¡BIENVENIDO AL RINCÓN DE CARLOS DEL RÍO!
Desde aquí escribo críticas de películas y novelas, cuénto como va la escritura de mis novelas y doy consejos para aprender a escribir ficción. Si te apetece ver una película o leer un libro que yo he puesto mal ¡vete a verla o léelo! Que a mí no me guste no significa que a ti te parezca lo mismo. Las críticas son una opinión personal y no tienes por qué coincidir conmigo.
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Últimas críticas y artículos sobre cómo escribir ficción

"1er congreso Objetivo Bienestar (III)" (Vida de escritor); "Del revés", de Pete Docter; "Sinuhé, el egipcio" (novela), de Mika Waltari; "¡Comienzo la reescritura de mi segunda novela!"; "El fruto del baobab" (novela), de Maite Carranza; "Terminator 2: el juicio final", de James Cameron; "250.000 gracias por 250.000 visitas"; "1er congreso Objetivo Bienestar (II)" (Vida de escritor); "The Howling" (novela), de Gary Brandner; "La Apisonadora" (Proyecto novela); "Parque Jurásico", de Steven Spielberg; "Gladiator", de Ridley Scott; "1er congreso Objetivo Bienestar (I)" (Vida de escritor); "Donde tus sueños te lleven" (novela), de Javier Iriondo; "Nuevo proyecto: Tutorías online personalizadas"; "Revival" (novela), de Stephen King; "Una noche para sobrevivir", de Jaume Collet-Serra.

domingo, 2 de agosto de 2015

VIDA DE ESCRITOR: 1er CONGRESO OBJETIVO BIENESTAR (III)

Hoy acabamos con el resumen del 1er congreso Objetivo Bienestar, celebrado en Barcelona del 8 al 10 de mayo de 2015.

Fotografía de Mónica Esgueva
Mónica Esgueva
El día 10 de mayo lo abrió la coach Mónica Esgueva, quien nos animaba a buscar el sentido de la vida, o mejor dicho, el sentido de la vida de cada uno. Para ello hay que reconocer que no se pueden evitar las tormentas de la vida, por lo que hay que elevarse por encima de ellas, como hacen las águilas; que las dificultades nos hacen crecer y que no podemos aspirar a no tener retos; que tenemos que ser nosotros mismos (como el hombre autorrealizado de Maslow), que tenemos que buscar un propósito para vivir (como hizo Viktor Frankl para sobrevivir durante tres años en varios campos de concentración nazis: quería reencontrarse con su mujer, y eso le salvó); que tenemos que salir de automatismos y hacernos responsables de nuestra vida; en definitiva, que debemos tomar las riendas de nuestra existencia.
   Para encontrar ese sentido, debemos tener un espacio para nosotros mismos, donde poder encontrar tranquilidad y reflexionar, ya que la plenitud no viene de las cosas externas, sino de nuestro interior. Ayuda escribir nuestro propio epitafio, para saber qué queremos lograr, y luego comprometernos con nuestra misión en la vida.
   Esgueva nos contó cuáles eran las lamentaciones más comunes de la gente que estaba a punto de morir (recopiladas por la enfermera australiana Bronnie Ware, quien ha trabajado gran parte de su vida con enfermos terminales):
           
            1— Debería haber tenido el coraje de vivir una vida fiel a mí mismo, no la vida que otros esperaban de mí.
            2— Ojalá no hubiera trabajado tanto.
            3— Habría deseado tener el coraje de expresar lo que realmente sentía.
            4— Ojalá hubiera mantenido el contacto con mis amigos.
            5— Ojalá me hubiera permitido ser más feliz.

   Mónica Esgueva nos dijo que ojalá no tuviéramos que esperar a estar en nuestro lecho de muerte para pensar esas cosas, y así hacer lo que realmente queremos mientras aún tenemos tiempo. Os animo a que volváis a leer esa lista, y a reflexionar sobre vuestra vida.
   Una cita muy buena de Esgueva, para saber cómo lograr tus objetivos: "Primero, reconocer que te apasiona y segundo, ¡adelante! Lo que haga falta".
   Mónica Esgueva me firmó el libro "Cuando sea feliz". En él la autora, inspirándose en filosofías orientales, muestra cómo desechar hábitos tóxicos de nuestra vida y cómo adquirir otros positivos. Esgueva me dijo que ése era su hijo predilecto, así que haceos con él, que está muy bien. 

Fotografía de Risto Mejide
Risto Mejide
A continuación vino el polémico Risto Mejide, en la que debió de ser una de sus últimas intervenciones con gafas oscuras. Aunque comenzó marcando distancias siendo muy borde (y todo para decir algo muy bonito: que no iba a haber ronda de preguntas ni firma de libros porque ese domingo le tocaba la custodia de su hijo, y mientras él estaba con nosotros, el niño estaba en un hotel de Barcelona, por lo que en cuanto acabase la charla saldría corriendo), sí que dijo cosas muy interesantes sobre cómo crearte tu marca personal. 
   Mejide comparó la construcción de una ciudad con la creación de tu marca personal. Nos contó cómo se creó su propia imagen (de no dejar huella en su primera intervención en "Operación Triunfo" en 2006, a crearse el personaje público que es hoy), y cómo lo fundamental es lograr una respuesta emocional, no necesariamente positiva, en la gente. 
   Según Mejide hacen falta tres cosas para construirte tu marca: 

            1— Autoridad. Hay que basarse en algo de tu forma de ser.
            2— Diferenciación.

            3— Notoriedad. 

   Nos contó que la siguiente frase de Michael Crichton, de cuando promocionaba en 2006 "Estado de miedo" ("State of Fear"), le cambió la vida: "Si dices algo, molestas a alguien y si nadie se queja, es que no has dicho nada". Al parecer Risto se la tomó como justificación para ser agresivo, yo me la tomo como que no puedes ser políticamente correcto, y que tienes que dar tu opinión, guste o no guste.
   También nos dio 9 puntos a tener en cuenta para crear tu marca personal:    

            1— Localización. Es donde colocas el producto en la mente del cliente. Triunfar es llenar vacíos. No hay que fijarse en lo que hay, sino en lo que falta. 
            2— Toponimia. Hay que ponerle un nombre bueno a nuestra marca.
            3— Topografía. Es llamar la atención. "Si no hay cosas de ti que molesten, no sacarás nada". Según Mejide, hay que defender lo que nos hace raros, molestos. "La educación comete el error de limar nuestras rarezas". Yo creo que más que ser molesto, lo que hay que ser es consecuente con uno mismo, pese a quien pese.
            4— Frontera. Definir los enemigos, quien no está contigo, está contra ti. Según él, los famosos crean reacciones encontradas, y hay que polarizar a la audiencia. Yo digo que no necesariamente deber ser así; lo que NO hay que hacer es intentar gustar a todo el mundo. Esa es una receta infalible para el fracaso.
            5— Demografía. Es a quién metemos en nuestra marca. Según Jeff Bezos, fundador de Amazon, "Tu marca es lo que los demás dicen de ti cuando tú no estás delante". 
            6— Arquitectura. ¿Qué es lo que la gente recuerda? Según Mejide, para triunfar solo hay tres caminos: ser el mejor, algo que solo consigue uno; ser el primero, que también solo lo consigue uno; y ser único, que es más accesible. Para ello hay que juntar lo que te gusta con lo que está remunerado. 
            7— Alumbrado. Tu marca tiene zonas oscuras que hay que alumbrar con ingenio. 
            8— Orientación. Es hacia dónde queremos orientar nuestra marca. 
            9— Ocio y cultura. Es la capacidad, utilizando el talento, de provocar una reacción en los demás, que según Mejide no necesariamente tiene que ser positiva.

Fotografía de Javier Iriondo
Javier Iriondo
El congreso lo cerró el coach y escritor Javier Iriondo, quien nos hizo salir del auditorio flotando, animándonos a luchar por nuestros sueños. Según Iriondo, todos buscamos mejorar de alguna manera (tener más seguridad, más fortaleza interior, menos preocupaciones, menos miedos...), y para ello tenemos que comprender lo que nos frena, porque al encontrar el problema, un 50% ya está solucionado. Pero solo nosotros mismos nos podemos rescatar, sin quejarnos, buscar excusas, justificarnos o buscar culpables. 
   Según Iriondo, hemos sido educados de una manera —buscando la seguridad absoluta— que no está acorde con los tiempos. Se nos educa para ser empleados, pero tenemos que ser emprendedores y tener iniciativa, o como dice Iriondo, debemos ser reinventadores de nuestras vidas. Ahora vivimos en la época del cambio, y a éste hay que verlo no como una amenaza, sino como una oportunidad. Tenemos que amar el cambio y vivir bien con la incertidumbre. 
   Tenemos que recorrer un viaje interior para ver en lo que podemos convertirnos, no ver lo que somos actualmente. Fortaleza mental, para Iriondo, significa tener la capacidad de seguir luchando por lo que queremos, por lo que es fundamental encontrar nuestro "porqué", y estar dispuestos a recibir todos los noes que hagan falta. Además, si no nos enfrentamos a nuestros miedos, cada día nos haremos más débiles, y debemos pasar de pensar en problemas a encontrar soluciones, ya que el progreso (ir superando problemas para crecer personalmente) nos da la felicidad. 
   Iriondo también recomendaba un ayuno de medios de comunicación, porque solo crean preocupación, incertidumbre y miedos; y controlar nuestro entorno, porque nos pueden robar sueños (qué esperan de ti tus familiares y amigos influye mucho, para lo bueno y lo malo). Por lo tanto, hay que crear un entorno más positivo, a través de lo que escuchas y de lo que lees en libros, cursos, conferencias y congresos. 
   Y es que según Iriondo un mejor entorno lleva a un mejor interior, y luego a una fortaleza mental, a mejores expectativas, a una mejor actitud, a acciones y resultados, a crecimiento personal, y finalmente al éxito. 
   Iriondo me firmó el libro "Donde tus sueños te lleven", una mezcla de novela y libro de autoayuda que trata de todos esos temas, y que te hace sentir de maravilla.

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1er congreso Objetivo Bienestar (II)

miércoles, 29 de julio de 2015

Del revés [8]

Póster original de Del revés
Inside Out
(EE.UU., 2015, 94 min)
Dirección:
Pete Docter
Ronaldo del Carmen (co-director)
Guión:
Meg LeFauvre
Josh Cooley
Pete Docter
Intérpretes (v.o.):
Amy Poehler
Phyllis Smith
Kaitlyn Dias
Richard Kind
Diane Lane
Kyle MacLachlan
Bill Hader
Lewis Black
Mindy Kailing
John Ratzenberg
Frank Oz
Rashida Jones 
IMDb

Después de unos años en los que la calidad de los films de Pixar había mermado, la productora ha vuelto ha ganarse el beneplácito de la crítica con "Del revés" (el del público nunca lo perdió: lleva 20 años seguidos de taquillazos, sin ningún fracaso). La película, dirigida por el director de "Up", Pete Docter, se presentó en Cannes fuera de concurso y deslumbró a los críticos, y desde que se estrenó en Estados Unidos a finales de junio, ha ido arrasando por medio mundo.
   Docter ya puede hacer hueco en sus estanterías para otro Oscar el año que viene. (Pete Docter tiene una frase que me encanta: "¡Trabaja duro! Al final la pasión y el trabajo duro superan al talento natural". Y es verdad.)
   Riley es una niña de once años que acaba de mudarse con su familia desde Minnesota a San Francisco. Aunque quiere mantener una actitud positiva, en su interior todo está patas arriba: la emoción Tristeza está cambiando los recuerdos de Riley a tristes, y Alegría no sabe cómo evitarlo. Para empeorar las cosas, Alegría y Tristeza se pierden por la mente de Riley, y si no regresan a la sala de control, Riley no podrá volver a ser feliz.
Fotograma de Del revés   "Del revés" va alternando dos tramas: por una parte está de la Riley, que no se ha adaptado en absoluto a San Francisco, y por otra la de sus emociones en su mente, quienes van influyendo en los sentimientos y comportamientos de Riley. El principio, donde te presentan las dos historias, tiene una claridad expositiva pasmosa, y así logran que sientas empatía por la protagonista, al tiempo que ves cómo sus emociones la influyen y lo que éstas tienen que hacer para que Riley vuelva a ser feliz.
   Toda la parte del mundo de la mente es visualmente muy imaginativa, y hay grandes momentos cuando se juntan las dos tramas. Mi favorito es la cena familiar, cuando Riley estalla (la idea de pasar de una mente a otra es tan divertida que lo vuelven a hacer en los créditos finales). Y está muy bien que el espectador se percate de por qué están cambiando los recuerdos y desmoronándose las islas, sin que las emociones lo sepan: Riley está dejando ser niña.
   A pesar de lo buena que es, y de momentos muy bien preparados (uno de los mejores es el del cohete que vuela con cantolina), me parece que a la trama le falta una reescritura de guión, ya que a veces las soluciones son demasiado sencillas.
   Alegría y Tristeza encuentran a Bing Bong, el amigo invisible de Riley, de casualidad vagando por la mente, y éste les ayuda varias veces (bien es cierto que también les mete en varios líos). Cuando tienen que despertar a Riley para que siga el tren de pensamiento, de casualidad un recuerdo terrorífico de un payaso está encerrado en su subconsciente; es decir, no es que Alegría haya buscado específicamente llegar al subsconciente para encontrar a un payaso, es que de potra la solución está ahí. Además, en esa escena, piden silencio porque el payaso está durmiendo, cuando momentos antes Bing Bong ha estado llorando haciendo mucho ruido.
   También me parece que necesitaríamos ver un poco más a la familia de Riley para que la parte final fuera más tensa: en el último tercio te importa más que Alegría vuelva a la sala de control porque es Alegría, que la fuga de Riley. La fuga se la mete en la cabeza Ira, y después es la misma emoción quien decide que es una mala idea...
   Aún con eso, es una de las mejores películas que he visto este año, y la mejor de Pixar desde "Toy Story 3" (2010).

sábado, 25 de julio de 2015

Sinuhé, el egipcio [8]

ARCHIVO: publicada originariamente el 23 de octubre de 2012 
Portada original de Sinuhé, el egipcio, de Mika WaltariNOVELA
Sinuhe egyptiläinen
(Finlandia, 1945, 785 páginas)
Mika Waltari

Mika Waltari es posiblemente el escritor finlandés más famoso de la historia, y lo es gracias a “Sinuhé, el egipcio”, una novela histórica desarrollada en el Antiguo Egipto que fue un best-seller internacional tras la Segunda Guerra Mundial, y que aún hoy se sigue vendiendo. La novela, que se publicó por primera vez en Finlandia en 1945, al parecer le llevó a Waltari diez intensos años de estudio y documentación históricos, lo que ha provocado que incluso egiptólogos alaben la fidelidad histórica de la obra.
   Todo eso está muy bien, ¿pero es buena?
   Pues sí, es una gran novela, aunque tiene una trama que a veces es completamente inverosímil y tiene un narrador en primera persona que en muchísimas ocasiones se vuelve narrador omnisciente.
   “Sinuhé, el egipcio” se desarrolla durante los turbulentos años del reinado del faraón Akenatón, quien acabó con el politeísmo e impuso un único dios, Atón, lo que no sentó muy bien ni al pueblo ni a los sacerdotes que vivían acomodados en el anterior modelo. La novela está dividida en quince libros distintos, escritos en primera persona, en los que el protagonista, Sinuhé, repasa su vida: su infancia y adolescencia en Tebas, su ascensión a médico real, sus viajes por el mundo antiguo, y cómo fue testigo de varias revueltas, guerras e intrigas palaciegas.
   Con un estilo sencillísimo (yo agradezco mucho que en mi edición —Plaza & Janés de 1991, traducida por Manuel Bosch Barret— no haya nada de usted, y en todos los diálogos los personajes se tuteen, lo que hace que todo resulte mucho más cercano), Waltari consigue grandes logros. Por un lado, te transporta al Antiguo Egipto y al mundo antiguo como si estuvieras allí, donde además te muestra cómo era la vida cotidiana. También logra que sientas muchísima empatía por Sinuhé y sus amigos (la relación con sus padres es muy bonita, así como las dos historias de amor; y la relación de amistad con su esclavo Kaptah es genial, y es que Kaptah es un gran personaje). Pero lo que más me gusta es que a medida que Sinuhé creece y ve mundo, se va dando cuenta de cómo manipulan las religiones, de lo manipulable que es el pueblo, de cómo corrompe el poder, y de que todos los hombres somos semejantes.
   Pero aunque me ha gustado mucho, tengo varios problemas con “Sinuhé, el egipcio”. El primero es que a veces a Waltari se le va la mano describiéndote lugares y costumbres, y la novela parece más una guía turística que una obra de ficción, y eso es consecuencia de la documentación exhaustiva que llevó a cabo el autor. Otro es que cuando hay batallas, en la parte final, están contadas desde la distancia porque Sinuhé no está físicamente en ellas, y quedan poco emocionantes y aburridas.
   Y esto me lleva a lo que creo que es el gran fallo de la novela: su punto de vista. Como idea, es excelente que esté narrada en primera persona, porque la novela tiene la apariencia de las memorias de un testigo de esos años; pero viendo todo lo que Waltari cuenta, ese punto de vista era demasiado limitado para la escala de la novela.
   En varias ocasiones, la solución de Waltari fue saltarse descaradamente el punto de vista y travestir la primera persona en narrador omnisciente (un caso muy claro son las revueltas en Tebas, en donde para mostrar el caos reinante Sinuhé relata acontecimientos que es imposible que conociera), pero al mismo tiempo, el autor quiso mantener la coherencia narrativa y colocaba a su protagonista donde sucedían los incidentes. Esto último exigía que Waltari forzara la trama muchísimo en demasiadas ocasiones para que Sinuhé fuera a determinados lugares o hiciera ciertas cosas para que después las pudiera contar en sus memorias; y con ello la verosimilitud se resintió enormemente (los casos más graves son dos ocasiones en las que Sinuhé cambia el curso de la historia).
   A mí me parece que con un narrador omnisciente, manteniendo a Sinuhé de protagonista y dejando que otros personajes hicieran cosas que hace Sinuhé, se hubiera perdido un poco la cercanía que te transmite la obra, pero que en su conjunto hubiera sido una novela incluso mejor de lo que es ahora.

martes, 21 de julio de 2015

¡COMIENZO LA REESCRITURA DE MI SEGUNDA NOVELA!

Primera versión de la segunda novela de Carlos del Río
Primera versión y tarjetas
Sí amigos, hace casi dos años que acabé la primera versión de mi segunda novela, y ahora por fin voy a terminarla. Creo que ya lo he dicho más de una vez: lo que diferencia a los escritores de verdad de los que se quedan en meros aspirantes es que los primeros, independientemente del tiempo que les lleve, acaban lo que empiezan.
   Durante los últimos meses me he dedicado a resolver la trama, a tapar huecos en la historia, y a documentarme un poco sobre el mundo medieval.
   Lo de los huecos en la historia yo diría que es uno de los errores más comunes de los principiantes. Cuando me toca corregir cuentos de mis alumnos, muchas veces les pregunto por qué pasan determinadas cosas (lo pregunto porque no entiendo el motivo), y me dicen que no lo saben. Bueno, pues un escritor tiene que ser capaz de explicar todo lo que sucede en sus historias, de lo contrario se crea un hueco narrativo que rompe la coherencia interna.
   Y es que para ser escritor, necesitas dejar volar tu imaginación en la primera versión para tener grandes ideas, pero en la revisión tienes que ser muy racional para que todo encaje y tenga sentido.
    Hoy empiezo la reescritura, así que mi contador de palabras vuelve a moverse. Espero acabarla a lo largo del verano.

viernes, 17 de julio de 2015

El fruto del baobab [8]

Portada de El fruto del baobab, de Maite Carranza
NOVELA
El fruto del baobab
(España, 2013, 350 páginas)
Maite Carranza 

Aunque Maite Carranza es uno de los pesos pesados de la literatura infantil y juvenil española, "El fruto del baobab" es una novela para adultos. La autora en los años 80, cuando comenzaban a llegar los primeros inmigrantes gambianos a la provincia de Barcelona, sintió curiosidad por ellos, y en especial por los casos de ablación. Carranza fue coleccionando recortes de prensa, mientras pensaba escribir un guión sobre la integración de los gambianos en Occidente, pero fue posponiendo el proyecto por falta de tiempo para documentarse adecuadamente, hasta que su agente literaria la animó, y Carranza se puso a ello en 2010, con viaje a Gambia incluido. El resultado es esta novela.
   Para dejar atrás su pasado, Lola, una pediatra que treinta y nueve años que acaba de romper con su novio, se ha mudado a Mataró. En su nueva consulta conoce a dos mujeres gambianas: Aminata y su hija adolescente Binta. Al explorar a Binta descubre horrorizada que le hicieron la ablación. A medida que conoce al resto de la familia, Lola sospecha que la hija pequeña, Fatou, corre el riesgo de que le hagan lo mismo que a su hermana, pero ¿puede Lola hacer algo para impedirlo?
   Maite Carranza utiliza a tres personajes que se van intercalando para contar la historia. Por una parte está la española Lola, quien ve que el tiempo se le acaba para ser madre porque está a punto de cumplir cuarenta y su novio la ha dejado. A medida que va recuperándose del golpe, Lola se irá involucrando en las vidas de una familia gambiana para evitar que le hagan la ablación a una niña de seis años.
   Luego está Aminata, una mujer de treinta y pocos años, quien nació y se crió (y sufrió la ablación) en Gambia, y que vino de adulta a Mataró, por lo que mezcla recuerdos de su pasado en África con su nueva vida en Barcelona, un lugar del que, aunque se siente a gusto, no acaba de comprender todas las costumbres.
   Y por último aparece Binta —en la única parte escrita en primera persona—, la hija adolescente de Aminata, quien vivió pocos años en Gambia, pero los suficientes para que le hicieran la ablación, y que se ha integrado por completo en Barcelona. Binta está preocupada porque se ha enamorado por primera vez de un chico, y se angustia al saber que es una mujer cortada, y no sabe si podrá alguna vez disfrutar del sexo.
   (También aparecen unos capítulos dedicados a Rama, la madre de Aminata que fue repudiada por su tribu; y un pequeño capítulo en primera persona de Fatou, la hermana de seis años de Binta que corre el riesgo de que la corten. Pero el grueso de la novela son las tres protagonistas de arriba.)
   Lo que me parece más endeble es el arco narrativo de Lola, porque lo que le pasa al personaje es bastante menos interesante que lo de las mujeres africanas (la relación con su amiga-enemiga, que es la que indica el cambio del personaje, y con su ex tienen muchísima menos fuerza que el resto de la novela). Además, la primera parte es previsible, ya que es obvio que el marido de Aminata quiere llevar a su hija pequeña a Gambia para que le hagan la ablación; la mujer se sorprende mucho al descubrirlo, aunque el lector ata cabos muchísimo antes. En esa parte está poco trabajado cómo Aminata descubre el viaje a Gambia: va a la agencia de viajes, y simplemente porque al hombre le gusta, le cuenta la verdad ("Una mujer tiene derecho a saber qué hace su marido", le dice él a ella). A mí me parece un recurso demasiado fácil para hacer avanzar la trama.
   De Lola, lo que más me gusta es lo bien dibujado que está el personaje: se angustia porque se le echa el tiempo encima y no parece que pueda tener hijos, y eso fue precisamente lo que provocó la ruptura con su novio Oriol; y me encanta la relación que tiene con su madre, que es lo opuesta a ella. Pero lo mejor son pasos que va dando para ver qué puede hacer para evitar la ablación de la niña, y va descubriendo cómo es la cultura gambiana, y por qué ahí la ablación está justificada y aceptada.
   Del resto de la novela, para mí es fascinante todo lo concerniente a las mujeres africanas (Carranza estudió Antropología en la universidad, y se nota que le encanta): el pasado en Gambia (especialmente buena es la escena de la ablación de Aminata); las dudas de Aminata, quien se encuentra perdida entre dos culturas; y el miedo y la rabia de Binta por ser una mujer cortada.
   Carranza va desvelando lo que ocultan esas mujeres, para así llegar a comprenderlas, al tiempo que ves que hay una cuenta atrás (el viaje a Gambia esconde, además de la ablación, otra cosa terrible), porque el marido gambiano no va dar su brazo a torcer y se va a llevar a su hija; lo que provoca que leas muy deprisa, mientras va asimilando una nueva cultura, y te vas planteando cuestiones sobre las tradiciones y las prohibiciones.
   Y tiene un clímax, donde Aminata decide qué va a suceder, tan emocionante que te pone los pelos de punta.
   Una novela muy interesante, muy recomendable, y muy buena.

viernes, 10 de julio de 2015

Terminator 2: el juicio final [8]

Poster original de Terminator 2: el juicio finalARCHIVO: Publicada originariamente el 1 de abril de 2013
CINEFILIA
Terminator 2: Judgment Day
(EE.UU., 1991, 137 min)
Dirección:
James Cameron
Guión:
James Cameron
William Wisher Jr.
Intérpretes:
Arnold Schwarzenegger
Linda Hamilton
Edward Furlong
Robert Patrick
Joe Morton
IMDb
Siempre me ha parecido que “Terminator 2” es una mezcla de remake y segunda parte. La historia coge elementos de la primera y la hace avanzar, pero realmente te cuenta lo mismo que “Terminator”: la huida de Sarah Connor de un asesino del futuro para evitar que mate a su hijo John, quien será el líder de la resistencia. Me da que James Cameron, cuando ya era muy poderoso en Hollywood y por fin tenía acceso a los estratosféricos presupuestos necesarios para financiar sus películas, decidió hacer “Terminator” como a él realmente le hubiera gustado, y le quedó una película bastante mejor que la original.
   “Terminator 2”, con una taquilla de más de 500 millones de dólares (una cantidad que sigue siendo excelente hoy en día), fue la película más vista de 1991; y logró la rara proeza, por ser una película de acción, de estar nominada 6 Oscars. El film acabó ganando 4 (Maquillaje, Sonido, Montaje de Sonido y Efectos Especiales) y perdió los de Fotografía y Montaje frente a “J.F.K”, de Oliver Stone. Ése fue el año de “El silencio de los corderos”, de Jonathan Demme.
   En el futuro, la empresa Skynet creará máquinas inteligentes que se rebelarán contra los humanos, provocando una sangrienta guerra sin un claro vencedor. Pero los humanos tienen una gran baza, John Connor, su líder. En 1984, las máquinas mandaron al pasado a un terminator (Arnold Schwarzenegger) para que matara a Sarah Connor (Linda Hamilton) antes de que pudiera gestar a John; pero Sarah venció al robot. A mediados de los 90, las máquinas, que son muy poco originales, vuelven a intentar la misma jugada: mandan al sofisticado T-1000 (Robert Patrick) a matar a John Connor cuando es un chaval (Edward Furlong). Pero los humanos mandan a un T-800 (Arnold Schwarzenegger) para que proteja a John. El futuro de la humanidad está en manos de esos dos robots.
   James Cameron es un gran director que sabe estructurar sus películas muy bien para que la tensión vaya siempre a más, logrando unos clímax larguísimos que te dejan clavado a la butaca y con la boca abierta. Y en “Terminator 2” todo esto se ve perfectamente: el Cameron director es tan bueno que te tragas sin problemas una historia que no tiene mucho sentido, y encima te lo pasas de maravilla.
   La película se basa en una paradoja temporal que no encaja: en 1984 Sarah Connor destruyó un terminator, y Skynet consiguió un chip del robot, y a partir de éste desarrollo una tecnología que crearía inteligencia artificial. A ver, eso no puede ser. ¿Cómo iba a crear Skynet inteligencia artificial la primera vez si no tenía el chip? Es decir, ¿quién creó la inteligencia artificial la primera vez?
   La primera parte tenía una paradoja parecida: Kyle Reese (Michael Biehn) viajaba al pasado para defender a Sarah Connor del terminator, y así asegurarse de que John Connor naciera. Pero la gracia estaba en que Kyle dejaba embarazada a Sarah de John, lo cual no tenía ningún sentido: ¿qué John Connor del futuro existía si Kyle todavía no había viajado al pasado?
Edward Furlong y Arnold Schwarzenegger en Terminator 2: el juicio final
Edward Furlong y Arnold Schwarzenegger
   En “Terminator 2” meten la idea de deshacerse del chip, que anula un poco la premisa del film: si las máquinas mandaban a un terminator al pasado para acabar con el líder de la resistencia, ¿por qué no hacían lo mismo los humanos y mandaban un asesino al pasado para matar a Miles Dyson (Joe Morton), que era quien creó la inteligencia artificial? (O si no querían una solución tan salvaje, volver al pasado y eliminar el clip.)
   Narrativamente el final (me refiero a lo que viene justo después del magnífico clímax) pierde fuerza: lo realmente positivo no es que John Connor siga vivo y la resistencia tenga una posibilidad, sino que el chip ya no existe y no habrá guerra; pero entonces falta que nos muestren cómo será ese futuro. (Existe un final alternativo, que iba a ser el original, con una anciana Sarah Connor en un pacífico parque. Lo rechazaron porque el maquillaje era terrible.) Y entonces te das cuenta de que simplemente has visto una película que es un “corre, corre, que te pillo”.
   Pero visualmente es tan maravillosa, y está tan bien construida para que te metas por completo en la historia sin darte tiempo a pensar en sus fallos, y desde el principio Cameron logra tanta inercia y tanta fuerza, que es una gran película. Las escenas de acción siguen siendo excelentes (más de veinte años después, es muy raro que encuentres una película de Hollywood con escenas tan buenas como las que aquí aparecen), a lo que Cameron añade toques humanos para lograr momentos muy cálidos (las lágrimas de John en el coche y al final; el aprendizaje del terminator, el cambio de Sarah Connor).
   No será lo mejor de James Cameron, pero es la película-montaña rusa por antonomasia.

domingo, 5 de julio de 2015

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Gráfico de las visitas de www.elrincondecarlosdelrio.com
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