¡BIENVENIDO AL RINCÓN DE CARLOS DEL RÍO!
Desde aquí escribo críticas de películas y novelas, cuénto como va la escritura de mis novelas y doy consejos para aprender a escribir ficción. Si te apetece ver una película o leer un libro que yo he puesto mal ¡vete a verla o léelo! Que a mí no me guste no significa que a ti te parezca lo mismo. Las críticas son una opinión personal y no tienes por qué coincidir conmigo.
Gracias por dejarte caer por aquí.

domingo, 7 de febrero de 2016

VIDA DE ESCRITOR: LA MENTALIDAD CORRECTA PARA TENER UNA CARRERA LITERARIA

Portada de Bienestar, autoestima y felicidad, de Raimon GajaHace poco me acabé un libro sobre autoestima que me gustó mucho: "Bienestar, autoestima y felicidad" (1996), de Raimon Gaja. Gaja es un psicólogo especializado en terapia cognitiva, la cual estipula:

            —que los pensamientos determinan nuestros estados de ánimo;
            —que tras un estado de ánimo deprimido se esconde un pensamiento negativo que tiñe de negatividad la realidad;
            —y que los pensamientos negativos son consecuencia de la forma distorsionada en que vemos la realidad (los dos últimos puntos se retroalimentan).

            En otras palabras, es como si con nuestros pensamientos negativos nos pusiéramos unas gafas que distorsionaran la realidad, empeorándola, y solo viéramos lo negativo —e interpretáramos acontecimientos neutros como malos— que confirmaran nuestros pensamientos negativos. La solución está en reconocer los pensamientos negativos que tenemos y cambiarlos por otros más positivos y racionales; de esta manera cambia nuestra manera de ver el mundo, y cambiamos nosotros. Yo doy fe de que esta técnica funciona muy bien.
            En la última parte del libro, Gaja habla de creencias contraproducentes que evitan que alcancemos la felicidad. Aquí quiero destacar una, la adicción a la justicia, que creo que puede explicar por qué mucha gente se frustra al intentar lograr una carrera literaria. 

ADICCIÓN A LA JUSTICIA 
Gaja explica que para la mayoría de las personas justicia significa una serie de derechos y obligaciones, individuales y colectivos, y que gracias a ella se mantiene la paz social. Hasta ahí, muy bien. 
            El problema viene cuando se personaliza el concepto; es decir, hay individuos que se creen con derecho a determinadas cosas, y los demás deben procurárselas. Están mezclando derechos y deseos. Gaja dice que las personas tenemos derechos a nivel público y deseos a nivel personal; de este modo tenemos derecho a la educación, a la libre expresión o a la sanidad, pero no al amor, a la salud o al dinero: "Ser correspondido en el amor, gozar de una buena salud y disponer de estabilidad económica son deseos individuales pero en ningún caso debemos confundirlos con derechos adquiridos". 
            Gaja destaca que la característica más notable de estas personas es que se quejan mucho y no hacen nada. Como piensan que lo que les pasa no es justo, no hacen nada para solucionarlo. Tienen unos derechos que los demás incumplen, y eso les convierte en personas rígidas y exigentes, poco proclives a la negociación: "Una de las asignaturas pendientes de este tipo de personas es comprender que los demás no siempre tienen que hacer las cosas a su gusto". 
            Otras características son una poca tolerancia a la frustración y al fracaso, y que esperan la reciprocidad de los demás ("Si he hecho esto por ti, ahora tú tienes que hacer esto por mí"), porque la entienden como un derecho. 
            ¿Y qué tiene que ver todo esto con una carrera literaria? Pues que hay gente que se cree con el derecho a poder vivir de la escritura, cuando realmente es un deseo. 

NO TIENES NINGÚN DERECHO 
Gracias sobre todo a Amazon, que decidió meterse en el mundo de la autopublicación sin cobrar al autor, y a internet, que nos permite promocionarnos sin coste alguno, para los escritores ha cambiado el modelo a seguir para lograr una carrera literaria. Si hasta hace muy poco el objetivo era ser un autor publicado, ahora el objetivo es ser un autor que gana dinero con sus libros, ya sean autoeditados o publicados por editoriales, en papel o digitales.
            El modelo ha cambiado por la sencilla razón de que publicar ya no supone ningún esfuerzo. Lo que sigue siendo difícil es ganar dinero con tus libros, aunque nunca ha sido más fácil que ahora. ¿Cómo logras eso? Con la estrategia de la hormiga: a lo largo de mucho tiempo, acumulando poco a poco logros para que la gente te vaya conociendo, hasta que un día puedas vivir de la literatura, o al menos tener ingresos extra.
            No deja de sorprenderme que en otras profesiones se da por supuesto que debes ir mejorando tu currículum con el tiempo, mientras que con la escritura mucha gente obvia este paso. Pues es exactamente igual. Supongo que parte de la culpa la tiene la idea generalizada de que los escritores son gente especial, tocados por un don que se tiene o no se tiene, y que les permite ver al resto de los mortales desde un pedestal, porque ellos son más inteligentes.
Portada de Cincuenta sombras de Grey, de E. L. James
            Es una idea muy extendida en Europa; en Estados Unidos son mucho más pragmáticos. Creo que una de sus consecuencias es que mientras en Estados Unidos, con la salvedad de la ficción literaria, la literatura está considerada una forma de entretenimiento (esto me lo contó un chico americano: "Me compro el último Nº1 de "The New York Times", al igual que voy al cine a ver el último exitazo de Hollywood"), en Europa mucha gente que lee busca una justificación intelectual, aunque se esté leyendo "Crepúsculo" o "Cincuenta sombras de Grey".
            Bueno, esa idea la han perpetuado muchos escritores, profesores, críticos, periodistas e intelectuales con unos problemas de ego tremendos. Mi opinión es que un escritor escribe, y escribiendo perfecciona su arte; cualquiera que tenga ganas de escribir, sepa retrasar la gratificación, y tenga mucha tolerancia a la frustración y el fracaso, puede ser escritor. Otra cosa es que luego se vuelva un mamarracho y quiera que la gente le trate como a un divo.
            (Si el problema europeo es la intelectualidad, en Estados Unidos el problema es la obsesión por el ÉXITO sin ningún tipo de esfuerzo y a toda prisa, algo, por cierto, de lo que se está contagiando Europa.)
            Cuando empiezas como escritor, no tienes ningún derecho. No te conoce nadie y partes de cero. Lo primero de todo, debes emplear varios años a aprender a escribir ficción, y practicar y practicar hasta que tengas un nivel profesional. Más adelante, no puedes exigir que las editoriales te publiquen, porque no tienes derecho a ser publicado, ni que un agente te represente, ni tienes derecho a ganar un concurso; tampoco puedes exigir ganar más por ejemplar, porque no tienes ningún poder de decisión (puedes rechazar sus condiciones e intentar negociar algo, pero no imponer las tuyas, y siempre tienes la libertad de no firmar). Pero a medida que vas cosechando éxitos y logrando más lectores —recordad: estrategia de la hormiga—, más poder tienes para imponer tus condiciones.
            Incluso si tiras por la vía de la autopublicación, no tienes derecho a unos lectores fieles que te mantengan, porque esos lectores debes ganártelos tú, uno a uno, con el tiempo.
            El truco es estar activo, teniendo la esperanza de que dándole y dándole, y aprendiendo de los errores, algún día se te abrirán las puertas. Yo moví mi primera novela durante 3 años en treinta y tantas agencias y editoriales, y todas me rechazaron. En vez de quemarme, y andar criticando el mundo editorial a la menor oportunidad (El rincón de Carlos-el-quejica del Río), en ese tiempo acabé y autopubliqué la colección de cuentos "Vivir soñando", escribí y autopubliqué "Atrévete a ser escritor", monté él largometraje "Hazlo por mí", creé el curso presencial de escritura creativa de Santander y las tutorías online, escribí la mitad de mi segunda novela, que moveré por editoriales y agencias, y mantuve mi blog. "Atrévete a ser escritor" y el curso han sido un éxito; la película y la segunda novela aún no están terminadas; las tutorías van bien, pero voy a abandonarlas porque me cogen demasiado tiempo.
            No lo he dicho más arriba, pero lo fundamental es que te apasione leer y escribir ficción. Sin eso, no hay nada que hacer. Y desde luego, olvídate de cosas que otros dan por sentado, como vacaciones pagadas o salario mínimo.
            Volvamos a los adictos a la justicia. Han escrito un libro —aunque no sabemos si han empleado el tiempo suficiente para escribir con nivel profesional— y se creen con derecho a ser publicados. Cuando se lo rechazan editoriales y agencias, o no ganan un concurso, algo harto probable con una primera novela, se queman y empiezan a echar pestes del mundo editorial (era su derecho, ¿no?). Entonces recurren a la autoedición —algunos incluso pagan para que les impriman ejemplares—, y como es prácticamente imposible salir de tu círculo de conocidos con las imprentas de vanidad o el gran timo de la co-edición (incluso si usan Amazon, no se dan cuenta de que si nadie les conoce, por mucho que estén en Amazon, nadie les va a comprar su libro), dejan de escribir, cabreadísimos y resentidos con el mundo editorial, y envidiosos de los escritores que logran tener una carrera literaria.
            Solución: estrategia de la hormiga, y reconocer que cuando empiezas no tienes derecho a nada y que tienes que ganarte todo. Si no tenéis esta mentalidad, es muy probable que en el futuro acabéis echando espumarajos por la boca cuando oigáis las palabras "carrera literaria".

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sábado, 30 de enero de 2016

La gran apuesta [7]

Poster original de La gran apuesta
The Big Short
(EE.UU., 2015, 130 min)
Dirección:
Adam McKay
Guión:
Adam McKay
Charles Randolph 
Intérpretes:
Steve Carell
Christian Bale
Ryan Gosling
Brad Pitt
John Magaro
Finn Wittrock
Hamish Linklater
Rafe Spall
Marisa Tomei
Melissa Leo
Margot Robbie
Selena Gomez
Richard Thaler
Anthony Bourdain
IMDb

Después de trabajar como guionista para el "Saturday Night Live" de 1995 a 2001, Adam McKay saltó a la dirección con la comedia "El reportero: La leyenda de Ron Burgundy" en 2004, una película protagonizada y co-escrita por Will Ferrell. McKay y Ferrell crearon un equipo que duró nueve años y cuatro comedias más, pero el año pasado el director realizó su primera película seria, y sin Ferrell, con "La gran apuesta". Por ella McKay ha logrado las mejores críticas de su carrera, está nominado al Oscar a Mejor Director, y el film tiene otras 4 nominaciones: Película, Guión Adaptado, Actor Secundario (Christian Bale), y Montaje. No es un mal resultado.
   En 2005 un peculiar inversor, Michael Burry (Bale), descubre que hay muchas hipotecas impagadas, lo que le hace sospechar que está ante una burbuja inmobiliaria a punto de estallar, por lo que decide apostar millones de dólares a que el mercado inmobiliario quebrará. Siguiendo la misma pista, el equipo de Mark Baum (Steve Carell), otro inversor, hace lo mismo; pero para sorpresa de ambos, a pesar de que es obvio que el mercado está quebrando, no hay ningún indicio y Baum y Burry se están arruinando. ¿Qué está pasando? Que todo el sistema es fraudulento.
Steve Carell en La gran apuesta
Steve Carell
   "La gran apuesta" está basada en el libro de no ficción de Michael Lewis "The Big Short" que analiza las causas que provocaron la actual crisis económica mundial, y muestra que había indicios años antes de que todo estaba a punto de explotar, aunque nadie hizo nada para evitarlo (los que intuían algo, que son los protagonistas de la película, se apresuraron a sacar tajada); es por lo tanto una película sobre la codicia y la estupidez humana, donde los protagonista son solo algo mejores que los banqueros.
   La película es muy dinámica, con partes muy divertidas y grandes actuaciones (Bale y Carell están geniales), y tiene algo muy bueno, y es que cada vez que te enteras de lo que está pasando, alucinas; pero también tiene algo muy malo: que muchas veces es demasiado confusa, por los entresijos económicos, para poder seguir la trama. (Menos mal que había visto "Inside Job"; de lo contrario no me hubiera enterado de la misa la media.)
   El principio es especialmente lioso por la cantidad información y de personajes que te presentan (afortunadamente son actores muy conocidos, y no es un caos absoluto), y qué pinta cada uno en la historia. Luego sigues lo esencial de la trama, y vuelves a perderte en un tramo final muy confuso, donde no sabes muy bien en qué situación está cada uno de los personajes (no es nada sencillo ver cuánto están ganando o perdiendo), aunque los últimos minutos son muy claros, con indignante rescate a los bancos incluido.
   Viendo el conjunto, tal vez podrían haberse centrado más en la historia de Steve Carell, que es quien descubre más cosas —y es la mejor historia—, y quitar la de los chicos a los que ayuda Brad Pitt, porque básicamente descubren lo que ya sabe Carell (la mayor diferencia es que intentan avisar a la prensa). Así tendrían más tiempo para explicar qué estaba pasando, y cómo se complicaba la situación de los protagonistas.
   Básicamente lo que cuenta "La gran apuesta" es que partiendo de la falacia de que el mercado inmobiliario jamás iba a quebrar (lo decía todo el mundo), los bancos, que no tenían ningún tipo de control serio, decidieron sacar tajada a corto plazo con hipotecas basura que vendían a gente que no se las podía permitir (se aprovecharon de otra falacia: hay que tener una casa en propiedad), y cuando todo empezó a tambalearse, amañaron las calificaciones de los préstamos (las agencias de calificación decían lo que los bancos querían simplemente para cobrar) e hicieron paquetes con préstamos muy malos para venderlos como muy seguros. Hacer más y más dinero a corto plazo con algo que se caía a pedazos. Y como todo estaba manipulado, en cuanto empezó a desmoronarse, en vez de reaccionar para evitar una catástrofe, el propio sistema ocultó los indicios hasta que se desplomó por su propio peso.
   Si eso no es ser avaricioso e idiota, no sé qué lo es.

martes, 26 de enero de 2016

UN REGALO MUY ESPECIAL: "MEMORIAS DE LA TIERRA", DE SALVADOR MEDELA

Carlos del Río con Memorias de la Tierra, de Salvador Medela
Felizote con el libro
Hoy amigos os voy a hablar de un libro para mí muy especial; lo es porque un autor novel que no conocía, Salvador Medela, quien acaba de publicar su primera novela por editorial, me lo ha regalado en agradecimiento a la sección de mi rincón "Cómo escribir ficción".
   Hace dos semanas recibí un e-mail que empezaba así:

Hola, Carlos
No nos conocemos, y es la primera vez que contacto contigo. Tengo dos buenos motivos para hacerlo. El primero agradecerte tu sección sobre cómo escribir: me resultó extraordinariamente útil. La segunda, comunicarte que, en parte gracias a ella, me han publicado mi primera novela, y he vendido ya la segunda, que saldrá en unos meses.
Esta primera,"Memorias de la Tierra", es una novela de ciencia ficción pero, ante todo, de aventuras. La ha publicado la editorial Carena Books, y está ya en muchas librerías. La presento mañana en el Ateneo de Valencia.

    Ya os podéis imaginar el subidón que me dio. Salvador me preguntaba si quería un ejemplar; yo no tardé ni un instante en decir que sí (preguntarle a Carlos si quiere un libro en papel es como preguntarle a un goloso si quiere un pastel), y ya puestos, le pedí que me lo dedicara. Y me acaba de llegar de Valencia con la siguiente dedicatoria:

Para Carlos del Río, que me enseñó la importancia de conocerse a uno mismo antes de escribir nada.

   Ya lo veis amigos, es posible llegar a las editoriales. Olvidáos de los quejitas y quemados que se desgañitan en internet (gente que en mi opinión, si realmente quiere tener una carrera literaria, mejor estaría escribiendo que quejándose), y tomad de ejemplo a personas como Salvador Medela, quien ha vendido no una, sino dos novelas a editoriales.

MEMORIAS DE LA TIERRA
¿Y de qué va la novela? Esto es lo que pone en contraportada:

Una cita se convierte en el arranque de la mayor aventura que Alonso, un lector editorial, hubiese podido imaginar ni en sus más locos sueños. "Memorias de la Tierra" es una trepidante novela que recorre tres periodos históricos diferentes separados por miles de años y que, sin embargo, mantienen una estrecha y sorprendente relación.
   En ella asistimos a tres modos distintos de enfrentarse a la naturaleza, de entender la vida y de luchar por conseguir un futuro mejor. Tres historias que componen un mosaico que abarca cien mil años de historia del planeta, y por cuya recuperación trabajan los protagonistas, convencidos de que ahí se encuentran las claves que nos ayuden a superar nuestro momento crítico actual. Todas las civilizaciones se han creído siempre eternas. Ninguna lo ha consegido hasta la fecha.
   La novela es, por lo demás, un homenaje al género de aventuras, precísamente el que mejor transmite las ganas de vivir, de implicarse con la realidad y tomar en las propias manos nuestro destino...

   En palabras de Salvador Medela: "la novela es un homenaje a toda la literatura y el cine de aventuras, con referencias más o menos explícitas a Dickens, Onetti, Homero, Borges, Cervantes, Joyce o Nabokov, así como a personajes como Tarzán, Robinson Crusoe, Pi o los superhéroes de cómic. No con un afán intelectual, sino como parte del divertimento".
   He destacado en negrita lo que me más me gustó.
   Salvador Medela nació en Valencia en 1956 y es periodista especializado en economía; ha trabajado en el semanario Hoja del Lunes de Valencia y la Gaceta de los Negocios entre otros. También ha desempeñado los cargos de director de comunicación de la Cámara de Comercio de Valencia y de la Ciudad de las Artes y las Ciencias,  y ejercido de subdirector de la revista Economía 3 y de director de una empresa de publicaciones periódicas, entre las que figuraba la revista Babia.
   Ha publicado un ensayo sobre la crisis: "¡Es la energía, estúpido!", tiene otras dos novelas más en la recámara (una novela negra y un cuento fantástico para adultos), y trabaja en otras dos, una de ellas relacionada con el cine, y la otra de ciencia ficción.

   Podéis adquirir "Memorias de la Tierra" en librerías, Amazon, o Iberlibro.  

sábado, 23 de enero de 2016

ACABÉ LA PRIMERA REESCRITURA DE MI NOVELA

Manuscrito de la segunda novela de Carlos del Río
Primera versión y tarjetas
Sí amigos, el clímax ha dado más guerra de lo que espera, pero acabo de terminar la primera reescritura de mi segunda novela.
   La primera versión era tan caótica, y tenía tantos huecos de coherencia y trama, que decidí ir dando solución a los problemas a medida que la reescribía. Y estoy encantado con el resultado. Ahora tiene 92.000 palabras (318 páginas), 24.000 más que la primera, con más personajes y más trama. He logrado salvar algo del final que me encantaba, y que no sabía cómo encajar (ahora es imposible quitarlo), y he metido a un nigromante. Siempre quise escribir sobre un nigromante, y modestía aparte, ¡qué bien me ha quedado mi nigromante!
   Todavía no tiene título (el provisional es "Eosh"), pero lo que os puedo decir es que es fantasía juvenil, en un reino de estilo medieval, con fenómenos paranormales, y siendo yo, pues con humor.
   Voy a descansar lo que queda de enero. El 2 de febrero me meteré a escribir la versión definitiva. Tengo que pulir algunas cosillas, cambiar elementos de sitio y plantar otros, y sacar brillo al estilo. La segunda reescritura será mucho más rápida que esta, que me ha llevado 6 meses. Para primavera habré acabado mi segunda novela.
   ¿Será esta novela la que me abra las puertas del mundo editorial? ¿Quién sabe?

sábado, 16 de enero de 2016

El color de la magia [8]

Portada de El color de la magia, de Terry PratchettNOVELA
The Colour of Magic
(Reino Unido, 1983, 288 páginas)
Terry Pratchett 

A pesar de que Terry Pratchett acabó siendo uno de los autores de fantasía más populares del mundo, tuvo unos comienzos nada espectaculares. Publicó su primera novela en 1971, pero no logró su primer éxito hasta 3 novelas y 12 años después, cuando apareció "El color de la magia", una novela cómica de fantasía, que aunque comenzó con ventas muy humildes (la primera edición fue de tan solo 506 ejemplares), fue ganando adeptos poco a poco. En "El color de la magia" Pratchett presentó el universo de Discomundo, y a partir de ahí creó una serie que continuó hasta su muerte en 2015, escribiendo 41 novelas y logrando unas ventas de 80 millones de ejemplares.
   Discomundo es un mundo plano que llevan a cuestas cuatro elefantes gigantes, los cuales reposan sobre el caparazón de Gran A'Turin, una tortuga de tamaño descomunal. A la peligrosa ciudad de Ank-Morpok llega su primer turista, el ingenuo Dosflores, quien va derrochando dinero (y levantando la codicia de los habitantes) a su paso. Para protegerlo, el patriarca exige al mago inepto Rincewind que lo proteja, sin saber que se meterán en una serie de calamitosas aventuras.
   Decía Pratchett que con "El color de la magia" quería hacer con la fantasía clásica lo que "Sillas de montar calientes" —la parodia de Mel Brooks— hizo con el western, y yo creo que lo logró. En la novela Pratchett te presenta a un montón de personajes arquetípicos del género, los mete en aventuras muy imaginativas y rocambolescas, añade mucha ironía, te explica la historia y las leyes (demenciales) que rigen ese mundo, y el resultado es divertidísimo; no haces más que leer y leer para saber qué se sacará de la manga Pratchett, y con qué te provocará la sonrisa o la carcajada.
   "El color de la magia" está divida en cuatro partes, y la más débil es la primera. En ella Pratchett presenta demasiados personajes, hay un salto en el tiempo, y tardas bastante en saber de qué va la historia. Y es la menos imaginativa de todas. Trata de la llegada del turista Dosflores a Ank-Morpok, y de cómo el mago Rincewind primero intenta estafarlo, para luego verse obligado a protegerlo por orden del patriarca (lo cual no tiene mucho sentido). Algunas de la acciones son confusas y poco coherentes (como que el baúl con piernas de Dosflores decida seguir a Rincewind en vez de a su amo), y el final es confuso con tanto personaje que aparece de sopetón y tanta acción seguida. Curiosamente el resto de las partes también están llenas de acciones, pero no resultan confusas. Pero lo peor es que esta parte, en cuanto a trama, no tiene el punto de locura que tienen las otras. Hasta aquí, la novela no me gustaba, y no le veía la gracia, pero el resto me conquistó.
   La segunda parte trata de cómo Rincewind y Dosflores se pierden en el bosque, y mientras Rincewind acaba en el interior de un árbol, Dosflores ilusamente se encamina a un templo abandonado de un monstruo ancestral. Tiene mucha gracia que los dioses estén jugando una partida con los protagonistas, sin que ellos lo sepan (Rincewind es capaz de oír unos dados), y la solución que encuentra Pratchett para salvarles el pellejo en el último momento es divertidísima. Aquí aparecen Hrun, un héroe calcado de Conan, y una espada parlanchina. Rincewind, con mucha potra, se transporta al templo donde está Dosflores, pero ese atajo en la trama lo pasas por alto por lo bien que te lo estás pasando.
   La tercera parte es la más loca de todas. Cuenta cómo los protagonistas acaban en las garras de un clan, que tiene dragones, y que está enzarzado en una disputa familiar por saber quién será el nuevo jefe (el anterior está muerto... pero sigue vivo). Hay vuelos de dragones, luchas con espadas, muchísima acción, salvamentos en el último momento, e imaginación a raudales.
   En la última Rincewind y Dosflores acaban al borde del mundo, y es donde más juega con el misterio Pratchett. Los protagonistas son hechos prisioneros, aunque no sabes por qué, y un misterioso monstruo, que parece seguirlos, va destruyendo todo lo que encuentra. Hay algún giro divertido, algún deus ex machina literal, y muchísima acción al final. Lo más decepcionante es que "El color de la magia" era una primera parte de las aventuras de Rincewind y Dosflores, y la resolución queda abierta.

sábado, 9 de enero de 2016

TENGO 2 PLAZAS PARA EL CURSO DE ESCRITURA CREATIVA EN SANTANDER

¡COMPLETO!
¿Tenéis como propósito para 2016 comenzar esa novela que lleváis siglos dándole vueltas, pero nunca os habéis atrevido a empezar? Tengo buenas noticias, este enero ofrezco 2 plazas para el curso de escritura creativa que imparto en el Enclave Pronillo (C/ General Dávila, 129A, Santander).
   El curso comenzó en octubre, pero como no hemos alcanzado aún un tercio de la teoría, he decidido abrir de nuevo el plazo de inscripción. A los que se apunten les mandaré e-mails con lo fundamental de la teoría y les pondré al día en los descansos de clase, para que no se queden descolgados.
   El curso es los lunes de 18.00 a 21.00, desde enero hasta junio, para gente a partir de 15 años, y cuesta 30 € al mes. El grupo es reducido (12 alumnos como máximo; ahora mismo tengo 10) para poder dar la mejor y más personalizada enseñanza posible.
   Aquí os dejo más información:


   Si os interesa, o necesitáis más información, escribidme a carlos@elrincondecarlosdelrio.com. Daos prisa, porque retomamos el curso el 11 de enero.

El ángel caído [10]

Archivo: publicada originariamente el 17 de enero de 2012
Portada de El ángel caídoNOVELA
Falling Angel
(EE.UU., 1978, 290 páginas)
William Hjortsberg

En “The Career Novelist” (1996) el agente literario Donald Maass cuenta lo mal que le fue a esta novela cuando se publicó a finales de los 70, sobre todo porque era una mezcla de géneros muy peculiar a la que le costó encontrar su público (es hard-boiled con supernatural y terror). También cuenta que curiosamente cuando la gente se entera de la trama reconoce que tiene muy buena pinta y se pregunta por qué no había oído hablar antes de ella.
   Con el tiempo no es que “El ángel caído” se haya convertido en un best-seller, pero sí en una novela de culto. Stephen King dijo que era como si Raymond Chandler hubiera escrito “El exorcista” y Carlos Ruiz Zafón, cuya “La sombra del viento” fue comparada con esta novela, reconoció que era uno de los mejores misterios jamás escritos. (Personalmente, William Peter Blatty, el de “El exorcista”, me parece mucho más aburrido que Hjortsberg y “La sombra del viento” es bastante peor que “El ángel caído”.)
   Nueva York, 1959. Un viernes 13 el detective privado Harry Angel recibe una llamada de un abogado que quiere que investigue un caso para su cliente, un tal Louis Cyphre. Angel accede y decide quedar con Cyphre, en el 666 de la Quinta Avenida, para que le cuente los detalles.
   En la cita, Cyphre le explica que en el pasado llegó a un acuerdo con Johnny Favorite, un cantante swing muy popular en 1940 que en 1943 tuvo un accidente en la guerra que lo dejó deformado y vegetal. Favorite fue ingresado en un hospital y durante más de 15 años nadie supo nada de él. Pero Louis Cyphre ahora quiere saber si está vivo, porque el trato que tuvo con él le otorgaba unos derechos si éste moría. Así que Angel tiene que descubrir qué ha sido de Johnny Favorite, sin saber que ese caso le pondrá al borde de la muerte y que descubrirá la cara más oculta de Nueva York.
   Esta novela hizo que durante un par de noches me acostara a las tantas. Los puntos fuertes que tiene son una trama endiablada, que se va complicando por momentos, con unos giros excelentes y que cada vez resulta más interesante (el lector va descubriendo las pistas al tiempo que el protagonista, y cada vez todo es más extraño y peligroso); el retrato que hace del Nueva York de la época, en el que mezcla detalles y lugares reales con otros inventados (hay ritos vudú en un parque, misas negras, una parada de monstruos y un museo de cera casposo, por ejemplo) y el estilo hard-boiled en el que está escrita, con unos diálogos que te dan ganas de memorizar (la comparación con Chandler es acertada).
   Y tiene uno de los mejores finales que he leído en mi vida.
   Léetela una vez por placer. Y luego te la vuelves a leer viendo con qué maestría Hjortsberg metió pistas de lo que estaba pasando realmente sin que te dieras cuenta.
   ¡Qué trama! ¡Qué final! ¡Qué novela!
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