¡BIENVENIDO AL RINCÓN DE CARLOS DEL RÍO!
Soy escritor y enseño a la gente a escribir novelas y cuentos. Aquí encontrarás un curso gratuito para aprender a escribir en la sección
Cómo escribir ficción, críticas de novelas y películas (desde 2015 sólo critico las obras que me han gustado mucho), y todo lo que aprendo a medida que escribo y vivo más y más. Disfruta tu visita, y espero verte a menudo por aquí.

lunes, 14 de septiembre de 2009

Mishima: Una vida en cuatro capítulos [6]

Cartel de Mishima: Una vida en cuatro capítulosMishima: A Life in Four Chapters
(EE.UU., 1985, 121 min)
Dirección:
Paul Schrader
Guión:
Chieko Schrader
Leonard Schrader
Paul Schrader
Intérpretes:
Ken Otaga
Gô Rijû
Masayuki Shionoya
IMDb

Por algún extraño motivo los cines Verdi de Madrid decidieron reestrenar este verano “Mishima: Una vida en cuatro capítulos”. Viendo la copia, que no era cine (¡incluso había drops!), parece que era una manera barata para sacarse unos eurillos.
   Dejando aparte el morro de los Verdi, la película de Paul Schrader, de 1985, cuenta la vida y obra de Yukio Mishima, ese notable escritor japonés que no estaba muy cuerdo y que murió, en 1970, haciéndose el hara-kiri por ir en contra de la política aperturista de su país. El film trata sobre cómo en la vida de un artista, su obra y sus vivencias se retroalimentan, viéndose sus obsesiones reflejadas en la obra, y cómo ésta influye en su vida. A mí me parece un tema muy interesante, pero nunca he visto una gran película que trate de esto. “Mishima”, sin ser una obra maestra, me parece la mejor. (Almodóvar lo trató en “La mala educación” y Coppola en “Tetro”. Y algo de ello hay, aunque no es el tema principal, en “Amadeus”, de Milos Forman.)
   La película tiene tres narraciones que se van alternando: la primera, en color, muestra el último día de la vida de Mishima, cuando se prepara para dar un golpe de Estado; la segunda, en blanco y negro, cuenta momentos de la vida del autor; y la tercera son tres pequeñas adaptaciones de obras de Mishima, que son en color y muy estilizadas, con decorados que se notan que son decorados.
   El principal problema que le veo a la película es que si no conoces la vida de Mishima, te vas a enterar a medias. E incluso sabiendo algo del autor, los cuarenta primeros minutos son muy confusos. Todavía no comprendo muy bien qué importancia tiene la infancia de Mishima para el resto de la película, y con la adaptación de “El pabellón de oro” me costó mucho descifrar que estaba mostrado las obsesiones del autor. Pero una vez que entiendes la estructura de la narración, la película mejora mucho.
Ken Otaga en Mishima: Una vida en cuatro capítulos
Ken Otaga
   Paul Schrader consiguió transiciones muy originales, como cuando el Mishima adulto pasa por delante de una ventana a través de la cual mira el Mishima niño, o en la adaptación de “La casa de Kyoko”, cuando al protagonista le dan una paliza y mediante un movimiento de grúa y un cambio de luces se pasa a otra escena. Todo el reparto era muy bueno (y Ken Ogata, que interpretaba al Mishima adulto, era magnífico) y tiene escenas brillantes, destacando sobre todo la muerte del protagonista.
   Por el contrario, Schrader no sabía dirigir acción, y cada vez que hay una pelea, el resultado es penoso. Tampoco me acabo de creer que Mishima se quejara de estar muy delgado, si Ken Ogata estaba musculado desde el principio. Y no acabo de entender por qué los pensamientos de Mishima están en inglés cuando el resto de la película está en japonés.
   “Mishima” me parece una película muy ambiciosa y que está lograda a medias. Es un fracaso interesante. O un medio éxito.

0 comentarios:

Publicar un comentario

Mi rincón tiene un filtro. Opina libremente, pero si no sabes cumplir unas normas mínimas de educación, no superarás el filtro. Si no te gusta lo que escribo, la solución es muy sencilla: deja de leerme, porque no tengo intención de dejar de escribir.

© 2006 - 2017. Textos de Carlos del Río. Todos los derechos reservados.
Los derechos de autor de los pósters y fotogramas de películas corresponden a sus correspodientes productoras o distribuidoras.
Los derechos de autor de las portadas y citas textuales de libros corresponden a sus correspodientes editoriales o autores.