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martes, 25 de mayo de 2010

El fuego y la palabra [5]

Cartel original de El fuego y la palabra
CINEFILIA
Elmer Gantry
(EE.UU., 1960, 146 min)
Dirección y guión:
Richard Brooks
Intérpretes:
Burt Lancaster
Jean Simmons
Shirley Jones
Arthur Kennedy
Edward Andrews
Patti Page
IMDb

A pesar de que Richard Brooks nunca me ha apasionado, tenía muchas ganas de ver esta película mítica. Lo poco que había visto de él (“La gata sobre el tejado de zinc” y “A sangre fría”), me parecía muy sobrevalorado, pero tal vez “El fuego y la palabra” fuera la excepción. Me equivoqué. Ésta, al igual que las otras dos, aunque no sea mala, no merece ser considerada un clásico del cine.
   El film está basado en una novela de 1927 de Sinclair Lewis, un escritor que estuvo muy de moda en los años 30 (ayudaría que ganó el Premio Nobel en 1930), y cuenta las andazas de Elmer Gantry (Burt Lancaster), un charlatán que se une a un grupo de evangelizadores que recorre Estados Unidos recaudando dinero, con la Hermana Sharon Falconer (Jean Simmons) a la cabeza, de la que se enamora. Cuando llegan a Zenith, una gran ciudad, tienen que enfrentarse a la prensa y al pasado de Gantry.
   “El fuego y la palabra” tiene elementos muy buenos. Por un lado, están las interpretaciones de todo su reparto. Burt Lancaster crea un Elmer Gantry fascinante, capaz de vender congeladores a los esquimales, en una interpretación hipnótica, fortísima y extraordinaria. Se llevó el Oscar. Jean Simmons está a la altura del huracán Lancaster, con su cándida (o no tanto) Hermana Falconer. Shirley Jones, Oscar a Mejor Actriz Secundaria, está genial mostrando los distintos estados de ánimo de su personaje, logrando que se siente empatía por ella a pesar de lo que hace; y Arthur Kennedy brilla como el incrédulo periodista que sigue la gira de los evangelizadores. Todos los actores, incluso los que tienen papeles muy pequeños, hacen interpretaciones notables.
   La segunda parte no está mal. Empieza a haber conflictos, y la película gana en interés. Primero se tienen que enfrentar a la prensa, que los tacha de farsantes, con lo que Gantry se las ingenia para contraatacar, utilizando la doble moral de un comerciante rico. Luego tienen que hacer frente a un intento de soborno, provocado por la hipocresía del propio Gantry. Y acaba con un final muy ambiguo, donde dos acontecimientos yuxtapuesto se anulan mutuamente.
Burt Lancaster y Jean Simmons en El fuego y la palabra
Burt Lancaster y Jean Simmons
   Pero la primera hora y cuarto es aburridísima. Es la presentación de Elmer Gantry y cómo acaba integrándose en el grupo de evangelizadores. Hay escenas eternas de gente cantando salmos, y variaciones de cómo funcionan los espectáculos de los evangelizadores. La trama avanza muy poco, y se sabe perfectamente cómo va a acabar. Faltan conflictos para que el espectador se interese y secuencias de montaje para aligerar 75 minutos que se podían haber contado en media hora.
   Sin embargo, lo peor que tiene esta película es que Brooks quiso ser tan ambiguo, que la jugada le salió a medias. Funciona muy bien cuando habla del cinismo de la gente o de que la prensa puede ser dañina o benigna según se utilice. Pero sus dos protagonistas son tan ambiguos, que jamás se llega a conocerlos, y no se sabe muy bien qué quiere decir Brooks con esta película. ¿Es Elmer Gantry bueno o malo? ¿Y la Hermana Falconer es sincera o no? ¿Me tomo esta película como una crítica contra los evangelizadores? ¿Y si es que no, cómo me la tomo? Como los protagonistas cambian de escena a escena, la ambigüedad se queda en una caracterización muy poco consistente, con actos que contradicen lo que poco antes han hecho y unos cambios de parecer alucinantes. Por lo visto en la novela los personajes estaban mucho mejor definidos (Gantry era un trepa y Falconer una santa). A Brooks le parecería muy obvio y decidió cambiarlos, y le salió el tiro por la culata. Aunque eso no evitó que ganase el Oscar al Mejor Guión Adaptado.

1 comentario:

  1. Yo la ví hace años y tengo un buen recuerdo.

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