¡BIENVENIDO AL RINCÓN DE CARLOS DEL RÍO!
Soy escritor y enseño a la gente a escribir novelas y cuentos. Aquí encontrarás un curso gratuito para aprender a escribir en la sección
Cómo escribir ficción, críticas de novelas y películas (desde 2015 sólo critico las obras que me han gustado mucho), y todo lo que aprendo a medida que escribo y vivo más y más. Disfruta tu visita, y espero verte a menudo por aquí.

Últimas críticas y artículos sobre cómo escribir ficción

"El canto del cisne" (novela), de Robert McCammon; "Alien, el octavo pasajero", de Ridley Scott; "Sobre espiritualidad" (Vida de escritor); "La asertividad (IV)" (Vida de escritor); "Sin noticias de Gurb" (novela corta), de Eduardo Mendoza; "El exorcista", de William Friedkin; "El exorcista" (novela), de William Peter Blatty; "Mis libros más baratos en Estados Unidos y México"; "La semilla del diablo" (novela), de Ira Levin; "La asertividad (III)" (Vida de escritor); "La lista de Schindler", de Steven Spielberg; "Taller de escritura creativa en el Espacio Joven de Santander"; "La luz fantástica" (novela), de Terry Pratchett; "¿Qué fue de Baby Jane?", de Robert Aldrich; "Cómo motivarse, y la asertividad (II)" (Vida de escritor).

sábado, 27 de mayo de 2017

El canto del cisne [8]

Portada de El canto del cisne, de Robert McCammon
NOVELA
Swan Song
(EE.UU., 1987, 919 páginas)
Robert McCammon

Robert McCammon se labró un sólido nombre en los 70 y 80 como autor de terror, cuando el género estaba en pleno apogeo en los Estados Unidos. En 1987, a la manera de “Apocalipsis” (1978), de Stephen King, escribió una gigantesca novela posapocalíptica que seguía la vida de una serie de personajes tras una hecatombe nuclear. “El canto del cisne” fue el primero de sus libros que llegó a la lista de best sellers de “The New York Times”, y por ella McCammon ganó el Bram Stoker a Mejor Novela, el premio de la Asociación de Escritores de Terror de Estados Unidos. En España se publicó en 1991, pero desde entonces está descatalogada; es una pena, porque a pesar de las aristas que tiene, es, en todos los sentidos, una gran novela.
            A finales del siglo XX, el mundo está al borde del colapso. La URSS y Estados Unidos han ido aumentando la presión al otro, hasta que estalla la Tercera Guerra Mundial. Entre los supervivientes están la hermana Creep, una vagabunda que encuentra un círculo de cristal que le muestra visiones, Josh, un luchador de lucha libre negro, Swan, una niña con buenas manos para las plantas, Roland, un niño belicoso, el coronel Macklin, y un misterioso ser que cambia de rostro. Todos deambularán por los restos de Estados Unidos, juntándose poco a poco, hasta llegar a la batalla final del bien contra el mal.
            McCammon sobresale creando escenas muy poderosas, visuales, retorcidas, espectaculares y angustiosas, donde los protagonistas, a los que conoces bien y de los que te importa su suerte, se meten en serias dificultades, al tiempo que ves que sus caminos se van acercando, subiendo la tensión en un entorno desolador, pero donde aún queda un resquicio para la esperanza.
Esta mastodóntica novela, de más de 900 páginas en la edición de bolsillo americana, está divida en dos libros. El primero, que cubre hasta la mitad, es absolutamente genial, estalla la Tercera Guerra Mundial, y como si fueran los dedos que se extienden de una mano que se abre, un puñado de personajes vaga por Estados Unidos. El segundo, que da un salto de siete años en el futuro, pega un pequeño bajón, porque era imposible mantener el nivel de tensión y espectacularidad del primero, y ahora esos personajes desperdigados se van acercando, como si esa mano se fuera cerrando, hasta llegar a un clímax forzado, pero muy intenso.
La novela comienza pintando un panorama muy inquietante, con el mundo descarrilando en la Tercera Guerra Mundial. Tras presentarte a un muy angustiado presidente de Estados Unidos, McCammon te muestra a los protagonistas en varias escenas, enseñándote cómo es su vida sin que sepan que el mundo tal como lo conocen está a punto de desaparecer. El autor se detiene a dibujarte los personajes, para que te importen, y una vez que los tienes identificados, estalla el cataclismo nuclear. McCammon regresa a cada uno de ellos, y en escenas tremendamente espectaculares (lo son tanto que despeinarían a un calvo), te muestra desde su punto de vista, y desde su nivel, cómo logran salvarse por la mínima de la muerte. Luego tienen que seguir con sus vidas, y van descubriendo un país completamente desconocido, demencial, peligroso.
Si encuentro un fallo a esta primera parte, que es apasionante por lo muy imaginativo que es McCammon en cada escena (se me han quedado grabados el ataque de los lobos, y el desasosegante supermercado abandonado) y lo memorables que resultan los personajes, es que el conjunto deambula demasiado, aunque vayas intuyendo cómo se irán juntando las distintas tramas. A lo que me refiero es que los supervivientes no tienen muy claro qué destino quieren alcanzar, y van moviéndose un poco por capricho, porque no quieren quedarse quietos en un único lugar, y lo mismo podrían ir al norte que al sur, al este que al oeste.
Otro fallo es que el ser cambiante es demasiado torpe: por dos veces Hermana escapa de él sin hacer gran cosa, y en la segunda el monstruo podía haberla matado sin ningún problema.
En la segunda mitad, el ritmo se ralentiza y las acciones son mucho menos espectaculares, los malos se van juntado, y los buenos hacen lo mismo. Comienzan a suceder pequeños milagros que dan esperanza a la humanidad, pero yo llegó un momento que deseaba que se juntaran de una vez todos, porque sabía que era lo que iba a pasar, para que por fin se enfrentaran.
La novela sigue teniendo ideas brillantes, como lo que ocultan las máscaras que deforman a varios de los personajes; una escena que me encanta en cuando tienen que extraer una bala a un chico moribundo.
Lo peor es que el encuentro entre Hermana y Swan, que McCammon llevaba preparando durante centenares de páginas, no es todo lo emocionante que debería, y que varios malos desaparecen de la novela sin apenas hacer ruido, por lo que toda la tensión acumulada durante páginas y páginas se diluye. Aparte de que estaba claro qué era exactamente el misterioso cristal de Hermana (y que al final no sirve de mucho), me desconcierta que el chico que vivía en la caverna vea una visión que no sea claramente Mary’s Rest (¿por qué no lo puso McCammon, si así estaba mucho mejor justificado que fueran a ese pueblo?), o que los chicos no decidan desde un primer momento acompañar a Hermana y Paul por el bosque.
El clímax es una cuenta atrás emocionantísima, con acciones en paralelo. Cómo llega allí McCammon está muy pillado por los pelos, y realmente no cierra que el mal muera, pero si no le das muchas vueltas y te dejas llevar por la historia, es muy efectivo.
Robert McCammon ha ganado un nuevo fan.

lunes, 22 de mayo de 2017

DEJO DE ESCRIBIR SOBRE CINE

Sí amigos, mi blog empezó hablando solo de cine, pero ya ha llegado el momento de despedirse del séptimo arte. Después de más de diez años, donde he aprendido un montón gracias a analizar películas (analizar, esa palabra que los críticos desconocen), mi vida va por otros derroteros. Ya no veo nada de cine de casa (si tengo tiempo, leo, que me gusta mucho más), y voy menos al cine, ya no soy cinéfilo y no quiero ser crítico cinematográfico.
            Hace tiempo que me dije que escribiría alguna crítica cinematográfica de vez en cuando, pensando en mis lectores cinéfilos, pero es ridículo pretender que estoy haciendo eso: la última crítica nueva la escribí en enero, y fue de un clásico. Últimamente pensaba ver “El padrino II”, “El padrino III” y “La semilla del diablo” para escribir críticas, pero sinceramente, no me apetece sentarme a verlas, y eran películas que me encantaban. He cambiado, el cine me sigue pareciendo algo muy bonito, pero todo esto pertenece a una etapa pasada de mi vida.
            Voy a regalar toda mi colección de DVD y blu-rays, no tiene sentido que estén cogiendo polvo en mis estanterías cuando otros los pueden disfrutar. En la vida, para seguir adelante, de vez en cuando tienes que deshacerte de lastre, tanto material como emocional. A mí no me cuesta nada deshacerme de cosas materiales que ya no utilizo. Aparte de la ropa que dono cuando organizo mi armario, hace un par de años regalé 175 libros que ya no me interesaban, y poco después le di a un amigo toda mi colección de CD.

¿QUIERES QUE TE AYUDE?
A partir de ahora me centraré en mi carrera como novelista y en ayudar a otros escritores a alcanzar sus metas. El blog sigue vivo, escribiré críticas de novelas que me gusten mucho (este sábado tendréis la de “El canto del cisne”, de Robert McCammon, ¡qué novelaza!) y el primer domingo de cada mes colgaré un nuevo artículo de la sección “Vida de escritor”. Esto me deja mucho más tiempo para hacer lo que realmente me gusta: escribir novelas.
            En cuanto acabe “La aventura de ser escritor”, de la que estoy a punto de terminar la primera versión, me pondré con la versión online del curso presencial de nueve meses: ya tengo la teoría, la webcam, el Adobe Premiere Elements y el PowerPoint a punto. Allí, a través de vídeos en streaming que serán para vosotros para siempre, con la posibilidad de pagarme mes a mes durante un año para que la cuota sea barata, enseñaré todo lo que sé de escritura, con ejercicios de coaching y programación neurolingüística, para que vayáis superando retos a medida que avancéis, y un montón de ejercicios de escritura para que vayáis aprendiendo a vuestro ritmo. Estará disponible en 2018.
            Más adelante crearé más talleres y servicios para ayudar a los escritores a alcanzar sus sueños. Soy un firme defensor del desarrollo personal, y creo que con esfuerzo, y teniendo claros tus objetivos, puedes lograr muchísimas cosas que te creías incapaz de alcanzar.
            Esta es mi nueva etapa. Y me encanta.

sábado, 20 de mayo de 2017

Alien, el octavo pasajero [10]

Archivo: publicada originariamente el 8 de septiembre de 2011
Cartel original de Alien, el octavo pasajeroCINEFILIA
Alien
(EE.UU., Reino Unido, 1979, 117 min)
Dirección:
Ridley Scott
Guión:
Dan O'Bannon
Walter Hill (sin acreditar)
David Giler (sin acreditar)
Intérpretes:
Sigourney Weaver
Tom Skerritt
Veronica Cartwright
Harry Dean Stanton
John Hurt
Ian Holm
Yaphet Kotto
IMDb

Casi podría decirse que “Alien” es un slasher: un asesino acosa a un grupo de personas y las va matando una a una; con la novedad de que la acción se desarrolla en el futuro, en una nave espacial, y el asesino es un alienígena. Así de básica es la historia de “Alien”. Pero está tan bien contada, y visualmente sigue siendo tan impresionante, que es una obra maestra.
   “Alien” supuso la consolidación de Ridley Scott como director (fue su segunda película), lanzó al estrellato a Sigourney Weaver, y ganó el Oscar a los Mejores Efectos Especiales y estuvo nominada al del Mejor Dirección Artística. La película tuvo tanto éxito que ha generado tres secuelas, dos spin-offs (esas cosas que juntan los aliens con los predators), una infinidad de copias, y “Prometheus”, el último proyecto de Scott, del que a día de hoy todavía no se sabe si es una precuela de “Alien” o una película independiente desarrollada en su universo.
   Narrativamente “Alien” es sobresaliente porque hay una escalada genial de los acontecimientos, asombrando cada vez más al espectador. La película comienza con el descubrimiento de una nave abandonada, que ha lanzando un SOS, en un planeta desconocido y a continuación viene toda la evolución del alienígena: los huevos, esa especie de cangrejo que se pega a la cara, la desaparición del alien e impresionante reaparición, y su crecimiento. La situación no hace más que empeorar, no hay manera de saber cómo van a acabar con el alien (es muy bueno el detalle de la sangre ácida), la tripulación no puede escapar porque en la lanzadera espacial no caben todos, y para empeorar las cosas, al final aparece un traidor (es el único subtexto que tiene la película, el de una crítica a las corporaciones).
   Así contado, parece que “Alien” va toda velocidad, cuando en realidad tiene un ritmo muy pausado. Scott prepara los momentos y los estira y estira, sin que pasen grandes cosas, hasta que hay una explosión de violencia (la muertes son excelentes), que impulsa la trama hasta la siguiente explosión. Scott logra mantener la atención en los momentos menos tensos gracias a un diseño de producción magnífico, creando unos ambientes inquietantes, tenebrosos y peculiarísimos que son geniales.
   El Nostromo parece una nave auténtica, que llevara un tiempo habitada por varias personas, y es muy claustrofóbica: un lugar cerrado y vacío, lleno de recovecos en donde puede esconderse el monstruo. Y en cuanto al planeta y la nave extraterrestre, Scott logra deslumbrar con un impresionante sentido de lo maravilloso. Lo más llamativo es lo bien que ha envejecido esta película, y que esos decorados eran cartón piedra, maquetas y mucho humo.
Sigourney Weaver en Alien, el octavo pasajero
Sigourney Weaver
   Los personajes son estereotipos y no hay tiempo para que evolucionen, pero sí que tienen detalles que les hacen humanos (algo tan sencillo como que se preocupen por lo que van a cobrar, que echen de menos comida en condiciones, o que unos sean psicológicamente más fuertes que otros), y cada uno es muy identificable (esto último también gracias a una elección del reparto muy buena), lo que hace que te importen todas las muertes.
   Además, Scott juega muy bien la carta de los personajes porque a todos les da la misma importancia y hasta el final no sabes (ahora lo sabe todo el mundo, pero no en 1979) quién va a sobrevivir. Si te fijas, cuando la tripulación abandona la hibernación, el primero que sale, y al que más planos dedica Scott, es a John Hurt. Normalmente eso indicaría que es el protagonista. Pero no en “Alien”.
   En 2003 Scott hizo el montaje del director, del que recortó 5 minutos de la versión de 1979 (afinó varias escenas para que fueran un poco más rápido) y añadió 4 minutos nuevos. A mi me gusta más la versión original. De la nueva, lo más interesante es cuando Veronica Cartwright abofetea a Weaver por querer dejarla en cuarentena; y lo más largo es una escena en la que, al final, Weaver encuentra a Tom Skerritt y a Harry Dean Stanton convertidos en los capullos en los que se incuban los aliens. Esa escena, en ese momento, en el que la nave está a punto de explotar, no tiene sentido, y en 1979 se rodaría para explicar qué había pasado con algunos de los cadáveres. Supongo que si la recuperaron en 2003 fue porque Ridley Scott quería dejar claro que la idea de los capullos humanos y Weaver con un lanzallamas, que son imágenes muy reconocibles de “Aliens: El regreso” (1986), ya estaban en su película.

sábado, 13 de mayo de 2017

VIDA DE ESCRITOR: SOBRE ESPIRITUALIDAD

Dramático cielo de Alex GrichenkoArchivo: publicada originariamente el 2 de marzo de 2014
En enero, cuando comencé esta sección, dije que hablaría de lo divino y de lo humano. Pues bien, hoy toca lo divino, porque voy a hablar de espiritualidad.
   Llevo dos años poniéndome al día sobre espiritualidad leyendo libros, revistas y haciendo cursillos. Lo decidí porque en varios libros de psicología veía que nombraban la espiritualidad como uno de los factores para ser feliz, y porque había gente que me dejaba comentarios en el blog diciendo que yo era espiritual. Y yo no tenía ni pajolera idea de qué era eso.
   Pensando que ponerme las pilas con inteligencia emocional me cambió la vida, y también era una cosa que ignoraba, decidí darle una oportunidad a la espiritualidad. Y la verdad es que me alegro mucho de haberlo hecho, porque sí que era algo que faltaba en mi vida.
   Lo primero que me llamó la atención es que la espiritualidad y la religiosidad no tienen por qué estar unidas: si eres religioso, eres espiritual, pero puedes ser espiritual sin ser religioso. Si eres religioso, sigues las pautas que te marca tu religión para llevar una vida espiritual; si no lo eres, tú sigues las prácticas espirituales con las que conectas.
   Más tarde me sorprendió que tu sentido de la espiritualidad no tiene por qué estar unido a un sentido de lo divino; es decir, puedes ser ateo y ser espiritual.
   Yo la espiritualidad la veo como una forma de vivir la vida, que curiosamente tiene mucho en común con la inteligencia emocional, con ser optimista, y con tener un buen nivel de autoestima. La gran diferencia en creer en algo divino o no es ver un patrón en tu vida que tiene un diseño divino, o reconocer que no hay patrón que valga.
   Algo que me parece fundamental es que por muy espiritual que seas, siempre tienes que utilizar el sentido común, y que por mucho que haya una hipotética fuerza divina que te guíe y te eche una mano de vez en cuando, tú tienes que saber moverte por el mundo.
   Yo no soy religioso, y no tengo ni idea de si existe algo divino (hasta ahora, ni los ateos ni los creyentes me convencen), pero sí creo en ciertos elementos espirituales, y son éstos: 

   1— Tienes que encontrar el sentido de tu vida. No es la vida en general, es la tuya en concreto. Ya que estás aquí, tienes que averiguar para qué has venido, y sacarle el máximo partido. A veces, como es mi caso, no tiene nada que ver con lo que la sociedad o tus padres esperan de ti. Lo encuentras buscando en tu interior, donde tienes un núcleo que te dice cómo eres. La gente con creencias divinas llama a ese núcleo alma, y cree que el sentido de su vida viene dictado por Dios (cuando digo Dios, me refiero a cualquier figura que represente lo divino). A lo largo de tu vida, vas cambiando, pero no ese núcleo. Y cuando actúas en su contra, sufres, porque estás actuando en tu contra. 
   Te conectas a ese núcleo a través de tus emociones y sentimientos. Si no eres feliz, es que algo pasa; si estás estresado, es que algo pasa; si estás deprimido, es que algo pasa; si duermes mal, es que algo pasa. Tienes que buscar el origen de ese malestar, y cambiar, y buscar qué es lo que realmente te hace feliz. Hacer meditación es una manera muy efectiva de conectarse con ese núcleo. Poco a poco alcanzas una vida donde estás relajado, y aunque trabajes mucho, el trabajo no es una carga, porque estás trabajando en lograr tu vida soñada. 
   Algo fundamental es que al buscar el sentido de tu vida, tienes que respetar los derechos de los otros. No vale decir que Dios, o mi núcleo, me ha dicho que tengo que invadir un país y exterminar a toda una raza. O que tengo que robar. O que tengo que ser homófobo.
   Vives tu vida respetando la de los demás: vives de forma ética.    
   Eso no evita que ofendas a gente por el simple hecho de ser como eres; pero en este caso, ni te preocupas, porque si alguien tiene un problema, son ellos. 

La meditación en el lago de Nat Sakunworarat   2— El poder de la gratitud. Esto es simplemente reconocer todo lo bueno que tienes en tu vida ahora mismo. Estamos tan obsesionado con lo negativo, con las pérdidas, con lo que puede pasar mal, y somos tan envidiosos con los que tienen más, que se nos olvida todo lo que tenemos. 
   Empezando por estar vivo, que implica que aún tienes tiempo para disfrutar de la vida. Más todos los familiares y amigos que te apoyan. Más las cosas materiales que tengas. Más el tiempo que tienes para hacer lo que realmente te gusta... 
   No te compares con nadie, la envidia nunca es sana, y reconoce que tienes varias cosas en la vida por las que estar agradecido. 

   3— El poder del perdón para dejar atrás el pasado. Esto es reconocer que en el pasado alguien te hizo daño. Perdonas a esa persona, y sigues con tu vida. El perdón no es querer volver a ser amigos, es quitarte un peso de encima: el que tenías cada vez que pensabas en el daño hecho. Si quieres, el perdón es algo egoísta, porque te beneficia a ti, no a la persona perdonada. Que sintieras resentimiento por alguien sólo te dañaba a ti, porque esa persona seguía con su vida como si tal cosa. 
   Esto no quiere decir que seas un cándido. Cuando te han hecho algo malo que no hay manera de reparar, aprendes para que no te vuelva a pasar, pero perdonas. 
   Algo muy importante es que también tienes que perdonarte a ti mismo por errores del pasado. 
   Para perdonar hay que dar tres pasos: 
   1— Reconocer que te han hecho daño. A veces sientes tanto dolor con solo pensarlo, que no quieres recordar, pero esos recuerdos los tienes que sacar a la superficie. 
   2— Ponerte en el lugar del otro. No es justificar lo que hizo, es simplemente intentar comprender por qué lo hizo. Tal vez no se daba cuenta de que te hacía daño, o era tan inseguro que machacarte era su manera de sentirse él bien, o estaba muy presionado por su entorno, o pasaba por un mal momento, o hubo un problema de comunicación y tú no supiste expresar que te dolía, o simplemente era un psicópata. 
   3— Perdonar y seguir con tu vida. Perdonar no implica necesariamente ponerte en contacto con esa persona. Puedes escribir una carta perdonándola, y después la rompes. La cuestión es reconocer que has perdonado. 
   ¿Y qué pasa cuando perdonas? Que todo el resentimiento y toda la ira que habías ido acumulando a lo largo de los años, desaparece. 

Tríada de Katrina Joyner   4— El desapego. Esto es reconocer que nada es permanente, ni nuestras posesiones materiales ni la gente que nos rodea ni nosotros mismos. Es no identificarnos con esas cosas que nos gustan, porque si las perdemos nos hundimos. Es saber que si las perdemos, hay que seguir adelante.
   También hay que utilizar el desapego para tus objetivos vitales: hay que luchar por ellos, pero sabiendo que tal vez no los logres. Si los logras, es genial, pero si no, todo lo que has aprendido hasta llegar a donde hayas llegado nadie te lo quita. 
   Un ejemplo personal es que mi sueño de poder ganarme la vida escribiendo novelas. Todavía no lo he logrado, pero incluso si no lo lograra (si no lo logro es porque se me ha acabado el tiempo en esta vida, porque no tengo ninguna intención de tirar la toalla), todo lo que he cambiado como persona no me lo quita nadie. 

   5— Vivir el presente. El presente es lo único que tenemos. El pasado, pasado está, y de él puedes aprender de los errores cometidos o recrearte en recuerdos bonitos. El futuro es hacia dónde miras, pero sólo puedes vivir en el ahora. Disfruta el ahora, y con acciones continuadas vete forjando el futuro que deseas. No esperes a que la felicidad llegue en el futuro. Hoy plantas semillas, y si no abandonas, esas semillas darán fruto en el futuro. Pero tu vida se desarrolla siempre en el ahora. 

   Siguiendo estos principios llega un momento que la vida te va guiando. De repente te surgen oportunidades que no esperabas, y sabes identificar sitios por donde no tienes que meterte. Te sientes tan tranquilo y tan bien contigo mismo, que sabes que por mal que se pongan las cosas vas a salir adelante, así que te arriesgas más. Saltas y la red aparece. Y cuanto más te arriesgas, más ganas. No sé si todo esto tiene un origen divino o es pura psicología, pero funcionar, funciona.


   Fotografía del cielo: Alex Grichenko (dominio público)
   Fotografía de la meditación: Nat Sakunworarat (dominio público)
   Fotografía de las velas: Katrina Joyner (dominio público)

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domingo, 7 de mayo de 2017

VIDA DE ESCRITOR: LA ASERTIVIDAD (IV)

Silueta de chico rezandoCuando el diciembre pasado le comenté a un amigo de qué iba a tratar mi siguiente libro para escritores, y que estaba basado en varias de las entradas de mi blog, me preguntó si tenía suficiente material como para un libro. Instintivamente supuse que sí, y ya voy 300 páginas de “La aventura de ser escritor”, así que estaba en lo cierto.
¿Magia? ¿Inspiración divina? No, que ya tengo bastante práctica escribiendo, he leído mucho sobre esos temas, y sé calibrar los proyectos.
            Este libro lo estoy escribiendo de forma orgánica. Tenía en mente una estructura básica en tres grandes bloques para lograr tres objetivos: desmontar el mito del talento, por lo mucho que frena a los aspirantes a escritor, lo dañino que es, y lo muy extendido que está; hablar de la motivación, para que la gente aprenda a auto-motivarse; y el mundo editorial, para conocer de verdad las opciones de publicación que existen y cómo poder ganar dinero durante toda tu carrera literaria.
            Con eso en mente, comencé a escribir en ese orden, y los capítulos fueron surgiendo casi solos. Escribir me inspira, me meto en un estado mental distinto, mucho más creativo, que me permite ir vislumbrando lo que quiero contar en el futuro teniendo en cuenta lo que ya he escrito, así que tengo a mi lado un cuaderno en el que apunto ideas e información que buscar.
Aviso para principiantes: para que puedas hacer esto, tienes que haber llenado tu cerebro de información pertinente, leyendo y asimilando muchísima información, y tienes que haber estado escribiendo durante mucho tiempo. Hay gente que piensa que le inspira Dios o alguna forma de divinidad cuando entra en un estado de flujo, porque no sabe muy bien de dónde le vienen las ideas y lo que hace, le queda bien, ya sea escribir, cocinar o jugar al ajedrez. Esa gente olvida que cuando empezaron, las cosas no fluían tan bien (más bien, no fluían en absoluto), y que gracias a la práctica, buscando mejorar, y a información para mejorar, lograron que pareciera que les saliese solos.
Si no me crees y eres creyente, pídele a Dios que te inspire para hacer algo que nunca has hecho, y me cuentas el resultado, ya sea una llave de kárate, tocar la trompeta, escribir una obra de teatro o hacer malabares con piruletas.
Mucho más acertado me parece el dicho de a “Dios rogando y con el mazo dando” (cambia el “A Dios rogando” por “Deseando que salga bien”, si eres ateo). Si no metes nada en tu cerebro, y no practicas, no hay manera.
Escribiendo recuerdo entradas de mi blog que pueden encajar; las busco y las coloco en el libro, y al mismo tiempo recuerdo información de libros de no ficción que me vendría bien. Además, me he ido leyendo otros libros sobre el tema (una media de dos por semana), y voy seleccionando partes que podrían encajar.
Cuando, después de leer mucho, noto que una idea está bien cuajada, que he descubierto un patrón en varios libros que encaja en el conjunto y en lo que quiero contar, la escribo con mis propias palabras en el lugar correspondiente en el libro. Una idea me lleva a otra y otra, y un libro a otro y otro. Llego a lugares que no esperaba, y escribo secciones que no tenía pensado escribir, porque cubren conceptos que no recordaba o no les daba importancia, pero que ahora descubro son necesarios y mejoran el libro. Mi mente se va abriendo a medida que me adentro en el proyecto. Voy moviendo cosas de sitio y expandiendo ideas, corrigiendo y matizando conceptos, hasta llegar al final. Entonces daré con la estructura definitiva y puliré todo.
La creatividad funciona de forma holística, no lineal. Si pretendes escribir un libro paso a paso, te quedará un puzle frío y aburrido.
Sinceramente, es genial trabajar así. De hecho, mi vida cada vez se parece más a este caos. Sé lo que quiero lograr, y me voy guiando por patrones que voy descubriendo a medida que se desarrolla mi existencia.           

MÁS ASERTIVIDAD
Portada de El derecho a decir no, de Walter RisoVolvamos a la asertividad. Me parece algo tan importante que yo diría que sin ella es imposible ser feliz. A los libros y sesiones de hipnosis de las que hablaba en el primer artículo, que me ayudaron a ser asertivo, quiero añadir un par de ellos: el libro “El derecho a decir no”, de Walter Riso, y la sesión de Hypnosis Downloads sobre defensa verbal.
“El derecho a decir no” es un libro estupendo sobre asertividad, que le echa un vistazo además a la ansiedad social y la baja autoestima, escrito con el estilo tan claro, y a veces divertido, de Riso. La sesión sobre defensa verbal hizo que superara que me bloqueara cuando alguien me daba una contestación agresiva. Tenía un detonante emocional, que arrastraba desde niño, de todas las veces que me habían tapado la boca (o había visto hacérselo a alguien) con malas contestaciones, cortes, sarcasmos. Cuando de adulto recibía una respuesta similar, mi detonante se disparaba, y automáticamente me bloqueaba, como si volviera a ser el niño de entonces. Eso se acabó. Con la hipnosis he logrado que esa respuesta automática ya no se dé, y pueda responder de forma asertiva.

ESTÁS EN TU DERECHO
Recuerda que cuando actúas de forma asertiva no tienes por qué dar excusas o justificar por qué piensas o actúas de una determinada manera, que no tienes por qué actuar o pensar como la mayoría, y que más tarde puedes cambiar de opinión. Puedes decir sin miedo que no entiendes algo, que no sabes algo, o que no te importa o interesa. No tienes por qué solucionar los problemas de otros, y tienes derecho a cometer errores y ser responsable de ellos. Si alguien te ataca por haber cometido un error, asumes el error, pero sin sentirte mal (“Es verdad, me equivoqué al querer llegar tan pronto”). Puedes tomar decisiones de forma ilógica sin tener que dar explicaciones, tienes derecho a ser tratado con dignidad y respeto, a hacer lo que te dé la gana con tu tiempo y tu cuerpo, a decidir sin presiones. Tienes derecho a ser escuchado y ser tomado en serio, a estar solo, a estar contento. Tienes derecho a tener éxito y a fracasar, tienes derecho a no ser asertivo.
            En definitiva, tienes derecho a hacer cualquier cosa sin violar los derechos de los demás.
            Como verás, es fundamental si quieres ser novelista. Tú escribes en los géneros que quieres, exploras los temas que te interesan y cómo tú quieres, muestras con seguridad tu visión del mundo (que más tarde puede cambiar), y empleas tu tiempo para escribir sin sentirte culpable. Si alguien te ataca por emplear el tiempo en algo que te encanta, y encima ganas dinero con ello, es su problema, ya que posiblemente esté atrapado en un trabajo que odia. También es práctico para cuando te pidan que leas cuentos y novelas de aspirantes a escritor, para que les des su opinión. Yo solo leo los ejercicios que les mando a mis alumnos en clase, al resto le digo que no, porque no me dejaría tiempo para leer las novelas que me apetecen.
            Recuerda que ser asertivo no significa imponer tu punto de vista, ni querer cambiar el comportamiento de los otros, sino que es dar tu opinión sincera sin sentir angustia. Ser asertivo impide que el resentimiento y las emociones tóxicas se vayan acumulando ("No me atreví", "Ya me han vuelto a ningunear", "Otra vez he accedido y no quería…"), y hace que tú te sientas mucho mejor.
Hombre de comic huyendoNo se trata de que a partir de ahora digas siempre la verdad, como esa gente odiosa, que tiene la inteligencia social de un besugo, que nada más verte te salta “Estás gordo”, “Pareces una uva pasa” o “Te estás quedando calvo”, como si el resto no supiéramos lo que es un espejo, y se queda tan ancha, diciendo que es muy sincera. Estas personas tóxicas están tan ciegas que no se dan cuenta de que los demás hacemos todo lo posible por evitarlas (ocurre lo mismo con los sabiondos o los que te quieren arreglar la vida sin tú pedírselo).
Recuerda también que por muy asertivo que seas, por muy educado que seas, siempre te vas a encontrar a maleducados que te van a dar malas contestaciones. En ese caso, lo mejor es la actitud de “A mí plin”, no sentirte mal por sus respuestas, y no entrar en su juego.
No olvides que no tienes que poner en peligro tu integridad personal. Hay situaciones que podrían ser peligrosas, y lo mejor es no ser asertivo, o utilizar el humor o dar rodeos para dejar clara tu opinión. Hace unos pocos años, cuando mi relación con mi padre estaba en sus peores momentos, me contó una cosa que me hizo sentirme orgulloso de él, de tenerlo como padre. Estaba en un bar tomándose unas cañas con un tío mío cuando entró un chico marroquí, si no recuerdo mal, aunque bien podía ser sudamericano, vendiendo alfombras. Entonces, un cachas racista, rodeado de cabestros, soltó que el bar ya olía mal. Los cabestros le rieron la gracia. Mi padre se levantó, se acercó al chico y le dijo que él estaba allí muy bien, que no molestaba a nadie, y que se quedase todo el rato que quisiera. Los cabestros racistas se marcharon. Eso es una forma de ser asertivo, sin jugarse el pescuezo.
A los abusones no hay que tolerarlos ni en el colegio, a pesar de que uno haya llegado a la Casa Blanca.
Por último, ten en cuenta que comenzar a ser asertivo no es fácil. Primero, porque posiblemente te provoque ansiedad solo de pensarlo; luego, porque te vas a encontrar a gañanes maleducados, y porque si hay personas que están acostumbradas a manipularte, a darte por sentado, se van a tomar muy mal que dejes de ser un corderito para ser un ser humano, y van a utilizar todo su arsenal para evitar que cambies: chantaje emocional, manipulación, desprecio, tergiversar las situaciones para hacerte sentir mal, insultos…
Ojo, porque algunas de esas personas que llevan años manipulándote puede que sean muy inseguras, y lo que hacían era tenerte como muleta para sentirse ellas mejor: si Fulanito piensa lo mismo que yo (o hace, o le gusta, lo mismo), me siento mejor, me siento validado como persona. Un rechazo de algo que te ofrecen se lo toman como un rechazo personal. Sé de lo que hablo, porque yo era así. Aquí también hay que ser asertivo, con tacto. Vamos, que no digas frases como “Como eres tan inseguro, te digo que no, pero que esto no afecte a tu autoestima”.

CUÁNDO SER ASERTIVO
Walter Riso propone una serie de preguntas para saber cuándo es apropiado ser asertivo:

            1— ¿Estoy violando algún derecho ajeno?
            2— ¿Estoy lastimando objetivamente a alguien por descuido o irresponsabilidad?
            3— Al actuar asertivamente, ¿mi motivación es honesta?
            4— Al actuar asertivamente, ¿mi intención es hacer daño?
            5— ¿Estoy actuando impulsiva e irracionalmente?
            6— ¿He deliberado seriamente sobre mi comportamiento antes de actuar?
            7— ¿No será que en realidad no es mi comportamiento lo que está lastimando directamente a la persona, sino su incapacidad para renunciar a un privilegio o aceptar un “no”?           

            Para saber si has de actuar de forma asertiva, las respuestas deben ser NO, NO, SÍ, NO, NO, SÍ, SÍ.
            Y para saber si es justo que exijas que se te respete un determinado derecho, o una determinada forma de actuar, ayudan estas dos preguntas:

            A— ¿Cómo sería una sociedad regida por el principio que me guía a actuar?
            B— ¿Qué pasaría si todos actuaran como yo, sería mejor o peor?

            Ser asertivo no es ser egoísta, es ser dueño de tu vida.

Las ilustraciones son de dominio público y no hace falta atribuirlas. Chico rezando (waldryano), hombre de cómic huyendo (OpenClipart-Vectors).

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sábado, 29 de abril de 2017

Sin noticias de Gurb [6]

Portada de Sin noticias de Gurb, de Eduardo MendozaArchivo: publicada originariamente el 30 de septiembre de 2014
NOVELA CORTA
Sin noticias de Gurb
(España, 1990, 144 páginas)
Eduardo Mendoza   

En la introducción de "Sin noticias de Gurb", Eduardo Mendoza cuenta que a instancias de un amigo suyo (el director de "El País" en Cataluña), escribió por entregas en 1990 las aventuras de un extraterrestre en Barcelona. Cuando más tarde le propusieron publicarlas en forma de libro, él aceptó, aunque no creía que le pudiera interesar a mucha gente. Y se equivocó, porque es uno de sus libros más vendidos, y ha sido traducido al inglés, francés, alemán, italiano, danés, rumano, polaco y búlgaro. Yo diría que su éxito se debe a que es divertidísimo y se lee muy rápido; puede que literariamente no tenga mucho valor, ¡pero lo que te ríes!
   A la Barcelona de 1990 llegan dos extraterrestres. El primero en salir de la nave a explorar el terrero es Gurb, quien para no llamar la atención, se transforma en la humana Marta Sánchez. Gurb desaparece, y su compañero no tiene noticias de él, así que decide recorrerse la ciudad, a ver si lo encuentra, y al mismo tiempo, saber cómo es la civilización terrícola.  
   La trama de la novela es muy sencilla: es el diario de ese extraterrestre que busca a su compañero Gurb, quien además tiene una forma muy peculiar de interpretar lo que hacen los humanos, y que tiene un don para meterse en situaciones rocambolescas. A medida que pasa el tiempo, más se integra en la sociedad barcelonesa, y acaba comprándose un piso y querer echarse novia y regentar un bar para sentar la cabeza, aunque siga buscando a Gurb
   Lo peor que tiene es que es su humor es muy irregular, y si bien hay muchos momentos y chistes geniales, otros cuantos no tienen mucha gracia (supongo que porque ese día Mendoza no estaba muy inspirado). Y el final es un poco decepcionante: después de preparar mucho un acontecimiento (¿quién dejará esos mensajes misteriosos? ¿y por qué le odia todo el mundo?), cómo cierra la trama es un poco tontorrón.
   Es la segunda vez que me leo "Sin noticias de Gurb", y como en la primera, hará unos diez años, en varias ocasiones tuve que dejar de leer porque me estaba riendo a carcajadas. A mí me encanta la escena en el tascorro (ahí varias veces tuve que dejar de leer), la historia del chino que piensa que está en San Francisco y lleva años buscando el Golden Gate, la artimaña del protagonista para ligar con su vecina (pedirle muchísima comida en pocos minutos), el ruido que hacen los camiones de basura, las actuaciones en el Liceu, la conversación de radio que capta al principio, la churrería ambulante, la película de Arnold Schwarzenegger financiada por la Generalitat que ve en el cine, o cómo descubre que el dinero no da la felicidad.

martes, 25 de abril de 2017

TALLER DE ESCRITURA CREATIVA EN SANTANDER

¡Hola amigos!
Hemos aplazado el comienzo del taller de escritura creativa en el Espacio Joven de Santander una semana y subido la edad máxima a 35 años para que se pueda apuntar más gente.
     Serán todos los miércoles, del 3 de mayo al 7 de junio, de 20:00 a 21:30 horas, para alumnos de entre 15 y 35 años, y solo cuesta 15€. Para apuntaros os podéis pasar por la Cuesta del hospital 10, escribir un e-mail a juventud@santander.es, o llamar a los teléfonos 942 203 028 o 942 203 029. Daos prisa, que las plazas son limitadas. ¡Nos vemos en mayo!

CURSO ONLINE
Y para los que no vivís cerca de Santander o no tenéis tiempo para acudir a clases presenciales, os adelanto que ya estoy trabajando en el curso online, que podrá hacer gente de todo el mundo y de todas las edades. ¡Por fin, por fin! Será con vídeos en streaming, en un plataforma donde podréis entrar todas las veces que necesitéis, para que vayáis a vuestro propio ritmo, haciendo los ejercicios que os proponga y asimilando la teoría. 
     Estoy adaptando la teoría y ejercicios de mi curso presencial de nueve meses para que lo podáis hacer por vuestra cuenta sin problemas, y estoy buscando la posibilidad de que podáis pagar o bien de una vez (con un pequeño descuento), o a cómodos plazos de unos 15€ mensuales. Siendo muy optimista, estará disponible a finales de año, pero antes tengo que acabar "Érase una vez...". O iré informando a medida que vaya avanzando.
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