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sábado, 14 de agosto de 2010

El pequeño salvaje [7]

Cartel original de El pequeño salvaje
CINEFILIA
L'enfant sauvage
(Francia, 1970, 83 min)
Dirección:
François Truffaut
Guión:
François Truffaut
Jean Gruault
Intérpretes:
Jean-Pierre Cargol
François Truffaut
Françoise Seigner
Jean Dasté
IMDb

Victor de Aveyron fue un niño que apareció en los bosques de esa localidad francesa a finales del siglo XVIII. Tenía 12 años y había vivido la mayor parte de su vida en la naturaleza. Cuando lo encontraron no sabía hablar y pensaban que era sordo. Tras pasar por varios médicos y una institución para sordos, el doctor Jean Marc Gaspard Itard lo llevó a su casa para civilizarlo. Itard documentó los progresos en su diario, y François Truffaut, basándose en ellos, realizó “El pequeño salvaje”. Truffaut no sólo co-escribió el guión y la dirigió, sino que se reservó el papel de Itard para sí mismo.
   “El pequeño salvaje”, especialmente al principio, recuerda mucho al cine mudo. Durante toda la caza de Victor apenas hay diálogos, y Truffaut refuerza ese estilo con la fotografía en blanco y negro de Néstor Almendros y los cierres de iris. A lo largo del metraje sigue utilizando los cierres y momentos sin diálogos. Son recursos estilísticos que van muy bien con el tema que trata. Juega, también, con los interiores y los exteriores que se unen por puertas y ventanas.
   El principio es bastante lento. Hasta que Truffaut no adopta al niño, la película parece ir un poco a la deriva. A mi me recordaba a “El hombre elefante” (1980). ¿David Lynch y los guionistas de esa película se basaron en “El pequeño salvaje”? Lo dudo, simplemente comparten temas muy parecidos. El fallo de la película de Truffaut, es que al principio no sentimos empatía por ninguno de los protagonistas. El niño tiene el pelo hirsuto y hace muecas extrañas; mientras que el personaje de Truffaut simplemente se siente atraído por ese niño y lo escribe en un diario. En la obra maestra de David Lynch, John Hurt, gracias a un lenguaje corporal y una voz portentosas, logra que sintamos lo que siente John Merrick; y el personaje de Anthony Hopkins, también gracias a una actuación excelente, transmite al público su preocupación por el bienestar de Merrick. La empatía en el cine es algo fundamental.
   Cuando el niño va a casa de Truffaut, “El pequeño salvaje” gana enteros. La relación que se establece entre los dos personajes, mientras Victor aprende a socializarse, avanza lentamente, pero tiene un efecto acumulativo genial. Está llena de pequeños detalles, que sumándolos logran mucha emoción: Truffaut levantándose de la mesa donde está jugando a la cartas cuando ve a Victor con otro niño; las lágrimas de Victor por debajo del pañuelo cuando Truffaut le echa la bronca; o cuando Victor se rebela al ser castigado injustamente.
François Truffaut y Jean-Pierre Cargol en El pequeño salvaje
Jean-Pierre Cargol y François Truffaut
   Entre medias, hay una trama que casi se podía quitar. El Estado da un subsidio a la señora Guerin por mantener al niño, pero al no haber progresos en la educación de Victor, amenazan con quitárselo. Truffaut lo resuelve de dos plumazos y con una voz en off. Y el final es demasiado frío. Sin destripar nada diré que cuando aparecieron los créditos me dije “¿ya está?”. Luego, reflexionando, me di cuenta de que Truffaut sí había mostrado un cambio en Victor, pero las acciones que cierran la película están tan poco marcadas, y sobre todo las emociones de los personajes, que el final no tiene fuerza. Desde luego, el personaje de Truffaut no puede ser pasional de repente, pero debería haber mostrado algo más de sentimiento.
   El auténtico Victor murió con 53 años, y aunque reconocía palabras, nunca aprendió a hablar. Desde entonces se han barajado varias teorías sobre él que hablan de esquizofrenia, psicosis infantil, y autismo. Así ves “El pequeño salvaje” con otros ojos; una película que sin ser grande, es muy interesante.

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