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lunes, 15 de junio de 2009

Los mundos de Coraline [7]

Cartel original de Los mundos de CoralineCoraline
(EE.UU., 2009, 96 min)
Dirección y guión:
Henry Selick
Intérpretes (v.o.):
Dakota Fanning
Teri Hatcher
Jennifer Saunders
IMDb

“Los mundos de Coraline” es el tercer largometraje de animación de stop-motion de Henry Selick tras la obra maestra “Pesadilla antes de Navidad” y “James y el melocotón gigante”. En esta ocasión, para dar vida a las figuritas, se ha basado en una novela corta de Niel Gaiman, autor de “Stardust” y “American Gods”. Desconozco el trabajo del escritor, pero en esta película la parte visual es bastante superior a la narrativa.
   Coraline es una chica que se acaba de mudar al campo con sus padres, que están tan ocupados escribiendo que no tienen tiempo para ocuparse de su hija. Merodeando por su nueva casa, Coraline descubre una puertecita que da a una pared de ladrillos. Esa misma noche, un ratón la lleva a otro mundo atravesando esa puerta. Coraline descubre que la otra dimensión es una copia mejorada del mundo real, donde siempre hace buen tiempo y todo el mundo es feliz, siendo la única nota discordante que la gente tiene botones en vez de ojos.
   Lo peor que tiene el film son los primeros cuarenta minutos. Básicamente es presentación de personajes y de lugares, sin que pase gran cosa y sabiendo el espectador que en el otro mundo hay gato encerrado. Primero presentan a Coraline, a su familia y sus vecinos en el mundo real; luego pasan al otro mundo y se detienen a presentarlo; Coraline vuelve a mundo real y sigue sin pasar nada; otra vez pasa al otro mundo y sigue habiendo únicamente presentación de personajes. Esta parte tenía que haber sido mucho más breve, y es soportable gracias a un diseño de producción increíble y a la maestría técnica de Selick.
   Una vez que Coraline tiene una misión, el film funciona mucho mejor. El guión está lleno de agujeros, pero tiene ritmo. Bien es cierto que cuando Coraline completa una de sus tareas, el resto es repetitivo porque las que quedan son variaciones de la primera. Y demasiadas veces recurren al deus ex machina para resolver entuertos (Coraline no sería nada sin el gato o el otro Wybie).
Fotograma de Los mundos de Coraline   Como en la anterior parte, lo visual compensa los fallos narrativos. Es genial cuando el mundo va desapareciendo, haciéndose los árboles cada vez más esquemáticos hasta que solo queda la pantalla en blanco; o las transformación de la Otra Madre en lo que realmente es; o el brillante duelo final; o cómo desaparece el escenario una vez que Coraline ha recuperado un objeto. El film está lleno de soluciones visuales impresionantes, y ya sólo por eso merece la pena verlo.
   Se agradece lo oscuro que es la película (desde luego, no es para niños pequeños) pero es una pena que no tuviera un guión más elaborado. De haberlo tenido, Coraline estaría a la altura de Jack Skelenton. A pesar de los fallos, el resultado es una película muy digna.

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