de 2018

DESIGN THINKING CON CARLOS DEL RÍO

Carlos del Río, design thinkingAyer salí de Cantabria y viajé hasta Baracaldo para impartir una charla de Design Thinking en el Bic Bizkaia Ezkerraldea, dentro del programa Explorer para ayudar a jóvenes emprendedores.

Fue una tarde llena de actividades y consejos para utilizar la creatividad para innovar, solucionar problemas y seguir creciendo como emprendores. Descubrí proyectos muy interesantes y pasamos un buen rato.

¡Mucha suerte con vuestros proyectos, chicos, y adelante con vuestros sueños!

domingo, 4 de febrero de 2018

ENTREVISTA A GABRIELLA CAMPBELL

Sección Vida de escritor

Gabriella Campbell
Gabriella Campbell
Hoy tengo de invitada a la escritora de fantasía y ciencia ficción Gabriella Campbell. Aparte de novelista, Campbell ha sido traductora, correctora, editora y lectora profesional. Desde 2014 escribe a cuatro manos con José Antonio Cotrina, y ahora mismo están acabando la saga Crónicas del fin, una serie de aventuras apocalípticas que comenzaron publicando en Amazon en varias entregas digitales, y que en mayo la editorial Alethé publicará en papel en un único volumen.

Basándose en su experiencia como correctora, en 2016 Campbell publicó un libro estupendo para escritores, 70 trucos para sacarle brillo a tu novela, que yo no hago más que recomendar a mis alumnos de escritura creativa (chicos, si no me hacéis caso a mí, hacédselo a Gabriella).
Para estar al día de sus publicaciones, y recibir un montón de buenos consejos, podéis seguir su blog, Gabriella Literaria.
1- ¿Cómo empezó tu colaboración con José Antonio Cotrina? ¿Quién se lo propuso a quién?
Por si alguien no se ha enterado ya, aparte de escribir juntos, José Antonio y yo somos pareja. Y somos tan raros, rarísimos, que creemos que escribir juntos es una suerte de afición extrema. Otras parejas van al cine, a cenar o a hacer puenting. Nosotros escribimos.
Antes siquiera de estar juntos de manera amorosa y sentimental ya admirábamos el trabajo del otro. Colaborar como escritores era una forma inevitable de intimidad.
2- ¿Cómo es vuestro método de trabajo?
El fin de los sueños, de Gabriella Campbell y José Antonio CotrinaEs bastante largo de explicar (y ha evolucionado bastante desde que empezamos con nuestra primera obra en colaboración, El fin de los sueños). Lo explico todo con pelos y señales en este artículo. Ahora trabajamos por capas o «vueltas». Vamos turnándonos y pasándonos entregas por turnos, para ir puliéndolas poco a poco. La idea es unificar el estilo lo más posible, que todo parezca venir de la misma voz.
3- Para tus proyectos individuales, ¿qué rutina de escritura tienes?
La misma que para los proyectos conjuntos. No tengo una rutina fija (escribo en cualquier sitio, de cualquier manera), pero sí intento que el trabajo de escritura sea a primera hora de la mañana, preferiblemente con un té por medio y un gato rondando. Si puedo escribir a mano, mejor, pero por desgracia eso es poco práctico.
4- Cuando escribes una novela, ¿sacas la escaleta o vas improvisando sobre la marcha, a ver dónde te lleva la historia?

Yo era muy de intuición y brújula y aquello solo me llevaba al desastre. Ahora soy muy de planificación y escaleta, algo que además es inevitable cuando trabajas con otra persona. Planificar evita desastres a largo plazo y suple una telepatía más que necesaria para colaborar con otro autor.

5- Eres autora híbrida, mezclas la edición tradicional con la autoedición, ¿por qué? ¿Es algo que recomiendas que hagan otros escritores?
Cuanto más conozco la industria editorial más convencida estoy de que sus términos tienden a ser injustos para los escritores. Y no es porque las editoriales sean malas malísimas (de hecho, tengo la suerte tremenda de trabajar con editoriales realmente geniales y no lo digo por cubrirme las espaldas), es simplemente que el sistema tradicional está muy mal repartido, ¡para todo el mundo!
No obstante, una editorial mediana o grande sigue contando con la baza de la distribución en librerías y grandes superficies a nivel nacional. Por eso, creo que hay proyectos que necesitan una editorial y otros que pueden valerse por sí mismos a través de la autopublicación.
Lo de ser híbrido se lo recomiendo a todo el mundo. ¿Por qué aceptar malas condiciones si vas a vender lo mismo por tu cuenta? ¿Y por qué matarte a promocionar y editar un libro si te hacen una buena oferta desde una editorial en la que confías? ¿Por qué no mezclar las dos cosas? La gente las ve como excluyentes y no creo que lo sean, para nada. Cada proyecto te exige algo distinto.
6- ¿Cuáles son tus siguientes proyectos como escritora?
El día del dragón, de Gabriella Campbell y José Antonio CotrinaAhora mismo José Antonio y yo estamos trabajando en la segunda parte del Día del dragón, la novela que sacamos de fantasía cómica para niños de 10-12 años con Naufragio de Letras. También estoy preparando una versión en papel de 70 trucos para sacarle brillo a tu novela (es posible que para cuando salga esta entrevista ya esté disponible) y otra recopilación de cuentos, al estilo de Lectores aéreos.
7- ¿Ya sabéis cuántas partes tendrán las Crónicas del fin? ¿Aparecerán recopiladas en papel?
En principio son cinco partes, para hacer una «temporada», aunque tenemos muchas historias planificadas en este mundo y es muy probable que salgan más después.
Sobre su recopilación en papel… de nuevo, es muy posible que para cuando salga esta entrevista ya se haya anunciado algo al respecto.
8- Yendo a tu faceta de correctora, ¿cuáles son los errores más comunes que cometen los principiantes?
70 trucos va precisamente de eso: reuní los setenta errores más comunes que encontraba en manuscritos para corregir y en obras para informes de lectura. Diría que, en general, aparte de los errores clásicos y básicos de estilo: gerundios mal puestos, adverbios excesivos en –mente y adjetivos antepuestos, abundan los problemas de estructura y ritmo, que vienen, sobre todo, de una mala planificación. He perdido la cuenta de las personas que me han escrito para decirme que están atascados a media novela y no saben cómo salir del embrollo en que se han metido. Ser escritor de brújula suena muy bien (y probablemente sea más divertido), pero no lo recomiendo en absoluto para gente que empieza.
9- Aparte de leerse 70 trucos para sacarle brillo a tu novela, ¿cómo se pueden aprender cuestiones de estilo?
70 trucos para sacarle brillo a tu novela, de Gabriella Campbell
La respuesta evidente sería: «leyendo», pero eso no es del todo cierto. Hay escritores que leen muchísimo y que siguen cometiendo los mismos fallos de estilo. No se trata solo de leer; hay que leer de manera activa, fijándonos en cómo componen las oraciones los grandes, cómo utilizan el sonido y la sintaxis.
Y al final se reduce a eso: hay que tener conocimientos rudimentarios de ortografía y gramática, sí, pero muchos escritores no entienden la importancia de la fonética y de la sintaxis. ¿Por qué va esta palabra aquí en vez de allá? ¿Qué función desempeña en la frase? ¿Y a qué suena? Cuando entendemos de dónde viene la musicalidad de una palabra, una oración, un párrafo, podemos reflejar también nosotros esa musicalidad.
También hay que entender que lo barroco y abigarrado no implica escribir mejor. La verdadera simplicidad y economía del lenguaje vienen de una comprensión profunda de lo que escribimos y leemos.
10- ¿Qué consejos le darías a alguien que quiere ser novelista y está empezando? No vale, "Recupera la cordura y dedícate a otra cosa".
¡Uf! Tengo más de cien artículos en el blog dedicados precisamente a esto. Pero para alguien que empieza, creo que daría los consejos que me daría a mí misma si pudiera volver atrás en el tiempo: tu borrador es perfecto (ya te preocuparás de arreglarlo después; no dejes que el perfeccionismo te impida escribir) y termina lo que empiezas. Esto último es de una importancia suprema: no puedes mejorar si no acabas tus proyectos, si no los ves desde la perspectiva de una acción cerrada.
También me encuentro con muchos novelistas que se embarcan demasiado pronto en la aventura de la novela. Escribe relato primero, mucho relato, y pásate luego a la novela corta. La novela tradicional exige un dominio avanzado del ritmo, de la estructura y la forma, y creo que eso se aprende mejor en trayectos más cortos, precisamente porque es más rápido terminarlos y te desesperas menos.
Así que tal vez, para empezar, todo se resuma en esto: escribir sin juzgarte (por lo menos a la primera vuelta); termina lo que estás escribiendo y empieza escribiendo algo corto.
Y suerte, claro. Y muchísima disciplina. La vas a necesitar.


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sábado, 27 de enero de 2018

BARRERA CREATIVA: LA APISONADORA

ADN, destruye la barrera creativa de la ApisonadoraSección CÓMO ESCRIBIR FICCIÓN (3)

Archivo: publicada originariamente el 4 de julio de 2010

Vamos a las barreras que hay que eliminar para escribir ficción, pero hoy comenzamos con un relato, así puedes practicar un poco. No te preocupes, que te voy guiando por el camino. Te doy el esqueleto, y tú desarrollas la historia.

CLONES

Ese es el título del cuento. Tenemos a una pareja que trabaja en una oficina de 9 a 5 y vive en una caja de cerillas, habiéndose hipotecado durante 30 años. Sin embargo, la pareja está feliz porque están a punto de tener a su primer hijo. Aquí tienes que pensar en cómo son ellos, qué trabajo desarrollan, y cómo es el piso minúsculo en el que viven.

Cuando nace su hijo, le dicen (puede ser él o ella, tú decides): “Bienvenido a este mundo, hijo mío. Tienes por delante una vida llena de posibilidades. Si luchas por tus sueños, se harán realidad”. Ahora tienes que poner en escena esta parte. ¿Dónde están? ¿Tienen al bebé en brazos o le hablan mirándolo en la cuna? Detalles y más detalles.

Toca un poco de sumario, que son párrafos que abarcan mucho tiempo y narran, en vez de mostrar, lo que sucede. De vez en cuando, cuando pasan cosas importantes, lo pones en escena. El niño comienza a crecer y todo es maravilloso. Aprende un montón de cosas y absorbe información como si fuera una esponja. Cuando habla su primera sílaba, los padres dan saltos de alegría, lo cual anima al niño para seguir aprendiendo a hablar. Pasa lo mismo cuando se pone a gatear y luego a andar. Aprender es divertido.

Lo mandan al colegio, y aunque al principio todo sigue siendo igual, las cosas se van torciendo (en ficción siempre hay que complicarles las cosas a los protagonistas). A medida que se va haciendo mayor, el niño deja de intentar cosas nuevas, porque si es algo que no está de moda, sus compañeros se ríen de él.

Sus padres le dicen (aquí tienes que escribir una escena, que es importante): “No te preocupes de lo que digan tus compañeros. Haz lo que te gusta. ¿Si todos se tiraran por un puente, tú también te tirarías?”

Clones de la barrera creativa de la Apisonadora
Todos iguales, sin ingeniería genética
Los profesores comienzan a tener una extraña manera de enseñar. Poco a poco dejan de pedirle al niño que pinte dibujos o que escriba cuentos, para que comience a ejercitar la memoria con millones y millones de datos. Y cuando hace algo mal, lo regañan. Toca un poco de introspección. Métete en la mente del personaje y habla con su voz: el niño recuerda que cuando comenzó a andar, lo hacía cayéndose de culo varias veces, pero todo el mundo lo animaba a continuar y sonreía mucho. Ahora la primera vez que aprende algo, lo tiene que dominar.

Al niño le salen granos y le crece la nariz. Es adolescente. Las clases son cada vez más aburridas y absurdas, y ha desaparecido por completo la parte creativa del plan de estudios. Los padres, que solían preguntarle de niño “¿qué quieres ser de mayor?”, ahora le recomiendan qué estudios seguir en función de las posibilidades que tendrá en el futuro para colocarse, pasando por alto sus gustos.

El adolescente crece y va a la universidad. Ya no se acuerda de los sueños que tenía de niño, se centra en sacar un título para poder aspirar a un buen puesto de trabajo y ganar dinero, que es lo que hacen todos. Nadie se molesta en recordarle lo tirarse por un puente.

Se echa novia, se licencia, y consigue un trabajo en una oficina de 9 a 5. Junto a su novia (o esposa, tú verás si los casas), se compra un piso minúsculo hipotecándose durante 30 años. Un día ella se queda embarazada, y cuando nace el niño le dicen: “Bienvenido a este mundo, hijo mío. Tienes por delante una vida llena de posibilidades. Si luchas por tus sueños, se harán realidad”.

Ya puedes ponerte a teclear. Supongo que el género es narrativa, aunque a mí se me ponen los pelos de punta y casi diría que pertenece al terror.

Esta sociedad, que es en la que estás viviendo, ha conseguido que todos seamos iguales sin recurrir a la ingeniería genética. Para lograrlo, tan sólo ha echado mano a algo que lleva en este mundo desde los albores de la humanidad.

Damas y caballeros, les presento a la temible Apisonadora.

LA APISONADORA

La Apisonadora, una barrera creativaPon las manos en la mesa, ¿notas un ligero temblor? Eso es que la Apisonadora se acerca. La Apisonadora es enorme y a su paso machaca, tritura, y allana todo lo que encuentra en el camino, eliminando montículos y asegurándose de que la carretera quede más suave que la seda.

La Apisonadora está conducida por una monstruosidad a la que la gente llama de distintas formas: Sociedad, o Sistema, o Normalidad. Aprieta el acelerador y atropella a todo el que encuentra. No mata, pero con el rodillo gigante aplasta los sueños de las víctimas, muele su capacidad de reflexión, y los sube al remolque que arrastra.

En el remolque hay espacio para todos y la Apisonadora tiene cosas buenas. La monstruosidad conduce por ti, así que no te cansas; y tienes un poco de espacio por el que moverte. Un poco a la izquierda. Un poco al centro. Un poco a la derecha. En las Apisonadoras de las dictaduras estás atado al asiento.

Debido a lo poderosa que es, la Apisonadora necesita mucha gasolina. Sus mejores combustibles son los políticos, los medios de comunicación, las tradiciones, y la educación reglada. Trabajan para mantener la estabilidad, y se aseguran de que los viajeros no alboroten. Crean corrientes, para dar la ilusión de libertad, y en el remolque puedes elegir con cual te quedas, repitiendo las consignas que te han dicho. Tienes la libertad de elegir entre Coca-Cola o Pepsi, o con qué banco te vas a casar para comprarte una casa y tener pesadillas durante decenios cuando alguien diga “Euríbor”.

Gasolina para la Apisonadora que mata sueños
Cuando los combustibles hacen algo que no te gusta, te muestran al conductor y te dicen que así funciona el Sistema. Intentas hacer algo fuera de lo común y te señalan al conductor diciendo que eso no es lo Normal. Recorres la vida sin cansarte, siguiendo corrientes, sintiéndote parte de un grupo, y ganando dinero. El inconveniente de viajar allí es que te imponen lo que tienes que hacer. Que ves un paisaje bonito y quieres detenerte. No, la Apisonadora no aminora su marcha. Que hay un río y quieres bañarte. No, ese no es el rumbo de la Apisonadora. Vive para hacer dinero, sigue las corrientes sin reflexionar, que ya lo hacen ellos por ti, y calla, que para eso te dan fútbol y días de fiesta.

Yo viajé veinte años en la Apisonadora, hasta que me di cuenta de que no me gustaba el sentido que llevaba. Secretamente, porque no me atrevía a decirlo en alto, quería ser escritor y director de cine; pero la Apisonadora me obligaba a no ser creativo, a estudiar en la universidad y licenciarme y opositar para tener una seguridad económica como funcionario (es para lo único que sirven los títulos universitarios en España, por cierto). La Apisonadora trabajó con mayor ahínco durante la adolescencia, y cuando acabe el instituto, había logrado bien su cometido: me dejó con una personalidad gris y acabó con mis ganas de arriesgarme.

Entonces salté del remolque y me fui a Madrid a estudiar Montaje Cinematográfico durante tres años. Y luego viví dos años en Londres porque siempre me había tentado la idea y me gustaba el idioma. Dar el salto cuesta mucho, y cuanto mayor eres, más difícil es. Desde el remolque la gente te mirará mal, y algunos te tirarán palos para que tropieces y la Apisonadora vuelva a arrollarte. Sigue corriendo hacia adelante, luchando por tus sueños, y haciendo oídos sordos a lo que te puedan decir.

La Apisonadora nunca se detiene, y si bajas la guardia, te alcanzará. Yo, tras varios años a mis anchas, estuve a punto de sucumbir. En Londres estaba harto de ser más pobre que las ratas, y cuando llevaba casi dos años y mi inglés era muy bueno, decidí que era hora de dejar el teatro donde trabajaba y buscarme otra cosa. Ese invierno, 2006-2007, vine a España a pasar las Navidades y un día quedé para tomar un café con uno de mis mejores amigos, Álvaro de la Hoz, el director de Burbuja Films. Le dije que tenía intención de buscar trabajo en una oficina para ganar más dinero.

Oficina, para matar la creatividadMe miró fijamente y me dijo: “¿Una oficina?”

Fue la mejor lección de mi vida. Y tan sólo fueron una mirada y dos palabras. A los tres meses había abandonado Londres y estaba trabajando en la productora. Apisonadora, estuviste cerca, muy cerca.

¿Todo este rollo qué tiene que ver con escribir ficción? Aparte de lo obvio, que no se te incentiva para ser escritor, la Apisonadora levanta barreras enormes, que explicaré en el siguiente artículo.

En cuanto a la Apisonadora, desde ese día de Navidad no he hecho más que correr y correr. Ha sido difícil, pero muy reconfortante, y cada vez que giro la cabeza, la Apisonadora es más y más pequeña. Sé que si sigo así, tal vez algún día en el futuro, cuando mire atrás, tan solo vea el horizonte.

EL DESARROLLO DE MI NOVELA

He pensado que los fines de semana voy a descansar de la novela. Seguiré escribiendo el diario, las críticas y estos artículos, pero me daré un respiro con la ficción. La novela se va complicando y me lleva mucho tiempo seguir su rumbo. He podido sacar la escaleta, pero no las fichas de los personajes; y apenas tengo tiempo para pensar en cómo va a evolucionar la trama de un día a otro y no puedo documentarme. Así que los fines de semana reflexionaré sobre lo escrito y haré otras actividades. Tardaré un poco más en acabarla, pero la acabaré menos agotado.

Además, escribir la novela todos los días casi no me dejaba ratos para leer. Y un escritor tiene que escribir y leer compulsivamente. Intentaba meter demasiadas cosas en mi rutina diaria (novela, paseos, inglés, Burbuja Films, lectura), y llegaba a la cama con la lengua fuera. Sin tiempos muertos. Ahora estaré más relajado.

Helen Slater como Supergirl
Helen Slater como Supergirl
El problema de la lectura es que se me van acumulando los libros que quiero leer. Desde hace un año los voy amontonando a los pies de la cama, porque si los guardo, lo único que harán es coger polvo en las estanterías; de esta manera cada mañana veo todo lo que me queda por leer. Es una gran idea, ahora cogen polvo en el suelo. Ya hay seis montones que me llegan a las rodillas. Si esto sigue así, dentro de poco tendré que utilizar una pértiga cuando quiera echarme a dormir...

¿Alguien tiene el móvil de Sergéi Bubka?

En la novela, me he dado cuenta de que mi protagonista, en la primera parte, tiene que superar un conflicto interno; de lo contrario sería muy pasiva y más adelante demuestra ser resoluta. Si no lo llego a solucionar, la chica parecería una ameba durante el día y Supergirl por la noche. Sabiendo esto, y consultando la escaleta, he creado escenas para mostrar cómo lo supera. He adelantado el momento culminante y he comprimido el tiempo, y ahora tengo que añadir escenas de las otras tramas, que de momento no tienen mucha importancia, pero que serán fundamentales en la segunda parte.

Recomendaciones:

  • Sentido común, para todo en la vida. Si se crea una moda, plantéate si te gusta o no y actúa en consecuencia. No hagas lo que se supone que tiene que hacer la gente de tu edad-entorno-situación social si no te apetece. Si tienes pareja (¿la tienes porque esa persona es la más importante de tu vida, no?), ya sois dos compartiendo el viaje, ya sois dos cabezas. Búscate un trabajo que te guste, y si no es posible, uno que no te agote, para que puedas disfrutar más de tu tiempo libre. Reflexiona, reflexiona y reflexiona. No dejes que nadie piense por ti.  
  • Zen en el arte de escribir (Zen in the Art of Writing), de Ray Bradbury.
Consíguelo en Amazon.es (sólo disponible en inglés).  
  • Mientras escribo (On Writing), de Stephen King. Éste y el anterior son dos libros sobre la escritura de ficción escritos por dos narradores natos. El de King, además, son una especie de memorias. Hablan de cómo escriben, reflexionan sobre literatura, y dan consejos. Tienen un inconveniente: te recomiendan que te pongas ya a escribir todos los días y que dentro de quince o veinte años habrás logrado algo decente. Lo que pasa es que ambos comenzaron a escribir de niños, y lógicamente, hasta que no se metieron en la veintena, no escribieron algo digno. El consejo de no ver la televisión lo cumplo a rajatabla. Quédate con lo importante que es la perseverancia y escribir sobre temas que te importan.
Consíguelo en Amazon.es.

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viernes, 26 de enero de 2018

¡HE CONSEGUIDO EDITORIAL!

Carlos del Río firma el contrato para la novela El príncipe Eosh
Sí amigos, ahí me tenéis firmando mi primer contrato editorial. 

No puedo contar mucho más, solo que es una editorial tradicional (nada de los timos de autoedición o coedición) y que hoy mismo me ha llegado el contrato. 

Mi novela El príncipe Eosh irá por editorial. Cuando sepa más detalles de fechas y demás, os los iré contando por aquí, y me apunto escribir un artículo para contaros cómo lo he logrado.

sábado, 20 de enero de 2018

RESEÑA: "SEPTIMUS", DE ANGIE SAGE


Septimus, de Angie Sage

NOVELA

Magyk
(Reino Unido, 2005, 564 páginas)
Angie Sage
Ilustraciones de Mark Zug

Tras trabajar como ilustradora y crear varios libros de cartón para niños pequeños, la británica Angie Sage publicó en 2005 su primera novela, Septimus. El libro, una fantasía juvenil, fue comparado con Harry Potter y tuvo tanto éxito que vendieron los derechos a la Warner (la adaptación cinematográfica lleva años desarrollándose, sin que se fragüe nada concreto) y Sage continuó la historia en seis novelas posteriores, una novela corta y un libro de anécdotas. 

SINOPSIS


El día que nace su séptimo hijo, el mago Silas Heap encuentra abandonada una bebé y decide adoptarla; al poco, la Maga Extraordinaria se le aparece y le dice que simule que es hija suya. Cuando llega a casa, Silas ve que la partera que ha ayudado a su mujer huye con el cadáver de su hijo recién nacido. Meses más tarde, Silas y su mujer sabrán que la bebé es la hija de la reina asesinada, lo que diez años después les acarreará problemas, cuando el Custodio Supremo descubra su paradero y quiera matarla. 

ANÁLISIS


Aunque Septimus sigue a varios personajes de la familia Heap, la columna vertebral de esta novela es Jenna Heap, la princesa oculta, cuando tiene diez años y es perseguida por el Custodio Supremo, quien asesinó a la reina para hacerse con el poder, y el nigromante DomDaniel, quien vuelve del otro mundo para lograr el puesto de Mago Extraordinario.

Cuando Jenna cumple diez años, la familia Heap, gracias a Marcia, la Maga Extraordinaria, descubre que tiene que huir. Jenna se oculta en la Torre del Mago junto con Marcia, mientras que el resto se va a vivir al bosque. Jenna y Marcia rescatan a un niño guardián de morir helado a la puerta de la torre, y lo suben con ellas. Y justo cuando su padre Silas Heap y uno de sus hermanos, Nicko, van a la torre a darle un regalo, un secuaz del Custodio Supremo los ataca, provocando que tengan que huir a las marismas donde vive la tía Zelda, una bruja un poco tocada de los tiros.

Tras un principio trepidante, con una huida por el conducto de la basura genial y una escena muy buena en la que los protagonistas le dan esquinazo a un cazador utilizando magia, la trama queda encallada en las marismas, donde apenas se nota la amenaza de los enemigos.

Me parece que el punto débil de esta novela es la trama, que a veces no tiene una dirección definida (creo que estaría mejor si los chicos estuvieran un poco presionados en la parte central), otras veces es obvia (yo me imaginé quién era Septimus Heap en cuanto apareció) y otras veces está poco currada (como la huida de Simon Heap de las mazmorras).

Pero Sage compensa esta falta de tensión con escenas muy imaginativas, en las que descubres más cosas curiosas del mundo mágico donde se desarrolla la historia; y con flashbacks muy emocionantes que te ayudan a conocer mejor a los personajes. Uno que me gusta mucho es el fantasma Alther venciendo a DomDaniel en la cúspide de la Torre del Mago.

Los chicos que se han quedado en las marismas crean bichos especiales, para que ataquen a personas, descubren pasajes subterráneos ocultos y un anillo mágico. Y con ayuda de la tía Zelda, la luna les muestra el pasado.

Reseña de Septimus, de Angie SagePara mover la trama, Silas recibe la información, a través de una rata mensajera, de que su hijo mayor Simon ha desaparecido del bosque donde estaba oculto. Silas regresa a la ciudad y descubre que Simon huyó para casarse a escondidas, pero que ahora está preso en las mazmorras del Custodio Supremo. Lo descubre estando en un original bar de fantasmas.

Más tarde, los malos le tienden una trampa a la Maga Extraordinaria, y enviándole la misma rata mensajera (el viaje de la rata es un desvío muy simpático que llena varias páginas), le hacen creer que Silas quiere reunirse con ella en la ciudad. Por trama, está un poco cogido por los pelos, ya que los malos no pueden saber que Silas esté allí cuando la rata entregue el mensaje.

Y por fin, en el tramo final, la trama vuelve a entrar en marcha, se juntas varios personajes, y acaba con un emocionante ataque a un barco y el descubrimiento de quién es el verdadero Septimus Heap, el siguiente aprendiz para ser Mago Extraordinario.

¡Qué novela tan imaginativa y entretenida! Sage crea un mundo lleno de magia, con pócimas, hechizos, escaleras que se mueven solas, peculiares criaturas de marismas, magos, cazadores y fantasmas, le arroja unas aventuras y mucho humor, y el resultado es encantador. Cuando me la acabé, corrí a comprarme las seis restantes.

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