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sábado, 13 de diciembre de 2008

Quantum of Solace [3]

Cartel de Quantum of SolaceQuantum of Solace
(Reino Unido, EE.UU., 2008, 106 min)
Dirección:
Marc Forster
Guión:
Paul Haggis
Neal Purvis
Robert Wade
Intérpretes:
Daniel Craig
Olga Kurylenco
Judi Dench
Giancarlo Giannini
Mathieu Amalric
IMDb

Hace dos años los productores de la franquicia de James Bond decidieron remozar la serie con “Casino Royale”. Además de cambiar al actor protagonista, la película mostraba los orígenes del personaje: Bond ya no era un espía dandi muy sagaz; ahora era alguien impulsivo que en más de una ocasión metía la pata. Y encima, se enamoraba hasta el tuétano. El Bond de esa película era un Bond en bruto, sin pulir.
   La jugada les salió tan bien que los productores decidieron seguir por este camino. Durante las siguientes películas de la saga se explicaría cómo Bond acabó siendo el Bond que todos conocemos. Así que este film de título ininteligible e impronunciable (significa algo así como “un poco de consuelo” y se pronuncia “cuantum of solis”) es una continuación de “Casino Royale”.
   Desde hace unos años, las películas Bond las dirigen directores con cierto renombre. “El mundo nunca es suficiente” (1999) la hizo Michael Apted, el de “Gorilas en la niebla”; “Muere otro día” (2002) Lee Tamahori, el de “Guerreros de antaño”; “Casino Royale” (2006) Martin Campbell, quién ya había rejuvenecido la saga con “Goldeneye”. Ahora le toca el turno al germano-suizo Marc Forster, el prestigioso cineasta de “Monster’s Ball”, “Descubriendo Nunca Jamás” y “Cometas en el cielo”.
   Mala elección. Este director me parece que tiene una fama inmerecida. Sus películas, por motivos que a mí se me escapan, son prestigiosas, pero para mí son increíbles y ridículas. Y Forster tiene la dudosa cualidad de hacer que historias que deberían ser muy emocionantes, sean frías como el hielo. Y mira que es difícil conseguirlo con los materiales de los que partía.
Daniel Craig en Quantum of Solace
Daniel Craig
   Pero había que concederle el beneficio de la duda. Nunca había visto una película de acción dirigida por este plasta e igual estaba bien. Me equivoqué. Este hombre es un negado en todos los campos. Las escenas de acción están tan mal rodadas y montadas que son imposibles de seguir, Daniel Craig está peor que en la anterior película, el supermalo da risa y la chica Bond grima (esta tal Olga Kurylenko debe de estar aquí por extraños motivos. Motivos carnales, me temo. Si alguien conoce a una actriz peor, que me lo diga).
   Luego quieren repetir lo que ya hacían en “Casino Royale”: muchas veces, se entendía lo que sucedía después de haber ocurrido. El ejemplo más claro era la escena del aeropuerto, en la que la explicación venía al finalizar la secuencia. Aquí lo hacen constantemente para desesperación de la audiencia. Si en la anterior funcionaba era porque las escenas de acción eran excelentes, la química entre Craig y Eva Green muy buena, y el malo era inquietante (ese que lloraba sangre). Aquí no hay quien se entere de las escenas de acción, tienes ganas de estrangular a la rusa bronceada y te preguntas a quién se le ocurrió meter a ese malo de chirigota. No te puede interesar menos lo que está pasando. Y la explicación no viene hasta el minuto setenta.
   Además suceden cosas incongruentes. Nada más empezar, ¿cómo es posible que Bond deje sola a M, que está malherida, y se vaya a perseguir al asesino? ¿Cómo huye el jefe de los malos en esa misma secuencia? Y en la ópera ¿por qué quedan allí para hablar de sus diabólicos planes y le dan un pinganillo a un guardaespaldas? ¿Qué pinta Giancarlo Giannini en esta película? Encima Forster quiere darle su toque personal y pone escenas emotivas que le quedan como sólo él sabe hacerlas: increíbles, ridículas y frías.
   Para rematar la faena, lo que llevaba buscando Bond desde el principio, al novio de Eva Green para ver si ésta era buena o mala, sucede en off. Y se puede interpretar que Bond empezará a cambiar al acabar esta película, porque no hay evolución del personaje en absoluto.
   Una mala entrada en la serie Bond.

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