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lunes, 30 de noviembre de 2009

El baile de la Victoria [4]

Cartel de El baile de la VictoriaEl baile de la Victoria
(España, 2009, 130 min)
Dirección:
Fernando Trueba
Guión:
Antonio Skármeta
Fernando Trueba
Jonás Trueba
Intépretes:
Ricardo Darín
Abel Ayala
Miranda Bodenhofer
Ariadna Gil
IMDb

Fernando Trueba ha tardado siete años en volver a dirigir ficción tras el fracaso de crítica y público de “El embrujo de Shanghai”. Para su regreso, ha decidido adaptar la novela “El baile de la Victoria”, premio Planeta 2003, de Antonio Skármeta, con guión del propio escritor, de Trueba y su hijo. El film, que se desarrolla en Chile a principios de esta década, narra la vida de dos presos tras haber sido liberados gracias a una amnistía: el uno (Abel Ayala), joven y vitalista, pretende dar un golpe que le permita retirarse; el otro (Ricardo Darín), de mediana edad y desencantado, sólo quiere volver con su mujer e hijo y dejar atrás la delincuencia. Y aunque la película tiene aspectos notables, el resultado es muy flojo.
   En la parte positiva destaca la maestría de Trueba para poner en escena. Se nota que el director se ha pensado la colocación de los elementos que aparecen en la pantalla (parece algo obvio, pero hay directores que no lo hacen), y sabe llenar muy bien los planos con pequeños detalles: en el club de alterne, la puerta abierta al fondo del plano muestra a una stripper y a un cliente borracho; en ese mismo local, mientras se desarrolla una conversación en primer término, hay actividad en la barra desenfocada; cuando el chico va a espiar a la bailarina a la escuela, se detiene en una ventana un poco más limpia que las demás; en la escena en la que Darín conoce a la chica, mientras los jóvenes se despiden a través del escaparate del bar, aparece su reflejo. Toda la película está llena de esos detalles, y Trueba busca siempre las composiciones más bonitas, cuando no se vuelve directamente poético: los paseos a caballo, el flashback de la chica cuando descubrió la escuela de danza o la persecución por el parque. Gracias a ello, “El baile de la Victoria” es un film elegante.
   Sin embargo, el Trueba director, no sé si por querer ser moderno o qué, rompe con esa elegancia y de vez en cuando abandona el clasicismo. En una ocasión parte la pantalla en dos para hacer un chiste; otra vez mete fotos en blanco y negro en una escena dramática que resulta ridícula (no ayuda mucho los cambios de estado repentinos de la actriz); y en otro momento introduce unos insertos, supuestamente graciosos, de los rasgos de la chica que quedan bastante cutres.
Ricardo Darín y Abel Ayala en El baile de la Victoria
Ricardo Darín y Abel Ayala
   Trueba también muestra torpeza (y mucha) en el encuentro entre Ricardo Darín y Ariadna Gil, con dos horribles voces en off que cuentan lo que ya muestran las imágenes. Lo peor es que nunca más vuelve a utilizar el recurso de la voz en off. Y donde toca fondo es en la escena de la prueba de ingreso en la academia de danza: es increíble, tópica, melodramática y risible (vuelve a meter insertos para mostrar un flashback, y la actriz de nuevo cambia demasiado de un plano a otro. Supongo que esto tenga que ver con la incapacidad de Miranda Bodenhofer para comenzar a llorar de forma convincente).
   Otro problema grave que tiene el film es lo irregular que es el reparto. El personaje de Abel Ayala debería ser un pícaro entrañable, pero con este gesticulante actor, lo que queda es un plasta con una verborrea incontenible. Más que encanto, lo que transmite es ganas de taparle la boca. Miranda Bodenhofer peca justo de lo contrario: es tan anodina que es difícil sentir empatía por ella. Afortunadamente, Ricardo Darín, que es extraordinario (¡qué presencia tiene y cómo mira este actor!), lleva la mitad del peso de la película y su parte es mejor que la de los jóvenes.
   Si la película sólo tuviera esos errores, “El baile de la Victoria” sería interesante; pero el mayor problema es el guión. Cuenta Richard Curtis, agente del novelista Dan Simmons, en un artículo sobre la novelización de películas y las adaptaciones cinematográficas (en inglés aquí), lo difícil que es la translación de un medio a otro, ya que la películas se ven con un hemisferio del cerebro y las novelas se leen con el otro. Por tanto, hay material en los libros que es mucho más cinematográfico que otro material, lo que da por resultado que lo que en una novela ha ocupado varios capítulos, en pantalla sólo se vea durante unos segundos; o una frase escrita conlleve un desarrollo de varios minutos en el cine. Y es también la razón, según Curtis, de que raramente un novelista escriba un buen guión, o un guionista una buena novela.
   “El baile de la Victoria” tiene un serio problema de dirección, de no saber qué quiere contar realmente. Me da la impresión de que en la novela la estructura de capas, de ir mostrando poco a poco facetas de los personajes, de ir acumulando pequeños acontecimientos que hacen cambiar al protagonista, funcionaba muy bien, pero en su adaptación al cine es un hándicap. Va a resultar que Curtis tiene razón y que deberían haber sido menos fieles a la novela y haber pensado más en el medio cinematográfico.
   Al principio de la película dedican minutos y minutos al amigo de Ricardo Darín y su tugurio, simplemente para contar que Darín está arruinado. También le dan mucha importancia al personaje de Ariadna Gil, que desaparece por completo en la segunda parte; esta subtrama daría, por sí sola, para una película, pero aquí queda truncada a la mitad porque el film no iba de eso. Alternando tramas, meten el enamoramiento de los dos chicos (más el misterioso pasado de la chica y sus aspiraciones como bailarina), la relación de Darín y Abel Ayala y una subtrama folletinesca en donde dejan libre a un peligroso preso para que mate al chico. Y todos los hilos argumentales tienen minutos y minutos vacíos, que se podían haber eliminado o resumido mucho para que la película fuera más fluida. La consecuencia directa de este divagar es una completa falta de tensión y de emoción; y al no centrarse en lo realmente importante, el cambio de opinión de Darín a última hora es incomprensible.
   “El baile de la Victoria” es una película fallida, que hubiera mejorado bastante con un guión que tuviera las cosas claras y un reparto más equilibrado.

2 comentarios:

  1. Creo que el "4" que le das a esta película es una demostración de optimismo por tu parte. Me parece fallida desde el principio. No me enteré de nada.

    Escagedo

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  2. Me gustaria leer la novela...
    estoy de acuerdo con lo que dice Curtis que
    rara vez un novelista escribe un buen guión y a la inversa un guionista una buena novela-

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