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martes, 22 de junio de 2010

El retrato de Dorian Gray [3]

Cartel de El retrato de Dorian Gray (2010)
Dorian Gray
(Reino Unido, 2009, 112 min)
Dirección:
Oliver Parker
Guión:
Toby Finlay
Intérpretes:
Ben Barnes
Colin Firth
Ben Chaplin
Rebecca Hall
Rachel Hurd-Wood
Caroline Goodall
IMDb

¿Por qué me da que a Oliver Parker le encanta Oscar Wilde? Debe de ser intuición masculina. Entre 1999 y 2009 dirigió siete films, tres de los cuales eran adaptaciones de Wilde: “Un marido ideal” en 1999, “La importancia de llamarse Ernesto” en 2002 y el año pasado, “El retrato de Dorian Gray”, la única novela de Wilde. Estas películas tienen unos repartos estupendos, y aquí cuenta con Ben Barnes (el príncipe Caspian de Narnia), Colin Firth, Ben Chaplin y Rebecca Hall.
   A finales del siglo XIX, un ingenuo Dorian Gray (Ben Barnes) llega a Londres, donde conoce a Lord Henry Wotton (Colin Firth), quien le mostrará los placeres ocultos de la gran ciudad. Basil Hallward (Ben Chaplin), un amigo de Wotton, pinta un retrato de Dorian, y éste un día ofrece su alma para poder permanecer tan joven como la imagen del cuadro. A partir de entonces, Dorian se dejará llevar por la mala vida y será el retrato el que envejezca y sufra las heridas de Dorian, mientras él permanece inmutable.
   Muy poco funciona en esta película. Dejando aparte el diseño de producción, que suele ser muy vistoso en los films de época, con esos decorados y trajes tan bonitos que te transforman al pasado, el trabajo de los secundarios, y alguna escena aislada, el resto es tremendamente acartonado.
   El diseño de producción no está mal, pero se nota que aquí no tenían el dinero de “Sherlock Holmes” o “El hombre lobo”, que son mucho más espectaculares. El presupuesto daba para un plano general de Londres al principio, y luego llenaban callejones de humo simulando que era la ciudad. De entre los actores, destaca Ben Chaplin, aunque Firth y Hall hacen buenos trabajos. Y de las escenas que funcionan, la mejor es cuando Dorian vuelve años después a Londres: entra en una sala con el mismo aspecto de siempre, y cuando se giran para verlo, todos los actores están envejecidos. La escena en la que ofrece su alma es efectiva, y las primeras mutaciones del cuadro funcionan.
Colin Firth y Ben Barnes en El retrato de Dorian Gray
Colin Firth y Ben Barnes
   Pero el resto no hay manera de creérselo. El guión tiene unas arritmias que te dan ganas de coger un desfibrilador y darle unas descargas a la pantalla. Durante toda la película los cambios de Dorian son muy bruscos, y hay veces que la narración se detiene, y otras que las tramas vuelan (el mejor ejemplo es el de la novia de Dorian). Supongo que el film debería ser sensual y decadente, pero no lo es en absoluto; y debería haber un aumento de la tensión por los secretos que oculta Dorian, aunque lo único que transmite es tedio. Además, de vez en cuando le falta centrarse en lo que quiere contar; supongo que Paker quería retratar la sociedad de la época con los comentarios cínicos de Lord Henry, pero lo hace tan pocas veces, que esa sociedad se vuelve invisible. O añades más escenas como esta, y hablas de la hipocresía de la Inglaterra victoriana, o las quitas por completo.
   Sin embargo, lo que hace que “El retrato de Dorian Gray” fracase estrepitosamente es Ben Barnes. No he visto a este actor en otras películas, pero aquí su actuación es terrible. No desentonaría con los secundarios de “Ágora”; si le pusiéramos en una escena con Toni Cantó, costaría saber qué actor es mejor. O bien no entendía el papel, o Parker le dirigió mal, o el chico es simple y llanamente malo. Verlo para creerlo. Y como es el protagonista absoluto, todas las escenas en las que sale tienen un regustillo a falso que ninguno de los secundarios puede salvar.

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