¡BIENVENIDO AL RINCÓN DE CARLOS DEL RÍO!
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sábado, 14 de marzo de 2009

El lector [4]

Cartel original de El lectorThe Reader
(EE.UU., Alemania, 2008, 124 min)
Dirección:
Stephen Daldry
Guión:
David Hare
Intérpretes:
Kate Winslet
Ralph Fiennes
David Kross
Bruno Ganz
IMDb

“El lector” es una de esas películas de calidad, dirigida a un público adulto, que ya solo por serlo va a recibir un trato más favorable por parte de la crítica que un film que sea un mero entretenimiento. Algo similar pasa con la audiencia, que ve reforzado su intelecto al visionar películas serias y no se atreve a decir que “El lector” no le gusta por miedo a parecer estúpida.
   Sinceramente, no creo que una película adulta sea sinónimo de calidad ni una de palomitas lo sea de mediocridad (ni viceversa). Para mí, buscando un ejemplo de un director que me encanta, “Munich” es infinitamente mejor que “Indiana Jones y el Reino de la Calavera de Cristal”; y en el caso que nos ocupa, la calidad de “El lector” es ínfima comparada con “Hellboy 2” o “Wanted”.
   La película visualmente no está mal. Tiene una buena planificación y curiosamente cuenta con dos directores de fotografía que le imprimen un look muy distinto a dos partes muy diferenciadas del film. El reparto es irregular (Winslet y Fiennes están bastante mejor que el no muy expresivo David Kross) y el conjunto se resiente de una excesiva frialdad y falta de información.
   El film empieza con una precipitadísima e increíble historia de amor entre una mujer de treinta y tantos años y un adolescente de quince. Durante cuarenta eternos minutos el espectador no tiene ninguna pista de hacia dónde va aquello que le hace bostezar (en una ocasión parece que se van a centrar sobre la imposibilidad de la relación por la diferencia de edad, pero no tiran por ahí; en otro momento parece que el chico se va a enamorar de una joven de su edad, pero tampoco van por ahí los tiros). Durante cuarenta eternos minutos el espectador sólo ve cómo Winslet y Kross leen y follan.
   Supongo que la novela en la que se basa deja muy claro las motivaciones de los personajes. En su translación a la pantalla, se puede entender que el chico esté encantado de la relación; en cambio, el comportamiento del personaje de Winslet es un misterio que no se desvela en todo el metraje.
   En esta primera parte tiene unos cambios de humor incomprensibles. De hecho, la película podía haberse titulado “Me enamoré de una esquizofrénica” sin ningún problema. En una escena está tan feliz y a continuación se desgañita gritando a su amante sin motivo aparente.
Kate Winslet y David Kross en El lector
Kate Winslet y David Kross
   Más adelante, hay un salto de ocho años y Winslet interpreta a una mujer completamente distinta. El personaje está tan mal caracterizado que es imposible saber por qué hace las cosas tan raras e increíbles que hace. Y esto es lo que lastra al film, no te crees a la protagonista y no interesa lo que le pueda pasar.
   Esta parte, la central, es la más interesante con diferencia. Trata sobre un juicio en los años sesenta a seis antiguas guardianas de un campo de concentración nazi. El juicio plantea cuestiones morales interesantes, la relación del chico con el profesor de derecho está bien y por fin el espectador entiende qué sentido tiene esa tortura de cuarenta minutos que abre el film. Aún así, hay una escena que me desconcierta: en clase de derecho uno de los compañeros se queja de que están utilizando a las seis acusadas como chivo expiatorio de toda Alemania, que sabía perfectamente qué pasaba en los campos de concentración y decidió hacer la vista gorda. Esa reflexión, que es interesante, queda anulada cuando el mismo chico proclama que cogería una pistola y mataría a todas las acusadas.
   A partir de ahí, la película va perdiendo interés. No sé que pensaría Stephen Dandry cuando decidió que David Kross haría del protagonista con quince y veintitrés años (y lo único que utilizaría para avejentarlo es un cigarrillo en la mano) y Ralph Fiennes con treinta y tres y cincuenta. Es ridículo ver a ese chico haciendo de veintitrés años y acto seguido a un Ralph Fiennes, que aparenta cuarenta y cinco, fingiendo ser el mismo personaje diez años más tarde. Además, en este tramo parece que Winslet ha contagiado al protagonista masculino y hace cosas bastante incomprensibles.
   “El lector” se puede ver, pero no es una buena película. Ganas me dan de leer la novela, a ver si entiendo algo.

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