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sábado, 30 de enero de 2010

Solomon Kane [1]

Cartel de Solomon KaneSolomon Kane
(Francia, República Checa, Reino Unido, 2009, 104 min)
Dirección y guión:
Michael J. Bassett
Intérpretes:
James Purefoy
Pete Postlethwaite
Max von Sydow
Rachel Hurd-Wood
IMDb

Robert E. Howard creó el subgénero de espada y brujería escribiendo relatos para revistas pulp en los años 20 y 30. De su imaginación salieron Kull o Conán el bárbaro, ambos adaptados al cine. Ahora le toca el turno a Solomon Kane, un hombre oscuro y misterioso que lucha contra el mal en el siglo XVI. Los franceses se han gastado 40 millones de dólares para hacer esta película rodada en inglés, y que si funciona en taquilla, será la primera parte de una trilogía. El director Michael J. Bassett relata los orígenes del personaje basándose muy libremente en los textos de Howard, al tiempo que intenta captar el espíritu de los relatos y poemas. No sé cómo serán las aventuras literarias, pero hacía tiempo que no veía una película tan rematadamente mala.
   Al comienzo del film, Solomon Kane es un mercenario que junto con sus hombres ataca una fortaleza al norte de África. Tras superar una serie de peligros, alcanza la sala del tesoro, donde le aguarda un demonio que reclama su alma por un pacto hecho en el pasado. Kane logra huir e intenta redimirse rechazando toda violencia, pero una serie de acontecimientos hacen que tenga que volver a estar en deuda con el diablo.
   El prólogo africano y los créditos finales es lo poco que tiene decente esta película; y aún así el prólogo tiene defectos: ni está especialmente bien rodado ni las escenas de lucha son muy trepidantes. Bassett tarda en mostrar por qué son tan peligrosos los espejos, pero cuando lo hace, el resultado es muy bueno (lo mejor de todo el film, con diferencia), y el enfrentamiento con el demonio está bien.
   El resto es un desastre. Empezando por el protagonista, que es tan frío y austero que no trasmite nada, evitando que se cree empatía con el espectador. Luego la película tiene un problema gravísimo de tono, quizás su mayor defecto, que es muy serio para lo que cuenta, llegando en varias ocasiones al ridículo. No digo yo que “Solomon Kane” fuera de coña, pero no le habría venido mal algo de ironía y de humor (¿cómo se puede tomar alguien en serio la parte de la iglesia y el cura loco, por ejemplo?). Y tiene problemas de ritmo tremendos, con partes dialogadas aburridísimas en las que es difícil no desconectar (esto se deriva del poco empático protagonista), con escenas de acción precipitadas.
James Purefoy en Solomon Kane
James Purefoy
   Se nota que Bassett está enamorado de las películas de “El Señor de los Anillos”. Aquí también hay maquetas y movimientos de cámara que las recorren, y el monstruo del final es un calco de uno que aparecía en “La Comunidad del Anillo”. Pero es un querer y no poder. Aparte de limitaciones presupuestarias, Bassett no tiene muy claro cómo planificar, y la película está llena de cortes feos, de movimientos de cámara gratuitos y de posicionamientos de cámara injustificados. Hay muchos planos cenitales o movimientos de grúa porque le gustan al director, no por cuestiones narrativas. A veces recurre a cabezas parlantes (o a insertos de reacciones) porque es incapaz de poner un escena un plano general con varias personas. Y las escenas de acción no son emocionantes, a pesar de que están bien coreografiadas.
   El guión, también de Bassett, es terrible. Las acciones no están preparadas y explica muy mal qué está sucediendo. Al ver el prólogo, parece que la película se va a centrar en la huída de Solomon Kane del demonio, pero no va de eso. Aparece, en cambio, un hombre que es una mezcla de Leatherface y orco de “El Señor de los Anillos” y Bassett tarda muchísimo en contar quién es y cuál es la situación en la comarca. Luego aparece una bruja, que no pinta nada pero a la que le dedica minutos (además ¿por qué no infectó a la chica en la iglesia? Así se hubiera ahorrado contar dos veces lo mismo), con incluso una segunda presentación al final de la película, que tampoco tiene ningún sentido. A mitad aparece un hombre que conoce a Solomon y cuyo único cometido es salvarlo poco después con una utilización aberrante del deux ex machina. Y la resolución final es decepcionante y completamente ridícula. Eso por no hablar de la absurda motivación que tiene Solomon para salvar a la chica y posterior depresión (absurda porque apenas muestra lazos afectivos entre la familia de peregrinos y Solomon Kane). Y al acabar la película, se sigue sin conocer lo que parecía más interesante: el pasado de Kane y por qué vendió su alma al diablo. Supongo que se lo guardaban para la segunda parte. Me quedaré sin saberlo.
   Viendo esta película me da la sensación de que su director y guionista no tenía nada claro qué estaba haciendo; no sabía cómo contar una historia ni cómo utilizar los elementos narrativos. Es insultantemente mala.

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