¡BIENVENIDO AL RINCÓN DE CARLOS DEL RÍO!
Soy escritor y enseño a la gente a escribir novelas y cuentos. Aquí encontrarás un curso gratuito para aprender a escribir en la sección
Cómo escribir ficción, críticas de novelas y películas (desde 2015 sólo critico las obras que me han gustado mucho), y todo lo que aprendo a medida que escribo y vivo más y más. Disfruta tu visita, y espero verte a menudo por aquí.

jueves, 21 de junio de 2007

El buen nombre [7]

Cartel americano de El buen nombreThe Namesake
(India, EE.UU., 2006, 122 min)
Dirección:
Mira Nair
Guión:
Sooni Tarapolevala
Intérpretes:
Kal Penn
Tabu
Irrfan Khan
Sahira Nair
IMDb

Mira Nair es un ejemplo claro de cineasta que divide su carrera entre proyectos personales y encargos. Yo sólo he visto dos de sus largometrajes, pero parece que la directora, oriunda de la India, consigue sus mejores películas cuanto retrata la vida actual en ese gigantesco país o la confrontación cultural que sufren los hindúes que emigran a occidente: “Salaam Bombay!”, “Mississippi Masala”, “La Boda del Monzón” y ésta están muy bien consideradas por la críticas. Sin embargo, cuanto realiza films sin relación con su país, la calidad desciende: “Cuando salí de Cuba”, sobre una familia cubana inmigrante en Estados Unidos (¿Anjelica Huston cubana?) o “La Feria de las Vanidades”, sobre la novela de Thackeray (¿Reese Witherspoon británica?) gustaron menos a los críticos.
   No puedo juzgar si este vaivén de calidad es cierto, ya que tan sólo conozco la excelente y vitalista “La Boda del Monzón”, su capítulo de “11.09.01” (“India”, el mejor de todos los cortos) y esta “El Buen Nombre”, que me parece irregular.
   La película cuenta más de 30 años de historia de la familia Gangulis, mostrando dos países (India y EE.UU.) y dos generaciones distintas. El principio resulta confuso: vemos un abarrotado tren y dos personas que hablan, no tenemos tiempo de conocer bien a los personajes. De repente, se prevé un accidente.
   Pasamos a la concertación de un matrimonio en 1977. Una chica, que se prueba unos zapatos masculinos, está a punto de emigrar a Nueva York, donde estudia su prometido. Entonces es cuando el film empieza a funcionar.
   Han pasado unos 10 minutos de película y el espectador no sabe hasta entonces qué le están contando ni quiénes son los protagonistas. A partir de este momento, las cosas quedan claras: es la vida de este joven matrimonio en un país ajeno a su cultura. La confusión inicial es deliberada, ya que durante el transcurso del film se nos explica su significado. No sé si es una decisión muy acertada puesto que hace que al espectador le cuente entrar en la película.
   En este momento Nair tiene prisa por llegar a la adolescencia de los hijos (la mejor parte), y a través de saltos en el tiempo (a veces muy precipitados), vemos como los Gangulis tienen un niño y una niña y como poco a poco se van instalando en América, pero manteniendo parte de su cultura.
   Ahora llega lo mejor. Los hijos son quinceañeros y vemos el cambio generacional y cultural: los padres se han ido americanizando y son medio hindúes-medio estadounidenses; los hijos son 100% americanos.
   El hijo, una vez licenciado, tiene una novia americana, lo que sirve para reforzar lo distintas que son las culturas (es muy buena la escena donde la chica conoce a los padres de su novio). Esta parte central, que dura una hora, es excelente.
Irrfan Khan, Tabu, Sahira Nair y Kal Penn en El buen nombre
Irrfan Khan, Tabu, Sahira Nair y Kal Penn
   A la hora y media ocurre un acontecimiento muy importante que cambia el rumbo de la película. Creo que aquí viene el mayor fallo: Nair debería haberse quedado con el punto de vista de la madre, en cambio decide mostrarnos la vida sentimental del hijo. El film pierde intensidad con una subtrama muy acelerada y trillada. Afortunadamente, en los último minutos, la película recupera el interés y está muy bien cerrada. Te deja con la sensación de haber visto un film bonito, pero que podía haber sido mejor si la estructura hubiera sido más equilibrada. Mira Nair es un ejemplo claro de cineasta que divide su carrera entre proyectos personales y encargos. Yo sólo he visto dos de sus largometrajes, pero parece que la directora, oriunda de la India, consigue sus mejores películas cuanto retrata la vida actual en ese gigantesco país o la confrontación cultural que sufren los hindúes que emigran a occidente: “Salaam Bombay!”, “Mississippi Masala”, “La Boda del Monzón” y ésta están muy bien consideradas por la críticas. Sin embargo, cuanto realiza films sin relación con su país, la calidad desciende: “Cuando salí de Cuba”, sobre una familia cubana inmigrante en Estados Unidos (¿Anjelica Huston cubana?) o “La Feria de las Vanidades”, sobre la novela de Thackeray (¿Reese Witherspoon británica?) gustaron menos a los críticos.
   No puedo juzgar si este vaivén de calidad es cierto, ya que tan sólo conozco la excelente y vitalista “La Boda del Monzón”, su capítulo de “11.09.01” (“India”, el mejor de todos los cortos) y esta “El Buen Nombre”, que me parece irregular.
   La película cuenta más de 30 años de historia de la familia Gangulis, mostrando dos países (India y EE.UU.) y dos generaciones distintas. El principio resulta confuso: vemos un abarrotado tren y dos personas que hablan, no tenemos tiempo de conocer bien a los personajes. De repente, se prevé un accidente.
   Pasamos a la concertación de un matrimonio en 1977. Una chica, que se prueba unos zapatos masculinos, está a punto de emigrar a Nueva York, donde estudia su prometido. Entonces es cuando el film empieza a funcionar.
   Han pasado unos 10 minutos de película y el espectador no sabe hasta entonces qué le están contando ni quiénes son los protagonistas. A partir de este momento, las cosas quedan claras: es la vida de este joven matrimonio en un país ajeno a su cultura. La confusión inicial es deliberada, ya que durante el transcurso del film se nos explica su significado. No sé si es una decisión muy acertada puesto que hace que al espectador le cuente entrar en la película.
   En este momento Nair tiene prisa por llegar a la adolescencia de los hijos (la mejor parte), y a través de saltos en el tiempo (a veces muy precipitados), vemos como los Gangulis tienen un niño y una niña y como poco a poco se van instalando en América, pero manteniendo parte de su cultura.
   Ahora llega lo mejor. Los hijos son quinceañeros y vemos el cambio generacional y cultural: los padres se han ido americanizando y son medio hindúes-medio estadounidenses; los hijos son 100% americanos.
   El hijo, una vez licenciado, tiene una novia americana, lo que sirve para reforzar lo distintas que son las culturas (es muy buena la escena donde la chica conoce a los padres de su novio). Esta parte central, que dura una hora, es excelente.
   A la hora y media ocurre un acontecimiento muy importante que cambia el rumbo de la película. Creo que aquí viene el mayor fallo: Nair debería haberse quedado con el punto de vista de la madre, en cambio decide mostrarnos la vida sentimental del hijo. El film pierde intensidad con una subtrama muy acelerada y trillada. Afortunadamente, en los último minutos, la película recupera el interés y está muy bien cerrada. Te deja con la sensación de haber visto un film bonito, pero que podía haber sido mejor si la estructura hubiera sido más equilibrada.

0 comentarios:

Publicar un comentario

Mi rincón tiene un filtro. Opina libremente, pero si no sabes cumplir unas normas mínimas de educación, no superarás el filtro. Si no te gusta lo que escribo, la solución es muy sencilla: deja de leerme, porque no tengo intención de dejar de escribir.

© 2006 - 2017. Textos de Carlos del Río. Todos los derechos reservados.
Los derechos de autor de los pósters y fotogramas de películas corresponden a sus correspodientes productoras o distribuidoras.
Los derechos de autor de las portadas y citas textuales de libros corresponden a sus correspodientes editoriales o autores.