¡BIENVENIDO AL RINCÓN DE CARLOS DEL RÍO!
Soy escritor y enseño a la gente a escribir novelas y cuentos. Aquí encontrarás un curso gratuito para aprender a escribir en la sección
Cómo escribir ficción, críticas de novelas y películas (desde 2015 sólo critico las obras que me han gustado mucho), y todo lo que aprendo a medida que escribo y vivo más y más. Disfruta tu visita, y espero verte a menudo por aquí.

domingo, 23 de enero de 2011

PROYECTO NOVELA. 17- LA PIRATERÍA EN INTERNET (I): LOS RICOS Y FAMOSOS, LOS DERECHOS DE AUTOR Y LA CULTURA LIBRE

La novela va bien. La mayor novedad de esta quincena es que uno de los personajes ha cambiado. Tenía pensado que al principio fuera bueno, pero luego se hiciera malo. Pero cada vez que aparecía, me hacía mucha gracia y me parecía muy tierno. Estaba llegando al lugar donde tenía que mostrar cómo era realmente, pero me costaba mucho (¡es tan simpático!), y se me hacía muy difícil justificar el cambio.
Bandera pirata   Estuve reflexionando y me pregunté qué pasaría si ese personaje no fuera malo. Habría más situaciones cómicas. Me venía como anillo al dedo. Ahora mismo, que se están complicando mucho las cosas para los protagonistas, y antes de que se metan en el desenlace, donde se disparará la acción, me sirve para rebajar el ritmo, al tiempo que se mantiene la tensión. Y en la reescritura, este personaje tendrá más peso porque habrá más escenas cómicas. ¡Qué juego me va a dar!
   Vamos a hacer una pausa en los artículos sobre escritura y hablar de la piratería en internet, la cultura libre, y lo que supone internet para un creador. Ya sé que he hablado en otras ocasiones (final del artículo 13 y principio del artículo 16), pero lo retomo aquí porque creo que falta mucha información en este asunto.
   En las últimas semanas he visto como gente cercana a mí, que defendía que internet permaneciera como ahora y acabar con los intermediarios (es decir, discográficas, editoriales y productoras), cambiaba de opinión cuando les expliqué cómo funciona el negocio del entretenimiento. Ahora están a favor de un cambio de modelo, pero no un “todo gratis”. O sí, si el autor lo quiere.
   El artículo me ha quedado tan largo que he decidido partirlo en dos. (Al final me salieron cuatro.)

RICOS Y FAMOSOS
Empecemos con una lista. A ver si ves alguna relación entre estas personas:

   -Madonna
   -Eminem
   -James Cameron
   -Steven Spielberg
   -Stephen King

¿Qué tienen en común? Que son podridamente ricos y famosos, ¿no? Pues sí, y que yo les he ayudado a que ahora sean tan ricos. Porque lo que hacen me encanta y he consumido muchos de sus productos. Y sigo. Nadie me ha obligado a comprar sus cds, sus libros, o a pasar por taquilla para ver sus películas (y luego comprarme el dvd, y ahora el blu-ray). Ha sido voluntario.
Carátula del single The Way You Lie, de Eminem y Rihanna   Estos artistas han tenido mucha suerte: en un determinado momento, lo que hacían se puso de moda. Pero antes ya habían trabajado muchísimo para abrirse camino en el cine, la literatura y la música, y siguen trabajando para mantenerse. Los fans se los ganan uno a uno, y tienen que mantenerlos.
   Pero no sólo los ricos y famosos siguen este sistema; cualquier artista con una carrera de varios lustros lo ha conseguido así, con una base de seguidores. Lo que producen estas personas, entretenimiento, no es algo de primera necesidad, y en cualquier momento, esos seguidores les pueden dar la espalda.
   Por eso no entiendo el odio que muestra mucha gente hacia artistas ricos. Se han hechos ricos honradamente. ¿A alguien le han puesto una pistola en la cabeza para consumir sus productos? Que yo sepa, no. Si no te gustan, no consumas lo que te ofrecen. Así de sencillo.
   Y si quieres hacerte rico, tienes muchas más posibilidades de lograrlo si te pones a jugar a la lotería que dedicarte a estas profesiones. Que te deslomes a trabajar para abrirte camino no te asegura que llegues a ningún sitio. Y creo que no me equivoco si digo que la mayoría de los que trabajamos en esto lo que esperamos es poder vivir de ello, no hacernos ricos.

PEOR QUE LA PESTE: LOS DERECHOS DE AUTOR
Ahora mismo parece que uno de los grandes males de la humanidad son los derechos de autor. El mundo es un lugar miserable por esos derechos. Volveríamos a la Arcadia sin esos derechos. La crisis económica viene de ahí, y sin ellos, se acabaría.
   Veamos cómo funciona eso en el mundo editorial. Cuando vendo una novela, la editorial me paga un avance de lo que ella calcula que venderá el libro. Yo, el autor, me llevo un porcentaje de cada libro vendido, que ronda en 8%. Eso son los royalties. Que yo reciba el 8% no significa que la editorial se quede con el 92%, porque tiene que pagar a la plantilla de la editorial y los gastos que genera un local, pagar a diseñadores, impresores, el papel, distribuidores y una parte a las librerías.
   Si mi libro no se vende, yo me quedo con el avance y la editorial pierde dinero y yo lo tengo crudo para volver a publicar. Pero si tengo suerte y se vende bien, en cuanto las ventas cubran ese avance, yo sigo cobrando un 8% hasta que el libro quede fuera de circulación.
   Este sistema de royalties me garantiza que si logro un best-seller, siga ganando dinero por el libro que he escrito. Si no existieran, vendería mi novela a una editorial por un precio fijo, y aunque se vendieran millones de ejemplares, no vería un céntimo de más. Y aunque parezca increíble, con este sistema, la persona que más dinero saca por ejemplar vendido, es el autor.
   Los royalties también sirven para que un autor pueda vivir de escribir. Los únicos ingresos que recibe por escribir son los avances de nuevas novelas y los royalties de novelas que aún se venden. Esto último es importante, porque para recibir royalties, los libros se tienen que vender, que es algo que olvida mucha gente: si tienes los derechos de una novela, y esa novela no la quiere nadie, los derechos no dan dinero.
Portada de The Career Novelist, de Donald Maass   Donald Maass, un agente literario estadounidense, en “The Career Novelist” (1996) calcula que el plazo de tiempo necesario para que se establezca un autor, es decir, el tiempo que pasa desde que comienza su primera novela hasta que puede dedicarse exclusivamente a escribir, son diez años. En esos años, necesita haber publicado cinco novelas, para crearse una base de seguidores, y que sus novelas sigan en circulación, para asegurarse de que va a tener ingresos suficientes para dar el paso. Y sí, durante esos años o bien se casa con un rico o tiene al menos otro trabajo para mantenerse.
   Y que te hayas establecido no significa que tengas seguridad económica, porque si tus seguidores dejan de comprar tus libros, ay amigo, estás jodido.
   Ya ves qué fácil es ganarse la vida como escritor. Sin los derechos de autor y el sistema de royalties, desaparecería la profesión de novelista. ¿Quién se iba dedicar a ello? Habría novelistas amateur, pero no profesionales.

LA CULTURA LIBRE
Vayamos a la revolución de internet, que sí ha creado un antes y después en la historia de la humanidad. Incluso antes de que internet fuera lo que es ahora, yo hacía tiempo que había dejado de consumir medios de comunicación: alguien seleccionaba por mí lo que era importante difundir, y normalmente no coincidía con mis gustos (aparte de tener sesgo político, resaltar naciones y regiones, estar llenos de generalizaciones… ¡y de fútbol!). Ahora tengo información constantemente actualizada y yo elijo lo que quiero consumir.
   Si no llega a ser por internet, no estaría escribiendo ficción. En España no hay un mercado para aspirantes a escritor, pero en Estados Unidos y el Reino Unido hay tantos libros para aprender a escribir que son casi un género aparte. Por no hablar de los blogs de escritores, los cursillos online y las revistas que tanto me ayudan.
   Internet también ha permitido que artistas, si lo desean, den a conocer su trabajo sin necesidad de pasar por los caminos habituales, es decir, una discográfica, una productora o una editorial. Crean contenidos y los distribuyen en la red gratuitamente bajo una licencia de copyleft, para que se les reconozca como autores, pero sin retribución económica.
   La cruz de internet es la piratería. Películas, libros y canciones, cuyos propietarios no quieren distribuir gratuitamente, son muy fáciles de copiar y de distribuir. Y ahora que los gobiernos están reaccionando, porque había un vacío legal, muchos internautas están rabiosos porque les van a cortar el grifo.
   Esta gente, que se erigen como paladines de la libertad de expresión, exigen que todos los contenidos que lleguen a la red sean gratuitos, que desaparezcan los derechos de autor, y esgrimen que el mundo sería maravilloso porque todo el conocimiento y la cultura estarían a disposición de cualquiera. Sí, seguro que se acababan las guerras y todos nos hacíamos buenos ciudadanos. Además, aseguran que el nuevo modelo beneficiaría a los creadores, porque se saltarían intermediarios y sus obras tendrían mucha más difusión.
   Los paladines se escudan en que la opinión pública está con ellos. ¿Pero cómo no lo va a estar? ¿Quién va a querer que le obliguen a pagar contenidos que le gustan si ahora los consigue gratis? Es como si preguntasen si te gustaría que quitasen los impuestos; la opinión pública diría que sí, aunque eso acabase con el Estado de bienestar.
   Estos razonamientos tienen varias incongruencias:
Portada de una película de Rocco Siffredi
Un intelectual: Rocco Siffredi
   -Primero, ese modelo de cultura libre ya existe. La red tiene infinidad de obras artísticas y de conocimiento cuyos autores distribuyen gratuitamente bajo una licencia de copyleft. La imperfecta, pero maravillosa Wikipedia es el ejemplo más famoso. Pero la red también ofrece muchísimos contenidos protegidos con copyright que son gratuitos, con la única diferencia de que no se pueden distribuir: los periódicos digitales, las canciones de Spotify o los vídeos del canal VEVO de Youtube son gratis, y se sustentan principalmente por la publicidad. Sus propietarios quieren que sólo se puedan obtener allí, pero no cobran por poder disfrutar de ellos.
   -Segundo, ¿exactamente qué es cultura? Porque si veo una película gratis de Rocco Siffredi, me elevará muchas cosas, pero dudo que una de ellas sea la cultura. Y no creo que escuchar a Lady Gaga por la cara me convierta en mejor persona.
   -Tercero, si defienden tanto la libertad, ¿por qué obligan a los creadores a que sólo tengan un modelo de explotación de sus obras? Por no hablar de los que organizan ciberataques contra webs que no defienden lo que ellos quieren (quita “ciber” a “ciberataque” y mira lo que te queda). Extraño concepto de libertad.
   -Cuarto, ¿de qué iban a vivir los creadores si todo fuera gratis? Los músicos son lo que mejor lo tienen, que pueden dar conciertos, ¿pero los escritores qué, leerían sus libros en público previo pago?, ¿y cómo se financiaría el cine, con lo caro que es?
   -Y quinto, si los métodos tradicionales de difusión de esos contenidos desapareciesen, que es lo que piden los paladines por considerarlos obsoletos, la gente sin acceso a internet se quedarían si nada. Mira que mundo tan igualitario y bonito.
   Voy a hablar de dos escritoras, que posiblemente ni te suenen, porque ni son ricas ni son famosas: Holly Lisle y Kay Keynon.
   Holly Lisle es una escritora estadounidense cuyo cursillo “How to Think Sideways” me cambió la vida. Sin ella, no existiría este blog. Lisle cuenta que ese cursillo también le cambió la vida a ella. Tras años sudando para llegar a fin de mes con los royalties y avances de sus novelas, esta escritora creó una página web para escritores, llena con consejos, y cuando se creó un nombre y demostró que era de fiar, comenzó a vender libros de técnica, y luego ese curso largo y otro sobre revisión de novelas. Desde entonces no hay tenido problemas económicos: los cursillos, en pdf, los vende directamente en su página web y los ingresos van a ella, sin ningún intermediario. Además han aumentado las ventas de sus novelas. Ahora ofrece un cursillo por un dólar para construir tramas, con la esperanza de que si te gusta, vas a comprar otros libros suyos o a apuntarte a alguno de los cursillos.
   Con el modelo de la cultura libre eso desaparecería.
   Kay Kenyon, otra autora estadounidense, ha escrito una serie que mezcla fantasía con ciencia ficción: “El Omniverso y la Rosa”. Kenyon también tiene un blog para escritores, que sigo regularmente (http://www.kaykenyon.com/). “El Omniverso y la Rosa” son cuatro novelas, y Kenyon ha decidido dar gratis en Amazon la versión digital del primero, pensando que si te gusta, te comprarás el resto.
   Con el modelo de cultura libre eso desaparecería. Así ayudan a los creadores los que quieren imponer ese modelo.
   Y desde luego, si yo, en pos de la humanidad, me dedicara a colgar esos cursillos, que es muy fácil porque están en pdf, o decidiera digitalizar mis copias de “El Omniverso y la Rosa” y colgarlas en la red, hundiría a sus autoras.
   Todavía nos quedan ver las alternativas que ofrece internet a los modelos tradicionales, el caso de España, y lo que espero que sea el futuro. Pero eso será en el siguiente artículo.

Siguiente artículo: 18- "Su majestad el rey de los niños zombis" y la piratería en internet (II)
Anterior artículo: 16- Cómo generar ideas

4 comentarios:

  1. Yo siempre he pensado que todo no puede ser gratis sin más, lo mismo que no todo son Derechos sin tener Deberes, que tanto se está arraigando en la ciudadania...
    Es un articulo con mucho sentido común y muy bien explicado. Muchas gracias
    Es necesario su difusión para que se recapacite...

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  2. Me acuso de ser uno de los seres que han empleado las orejeras para opinarsobre la "cultura libre" en internet. Ciertamente, es muy difícil que a nadie, por muy progre y amante de la libertad que se declare, se le pueda convencer de desarrollar su trabajo, físico o intelectual, de manera gratuita. Qué más necesaria que la sanidad para el ser humano? Lo pagamos con nuestras aportaciones. Podríamos preguntar a cualquier profesional sanitario su opinión sobre proprocionar un servicio tan profundamente necesario sin recibir contraprestación alguna.
    Tienes razón.

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  3. Creo que en realidad el modelo de cultura libre no debe ser impuesto, si no más bien ser una elección, pero sigo pensando que el problema es el abuso que se hace el copyright (lease SGAE) y el abuso de los precios como tu comentaste, no es lógico que un libro en versión electrónica valga el doble que la edición de bolsillo.
    Por otro lado en la actualidad existen variaciones en las licencias que pueden ajustarse a los deseos del autor como es la creative commons. Y creo que ese es el modelo que se adoptará con el tiempo.
    Un ejemplo claro, yo en mi pc uso Ubuntu y LibreOffice y no me han cobrado, (y aunque Ubuntu tiene toda una empresa que lo sustenta) LibreOffice es desarrollado por una comunidad de programadores que dedican su tiempo a ello sin pedir nada a cambio. (a pesar de que crear esos productos tiene sus gastos) En realidad creo que simplemente es el autor quien debe decidir y la creative commons es precisamente lo adecuado, que no quieres que se copie, lo especificas, que quieres que se copie pero no se pueda cobrar por esa copia, lo especificas. Es así de facil

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  4. A mí Creative Commons me parece muy bien (¡qué no me toquen la Wikipedia!), pero también me lo parece el copyright, que es lo único que tiene un autor para poder cobrar por su obra.
    En informática no sé (los informáticos tienen que sacar beneficios económicos de otras partes, que vivimos en un sistema capitalista donde hay que ganar dinero para vivir), pero si desaparece el copyright para la literatura y el cine, desaparecen los creadores profesionales.
    La SGAE ha hecho muchísimo daño a los creadores, y mucha gente piensa que copyright es sinónimo de las prácticas de esos cobradores del frac, y no lo es.
    Yo creo que en el futuro convivirán el copyright y el copyleft. Dependerá de los autores.
    Si quieres intentar ganar dinero con tu obra, tendrás que utilizar el copyright. ¿Y qué tiene de malo querer ganar dinero por tu trabajo?

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