¡BIENVENIDO AL RINCÓN DE CARLOS DEL RÍO!
Desde aquí escribo críticas de películas y novelas, cuénto como va la escritura de mi primera novela y doy consejos para aprender a escribir ficción. Si te apetece ver una película o leer un libro que yo he puesto mal ¡vete a verla o léelo! Que a mí no me guste no significa que a ti te parezca lo mismo. Las críticas son una opinión personal y no tienes por qué coincidir conmigo.
Gracias por dejarte caer por aquí.

Últimas críticas y artículos sobre cómo escribir ficción

"Perdida", de David Fincher; "El fantasma de la Ópera" (novela), de Gaston Leroux; "¡Llega la segunda edición de 'El cine en tus manos'!"; "Sueño de invierno", de Nuri Bilge Ceylan; "Black Coal", de Diao Yinan; "¡Primera reseña de 'Atrévete a ser escritor'!"; "El hombre más buscado" (novela), de John le Carré; "La isla mínima", de Alberto Rodríguez; "El danza de la realidad", de Alejandro Jorodowsky; "The City" (novela), de Dean Koontz; "Cómo tener una carrera literaria" (Vida de escritor); "Un viaje de diez metros", de Lasse Hallström; "Cabaret" de Bob Fosse; "Sin noticias de Gurb" (novela corta), de Eduardo Mendoza; "El corredor del laberinto", de Wes Ball; "¡200.000 gracias!".

jueves, 21 de octubre de 2010

La red social [3]

Cartel de La red social
The Social Network
(EE.UU., 2010, 120 min)
Dirección:
David Fincher
Guión:
Aaron Sorkin
Intérpretes:
Jesse Eisenberg
Andrew Garfield
Armie Hammer
Justin Timberlake
Max Minghella
Joseph Mazzello
Rooney Mara
IMDb

Si la memoria no me falla, creo recordar que David Fincher solía hacer películas entretenidas. Pero parece que últimamente se toma a sí mismo demasiado en serio, y le salen unos ladrillos terribles. Tras la eterna e insufrible “El curioso caso de Benjamin Button”, ahora viene “La red social”, que como es 45 minutos más corta, supone una mejora y sólo se queda en insufrible.
   Basada en el libro “The Accidental Billionaires”, sobre la creación de Facebook, la película narra cómo Mark Zuckerberg (Jesse Eisenberg) en 2004, mientras estudiaba en Harvard, les robó la idea de una red social a los hermanos Winklevoss (Armie Hammer), y cómo se las apañó para echar a su amigo y socio cofundador de Facebook, Eduardo Saverin (Andrew Garfield), de la empresa.
   El film comienza muy mal, y desgraciadamente, la secuencia que lo abre es muy representativa de las dos horas que vienen a continuación. Mark Zuckerberg y su novia están sentados en un pub, y para mostrar lo peculiar que es el personaje, Fincher malgasta varios minutos en una conversación enervante de plano-contraplano. Eso es “La red social”: el 90 por ciento del metraje son bustos parlantes. Los presentadores del telediario se mueven más que los actores en esta película. Habrá gente que diga que el film tiene un estilo sobrio y contenido; a mí me parece cine malo.
   La película no deja de arrojar información al espectador. Los personajes hablan por los codos, sin apenas dar tregua. La única tensión que hay es saber cómo acabaron las demandas y cómo Zuckerberg le dio la patada a su mejor amigo. El problema es que gran parte de la película no tiene ningún misterio: si todos sabemos que Facebook es hoy en día algo gigantesco; ¿qué sentido tiene que jueguen a mostrar que poco a poco se iba haciendo cada vez más grande?
Andrew Garfield y Jesse Eisenberg en La red social
Andrew Garfield y Jesse Eisenberg
   Otro gran problema es que es imposible empatizar con los personajes. No digo que te tengan que caer bien, pero sí que te importe lo que les pueda pasar. Pero todos resultan odiosos. ¿Qué más da que Zuckerman les robara la idea a los gemelos Winklevoos, si no sientes nada por ninguno? La única parte que funciona bien es la relación entre Zuckerberg y Saverin: muy avanzado el metraje, por fin Zuckerman muestra algo de emoción y sí sientes la traición que sufre Saverin. Personalmente, creo que “La red social” hubiera sido mucho mejor si se hubieran centrado en mostrar cómo por avaricia se rompió una amistad. Pero cuentan demasiadas cosas que no llevan a ninguna parte.
   Solía esperar con ganas un estreno de David Fincher, aunque no todas sus películas me gustaran. Ahora me pensaré mucho si ver sus siguientes films. Mi única esperanza es que el remake de “Los hombres que no amaban a las mujeres”, que está dirigiendo, es un thriller, y le solían quedar bien. Como siga por estos derroteros, buscando prestigio crítico y Oscars, dejaré de ver su cine.

8 comentarios:

  1. Está claro que para gustos nacieron los colores. Hacía tiempo que una película no me gustaba tanto como ésta. Para mí, una obra maestra. Saludos.

    ResponderEliminar
  2. ¡Ojalá me hubiera gustado tanto como a tí! A ver qué hace Fincher con Steig Larsson.

    ResponderEliminar
  3. Soy ANONIMO, pero soy otra persona.
    Pensando que vería algo parecido a supersalidos o la tipica comedia adolescente que al menos a mi me suelen hacer un poco de gracia, me lleve un chasco. Una pelicula aburridisima y soporifera. Totalmente deacuerdo contigo, no me gustan los personajes. Quizás si lo hubiesen enfocado de otra manera hubiera resultado mejor. Un autentico rollo. Por cierto a mi me gusto mucho Benjamin Button.

    ResponderEliminar
  4. Anónimo 2 (creo que eres anónima), yo no podía haber explicado mejor lo que me parece esta película. Pero está claro que ha conectado con mucha gente.

    ResponderEliminar
  5. Si jeje soy anónima, y te suelo dejar comentarios a menudo. A partir de ahora firmaré con una L, para que me reconozcas entre los anónimos.

    ResponderEliminar
  6. ¿Por qué me dá anónima (ahora L) que te gusta "El baile de los vampiros"?

    ResponderEliminar

Mi rincón tiene un filtro. Opina libremente, pero si no sabes cumplir unas normas mínimas de educación, no superarás el filtro. Si no te gusta lo que escribo, la solución es muy sencilla: deja de leerme, porque no tengo intención de dejar de escribir.

© 2006 - 2014. Textos de Carlos del Río. Todos los derechos reservados.
Los derechos de autor de los pósters y fotogramas de películas corresponden a sus correspodientes productoras o distribuidoras.
Los derechos de autor de las portadas y citas textuales de libros corresponden a sus correspodientes editoriales o autores.