¡BIENVENIDO AL RINCÓN DE CARLOS DEL RÍO!
Soy escritor y enseño a la gente a escribir novelas y cuentos. Aquí encontrarás un curso gratuito para aprender a escribir en la sección
Cómo escribir ficción, críticas de novelas y películas (desde 2015 sólo critico las obras que me han gustado mucho), y todo lo que aprendo a medida que escribo y vivo más y más. Disfruta tu visita, y espero verte a menudo por aquí.

Últimas críticas y artículos sobre cómo escribir ficción

"Odd Thomas: You Are Destined to Be Together Forever" (cuento), de Dean Koontz; "Regreso a casa", de Zhang Yimou; "Ghost Road Blues" (novela), de Jonathan Maberry; "El precio para tener una carrera literaria (I)" (Vida de escritor); "Extra, extra: ¡Acabé la novela!" (Cómo escribir ficción); "¡Muchísimas gracias por las 300.000 visitas!"; "Zodiac Station" (novela), de Tom Harper; "Terminator 2: el juicio final", de James Cameron; "Carlitis" (Mi enfermedad); "Silencio" (novela), de Shūsaku Endō; "Haciendo contactos (networking)" (Vida de escritor); "2ª promoción del curso de escritura creativa de Carlos del Río en el Enclave Pronillo"; "Too Good to Be True" (novela corta), de Ann Cleeves; "Un escritor acaba lo que empieza" (Vida de escritor) "Espías desde el cielo", de Gavin Hood.

sábado, 27 de agosto de 2016

Odd Thomas: You Are Destine to Be Together Forever [5]

Portada de Odd Thomas: You Are Destine to Be Together Forever, de Dean Koontz
CUENTO
Odd Thomas: You Are Destined to Be Together Forever
(EE.UU, 2014, 38 páginas)
Dean Koontz 
 
“Odd Thomas: You Are Destined to Be Together Forever” es un cuento que publicó, en formato digital, Dean Koontz a finales de 2014 para promocionar la novela final de la serie de Odd Thomas, “Saint Odd”, que se publicó al mes siguiente; más tarde, en la edición de bolsillo de esa novela, añadieron este cuento como extra.
            Odd Thomas tiene 16 años y está muy enamorado de su novia Stormy Llewellyn. Thomas trabaja de cocinero en una cafetería, pero no es un cocinero normal, porque tiene el don de ver muertos, a los que ayuda a pasar al otro lado. La feria ha llegado a su pueblo, y cuando los chicos están yendo en coche a ella, un fantasma, con un cuchillo de carnicero clavado en el cuello, se cuela en el asiento trasero. Odd tiene que saber qué ha pasado para ayudar al espíritu antes de ir a la feria.
            Cronológicamente, el cuento sería la primera aventura de Odd Thomas, y amplía algo que ya había aparecido en las novelas: el viaje a la feria en la que una muñeca echadora de cartas les predijo a Odd y Stormy que estarían juntos siempre. Aunque si alguien se quiere leer la serie de Odd Thomas, lo mejor es seguir el orden de publicación, porque este cuento sería algo confuso si es lo primero que lees*.
Lo más interesante es ver a Odd y Stormy juntos, haciendo planes para el futuro, y lo insegura que se muestra ella; el humor tontorrón de Thomas cuando simula no saber qué es un poltergeist, o que aparezcan nombrados personajes que aparecían en la primera novela. El resto se queda a medias.
Para mí lo más decepcionante es la parte de la feria. Viendo su título, pensé que Koontz se centraría en el día en el que Odd y Stormy conocieron su futuro, y que ampliaría más la relación entre los chicos. Pues bien, lo de la feria es un suspiro, no cuenta nada que no conozcas, y en “Mi nombre es Raro Thomas” estaba mejor contado.
Para llegar a las 38 páginas (y tener algo vendible), Koontz crea un caso paranormal que tiene que investigar Odd. Es el peor de toda la serie. Está bien cómo se cuela el fantasma en el coche, y un pequeño giro que hay cuando llegan a la casa. Entonces hay un poltergeist que tiene detalles que están bien (aunque cualquiera de los que aparecen en las novelas son mejores), y se acaba sin que Odd haga realmente nada.
            “Odd Thomas: You Are Destined to Be Together Forever”, que tiene un título casi más largo que el cuento en sí, es un relato solo para fans de Odd Thomas, que quieren saber más del protagonista, pero el resultado es bastante decepcionante, y no añade gran cosa a la serie.
            *Este es el orden de publicación de la serie: “Mi nombre es Raro Thomas” (“Odd Thomas”), “Forever Odd”, “Brother Odd”, “Odd Hours”, “Odd Interlude”, “Odd Apocalypse”, “Deeply Odd”, “Odd Thomas: You Are Destined to Be Together Forever”, y “Saint Odd”.

sábado, 20 de agosto de 2016

Regreso a casa [7]

Gui lai
(China, 2014, 111 min)
Dirección:
Zhang Yimou
Guión:
Zou Jingzhi
Intérpretes:
Chen Daoming
Gong Li
Zhang Huiwen  
IMDb

Aunque acaba de estrenarse en los cines españoles, de lo cual me alegro mucho, “Regreso a casa” se exhibió en Cannes y se estrenó en China en mayo de 2014. El film supuso el reencuentro entre Zhang Yimou y su musa Gong Li tras “La maldición de la flor dorada” (2006) y su novena colaboración juntos, y con él Yimou volvía a un cine poco espectacular e intimista, que suele ser el que mejor le queda.
            China vive los tumultuosos años de la Revolución Cultural (1966-1976), cuando Feng Wanyu (Gong Li) recibe la noticia de que su marido (Chen Daoming), un preso político, ha huido del campo de trabajo donde estaba interno. Aunque la prohíben encontrarse con él en el caso de que intente contactar con ella, ella decide ir a su encuentro en una estación de tren, sin saber que su hija adolescente (Zhang Huiwen), quien casi no recuerda a su padre y está muy influida por el Partido Comunista, ha notificado la hora y lugar a la policía.
Chen Daoming y Gong Li en Regreso a casa
Chen Daoming y Gong Li
La película comienza con lo que sería un prólogo, y para mí es lo mejor que tiene: durante la Revolución Cultural, un preso político que ha huido tiene oportunidad de reencontrarse con su mujer. Toda esta parte es narrativamente clarísima, sabes perfectamente qué se juega cada personaje, y Yimou logra dos grandes momentos: cuando el marido se cuela en la casa donde vive su mujer, y ella no se atreve a abrir la puerta, siendo una escena emocionantísima, en especial gracias a Gong Li, y el encuentro en la estación de tren, que es la escena más espectacular de la película.
Luego hay un salto en el tiempo, y la película se mete en el nudo, que es de lo que realmente va: el marido ha sido liberado, pero al llegar a casa su mujer sufre amnesia y no lo reconoce, por lo que el hombre se las tiene que ingeniar para que ella recuerde y lo reconozca. Es una peculiar, triste, original y bonita historia de amor.
Aunque tiene momentos muy bonitos, como la escena del piano, las lecturas de cartas, y todo lo que se inventa el marido para recuperar a su mujer, yo es donde le encuentro problemas. La historia es muy limitada, porque el espectador sabe que solo hay dos posibilidades, Gong Li reconoce o no a su marido (a mí se me ocurría una tercera, que Gong Li se volviera a enamorar de su marido sin saber que lo era, pero no está ni siquiera apuntada), y sabe que no hay mucho más, porque esa historia no da para más; también sabe que el resto de la película serán variaciones del marido haciendo cosas para que su mujer lo reconozca. No está mal, y más en manos de Yimou, pero para mí es mucho menos interesante que el prólogo. 
        Una cosa que me confunde es la cronología. Al principio dicen que el marido llevaba 10 años encerrado, y después del salto hacia delante (simplemente indican que tres años después acabó la Revolución Cultural), dicen que el matrimonio llevaba 20 años sin verse, y sin embargo la niña no parece que haya crecido tanto. Claro que esto igual es un problema de la traducción. Siempre me costó saber en qué año estábamos; solo supe que la parte central era 1979 por el calendario que aparecía.
En esa parte, me parece obvio por qué Gong Li ha perdido la memoria: confunde a su marido con un tal Fang, y cada vez que lo hace, está aterrorizada. Blanco y en botella… Por eso me desconcierta que Yimou se guarde durante tantísimo tiempo el origen de la amnesia, si la respuesta no es nada sorprendente, y no es lo importante de la historia. Me parece que funcionaría mejor si el marido descubriera inmediatamente qué había pasado, y luego se pusiera a intentar recuperar la memoria de su esposa, y hubiera algo más en juego, o más posibilidades de resolución, para que el espectador no tuviera tan claro que solo había dos formas de acabar la película.
“Regreso a casa”, sin ser una de las grandes obras de Yimou —esas están en los 90—, tiene varios momentos brillantes y actuaciones muy buenas (Gong Li aparte de seguir siendo bellísima, es una gran actriz), y es una de las mejores películas que ha dirigido después de “Hero” (2002), que fue cuando la calidad de la filmografía de Yimou dio un bajón.

sábado, 13 de agosto de 2016

Ghost Road Blues [7]

Portada de Ghost Road Blues, de Jonathan Maberry
NOVELA
Ghost Road Blues 
(EE.UU., 2006, 480 páginas)
Jonathan Maberry  

“Ghost Road Blues” (2006) fue la primera novela de Jonathan Maberry, un escritor estadounidense de terror y thrillers, y por ella ganó el Bram Stoker a Mejor Primera Novela (el premio de la Asociación de Escritores de Terror), y logró que le compararan con Stephen King. La novela es la primera parte de la trilogía de Pine Deep, un pueblo ficticio de Pensilvania que se ve acosado por monstruos, y que Maberry completó con “Dead Man’s Song” (2007) y “Bad Moon Rising” (2008). Siguen sin estar traducidas.
            Malcolm Crow quiere proponerse a su novia Val. Ambos viven en Pine Deep, conocido como “El pueblo más espeluznante de Estados Unidos” por sus atracciones de terror y porque en los 70 sufrió el ataque de un psicópata que dejó un reguero de cadáveres, un acontecimiento que tocó muy de cerca a Malcolm y Val. Sin que sus habitantes se percaten, 30 años después dos presencias resucitan: la del Hombre Hueso, quien mató al asesino, y la del psicópata. Y al mismo tiempo, Karl Ruger, un peligrosísimo gánster, huyendo de la policía acaba en Pine Deep, donde sembrará el terror.
            “Ghost Road Blues” es muy irregular, pero merece la pena leerla. En pocas palabras se podría decir que Maberry es alucinantemente bueno escribiendo escenas de tensión y de terror, pero que el conjunto tiene serios problemas narrativos: hay excesivas repeticiones, y no hay un equilibrio entre los acontecimientos importantes y los aleatorios porque todo está tratado de forma agigantada, lo que provoca que la historia no avance todo lo bien que podría. En este caso, las partes son mejores que el conjunto.
            En cuanto a lo primero, la novela está llena de escenas de terror, y en todas y cada una de ellas Maberry se luce de lo lindo: son espectaculares, retorcidas, muy tensas y sorprendentemente poéticas. Ya me gustaría a mí acercarme a su estilo. Durante páginas y páginas es capaz de estirar momentos de tensión sin que esta decaiga, siendo muy imaginativo de principio a fin. Para mí son escenas especialmente buenas cuando el Hombre Hueso mata al diablo, la muerte del Hombre Hueso, y el larguísimo clímax con Karl Ruger y la familia de Val.
En cuanto a lo segundo, en esta primera parte de la trilogía, Maberry presenta a un montón de personajes y el pueblo de Pine Deep, y muestra que un fantasma bueno ha resucitado, y que una presencia muy mala va a hacer lo mismo, dejando estas tramas abiertas para las siguientes partes. Malcolm Crow quiere casarse con su novia Val, el alcalde comienza a tener sueños extraños, un niño es maltratado por su padrastro, y un fanático religioso demente comente un crimen horrendo porque “Dios se lo ha ordenado”. Pero el núcleo de la novela es la llegada de Karl Ruger, un gánster psicópata al pueblo, y la amenaza que supone para sus habitantes.
Aunque tiene un principio excelente, la narración sufre mucho porque cada vez que hay un cambio de personaje, Maberry se detiene demasiado sobre ese personaje, venga a cuento o no. Para mí los peores casos son los policías que vienen al pueblo, que no pintan gran cosa pero que están presentados como si fueran protagonistas. Sufre la narración porque los principios de las nuevas escenas están muy estirados con información irrelevante. Luego la trama vuelve a echar a andar, y hay otro cambio que escena que crea un nuevo parón.
Maberry, por ejemplo, se detiene demasiado en explicar las fantasías del niño que se cree un superhéroe, y cuenta tres veces la muerte de unos de los gánsteres. En cuanto a los gánsteres, no tiene mucho sentido que Ruger deje conducir el coche donde huye a un moribundo. Y es excesivo todo lo que le dedica al padrastro maltratador y al demente religioso, si lo realmente importante de esos personajes es que son violentos y peligrosos.
Algo que hace Maberry de vez en cuando, y que tampoco me gusta porque me parece un atajo fácil, es comparar a un personaje con algún famoso para describirlo físicamente, en vez de dar unas pinceladas para que el lector se cree una imagen mental: “Se parecía a Morgan Freeman”.
Lentamente la novela se va centrando en que Ruger va a acosar a la familia de Val, en un clímax muy bien construido. Lo malo es que este se acaba cuando aún quedan más de 150 páginas: el punto álgido ya ha sucedido, y no vuelve a ver nada más tan intenso. En esas páginas Maberry comienza a construir lo que serán las dos siguientes novelas (prometen hombres-lobo, fantasmas y zombis psicópatas), y acaba con la única escena de terror mala, en un hospital, por poco creíble y no excesivamente original.
Ya tengo las otras dos novelas esperándome en las estanterías.

domingo, 7 de agosto de 2016

VIDA DE ESCRITOR: EL PRECIO PARA TENER UNA CARRERA LITERARIA (I)

Bola de cristal
Cualquier día me hago con una
Desde que doy clases para aprender a escribir ficción, una pregunta muy habitual que me hace la gente sobre mis alumnos es “¿Ves a alguno que destaque, que vaya a lograrlo?”.
Lo primero que pienso es que me han visto cara de Rappel, pero que yo no tengo una bola de cristal para ver el futuro; luego les digo que aunque lógicamente tengo alumnos que me gusta más cómo escriben que otros, lo lejos que llegue cada uno depende de ellos.
No estoy seguro, pero me temo que los que me preguntan están pensando en futuros premios Nobel o Planeta, o autores de best-sellers ricos y famosos, que es la idea que suele tener la gente de lo que es un novelista, aunque la inmensa mayoría estemos bastante más cerca de la pobreza que de la riqueza, no nos reconozca nadie por la calle (¡qué bendición!), y jamás ganemos uno de esos premios.
El último mes de mi curso largo lo dedico a ver el mundo editorial, para que los aspirantes a escritor se lleven una idea realista de lo que pueden lograr. Lo hago el último mes porque si han llegado hasta allí, al menos han demostrado que les gusta escribir, y entonces es el momento de saber cómo pueden ganar dinero con sus libros. En otras palabras, no lo hago antes porque no tiene sentido que sepan cómo se puede ganar dinero escribiendo si no les gusta escribir.
          Siendo realistas, en la actualidad si te tomas la escritura como un trabajo, con las opciones para publicar que hay, puedes tener ingresos extra durante toda tu carrera como escritor. Y si te sabes mover por el mundo editorial, te sabes vender y tienes suerte, esos ingresos pueden que crezcan tanto que te permitan dedicarte exclusivamente a escribir novelas. Pero lo seguro, 100% garantizado, es que tendrás ingresos por tus libros siempre que mantengas activa tu carrera de escritor. Esto es algo que se puede lograr desde hace muy pocos años.

NO ES CUESTIÓN DE DINERO, ES DE TIEMPO
Yo recomiendo a mis alumnos que se lo tomen como un segundo trabajo (sí, tienen que escribir todos los días, que para algo es un TRABAJO) que les encanta hacer, y que les generará unas ganancias extras en el futuro, con la posibilidad de que esas ganancias se vuelvan su principal fuente de ingresos a medio o largo plazo.
Las opciones que yo recomiendo para tener una carrera literaria son las editoriales tradicionales, las agencias, los concursos, y como último recurso, Amazon para la auto-publicación. El resto, a evitar como la peste. Que no tengan prisa, y que piensen que se tienen que labrar un nombre como escritores a base de ir alcanzando logros y lectores poco a poco: su currículum como escritores mejora con el tiempo.
Tampoco recomiendo, y es algo que está muy de moda ahora, escribir una novela y meterla en Amazon sin haber intentado las otras opciones: si nadie te conoce, auto-publicarla en Amazon es quemar esa novela porque solo la comprarán tus familiares y amigos.
Reloj de arena(Yo recomendaría ir directamente a Amazon si solo tienes intención de escribir una novela en tu vida, y no tienes más aspiraciones como escritor, y con colecciones de cuentos, novelas cortas y libros de no ficción que jamás te compraría una editorial a menos que fueras famoso, pero sabiendo que probablemente vendas muy poco).
A mis alumnos también les explico que para tener una carrera literaria hay que pagar un precio (como pasa con todos los sueños). Hace unos meses me dejaron en Facebook un comentario que decía que solo los que se lo podían permitir podían tener una carrera literaria. Bueno, ese comentario era erróneo, ya que una carrera literaria no cuesta dinero, porque tú no pagas por publicar (de hecho, se trata de todo lo contrario: cuando publicas tu objetivo es ganar dinero), y lo realmente importante es sacar tiempo para poder escribir.
Con lo fácil que es hoy en día publicar, mucha gente se frustra… por ser poco realista. Confunden publicar con tener ingresos con sus libros (olvidan que hay que lograr que gente que no te conoce de nada voluntariamente pague por leer tus novelas), se toman la escritura como un hobby, y pretenden ganar dinero como los profesionales. Tienen dos opciones: o bajan sus expectativas y se conforman con ganar muy poco dinero por su hobby, o se lo toman como un trabajo para ganar como los profesionales dentro de unos años.
Lo que suelen hacer es seguir con su hobby, quemándose porque nadie compra sus libros. Culpan a todo Cristo de su fracaso (siendo justos, a veces suceden cosas malas sobre las que no tienes control, pero sí puedes cambiar tu respuesta ante ellas), y en vez de pararse a analizar cómo funciona el mundo editorial y cómo lo han logrado otros antes que ellos, se ponen a inventar la rueda, intentando vencer al sistema. Acaban muy cabreados, echan espumarajos cada vez que hablan del mundo editorial, y dejan de escribir, empeñados en que la culpa era de otros y que ellos son artistas incomprendidos. Conozco a más de uno así. No es bonito estar a su lado.

EL PRECIO A PAGAR
Otra pregunta habitual que oigo es “El escritor ¿nace o se hace?”. Mi opinión es que tienes que sentir la necesidad de escribir historias, y eso lo sientes o no lo sientes; es algo que te puede venir en cualquier etapa de la vida, pero yo diría que te viene a partir de un amor a la lectura. Yo la sentí desde niño, pero la censuré hasta que cumplí 29 años, que fue cuando me puse a escribir ficción porque me sentía frustrado y me moría por escribir novelas.
Y por otra parte, por muchas ganas que tengas de escribir, si no estás dispuesto a pagar el precio, jamás vas a lograr nada como escritor. Así que el escritor nace y se hace.
¿Y cuál es el precio a pagar si quieres tener una carrera literaria? Yo he sacado estos 5 puntos, que me parecen indispensables. Si no estás dispuesto a hacerlos, posiblemente no tengas madera de escritor.

1— Hay que leer mucho SIEMPRE. No es algo nuevo, y yo lo digo constantemente. Aunque me parece obvio, todos los años tengo alumnos que se apuntan a mi curso, que es para ser escritor, que no leen. Eso sí que es un misterio, y no los de Fátima.
Como dice Stephen King en “Mientras escribo”, “Si no tienes tiempo para leer, no tienes tiempo (o las herramientas) para escribir. Es así de simple”.
Mis libros por leer
Algunos de mis libros por leer
Hace poco vi un vídeo muy interesante en el que Dean Koontz contestaba a las preguntas de sus fans a través de la webcam. Reconocía que cuando empezó leía 200 novelas al año, y recomendaba leer mucha ficción sin analizar, simplemente para que tu cerebro fuera asimilando cómo funcionan las novelas. Es un gran consejo. (Koontz también hablaba de la gente que escribe una novela, y como no logran venderla a una editorial, tiran la toalla. Él escribió varios cuentos y cuatro novelas antes de lograr su primera venta).
Yo matizaría que cuando comienzas tienes que leer mucho, analizando cómo lo hacen los profesionales, en especial los aspectos técnicos (el punto de vista, por ejemplo, es algo que no es nada intuitivo). Cada vez que aprendas algo relativo a la escritura, tienes que cogerte unas cuantas novelas y ver detenidamente cómo manejan ese algo los novelistas.
Y luego, cuando hayas asimilado los conocimientos técnicos básicos, lees más y más para asimilar el ritmo y los patrones que tienen las novelas y cuentos. Yo reconozco que me ayudó mucho en 2011 estar suscrito a las revistas “Asimov’s Science Fiction” y “Ellery Queen Mystery Magazine”. Son revistas mensuales de relatos bastante voluminosas, lo que me forzaba leer a toda pastilla, porque de lo contrario me llegaría el siguiente número sin haber acabado el anterior. Sin analizar, empecé a ver los patrones que siguen las historias escritas.
El año pasado me di cuenta de que tenía que leer más novelas y ver menos cine. Aparte de que leer me gusta más que ver películas (series directamente no veo), descubrí que a la hora de escribir, el desarrollo de las historias y las escenas se me iba al cine. Ahora mismo leo más novelas que nunca, entre 50 y 60 al año, y he notado que tengo muchísimas mejores ideas para mantener la tensión y el interés a lo largo de una novela, sé integrar escenas y sumarios y saltos en el tiempo mucho mejor, y soy mucho más hábil para encajar los elementos de la trama y entretejer los temas.
Y también hay que leer mucha no ficción. Te abre la mente y te da grandes ideas.
Seguimos en el siguiente artículo.

Todas las imágenes están libres de derechos y no hace falta atribuir su autoría. Bola de cristal  (autor: Antranias), reloj de arena (Zuluzulu), mis libros (autor: Carlos del Río).

Siguiente artículo: Domingo 4 de septiembre
Anterior artículo: Haciendo contactos (networking)

sábado, 30 de julio de 2016

PROYECTO NOVELA. 37- EXTRA, EXTRA: ¡ACABÉ LA NOVELA!

ARCHIVO: publicada originariamente el 5 de agosto de 2012
Después de 26 meses y medio de trabajo, he logrado acabar la novela.
   Hoy tengo que empezar dándoos las gracias a todos vosotros por haberme seguido por mi rincón. Ver cómo poco a poco iban subiendo las visitas y vuestros e-mails y comentarios me daban fuerzas para seguir con esta locura, incluso cuando todo se ponía cuesta arriba y yo dudaba de mí mismo.
   Así que, ¡muchísimas gracias! Sin vosotros no sé si hubiera sido capaz de terminarla.
   Tras tantear varios títulos, ya tengo el definitivo: “El peso del pasado” (pues no, lo he cambiado y se llama "La muerte es solo el principio". Explicación aquí). Se me ocurrió el mismo día que la terminé. Antes tenía uno que pensaba que era el definitivo, pero cuando hice pruebas fueron un desastre: se lo dije a dos amigos y torcieron el morro y no entendieron el nombre de la protagonista, luego se lo dije a dos amigas y me dijeron que era muy previsible…
   Han sido más de dos años de trabajo en los que cada segundo ha estado bien invertido. La cuarta y definitiva versión tiene 100 páginas menos que la primera, pero esas 100 páginas que ahora sobran no fueron una pérdida de tiempo, fueron necesarias para que yo encontrara la historia de la novela, entendiera mejor a mis personajes y surgiera mi voz de escritor. Y para que practicara y practicara esta cosa tan maravillosa que es escribir ficción hasta que mi escritura tuviera el nivel de un profesional.
   Para mí escribir “El peso del pasado” (no, "La muerte es solo el principio"), que no tiene nada autobiográfico, ha sido como si me hubiera sometido a unas sesiones de psicoanálisis a lo BESTIA. Ahora me conozco mucho mejor que hace dos años, y tengo clarísimo por dónde quiero que vaya mi vida y qué cosas voy a rechazar de lleno. No soy el primer escritor que lo dice, ni seré el último. Cuando escribes una novela, que te exige tantísimo esfuerzo continuado durante tantísimo tiempo, no haces más que escarbar y escarbar en tu subconsciente, donde está tu verdadero yo, no el yo políticamente correcto que te ha impuesto la sociedad.
El amigo de Carlos del Río de incógnito border=
Mi amigo de incógnito
   Ahora me queda mover la novela por editoriales, agentes y concursos, y lo que vaya pasando lo contaré por aquí. Y para lo que seguís los artículos para aprender a escribir ficción (espero que estéis escribiendo cuentos y novelas como locos), tranquilos, que aunque yo haya acabado, voy a seguir con la serie hasta terminarla.
   Y antes de pasar a explicar lo que ha supuesto la novela para mí, quiero lanzar una señal de ayuda para m… para un amigo mío al que se le están acabando los ahorros.
   Este amigo mío, que prefiere permanecer en el anonimato, tiene el sueño de ser escritor. Acaba de terminar su primera novela y hasta que comience a ganar dinero puede pasar mucho tiempo. Así que este amigo mío necesita una ricachona que lo mantenga. El físico no importa (aunque se agradece que esté de buen ver), pero por favor, que tenga yate y una mansión en una isla tropical, que mi amigo ha oído que es muy relajante escribir en un yate y en una playa bajo una palmera.
   Así que si eres ricachona (y tienes yate y mansión tropical), escríbeme a carlos@elrincondecarlosdelrio.com y yo se lo paso a mi amigo.
   Vayamos a cosas más intrascendentes.

INSTRUCCIONES DE VIDA: ZHANG YIMOU VS. STANLEY KUBRICK
Zhang Yimou es un director al que admiro mucho por las películas que hizo en los 90 y a principios de los 2000. En el “cómo se hizo” de “Hero”, el cineasta da una de las mejores definiciones que he oído nunca sobre cómo tiene que ser un director de cine:

   “Tienes que estar seguro de lo que quieres. Hasta que la escena no quedaba como yo quería, no paraba. Pero también tienes que saber cuándo hay que rendirse. Si algo es totalmente imposible, tienes que encontrar otra forma de hacerlo y rápido. He aprendido a ser flexible y rápido al mismo tiempo”.

   Lo mejor de esta definición es que también explica cómo debes tomarte la vida. Para ser feliz es fundamental que sepas qué quieres de la vida, y una vez que lo sepas vas a encontrar la forma de lograrlo; y si aparecen obstáculos que impiden el avance, sabrás cambiar rápidamente y adaptarte a las nuevas circunstancias para seguir luchando por tus sueños.
   También tienes que ser flexible, porque puede suceder que lo que pensabas que era tu sueño, después resulta que no lo era y tienes que buscar tu camino en otro sitio. A mí me pasó con el cine, que me creía predestinado a ser director hasta que (muy tarde) me di cuenta de que el cine me encanta verlo y analizarlo, pero no hacerlo.
   Cuando explico esto, mucha gente lo malinterpreta, y para justificar que ellos no buscan sus sueños, me pintan de una forma que no soy.
   La más normal es que me digan es que yo siempre lo tuve claro. Bueno, si lo hubiera tenido claro, me hubiera puesto a escribir ficción mucho antes, no con 29 años, y no hubiera gastado ni un solo segundo en la universidad, y mucho menos para estudiar Periodismo, algo que nunca me interesó.
   También me suelen decir que yo siempre fui creativo y con ganas de aventura. Eso reconozco que puede que sea verdad, pero lo de buscar tu vida soñada se aplica a todas las facetas de tu existencia, independientemente de si eres creativo o no. Igual tu vida soñada es fundar una familia y tener un sueldo fijo y tener una casa en propiedad. Pero igual no.
   Lo fundamental es saber que es lo que TÚ realmente quieres: no la sociedad, no tus padres, no tus amigos, sino TÚ. Tal vez tengas que dar varias vueltas hasta encontrarlo, pero al final darás con ello. Y entonces serás imparable.
   Mucha gente dice no saber qué quiere, aunque yo creo que en el fondo todos los sabemos, pero nos reprimimos por miedo a no encajar en lo “normal”, por miedo a tener que dar un giro de 180º a nuestra vida, o porque seguir nuestros sueños supondría lanzarse al vacío sin red.
Yimou versus Kubrick   Si aún no sabes cuál es el objetivo de tu vida, lo primero que vas identificar es que NO quieres, y vas a rechazar varias opciones de lleno (en mi caso, prefiero los tormentos eternos del infierno antes que tener nada que ver con el periodismo. Y es que me fío más del diablo que de un periodista).
   Y luego tienes que pensar qué es lo que realmente te gusta hacer y cómo te gusta vivir la vida. Entonces vas probando varias alternativas hasta que das con la tuya, sabiendo que te tienes que ganar la vida de esa manera.
   El problema es que no nos educan con el sistema de Zhang Yimou, sino con el de Stanley Kubrick. Kubrick, que según los críticos es unos de los mayores genios de la historia del cine (aunque a mí me parece uno de los mayores plastas), era famoso por su perfeccionismo. El hombre tenía una visión, no dejaba nada al azar, y no se separaba un milímetro de su idea original hasta lograr su objetivo.
   El gran fallo de este sistema es que Kubrick era humano, y como todos, no siempre tenía buenas ideas y cometía errores (como utilizar velas para iluminar “Barry Lyndon” –no es que sea una idea mala, es que es estúpida-, atrezar Londres como Nueva York en “Eyes Wide Shut” –otra decisión estúpida-, o dar el visto bueno para que Verónica Forqué doblara “El resplandor” –ésta es estúpida y muy mala-); y además deja fuera el azar, un elemento que si sabes aprovecharlo te da grandes resultados en la vida y en obras artísticas, la ayuda de otras personas, y el factor “pasártelo bien y probar cosas” cuando estás resolviendo problemas y viviendo la vida.
   Desde pequeños se nos indica qué camino debemos seguir para ser felices: si sacas buenas notas estudiarás una buena carrera que te proporcionará un buen trabajo y serás respetado por la sociedad. Y en un determinado momento te echarás pareja y fundarás una familia. Y de ahí no te salgas, que serás un fracasado y no podrás ser feliz y la gente te mirará por encima del hombro. Y si te das cuenta de que tu vida no te gusta, te aguantas, porque no vas a cambiar a medio camino (ni mucho menos arriesgarte a lograr tus sueños).
   Es como si todos fuéramos Dorothy y nos dijeran que para alcanzar la felicidad simplemente tenemos que seguir el camino de baldosas amarillas, sin desviarnos ni un milímetro.
   Este embrutecedor sistema asume que todos somos iguales (asumir que todos somos iguales es muy distinto a asumir que todos somos igual de válidos) y que a todos nos gustan las mismas cosas; y ya solo le falta enseñarnos a balar.
   Una consecuencia gravísima de este sistema es que crea seres que no saben lidiar con la incertidumbre constante que es la vida ni a reflexionar por sí mismos, y cuando tienen que enfrentarse a momentos difíciles, se quedan paralizados, sin recursos para improvisar y salir adelante.

DE SANTANDER A MADRID PASANDO POR CÁDIZ
Pondré un ejemplo más gráfico. Para los que están tan pez en geografía como yo, les he puesto un mapa con rutas de colores.
   Imagínate que tú naces en Santander, y de repente descubres que tu vocación es ser escritor, que es Madrid. Ésa es la ruta roja.
   Pero como Madrid es algo muy arriesgado, y muy poca gente vive de ello, pues te educan diciendo que primero tienes que lograr una seguridad económica, que es Cádiz. Ésa es la ruta azul. Entonces tienes que dar un rodeo del copón, pasar por una ciudad que no te interesa, y después ponerte a alcanzar tus sueños.
   A mí esto, que sufrí en mis propias carnes, me parece demencial. Si no quieres pasar por Cádiz, no sé para qué vas a perder ni un segundo yendo hasta allá abajo. Y el tiempo que te ahorras viajando a Cádiz, lo empleas para llegar antes a tu sueño.
   Dibujando esta ruta me he contenido, porque realmente el desvío que te hacen dar es pasar por Moscú para llegar a Madrid; pero es que un mapa de Europa no me cabía.
   El mayor riesgo de seguir esta ruta, y por la que muchísima gente deja apartados sus sueños para siempre, es que cuando llegas a Cádiz, te quedas ahí. Sí, tienes una seguridad económica, pero no es tu vida soñada. Y como ya te has metido en un determinado tren de vida, no te arriesgas.Mapa de España
   Para ser sincero del todo, tengo que decir que no se nos educa con la opción de Madrid como una posibilidad, sino con Cádiz como único destino. Ésa es la ruta rosa. Tú sigue el camino indicado, vas trepando poco a poco y no te arriesgas nunca, y llegas a tu destino. Siempre te mueves por una recompensa que te prometen segura (te licencias y tienes un buen trabajo) y trabajas sólo cuanto vayas a tener una retribución económica segura, un sueldo.
   Por esta noción tan cerrada de la vida, yo me he tenido que tragar durante años y años y años, primero cuando trabajaba en el audiovisual y ahora que escribo, que gente alegremente me suelte a la cara que lo mío es un hobbie, cuando posiblemente yo trabaje más horas al año que ellos.
   Esta gente no concibe que se pueda trabajar en algo que te encanta (si piensas así, cógete un hobbie e intenta ganarte la vida con él, ya verás cómo deja de ser un hobbie de inmediato); y no concibe que tengas que trabajar durante mucho tiempo gratis para tal vez obtener una recompensa económica en el futuro (yo me he tirado más de dos años con la novela, y todavía no sé si algún día ganaré algo con ella).
   Si quieres alcanzar tus sueños, te tienes que arriesgar. Tienes que empezar plantando una semilla, y en el futuro esa semilla, si no abandonas, dará sus frutos.
   Hay otras dos opciones que te ofrece la vida que no están contempladas en la educación que recibimos. La primera es que cuando sales de Santander en dirección a Madrid y llegas a Burgos, te das cuenta de que realmente lo que quieres es ir a Barcelona, que es lo que me pasó a mí con el cine, y entonces cambias de rumbo. Ésa es la ruta verde.
   La otra es que de camino a Madrid, llegas a Burgos, y te encanta. Y entonces te quedas ahí, algo que nunca te habías planteado. Ésa es la ruta naranja.
   De verdad, la vida es bastante más interesante que seguir el camino de baldosas amarillas (y balar).

MI MANO, MI SUEÑO
La mano izquierda de Carlos del Río
Mi mano izquierda
Lo más grave de de esta educación es que hace que nos limitemos a nosotros mismos. Hay determinadas cosas que asumimos que no podemos hacer, porque no nos salió en el pasado cuando lo intentamos sólo unas pocas veces (y posiblemente alguien nos humilló), o ya no intentamos porque nos consideramos mayores.
   A mí me pasó con la escritura. Me moría de ganar por escribir novelas, pero durante lustros y lustros lo único que hice fue frustrarme. Leía muchísimo, pero no ponía ni una palabra en el papel. A mí (ni a nadie) se me educó para que fuera escritor y durante muchísimo tiempo pensé que no tenía talento para escribir. Porque claro, yo pensaba que lo de escribir ficción tenía que ver con el talento, cuando en verdad tiene mucho más que ver con la perseverancia que con el talento.
   Cuando comencé a escribir a finales de 2008 tenía una dificultad enorme para encontrar ideas, y era porque yo era demasiado racional y muy poco soñador: mucha parte izquierda del cerebro y nada de la derecha, que es lo que nos enseñan que tienen que ser los adultos.
   Con ese sistema, no sé dónde quedan el humor, la amistad o el amor.  
   Todo cambió en 2009. En primavera me compré el cursillo de Holly Lisle “How to Think Sideways” (puedes adquirir las lecciones en Amazon, Barnes & Noble, iBooks y su tienda), y me enseñó a tener mis propias ideas, a encontrar mis géneros, y a pensar por mí mismo. Me di cuenta de que estaba utilizando mal el cerebro y que mi peor enemigo era yo mismo, porque yo mismo me limitaba.
   Un poco más tarde me compré una recomendación de Lisle: “Nuevo aprender a dibujar con el lado derecho del cerebro”, de Betty Edwards. No tenía mucha fe en mí, porque yo no sabía dibujar y no dibujaba nada desde niño, pero me puse a hacer los ejercicios de dibujo y me encontré con muchas sorpresas. Un gran día fue cuando tuve que dibujar un objeto real por primera vez (mi mano izquierda), y tras seguir las indicaciones, en el papel apareció algo que se parecía muchísimo a mi mano.
   Entonces empecé a plantearme que tal vez sería capaz de hacer cosas que pensaba que nunca podría lograr y que nadie me había animado a intentar.
   Resultó que yo tenía razón. Tres años después, haciendo tabula rasa con todo lo que me habían inculcado hasta entonces, he acabado mi primera novela y ya estoy pensando en la segunda. Ahora sé que pase lo pase en mi vida, seguiré escribiendo ficción.
   Escribir “La muerte es solo el principio” ha sido un viaje revelador y fascinante que me ha hecho conocerme a mí mismo y ser una persona mucho más segura.
   Y sé con plena certeza que cuando el 31 de julio de 2012 puse el punto final y la acabé, durante unos instantes fui el hombre más feliz del mundo.

El hombre más feliz del mundo
El hombre más feliz del mundo
  
   Fotografía de Zhang Yimou: Alejandor Bárcenas (Creative Commons. Attribution-Share Alike 2.5 Genetic)
   Fotografía de Stanley Kubrick: Autor desconcido. Dominio público.

   Mapa de España: Bas de Jong (Creative Commons. Genética de Atribucción-CompartirIgual 3.0)

Siguiente artículo: 38- La descripción
Anterior artículo: 36- Los pensamientos

jueves, 28 de julio de 2016

¡MUCHÍSIMAS GRACIAS POR LAS 300.000 VISITAS!

300.000 visitas para El rincón de Carlos del RíoSí amigos, mi rincón acaba de superar las 300.000 visitas. Y las que le quedan. ¡Muchísimas gracias!
   Ahora a por las 350.000.

sábado, 23 de julio de 2016

Zodiac Station [8]

Portada de Zodiac Station, de Tom Harper
NOVELA
Zodiac Station
(Reino Unido, 2014, 400 páginas)
Tom Harper   

Tom Harper es el pseudónimo de Edwin Thomas, es un escritor británico que publicó sus primeras novelas con su nombre real, y que está especializado en novelas históricas y thrillers. “Zodiac Station”, publicada en 2014 (desgraciadamente sigue sin estar traducida al castellano), es un entretenidísimo rompecabezas lleno de secretos, con una pizca de ciencia ficción.
            El rompehielos “Terra Nova” se va abriendo camino en el Ártico cuando descubre a un misterioso esquiador en la nieve. El hombre se llama Tom Anderson y dice venir de la Estación Zodiac, una estación científica que ha explotado y de la que es el único superviviente. Tom cuenta que fue a Zodiac porque un antiguo profesor suyo, Martin Hagger, lo había llamado para que fuera su ayudante, y que el mismo día de su llegada Hagger apareció muerto en el hielo. Aunque parecía un accidente, en seguida comenzaron a sospechar que Hagger había sido asesinado.
            “Zodiac Station” no hace más que jugar con el lector. Empieza con ese principio que recuerda muchísimo a “Frankenstein” y a “La cosa” de Carpenter —aunque el desarrollo no tiene nada que ver—, y los trabajadores del “Terra Nova” quieren saber qué pasó realmente en la Estación Zodiac. Las partes del barco están narradas en tercera persona, y Harper va desgranando la historia a través de varios narradores-testigo, de forma gradual y cronológica, en primera persona. Lo que hace que esta novela sea tan entretenida es que a medida que avanzas en la trama, más misterios surgen, y más vas dándote cuenta de que las narraciones chirrían: lo que cuenta cada uno no acaba de encajar con lo que ya sabes y parece que alguien oculta la verdad.
            Sin desvelar mucho diré que el primer testigo, Tom Anderson, presenta el caso de la Estación Zodiac como si fuera un misterio: ¿quién mató a Martin Hagger? Además, la estación está llena de gente que no se lleva bien y de secretos. Y cuando crees que el resto de libro será así, hay un giro y la historia continúa a través de otro personaje y ahora se centra en descubrir si Hagger estaba filtrando datos confidenciales a quien no debía. Hay otro nuevo personaje y otro giro, y entonces la historia destaca la situación estratégica del lugar donde se encuentra la estación y posibles radares y satélites rusos.
Y al final, con un testigo sorprendente (si existe ese personaje, alguno de los anteriores no puede ser quien dice ser), Harper va encajando todo y acaba con un giro de ciencia ficción, que supongo que desconcierte a más de uno. El recurso es muy original, y a mí me funciona, pero tal vez Harper debería haber dado más pistas de que algo fuera de lo normal pasaba en el Ártico. En ese final las acciones son un poquito precipitadas, y para mí lo más endeble de la novela es la explicación de la explosión que acabó con Zodiac.
© 2006 - 2016. Textos de Carlos del Río. Todos los derechos reservados.
Los derechos de autor de los pósters y fotogramas de películas corresponden a sus correspodientes productoras o distribuidoras.
Los derechos de autor de las portadas y citas textuales de libros corresponden a sus correspodientes editoriales o autores.