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miércoles, 4 de agosto de 2010

La novia vestía de negro [5]

Cartel original de La novia vestía de negro
CINEFILIA
La mariée était en noir
(Francia, Italia, 1968, 107 min)
Dirección:
François Truffaut
Guión:
François Truffaut
Jean-Louis Richard
Intérpretes:
Jeanne Moreau
Michel Buquet
Michael Lonsdale
Jean-Claude Brialy
Charles Denner
Claude Rich
IMDb

En 1968 Truffaut adaptó la novela homónima de Cornell Woolrich, uno de los grandes escritores de policíacos de los 40, para hacer un cine negro muy personal. Aunque el film estuvo nominado a los Globos de Oro a Mejor Película Extranjera, en Francia los críticos la machacaron. Nueve años más tarde, en una entrevista con Richard Roud, Truffaut reconocía que ya no le gustaba y que los críticos tenían razón. Ahora, como a la mayoría de sus films, a “La novia vestía de negro” se la considera una obra notable simplemente porque pone “François Truffaut” después de “Mise en scène”.
   El film cuenta una historia muy parecida a “Kill Bill” (Tarantino asegura que nunca lo ha visto): el día de su boda, Julie (Jeanne Moreau), ve cómo matan a su marido; más tarde, tras superar una depresión, comienza a dar caza a los asesinos. A medida que los va eliminando, va tachando sus nombres en una libreta; y al lado de uno que no sabe si ha eliminado, pone una interrogación. Muchos paralelismos con el film de Tarantino, pero las casualidades sí existen.
   La película funciona a medias. Tiene detalles cómicos que están muy bien, sobre todo en la segunda muerte, con esa casera que rellena la botella de ginebra, o el hombre tapándose la coronilla. Poco a poco, Truffaut va mostrando por qué Moreau va matando a esas personas, que no tienen pinta de asesinos, y así mantiene la atención del espectador. Pero cuando muestra lo que realmente pasó, la empatía que podías sentir por Moreau, se evapora: es una loca vengativa. Los asesinos pueden ser unos cabestros mujeriegos, pero no se merecen la muerte.
   A pesar de esto, el último asesinato está muy bien: durante minutos no entiendes el comportamiento de Moreau hasta que llega un momento que lo comprendes todo, y vaya, ese hombre era el más turbio de todos.
Charles Denner y Jeanne Moreau en La novia vestía de negro
Charles Denner y Jeanne Moreau
   Jeanne Moreau es una mala elección de casting, no porque no tuviera talento, sino porque su físico no encaja. Varios de los asesinos caen rendidos a sus encantos, diciendo que está buenísima. Si no la hubieras visto, por la descripción que hacen de ella y por lo rápido que se enamoran, pensarías que están hablando de Bridgitte Bardot. Luego cuando piensas que se refieren a Moreau, con esa cara de perro que tiene, sólo puedes preguntarte qué han visto en ella.
   Pero lo peor de “La novia vestía de negro” es lo cogida con pinzas que está toda la trama. Moreau, excepto al final, es una chapucera, y los planes le salen porque tiene mucha potra. ¿Arroja a alguien desde el balcón de un piso donde hay una fiesta y nadie se da cuenta? ¿El borracho no se extraña de que ella no beba una gota de alcohol? El más flojo es el tercer asesinato: a Moreau se le ocurre el arma del crimen sobre la marcha, y es increíble cómo se ha colado en la casa (¿la suegra de Michael Lonsdale no tenía teléfono? ¿Y Moreau deja verse en pleno día hablando con el niño?).
   No es terrible, pero tampoco es una buena película.

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