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sábado, 12 de diciembre de 2009

Ágora [3]

Cartel de ÁgoraÁgora
(España, Malta, 2009, 126 min)
Dirección:
Alejandro Amenábar
Guión:
Alejandro Amenábar
Mateo Gil
Intérpretes:
Rachel Weisz
Michael Lonsdale
Max Minghella
Óscar Isaac
Rupert Evans
IMDb

Hay que reconocer que Alejandro Amenábar tiene una carrera única. Desde que debutara con 23 años en 1996 con “Tesis” no ha hecho más que asumir riesgos y logrado cosas que ningún otro director español ha conseguido: él tiene ocho Goyas y tres de sus films se han llevado el de Mejor Película (y a la espera de lo que pueda lograr “Ágora”); Tom Cruise y Nicole Kidman trabajaron para él en la película española más taquillera de la historia; Hollywood ha hecho un remake de uno de sus films; con 32 años ganó un Oscar y ahora ha dirigido una superproducción de 50 millones de euros con Rachel Weisz de protagonista. Impresionante.
   A pesar de sus logros, a mí sus films me dejan frío. Creo que técnicamente son muy competentes y que tienen buenas interpretaciones, pero que están tan calculados que no transmiten emoción. No asocio entretenimiento con Amenábar. Y lo que es peor, a veces no es honrado, como en “Abre los ojos”, o va a lo más fácil, como la horrible y artificial historia de amor de “Mar adentro”. Desgraciadamente “Ágora” no ha cambiado mi percepción del director.
   La película se desarrolla en Alejandría a finales del siglo IV y principios de V, una época tormentosa donde cristianos y paganos se matan entre sí en aras de la religión verdadera. Allí vive Hipatia, una filósofa, matemática y astrónoma que enseña esas disciplinas a los hijos de la elite, a la que no le interesan los posibles dioses y que vive obsesionada con descubrir el movimiento de los planetas.
   Viendo “Ágora” tuve la misma sensación que me provocó “La pasión de Cristo”, ese rollazo de Mel Gibson con unos efectos de maquillaje sobresalientes: una película donde apenas hay evolución, que es muy ampulosa y que se toma a sí misma demasiado en serio (como si nos quisiera convencer de que es una obra maestra), y en donde lo que sucede en la pantalla se ve con distanciamiento, siendo muy difícil sentir empatía por sus protagonistas. O en otras palabras: pomposa, gélida y aburrida.Fotograma de Ágora
   El principal problema es que durante dos horas pasa siempre lo mismo, dando vueltas y más vueltas a los fanatismos religiosos. Los guionistas están tan preocupados porque el mensaje quede claro (que las religiones son mezquinas y sólo crean conflictos y que Hipatia, que no pertenecía a ninguna, era la única que estaba en lo cierto: la religión frente a la ciencia) que lo recalcan una y otra vez, una y otra vez, y dejan de lado la trama y los personajes. La única evolución se produce a mitad de película: tras la destrucción de la biblioteca de Alejandría, unos carteles nos informan de que han pasado varios años, y que donde antes había paganos, ahora hay judíos que andan a la gresca con los cristianos. Al volver a la acción, el único cambio apreciable es que a los alumnos de Hipatia les han crecido barba o han cambiado de peinado y han medrado en la sociedad. Y otra vez, más y más matanzas religiosas. Entre medias, Amenábar nos tortura con aburridísimas escenas de Hipatia soltando hipótesis sobre el sistema solar. Y no hay más.
   El haber dejado de lado la trama y los personajes a favor del mensaje (un mensaje que se entendía perfectamente a los diez minutos), hace que el film carezca de tensión, lo cual es un error gravísimo contando lo que cuenta: la mitad de Alejandría quiere matar a la otra mitad. La violencia explota sin haber transmitido al espectador el mal ambiente de la ciudad, pero ¿cómo lo va a transmitir, si esta película tiene monigotes en vez de personajes?
   Otro problema es el irregular reparto. Rachel Weisz y Michael Lonsdale son dos excelentes actores que siempre están bien, y de hecho, aquí son los únicos por los que se siente algo. Al otro lado encontramos a Max Minghella, Óscar Isaac y Rupert Evans, que muchas veces parecen más aficionados que actores profesionales. Resultan risibles cuando tienen que ser solemnes, son increíbles, y en muchos planos de reacción están pasadísimos.
   Amenábar, que normalmente rueda bien, hace demasiadas panorámicas y movimientos de grúa gratuitos, que junto con la atronadora y redundante música de Dario Marianelli, le sirve para hinchar la importancia de la película. Y lo que queda claro es que tiene problemas para dirigir escenas de acción convincentes.
   No quiero transmitir la idea de que “Ágora” es un desastre total. El film tiene un diseño de producción excelente; Amenábar, de vez en cuando, se esmera por hacer planos bonitos; y está muy bien cuando vuelan los rodillos en la biblioteca o el plano cenital donde los cristianos parecen cucarachas.
   Alejandro Amenábar, el director español de mayor éxito de la historia. Creo que voy a dejar de ver sus películas.

3 comentarios:

  1. yO TAMPOCO ESTOY MUY SEGURO DEL EJE ARGUMENTAL DE LA PELI. ESTÁ CLARO QUE LAS RELIGIONES SON NEFASTAS. ESTÁ CLARO QUE HIPATIA ES UNA GRAN CIENTÍFICA. ESTÁ CLARO QUE HIPATIA TIENE UNA FACILIDAD ASOMBROSA PARA ENAMORAR A LOS HOMBRES (CON ESA ACTRIZ, CUALQUIERA). PERO ¿ESA CLARIDAD HACE BUENA LA PELÍCULA? YO, COMO SIEMPRE HASTA AHORA, ESTOY DE ACUERDO CONTIGO Y CREO QUE FALLA POR LOS CUATRO SOTADOS

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  3. He borrado el anterior comentario porque desvelaba el final. Para el que haya visto la película, aquí está íntregro lo que opinó Basi:

    Lo de Hipatia no sabemos y quizas nunca sepamos como murio como dice la filosofa Amelia Valcarcel.
    Amenabar ha preferido darle la eutanasia, alguien piadosamente la axfisia antes de que los fanáticos cristianos procedan a su lapidación. "La violencia frente a la sabiduría"
    La musica "tan aburrida" me parece la idonea en ese contexto de prohibiciones, miedos y terrores del cristianismo.Me parece que la pelicula se merece un aprobado...

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