¡BIENVENIDO AL RINCÓN DE CARLOS DEL RÍO!
Soy escritor y enseño a la gente a escribir novelas y cuentos. Aquí encontrarás un curso gratuito para aprender a escribir en la sección Cómo escribir ficción, muchos consejos para escritores, reseñas de novelas (desde 2015 sólo reseño las obras que me han gustado mucho) y las críticas de películas que escribí entre finales de 2006 y principios de 2017. Disfruta tu visita, y espero verte a menudo por aquí.

Últimas reseñas y artículos sobre cómo escribir ficción

"Escritura creativa" (Cómo escribir ficción); "Crónicas marcianas", de Ray Bradbury; "6 barreras creativas para el escritor" (Cómo escribir ficción"; "Design Thinking con Carlos del Río", "Entrevista a Gabriella Campbell" (Vida de escritor); "Barrera creativa: la Apisonadora" (Cómo escribir ficción); "¡He conseguido editorial!"; "Septimus", de Angie Sage; "Escritor, olvida las clases de literatura" (Cómo escribir ficción"); "¿Eres dueño de tu carrera literaria o te dejas llevar por las musas?", por Ana Bolox (Vida de escritor); "Gracias por consolidar mi carrera literaria"; "Propósitos para 2018"; "Cuento de Navidad", de Charles Dickens; "El día del dragón", de Gabriella Campbell y José Antonio Cotrina; "Planifica tu carrera literaria".

martes, 22 de febrero de 2011

Réquiem ruso [6]

Portada británica de Réquiem ruso, de William RyanNOVELA
The Holy Thief
(Reino Unido, 2010, 346 páginas)
William Ryan

El irlandés William Ryan trabajaba en Londres como abogado y escribía en sus ratos libres, pero en 2005 decidió tomarse la escritura más en serio y se sacó un Máster de Escritura Creativa de la Universidad de St. Andrews (Escocia). “Réquiem ruso” además de ser su debut como novelista, es la presentación de Alexei Korolev, un detective que trabaja para la División de Investigación Criminal en el Moscú de los años 30, y que será el protagonista de una serie de libros.
   “Réquiem ruso”, que tiene un título original bastante mejor y menos siniestro que el traducido (sería “El ladrón sagrado”), cuenta cómo en 1936, cuando Stalin comienza a apretar más el puño, un psicópata va dejando un reguero de cadáveres por Moscú. El capitán Alexei Korolev es el encargado de investigar el caso, y poco a poco descubre que los asesinatos pueden tener relación con una red de contrabando de obras de arte sacras.
   La novela tiene una caracterización del protagonista muy buena, una descripción del Moscú de la época excelente, y bastante humor. Korolev es un detective que defiende a ultranza el régimen soviético, pero que secretamente sabe que está confundido con respecto a Dios, y por eso esconde una Biblia en el suelo de su cuarto. Ha fracasado como marido y su mujer se ha llevado a su hijo, pero es muy efectivo en su trabajo. Le ponen de compañero en el caso al joven Semionov, lo que da lugar a situaciones muy divertidas por el cambio generacional. Korolev resulta muy simpático y es difícil no cogerle cariño.
   Lo que más me gusta de “Réquiem ruso” es lo bien que retrata el ambiente de miedo que había, cuando todo el mundo temía que le delataran por cualquier nimiedad, y cómo Moscú cambiaba de acuerdo al nuevo régimen (la reconversión de las iglesias; la descripción del hipódromo, que está hecho unos zorros; o el recorrido en coche que hacen Korolev y Semionov, donde ven cómo destruyen viejos edificios para construir nuevos). Me encanta la descripción del hotel Metropol, tanto la primera vez que va Korolev, que queda deslumbrado por el lujo; como cuando lleva a Semionov y Babel, que piensa que se van a quedar asombrados, pero Babel se muestra aburrido y Semionov se dedica a mirar las piernas de las nadadoras.
   Pero “Réquiem ruso” tiene una trama que se va desinflando por momentos, y eso es un fallo muy grave para un thriller. La primera parte está muy bien, con la muerte en la iglesia y la del Ladrón.
   La escena que abre la novela es muy inquietante, en donde el asesino remata a una chica. El descubrimiento del cuerpo es genial (destaca cómo se guarda Ryan lo que hay en el suelo además de sangre), así cómo las escenas en una morgue que no da abasto para almacenar cadáveres, pero en las que Ryan mete humor al decidir la forense y el fotógrafo empinar el codo.
   La muerte del Ladrón y su autopsia son uno de los puntos fuertes de la novela. La escena del interrogatorio es muy agobiante y el detalle de los tatuajes es magnífico. En la autopsia se develan sus significados: cada tatuaje cuenta partes de la vida del Ladrón.
   A mitad de novela el lector sabe que Korolev corre peligro, aunque el personaje no lo sepa, pero Ryan no mantiene la tensión porque se va por otros derroteros. Korolev da un cabezazo a un obrero en un partido de fútbol y así se provoca una conmoción cerebral que lo deja apartado del caso.
   Durante las siguientes páginas Korolev, sin tener ninguna justificación, decide seguir investigando, pero el peligro no se nota (se mete en un partido de fútbol), con lo que se pierde la tensión acumulada. Un poco más adelante, Korolev reflexiona sobre lo que está pasando y qué supondría fracasar, lo que, por fin, le da una justificación para seguir con el caso.
   El final es muy decepcionante: Korolev es rescatado dos veces, casi de la misma forma, por la misma persona y cuando lees la resolución, aparte de ver que la trama era bastante sencilla, te das cuenta de que no tiene sentido que Korolev consiga mucha información por determinadas fuentes.
   “Réquiem ruso” tiene una trama muy floja, pero el protagonista y el retrato del Moscú de la época hacen que merezca la pena. Seguro que los siguientes casos de Alexei Korolev son mejores.

2 comentarios:

  1. Me parece muy acertada la critica de el libro. Lo que no se comenta es la tensión política en la que vive el pueblo que esta muy bien reflejada en los nuevos vecinos del capitán

    ResponderEliminar
  2. Muchas gracias por tu comentario samrod73. La verdad es que hace más de tres años que me la leí, y ya no me acuerdo de detalles concretos. Supongo que esté bien lo de los vecinos que comentas.

    ResponderEliminar

Mi rincón tiene un filtro. Opina libremente, pero si no sabes cumplir unas normas mínimas de educación, no superarás el filtro. Si no te gusta lo que escribo, la solución es muy sencilla: deja de leerme, porque no tengo intención de dejar de escribir.

© 2006 - 2018. Textos de Carlos del Río. Todos los derechos reservados.
Los derechos de autor de los pósters y fotogramas de películas corresponden a sus correspodientes productoras o distribuidoras.
Los derechos de autor de las portadas y citas textuales de libros corresponden a sus correspodientes editoriales o autores.
Las fotos sin atribuir son de dominio público o no necesitan atribución, y están sacadas de Pixabay u otras páginas similares, o las he comprado en Depositphotos o páginas similares.