¡BIENVENIDO AL RINCÓN DE CARLOS DEL RÍO!
Desde aquí escribo críticas de películas y novelas, cuénto como va la escritura de mi primera novela y doy consejos para aprender a escribir ficción. Si te apetece ver una película o leer un libro que yo he puesto mal ¡vete a verla o léelo! Que a mí no me guste no significa que a ti te parezca lo mismo. Las críticas son una opinión personal y no tienes por qué coincidir conmigo.
Gracias por dejarte caer por aquí.

Últimas críticas y artículos sobre cómo escribir ficción

"Pórtico" (novela), de Frederik Pohl; "El tour de los Muppets", de James Bobin; "Ida", de Pawel Pawlikowski; "Noé", de Darren Aronofsky; "Crónicas diplomáticas", de Bertrand Tavernier; "Víctimas" (novela), de Dean Koontz; "Aprendiendo de Coppola" (Vida de escritor); "Non-Stop (Sin escalas)", de Jaume Collet-Serra; "Capitán América: el soldado de invierno", de Anthony Russo y Joe Russo; "El gran hotel Budapest", de Wes Anderson; "The Last Drop" (cuento), de L. Ron Hubbard; "Las ventajas de ser un marginado", de Stephen Chbosky; "Doctor Sueño" (novela), de Stephen King; "Una vida en tres días", de Jason Reitman; "Dallas Buyers Club", de Jean-Marc Vallée.

jueves, 24 de abril de 2014

Pórtico [6]

Portada original de Pórtico, de Frederik Pohl
NOVELA
Gateway
(EE.UU., 1977, 313 páginas)
Frederik Pohl   

Frederik Pohl, cuya pasión era la ciencia ficción, tuvo una carrera larguísima: comenzó a publicar con 17 años, y murió el año pasado, con 93, estando escribiendo el segundo volumen de sus memorias. A lo largo de ese tiempo fue crítico, poeta, profesor, agente literario, director de revistas, editor de libros, y escritor de ciencia ficción. Su gran momento como novelista le llegó a finales de los 70, con casi 60 años, cuando comenzó la saga de los heechees, una especie alienígena anterior al hombre que había dejado desperdigados por el espacio artefactos de su cultura. "Pórtico" es la primera parte, y con ella Pohl ganó los prestigiosos premios Nébula, Hugo, John W. Campbell y Locus.
   En el futuro la Tierra es un sitio muy poco recomendable para vivir si no eres rico. Rob Broadhead tiene la oportunidad de cambiar de vida cuando le toca la lotería. Con el dinero se compra un billete a Pórtico, una estación espacial perteneciente a los heechees, una raza alienígena de la que los hombres apenas saben algo. En Pórtico o te haces rico o mueres: la estación espacial está llena de naves que recorren el universo, pero nadie sabe adónde van hasta que las lanzan; y las tripulaciones o perecen en el viaje o vuelven habiendo descubierto rutas o con artefactos que les hacen ricos. Rob está muerto de miedo con solo pensar que tiene que meterse en una de esas naves y salir al espacio.
   "Pórtico" me parece muy irregular: es un conjunto muy caótico, con varias partes geniales y otras muy aburridas. La novela va alternando dos tramas; en una Rob está siguiendo una terapia con un robot-psicólogo para recuperarse de un trauma ocurrido en Pórtico, y la otra te cuenta qué pasó exactamente en la estación espacial. Entre media, de una forma muy ingeniosa, Pohl va insertando anuncios por palabras, lecciones de física, y documentos legales que te dan una idea muy buena de lo que es Pórtico y la corporación que lo gobierna.
   A mí toda la parte del psicólogo, a pesar de lo imaginativo que es Pohl para que haya variedad en las sesiones, se me hacía aburridísima. Sabía que Rob ocultaba algo (cuando empieza la novela, sabes que es rico), pero me perdía en todo el rollo psicológico de buscar en su pasado, y solo le veía sentido al final, cuando descubres qué pasó, que es algo genial y muy angustioso.
   De la parte de Pórtico, me encanta el mundo que se crea Pohl. Es una especie de fiebre del oro llevada al futuro y al espacio, donde los aventureros, que están desesperados, van a ciegas, sin saber si van a morir o a forrarse. Es interesantísimo cada vez que descubres algo de los heechees, y los tres viajes que hace Rob son excelentes (Pohl te va desvelando poco a poco información de cómo son los viajes, para que suba la tensión). Además, te transmite muy bien la angustia de Rob ante la idea de tener que salir al espacio.
   Lo que no me gusta de esa parte son las relaciones interpersonales que crea Pohl entre viaje y viaje. A veces me perdía con tanto personaje que iba y venía, y sobre todo, nunca acabé de entender por qué Klara era la mujer de su vida, si la ponía los cuernos a las primeras de cambio y encima le daba una paliza.

martes, 22 de abril de 2014

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Portada de Vivir soñando de Carlos del Río
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viernes, 18 de abril de 2014

El tour de los Muppets [6]

Poster original de El tour de los MuppetsMuppets Most Wanted
(EE.UU., 2014, 107 min)
Dirección:
James Bobin
Guión:
James Bobin
Nicholas Stoller
Intérpretes:
Ricky Gervais
Ty Burrell
Tina Fey
Steve Whitmire
Eric Jacobson
Dave Goelz
Frank Langella
Salma Hayek
Christoph Waltz
Saoirse Ronan
Miranda Richardson
Stanley Tucci
Ray Liotta
Céline Dion
Lady Gaga
Tony Bennet
James McAvoy
Chlöe Grace Moretz  
IMDb

Los teleñecos, que por algún inexplicable motivo ahora se llaman muppets, han vuelto a la gran pantalla. Hace dos años James Bobin dirigió una película encantadora que fue un éxito de crítica y público; pero ahora a la secuela, también dirigida por Bobin, no le está yendo demasiado bien en taquilla, y es una pena, porque no está mal.
   Justo cuando acaba el rodaje de "Los Muppets", los teleñecos deciden hacer una secuela, aunque saben que nunca funcionan. Para ayudarles contratan a un turbio agente, Dominic Badguy (Ricky Gervais), quien les planifica un tour europeo. Al mismo tiempo, de un gulag de Siberia se escapa el peligroso criminal Constantin, que es una rana igualita a Gustavo, pero con un lunar en la mejilla. Cuando los teleñecos están en Berlín, Constantin, que es el compinche de Badguy, se da el cambiazo con Gustavo. Gustavo acaba en el gulag, mientras que Constatin y Badguy roban museos y bancos aprovechando las actuaciones de los teleñecos.
Fotograma de El tour de los Muppets   Me parece que la clave de su fracaso hay que buscarla en que los teleñecos tienen un público muy difícil: no estoy seguro de que les gusten a los niños de ahora, y su público objetivo somos los que tenemos treinta y tantos, los que crecimos con "Barrio Sésamo", y en nuestro caso juega el factor nostalgia. El problema con la nostalgia es que una vez que la satisfaces, no sueles repetir, porque es como tener un antojo, que una vez satisfecho, te olvidas de él; y muchos adultos satisficieron su antojo de teleñecos con la primera parte (posiblemente llevaron a sus hijos, y no les gustó). No sé, ellos se lo pierden.
   "El tour de los Muppets" es peor que la primera parte porque no tiene el trasfondo que tenía aquella. Aparte de jugar muy bien con la "situación real" de los teleñecos (la gente ya no se acordaba de ellos y tenían que volver a ser famosos), la película trataba de encontrar tu lugar en el mundo. En esta ocasión apenas hay trasfondo, y es sólo trama, pero está llena de momentos muy divertidos.
   Esta película sigue tres tramas: el tour de los teleñecos, los planes de los malos para robar las joyas de la Corona británica (es tipo gincana: van a un sitio y consiguen una pista que les lleva a otro sitio), y las aventuras de Gustavo en el gulag. Ninguna de las tramas está especialmente elaborada, pero como el humor de los teleñecos es al mismo tiempo muy tontorrón e ingenioso, y de vez en cuando hay guiños al público adulto, muchas veces te partes de risa.
   Lo que menos gracia me hace es la investigación del FBI y la Interpol, que supongo que esté llena de chistes americanos hacia los franceses (algunos están bien, como el del coche o los horarios del francés), pero me encanta que Tina Fey esté obsesionada con Broadway y quiera poner en escena un musical en el gulag, aunque no tenga sentido; o que los teleñecos no se den cuenta del cambiazo; o que el periodista irlandés —Hugh Bonneville— se deje sobornar (éste es uno de mis chistes favoritos porque explica muy bien la honradez de los periodistas); o la actuación en España, con los teleñecos con mantillas y peinetas y sombreros cordobeses; o el número musical con el que Constatin hace las paces con Peggy (me partía de risa con lo de la hipoteca de la casa); o el cameo de Céline Dion (siempre supe que Peggy era fan de Dion), que es genial... Y me gusta mucho que al final se resuelva todo porque los teleñecos se dan cuenta de quién es el verdadero Gustavo.
   Si tienes treinta y tantos, y mantienes al niño que llevas dentro vivo, "El tour de los Muppets" es una buena elección para pasar un buen rato.

martes, 15 de abril de 2014

Ida [5]

Poster polaco de IdaIda
(Polonia, Dinamarca, 2013, 80)
Dirección:
Paweł Pawlikowski
Guión:
Rebecca Lenkiewicz
Paweł Pawlikowski
Intérpretes:
Agata Trzebuchowska
Agata Kulesza
Dawid Ogrodnik 
IMDb

Paweł Pawlikowski nació en Polonia, pero ha desarrollado su carrera en el Reino Unido. Comenzó a dirigir documentales a principios de los 90, y en 1998 dirigió su primer largometraje, "The Stinger". En 2001, con su segundo film, "Last Resort", ganó un Bafta (el premio Carl Foreman al Recién Llegado Más Prometedor). "Ida" es su quinta película, y la primera plenamente polaca.
   En los años 60, la novicia Anna (Agata Trzebuchowska) está a punto de tomar los votos para consagrarse a Cristo, pero antes tiene que abandonar el convento y ponerse en contacto con algún familiar. Anna sólo tiene a su tía Wanda (Agata Kulesza), una juez que nunca se interesó por su sobrina. Wanda le desvela que realmente es judía y que su nombre verdadero es Ida. Entonces las dos mujeres emprenderán una investigación para saber qué pasó con los padres de Ida durante la Segunda Guerra Mundial.
Agata Kulesza y Agata Trzebuchowska
Agata Kulesza y Agata Trzebuchowska
   "Ida" tiene una historia que no está nada mal, pero está contada de la forma más aburrida posible. La película está llena de encuadres deliberadamente feos, con muchísimo aire en la parte de arriba (esto significa que muchas veces ves un plano casi vacío, y una cabecita asomando en la parte de abajo) o con el aire cambiado en los planos-contraplanos (normalmente el actor que iría a la izquierda va a la derecha, y viceversa), y está llena de silencios y de momentos estiradísimos, con acciones que a veces no se ven bien del todo (lo del accidente de coche me costó comprenderlo; o lo del arma homicida, porque no se ve en plano y es la tía quien lo dice, y lógicamente el anciano haría algún gesto para que la mujer llegase a esa conclusión).
   Cuando la estaba viendo, la cabeza se me iba a mil sitios y me tenía que recordar que estaba en un cine. Entonces pasaba algo interesante, y me volvía a meter en la película... hasta que comenzaba a aburrirme de nuevo. Y es que si dejas de lado las (múltiples) partes aburridas, y si te fijas en la historia en su conjunto, está muy bien: la relación entre las dos mujeres es muy interesante, y lo que descubren, y cómo te dibuja la desastrosa vida de la tía, y el arco narrativo de Ida. Y las dos actrices hacen muy buenos trabajos.
   "Ida" es lo que yo llamo una película hecha para la crítica, como "12 años de esclavitud", "La cinta blanca" o "The Turin Horse". Dios sabrá por qué a la crítica le gustan las películas deliberadamente aburridas.

viernes, 11 de abril de 2014

Noé [3]

Poster original de Noé
Noah
(EE.UU., 2014, 138 min)
Dirección:
Darren Aronofsky
Guión:
Darren Aronofsky
Ari Handel
Intérpretes:
Russel Crowe
Jennifer Connelly
Ray Winstone
Anthony Hopkins
Emma Watson
Logan Lerman
Douglas Booth
Nick Nolte
Frank Langella          
IMDb

Con Darren Aronofsky tengo una relación de amor-odio, o mejor dicho, de mucho amor-mucho odio, porque o me encantan sus películas ("El luchador", la obra maestra "Cisne negro"), o las odio ("La fuente de la vida", este castigo bíblico llamado "Noé"). Hacía tiempo que me venía preguntando si los principales problemas de "La fuente de la vida" eran lo accidentado que fue su desarrollo y su menguado presupuesto; ahora que Aronosfsky ha dirigido una superproducción de 130 millones de dólares, me doy cuenta de que el director de vez en cuando hace grandes truños.
   Cuando el mundo está completamente corrompido, el último de los hombres justos, Noé (Russel Crowe), recibe en sueños un mensaje de Dios en el que le indica que va a acabar con la humanidad. Tras viajar con su familia a la montaña donde mora su abuelo Matusalén (Anthony Hopkins), éste le dice que el fin de los días por fuego fue profetizado tiempo ha. Noé le corrige, porque en sus sueños no ve fuego, sino agua. Matusalén le da una semilla del jardín del Edén, y al plantarla Noé, un bosque surge de la tierra yerma. Con la madera de ese bosque Noé y su familia, con ayuda de los ángeles caídos, construirán un arca donde una pareja de todos los animales se refugiarán del diluvio universal con el que Dios limpiará la Tierra.
   "Noé" es una película insufrible porque tiene un guión malísimo, pero tiene momentos visualmente magníficos porque está dirigida por Aronofsky. Las visiones de Noé son geniales, y la formación de los ángeles caídos (ellos después ya no están tan bien, porque son transformers cochambrosos de piedra), y cómo crece el bosque, y cómo te muestra que han pasado varios a años, siguiendo a dos palomas que se acercan al arca, y la llegada de los animales, y la muerte de los ángeles, y el comienzo del diluvio, y la gente muriéndose en el exterior del arca, y la historia de la creación... Pero lo que pasa entre medias solo invita a que te pongas a roncar.
Russell Crowe en Noé
Russell Crowe
   La película está divida en tres partes, a cada cual más soporífera, y nunca acaba de arrancar. La primera te muestra un episodio de la infancia de Noé, cuando Tubal-Cain mató a su padre; y ya de adulto, las visiones del diluvio y el peregrinaje hasta la montaña de Matusalén y el comienzo del arca. En el rescate de Ila, no se sabe muy bien por qué les ayudan los ángeles caídos, si ya no confían en los hombres. Aunque es difícil decirlo con certeza, porque la cosa está muy reñida, posiblemente ésta sea la parte más aburrida de todas.
   La segunda es la construcción del arca. Aquí Aronofsky crea algunas tramas para que haya algo de tensión, aunque es terrible cómo están desarrolladas. Por una parte, Tubal-Cain (ahora interpretado por Ray Winstone) llega donde el arca y le exige a Noé que se lo dé. Tubal-Cain sabe que el diluvio es verdad, porque ha visto que se han metido las aves, pero como el arca está defendida por los transformers cochambrosos, se queda por ahí al lado con su ejército, dejando que Noé acaba tranquilamente el barco. Bueno, eso es hasta que empieza a llover, que es cuando deciden atacar, a pesar de los transformers cochambrosos. Yo me preguntaba por qué no habían atacado antes, si sabían que el diluvio era cierto y querían el arca.
   Aquí también aparecen dos hijos de Noé preocupados por la descendencia. Sem (Douglas Booth) está enamorado de su hermanastra Ila (Emma Watson), pero Ila no puede tener hijos. Ila le pide a Noé que busque una mujer fértil para Sem, pero Noé no quiere saber nada del tema porque no se lo ha pedido Dios (parece ser que lo de pensar por sí mismo no era uno de sus fuertes). Menos mal que el abuelo Matusalén, además de ser muy viejo, puede obrar milagros sacándoselos (Aronofsky) de la manga...
   Y el otro es Cam (Logan Lerman), que le pide a su padre una mujer, porque claro, cuando se acabe el diluvio él no va a tener una hembra, y a ese paso no va a tener descendientes (y bueno, no va a echar polvetes). Pero el padre erre que erre, y que no, que Dios no quiere eso. Entonces Aronofsky crea la historia de amor más inverosímil y precipitada de la historia del cine.
   Comienza a llover y entramos en la tercera parte. Como realmente ya no hay historia, porque han construido el arca y salvado a los animales, y sabes que no tienen que luchar contra los elementos y que se van a salvar, Aronofsky crea otras dos tramas terribles. Una tiene que ver con un polizón inesperado, y es ridícula; y la otra parece más la historia de Abraham e Isaac que de Noé, y con ella incomprensiblemente Aronofsky te dice que Noé se equivocó al ser tan fanático.

jueves, 10 de abril de 2014

Crónicas diplomáticas [6]

Poster francés de Crónicas diplomáticasQuay d'Orsay
(Francia, 2013, 113 min)
Dirección:
Bertrand Tavernier
Guión:
Abel Lanzac
Christophe Blain
Bertrand Tavernier
Intérpretes:
Raphaël Personnaz
Thierry Lhermitte
Niels Arestrup
Juliet Gayet
Anaïs Demoustier
Jane Birkin     
IMDb

La última película de Bertrand Tavernier está basada en "Quai d'Orsay", un cómic inspirado en las experiencias de uno de sus autores, Abel Lanzac, quien durante años escribió los discursos de Dominique de Villepin. El film se presentó en el Festival de San Sebastián, donde ganó el premio al Mejor Guión; y en los últimos Césares logró el de Mejor Actor Secundario (Niels Arestrup) y estuvo nominado a dos más: Mejor Guión Adaptado y Mejor Actriz Secundaria (Juliet Gayet).
   El joven Arthur Vlaminck (Raphaël Personnaz) acaba de entrar a trabajar en el Ministerio de Asuntos Exteriores francés, donde escribirá los discursos del ministro Alexandre Taillard de Vorms (Thierry Lhermitte). Pero una vez dentro, tendrá que lidiar con una burocracia demencial y gigantesca, con unos colegas que no sabe si son de fiar, y con un ministro pueril, más interesado en quedar bien que en hacer política.
Raphaël Personnaz y Thierry Lhermitte en Crónicas diplomáticas
Raphaël Personnaz y Thierry Lhermitte
   "Crónicas diplomáticas" es divertida, y a veces lo es mucho, porque ves cómo funciona un ministerio desde dentro, y Tavernier te lo cuenta con un gran reparto y un ritmo rapidísimo. Tavernier utiliza al protagonista para mostrarte los entresijos del poder, y ves lo que siempre sospechaste que eran los ministerios: lugares con demasiados empleados, donde nadie sabe muy bien lo que tiene que hacer y las órdenes son contradictorias y hay un montón de situaciones sin sentido (lo del criptógrafo me hace mucha gracia), y que los políticos son meras fachadas, obsesionadas con salir bien en la foto, que se rodean de una camarilla que es la que les saca las castañas del fuego.
   El problema de la película es que una vez que pasa la novedad, resulta repetitiva. Para mí su mejor momento llega en seguida, con la crisis del barco, que tiene situaciones con las que te partes de risa. Después ya nunca llega a ese nivel, y todo te recuerda a situaciones ya vistas: sí, el chico tiene que escribir otro discurso, y el ministro es un cretino que se lo rechaza sin dar explicaciones concretas, y la camarilla no hace más que marear la perdiz, y luego, de alguna manera, las crisis se solucionan. Y el ministro sigue obsesionado con los rotuladores que no despeluchen y con Heráclito.
   A medida que avanza la película, Tavernier prepara situaciones que parecen que van a ser muy divertidas, y después no lo son tanto, como la comida con la Premio Nobel. Y pasan tantas cosas que te pierdes la evolución del protagonista (aparece en la cena con los amigos, donde defiende al ministro, porque él ya se está creyendo esa forma de hacer las cosas), o lo que le pide su novia, que enterarte te enteras, pero que es algo confusísimo.

martes, 8 de abril de 2014

Víctimas [3]

Portada americana de Víctimas, de Dean KoontzNOVELA
Watchers
(EE.UU., 1987, 352 páginas)
Dean Koontz 

Tras casi 20 años publicando (muchas) novelas, Dean Koontz logró hacerse escritor de best-sellers a finales de los 80, cuando encadenó cuatro éxitos: "Extraños" ("Strangers"), "Víctimas" ("Watchers"), "Relámpagos" ("Lighting"), y "Medianoche" ("Midnight"). "Víctimas" dio lugar a cuatro películas, tuvo buenas críticas, y para los fans y para el propio Koontz (lo reconoce en el epílogo de la edición americana de 2003) es una de sus mejores novelas. Tal vez hace 25 años resultaba muy original y tierna, pero a mí me ha parecido terrible, y desde luego Koontz tiene novelas muchísimo mejor que ésta.
   Para Travis Cornell la vida hace tiempo que dejó de tener sentido. El día que cumple 36 años se va a un monte con la intención de disparar a serpientes de cascabel para pasar el rato, pero allí descubre a un perro, un golden retriever, que parece haberse escapado de algún sitio. El perro evita que Travis se meta en un sendero, donde que hay algo (o alguien) peligroso. Como el golden retriever muestra una inteligencia mucho más elevada que cualquier perro, Travis decide quedárselo. Lo que no sabe es que el FBI, un asesino a sueldo, y un monstruo creado en un laboratorio, van tras el animal porque es un perro genéticamente modificado en un proyecto secreto financiado por el Gobierno.
   Para el que nunca haya leído a Koontz, el autor es muy bueno presionando a los personajes con amenazas terribles, y con unos villanos, que generalmente son psicópatas, tan excepcionalmente obsesivos, retorcidos y peligrosos que hacen que Robert De Niro en "El cabo del miedo" parezca la Madre Teresa. Además, Koontz suele crear unos protagonistas que están psicológicamente dañados, por los que muestra mucha ternura, y logra que sientas muchísima empatía por ellos. El principal problema de Koontz es que una vez que la trama ha echado a andar, progresivamente la historia va perdiendo el sentido común, y comienzan a suceder cosas incoherentes y, muchas veces, ridículas.
   En "Víctimas" se ve todo eso. La novela aguanta bien hasta la mitad, después se desploma. Comienza presentándote a Travis Cornell y al perro; a un misterioso (y muy retorcido) asesino a sueldo que va matando a científicos relacionados con un laboratorio; a un peligrosísimo monstruo obsesionado con matar al perro; a un agente del FBI que sigue la pista del perro y del monstruo (se escaparon del mismo laboratorio); y a Nora Devon, que es un personaje excepcionalmente bien dibujado (es una chica de 30 años que por la influencia nociva de su difunta tía no ha podía disfrutar de la vida).
   Poco a poco vas atando cabos, y la tensión va subiendo porque se van juntando las tramas, y sabes que a Travis se le van a echar encima el FBI, el monstruo y el asesino. Koontz se luce con unas muertes y unas escenas de suspense muy buenas (es otro de sus puntos fuertes), y hace que vuelen las páginas.
   En esa primera parte hay una gran trampa, y es el rescate de Nora de su acosador. Aparte de que es increíble que Nora no llame a la policía a las primera de cambio (Koontz lo quiere justificar, pero no cuela), el acosador incomprensiblemente se ha pasado horas en el dormitorio de Nora esperando a que suba a su cuarto, y el perro, que es inteligente pero que no tiene poderes psíquicos, de alguna manera sabe que Nora está en peligro justo en el momento preciso; entonces Travis y él la salvan en el último minuto.
   La novela comienza a hacer agua cuando Koontz se detiene a mostrarte la educación del perro (no me lo invento: es tan inteligente como un humano y aprende a leer... Para mí es forzar demasiado la suspensión de la incredulidad, y más cuando descubres por qué lo creó el Gobierno), y la relación entre Travis y Nora. Cuando sabes que les están pisando los talones, Koontz se olvida de las amenazas y se detiene a contarte eso. Más tarde estira demasiado otras tramas para llegar al final: los trabajos que tiene que hacer al asesino para dar con ellos, cómo el abogado de Nora da esquinazo al FBI, cómo el perro enferma. Y después de esperar durante demasiado tiempo, el clímax no es excesivamente emocionante.
   De Dean Koontz, que es terriblemente irregular, me he leído algunos de sus últimos libros, y en esta novela aparecen rasgos muy distintivos de su voz, pero aún están verdes ("Breathless", de 2009, es una novela muy similar a ésta, y aunque también es mediocre, funciona algo mejor). En la actualidad Koontz tiene un estilo más rebuscado, y a mí me gusta más (la prosa de "Víctimas" la podía haber escritor cualquiera; la huella del autor se notan en los temas, los personajes, y cómo desarrolla la trama); su humor siempre es tontorrón, pero ahora sí es divertido; y hoy en día es muchísimo mejor subiendo la tensión y creando un ritmo rapidísimo.
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