¡BIENVENIDO AL RINCÓN DE CARLOS DEL RÍO!
Desde aquí escribo críticas de películas y novelas, cuénto como va la escritura de mi primera novela y doy consejos para aprender a escribir ficción. Si te apetece ver una película o leer un libro que yo he puesto mal ¡vete a verla o léelo! Que a mí no me guste no significa que a ti te parezca lo mismo. Las críticas son una opinión personal y no tienes por qué coincidir conmigo.
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Últimas críticas y artículos sobre cómo escribir ficción

"¡Llega la segunda edición de 'El cine en tus manos'!"; "Sueño de invierno", de Nuri Bilge Ceylan; "Black Coal", de Diao Yinan; "¡Primera reseña de 'Atrévete a ser escritor'!"; "El hombre más buscado" (novela), de John le Carré; "La isla mínima", de Alberto Rodríguez; "El danza de la realidad", de Alejandro Jorodowsky; "The City" (novela), de Dean Koontz; "Cómo tener una carrera literaria" (Vida de escritor); "Un viaje de diez metros", de Lasse Hallström; "Cabaret" de Bob Fosse; "Sin noticias de Gurb" (novela corta), de Eduardo Mendoza; "El corredor del laberinto", de Wes Ball; "¡200.000 gracias!"; "El hombre más buscado", de Anton Corbijn; "El cadáver con lentes" (novela), de Dorothy L. Sayers.

martes, 29 de junio de 2010

The Blind Side. Un sueño posible [2]

Cartel de The Blind Side. Un sueño posible
The Blind Side
(EE.UU., 2009, 129 min)
Dirección y guión:
John Lee Hancock
Intérpretes:
Sandra Bullock
Quinton Aaron
Tim McGraw
Kathy Bates
Jae Head
IMDb

2009 fue el año de Sandra Bullock, y se lo tiene que agradecer a Julia Roberts. Roberts necesita un éxito urgentemente, pero rechazó dos papeles que relanzaron la carrera de Sandra Bullock y le dieron un Oscar (jamás pensé que escribiría en una misma frase “ Sandra Bullock” y “Oscar”). En verano llegó “La proposición”, una comedia romántica que recaudó más de 300 millones de dólares en todo en mundo; y a finales de año en Estados Unidos, “The Blind Side”, otro taquillazo que ya ha superado los 300 millones, aunque la mayoría vienen de Norteamérica. Bullock se convirtió en el intérprete más rentable del año, algo que sólo otra mujer había conseguido antes: Julia Roberts en 1999 por “Notting Hill” y “Novia a la fuga”. A principios de año, “The Blind Side” se coló entre las diez nominadas al Oscar a Mejor Película y Bullock, por mucho que me cueste asimilarlo, ganó la estatuilla.
   “The Blind Side” está dirigida por John Lee Hancock, que si alguien se acuerda de él es por ser el director de “El Álamo” (2004), un superproducción que no vio nadie, y escribir el guión de “Medianoche en el jardín del bien y el mal” (1997), una película de Clint Eastwood que tampoco vio nadie y que sólo me gusta a mí. El film está basado en la historia real de Michael Oher (Quinton Aaron), un jugador de fútbol americano que era huérfano, pero que gracias al cuidado de Leigh Anne (Sandra Bullock) y su familia, consiguió triunfar en la vida.
   La película es muy elemental, y los cambios que experimentan los personajes están demasiado marcados. En el cine hay que buscar un equilibrio entre ser muy obvio y ser tan sutil que no se entiende, y hay que dejar un poco de espacio para que el espectador llegue a conclusiones, que le gusta participar. Aquí cómo cambia Oher a la familia está tan masticado y deglutido que incluso un boniato podría entenderlo.
   Curiosamente, a pesar de lo básica que es (y lo es mucho), la historia está mal contada y es inverosímil. Presentan a Bullock discutiendo por teléfono, sin ceder un milímetro en una cuestión de decoración, y la siguiente que vez que la vemos es invitando a un chico negro huérfano, que es más grande que un armario ropero, a que vaya a dormir a su casa de ricachona. Puedo entender que la presentación de Bullock fuera para mostrar su fuerte personalidad, pero si no pones un poco después que tiene un gran corazón o que está buscando a un buen jugador de fútbol americano, esa invitación no se la cree nadie. Lo quieren justificar diciendo que... era una familia cristiana. Se esconden bajo la manga algo que no aparece hasta el final, que explica, más o menos (menos que más), por qué adoptaron al chico. Aparte de estar cogido por los pelos, porque no justifica que inviten al chico a su casa, no evita que durante gran parte de la película te estés preguntando por qué lo tratan tan bien.
Jae Head, Quinton Aaron y Sandra Bullock en The Blind Side. Un sueño posible
Jae Head, Quinton Aaron y Sandra Bullock
   La película tiene un momento muy confuso hacia el final, cuando las universidades, tras ver que Oher es un portento jugando al fútbol, se lo rifan. Empieza siendo gracioso, pero llega un momento que no sabes qué universidades han pasado por ahí y dura tanto que estás deseando que se decida de una vez. Y cuando elige una, hay un poco de suspense con las gorras de los equipos de tres universidades. Tal vez en Estados Unidos esa escena funciona, pero aquí es imposible saber a qué universidades pertenecen las viseras con sólo ver una letra bordada.
   Entre medias hay algún momento simpático, como cuando van de compras, cuando el hijo pequeño se pone de pie encima de las zapatillas de Oher cuando hace abdominales, cuando Bullock le explica cómo tiene que defender a su equipo (es lo mejor de toda la película), o cuando los entrenadores ven a Oher enfrentándose a otro y desenfundan los móviles a la velocidad del rayo. El resto es bastante gris y anodino.
   ¿Se merecía Sandra Bullock un Oscar por este papel? La respuesta es un rotundo y resonante nooooo; más teniendo en cuenta que Meryl Streep y Helen Mirren estaban nominadas por dos actuaciones geniales. No es que sea una mala actuación, es correcta, pero Bullock tiene poco peso, y ni tiene la fuerza que requería su personaje, ni está especialmente divertida. De hecho, aparece Kathy Bates y en cuatro planos demuestra que es mucho mejor actriz que Bullock.

sábado, 26 de junio de 2010

Vincere [6]

Cartel de Vincere
Vincere
(Italia, Francia, 2009, 128 min)
Dirección:
Marco Bellocchio
Guión:
Marco Bellocchio
Daniela Ceselli
Intérpretes:
Giovanna Mezzogiorno
Filippo Timi
Fausto Ruso Alesi
Michela Cescon
Pier Georgio Bellocchio
IMDb

“Vincere” es el último film del veterano Marco Bellocchio, y a pesar de tener buenas críticas, ni le ha ido bien con los premios, ni ha funcionado en taquilla como película de arte y ensayo que engancha a un público intelectual. Estuvo a concurso en Cannes el año pasado, y aunque estaba entre las favoritas para llevarse la Palma de Oro, se fue con las manos vacías. “Vincere” es muy irregular, pero sin duda es superior a “La cinta blanca”, que fue la ganadora, o “Un profeta”, que logró el Gran Premio del Jurado; dos películas mediocres que han arrasado en los premios y han encontrado su público intelectual (y miope). Injusticias del cine.
   “Vincere” comienza siendo un biopic de Benito Mussolini (Filippo Timi) durante los años 10, cuando va dando pasos para ascender al poder y conoce a Ida Dalser (Giovanna Mezzogiorno), con la que se casa y tiene un hijo. Un poco más adelante, Mussolini se casa con otra mujer, Rachele Guidi, y repudia a Ida. Una vez en el poder, Mussolini separa a Ida de su hijo, y la interna en un manicomio, donde no puede probar que es la primera mujer del Duce.
   Las dos partes de la película son tan distintas, y están tan diferenciadas, que “Vincere” parece dos films: uno muy torpe y frustrante, el otro con fallos, pero fascinante. La primera hora es enervante, con una falta de dirección tremenda. Da la sensación de que la película trata de la vida de Mussolini, ya que Ida siempre está en un segundo plano, y no entiendes que dedique tanto tiempo a Ida y Benito besándose y haciendo el amor. Además, muchos acontecimientos de la vida de Mussolini o los conoces, o no te enteras de que está pasando. Aparece un duelo, y todavía me estoy preguntado contra quién se enfrentaba y por qué; se ve a Mussolini quemando y arrojando documentos desde una balaustra, pero no sé qué estaba destruyendo. La historia del otro matrimonio está muy mal contada: de repente Ida se agobia mucho porque llega una mujer a ver a un Mussolini convaleciente, y dice ser su verdadera esposa. Ese momento, que si llega a estar bien preparado, sería muy potente, no tiene nada de fuerza porque lo suelta de golpe, y todavía te estás preguntando de qué va esa película.
Filippo Timi y Giovanna Mezzogiorno en Vincere
Filippo Timi y Giovanna Mezzogiorno
   Esa primera parte tiene una forma muy aparatosa, con una puesta en escena muy artificial, que a mí lo único que me provocaba era sacarme más y más de la película. Supongo que Bellocchio quería imitar estilísticamente la personalidad de Mussolini, que era un fantoche tan exagerado que parecía una caricatura (más adelante hay imágenes de archivo, y el Benzino Napaloni de “El gran dictador” era igual. Es inevitable pensar cómo los italianos se lo podían tomar en serio. Claro que ahora tienen a Silvio Berlusconi...). Los textos sobreimpresionados me agobian, o que Mussolini se ponga a cantar cuando estalla la Primera Guerra Mundial; y la escena del cine, con los espectadores cantando ópera, me parece ridícula. Ganas me daban de cambiarme de sala.
   La segunda hora es mucho mejor. Bellocchio sigue sin presentar bien a los personajes (¡lo que me costó saber que ese hombre calvo y con bigote era el hermano de Ida!), y sigue habiendo momentos que no están bien preparados o explicados (como cuando esconde unos documentos en un ave disecada, que luego no sirve para nada; o la monja que ayuda a Ida al final, donde era indispensable mostrar que se formaba una amistad para justificar lo que hacía); pero la historia de Ida tiene tanta fuerza, y Giovanna Mezzogiorno transmite tan bien la frustración de su personaje, que lo pasas por alto. Por fin la película se centra en lo que quiere contar y Bellocchio y una sobresaliente Mezzogiorno logran momentos de muchísima intensidad emocional. Formalmente, la película deja de hacer las cabriolas del principio.
   Supongo que a Bellocchio le atraía la idea de juntar estas dos tramas; pero el principio no funciona en absoluto. Si se hubiera centrado sólo en la historia de Ida Dalse, que de por sí es muy buena, “Vincere” sería mucho mejor.

miércoles, 23 de junio de 2010

La última estación [6]

Cartel original de La última estación
The Last Station
(Alemania, Rusia, Reino Unido, 2009, 112 min)
Dirección y guión:
Michael Hoffman
Intérpretes:
Helen Mirren
Christopher Plummer
Paul Giamatti
James McAvoy
Anne-Marie Duff
Kerry Condon
IMDb

El marzo pasado, Helen Mirren y Christopher Plummer estuvieron nominados al Oscar, como actriz principal y actor secundario, por esta película, adaptación de una novela de Jay Parini sobre los últimos días de León Tolstói. El film está dirigido por Michael Hoffman, que no tiene una filmografía muy brillante, y además de tener a esos dos actorazos en los papeles principales, también trabajan James McAvoy y Paul Giamatti, dos intérpretes muy buenos. Con ese reparto, no es de extrañar que lo mejor de “La última estación” sean las actuaciones.
   Vladimir Chertkov (Paul Giamatti), un ferviente seguidor de Tolstói (Christopher Plummer) y su filosofía, desea que el escritor ceda los derechos de autor de todas sus obras para que pasen a dominio público cuando muera. Sophia Toltaya (Helen Mirren), su mujer, se niega. Chertkov contrata a Valentin Bulgakov (James McAvoy) como nuevo secretario personal de Tolstói, y le exige que escriba todo lo que ocurre en la casa de los Tolstói y le mantenga informado.
   La película tiene dos tramas, que por interés, están completamente descompensadas, y por ello, “La última estación”, aún con momentos muy buenos, no logra ser un gran film. Por una parte está la historia de los Tolstói, un viejo matrimonio que no hace más que discutir, pero que aún se quiere y recuerda épocas bonitas del pasado, y Chertkov, que es más papista que el Papa e intenta poner en contra a León y Sophia para extender el tolstoismo por Rusia. Por otra, está la trama de Bulgakov, de cómo va cambiando su percepción del mundo y cómo se enamora de Masha (Kerry Condon). Así que mientras un amor viejo muere, otro joven nace.
Christopher Plummer y Helen Mirren en La última estación
Christopher Plummer y Helen Mirren
   El problema es que la primera trama es tan potente, que se come a la segunda; y llega un momento que cuando la película se desvía hacía Bulgakov, te estorba y tienes ganas de volver a los Tolstói. Helen Mirren y Christopher Plummer están soberbios y cuando se juntan, el film llega a alturas que no alcanza en ningún otro momento. A mi me encanta cuando se ponen a bailar con la gramola; cuando cacarean (sí, cacarean, y es muy tierno y divertido) y el final, que tiene mucha emoción.
   El gran conflicto de la película es qué va a pasar con los derechos de autor, por lo que cuando la narración pasa a Bulgakov, te da un poco igual qué le pueda pasar a ese personaje. Además, la chica de la que se enamora tiene unos cambios de humor bastante bruscos y la trama no avanza con mucha suavidad. McAvoy y Condon están muy bien, pero su historia es un estorbo (pero incluso aquí hay momentos geniales, como cuando Bulgakov pierde la virginidad).
   Hoffman tiene problemas para planificar y montar escenas con varios actores, como si le saturara tener muchas acciones al mismo tiempo y no supiera qué debería mostrar en cada momento. Varias veces se queda en la cara de alguno, mientras otro está diciendo algo importante, como si no supiera que con la planificación se refuerza las partes importantes. El caso más flagrante es cuando Sophia, tras haberse colado por el balcón, despotrica contra Chertkov y lo acusa de querer robar los derechos de autor de su marido. Esa frase, que resume el conflicto de la película, debería verse cómo la dice Helen Mirren; en cambio hay un plano de uno de los actores observando. Y muchas veces recurren al sonido para mostrar acciones porque han vuelto a cortar a un actor observando, como cuando Sophia cambia el disco en la gramola, o cuando tira algo por la ventana. Este tipo de fallos no hacen que una película sea mala, pero sí que sea menos efectiva.

martes, 22 de junio de 2010

El retrato de Dorian Gray [3]

Cartel de El retrato de Dorian Gray (2010)
Dorian Gray
(Reino Unido, 2009, 112 min)
Dirección:
Oliver Parker
Guión:
Toby Finlay
Intérpretes:
Ben Barnes
Colin Firth
Ben Chaplin
Rebecca Hall
Rachel Hurd-Wood
Caroline Goodall
IMDb

¿Por qué me da que a Oliver Parker le encanta Oscar Wilde? Debe de ser intuición masculina. Entre 1999 y 2009 dirigió siete films, tres de los cuales eran adaptaciones de Wilde: “Un marido ideal” en 1999, “La importancia de llamarse Ernesto” en 2002 y el año pasado, “El retrato de Dorian Gray”, la única novela de Wilde. Estas películas tienen unos repartos estupendos, y aquí cuenta con Ben Barnes (el príncipe Caspian de Narnia), Colin Firth, Ben Chaplin y Rebecca Hall.
   A finales del siglo XIX, un ingenuo Dorian Gray (Ben Barnes) llega a Londres, donde conoce a Lord Henry Wotton (Colin Firth), quien le mostrará los placeres ocultos de la gran ciudad. Basil Hallward (Ben Chaplin), un amigo de Wotton, pinta un retrato de Dorian, y éste un día ofrece su alma para poder permanecer tan joven como la imagen del cuadro. A partir de entonces, Dorian se dejará llevar por la mala vida y será el retrato el que envejezca y sufra las heridas de Dorian, mientras él permanece inmutable.
   Muy poco funciona en esta película. Dejando aparte el diseño de producción, que suele ser muy vistoso en los films de época, con esos decorados y trajes tan bonitos que te transforman al pasado, el trabajo de los secundarios, y alguna escena aislada, el resto es tremendamente acartonado.
   El diseño de producción no está mal, pero se nota que aquí no tenían el dinero de “Sherlock Holmes” o “El hombre lobo”, que son mucho más espectaculares. El presupuesto daba para un plano general de Londres al principio, y luego llenaban callejones de humo simulando que era la ciudad. De entre los actores, destaca Ben Chaplin, aunque Firth y Hall hacen buenos trabajos. Y de las escenas que funcionan, la mejor es cuando Dorian vuelve años después a Londres: entra en una sala con el mismo aspecto de siempre, y cuando se giran para verlo, todos los actores están envejecidos. La escena en la que ofrece su alma es efectiva, y las primeras mutaciones del cuadro funcionan.
Colin Firth y Ben Barnes en El retrato de Dorian Gray
Colin Firth y Ben Barnes
   Pero el resto no hay manera de creérselo. El guión tiene unas arritmias que te dan ganas de coger un desfibrilador y darle unas descargas a la pantalla. Durante toda la película los cambios de Dorian son muy bruscos, y hay veces que la narración se detiene, y otras que las tramas vuelan (el mejor ejemplo es el de la novia de Dorian). Supongo que el film debería ser sensual y decadente, pero no lo es en absoluto; y debería haber un aumento de la tensión por los secretos que oculta Dorian, aunque lo único que transmite es tedio. Además, de vez en cuando le falta centrarse en lo que quiere contar; supongo que Paker quería retratar la sociedad de la época con los comentarios cínicos de Lord Henry, pero lo hace tan pocas veces, que esa sociedad se vuelve invisible. O añades más escenas como esta, y hablas de la hipocresía de la Inglaterra victoriana, o las quitas por completo.
   Sin embargo, lo que hace que “El retrato de Dorian Gray” fracase estrepitosamente es Ben Barnes. No he visto a este actor en otras películas, pero aquí su actuación es terrible. No desentonaría con los secundarios de “Ágora”; si le pusiéramos en una escena con Toni Cantó, costaría saber qué actor es mejor. O bien no entendía el papel, o Parker le dirigió mal, o el chico es simple y llanamente malo. Verlo para creerlo. Y como es el protagonista absoluto, todas las escenas en las que sale tienen un regustillo a falso que ninguno de los secundarios puede salvar.

domingo, 20 de junio de 2010

PROYECTO NOVELA. 2- OLVIDANDO LO APRENDIDO

Portada de Guerra y paz, de León TolstoiEstoy contentísimo porque ya he logrado superar mi propio récord: con más de 15.000 palabras escritas, he batido las 9.500 palabras del relato más largo que había escrito en mi vida. En el proceso me he dado cuenta que necesito un mapa de lo ya escrito, que lo de escribir una novela es bastante más complejo que un cuento de 34 páginas. Tengo muy claro cómo va a acabar y las escenas claves que habrá a la mitad, pero teniendo una trama principal y tres secundarias, que se van influenciando mutuamente, necesito un croquis para que evolucionen bien. He sacado la escaleta de las escenas escritas, poniendo dónde se desarrollan, cuándo y quiénes aparecen y qué cosa fundamental ocurre, y las he subrayado con distintos colores, de acuerdo a qué trama pertenecen. Espero que me funcione para no perder el norte.
   Estoy pensado que voy a crearme fichas de los personajes. Los mamones se han reproducido como conejos, y aunque sé cómo son físicamente (no tengo problemas para visualizar escenarios y personajes. Supongo que sea consecuencia de mi cinefilia), se me olvidan nombres y apellidos. Si no lo controlo, esto va a parecer una novela rusa: cada personaje nombrado de varias formas. Podría decir que a veces utilizo el nombre propio, otras el apellido, otras el apelativo cariñoso, y otras el patronímico. Pero no, es que se me ha olvidado. Y ya que hago fichas, pondré detalles físicos, no vaya a ser que acaben siendo gemelos del monstruo de Frankenstein. Pero ojo, este es un detalle importante, las relleno después de haber escrito sobre el personaje en la novela, que no quiero ceñirme a la información fría de una ficha.
   Prometí que hablaría de las barreras que hay derribar para ponerse a escribir, y aquí va la primera.

OLVIDAR LO APRENDIDO

“No empecé a escribir novelas hasta que no hube olvidado todo lo que había aprendido en el colegio y el instituto”
JOHN GALSWORTHY

Yo en clases de literatura me agobiaba bastante. Me encantaba leer y quería escribir, aunque no me atrevía a hacerlo, por lo que pensaba que igual estudiar a los clásicos me diera alguna pista de cómo hacerlo; pero lo único que me transmitían esas clases era que nadie sabía por qué los GRANDES GENIOS DE LA LITERATURA escribían tan bien. A lo máximo que llegaban eran a describir un poco el estilo del autor y a qué corriente pertenecía. Y kilómetros y kilómetros de su vida y milagros, como si el secreto de su GRANDEZA se escondiera en una vida interesante. ¿Para qué hablar de estructura, de caracterización, de dosificación de información, o de la creación de emoción? Con lo fácil que lo tenían los profesores para ganarse el sueldo: repetir como un papagayo lo que decía Lázaro Carreter en el libro de texto y exigir a los alumnos que lo repitieran tan bien como ellos.
Ernest Hemingway
Ernest Hemingway
   Supongo que estos profesores cuando querían comprarse una novela, en la librería apuntaban los autores de posibles compras e iban a una biblioteca a estudiarse su vida, no fuera a ser que un libro que les había llamado la atención estuviera escrito por alguien con una vida poco interesante. Con el cine pasaría lo mismo, a ver si se iban a meter a ver una peli de alguien con una vida normal. Me alegro por ellos, que ahora con Google y la Wikipedia, se ahorran el viaje a la biblioteca.
   Tras varios años machacándome con estas clases, llegué a la conclusión de que lo de escribir era cuestión de talento innato: o nacías escritor o no tenían nada que hacer. Conclusión errónea. Escribir ficción es un arte que se aprende, del mismo modo que aprendes un idioma o a tocar un instrumento: gradualmente, dedicándole mucho tiempo y trabajando en ello todos los días. Hemingway decía de la escritura: “Todos somos aprendices de un oficio donde nunca nadie se vuelve maestro”. Lanzo una pregunta, ¿Galsworthy y Hemingway ganaron el Premio Nobel de Literatura? ¿Y tus profesores de literatura? Tú decides los consejos de quién seguir.
    A pesar de lo dicho, las clases de literatura eran altamente efectivas. Gracias a su persistencia, han logrado que mucha gente se lea la última novela de su vida en el instituto. Con una exquisita selección de obras no adecuadas para la edad de los alumnos, que se tenían que leer a la fuerza, esas clases han conseguido transmitir que leer... es un coñazo. Creo que hay una edad crítica, alrededor de los trece años (digo esta edad porque antes es normal regalar cuentos a los niños, aunque los adultos que los dan no toquen un libro ni por el forro. Es una convención social: los niños leen cuentos, los adultos no leen novelas. Lo de predicar en el ejemplo no se estila mucho), que o te enganchas a la lectura o no lo harás nunca; y la manera de hacerlo es que te dejen elegir los libros que quieres leer, encontrando aquellos autores con los que realmente conectas, independientemente de su valor literario. En mi caso, aparte de tener unos padres muy lectores, me salvó Stephen King, un escritor al que tengo mucho cariño porque fue el primero que me enseñó que las novelas eran mágicas. Todavía sigo leyéndolo regularmente. A un amigo mío le pasó lo mismo con Agatha Christie. La cuestión es encontrar un libro del que te enamores, que te importe tanto qué va a pasar a continuación, qué les va a suceder a los personajes, que estés pensando cuándo podrás seguir leyéndolo. Es como una droga, si con esa edad das con un libro que te transmita eso, te pasarás el resto de la vida leyendo. Si te endilgan la jocosa “Rinconete y Cortadillo”, del genio Miguel de Cervantes Saavedra, ya te digo yo lo que vas a leer el resto de tu vida. Supongo que las dos últimas generaciones de adolescentes sean más lectoras que la mía gracias a J. K. Rowling y a Stephenie Meyer. Son muy bienvenidas estas autoras.
Stephen King
Stephen King
   Volviendo a lo que nos importa, lo que dice Galsworthy es fácil de hacer; dudo que nadie recuerde algo de esas clases soporíferas (si dieran en la educación obligatoria clases de sexualidad del mismo modo y con la misma asiduidad que las clases de literatura, la humanidad estaría en vías de extinción); en cuanto a lo de Hemingway, hay que ponerse manos a la obra.
   Dorothea Brande proponía un ejercicio muy bueno en “Becoming a Writer”, una guía de cómo escribir ficción publicada por primera vez en 1934 y que todavía se edita regularmente. Lo primero que tienes que hacer por la mañana, antes de hablar o de leer nada, es sentarte delante del ordenador (bueno, ella decía máquina de escribir) y ponerte a escribir lo que te venga a la cabeza, sin censurarte y sin preocuparte de lo que escribes, porque no se lo vas a enseñar a nadie. Así lo haces día a día, y además de practicar lo de teclear, estarás llamando al subconsciente, que es fundamental para escribir ficción. Te forzarás a tener una rutina y te irán surgiendo ideas para cuentos. Y te aseguro que siempre tendrás cosas que contar.
   Yo ya no escribo justo después de levantarme, pero lo hago antes de ponerme con la novela. Escribo lo que me da la gana, y no me preocupo por faltas de ortografía o errores gramaticales. Escribo y punto. Así me sirve de calentamiento para teclear y para despertar mi parte creativa. Comienzo contando lo que me ha pasado el día anterior y después le voy dando vueltas a la novela. Como en la anterior jornada he dejado de escribir antes de agotarme, sabiendo qué va suceder a continuación, sin darme cuenta, mi subconsciente ha estado trabajando en cómo continuar más allá de lo que sé o mejorar lo escrito (suena esquizofrénico. Prometo hablar de los dos hemisferios del cerebro en alguno de estos artículos), y en el diario me pongo a hablar conmigo mismo sobre lo que podría pasar. Es una técnica que he copiado de David Morrell, el padre de Rambo, que tiene un libro excelente lleno de reflexiones sobre la escritura: “Lessons From a Lifetime of Writing”, o la edición actualizada, “The Succesful Novelist”. Y vaya si funciona.
   Te recomiendo que te pongas a escribir un diario hoy mismo. Antes de que me pusiera a ello, me decías “diario” y yo pensaba en una niña a punto de entrar en la pubertad que se enamoraba de un chico que no le hacía caso... Pero es una gran herramienta. Piensa que allí empezarás a afinar tu prosa. Estarás escribiendo todos los días, no te costará mucho, te surgirán ideas, y algo importantísimo, estarás haciendo que salga tu propia voz. Y te puedes poner los ejercicios que te dé la gana, como describir emociones o un lugar físico. Y sin agobiarte, porque nadie lo va a ver, y no hay forma de equivocarse.
   Y luego, aquí tienes una página con ideas: http://www.creativewritingprompts.com// Si no puedes hacer una al día porque tienes una vida muy ajetreada, haz una cuando puedas, fines de semana o vacaciones. La imaginación es un músculo que se atrofia, y con estos ejercicios estás volviendo a ponerla a punto.
Curva de aprendizaje
Curva de aprendizaje
   Antes de despedirme, quiero recomendaros un par de libros que no tienen que ver con la escritura. El primero es “Mastery”, de George Leonard. En él habla de cómo aprenden las personas nuevas habilidades, y cuál es el camino correcto para dominarlas. En el gráfico se ve bien: hay una llanura, y de repente, una pequeña colina, y luego otra llanura. Para dominar algo tenemos que pasar largos periodos en los que parece que no avanzamos (la llanura), y sin darnos cuenta, damos un salto enorme (la colina), para entrar en otra llanura. El truco es disfrutar de la llanura. En este caso, escribes porque te gusta mucho, no porque a los seis meses vas a escribir un best-seller que te dará riquezas más allá de la avaricia, y sabes que el objetivo es disfrutar del proceso de aprendizaje, que nunca acaba. Cómprate este libro y aplícalo a todas la facetas de la vida. Se acabarán las frustraciones.
Portada de La ciencia de la felicidad, de Sonja Lyubomirsky   El otro es “La ciencia de la felicidad” (“The How of Happiness”) de Sonja Lyubomirsky. Esta mujer es profesora de psicología de la Universidad de California, y decidió estudiar qué factores conducían a la felicidad. Aquí hay un vídeo de una entrevista que le hicimos Burbuja Films cuando se celebró el II Congreso de Inteligencia Emocional, en el que habla de la felicidad. En el libro ofrece doce estrategias para ser más feliz, con conclusiones sacadas de estudios científicos. Hay un test para saber cuáles son las cuatro que más te convienen (yo saqué la máxima puntuación en “Comprometerte con tus objetivos”, y nota negativa en “Practicar la religión y la espiritualidad”). La que nos importa es la de “Comprometerte con tus objetivos”. Además de la necesidad de buscarte objetivos que sean importantes para ti, Lyubomirsky explica que es fundamental dividirlos en pasos que vas a ir dando poco a poco. Así que nada de metas a corto plazo, a disfrutar del camino. Esa cámara llena de dinero en la que zambullirte debe esperar... para siempre. En el libro Lyubomirsky cuenta que la gente feliz vive más, y es más creativa, ahí tienes otros motivos para leerlo. Yo puedo asegurar que funciona.
   Todavía quedan más barreras que derribar. ¿Cuáles? Tendrás que esperar hasta el siguiente artículo.

Recomendaciones:
   -Libros de texto de literatura. Si todavía tienes alguno, échalos al contenedor de reciclaje. Ayudarás a que la selva amazónica... se destruya algo más tarde. ¿Ves cómo al final valían para algo?
  
   -“Becoming a Writer”, de Dorothea Brande. Un librito lleno de consejos con mucho sentido común.
   Consíguelo en Amazon.es o en Iberlibro.com
  
   -“Lessons From a Lifetime of Writing”, o la edición actualizada, “The Succesful Novelist”, de David Morrell. Una mezcla de memorias y consejos para escritores de ficción por el padre de Rambo. Tiene un capítulo muy interesante (todos los son) sobre el funcionamiento de Hollywood. Que salgan películas buenas de allí es cuestión de suerte.
   Consíguelo en Amazon.es o en Iberlibro.com
  
   -“Mastery”, de George Leonard.
   Consíguelo en Amazon.es o en Iberlibro.com
  
   -“La ciencia de la felicidad” (“The How of Happiness”) de Sonja Lyubomirsky.
   Consíguelo en Amazon.es o en Iberlibro.com
  
   - http://www.creativewritingprompts.com/ ¿No escribes porque no se te ocurre nada? Ya no tienes excusas.

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Anterior artículo: 1- Haciendo realidad los sueños

jueves, 17 de junio de 2010

El Señor de los Anillos: El Retorno del Rey [9]

Cartel original de El Señor de los Anillos: El Retorno del Rey
CINEFILIA
The Lord of the Rings: The Return of the King
(Nueva Zelanda, EE.UU., 2003, 201 min)
Dirección:
Peter Jackson
Guión:
Fran Walsh
Philippa Boyens
Peter Jackson
Intérpretes:
Elijah Wood
Sean Astin
Viggo Mortensen
Ian McKellen
Dominic Monaghan
Billy Boyd
John Rhys-Davies
Orlando Bloom
Andy Serkis
Liv Tyler
Bernard Hill
Hugo Weaving
Miranda Otto
Cate Blanchett
Ian Holm
IMDb

La única duda que quedaba en diciembre de 2003, cuando “El Retorno del Rey” se estrenó, era saber si la película que cerraba la trilogía iba a cumplir las expectativas. Tras haber dirigido dos largometrajes notables, Peter Jackson tenía que lograr que el capítulo final fuera al menos igual de espectacular que los anteriores y que cerrara las tramas satisfactoriamente. Y lo logró. “El Retorno del Rey” fue la que mejores críticas recibió de las tres; se convirtió, tras “Titanic”, en la segunda película en superar la barrera de los 1.000 millones de dólares de recaudación mundial (ahora mismo, con casi 1.120 millones, es la tercera más taquillera de la historia, sólo por detrás de “Avatar” y "Titanic"); y en marzo de 2004 hizo pleno ganando 11 Oscars de 11 nominaciones: Mejor Película, Director, Guión Adaptado, Música, Canción, Efectos Especiales, Dirección Artística, Vestuario, Maquillaje, Mezclas de Sonido, y Montaje. “El Retorno del Rey” es la película con más Oscars de la historia junto con “Titanic” y “Ben-Hur”, y según mi opinión, el último gran film en llevarse el de Mejor Película.
   (El 2 de marzo de 2004, Ángel Fernández-Santos, por aquel entonces el crítico más prestigioso de España, comentaba en el “El País”, el periódico de mayor tirada, la 76ª edición de los Oscars, con los que no estaba muy de acuerdo: “Y más sombra de incompetencia que añadir al caso si reparamos en que la brillante y eficaz, pero truculenta y efectista fotografía de Anillos usurpó el premio a las -muy superiores y mucho más difíciles de organizar- calidades fotográficas de La joven de la perla”. Las opiniones son libres, y esta estaría muy bien si “El Retorno del Rey” hubiera ganado el premio a Mejor Fotografía, pero ni siguiera estuvo nominada –lo ganó “Master and Comander”-. Esto es rigor periodístico y lo demás es cuento. Aquí el artículo íntegro.)
Fotograma de El Señor de los Anillos: El Retorno del Rey   En “El Retorno del Rey” Gollum sigue guiando a Frodo y Samsagaz a Mordor, al tiempo que el resto de la Comunidad se reúne con Merry y Pippin en Isergand, donde recuperan el palantír con el que Saruman se comunicaba con Sauron. En Edoras, Pippin roba el palantír a Gandaf para echar un vistazo, y tras casi morir en el intento, cuenta que ha visto en una visión un árbol blanco en llamas, lo que le da una pista a Gandaf de que Sauron va a atacar Minas Tirith, capital de Gondor. Théoden se niega a acudir al rescate de Gondor, por lo que Gandaf y Pippin parten a Minas Tirith para que el senescal pida ayuda (si no has visto la película, no te habrás enterado de la misa la media de esta sinopsis con tanto nombre marciano).
   “El Retorno del Rey” tiene la fuerza de una avalancha. Durante seis horas “El Señor de los Anillos” ha estado cobrando velocidad, preparando las tramas para llegar al gran final, que es impresionante. Jackson consigue que incluso habiendo cerrado “Las Dos Torres” con una batalla apabullante, la Batalla de los Campos de Pelennor sea completamente original y que la supere en espectacularidad. Para llegar allí, en la primera parte de este film las tramas siguen complicándose, al tiempo que se ve perfectamente cómo se está preparando Sauron para el enfrentamiento final, subiendo la tensión por momentos.
   Jackson sigue deslumbrando con un sentido de lo maravilloso sobresaliente. Durante las tres películas ha presentado personajes y lugares que dejan con la boca abierta al espectador. Aquí muestra el Ejército de los Muertos y Minas Tirith (las presentaciones de ambos son geniales: la una es muy inquietante, dentro de una cueva; y la otra tiene muchísima emoción, con Gandaf cabalgando a la cumbre); y utiliza animales que ya había presentado pero no usado, como los olifantes. Antes de la batalla, hay momentos muy emocionantes, como cuando Elrond le entrega a Aragorn la espada Andúril; o cuando se van encendiendo las pilas de leña para que Rohan acuda a socorrer a Gondor (una secuencia que tiene planos tan generales, que solo se ven bien en una pantalla muy grande). Y la batalla en sí tiene momentos muy originales y un ritmo perfecto. A esas alturas el espectador conoce a los personajes y el montaje paralelo va saltando de uno a otro. La secuencia, que es larguísima, aguanta porque las acciones están cambiando constantemente, y Jackson pasa de grandísimos planos generales, que muestran todo el campo de batalla, a acciones individuales, que crean empatía en el espectador. Al tiempo, Frodo continúa el camino, y hay una secuencia brillante y muy imaginativa con una araña gigante. Es difícil que esta parte no te deje sin aliento.
Viggo Mortensen en El Señor de los Anillos: El Retorno del Rey
Viggo Mortensen
   Lo que más se ha criticado de esta película es su final. Una vez que se resuelve el conflicto del Anillo, el film tarda media hora en acabar. A mí no me parece mal. Si tenemos en cuenta que llevamos 8 horas y media viendo “El Señor de los Anillos”, qué menos que dedicarle 30 minutos para cerrar las tramas que faltaban y despedirse de los personajes. Además, esa media hora es pura emoción que, al menos en mi caso, funciona perfectamente (hay varias muestras de lo buen director que es Jackson: el encadenado a negro cuando Frodo y Sam están en una roca, rodeados de lava, para jugar con la incertidumbre que siente el espectador; o cuando Frodo se reúne con la Compañía, en donde las personas van entrando de una en una, y el último es el más importante; o el final, donde Jackson se guarda hasta el último minuto el destino de Frodo. El cine es un artificio, y un buen director sabe cómo manipular la información para lograr un mayor efecto dramático).
   Lo único que no me gusta de este peliculón es la parte del senescal de Gondor, que es demasiado exagerada. Vale que esté loco, pero es que a veces actúa como si no tuviera ojos en la cara (¿cómo no se da cuenta que su hijo está vivo?), y su muerte me parece ridícula (¿por qué hay una abertura a tanta altura?). Pero incluso allí, hay un momento excelente, cuando manda a su hijo a Osgiliath; comienza con una procesión a cámara lenta de los caballeros que se dirigen a una muerte segura, y acaba con Pippin cantando una canción, donde hay un detalle genial de montaje: un inserto de la boca del senescal escurriéndosele jugo de tomate justo en el momento en el que matan a los jinetes.
   Con “El Retorno del Rey”, Peter Jackson cerró con broche de oro una trilogía extraordinaria. Ahora que Guillermo del Toro, que no era una mala elección, se ha salido del proyecto, cruzo los dedos por que el neocelandés dirija “El Hobbit”, que siempre ha sido el mejor para realizar esas películas.

Calidad del blu-ray:
Es similar al de “Las Dos Torres”. Los planos generales tienen mucha profundidad y definición; se ven perfectamente las texturas de los trajes y objetos, y el cutis de los actores. Los colores son brillantes y bien saturados, los negros tiene profundidad y los blancos no están quemados. Hay muy pocos filtros para resaltar bordes y el conjunto tiene aspecto cinematográfico.
   La edición británica sólo trae el audio y subtítulos en inglés.

viernes, 11 de junio de 2010

El Señor de los Anillos: Las Dos Torres [8]

Cartel original de El Señor de los Anillos: Las Dos Torres
CINEFILIA
The Lord of the Rings: The Two Towers
(Nueva Zelanda, EE.UU., 2002, 179 min)
Dirección:
Peter Jackson
Guión:
Fran Walsh
Philippa Boyens
Stephen Sinclair
Peter Jackson
Intérpretes:
Elijah Wood
Sean Astin
Viggo Mortensen
Ian McKellen
Bernard Hill
Christopher Lee
Orlando Bloom
Billy Boyd
Dominic Monaghan
John-Rhis Davis
Andy Serkis
Miranda Otto
Brad Dourif
Liv Tyler
Hugo Weaving
Cate Blanchett
IMDb

Cuando en 1997 Peter Jackson y Fran Walsh comenzaron la adaptación de “El Señor de los Anillos”, el proyecto sólo comprendía dos películas, por lo que decidieron que partes de “Las Dos Torres” pasarían a “La Comunidad de Anillo”. A mediados de 1998 Miramax, que ya se había gastado 15 millones de dólares, les impuso que sólo se hiciera un film de dos horas. Jackson hizo las maletas y se plantó en Hollywood para buscar financiación, mostrando un vídeo de 35 minutos del trabajo realizado. New Line Cinema se metió en el proyecto y decidió que ya que la novela tenía tres partes, la adaptación cinematográfica debían ser tres films.
Viggo Mortensen, Orlando Bloom e Ian McKellen en El Señor de los Anillos: Las Dos Torres
Viggo Mortensen, Orlando Bloom e Ian McKellen
   “Las Dos Torres” era el libro más difícil de adaptar. No tenía ni un principio, ni un final, ni una dirección clara; simplemente era lo que pasaba entre “La Comunidad del Anillo” y “El Retorno del Rey”, pero para hacer una película independiente, esos aspectos no podían quedarse así. La obra de Tolkien está dividida en dos partes: la guerra en Rohan; y luego el viaje de Frodo y Samsagaz a Mordor. Los guionistas fueron alternando las tramas y movieron elementos a otras partes: la muerte de Boromir pasó al final de “La Comunidad del Anillo”, para que acabara con un clímax; y Ella-Laraña pasó a la última película, para que no hubiera demasiados picos de interés al final de este film. Dejaron claro una alianza entre las torres de Saruman y Sauron (en la novela no se sabe qué dos torres son las del título), y la batalla del Abismo de Helm sería el colofón final.
   “Las Dos Torres”, con una recaudación mundial de 925 millones de dólares, superó a “La Comunidad del Anillo” y se convirtió en la más taquillera de 2002, a pesar de la dura competencia de “Harry Potter y la cámara secreta”, “Spiderman”, o “Star Wars: Episodio II. El ataque de los clones”. El film tuvo unas críticas excelentes y estuvo nominado a 6 Oscars, incluido Mejor Película, de los que ganó el de Mejores Efectos Especiales y Mejor Montaje de Sonido.
   “Las Dos Torres” tiene tres tramas que van alternándose. Frodo y Samsagaz, de camino a Mordor, se encuentran a Gollum, un ser deforme que fue el anterior dueño del Anillo, quien les indicará cómo llegar a su destino. Merry y Pippin se libran de los orcos que los habían secuestrado y conocen a Bárbol, una especie de árbol andarín. Y el resto de la Comunidad ayuda al pueblo de Rohan, el cual se refugia en el Abismo de Helm cuando se ve asolado por un el ejército de orcos que ha creado Saruman.
   La película mantiene el mismo estilo hinchado de la primera parte, con grandes movimientos de cámara sobre las maquetas, muchos planos aéreos, steady-cam, grandes planos generales y la música atronadora de Howard Shore. Y como en la primera parte, funciona. Jackson sigue creando un mundo muy real, y muestra nuevas criaturas y lugares que deslumbran al espectador. Y este film, plano a plano, está mejor montado que “La Comunidad del Anillo”, donde había algún corte feo y a veces (muy pocas), planos demasiados cortos. Aquí los juegos de miradas son sobresalientes (se nota especialmente en la parte de Rohan, cuando Théoden está poseído por Saruman), y juegan muy bien con el ritmo de las conversaciones. El momento en el que Frodo le dice a Gollum que sabe que antes se llamaba Sméagol, es de quitarse el sombrero. Lo que me lleva a la economía del cine. La historia de amor entre Aragorn y Éowyn está contada con muy pocos planos, y el espectador sabe el dilema que tiene que afrontar Aragorn porque en montaje juntan planos de Éowyn riéndose y mirando a Aragorn con un flashback de Arwen.
   Ojo, que llega Carlos del Destripador y cuenta demasiado.
Gollum (Andy Serkis) en El Señor de los Anillos: Las Dos Torres
Gollum (Andy Serkis)
   De todas las tramas, la más floja es la de Frodo. La aparición de Gollum, que supuso un salto enorme en los efectos especiales, sigue aguantando bien el paso del tiempo. Tiene una escena muy buena en la que habla consigo mismo y muestra las dos personalidades que tiene (curiosamente, ese mismo año Sam Raimi hizo algo parecido en  “Spiderman”, con Willem Dafoe y un espejo, pero la de Jackson es más imaginativa). Pero el resto no tiene mucho sentido. Gollum les conduce a la Puerta Negra para dar media vuelta y buscar otro camino que él conoce, y lo intentan justificar diciendo Gollum que no le había preguntado antes por ese otro camino. Entonces Jackson mete una de esas escenitas que a mi tan poco me gustan para crear suspense. Y cuando les captura Faramir, además de ser confuso porque todavía no se ha mostrado Gondor y es fácil perderse con tantos personaje y lugares, al final no lleva a nada. Faramir les suelta ¿porque se vuelve bueno de repente?, y los hobbies están casi como al principio de la película. Además, en la escena de la Ciénaga de los Muertos, los planos medios cantan muchísimo que es un decorado, al igual que al final, que se nota que las ruinas son cartón-piedra y el fondo digital.
   La parte de Merry y Pippin está mejor. El principio, durante la huída de los orcos, la acción está muy forzada, y Jackson no es nada honrado cuando parece que a Pippin un caballo le ha aplastado la cabeza, mostrado desde un plano subjetivo del hobbit. Pero luego mejora. El Bárbol está muy bien hecho, aunque los fondos con croma, cuando hay primeros planos de él en movimiento, se notan demasiado. Esa trama, que es donde menos acontecimientos suceden, acaba muy bien: la destrucción de Isengard, aparte de ser muy espectacular, tiene muchísima emoción.
   Sin embargo, la mejor parte es la de la guerra de Rohan, que es la columna vertebral de esta película. Jackson cuenta muchísimas cosas, sin que nunca resulte confuso, y transmite muy bien la sensación de que la situación de la Tierra Media empeora por momentos. Lo único que no me gusta es la presentación de Gandaf, que está muy estirada y Jackson utiliza la voz de Christopher Lee para crear suspense, aparte de que la sorpresa ya estaba desvelada en el trailer y el cartel de la película; cuando Aragorn se despeña, en donde Jackson vuelve a jugar con que uno de los protagonista muerto; y la parte de Arwen, que me sigue pareciendo muy cursi (el plano en el que el cadáver de Aragorn se transforma en piedra no puede ser más digital).
Fotograma de El Señor de los Anillos: Las Dos Torres
   Pero el resto es magnífico, logrando Jackson un equilibro entre las espectacularidad y la emoción, con una construcción de la tensión excelente. El exorcismo de Théoden te deja clavado en la butaca, y Jackson crea empatía por el pueblo de Rohan mostrando a niños, mujeres y ancianos. La batalla del Abismo de Helm es impresionante no sólo por lo aparatosa que es, sino también por el ritmo que tiene. Jackson la prepara muy bien (se puede decir que lo venía haciendo desde la creación del Uruk-hai en “La Comunidad del Anillo”, donde uno solo daba mucha guerra), y estira muy bien el comienzo de la batalla. Comienza de forma genial con ese hombre al que se le escapa la flecha. Y luego, hay muchísima variación en los acontecimientos, con cambios de ritmo, mezclando humor con tragedia, impresionantes planos generales con acciones individuales, con mezclas de sonido y música que están constantemente cambiando con altibajos, para que una secuencia tan larga aguante (y vaya cómo lo hace) sin aburrir al espectador. Y cuando llega Gandaf con refuerzos, en plan Séptimo de Caballería, te dan ganas de levantarte y aplaudir.
   A pesar de sus fallos, “Las Dos Torres” es una secuela admirable.

Calidad del blu-ray:
Sé que no tiene ninguna lógica, pero la copia es mucho mejor que la de “La Comunidad del Anillo”. Los planos generales tienen más nitidez, los negros tienen mucha profundidad y los blanco no parecen video. Las imágenes tiene más profundidad y el conjunto tiene aspecto cinematográfico. Alguna vez, tiene filtros para resaltar contornos, pero es muy poco. Hay gente que se queja de que con la alta definición los efectos especiales se notan más. Es mentira. Todos los defectos que indico arriba, se ve perfectamente en el dvd. Lo que pasa es que hace unos años no nos dábamos cuenta de esas cosas.
   La edición británica sólo trae el audio y los subtítulos en inglés.

domingo, 6 de junio de 2010

El Señor de los Anillos: La Comunidad del Anillo [8]

Cartel original de El Señor de los Anillos: La Comunidad del Anillo
CINEFILIA
The Lord of the Rings: The Fellowship of the Ring
(Nueva Zelanda, EE.UU., 2001, 178 min)
Dirección:
Peter Jackson
Guión:
Fran Walsh
Philippa Boyens
Peter Jackson
Intérpretes:
Elijah Wood
Ian McKellen
Viggo Mortensen
Sean Austin
Sean Bean
Billy Boyd
Dominic Monaghan
Liv Tyler
John-Rhys Davies
Orlando Bloom
Cate Blanchett
Christopher Lee
Hugo Weaving
Ian Holm
IMDb

Tengo que empezar esta crítica con una nota: estoy revisando las versiones cinematográficas, no las infinitas versiones extendidas. Peter Jackson, en una entrevista a Ign (aquí en inglés) en 2003 lo dejó bien claro: “Las versiones cinematográficas son las versiones definitivas. Considero los montajes extendidos como novedades para los fans que realmente quieren ver material extra” y “las versiones cinematográficas están realizadas con mucho cuidado. Pasamos un año entero intentando conseguir el mejor montaje posible. Hago los montajes extendidos porque tenemos 30-40 minutos de metraje que le interesa a la gente, fans de los libros”. Mi experiencia con las versiones extendidas es que me aburría tanto que no hacía más que ver fallos: “qué fotografía más chillona”; “cómo cantan los píxeles”; “qué ritmo más malo”; “qué escena más torpe”, “qué cursilada”, “tengo el cuerpo entumecido de pasar tanto rato sentado”. Aparecerían escenas de los libros, y profundizaría más en los personajes, pero el ritmo era terrible y perdía muchísima emoción. Lo único bueno de las versiones extendidas eran los extras que traían, que repasaban TODO sobre la realización de la trilogía. Pero sin duda, las versiones buenas, son las cinematográficas.
   En 1997, Peter Jackson se embarcó en uno de los proyectos cinematográficos más ambiciosos de la historia del cine cuando junto con su mujer, Fran Walsh, se puso a escribir la adaptación del mamotreto “El Señor de los Anillos” de J. R. R. Tolkien, una novela de fantasía de 1.500 páginas que menos entretenida, es cualquier cosa (Tolkien sería excelente creando culturas, mundos y lenguas, pero era un narrador pésimo).
Sean Austin y Elijah Wood
en El Señor de los Anillos: La Comunidad del Anillo
Sean Austin y Elijah Wood
   Tras varias negociaciones, Jackson consiguió casi 300 millones de dólares para financiar tres films, que para ahorrar costes, se filmaron simultáneamente en Nueva Zelanda. Era una decisión arriesgada, ya que si el primero pinchaba en taquilla, tendría dos fracasos muy caros en la recámara. Las películas se estrenaron de forma simultánea en todo el mundo en Navidad de 2001, Navidad de 2002 y Navidad de 2003, dándole tiempo a Jackson, entre año y año, a rodar planos que faltaban y acabar la posproducción de las películas restantes.
   En diciembre de 2004, ocho años después del inicio del proyecto, Peter Jackson acababa su obra magna con el lanzamiento del dvd de la versión extendida de “El Retorno del Rey”. Para entonces, la trilogía se había convertido en un clásico moderno, ganando 17 Oscars de 30 nominaciones, cosechando excelentes críticas y reventando taquillas (es la trilogía más taquillera de la historia, con casi 3.000 millones de dólares recaudados en todo el mundo). Peter Jackson subió muchísimo el listón de los efectos especiales, plasmando una Tierra Media y todos sus habitantes de forma muy convincente, y demostró que los blockbusters para que dieran dinero, no hacía falta que se infantilizaran, y que el cine comercial podía ser de mucha calidad.
   El viaje comienza con “La Comunidad del Anillo”. El hobbit Frodo Bolsón (Elijah Wood) hereda de su tío Bilbo (Ian Holm) un anillo del que depende el futuro del mundo. El anillo perteneció milenios atrás a Sauron, quien lo forjó para dominar la Tierra Media. Sauron ha resucitado y la única manera de acabar con su poder es destruyendo el anillo en el Monte del Destino, donde se creó. Frodo y tres amigos emprenden camino, y en Rivendel se crea una alianza de los cuatro hobbits (Wood, Sean Astin, Billy Boyd y Dominic Monaghan) con dos hombres (Viggo Mortensen y Sean Bean), un enano (John-Rhys Davies), un elfo (Orlando Bloom) y un mago (Ian McKellen), llamada la Comunidad del Anillo, que ayudará a Frodo a lograr su cometido.
   La película comienza con un prólogo impresionante que ya indica que lo que vas a ver es ENORME, con una fuerza y una claridad narrativa... de las que Tolkien era incapaz. En cinco minutos cuenta miles de años, presenta la Tierra Media, y por qué el Anillo es tan peligroso. Cuando comienza la historia en sí, Jackson sorprende al espectador con un diseño de producción sobresaliente, con decorados y maquetas que transmiten un mundo muy real, y con seres de distintos tamaños. Y durante las siguientes tres horas de película, Jackson mantiene la atención del espectador en todo momento gracias a un ritmo excelente, a un sentido de lo maravilloso deslumbrante, y a una narración muy buena.
Christopher Lee en El Señor de los Anillos: La Comunidad del Anillo
Christopher Lee
   Al principio Jackson dedica varios minutos a dejar claro que ese anillo es muy peligroso, y que sólo Frodo puede acabar con él. Y una vez que se establece la misión, Jackson va alternando escenas íntimas con momentos muy espectaculares; secuencias de acción con partes más relajadas para dejar respirar al espectador y profundizar en la relaciones entre los personajes. La película transmite muy bien que la oscuridad se extiende por la Tierra Media, lo que da sentido de urgencia, para que el espectador nunca se relaje.
   El film es muy ampuloso, y no digamos la banda sonora de Howard Shore, pero en un proyecto tan grande como éste, ése es el estilo adecuado. Hay movimientos de cámara muy espectaculares de las miniaturas, planos aéreos de los decorados y de los campos de batalla, lo que le da grandiosidad al conjunto. En los interiores Jackson utiliza bastante la steady-cam, lo que le da mucho dinamismo.
   Jackson prepara muy bien los momentos, se los va guardando y creando expectación, y cuando los desarrolla, deslumbra con escenas muy espectaculares e imaginativas. Fijaos en la aparición de los orcos en Moria, o el Balrog, y sabréis a qué me refiero. O las apariciones de los Nazgûl. O la creación del Uruk-hai.
   Parte del éxito de esta películas se debe a su reparto. Supongo que además de en base a su talento, los eligieron por su físico, y todos encajan a la perfección en su papel. De hecho, para muchos de los actores, la trilogía supuso la culminación de su carrera, y después de conseguir trabajos en otros proyectos gracias a “El Señor de los Anillos”, han desaparecido.
Fotograma de El Señor de los Anillos: La Comunidad del Anillo
   Los efectos especiales digitales, que son los que peor aguantan el paso del tiempo, aún se mantienen bien. Los planos de los actores reducidos todavía funcionan, y los monstruos no están mal; mucho peor son la minas de Moria, que se nota tanto que parece un vídeo-juego, o cuando los protagonistas se vuelven digitales luchando contra el troll, en donde sus movimientos son demasiados forzados y rápidos.
   Lo que no me gusta de esta película es que a veces a Jackson se le va la mano con el azúcar en la historia de amor entre Aragorn y Arwen, y hay planos muy cursis (los que más dentera dan son cuando están encima de un puente, por la noche). Y que queriendo mantener la tensión a toda costa, a veces se pasa creando suspense (ojo, que aquí viene Carlos el Destripador): el ataque de los Nazgûz en Bree, con ese montaje paralelo tan engañoso; los tres ataques a Frodo, especialmente el de los Nazgûz y el troll, que los estira demasiado, cuando es obvio que Frodo no ha muerto; el ahogamiento de Samsagaz al final; o la muerte de Gandalf, que buscando la emoción, convierte la escena en increíble (¿por qué no corrieron a ayudarlo?). Y el final no tiene ningún sentido: los miembros que quedan de la Comunidad deciden ir a salvar a dos hobbits, que no tienen ninguna importancia, mientras que dejan que Frodo, del que depende el destino del mundo, se las apañe solo. Claro que esto fue idea de Tolkien.
   “La Comunidad del Anillo” acabó recaudando 870 millones de dólares en todo el mundo, convirtiéndose en la segunda película más taquillera de 2001, sólo superada por “Harry Potter y la Piedra Filosofal”. Estuvo nominada a 13 Oscars de los que ganó 4: Fotografía, Efectos Especiales, Maquillaje y Música. Incomprensiblemente, perdió los premios gordos frente a “Una mente maravillosa”, una mediocridad del mediocre Ron Howard.

Calidad del blu-ray:
En la página oficial de la trilogía (http://www.lordoftherings.net/) se jactan de haber empleado cien horas en restaurar las películas para su lanzamiento en blu-ray, bajo la supervisión de Peter Jackson y Andrew Lesnei, el director de fotografía. Ni que fuera “Lo que el viento se llevó”. Las películas ya estaban digitalizadas, y lo único que habrán hecho es retocar el color, para que quede lo mejor posible en alta definición. Y cien horas en posproducción significa muy poco trabajo.
   “La Comunidad del Anillo” es un poco decepcionante. El sonido es excelente, con unas mezclas sin pérdida 6.1; pero la imagen no es tan buena. Se nota que es blu-ray porque es mucho más nítido que el dvd, y puedes ver la textura de las ropas y los decorados, pero mucha veces la imagen tiene aspecto de vídeo, especialmente en los blancos, donde se notan más los filtros para resaltar bordes. Sorprendentemente, las otras dos partes, se ven mejor.
   La edición británica sólo trae el audio y los subtítulos en inglés.

jueves, 3 de junio de 2010

PROYECTO NOVELA. 1- HACIENDO REALIDAD LOS SUEÑOS

He comenzado a escribir una novela y voy a ir contando en mi rincón su progreso, las dificultades que voy encontrado en el camino y cómo las soluciono. Lo hago por dos motivos: primero, para forzarme a acabarla; y segundo, para animar a gente que sienta el gusanillo de escribir ficción y nunca se ha atrevido a hacerlo. ¡Chicos, si yo estoy escribiendo una novela, vosotros también podéis!

Sophie King
Sophie King
   En cuanto a lo primero, hace poco leí en la página de Sophie King sobre cómo escribir tu primera novela (aquí en inglés) que la diferencia entre un escritor publicado y uno sin publicar era que el primero nunca abandonaba, a lo que añadía King que el autor publicado es tan disciplinado que ha sido capaz de continuar desde el principio hasta el final. Y eso es lo que voy a hacer yo. Ya tengo el principio, sólo me falta llegar al final. El contador de palabras que he añadido en la columna de la derecha indica cuánto he escrito. La meta final estará entre las 80.000 y las 120.000 palabras, con lo que me aseguro que ni es demasiado corta ni demasiado larga (si eres un autor consagrado, puedes saltarte eso márgenes).
   En cuanto a lo segundo, ya desde niño tenía ganas de escribir ficción. Recuerdo que comencé varias novelas y cuentos que nunca llegaban a nada. Primero con un boli, luego con una máquina de escribir eléctrica. Y poco a poco me fui frustrando y dejé de escribir al llegar a la adolescencia. Pero las ganas seguían allí (eso me llevó a cometer errores como estudiar periodismo, pensando que me iban a enseñar a escribir, ja, ja, ja... esa es otra historia). Así que en otoño de 2008, tras años dándole vueltas, me dije que al menos tenía que intentar escribir cuentos. Tal vez así me daba cuenta de que disfrutaba mucho leyendo, pero sufría cuando daba el paso a escribir. Pero si no lo intentaba, nunca lo sabría.
   Desempolvé un libro por fascículos que me había comprado en 1999, “El placer de escribir”, coordinado por Ana Ayuso Verde y editado por Planeta DeAgostini, donde explicaban técnicas literarias y había ejercicios para ponerlas en práctica. Era muy divertido; al tiempo que aprendía, cogía confianza en mi escritura. Y desde entonces, he leído unos cuantos (demasiados) libros sobre cómo escribir ficción, he hecho cursos por internet, he encontrado webs con mucha información, hasta lograr que los aspectos técnicos de la literatura sean como una segunda piel para mí.
   Y he escrito cientos de ejercicios de escritura, escenas independientes, varios cuentos, estoy enfrascado en mi primera novela y me documento para la segunda. La espinita que tenía clavada por no escribir ficción, desapareció.
   En estos artículos iré contando lo que he aprendido, recomendaré libros sobre escritura y páginas web (me temo que muchas son en inglés), cómo he logrado superar barreras que me impedían escribir, y cómo va mi novela.
   Ya tengo una rutina de trabajo, que es fundamental para avanzar y acabar una novela. Cada día escribo al menos 300 palabras, grosso modo es un folio, independientemente de si estoy inspirado o no, de si estoy cansado o lleno de energía. Comienzo leyendo lo que he escrito el día anterior, y voy corrigiendo elementos de estilo. Así voy asimilando el tono y recordando por donde va la historia. Dejo de escribir cuando todavía me quedan cosas por contar, para no agotarme y asegurarme de que al día siguiente no voy a sufrir el bloqueo del escritor.

Ray Bradbury
Ray Bradbury
   Estoy haciendo por internet un curso genial sobre la escritura de novelas ("How to Think Sideways"), pero me lleva mucho tiempo hacerlo en condiciones. Así que pensé que mientras preparaba una novela siguiendo el curso al pie de la letra, mejor me ponía a escribir otra, que no podía estar de brazos cruzados esperando a dominar la técnica. Así que me dije que haría el Stephen King (o el Ray Bradbury): ponerme a escribir sin saber por dónde iba la historia.
   Al principio sólo tenía la primera escena (junté dos ideas para cuentos, y entonces saltó la chispa creativa) y los dos protagonistas. Me gustaba tanto que decidí y ese fuera el principio de mi novela. Mientras escribía esa escena, comencé a ver más de la trama, y poco a poco aparecieron subtramas y personajes. Ahora sé cómo acaba. Tan sólo tengo que escribir.
   Ese es mi proyecto, que calculo que me lleve un año. Sigo trabajando en Burbuja Films, sigo con las críticas de películas y novelas, y estoy haciendo mi sueño realidad. Puede que el resultado sea un churro, pero habré aprendido muchísimo durante el proceso. Mi segunda novela será mejor.
   En la siguiente entrega, hablaré de las barreras que me imposibilitaban escribir.

NOTA DE JUNIO DE 2013: Siendo internet lo que es, donde las páginas aparecen y desaparecen constantemente, habrá enlaces en estos artículos que ya no funcionen.
Recomendaciones:
   -“El placer de escribir”, coordinado por Ana Ayuso Verde, editado por Planeta DeAgostini, 1999. Este libro (son tres, sólo el primero se centra en novelas y cuentos. El de poesía creo que está sin abrir, y el de guiones es muy malo) es excelente para alguien que esté empezando. Y gracias a los ejercicios te vas dando cuenta de aspectos literarios. Leerás las novelas con otros ojos, y ya habrás comenzado a escribir tus propios textos. Si lo queréis, probad en ebay o poneos en contacto con la editorial.
  
Y en inglés:
   -http://www.writing-world.com/: una página con TONELADAS de artículos sobre todo tipo de escritura. Si lo que buscas no está allí, es que nadie ha escrito sobre ello.
  
   -http://hollylisle.com/: Holly Lisle es una novelista que ha publicado 32 novelas (y ya está acabando la 35ª), y su página está llena de contenido gratuito para escritores. Holly tiene dos cursillos de pago, que son sobresalientes: "How to Think Sideways", sobre la escritura de una novela y cómo mantener una carrera como novelista; y "How to Revise Your Novel" para la revisión de novelas. Algún día hablaré de esos cursos en profundidad.
  
   -http://www.dansimmons.com/: el autor de “Hyperion” habla sobre la técnica de escribir (y de otras muchas cosas) en el apartado de Writing Well; y su agente sobre el mundo editorial en Curtis on Publishing. Muy interesante.
  
   -http://www.kaykenyon.com/: Kay Kenyon es una novelista que ha escrito “El Omniverso y la Rosa”, una serie de 4 libros que mezcla ciencia ficción con fantasía y que está considerada una de las mejores de este siglo (habrá críticas de ellas en mi rincón). En su blog cuenta sus experiencias como escritora y da consejos.
 
   -http://www.sophieking.info/how_to_write_your_first_novel.htm: la novelista Sophie King revisa varios aspectos a la hora de escribir tu primera novela, comenzando con la generación de ideas y la caracterización.

Siguiente artículo: 2- Olvidando lo aprendido
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