¡BIENVENIDO AL RINCÓN DE CARLOS DEL RÍO!
Desde aquí escribo críticas de películas y novelas, cuénto como va la escritura de mis novelas y doy consejos para aprender a escribir ficción. Si te apetece ver una película o leer un libro que yo he puesto mal ¡vete a verla o léelo! Que a mí no me guste no significa que a ti te parezca lo mismo. Las críticas son una opinión personal y no tienes por qué coincidir conmigo.
Gracias por dejarte caer por aquí.

Últimas críticas y artículos sobre cómo escribir ficción

"Sinuhé, el egipcio" (novela), de Mika Waltari; "¡Comienzo la reescritura de mi segunda novela!"; "El fruto del baobab" (novela), de Maite Carranza; "Terminator 2: el juicio final", de James Cameron; "250.000 gracias por 250.000 visitas"; "1er congreso Objetivo Bienestar (II)" (Vida de escritor); "The Howling" (novela), de Gary Brandner; "La Apisonadora" (Proyecto novela); "Parque Jurásico", de Steven Spielberg; "Gladiator", de Ridley Scott; "1er congreso Objetivo Bienestar (I)" (Vida de escritor); "Donde tus sueños te lleven" (novela), de Javier Iriondo; "Nuevo proyecto: Tutorías online personalizadas"; "Revival" (novela), de Stephen King; "Una noche para sobrevivir", de Jaume Collet-Serra; "La oveja Shaun", de Mark Burton y Richard Starzak; "¿Queréis aprender a montar películas?".

sábado, 25 de julio de 2015

Sinuhé, el egipcio [8]

ARCHIVO: publicada originariamente el 23 de octubre de 2012 
Portada original de Sinuhé, el egipcio, de Mika WaltariNOVELA
Sinuhe egyptiläinen
(Finlandia, 1945, 785 páginas)
Mika Waltari

Mika Waltari es posiblemente el escritor finlandés más famoso de la historia, y lo es gracias a “Sinuhé, el egipcio”, una novela histórica desarrollada en el Antiguo Egipto que fue un best-seller internacional tras la Segunda Guerra Mundial, y que aún hoy se sigue vendiendo. La novela, que se publicó por primera vez en Finlandia en 1945, al parecer le llevó a Waltari diez intensos años de estudio y documentación históricos, lo que ha provocado que incluso egiptólogos alaben la fidelidad histórica de la obra.
   Todo eso está muy bien, ¿pero es buena?
   Pues sí, es una gran novela, aunque tiene una trama que a veces es completamente inverosímil y tiene un narrador en primera persona que en muchísimas ocasiones se vuelve narrador omnisciente.
   “Sinuhé, el egipcio” se desarrolla durante los turbulentos años del reinado del faraón Akenatón, quien acabó con el politeísmo e impuso un único dios, Atón, lo que no sentó muy bien ni al pueblo ni a los sacerdotes que vivían acomodados en el anterior modelo. La novela está dividida en quince libros distintos, escritos en primera persona, en los que el protagonista, Sinuhé, repasa su vida: su infancia y adolescencia en Tebas, su ascensión a médico real, sus viajes por el mundo antiguo, y cómo fue testigo de varias revueltas, guerras e intrigas palaciegas.
   Con un estilo sencillísimo (yo agradezco mucho que en mi edición —Plaza & Janés de 1991, traducida por Manuel Bosch Barret— no haya nada de usted, y en todos los diálogos los personajes se tuteen, lo que hace que todo resulte mucho más cercano), Waltari consigue grandes logros. Por un lado, te transporta al Antiguo Egipto y al mundo antiguo como si estuvieras allí, donde además te muestra cómo era la vida cotidiana. También logra que sientas muchísima empatía por Sinuhé y sus amigos (la relación con sus padres es muy bonita, así como las dos historias de amor; y la relación de amistad con su esclavo Kaptah es genial, y es que Kaptah es un gran personaje). Pero lo que más me gusta es que a medida que Sinuhé creece y ve mundo, se va dando cuenta de cómo manipulan las religiones, de lo manipulable que es el pueblo, de cómo corrompe el poder, y de que todos los hombres somos semejantes.
   Pero aunque me ha gustado mucho, tengo varios problemas con “Sinuhé, el egipcio”. El primero es que a veces a Waltari se le va la mano describiéndote lugares y costumbres, y la novela parece más una guía turística que una obra de ficción, y eso es consecuencia de la documentación exhaustiva que llevó a cabo el autor. Otro es que cuando hay batallas, en la parte final, están contadas desde la distancia porque Sinuhé no está físicamente en ellas, y quedan poco emocionantes y aburridas.
   Y esto me lleva a lo que creo que es el gran fallo de la novela: su punto de vista. Como idea, es excelente que esté narrada en primera persona, porque la novela tiene la apariencia de las memorias de un testigo de esos años; pero viendo todo lo que Waltari cuenta, ese punto de vista era demasiado limitado para la escala de la novela.
   En varias ocasiones, la solución de Waltari fue saltarse descaradamente el punto de vista y travestir la primera persona en narrador omnisciente (un caso muy claro son las revueltas en Tebas, en donde para mostrar el caos reinante Sinuhé relata acontecimientos que es imposible que conociera), pero al mismo tiempo, el autor quiso mantener la coherencia narrativa y colocaba a su protagonista donde sucedían los incidentes. Esto último exigía que Waltari forzara la trama muchísimo en demasiadas ocasiones para que Sinuhé fuera a determinados lugares o hiciera ciertas cosas para que después las pudiera contar en sus memorias; y con ello la verosimilitud se resintió enormemente (los casos más graves son dos ocasiones en las que Sinuhé cambia el curso de la historia).
   A mí me parece que con un narrador omnisciente, manteniendo a Sinuhé de protagonista y dejando que otros personajes hicieran cosas que hace Sinuhé, se hubiera perdido un poco la cercanía que te transmite la obra, pero que en su conjunto hubiera sido una novela incluso mejor de lo que es ahora.

martes, 21 de julio de 2015

¡COMIENZO LA REESCRITURA DE MI SEGUNDA NOVELA!

Primera versión de la segunda novela de Carlos del Río
Primera versión y tarjetas
Sí amigos, hace casi dos años que acabé la primera versión de mi segunda novela, y ahora por fin voy a terminarla. Creo que ya lo he dicho más de una vez: lo que diferencia a los escritores de verdad de los que se quedan en meros aspirantes es que los primeros, independientemente del tiempo que les lleve, acaban lo que empiezan.
   Durante los últimos meses me he dedicado a resolver la trama, a tapar huecos en la historia, y a documentarme un poco sobre el mundo medieval.
   Lo de los huecos en la historia yo diría que es uno de los errores más comunes de los principiantes. Cuando me toca corregir cuentos de mis alumnos, muchas veces les pregunto por qué pasan determinadas cosas (lo pregunto porque no entiendo el motivo), y me dicen que no lo saben. Bueno, pues un escritor tiene que ser capaz de explicar todo lo que sucede en sus historias, de lo contrario se crea un hueco narrativo que rompe la coherencia interna.
   Y es que para ser escritor, necesitas dejar volar tu imaginación en la primera versión para tener grandes ideas, pero en la revisión tienes que ser muy racional para que todo encaje y tenga sentido.
    Hoy empiezo la reescritura, así que mi contador de palabras vuelve a moverse. Espero acabarla a lo largo del verano.

viernes, 17 de julio de 2015

El fruto del baobab [8]

Portada de El fruto del baobab, de Maite Carranza
NOVELA
El fruto del baobab
(España, 2013, 350 páginas)
Maite Carranza 

Aunque Maite Carranza es uno de los pesos pesados de la literatura infantil y juvenil española, "El fruto del baobab" es una novela para adultos. La autora en los años 80, cuando comenzaban a llegar los primeros inmigrantes gambianos a la provincia de Barcelona, sintió curiosidad por ellos, y en especial por los casos de ablación. Carranza fue coleccionando recortes de prensa, mientras pensaba escribir un guión sobre la integración de los gambianos en Occidente, pero fue posponiendo el proyecto por falta de tiempo para documentarse adecuadamente, hasta que su agente literaria la animó, y Carranza se puso a ello en 2010, con viaje a Gambia incluido. El resultado es esta novela.
   Para dejar atrás su pasado, Lola, una pediatra que treinta y nueve años que acaba de romper con su novio, se ha mudado a Mataró. En su nueva consulta conoce a dos mujeres gambianas: Aminata y su hija adolescente Binta. Al explorar a Binta descubre horrorizada que le hicieron la ablación. A medida que conoce al resto de la familia, Lola sospecha que la hija pequeña, Fatou, corre el riesgo de que le hagan lo mismo que a su hermana, pero ¿puede Lola hacer algo para impedirlo?
   Maite Carranza utiliza a tres personajes que se van intercalando para contar la historia. Por una parte está la española Lola, quien ve que el tiempo se le acaba para ser madre porque está a punto de cumplir cuarenta y su novio la ha dejado. A medida que va recuperándose del golpe, Lola se irá involucrando en las vidas de una familia gambiana para evitar que le hagan la ablación a una niña de seis años.
   Luego está Aminata, una mujer de treinta y pocos años, quien nació y se crió (y sufrió la ablación) en Gambia, y que vino de adulta a Mataró, por lo que mezcla recuerdos de su pasado en África con su nueva vida en Barcelona, un lugar del que, aunque se siente a gusto, no acaba de comprender todas las costumbres.
   Y por último aparece Binta —en la única parte escrita en primera persona—, la hija adolescente de Aminata, quien vivió pocos años en Gambia, pero los suficientes para que le hicieran la ablación, y que se ha integrado por completo en Barcelona. Binta está preocupada porque se ha enamorado por primera vez de un chico, y se angustia al saber que es una mujer cortada, y no sabe si podrá alguna vez disfrutar del sexo.
   (También aparecen unos capítulos dedicados a Rama, la madre de Aminata que fue repudiada por su tribu; y un pequeño capítulo en primera persona de Fatou, la hermana de seis años de Binta que corre el riesgo de que la corten. Pero el grueso de la novela son las tres protagonistas de arriba.)
   Lo que me parece más endeble es el arco narrativo de Lola, porque lo que le pasa al personaje es bastante menos interesante que lo de las mujeres africanas (la relación con su amiga-enemiga, que es la que indica el cambio del personaje, y con su ex tienen muchísima menos fuerza que el resto de la novela). Además, la primera parte es previsible, ya que es obvio que el marido de Aminata quiere llevar a su hija pequeña a Gambia para que le hagan la ablación; la mujer se sorprende mucho al descubrirlo, aunque el lector ata cabos muchísimo antes. En esa parte está poco trabajado cómo Aminata descubre el viaje a Gambia: va a la agencia de viajes, y simplemente porque al hombre le gusta, le cuenta la verdad ("Una mujer tiene derecho a saber qué hace su marido", le dice él a ella). A mí me parece un recurso demasiado fácil para hacer avanzar la trama.
   De Lola, lo que más me gusta es lo bien dibujado que está el personaje: se angustia porque se le echa el tiempo encima y no parece que pueda tener hijos, y eso fue precisamente lo que provocó la ruptura con su novio Oriol; y me encanta la relación que tiene con su madre, que es lo opuesta a ella. Pero lo mejor son pasos que va dando para ver qué puede hacer para evitar la ablación de la niña, y va descubriendo cómo es la cultura gambiana, y por qué ahí la ablación está justificada y aceptada.
   Del resto de la novela, para mí es fascinante todo lo concerniente a las mujeres africanas (Carranza estudió Antropología en la universidad, y se nota que le encanta): el pasado en Gambia (especialmente buena es la escena de la ablación de Aminata); las dudas de Aminata, quien se encuentra perdida entre dos culturas; y el miedo y la rabia de Binta por ser una mujer cortada.
   Carranza va desvelando lo que ocultan esas mujeres, para así llegar a comprenderlas, al tiempo que ves que hay una cuenta atrás (el viaje a Gambia esconde, además de la ablación, otra cosa terrible), porque el marido gambiano no va dar su brazo a torcer y se va a llevar a su hija; lo que provoca que leas muy deprisa, mientras va asimilando una nueva cultura, y te vas planteando cuestiones sobre las tradiciones y las prohibiciones.
   Y tiene un clímax, donde Aminata decide qué va a suceder, tan emocionante que te pone los pelos de punta.
   Una novela muy interesante, muy recomendable, y muy buena.

viernes, 10 de julio de 2015

Terminator 2: el juicio final [8]

Poster original de Terminator 2: el juicio finalARCHIVO: Publicada originariamente el 1 de abril de 2013
CINEFILIA
Terminator 2: Judgment Day
(EE.UU., 1991, 137 min)
Dirección:
James Cameron
Guión:
James Cameron
William Wisher Jr.
Intérpretes:
Arnold Schwarzenegger
Linda Hamilton
Edward Furlong
Robert Patrick
Joe Morton
IMDb
Siempre me ha parecido que “Terminator 2” es una mezcla de remake y segunda parte. La historia coge elementos de la primera y la hace avanzar, pero realmente te cuenta lo mismo que “Terminator”: la huida de Sarah Connor de un asesino del futuro para evitar que mate a su hijo John, quien será el líder de la resistencia. Me da que James Cameron, cuando ya era muy poderoso en Hollywood y por fin tenía acceso a los estratosféricos presupuestos necesarios para financiar sus películas, decidió hacer “Terminator” como a él realmente le hubiera gustado, y le quedó una película bastante mejor que la original.
   “Terminator 2”, con una taquilla de más de 500 millones de dólares (una cantidad que sigue siendo excelente hoy en día), fue la película más vista de 1991; y logró la rara proeza, por ser una película de acción, de estar nominada 6 Oscars. El film acabó ganando 4 (Maquillaje, Sonido, Montaje de Sonido y Efectos Especiales) y perdió los de Fotografía y Montaje frente a “J.F.K”, de Oliver Stone. Ése fue el año de “El silencio de los corderos”, de Jonathan Demme.
   En el futuro, la empresa Skynet creará máquinas inteligentes que se rebelarán contra los humanos, provocando una sangrienta guerra sin un claro vencedor. Pero los humanos tienen una gran baza, John Connor, su líder. En 1984, las máquinas mandaron al pasado a un terminator (Arnold Schwarzenegger) para que matara a Sarah Connor (Linda Hamilton) antes de que pudiera gestar a John; pero Sarah venció al robot. A mediados de los 90, las máquinas, que son muy poco originales, vuelven a intentar la misma jugada: mandan al sofisticado T-1000 (Robert Patrick) a matar a John Connor cuando es un chaval (Edward Furlong). Pero los humanos mandan a un T-800 (Arnold Schwarzenegger) para que proteja a John. El futuro de la humanidad está en manos de esos dos robots.
   James Cameron es un gran director que sabe estructurar sus películas muy bien para que la tensión vaya siempre a más, logrando unos clímax larguísimos que te dejan clavado a la butaca y con la boca abierta. Y en “Terminator 2” todo esto se ve perfectamente: el Cameron director es tan bueno que te tragas sin problemas una historia que no tiene mucho sentido, y encima te lo pasas de maravilla.
   La película se basa en una paradoja temporal que no encaja: en 1984 Sarah Connor destruyó un terminator, y Skynet consiguió un chip del robot, y a partir de éste desarrollo una tecnología que crearía inteligencia artificial. A ver, eso no puede ser. ¿Cómo iba a crear Skynet inteligencia artificial la primera vez si no tenía el chip? Es decir, ¿quién creó la inteligencia artificial la primera vez?
   La primera parte tenía una paradoja parecida: Kyle Reese (Michael Biehn) viajaba al pasado para defender a Sarah Connor del terminator, y así asegurarse de que John Connor naciera. Pero la gracia estaba en que Kyle dejaba embarazada a Sarah de John, lo cual no tenía ningún sentido: ¿qué John Connor del futuro existía si Kyle todavía no había viajado al pasado?
Edward Furlong y Arnold Schwarzenegger en Terminator 2: el juicio final
Edward Furlong y Arnold Schwarzenegger
   En “Terminator 2” meten la idea de deshacerse del chip, que anula un poco la premisa del film: si las máquinas mandaban a un terminator al pasado para acabar con el líder de la resistencia, ¿por qué no hacían lo mismo los humanos y mandaban un asesino al pasado para matar a Miles Dyson (Joe Morton), que era quien creó la inteligencia artificial? (O si no querían una solución tan salvaje, volver al pasado y eliminar el clip.)
   Narrativamente el final (me refiero a lo que viene justo después del magnífico clímax) pierde fuerza: lo realmente positivo no es que John Connor siga vivo y la resistencia tenga una posibilidad, sino que el chip ya no existe y no habrá guerra; pero entonces falta que nos muestren cómo será ese futuro. (Existe un final alternativo, que iba a ser el original, con una anciana Sarah Connor en un pacífico parque. Lo rechazaron porque el maquillaje era terrible.) Y entonces te das cuenta de que simplemente has visto una película que es un “corre, corre, que te pillo”.
   Pero visualmente es tan maravillosa, y está tan bien construida para que te metas por completo en la historia sin darte tiempo a pensar en sus fallos, y desde el principio Cameron logra tanta inercia y tanta fuerza, que es una gran película. Las escenas de acción siguen siendo excelentes (más de veinte años después, es muy raro que encuentres una película de Hollywood con escenas tan buenas como las que aquí aparecen), a lo que Cameron añade toques humanos para lograr momentos muy cálidos (las lágrimas de John en el coche y al final; el aprendizaje del terminator, el cambio de Sarah Connor).
   No será lo mejor de James Cameron, pero es la película-montaña rusa por antonomasia.

domingo, 5 de julio de 2015

¡250.000 GRACIAS POR 250.000 VISITAS!

Gráfico de las visitas de www.elrincondecarlosdelrio.com
El titular lo dice todo: mi rincón esta semana alcanzó el cuarto de millón de visitas. ¡Muchísimas gracias por ser tan fieles y seguir leyéndome mes a mes!
   Ahora a por las 300.000.

VIDA DE ESCRITOR: 1er CONGRESO OBJETIVO BIENESTAR (II)

Hoy empiezo con otra nota. He terminado con mi carrera en el audiovisual. En junio me despedí de la productora Burbuja Films, y de todos los talleres de cine. Ahora sí que me dedico por completo a mi carrera de escritor. ¡Qué feliz soy!
   Sigamos con el resumen del 1er congreso Objetivo Bienestar, celebrado en Barcelona del 8 al 10 de mayo de 2015.

Fotografía de Enrique Rojas
Enrique Rojas
El día 9 de mayo por la tarde el psiquiatra Enrique Rojas dio una charla sobre la importancia de no rendirse para alcanzar tus sueños. Comenzó destacando que lo que te ayuda a crecer como persona son los fracasos, y que es fundamental pensar en positivo, algo que puso de moda Martin Seligman con su psicología positiva.
   Rojas, al igual que Walter Riso, nos habló del amor, en el que hay que trabajar toda la vida, y del enamoramiento, que es una fase transitoria. Luego trató la educación, donde es fundamental educar con el ejemplo y leer muchísimo para tener una buena cultura: "Educar es convertir a alguien en persona".
   También nos dio 5 consejos para ser feliz:
           
            1— Ser capaz de superar las heridas del pasado: "La felicidad consiste en tener buena salud y mala memoria".
            2— Tener la capacidad de ver el lado bueno de nuestra vida siempre: "La felicidad no depende de la realidad, sino de la interpretación de la realidad que yo le doy".
            3— Tener una voluntad de hierro. Aquí dijo mi frase favorita de todo el congreso: "Sueña, que si tienes voluntad, las cosas se harán realidad".
            4— Tener buena armonía entre corazón y cabeza. Hay que utilizar los sentimientos y los instrumentos de la razón.
            5— Tener un proyecto de vida realista y coherente, que incluya el amor, el trabajo, la cultura y la amistad.

   Y nos dio 5 motivos para no rendirse (algunos coinciden con los de arriba):

            1— Saber ver el lado bueno de las cosas.
            2— Tener una voluntad de hierro.
            3— Tener buen sentido del humor.
            4— La alegría de ir logrando objetivos poco a poco.
            5— Distinguir entre metas y objetivos. Las metas son imprecisas y no se pueden medir (un ejemplo para escritores: quiero ser un autor de éxito), y los objetivos son precisos y medibles (quiero escribir una novela de 100.000 palabras en un año).
           
   En el turno de preguntas, le preguntaron si la motivación no era más importante que la voluntad para alcanzar lo que queremos. Rojas explicó que tenían la misma importancia. Nos habló de la inteligencia emocional, que se hizo famosa hace un par de decenios gracias a Daniel Goleman, y de otra inteligencia menos conocida que él denomina inteligencia instrumental.
   La inteligencia instrumental tiene 4 elementos, y la destaco aquí porque para tener una carrera de escritor es fundamental:
           
            1— Orden. Incluye el orden físico (vivir y trabajar en un entorno ordenado), así como llevar una vida ordenada, y saber priorizar nuestras tareas y saber decir no.
            2— Constancia. Es tenacidad sin desaliento; es perseverar y perseverar hasta lograr las cosas.
            3— Voluntad. Es querer algo y entrar en acción para lograrlo.
            4— Motivación. Es tener ilusión por alcanzar un objetivo, y esa ilusión es la que nos pone en marcha y hace que no abandonemos.

   Rojas me firmó un ejemplar de "No te rindas", un libro sobre cómo cultivar el optimismo durante un año, dividido en cuatro grandes temas (el amor y la amistad, la alegría de vivir, el arte de madurar, y fantasmas y miedos), que es genial. Os lo recomiendo a todos.

Fotografía de Elsa Punset
Elsa Punset
A continuación vino la escritora y divulgadora Elsa Punset para hablarnos de la inteligencia social. Tras contarnos una anécdota muy divertida (tuvo que llegar al congreso en un rickshaw porque en esas fechas se celebraba el Salón del Automóvil en Barcelona, y no había ningún taxi), nos explicó que los humanos tenemos una parte positiva y otra negativa, y que siempre tenemos que buscar un equilibrio. 
   Según Punset, los humanos somos emocionales y vulnerables. En este caso la piedra de toque para encontrar el equilibro es la gestión emocional. Llegamos al mundo con alegría y curiosidad, y tenemos una series de emociones universales: alegría, tristeza, miedo, asco e ira. El temperamento es el filtro a través del cual filtramos nuestra emociones (hicimos un ejercicio con los ojos cerrados para saber cómo de influenciables éramos, y yo era bastante poco), todos decidimos con nuestras emociones, y la razón y la emoción funcionan al mismo tiempo. En definitiva, no somos lo que pensamos, somos lo que sentimos. 
   Para ilustrar esto último, Elsa Punset nos puso de ejemplo a Charles Darwin, quien de una forma muy racional (sacando un par de listas de pros y contras) decidió que no quería casarse ni tener hijos. Pero al poco se enamoró perdidamente de su prima Emma, con la que se casó y tuvo 10 hijos. 
   También somos miedosos y creativos. La piedra de toque aquí es la imaginación. El cerebro está diseñado para la supervivencia, que hace que nos centremos en lo negativo, y lo que es peor, cuando nos preocupamos, lo que pensamos nos afecta casi tanto como lo físico. Así que el truco es entrenarnos para tener pensamientos positivos antes de que ocurra nada. 
   Somos sociables e influenciables, y para buscar el equilibrio necesitamos la empatía, que es ponerse en la piel de los demás. Nos contagiamos las emociones, y somos las media de las 4 o 5 personas que nos rodean (por eso digo yo que hay que evitar a la gente tóxica). Cuando no estamos en contacto, es fácil perder la empatía, que es lo que sucede con los trolls en internet (dicen lo que dicen porque no están mirando a la cara a la persona que insultan). Tendemos a pertenecer a un grupo y excluimos a los demás; así que lo importante es aprender a conocernos y aprender a reeducarnos. 
   Y por último, somos entrenables y rígidos. Solemos quedarnos estancados en unos hábitos aprendidos, pero esos hábitos se pueden cambiar con entrenamiento. 
   Elsa Punset me firmó el libro "El mundo en tus manos", que trata de la inteligencia social, y sobre cómo encontrar el equilibrio entre ser uno mismo y encajar en la sociedad. Es un gran libro.

Fotografía de Gaspar Hernández
Gaspar Hernández
El día 9 lo cerró el periodista Gaspar Hernández, quien vino a contarnos cómo liberarnos del miedo viviendo el momento presente. La historia de Hernández es muy interesante. Durante años se dedicó a hablar de política en la radio, pero en 2003 decidió que quería dar un giro radical a su carrera, y pasó a hablar de inteligencia emocional. Aunque al principio mucha gente se mostró escéptica (entre ellos, sus padres y los jefes de la emisora), su programa "L'ofici de viure" ("El oficio de vivir"), en la actualidad es uno de los más escuchados en internet de la radio catalana, con más de 6 millones de descargas.
   Hernández nos habló del viejo paradigma, donde prevalece la agresividad verbal y la noción de buenos contra malos. Reconoció que los medios de comunicación y el mundo de la política siguen anclados en ese paradigma, que estimula la bronca, la ira, y el miedo, por lo que él recomendaba hacer un ayuno de medios de comunicación de vez en cuando ("Un uso excesivo de medios de comunicación no es sano"), y un ayuno de entornos tóxicos. Hernández, para demostrar la toxicidad de los medios de comunicación, puso de ejemplo la famosa prima de riesgo que iba a quebrar España, y que bien que exprimieron los periodistas durante año y medio. (Yo de los medios de comunicación llevo años de abstinencia, y dudo que vuelva a ellos algún día. Que estresen a otro.)
   Hernández diferenciaba entre el miedo real, que es cuanto tenemos una amenaza inminente, y el miedo imaginario, que es cuando nos angustiamos por lo que pueda pasar en el futuro. Al parecer entre el 90 y 95% del miedo imaginario no se cumple jamás, por lo que no tiene sentido que nos angustiemos, y lo importante es cómo reaccionamos en el momento presente.
   Hernández propugnaba introducir en las escuelas la asignatura de la inteligencia emocional, la meditación y el yoga; y aseguraba que había que vivir sin ser esclavos de la mente, que la mente racional estaba sobrevalorada, y que pensar era un atraso mental. Yo estoy de acuerdo con todo eso.
   Según Hernández, si queremos recibir amor, tenemos que entrenarlo desde nosotros; si queremos voluntad, exactamente lo mismo. Cada cosa positiva que queramos en nuestra vida comienza con nosotros mismos, y entonces la recibiremos. Vivir con plenitud es relajar la mente y disfrutar del momento presente; si aceptamos el miedo, éste irá desapareciendo; y la muerte es un incentivo para vivir el presente intensamente.         
   Dos grandes citas de Gaspar Hernàndez: "La felicidad es vivir sin miedo" y "Reconoce tus valores y qué te dice tu corazón, y lánzate".

El domingo 10 vinieron Mónica Esgueva, Risto Mejide y Javier Iriondo. Pero eso ya os lo cuento el mes que viene.

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1er congreso Objetivo Bienestar (I)

martes, 30 de junio de 2015

The Howling [8]

Portada de The Howling, de Gary BrandnerNOVELA
The Howling
(EE.UU., 1977, 216 páginas)
Gary Brandner 

Gary Brandner (1930 - 2013) fue un escritor de terror, conocido ante todo por la trilogía de hombres lobo de "The Howling" (una trilogía, que desgraciadamente, nunca ha sido traducida al español). La primera parte, publicada en 1977, fue adaptada al cine por Joe Dante en 1981 con el título de "Aullidos", y fue la novela que permitió a Brandner vivir de la escritura. Y para qué mentir, para los amantes del terror sigue siendo una gozada.
   La joven Karen Beatty es salvajemente violada, lo que le provoca un aborto. Para recuperarse del trauma, Karen, junto a su marido Roy, abandona Los Ángeles y se muda a un pueblecito aislado del norte de California. Aunque allí la gente es muy amable, hay algo que inquieta a Karen: cada noche escucha un aullido de un animal salvaje, y nadie sabe decirle qué es.
   Brandner comienza contado una leyenda del siglo XVI, en la que un pueblo situado entre la frontera de Grecia y Bulgaria es destruido por completo por un motivo desconocido; y luego salta al presente para  presentar a los protagonistas, que son una pareja idílica, aunque en seguida desestabiliza su mundo con una escena muy angustiosa de una violación (el autor hace que incluso te estremezcas más porque acabas de saber que Karen le guardaba una sorpresa a Roy —que estaba embarazada—  y justo después es violada).
   Si "The Howling" ha perdido algo de efectividad es porque antes de leértela sabes que va de hombres lobo. La parte en la que más se nota este problema es cuando Brandner presenta Drago, el remoto pueblo a donde se mudan los Beatty. El único misterio es que la gente es amable, pero un tanto peculiar y parece guardar algún secreto; pero sabes de sobra que los aullidos que escucha Karen por las noches son de un hombre lobo, y te imaginas sin problemas cómo murieron los anteriores inquilinos de la casa de los Beatty.
   Pero entonces, empieza lo bueno de verdad: Brandner se pone a jugar con el lector con una trama muy bien estructurada, y no le suelta hasta el final. Primero viene una mujer de otro pueblo, que le dice a Karen que hay un hombre lobo suelto; luego hay que averiguar quién es, y si hay gente compinchada; entonces aparece una vecina fogosa que atrae poderosamente a Roy... Y a medida que avanza la novela, más se complican las cosas. Lo que hace que siempre estés interesado, es que el lector sabe más que Karen en todo momento, y ves consternado cómo la chica cada vez, sin darse cuenta, se mete (aquí casi literalmente) más en la boca del lobo.
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