¡BIENVENIDO AL RINCÓN DE CARLOS DEL RÍO!
Soy escritor y enseño a la gente a escribir novelas y cuentos. Aquí encontrarás un curso gratuito para aprender a escribir en la sección
Cómo escribir ficción, críticas de novelas y películas (desde 2015 sólo critico las obras que me han gustado mucho), y todo lo que aprendo a medida que escribo y vivo más y más. Disfruta tu visita, y espero verte a menudo por aquí.

viernes, 27 de agosto de 2010

Salt [1]

Cartel de SaltSalt
(EE.UU., 2010, 100 min)
Dirección:
Phillip Noyce
Guión:
Kurt Wimmer
Brian Helgeland (sin acreditar)
Intérpretes:
Angelina Jolie
Liev Schreiber
Chiwetel Ejiofol
Daniel Olbrychski
August Diehl
IMDb

La gestación de “Salt” fue muy larga. En 2007 se barajaron los nombres de Terry George y Peter Berg para dirigir el guión original de Kurt Wimmer; ambos se salieron del proyecto y entró Phillip Noyce. Ese mismo año, intentaron que Tom Cruise fuera el protagonista, pero lo rechazó por problemas de agenda y porque pensaba que el personaje se parecía demasiado al que interpretaba en “Mission: Impossible”. Columbia Pictures sugirió entonces a Angelina Jolie, quien aceptó. En el pasado, Noyce le había expresado a Jolie su deseo de crear una franquicia con una mujer espía; ahora era su oportunidad. Cuando Jolie entró en “Salt”, contrataron al temible Brian Helgeland (no está acreditado) para que reescribiera el guión para adaptarlo a Jolie. El resultado es la película menos coherente que he visto en mucho tiempo.
   Evelyn Salt (Angelina Jolie), una agente de la CIA, trabaja en una oficina que es una tapadera de la Agencia. Un día aparece en su trabajo un desertor ruso, y dos superiores suyos (Liev Schreiber y Chiwetel Ejiofor), le piden que lo interrogue. En la sala de interrogatorios, el hombre explica un complejo plan que pusieron en marca los soviéticos en los años 70 para destruir los Estados Unidos: crearon a los agentes perfectos adoctrinando a niños desde su nacimiento. Luego los introdujeron en Estados Unidos y consiguieron colarlos en cargos importantes, donde esperan una señal para atacar, decenios después de su instrucción.
   El desertor cuenta que la agente Chenkov tiene la misión de asesinar mañana al presidente ruso, que ha viajado a Nueva York para acudir al funeral del vicepresidente americano. Salt replica que no tiene ningún sentido que un agente ruso quiera matar al presidente de su país. El desertor le explica que el alias de Chenkov es Evelyn Salt. Salt no sabe de lo que está hablando, pero sus superiores comienzan a sospechar de ella.
   Los primeros quince minutos no están mal. El prólogo es muy económico y muestra muy bien que el marido de Salt está enamoradísimo de ella; el comienzo de la película muestra que ella también lo está de él. “Salt” también tiene bueno el reparto, que actúa muy bien; y que está bien rodada. Pero en cuanto el ruso entra en la CIA, “Salt” entra en el terreno del “todo vale”.
   No me puedo creer que el guión original de Kurt Wimmer fuera tan rematadamente malo. Tampoco me creo que Brian Helgeland sea tan inútil. Lo que me creo es que esta película la ha dirigido un comité, y demasiadas personas han opinado durante el proceso de creación. Una película es un trabajo de colaboración, con muchas personas añadiendo su granito de arena para que funcione, pero tiene que existir una cabeza pensante: alguien que tenga claro qué quiere hacer con esa película, y vaya dando instrucciones al resto.
   Lo ideal es que sea el director, pero también puede ser el productor. Un ejemplo muy claro de este tipo de productores es David O. Selznick: “Lo que el viento se llevó”, que tuvo una legión de guionistas y directores, es lo que es porque Selznick, desde un principio, tuvo claro qué resultado buscaba y todo pasaba por su filtro personal.
   Con “Salt”, supongo que el primer guión sería más o menos malo, pero al menos sería coherente. Entonces, alguien (¿algún gerifalte de la Columbia? ¿Angelia Jolie?) empezó a darle vueltas y a pedir cambios: ¿y si hacemos que Salt sea ambigua?, ¿y si metemos esto y aquello?
   En este tipo de películas, el director básicamente se dedica a dirigir a los actores y a asegurarse de que las acciones están bien cubiertas; y el guionista a meter todas las sugerencias que le indican sus jefes. En “Salt” no hay una mente pensante, y los distintos elementos del guión posiblemente contentaron a todos los que podían opinar, pero el conjunto no tiene ni pies ni (mucho menos) cabeza.
   Empezando por lo que pone en marcha la película: ¿cómo es posible que un ruso, que en seguida se sabe que es malo, se cuele en la CIA para decirles que un agente suyo quiere matar al presidente ruso? ¿Y por qué el presidente ruso? ¿Y para qué descubrir a un topo? Será para que los americanos redoblen la seguridad y así los malvados soviéticos no se salgan con la suya.
Angelina Jolie en Salt
Angelina Jolie
   Salt decide huir de la CIA, aunque asegura que es inocente y no sabe de qué está hablando el desertor. Pero, ¿si es inocente, por qué huye? Quieren justificarlo diciendo que está muy angustiada por lo que le pueda pasar a su marido; pero estando en la CIA, ¿no sería mejor que la CIA le echara un cable?
   “Salt” está llena de estas cosas sin sentido. Resulta que Salt sí que tiene que matar al presidente ruso, lo cual hace incluso más risibles las declaraciones del desertor; y cuando da con su marido, parece que se acaba la película, pero sigue.
   ¿Por qué demonios va a la Casa Blanca, si no tiene nada que hacer allí? Y los perversos soviéticos, con lo meticulosos que eran adiestrando a niños, planeando el golpe perfecto con decenios de antelación, ¿no se dan cuenta de que han colado a dos de los suyos en la Casa Blanca con misiones que se anulan?
   En la resolución, ¿de verdad Salt tenía que hacer toda esa parafernalia, si era tan sencillo como esperar a que el Presidente recuperara la conciencia y dijera qué había pasado?
   Tampoco entiendo la obsesión de Salt por los disfraces. El primero es tal sutil, que sólo te enteras cuando Jolie se quita una dentadura postiza y unas lentillas. A alguien del proyecto le haría gracia que Salt fuera una maestra del disfraz y lo metieron en el guión.
   Además de ser absurda de principio a fin, “Salt” es aburridísima. La primera huída son unos eternos veinte minutos; primero en la CIA, que está bien porque muestra que Salt es muy resoluta, y luego en su piso y en la autopista, que lo único que hacen es añadir metraje. La segunda huída, la del furgón policial, parece de broma.
   Lo peor de todo es que “Salt” está hecha con muchísima seriedad, como si toda la bazofia que nos están arrojando desde la pantalla, tuviéramos que tomárnosla en serio.
   Si “Salt” es el principio de una franquicia, yo sé de uno que no verá las otras partes.

3 comentarios:

  1. Totalmente impresentable. Un auténtico paquete

    ResponderEliminar
  2. No me parece bien lo que pasa con el marido. El movió cielo y tierra para salvarla, y ya veis.... De todas formas, es muy dificil encontrar una pelicula buena donde la protagonista es una chica dura, no soy machista, de hecho soy una mujer, pero desde Ripley creo que no se ha creado ningun personaje a su altura.

    ResponderEliminar
  3. Claro, es que Hollywood muchas veces no se curra un personaje femenino fuerte y simplemente copia a Ripley. Eso no es caracterizar, eso es copiar.

    ResponderEliminar

Mi rincón tiene un filtro. Opina libremente, pero si no sabes cumplir unas normas mínimas de educación, no superarás el filtro. Si no te gusta lo que escribo, la solución es muy sencilla: deja de leerme, porque no tengo intención de dejar de escribir.

© 2006 - 2017. Textos de Carlos del Río. Todos los derechos reservados.
Los derechos de autor de los pósters y fotogramas de películas corresponden a sus correspodientes productoras o distribuidoras.
Los derechos de autor de las portadas y citas textuales de libros corresponden a sus correspodientes editoriales o autores.