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sábado, 3 de abril de 2010

Cómo entrenar a tu dragon [6]

Cartel original de Cómo entrenar a tu dragón
How to Train Your Dragon
(EE.UU., 2010, 98 min)
Dirección y guión:
Dean DeBlois
Chris Sanders
Intérpretes (v.o.):
Jay Baruchel
Gerard Butler
America Ferrara
Craig Ferguson
IMDb

La guerra que hay entre DreamWorks y Pixar por liderar la animación por ordenador es muy curiosa. La primera produce muchos más films, cuando tiene un taquillazo recauda más que Pixar, pero la compañía de Lasseter gana los premios y se lleva el prestigio. Hacía un año que la DreamWorks no sacaba una película de animación, tras la terrible “Monstruos contra alienígenas”, pero eso no significa que haya reducido el número de films de dibujos animados que va a producir anualmente, ya que este 2010 tiene previsto estrenar otras dos más, mientras que Pixar se conforma con “Toy Story 3”.
   “Cómo entrenar a tu dragón” está dirigida por el tándem que hizo “Lilo & Stitch” en 2002. Si en aquella Lilo encontraba un extraterrestre que era violento al principio, pero del que acababa haciéndose amigo y que la ayudaba a salir de entuertos, aquí el protagonista, un chico vikingo llamado Hipo, se encuentra con un dragón que sigue el mismo camino que Stitch (y que tiene un diseño sospechosamente parecido). Hipo vive en una aldea que durante generaciones ha estado matando dragones. El chico nunca ha encajado por ser enclenque y no querer hacer lo que hace el resto. Un día, gracias a un invento suyo, caza un dragón y se da cuenta que esos animales se pueden domesticar. El pueblo, al ver que Hipo domina a los dragones sin violencia, lo convierte en un héroe de la noche a la mañana.
   La película tiene un principio trepidante que está muy bien. Una manada de dragones ataca la aldea, y con ello los directores crean una secuencia de acción muy espectacular al tiempo que presentan a los protagonistas. La presentación de Astrid es especialmente buena: un dragón hace explotar una casa, llenando la pantalla de llamas, y en primer término la chica se acerca ralentizada a cámara. Ni siquiera hacía falta la voz en off para saber que a Hipo le gustaba Astrid. A lo largo del metraje hay momentos muy buenos, donde destacan la relación de Hipo con el dragón (es tierna, sin ser noña, y la evolución es excelente. Es una buena idea que Hipo tenga que añadir uno de sus inventos a la cola del dragón para que pueda volar y dirigirlo); los combates en la escuela de mata-dragones (cada uno de ellos es distinto al anterior, y los animales tienen diseños muy imaginativos. Mi favorito es el de dos cabezas, el que parece un mechero); y las escenas de vuelo son muy espectaculares.
Fotograma de Cómo entrenar a tu dragón   Por el contrario, la amenaza del nido de dragones está presentada muy tarde, y realmente no amenaza mucho (si fuera que lo que se esconde allí dentro iba a salir de paseo por la aldea, eso sería otra cosa); Astrid cambia muy deprisa de parecer y no digamos el padre del protagonista.
   Pero el problema más grave de esta película es que últimamente muchos films de animación han cogido un patrón y lo único que hacen es cambiar escenarios: el protagonista no encaja, pero hace algo siendo él mismo que le da popularidad; luego parece que todo se va al garete, pero el chico logra salvar la situación en el último momento. “Kung Fu Panda” cuenta algo parecido. Y “Monstruos contra alienígenas”. Y “Lluvia de albóndigas”. Pasa un poco lo mismo con las películas de super-héroes: un tipo normal sufre un accidente que lo convierte en un bicho gordo; luego llega un archivillano que sufre otro accidente que lo convierte en un bicho más gordo y se pone a luchar contra el protagonista; el archivillano parece invencible, pero el protagonista lo vence al final. Lo único que cambia es la cantidad de humor que tiene, que sea más o menos espectacular, lo bien o mal que evoluciona la trama, y que los personajes te importen en mayor o menor medida.

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