¡BIENVENIDO AL RINCÓN DE CARLOS DEL RÍO!
Soy escritor y enseño a la gente a escribir novelas y cuentos. Aquí encontrarás un curso gratuito para aprender a escribir en la sección
Cómo escribir ficción, críticas de novelas y películas (desde 2015 sólo critico las obras que me han gustado mucho), y todo lo que aprendo a medida que escribo y vivo más y más. Disfruta tu visita, y espero verte a menudo por aquí.

Últimas críticas y artículos sobre cómo escribir ficción

"Sé resoluto" (Vida de escritor); "Mi rincón cumple 7 años", "Aquí tenéis mi currículum vitae"; "Fiebre al amanecer" (novela), de Péter Gárdos; "Mi novela, lista para enviarla a editoriales; "Un monstruo viene a verme", de Juan Antonio Bayona; "Taller de escritura creativa para jóvenes en Santander"; "La autoedición" (Vida de escritor); "Saint Odd" (novela), de Dean Koontz; "Prince of Storms" (novela), de Kay Kenyon; "Muchas gracias a mis lectores de prueba"; "Un monstruo viene a verme" (novela), de Patrick Ness; "El padrino", de Francis Ford Coppola; "El precio para tener una carrera literaria (III)" (Vida de escritor); "El principito" (novela corta), de Antoine de Saint-Exupéry.

sábado, 10 de diciembre de 2016

La marca del meridiano [7]

Portada de La marca del meridiano, de Lorenzo Silva
NOVELA
La marca del meridiano
(España, 2012, 399 páginas)
Lorenzo Silva 

Lorenzo Silva publicó en 1998 “El lejano país de los estanques”, donde aparecían por primera vez los guardias civiles Bevilacqua y Chamorro, y desde entonces ha continuado la serie que ya lleva nueve libros, una película y dos telefilms. Por la séptima parte, “La marca del meridiano”, Silva ganó el Premio Planeta en 2012.
            El brigada Bevilacqua tiene que hacer frente a un caso que le toca muy de cerca: su antiguo jefe, amigo y mentor, el subteniente retirado Robles, ha aparecido colgado bajo un puente en Logroño, con signos de haber sido torturado antes de morir. Bevilacqua, junto con su compañera Chamorro, investigará el caso, y a medida que ahonde, más se dará cuenta de que su amigo no era trigo limpio.
            Es la primera novela de Silva que me leo, y me ha gustado, y además, me parece un buen ejemplo de novela escrita a toda pastilla que es buena. Al final Silva pone las fechas de escritura, y fueron 5 meses exactos. Silva es bastante prolífico (debutó en 1995, y ya tiene publicados casi 50 libros), y aunque pueda sorprender a más de uno, eso no es sinónimo de mediocridad. Hay autores que escriben a toda velocidad y le queda bien, y por tanto pueden publicar varios libros al año; y autores que tardan siglos en acabar una novela, y les queda mal. Y viceversa. La calidad la dan las novelas, no la velocidad con la que se escriban.
A pesar de que me acabó gustando, reconozco que me costó meterme en la novela. Tal vez se deba a que no conocía al personaje ni su relación con Chamorro, pero por interesante que pareciera el caso (y lo era mucho) me sacaban de la historia las largüísimas reflexiones que introducía (está escrita en primera persona), o los diálogos demasiado largos y articulados para una persona normal.
Poco a poco, me fui metiendo. Silva se centra más en el caso, y la novela, en toda su parte central, es apasionante. Me encanta cómo Bevilacqua (Vila, para que a la gente no se le trabe la lengua con su apellido) va descubriendo más datos con ayuda de otros agentes, y cómo va viendo que cada vez se complican más las cosas.
Los personajes, a lo largo de la investigación, pasan por Logroño, Madrid, Barcelona y Cantabria, y Silva te muestra cómo se coordinan los distintos cuerpos de seguridad de cada zona, y los permisos que necesitan para avanzar en las investigaciones. Así contando, parece aburrido, pero era interesantísimo. Muchas veces no recordabas el nombre de algún personaje, porque hay muchos y unos cuantos están muy poco caracterizados, pero te daba igual porque el caso era tan potente que te quedabas con la nueva información que recibía Bevilacqua o la nueva puerta que se le abría.
Entonces las digresiones de Bevilacqua comenzaron a gustarme. Te anclaban la novela en un contexto histórico (reflexiona sobre la muerte de Gadafi, por ejemplo), y te ayudaba a conocer mejor al personaje para verlo como un ser humano. Y la relación con Chamorro tenía mucha gracia. Especialmente divertido es el momento en el que tienen que entrar de incógnito en el club de alterne, y no hacen más que tirarse pullas.
Después de tantas páginas tan buenas, llega el otro problema que le encuentro a la novela, y es que el final me parece demasiado precipitado. Por una parte, me cuesta creer que Bevilacqua, con lo listo que es, no sospechara quién podía estar detrás de eso, sobre todo teniendo en cuenta los derroteros por los que se estaba metiendo el caso; por otra, critico que el villano no está nada preparado, y es una sorpresa que se saca Silva de la manga en el último momento; y por otra, una misteriosa llamada, que a mí no me gusta nada, que convenientemente cierra el caso.

domingo, 4 de diciembre de 2016

VIDA DE ESCRITOR: SÉ RESOLUTO

Víbora áspid
Víbora áspid
Mucha gente tiene miedo de hacer frente a problemas. El truco para quitarles peso es pensar que son inevitables, que no existe una meta o momento en la vida que cuando lo alcanzas todo es perfecto, es reconocer que en cuanto superas uno viene otro, y que son retos que has de superar que te van a ayudar a crecer como persona: una vez que solucionas uno, ya sabes que eres capaz de lidiar con ese tipo de complicación, y si no lo logras, es una lección que aprendes de la vida.
Algo fundamental para lograr los objetivos que te propones, y no me refiero tan solo a los literarios, es ser rápido solucionando problemas. Existe una técnica muy sencilla para volverse resoluto: en cuanto se presente un problema, deja de lado quién tiene la culpa o qué dicen las normas, y pasa inmediatamente a buscar una solución. Y si no te funciona esa solución, prueba otra y otra. Si al final no sale, al menos tienes la satisfacción de haberlo intentado.
            Pongamos de ejemplo que haces una visita al zoo, y cuando estás en la zona de las serpientes, resulta que una víbora, que se había escapado, te pica en una pierna. Entonces, ¿prefieres que el empleado del zoo se dedique a buscar al gañán que dejó la puerta de las víboras abierta, o que te inyecte el antídoto para salvarte la vida, y luego si procede, que encuentre al patán olvidadizo?
            La respuesta, a menos que quieras emular a Cleopatra, es obvia. Pues esa es la mentalidad que hay que tener si quieres sacar adelante tus proyectos. 

MEJOR SER RESOLUTO QUE TENER LA RAZÓN 
Me encanta la idea de ser feliz antes que tener la razón. Es algo que me costó mucho aprender, porque en mi familia solíamos matarnos por la razón (y demostrar quién era más inteligente). Era una situación muy incómoda, porque te hacía estar atacando o a la defensiva todo el rato, retorciendo lo que había dicho cada uno y utilizando el sarcasmo para salirse con la suya. 
            La inteligencia no es eso, y ahora si discuto, me lo tomo con muchísima más calma. Prefiero ser feliz a tener la razón. Escucharte, te escucharé, y lo que pienso lo diré, pero quédate con toda la razón del mundo y llámame tonto; déjame mi calma interior, que además actuaré y pensaré como me indique mi conciencia, no tú.
Pareja discutiendo            Pues a la hora de resolver problemas me pasa lo mismo: prefiero ser resoluto y solucionar entuertos que tener la razón. En este caso, yo también era todo lo contrario; no buscaba solucionar problemas, sino que exigía que se cumplieran mis derechos y se siguieran las normas. Solucionaba bastante poco y me agobiaba mucho.
A ver, que no se me malentienda, el Estado de derecho y las leyes son necesarias, pero muchas veces un poco de mano izquierda e imaginación te ahorra tiempo y evita disgustos. No es tu culpa, pero has logrado lo que querías rápido y sin angustias.
            Recuerdo que hace doce años trabajé de productor en un cortometraje con unos amigos. (Lo tenéis aquí: "Banda sonora original"). Otra chica, la productora, y yo pedimos permiso a un Ayuntamiento para cerrar un paseo en un parque para meter un coche y llenarlo de extras. Nos dieron el permiso de palabra, pero el día de rodaje, tras haber montado toda la parafernalia con un montón de extras (¡benditos familiares y amigos!), llegó la policía y nos echó.
Nos pusimos hechos unos basiliscos, porque teníamos razón, y discutimos muy acaloradamente con el policía, ¡nos habían dado el permiso y eso no era justo! Recorrimos medio pueblo buscando a un concejal que nos diera el maldito permiso por escrito. Para nuestra sorpresa, cuando regresamos al paseo, uno de los actores se había camelado al policía y nos permitía rodar. Ese actor tenía más inteligencia emocional que los productores.
            Ahora no actuaría así ni en broma. Primero, me aseguraría de tener el permiso en la mano, y si hubiera problemas, hablaría educadamente con el policía, que sé que diciendo que “Yo tengo razón y tú no” no logro nada.
            Hace ocho años pasé unos meses horribles por comprarme un proyector por internet que nunca llevaba. El caso es que me empeñé en tener la razón, y en vez de dialogar con la tienda online las veces que hiciera falta y esperar a que me resolvieran el problema, fui agotando todas las opciones legales para hacer valer mis derechos: burofax, asociación de consumidores, y finalmente, carta de un abogado. Conseguí el proyector, pero no adelanté el proceso nada, y me agobié como pocas veces en mi vida. Jamás dejaré que algo material me haga sufrir tanto, que no tiene sentido.

MANO IZQUIERDA Y PONÉRSELO FÁCIL
Un día, en el primer curso de escritura creativa que di en Santander en el Enclave Pronillo, en enero de 2015, el guardia de seguridad nos apagó las luces 45 minutos antes de tiempo. Un alumno me dijo que le enseñara el cartel, donde ponía claramente que la clase acababa a las 21.00 y no a las 20.15. No le hice caso y fui a hablar con el vigilante. Me dijo que él tenía apuntado ese día hasta esa hora, y yo le dije muy calmado que siempre acabábamos a las nueve. Me dijo que no había ningún problema, que sería un error. Le pregunté si le iban a pagar el tiempo extra, y me contestó que sí, que no pasaba nada.
            Desde ese día, aparte de que me parece una norma básica de cortesía, me presento a todos los vigilantes que veo y charlo un poco con ellos, y siempre les saludo por el nombre. Os aseguro que se acabaron los problemas con los vigilantes.
Atrévete a ser escritor, de Carlos del Río            Un truco para ser resoluto es ponérselo fácil al otro. El mes pasado unas alumnas me pidieron unos ejemplares de "Atrévete a ser escritor". Me los pagaron y compré los libros en Amazon. Esperaba la entrega para un día determinado, pero no me llegó. Me metí en la página de la mensajería y puse mi número de referencia. El paquete estaba dañado o perdido. La primera vez en la vida que me pasaba. Para complicar las cosas, no sabía si ese paquete eran los libros para mis alumnas, u otros libros y cosas que había pedido para mí. Les llamé y me dijeron que la solución era reclamarles directamente a ellos, o reclamar a Amazon.
            Pensé que si hacía eso, por mucha razón que tuviera y no fuera mi culpa, todo se retrasaría algunas semanas, y mis alumnas ya hacía unos días que me habían pagado y no quería quedar mal con ellas. Les pedí que abrieran el paquete, a ver qué libros eran y si estaban bien. Si eran mis libros, no me importaba que estuvieran un poco machacados, pero si eran los de mis alumnas, no los quería dañados.
            El repartidor, muy nervioso, me dijo que él no podía hacer eso. Yo le dije que lo entendía, que era una buena política de la empresa, y le expliqué mi caso. Él seguía con que no podía hacer nada, que lo que yo podía hacer era reclamar a Amazon. De nuevo, si me hubiera empeñado en que no era mi culpa, solo hubiera consigo retrasar la llegada de los libros y quedar mal con mis alumnas. Lo único que le sonsaqué era que el cartón del paquete estaba roto por un error en la máquina de empaquetación, pero que el contenido podía estar bien.
            Le pregunté que si yo me acercaba al local, ¿él podría abrir el paquete delante de mí, para así aceptarlo o rechazarlo? Me repitió que no podía hacer eso, pero que haría una excepción. Jamás hubiera recibido esa respuesta si me hubiera empeñado en culpar a la empresa de reparto o a Amazon.
            Sin importarme que la mensajería no se hubiera puesto en contacto conmigo o que no me hubiera dado ninguna solución, y sin empeñarme en exigir que Amazon reparte a domicilio, cogí el coche y me planté en el polígono donde estaba el local. Lo que necesitaba era conseguir los libros de mis alumnas. Y rápido.
            Cuando llegué al local todo resultó más fácil. La mujer que me atendió tenía allí el paquete, y me aseguró que si lo que contenía estaba dañado, incluso si yo había aceptado el pedido, se podía reclamar a Amazon sin problemas. No tenía nada que perder y todo que ganar, así que fui yo quien lo abrió. Eran todos los libros que había encargado, los míos y los de mis alumnas, y todos estaban perfectos. En la siguiente clase del curso, se los puede entregar sin mayores retrasos.
            Recordad, es mejor ser feliz y ser resoluto que tener la razón. Os garantizo que así estaréis mucho más tranquilos y lograréis muchas más cosas en la vida.

Las fotografías son de dominio público. Víbora áspid (Werner Seiler); dicusión (Geralt).

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jueves, 1 de diciembre de 2016

MI RINCÓN CUMPLE 7 AÑOS

Hoy estoy de celebración porque hace siete años que nació mi rincón. Durante tres años, de finales de 2006 a finales de 2009, escribí críticas cinematográficas para una sección de la página de Burbuja Films llamada El rincón de Carlos. El 1 de diciembre de 2009 decidí crear un blog con las 100 críticas que había escrito hasta entonces, y así nació El rincón de Carlos del Río.

MÁS DE 300.000 VISITAS
En 2016 ha superado la marca de las 300.000 visitas acumuladas. Durante este año lo habéis visitado desde 95 países distintos, los que tenéis en el mapa del mundo. ¡Muchas gracias!
   Aquí tenéis una lista con los países con más visitas:

1- España
2- México
3- Argentina
4- Estados Unidos
5- Colombia
6- Reino Unido
7- Rusia
8- Venezuela
9- Chile
10- Perú


   Y aquí las localidades con más visitas:

1- Santander (España)
2- Madrid (España)
3- Barcelona (España)
4- Buenos Aires (Argentina)
5- Valencia (España)
6- Ciudad de México (México)
7- Santiago (Chile)
8- Caracas (Venezuela)
9- Bogotá (Colombia)
10- Sevilla (España) 

   Y por último, las entradas más leídas:

1- "Odd Thomas, cazador de fantasmas", de Stephen Sommers
2- "El médico", de Philipp Stölzl
3- "Gladiator", de Ridley Scott
4- "Mi nombre es Raro Thomas", de Dean Koontz
5- "Forever Odd", de Dean Koontz
6- "La mecánica del corazón", de Mathias Malzieu

   ¡Muchas gracias por visitar mi rincón!

miércoles, 30 de noviembre de 2016

AQUÍ TENÉIS MI CURRÍCULUM VITAE

Hola amigos. Acabo de crear una sección en la que podéis ver mi currículum vitae, en las pestañas de arriba, que iré actualizando a medida que vaya logrando más y más metas. ¡Lo que me queda por aprender y por conseguir!

sábado, 26 de noviembre de 2016

Fiebre al amanecer [8]

Portada española de Fiebre al amanecer, de Péter GárdosNOVELA
Hajnali láz
(Hungría, 2010, 247 páginas)
Péter Gárdos 

“Fiebre al amanecer” es, de momento, la única novela de Péter Gárdos, un director de cine húngaro. Publicada por primera vez en 2010, fue un éxito en Hungría, sus derechos se han vendido a más de una treintena de editoriales extranjeras, entre ellos la española Alfaguara, y en 2015 el propio Gárdos la adaptó al cine. La novela es la versión ficcionada de cómo se enamoraron sus padres tras la Segunda Guerra Mundial, y el resultado es tierno, optimista y muy bonito.
            Acaba de terminar la guerra y el joven húngaro Miklós, convaleciente en un hospital sueco, a pesar de que le han dicho que le quedan muy pocos meses de vida, está dispuesto a encontrar esposa. Para ello manda 117 cartas a otros hospitales, donde se encuentran mujeres húngaras. Unas cuantas le contestan, pero Miklós siente que una tal Lili es especial. A través de cartas los jóvenes se van enamorando, y un día deciden encontrarse en persona, aunque el médico de Miklós se oponga por su delicado estado de salud.
            Cuenta Gárdos en el epílogo que tras morir su padre, su madre le entregó un fajo de cartas: era la correspondencia que mantuvieron cuanto estuvieron hospitalizados en Suecia, era la historia de su enamoramiento. Con eso como base, Gárdos va intercalando pasajes reales de las cartas dentro de la ficción, caracteriza a un puñado de personajes para que te importen, imaginando cómo eran y se sentían, y estructura la historia para que resulte interesante (se nota que es director de cine y guionista).
            La novela comienza presentándote a Miklós, y cómo decide encontrar esposa. Gárdos muestra los hospitales y compañeros de Miklós y Lili, y cómo se van enamorando, a través de una correspondencia no muy romántica. Luego viene el primer escollo: se quieren ver, pero el médico de él se lo prohíbe. Tras el encuentro, quieren volver a verse, pero la enfermedad de Miklós empeora, y a las mujeres las trasladan a un hospital aún más lejano.
            Los personajes se están recuperando tras los horrores de los campos de concentración, sin saber si sus seres queridos están vivos o muertos, pero tienen muchas ganas de vivir. Miklós, con una tuberculosis que lo tiene a las puertas de la muerte, y Lili, que estaba más muerta que viva cuando la rescataron.
Para mí, puntos álgidos son la visita de la gigantona Klára, porque te partes de risa; el muy poco romántico primer encuentro, que muestra muy bien lo nerviosos que estaban; la escena en la que los chicos celebran que la mujer de uno de ellos está viva, por la alegría que transmite; la original escena en la que Lili recibe una carta de su madre (Gárdos intercala lo que le está leyendo una amiga con lo que se imagina Lili); la muerte de uno de los compañeros de Miklós, por emotiva; y sobre todo, cuando Miklós es consciente de su propia mortalidad y decide vencer a la muerte por amor.
Lo que más me gusta es lo optimista, simpática y vitalista que es la novela, con algún momento divertidísimo, en un contexto terrible, que Gárdos muestra en más de una ocasión sin cargar las tintas. Muy recomendable.

sábado, 19 de noviembre de 2016

MI NOVELA, LISTA PARA ENVIARLA A EDITORIALES

Manuscrito de El príncipe Eosh, de Carlos del Río
Manuscrito de "El príncipe Eosh"
Sí amigos, por fin he acabado mi segunda novela, "El príncipe Eosh". Tras la información que recibí de mis lectores de prueba, y habiéndola leído una última vez, hoy he terminado de hacer los últimos cambios. No son muchos (4 páginas más de un total de 414), pero esta versión está más pulida.
   Muchas gracias de nuevo a los adolescentes Daniel Chapero Mercadal, Claudia Fernández Ferreras y Marcos Cabrero Salcedo, a mi amigo Nacho Solana y a mis padres, Basi y Moncho. Gracias por ver cosas que yo no veía, indicarme lo que funcionaba y lo que no, y hacer que la novela sea mejor.
   Comencé la novela en junio de 2013, pero lo realmente importante es que la he terminado, sin importarme el tiempo que me llevara. Han sido muchísimas horas, pero cada segundo ha merecido la pena. La semana que viene comenzaré a moverla por editoriales y agencias, y si todo va bien, la tendréis en las librerías en 2017.

sábado, 12 de noviembre de 2016

Un monstruo viene a verme [7]

Poster de Un monstruo viene a verme
A Monster Calls
(España, EE.UU., 2016, 108 min)
Dirección:
Juan Antonio Bayona
Guión:
Patrick Ness
Intérpretes:
Lewis MacDougall
Sigourney Weaver
Felicity Jones
Liam Neeson
Toby Kebbell
Geraldine Chaplin 
IMDb

Tercera película de Juan Antonio Bayona y tercer mega-taquillazo en España. “Un monstruo viene a verme” es una producción mayoritariamente española, con participación de Estados Unidos, rodada en inglés y actores anglosajones, que adapta la maravillosa novela de Patrick Ness, con guión del propio novelista. Aunque no llega a la altura del libro, es una buena película y tiene grandes momentos.
            Al niño Conor O’Malley (Lewis MacDougall) le aterroriza una pesadilla recurrente que no quiere recordar. Desde que su madre (Felicity Jones) cayó enferma, su vida ha ido a peor. Una noche, a las 12:07, un tejo milenario se transforma en monstruo (voz de Liam Neeson) y le hace una visita. El monstruo le dice que le contará tres historias de las que aprenderá algo, pero al final, si no quiere que le coma, Conor le tendrá que contar una cuarta, y tendrá que ser la verdad.
            Visualmente esta película es alucinante: tiene la factura de un film de Hollywood, habiendo costado mucho menos. Bayona, en cuanto a puesta en escena, planificación y dirección de actores, es un director excelente. Si algo falla en esta película es que la historia de la novela no era nada fácil de traducir al cine.
Fotograma de Un monstruo viene a verme
Lewis MacDougall
            A pesar de lo bien dirigida que está, me parece que la historia del joven Conor empieza a funcionar tarde. Por eso puede resultar lenta y fría durante mucho tiempo. Curiosamente, en “Lo imposible” a Bayona se le iba la mano con la emoción, queriéndote emocionar a cada segundo, y aquí le pasa todo lo contrario. El problema es que no conoces al niño y a la madre lo suficiente como para que te importen, y la abuela (Sigourney Weaver) te cae fatal. Sé que es fundamental que no se sepa qué está pasando realmente, qué siente el niño, hasta que no llegue el final, pero estás un poco perdido porque no sabes muy bien qué se juega Conor, quien no muestra mucha emoción, y la única amenaza que ves es el acoso escolar que sufre. Más adelante, la relación con su padre, a mí también me dejaba un poco frío, precisamente porque el niño no podía mostrar sentimientos.
            Yo empecé a involucrarme emocionalmente en la película cuando Conor destrozaba el salón de su abuela, lo que daba pistas de que lo estaba pasando muy mal, y más tarde daba muestras de preocupación por la enfermedad de su madre y tenía esperanzas de que el tejo la salvara —aparte de que la escena es muy buena, y es el mejor momento de Weaver—. Hasta entonces, las escenas que realmente me metían en la película eran las del monstruo, y sobre todo, las extraordinarias secuencias de animación. Pero desde allí hasta el final, la película funciona mucho mejor, y Bayona sí logra momentos muy emocionantes, sin caer en sensiblerías.
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