¡BIENVENIDO AL RINCÓN DE CARLOS DEL RÍO!
Soy escritor y enseño a la gente a escribir novelas y cuentos. Aquí encontrarás un curso gratuito para aprender a escribir en la sección
Cómo escribir ficción, críticas de novelas y películas (desde 2015 sólo critico las obras que me han gustado mucho), y todo lo que aprendo a medida que escribo y vivo más y más. Disfruta tu visita, y espero verte a menudo por aquí.

lunes, 14 de agosto de 2017

YA PUEDES CONSEGUIR REDUCCIÓN DE IMPUESTOS CON AMAZON CON TU NIF

¡Dios mío, qué alegría, y eso que yo ya lo tenía! Acabo de descubrir que Estados Unidos y Amazon han simplificado muchísimo que los extranjeros podamos beneficiarnos de una reducción de impuestos cuando vendemos libros. En el caso de España, pasamos de que nos retengan un 30% a solo un 5%.
     Hasta hace muy poco (aquí lo puedes ver) era un infierno burocrático, pero ahora tan solo hace falta una cuenta en Amazon Kindle Direct Publishing (ya no hace falta Create Space para vender libros en papel), y no tienes que ponerse en contacto con la Hacienda estadounidense para nada. Los datos fiscales, el dichoso formulario W-8 BEN, los rellenas en tu cuenta de Amazon Kindle, en donde aparece la información tributaria, encima lo haces en español, y cuando te pide un número de identificación fiscal extranjero te vale el NIF (o el TIN de tu país) para hacerte con la reducción.
    Ya no tenéis excusas para no hacerlo.

sábado, 12 de agosto de 2017

Cursed in the Act

Portada de Cursed in the Act, de Raymond BucklandNOVELA
Cursed in the Act
(EE.UU., 2014, 295 páginas)
Raymond Buckland 

Raymond Buckland es brujo y escritor. Aparte de haber escrito una multitud de libros sobre la religión pagana que practica, la Wicca, escribe misterios desarrollados en la Inglaterra victoriana, una época que le fascina. “Cursed in the Act” es la primera parte de una trilogía donde aparece Bram Stoker, antes de que escribiera “Drácula”, investigando crímenes, y es una novela muy amena y muy entretenida.
            Londres 1881. El joven Harry Rivers, ayudante del gerente del teatro Lyceum, Bram Stoker, se ve envuelto en un misterio que se complica por momentos. La noche de estreno de “Hamlet”, Henry Irving, la estrella de la función, es envenenado, pero se recupera y puede actuar. Al día siguiente su sustituto aparece muerto, atropellado por un cabriolé, y poco más tarde, su cabeza cercenada sale rodando en plena función. ¿Quién hay detrás de todos estos acontecimientos y por qué quiere atacar al Lyceum?
            “Cursed in the Act” tiene un tono retro muy bonito, de novela de aventuras de otra época. Buckland mezcla un misterio, que curiosamente es la parte más débil, con una tierna historia de amor entre el protagonista y la criada del actor Henry Irving, con momentos de aventura entretenidísimos, que a mí es lo que más me gusta de la novela; y te mete de lleno en la época, dándote datos verídicos, pero sin apabullarte. Cómo he disfrutado leyendo esta novela.
            La parte del misterio es la más débil por cómo te va presentando las pistas, ya que a Harry no le cuesta mucho encontrarlas, a veces no tiene ni que investigar, y tampoco hay muchos sospechosos. Bram Stoker en seguida sospecha de un teatro rival, el Sadler’s Wells, sin saber muy bien por qué, y cuando Harry va a investigar, precisamente cuando llega descubre que la gerente dijo que Henry Irving caería enfermo la noche de estreno. Cuando Harry va un pub, de casualidad el dueño le cuenta que el sustituto, el día que murió, estaba acompañado de otro hombre. Y lo más grave, un día que Harry está dando un paseo, de casualidad se encuentra a tres sospechosos que mantienen delante de sus narices una conversación muy reveladora.
            Lo que más me gusta de la investigación es cuando Harry tiene que buscar de verdad pistas. Un pasaje muy bueno es cuando visita al vendedor de ropa que encontró el cadáver mutilado del sustituto, y otro cuando va al encuentro del chico barrendero que vio el accidente. Ahí te enteras de que en la época era normal que chavalillos pobres se ganaran unas monedas barriendo las calles por las que cruzaban los peatones pudientes. Un momento muy interesante, pero que acaba siendo decepcionante, es la investigación a la actriz que intenta extorsionar a Henry Irving. Después de todos los pasos que da Harry para investigar, que están muy bien, al final no lleva a nada y ese personaje desaparece por completo.
            Aunque hay alguna que otra sorpresa a lo largo de la novela, pronto deja de tener sentido quién lo hizo e importa más por qué lo hizo y qué va a hacer a continuación para complicar las cosas. Entonces el caso se vuelve cada vez más raro.
El personaje de Bram Stoker está muy bien, siempre le busca la explicación racional a lo que está sucediendo, pero mete en juego algún concepto paranormal (el verdadero Stoker creía en el ocultismo), y aprendes un montón de cosas sobre vudú. A medida que Harry se adentra en el misterio, en más situaciones peliagudas se meterá. Tendrá que desenterrar un cadáver, será testigo de un rito vudú, huirá de matones, visitará un fumadero de opio y un combate de boxeo ilegal, seguirá a un cabriolé montado en otro, huirá por las alcantarillas de Londres. A veces solo, y a veces acompañado de su jefe Bram Stoker.
Lo más flojo de la parte de aventuras es un momento de muchísima tensión en el que sin venir a cuento Harry regresa a salvar a uno de los matones que lo persiguen, para evitar que muera ahogado. No tiene ningún sentido, y realmente ralentiza la acción, porque Harry acaba de nuevo detenido, para huir muy fácilmente.

domingo, 6 de agosto de 2017

VIDA DE ESCRITOR: ANALIZANDO "EL PRÍNCIPE DE EGIPTO"

Poster original de El príncipe de EgiptoSiempre me ha gustado muchísimo “El príncipe de Egipto”. Para mí es incomprensible, cuando se estrenó en 1998, que la gente la recibiera con tibieza y que haya quedado como una película aburrida. Me da que esperaban un Disney, con camellos bailando y esas cosas, y no una estupenda película de animación para adultos seria, y como no les daba lo que esperaban, entonces no era buena. Se corrió la voz, y sansacabó: ya todo el mundo iba influenciado para ver una película aburrida.
Hace poco la volví a ver en Netflix, y me sigue encantando. Parte de una historia poderosísima, con un Moisés adulto descubriendo que su padre no es su padre, que de hecho lo mandó matar de bebé; y con un par de hermanos que se querían volviéndose enemigos irreconciliables. La película no hace más que encadenar una solución visual brillante tras otra, tiene un diseño de producción precioso, una banda sonora emocionantísima, unos números musicales y escenas de acción espectaculares y elegantes, y la historia, que es genial, está muy bien contada, con un ritmo excelente.
            Como hace tiempo que no hablo de narrativa en estos artículos ni de cine, vamos a analizar esta película, porque está muy, muy bien contada.

MOISÉS PRÍNCIPE
La película comienza presentándote el mundo donde se va a desarrollar esa historia: un Antiguo Egipto lleno de esclavos. La madre de Moisés, para intentar salvar a su hijo recién nacido de los soldados del faraón que van matando bebés judíos, lo mete en un cesto y lo echa al río. Su hermana sigue el trayecto, y ve que Moisés acaba en el palacio del faraón, donde será adoptado como un hijo propio.
             Ahora hay un salto hacia delante, cuando Moisés es joven, y se lleva muy bien con su hermano Ramsés, quien será el próximo faraón. Son muy juguetones, y en una carrera de cuadrigas, destruyen los andamios y crean desperfectos en un templo en construcción. En la siguiente escena, el faraón les echa la bronca, y cuando intentan disculparse, le dice a Ramsés, muy cabreado, que está intentando mantener un imperio y que un eslabón débil puede romper la cadena de una dinastía poderosa. Aquí están plantando la motivación que tendrá Ramsés en el futuro, cuando los hermanos se hagan enemigos: seguirá con los sueños de grandeza de su padre, construyendo enormes templos, y no dejará marchar a los judíos, precisamente para no ser el eslabón débil.
Fotograma de El príncipe de Egipto            A continuación Ramsés es nombrado príncipe regente, encargado de los templos de Egipto, y aparece Séfora, quien más adelante será la mujer de Moisés. La han capturado en el desierto. Los sacerdotes se la entregan a Ramsés, y este se la da a su hermano. Esto es algo que funciona en cine, y más si la película dura tan solo hora y media, pero en literatura las piezas encajarían de forma un poco forzada: que Séfora aparezca aquí para presentarla, y luego, cuando Moisés ha abandonado Egipto, que aparezca también en el pozo del desierto.
Ocurre lo mismo un poco más adelante, en la escena donde Moisés encuentra a sus hermanos auténticos, tras seguir a Séfora, a la que ha ayudado a escapar despistando a los guardias. En literatura sería mucha casualidad que se los encuentre por primera vez desde que se separaron, precisamente la noche que sale tras Séfora. Pero en cine, pensando en abreviar la historia, y que una escena lleve a otra para que avance la trama, funciona muy bien.

EL CAMBIO DE MOISÉS
Aquí llega un gran momento que dispara la tensión, y que marca el comienzo del cambió de Moisés. Su hermana le confiesa que no es el hijo del faraón, que su madre le echó al río para salvarle de la muerte, y que su dios les dijo que él sería el liberador de su pueblo, los judíos.
            Moisés regresa a palacio y comienza a dudar de su vida. Entonces tiene una visión en la que ve a los soldados del faraón matando a niños, y a su madre echándole al río. Cuando despierta, corre a un templo, donde en las paredes se graba la historia real, y descubre que lo que su hermana le contó es verdad.
            En esa escena aparece de repente el faraón y le confirma lo que sucedió: mandó matar a los judíos recién nacidos porque la población estaba creciendo demasiado, para evitar que se pudieran levantar contra los egipcios. El faraón le quita importancia diciendo que solo eran esclavos.
Fotograma de Parque Jurásico
"Parque Jurásico"
La aparición tan precipitada del faraón, que aparezca justo en ese momento, es algo que si está bien hecho, como aquí, funciona muy bien en ficción. No hace falta explicar que el hombre vio a Moisés preocupado ir al templo y le siguió. Emocionalmente tiene mucha fuerza que tras descubrir la verdad, inmediatamente vea al que considera su padre. Otros buenos ejemplos en cine son la aparición de un tyrannosaurus rex, al final de “Parque Jurásico”, en el hall de unos de los edificios (es imposible que hubiera entrado allí), o que en “El exorcista” la niña endemoniada se quede en casa en vez de estar ingresada en un hospital. No hace falta justificarlo porque estás muy metido en la historia, y además, hace que aumente la emoción. (En la novela de “El exorcista” estaba explicado —la madre tenía miedo de que pudieran descubrir que su hija era una asesina— y funcionaba bastante peor: no lo dices, y ni te lo planteas).
         En la siguiente escena la mujer del faraón le confirma que fue encontrado en el río, pero que sigue siendo su hijo, porque fue una bendición de los dioses que llegara allí. Así fustifican que lo adoptaran. Moisés ve Egipto con otros ojos, ve cómo los esclavos judíos son machacados para construir templos. Decide huir al desierto para dejar su vida atrás.

MOISÉS PASTOR
Ya en el desierto, Moisés se deshace de la peluca que llevaba siendo príncipe y la arroja al suelo. Como metáfora de que ese acto cierra su pasado, la arena la cubre hasta desaparecer.
            Otra casualidad que funciona en cine: se encuentra Séfora en un pozo, y su tribu lo acoge como a otro más. Ahora tienen que contar que Moisés se hace pastor, que se enamora de Séfora y que se casan. ¿Cómo haces eso sin que la historia pierda toda la tensión acumulada en Egipto? Muy sencillo: lo cuentas en una secuencia de montaje con una canción que invita al protagonista a ver la vida desde una perspectiva espiritual. ¿Y cómo justificar que Moisés vuelva a Egipto, cuando lleva una vida tranquila? Haciendo que Dios se le aparezca como una zarza ardiendo y le ordene volver para liberar a tu pueblo. Ha habido una pequeña pausa narrativa, con poca tensión, pero se acabó la tranquilidad. 

DOS HERMANOS ENFRENTADOS
Fotograma de El príncipe de Egipto
Moisés, acompañado de Séfora, regresa a Egipto y descubre que su hermano Ramsés es el nuevo faraón. Los hermanos se abrazan, y parece que no vaya a haber ningún problema, pero en cuanto Moisés le pide que libere a los judíos, comienza el conflicto entre los dos hermanos. Moisés le muestra con un cayado el poder de Dios, haciendo que este se convierta en una cobra. Los sacerdotes egipcios hacen trucos de magia, y convierten dos varas en sendas cobras, pero antecediendo lo que pasará poco después, la cobra de Moisés devora a las egipcias.
            Cuando Moisés le dice a Ramsés que su pueblo está sufriendo por construir los gigantescos templos del imperio, Ramsés le contesta como lo hizo su padre, quitándole importancia porque simplemente son esclavos. Moisés le entrega el anillo real, que era lo único que guardaba de su pasado en palacio, y Ramsés le contesta que no liberará a su pueblo, y enlazando con el principio de la película, que además justifica las acciones de Ramsés, que él no será el eslabón más débil. Ya tenemos a los hermanos a la gresca, con dos posturas irreconciliables.
            Como respuesta a la petición de Moisés, Ramsés dobla la carga de trabajo de los esclavos, y le echa la culpa a su hermano. Sube la tensión. En las obras los esclavos critican a Moisés por tener que trabajar más. Pero Moisés no pierde la fe, y cuando se encuentra a Ramsés navegando por el Nilo, con el cayado convierte en sangre el agua del río. Los esclavos empiezan a recuperar la confianza en Moisés, y este les dice que no pierdan la fe, que pronto verán los prodigios de Dios.
            Ahora que a Dios le ha dado por hacer numeritos, después de haber hecho sufrir al protagonista un montón, vienen las plagas, en una secuencia de montaje, y son muy espectaculares. Es cuanto más sube la tensión entre los hermanos: en la canción que cantan, se lamentan de haber llegado a ese extremo, pero ambos se muestran enrocados en su postura.
            Toca una pequeña pausa. Moisés intenta reconciliarse con su hermano. En un acierto de puesta en escena, los hombres hablan en el palacio donde Moisés descubrió, en el mural, que el anterior faraón mandó matar a los bebés judíos. Moisés le dice que si no cambia de opinión, vendrá algo peor. Aparece por ahí el hijo de Ramsés, justo al lado del mural, apuntando qué es lo que sucederá a continuación.
            Dios le revela a Moisés que se llevará a los primogénitos de los hogares que no hayan marcado con la sangre de un cordero sacrificado las puertas de sus casas. Esa noche muere el hijo de Ramsés.
            Ramsés, ante el cadáver de su hijo, se rinde y da permiso a Moisés y su pueblo para irse. 

EL ÉXODO
Fotograma de El príncipe de EgiptoDesde que se enemistaron los hermanos hasta este punto, la película tiene un tono muy sombrío, que se ha intensificado desde lo de las plagas; pero ahora se va a volver mucho más optimista, cuando comienza el éxodo. Los judíos están tan contentos que se ponen a cantar que habrá milagros, si tienes fe. Vuelve a aparecer el sol, y esos minutos son muy alegres.
            Pero la película no ha acabado, y hace falta volver a subir la tensión para cerrarla. Los judíos llegan al mar Rojo, que les cierra el paso, y para su consternación, Ramsés les dejó marchar… para perseguirlos. Ya sabíamos que no era un tipo de fiar. Dios, al que le gusta jugar con la tensión y encontrar soluciones in extremis, crea una columna de fuego para detener a los egipcios, y hace que Moisés con el cayado abra el mar y puedan cruzarlo a pie.
            Cuando están a punto de alcanzar la otra orilla, para subir la tensión, Dios elimina la columna de fuego que retenía a los egipcios, y estos galopan tras los hebreos. Los judíos llegan a tierra firme, y entonces Dios cierra en mar Rojo, ahogando a los egipcios.  Moisés se acerca a ver el mar, y aparece una escena con Ramsés lamentándose de su hermano en una cueva, donde lo ha arrastrado el mar. Ahí se cierra el conflicto entre los dos. Ahora los judíos celebran la libertad.
            La película termina con un epílogo, donde se ve a Moisés llevando las Tablas de la Ley.

sábado, 29 de julio de 2017

GANA UN EJEMPLAR FIRMADO DE "LA AVENTURA DE SER ESCRITOR"

Portada de La aventura de ser escritor, de Carlos del RíoAcabé "La aventura de ser escritor" y ya tengo fecha de publicación: 1 de septiembre. Desde hoy hasta el 31 de agosto podéis participar en el sorteo de un ejemplar firmado. Para ello, tan solo tenéis que mandarme un e-mail a carlos@elrincondecarlosdelrio.com poniendo en el asunto "Sorteo", e indicándome vuestro nombre y dirección. Da igual en qué parte del mundo viváis, allá donde haya un servicio de correos llegará mi libro. Odio el spam como todos, así que borraré los correos después del sorteo.
       El 1 de septiembre diré el nombre del ganador y lo pondré a la venta en todos los Amazon, tanto en papel como en digital, con una oferta del 25% que durará todo el mes, para los lectores que me seguís habitualmente. Os diré el precio entonces.
       "La aventura de ser escritor" se centra en la actitud que hay que tener para lograr una carrera literaria, desmontando el mito del talento, dando consejos para saber motivarse a uno mismo, y viendo cómo funciona el mundo editorial actual. Además, cuenta con la colaboración de siete escritores profesionales. Para abrir boca, os pongo el índice y las primeras cinco páginas de la introducción, donde saco una fórmula para tener una carrera literaria.

ÍNDICE
Prólogo. Lo que nunca te han contado, por Pedro Pablo Picazo
Introducción. La carrera literaria
1. La diana del escritor
2. Diez años para lograrlo
3. La mentalidad de crecimiento
4. ¿Talento?
5. Genios
6. Aprender con esfuerzo
7. El hábito de la escritura
8. Tus motivos para escribir
9. Las expectativas
10. Distorsiones de la realidad
11. Superando miedos
12. Coaching para escritores
13. La hora de la verdad
      Incluye "Empezar a vivir", por Ana Bolox
14. La época del best seller
15. El mundo editorial
      Incluye "Un largo y extraño camino", por Jaume Vicent
16. Sangre, sudor y palabras, por Larry Brooks
17. Malas ideas
18. Tu presencia en internet
       Incluye "Invitación a tomar el té", por Mónica Gutiérrez Artero
19. Cómo hacer contactos
       Incluye una entrevista a Ana González Duque
20. Lucha hasta lograrlo
21.  Salto al vacío
       Incluye "De ingeniero a escritor, de escritor a vivir de escribir", por David Olier
Epílogo. El precio para tener una carrera literaria

INTRODUCCIÓN

LA CARRERA LITERARIA

Morir como Ícaro vale más que vivir sin haber

intentado volar nunca, aunque fuese con alas de cera.
Miguel de Unamuno


Érase una vez un aspirante a escritor que quería vivir de la escritura… 
Tal vez te suene el principio de esta historia. Nunca jamás los novelistas lo hemos tenido más fácil para poder conseguir lectores y ganar dinero con nuestro trabajo, y aun así, muchísima gente que quiere ser escritor, se frustra y tira la toalla.
            Mi definición de carrera literaria no es que te hagas rico escribiendo, sino que en cuanto empiezas a publicar obras de calidad profesional, comienzas a tener lectores que están dispuestos a pagar por leer tus libros, y gracias a ellos y a otros nuevos, vas a seguir ganando dinero a lo largo de los años, con la publicación más o menos regular de nuevos libros, lo que te va a permitir poder seguir escribiendo, hasta que decidas jubilarte o mueras.
            La versión corta para alcanzar eso es así: 
            
—No tener prisa.
            —Perseverar y perseverar, probando distintas opciones, hasta lograrlo.          

La versión larga es este libro.

LA FÓRMULA
Ya te lo adelanto, que sea más fácil que nunca no significa que sea sencillo; significa que si das los pasos correctos, te pones a trabajar en las cosas realmente importantes, vas tanteando el terreno, a medio o largo plazo comenzarás a tener ingresos, y si no abandonas, esos ingresos puede que crezcan tanto que acaben siendo tu principal fuente de ingresos: habrás alcanzado el añorado sueño de vivir de la escritura.
            Vamos a ir sacando una fórmula para tener una carrera literaria.
Este libro no tiene nada que ver con los e-books que prometen grandes ventas en un pispás, con títulos similares a Cómo vender un millón de libros en tres meses, Cómo escribir un best seller en quince días, o Cómo me hice rico con e-books; o los que aseguran éxito sin esfuerzo, los que simplemente te piden que cierres los ojos y visualices lo que deseas con emoción, que el universo se reconfigurará para que puedas recibir tu recompensa. Ambos me parecen un timo para gente con mucha prisa y pocas ganas de trabajar. De estos no sacamos nada que nos ayude.
Algo más acertados me parecen una variante de los últimos, en los que de nuevo te piden que visualices tu futuro deseado, y entonces vas a tener ideas que te van indicando el camino a seguir hasta lograr el éxito, pero el trabajo lo tienes que hacer tú. No es que el universo te eche una mano, es que al focalizarte en lo que quieres vas a saber reconocer oportunidades, y al pensar que el éxito está garantizado, despiertas el efecto placebo y te vas a arriesgar más y te vas a esforzar más, mejorando por tanto tu trabajo, y creando así más posibilidades de éxito. Mi experiencia es que en la vida, al contrario que en los casinos, cuanto más te arriesgas, más ganas. El problema de estos libros es que no dicen cómo lidiar con los reveses, porque el éxito nunca está garantizado. Pero nos quedamos con un par de conceptos para nuestra fórmula: el deseo de tener una carrera literaria y que tú haces el trabajo. Para hacer frente a los fracasos, que son inevitables por mucho que trabajes y por mucho que desees tener una carrera literaria, hace falta resiliencia, que es la capacidad que tenemos las personas de adaptarnos a las situaciones adversas para rebotar, para volver a intentarlo sin desilusionarnos. Y como el éxito jamás está asegurado, te recomiendo que cambies ese concepto por el de satisfacción personal: escribes porque el mero acto de escribir te llena, y si algún día logras el éxito será un beneficio adicional. De este modo, sabrás ir identificando todos los cambios positivos que te traerá la escritura a tu vida.
La aventura de ser escritor tampoco es como esos libros sobre éxito que te lo garantizan si encuentras tu pasión y sigues una serie de pautas específicas, y lo único que tienes que hacer es trabajar duro y aguantar en el tiempo, perseverar hasta lograrlo, porque por mal que vayan las cosas, lo lograrás al ser tu pasión. Aunque es fundamental ser perseverante, tener pasión (la pasión te va a hacer crecer constantemente) y trabajar mucho, conceptos con los que nos quedamos para nuestra fórmula, dile eso a quien haya tenido que cerrar una tienda, pongamos por ejemplo un videoclub (aunque también podía ser una de fotos o de CDs), porque no iban clientes y se estaba arruinando. Hay que ser flexible y reconocer que si las cosas no nos salen, debemos probar otras nuevas sin que peligre nuestra economía. En el caso del videoclub, el dueño se daría cuenta de que cada vez facturaba menos porque la gente prefería ver las películas en internet, y para no cerrar, ampliaría la venta de chuches o artículos de papelería. O cerraría antes de arruinarse, al reconocer que los tiempos habían cambiado. Pero aguantando sin hacer ningún cambio solo le garantizaba la quiebra. Por mucho que nos apasione algo, no tenemos el control absoluto.
Tengo buenas noticias, porque en el caso de la escritura, el oficio es muy barato y no corres el riesgo de arruinarte, además, la demanda de libros y novelas sigue siendo alta. Ahora se lee más que en el siglo XIX, por ejemplo, aunque solo sea porque entonces había muchos analfabetos y hoy en día hay muy pocos, y yo diría que el número de lectores no ha bajado desde el siglo XX, porque por muchas opciones de entretenimiento que tenga la gente en la actualidad, pienso sobre todo en comics, películas y series de televisión, que, como las novelas, cuentan historias de ficción, lo que te ofrecen las novelas no te lo ofrecen los otros medios. Conviven, pero no se pisan.
 Ser flexible escribiendo se aplica a probar distintas formas para llegar a nuestro público, ya sea escribiendo diferentes géneros o intentado varias formas de publicación.
Otro factor importantísimo es pensar a largo plazo y trabajar día a día hasta conseguirlo. Lo que empiezas hoy, si no abandonas y trabajas en ello y vas probando alternativas, dará frutos en el futuro. Llevo casi nueve años escribiendo, y ya he dejado atrás a unos cuantos, no porque haya logrado mucho ni porque haya estado pisando cabezas para trepar, que es algo que nunca haría porque no me parece ético, sino porque han abandonado. Unos querían escribir una novela, y la dejaron a medias, otros lograron terminar una, y como no la vendieron, no escribieron otra, y otros trabajaron mucho en cuestiones que poco tenían que ver con la escritura, y acabaron quemándose. El principal problema es que no sabían bien en qué se tenían que centrar, y se deslomaron haciendo cosas inútiles, pensando que así iban a cimentar su carrera, cuando realmente se estaban agotando. Mi apuesta es que si hubieran empleado todo ese esfuerzo en la dirección correcta, en lo que realmente cuenta, aún estarían escribiendo y ya habrían comenzado a recoger frutos. Así que vamos a cambiar el concepto de trabajo duro por el de trabajo continuado, reflexionado y focalizado. Estudias qué necesitas hacer para crecer como escritor y lo haces.
En este libro no hablo de técnica, para eso escribí Atrévete a ser escritor, aquí hablo de todas esas cuestiones, de lo que realmente tiene que hacer un escritor para que su esfuerzo sea fructífero, y de las opciones que tenemos en la actualidad para poder ganar dinero con nuestros libros: tan importante como saber escribir buenas novelas es tener la actitud correcta, saber venderse, y saber moverse por el mundo editorial. Estos son nuestros dos últimos conceptos.
Vamos a recapitular, y veamos nuestra fórmula:

Carrera literaria = deseo + satisfacción personal + pasión + resiliencia + perseverancia + flexibilidad + pensar a largo plazo + trabajo continuado, reflexionado y focalizado + saber venderse + saber moverse por el mundo editorial


            Bueno, dirás, Carlos ha olvidado en la fórmula de arriba el talento. No, no lo he olvidado: el talento directamente no cuenta. 

sábado, 22 de julio de 2017

El imperio eres tú

Portada de El imperio eres tú, de Javier MoroNOVELA
El imperio eres tú
(España, 2011, 554 páginas)
Javier Moro

Antes de ponerse a escribir libros de no ficción y novelas históricas exhaustivamente documentados, Javier Moro colaboraba en medios de comunicación, escribía guiones y ayudaba en la investigación de los libros de su tío carnal Dominique Lapierre y Larry Collins. En 2011, por su séptimo libro, “El imperio eres tú”, una apasionante novela histórica de cuando Brasil se independizó de Portugal, ganó el Premio Planeta.
            A principios del XIX, al joven Pedro de Braganza y Borbón, príncipe heredero de los reyes lusos Juan y Carlota Joaquina, le toca vivir unos tiempos convulsos. A su muy activa vida sexual y vehementes amores, que en más de una ocasión le acarrearán problemas, se añaden la inestabilidad en el reino de Portugal y las ansias de Brasil por ser un imperio independiente, la enemistad con su hermano Miguel, quien quiere adueñarse de Portugal ayudado por su manipuladora madre, su carácter contradictorio e impulsivo, y sus deseos de darle una constitución liberal a Brasil, pero sin él perder poder.
Es impresionante el trabajo de documentación que llevó a cabo Javier Moro en esta novela. Cuando comencé a leerla, me daba la sensación de que era más a un estudio, muy interesante, sobre la independencia de Brasil que una novela histórica. La mayoría no estaba mostrado en escenas, sino narrado, y lo que hacía que visualizaras y sintieras eso que leías eran los detalles concretos rescatados de la historia real. Moro te daba más y más y más datos verídicos sobre la época, para que te introdujeras en ese tiempo, y lo único que indicaba que leías un trabajo de ficción eran los pensamientos de los personajes y las escenas recreadas o inventadas que aparecían de vez en cuando.
Pero a medida que avanzaba en la lectura, más me adentraba en una historia que desconocía, y más fui reconociendo la mano de un gran novelista. A pesar de los muchísimos detalles y personajes, a estos últimos los tenías identificados sin problemas, y estaban tan bien caracterizados que conocías sus personalidades y motivaciones; además, Moro presentaba a otros nuevos, o rescataba a los ya conocidos, en el momento preciso, sin que interrumpieran el flujo de la narración. Al mismo tiempo, fui identificando líneas narrativas que conducían el conjunto, y que lo volvían apasionante. De repente, me di cuenta de que estaba enganchadísimo a esta novela. No solo el trabajo de documentación era magnífico, sino también el de estructuración.
Por las páginas vibraban la sucesión del trono, los tejemanejes de Pedro por mantener Brasil unido, sus intentos para abolir la esclavitud, las historias de sus cuatro grandes amores (especialmente emocionantes eran la de la fogosa Domitila, quien fue abriéndose camino, y ganando poder, en la corte, y la de la emperatriz Leopoldina, cuyas enseñanzas católicas le hicieron enfermar; y cómo Pedro decidió tenerlas al mismo tiempo como amante y esposa sin ningún disimulo), las ironías del destino por dar una constitución liberal a Brasil, y la fascinante lucha contra su hermano Miguel, que era un eco de cuando eran niños (Moro abre y cierra la novela con esa rivalidad), por el control del Portugal.
Grandísima, grandísima novela. No la puedo recomendar bastante.

sábado, 15 de julio de 2017

Asesinato en el Orient Express

Portada de Asesinato en el Orient Express, de Agatha Christie
NOVELA
Murder on the Orient Express
(Reino Unido, 1934, 256 páginas)
Agatha Christie

He aquí una de las novelas de misterio más famosas de la literatura. Publicada en 1934, era la octava novela que Agatha Christie escribía del detective belga Hércules Poirot, y con el paso del tiempo se ha vuelto un clásico.  A finales de 2015, los fans votaron su novela favorita de Christie, y “Asesinato en el Orient Express”, quedó la segunda, solo por detrás de “Diez negritos”.
            Gracias a la intervención de su amigo monsieur Bouc, el detective privado Hércules Poirot consigue un pasaje en segunda en el Orient Express para viajar a Londres. Una vez a bordo, un estadounidense, el Sr. Ratchett, que lo ha reconocido, intenta contratarlo para que vigile que nadie le haga daño, ya que teme por su vida, pero Poirot declina la oferta. Durante la segunda noche, Poirot se traslada a un vagón de primera, justo al lado del compartimento del Sr. Ratchett, y a la mañana siguiente, este aparece muerto con un montón de apuñaladas. Poirot tiene un nuevo caso.
            “Asesinato en el Orient Express” es entretenidísima, aunque es imposible resolver el misterio al tiempo que Poirot, ya que Christie oculta demasiadas pistas, y el caso no es ni mínimamente realista. Christie tuvo una idea tremendamente original para el final (la resolución de esta novela, en cuanto la conoces, te deja con la boca abierta y no la olvidas el resto de tu vida), y lo que hizo fue construir una trama plagada de pistas falsas, con algún que otro golpe de efecto, que no buscaba crear una investigación realista, sino jugar constantemente con el lector. Y la jugada le salió muy bien.
            Para mala fortuna del asesino, hay una gran nevada que trastoca sus planes, y lo que es peor, de chiripa un detective infalible acaba en el vagón de primera del Orient Express donde se comete el crimen. Poirot comienza a investigar. Primero descubre, con lo que para mí es el recurso más flojo de toda la novela, la identidad auténtica del muerto. En su compartimento quedan restos de un papel quemado, y Poirot es capaz de entresacar un nombre que le desvela la identidad. ¿Cómo es posible que el asesino fuera tan torpe de deshacerse de ese papel allí, y encima dejarse una cerilla en el cenicero? Pues porque Agatha Christie necesitaba plantar esa pista para que arrancara el caso.
            Poirot habla con el revisor y todos los viajeros de ese vagón. Nada parece encajar, pero hay pistas que llaman mucho la atención. La Sra. Hubbard asegura que el asesino huyó colándose en su compartimento, a lo que hay que añadir una misteriosa dama, que el propio Poirot vio, vestida con un kimono escarlata, un uniforme de revisor al que le falta un botón, y un hombre menudo con voz femenina, que algún testigo atisbó.
            Cómo aparece al kimono, no tiene ningún sentido (¿cómo va a querer jugar con Poirot el asesino, si lo que busca precisamente es pasar desapercibido?), como tampoco lo tiene que en la escena del crimen haya un pañuelo con una H bordada y un limpiapipas. Más adelante, carece de lógica que la dueña del pañuelo vaya a buscarlo (por cierto, Christie resuelve ese misterio con la misma estrategia que utilizó años antes en el cuento “The Double Clue”).
            Entonces Poirot revisa el equipaje de todos los viajeros, y el caso parece imposible de resolver. El detective se pone a meditar, y en su mente empiezan a encajar las piezas, hasta que da con la solución. En la parte final, lo que más me desconcierta es que hay quien reconoce a las primeras de cambio que mintió, y que muchas pistas estaban demasiado escondidas: dónde estaba exactamente la mancha de grasa en un pasaporte; que una de las etiquetas de una maleta estaba húmeda; cómo eran exactamente los pestillos de los compartimentos; o el nombre de cierta tienda londinense.

sábado, 8 de julio de 2017

El fruto del baobab [8]

Portada de El fruto del baobab, de Maite Carranza
Archivo: publicada originariamente el 17 de julio de 2015
NOVELA
El fruto del baobab
(España, 2013, 350 páginas)
Maite Carranza 

Aunque Maite Carranza es uno de los pesos pesados de la literatura infantil y juvenil española, "El fruto del baobab" es una novela para adultos. La autora en los años 80, cuando comenzaban a llegar los primeros inmigrantes gambianos a la provincia de Barcelona, sintió curiosidad por ellos, y en especial por los casos de ablación. Carranza fue coleccionando recortes de prensa, mientras pensaba escribir un guión sobre la integración de los gambianos en Occidente, pero fue posponiendo el proyecto por falta de tiempo para documentarse adecuadamente, hasta que su agente literaria la animó, y Carranza se puso a ello en 2010, con viaje a Gambia incluido. El resultado es esta novela.
   Para dejar atrás su pasado, Lola, una pediatra que treinta y nueve años que acaba de romper con su novio, se ha mudado a Mataró. En su nueva consulta conoce a dos mujeres gambianas: Aminata y su hija adolescente Binta. Al explorar a Binta descubre horrorizada que le hicieron la ablación. A medida que conoce al resto de la familia, Lola sospecha que la hija pequeña, Fatou, corre el riesgo de que le hagan lo mismo que a su hermana, pero ¿puede Lola hacer algo para impedirlo?
   Maite Carranza utiliza a tres personajes que se van intercalando para contar la historia. Por una parte está la española Lola, quien ve que el tiempo se le acaba para ser madre porque está a punto de cumplir cuarenta y su novio la ha dejado. A medida que va recuperándose del golpe, Lola se irá involucrando en las vidas de una familia gambiana para evitar que le hagan la ablación a una niña de seis años.
   Luego está Aminata, una mujer de treinta y pocos años, quien nació y se crió (y sufrió la ablación) en Gambia, y que vino de adulta a Mataró, por lo que mezcla recuerdos de su pasado en África con su nueva vida en Barcelona, un lugar del que, aunque se siente a gusto, no acaba de comprender todas las costumbres.
   Y por último aparece Binta —en la única parte escrita en primera persona—, la hija adolescente de Aminata, quien vivió pocos años en Gambia, pero los suficientes para que le hicieran la ablación, y que se ha integrado por completo en Barcelona. Binta está preocupada porque se ha enamorado por primera vez de un chico, y se angustia al saber que es una mujer cortada, y no sabe si podrá alguna vez disfrutar del sexo.
   (También aparecen unos capítulos dedicados a Rama, la madre de Aminata que fue repudiada por su tribu; y un pequeño capítulo en primera persona de Fatou, la hermana de seis años de Binta que corre el riesgo de que la corten. Pero el grueso de la novela son las tres protagonistas de arriba.)
   Lo que me parece más endeble es el arco narrativo de Lola, porque lo que le pasa al personaje es bastante menos interesante que lo de las mujeres africanas (la relación con su amiga-enemiga, que es la que indica el cambio del personaje, y con su ex tienen muchísima menos fuerza que el resto de la novela). Además, la primera parte es previsible, ya que es obvio que el marido de Aminata quiere llevar a su hija pequeña a Gambia para que le hagan la ablación; la mujer se sorprende mucho al descubrirlo, aunque el lector ata cabos muchísimo antes. En esa parte está poco trabajado cómo Aminata descubre el viaje a Gambia: va a la agencia de viajes, y simplemente porque al hombre le gusta, le cuenta la verdad ("Una mujer tiene derecho a saber qué hace su marido", le dice él a ella). A mí me parece un recurso demasiado fácil para hacer avanzar la trama.
   De Lola, lo que más me gusta es lo bien dibujado que está el personaje: se angustia porque se le echa el tiempo encima y no parece que pueda tener hijos, y eso fue precisamente lo que provocó la ruptura con su novio Oriol; y me encanta la relación que tiene con su madre, que es lo opuesta a ella. Pero lo mejor son pasos que va dando para ver qué puede hacer para evitar la ablación de la niña, y va descubriendo cómo es la cultura gambiana, y por qué ahí la ablación está justificada y aceptada.
   Del resto de la novela, para mí es fascinante todo lo concerniente a las mujeres africanas (Carranza estudió Antropología en la universidad, y se nota que le encanta): el pasado en Gambia (especialmente buena es la escena de la ablación de Aminata); las dudas de Aminata, quien se encuentra perdida entre dos culturas; y el miedo y la rabia de Binta por ser una mujer cortada.
   Carranza va desvelando lo que ocultan esas mujeres, para así llegar a comprenderlas, al tiempo que ves que hay una cuenta atrás (el viaje a Gambia esconde, además de la ablación, otra cosa terrible), porque el marido gambiano no va dar su brazo a torcer y se va a llevar a su hija; lo que provoca que leas muy deprisa, mientras va asimilando una nueva cultura, y te vas planteando cuestiones sobre las tradiciones y las prohibiciones.
   Y tiene un clímax, donde Aminata decide qué va a suceder, tan emocionante que te pone los pelos de punta.
   Una novela muy interesante, muy recomendable, y muy buena.
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