¡BIENVENIDO AL RINCÓN DE CARLOS DEL RÍO!
Soy escritor y enseño a la gente a escribir novelas y cuentos. Aquí encontrarás un curso gratuito para aprender a escribir en la sección Cómo escribir ficción, muchos consejos para escritores, críticas de novelas (desde 2015 sólo critico las obras que me han gustado mucho) y las críticas de películas que escribí entre finales de 2006 y principios de 2017. Disfruta tu visita, y espero verte a menudo por aquí.

domingo, 6 de marzo de 2011

PROYECTO NOVELA. 20- LA PIRATERÍA EN INTERNET (IV): ESPAÑA Y EL FUTURO DE INTERNET

Últimamente me agobiaba el final de mi novela; no porque no cerrase tramas, que sí lo hace, sino por lo que ese final significaba para los personajes.
   No pretendo dar un mensaje o aleccionar a la gente, que lo que quiero es que los lectores se lo pasen bien, pero para que el final sea satisfactorio y resuene emocionalmente, tiene que tener un sentido.
   Para uno de los protagonistas ya he dado con la clave, y en la revisión reforzaré esa idea. Me queda la otra protagonista, a la que he dejado un poco de lado. Creo que ya sé qué supone para ella ese final, y a partir de ahora intentaré encontrar un equilibrio entre los dos protagonistas.
   Lo que voy a sudar en las revisiones.
   Acabemos de repasar qué está pasando en internet. En el siguiente artículo retomaremos la escritura de ficción y nos meteremos de lleno en las técnicas que existen para contar historias con palabras.

ESPAÑA, ¿PAÍS DE LADRONES?
Logotipo de Spotify
¿Qué pasa en España, que tiene una de las tasas de piratería más altas del mundo? Incluso con Spotify, YouTube y iTunes, con las que puedes escuchar música gratis o adquirirla muy barata, el 45% de los internautas piratea música (noticia de “El País”). ¿Es que los españoles son ladrones por naturaleza? No lo creo. Me parece que tiene que ver con lo mal que se ha luchado contra la piratería y una serie de sentencias descabelladas.
   Los defensores de los derechos de autor, para combatir la piratería, en vez de explicar qué supone no pagar esos contenidos, han recurrido a dar pena: “Es que me voy al paro”, “Es que nos morimos de hambre”; siendo la cara visible de este movimiento personas que es muy difícil que pasen hambre.
   El canon digital, impuesto por el Gobierno para compensar las pérdidas que ocasiona la piratería y gestionado de forma muy oscura por la SGAE, ha provocado que mucha gente se baje sin remordimientos contenidos protegidos con copyright, razonando que ya está pagando el canon. Pero el canon no es una tarifa plana que te da derecho a robar a manos llenas.
   A mí el canon me parece terrible y que no soluciona nada. Si hay que combatir la piratería, hay que ir a la raíz del problema, no poner parches para sacar dinero. Admitamos que se impuso en 2006, cuando todavía no se sabía muy bien cómo luchar contra la piratería. A la larga desaparecerá. Tanto el español, como los que tienen varios países europeos. A pesar de lo que muchos se piensan, el canon no es exclusivo de España.
   Pero la gran culpable de la mala presa, la que ha provocado que la opinión pública esté contra los creadores, es la SGAE, que aparte de llevar el canon a su manera, ha decidido compensar la pérdida de ingresos rascando dinero, de forma demencial, de partes que antes no cobraba, sin hacer nada por frenar la piratería. La SGAE se ha ganado el odio a pulso y ha dañado la imagen de los creadores; tanto de los que defienden las acciones de esa organización como la de los que no.
   Al mismo tiempo, ha habido una serie de sentencias que defienden la legalidad del intercambio de material con copyright a través de internet siempre y cuando no haya ánimo de lucro. O diferencian entre alojar en tu web contenido pirateado y enlazar a sitios que alojan ese contenido, y reconocen que lo segundo es legal porque los enlaces son la base de internet.
   Cojo el último disco de Eminem, “Recovery”, y traduzco: “Todos los derechos reservados. La copia no autorizada, la reproducción, el alquiler, el préstamo, la reproducción pública y la difusión quedan prohibidos.”
   ¿Dónde pone que puedo copiarlo y distribuirlo sin ánimo de lucro por la red?
   Personalmente, estas sentencias me parecen tan demenciales como el canon digital. Equiparan el que yo me compre un libro y se lo deje a tres amigos a que yo me compre un libro, lo escanee, y lo cuelgue en la red para que tres millones de “amigos” lo descarguen. Estas sentencias dicen que cuando yo me hacía copias en casete de los vinilos de mi hermana en los 80, es exactamente lo mismo que colgar canciones en la red, para que millones de desconocidos se las descarguen.
imagen de un mazo de juez   Creo que no hace falta ser juez para ver la diferencia. Basta con utilizar el sentido común. Y cualquiera que utilice internet regularmente se da cuenta de que el resultado de alojar contenido pirata o enlazarlo es el mismo: millones de personas pueden disfrutar de una obra sin que el autor cobre, perdiendo esa obra todo valor comercial en el proceso.
   A los jueces que dictaron esas sentencias les diría que ya que son tan altruistas, ¿por qué no se ponen a repartir justicia sin ánimo de lucro?
   Esto ha provocado la proliferación de blogs y webs que cuelgan contenido protegido o tienen enlaces a copias piratas, sin darse cuenta del daño que están haciendo a los creadores de esas obras.
   Para empeorar las cosas, han aparecido páginas cuyos dueños se lucran con el trabajo de otros. Ofrecen contenidos robados, en los que no han invertido ni un segundo ni un céntimo en crear, y llenan las páginas de publicidad u ofrecen opciones de pago para que las descargas sean más rápidas. Ellos se llenan los bolsillos, los creadores no ven un euro.
   Tanto caos tiene como resultado que España esté muy por detrás de otros países para distribuir de forma legal estos contenidos en la red. Se ha creado un círculo vicioso: mucha gente quiere adquirir esos contenidos en internet, pero al no haber oferta legal, se bajan copias piratas; y al no haber garantías de que un negocio prospere, porque contra lo gratis no se puede competir, pocas personas se lanzan a ofrecer esos contenidos de forma legal.
   ¿Quién va a poner una panadería si en la esquina un tipo regala pan robado, que además se saca propinas, y cuando el panadero honrado se queja a las autoridades, éstas le dicen que dar pan robado sin ánimo de lucro es legal?

EL FUTURO:
Reconozcámoslo, internet es muy joven y nadie podía imaginar lo que supondría. Las leyes no están adaptadas a la red, y ahora que por fin los gobiernos están actuando para adaptarlas, una serie de demagogos clama al cielo.
   Internet es genial, pero hoy en día es la piratería a la carta: quien no piratea es porque no quiere. Lo que comenzó con “me bajo una cancioncilla de nada” se ha convertido en “todo debe ser gratis” y en despreciar por completo la propiedad intelectual.
   Tras barrer a las discográficas, los estudios de grabación y las tiendas de discos, parece que los gobernantes se han dado cuenta de qué supone la piratería en internet: que desaparezca todo el cine y las series de televisión; los videojuegos, la literatura y la prensa escrita.
   Todo porque hay gente a la que le parece bien compartir… lo que no es suyo.
   En el futuro Internet se consolidará como otro medio para consumir estos contenidos, pero para que los creadores puedan seguir cobrando por su trabajo, hay que dar tres pasos. Afortunadamente, esos pasos ya se están dando, a distinta velocidad, en todo el mundo.

   1- Explicar por qué esos contenidos no pueden ser gratuitos, o por qué no puedes distribuirlos en la red, que eso significaría su desaparición. Esos contenidos, aunque digitales, no se crean de la nada chascando los dedos, y si la gente que los ha creado no cobra, no podrá crear contenidos nuevos.
   También explicar que los que defendemos el copyright no estamos en contra del copyleft, queremos que convivan los dos. Y puntualizar que en cuanto subes o publicas algo en internet, no pasa a ser de dominio público.

   2- Regular la red y perseguir la piratería. Hace falta que se actualicen las leyes sobre la propiedad intelectual de todo el mundo, que dejen claro qué es legal y qué no en la red, y perseguir lo ilegal.
   Lo siento, pero no creo en la bondad de la gente. Puedes hacer mil campañas de concienciación, pero si no pones trabas, los internautas van a seguir pirateando.
   En España, ¿cuándo han bajado las muertes en las carreteras? Pues con la llegada del carnet por puntos. ¿Cuándo se ha dejado de fumar en los bares y restaurantes? Pues con una ley antitabaco muy restrictiva.
   El objetivo de luchar contra la piratería es que al usuario medio, que somos la gran mayoría, nos cueste encontrar contenidos pirateados: desaparecen páginas o quitan enlaces, los buscadores ya no dan resultados (en Estados Unidos Google está empezando a filtrar los resultados), y no sabemos dónde buscar nuevas páginas; o hacer que nos lo pensemos dos veces antes de bajarnos algo pirata porque nos puede caer una multa.
   He de detenerme un poco en este punto. Varios demagogos están metiendo miedo al usuario, tergiversando lo que supone regularizar la red.
   Las leyes en internet no son censura, es una manera de garantizar que contenidos que cuesta mucho crear, se sigan creando. Las leyes tampoco atentan contra la libertad de expresión. Además, ¿qué tiene que ver la libertad de expresión con verse películas y bajarse canciones pirateadas? Si fueran censura, yo sería el primero en hacer campaña por impedirlas.
   Si eres un artista que quiere promocionar tu trabajo en internet, ninguna ley te prohíbe que lo hagas. Lo que hacías hasta ahora, lo podrás hacer en el futuro. Tú eres libre de hacer con tu obra lo que te dé la gana.
   Las leyes no buscan acabar con las descargas en internet o los enlaces; lo que buscan es acabar con las descargas y los enlaces ilegales. Hay una gran diferencia. Nadie va a cerrar Spotify, iTunes, YouTube, Amazon o Netflix, porque son legales. Estas empresas se financian por publicidad, suscripción o ventas y parte de los ingresos va a los dueños de las obras.
   Es mentira que las leyes en internet quieran proteger un modelo de negocio caduco. Las leyes en internet, que limitan la piratería, favorecen la creación de un nuevo modelo de explotación de estos contenidos.
   Esto me lleva al tercer paso.

Fotografía de un Kindle de 3ª generación de Amazon
¿El futuro de la lectura?
   3- Establecer negocios que ofrezcan esos contenidos mucho más baratos de lo que cuestan ahora. Es el modelo de Estados Unidos, que curiosamente es el país que más duramente lucha contra la piratería. La conjunción del paso 2 y 3 hará que piratear sea muy engorroso, y conseguir contenidos legales muy fácil y barato, por lo que los internautas se decantarán por la oferta legal.
   Al ofrecer contenidos digitales, el producto es más barato porque se ahorran crear el soporte físico, el almacén y la distribución. El usuario podrá elegir si tener una copia digital, o una física porque le gusta mucho la película, el cantante o el escritor.
   Con el tiempo, es muy posible que las tiendas físicas que venden cds, dvds y blu-rays, y libros desaparezcan. Es lo que está pasando en Estados Unidos y el Reino Unido. Quedarán secciones pequeñas en grandes almacenes (porque muchos dejamos lo de comprar regalos para última hora), y el resto se adquirirá por internet. No me refiero sólo a los contenidos digitales, también los formatos físicos, porque serán más baratos. Yo diría que ahora mismo compro el 95% de esos contenidos por internet (en tiendas de fuera de España, que España está muy retrasada en este sentido). Mi pobre cartera no da abasto.
   A la larga, los videoclubs serán sustituidos por videoclubs digitales (Netflix, Hulu y Amazon se están imponiendo en Estados Unidos), con una oferta mucho más amplia que un videoclub tradicional. ¡Por fin habrá clásicos y películas minoritarias para alquilar en alta definición! Esto incluye las series de televisión.
   Y más adelante, supongo que podrás navegar por la red con tu televisor y la ficción salga de la tele, que sólo emitirá informativos, retrasmisiones deportivas, telerrealidad y programas en directo, y vaya todo a internet. Es mucho más práctico que pagues tarifas planas, o alquileres muy baratos, para poder ver las películas y las series que quieras cuando tú quieras.
   Con la música (insisto, esto ya existe en España), el usuario podrá comprarse por muy poco dinero las canciones que le gusten, sin necesidad de adquirir todo el cd (el modelo iTunes); o pagar una cuota fija para escuchar todas las canciones que quiera al mes (Spotify. Si lo hay en tu país, te recomiendo que lo pruebes. Yo estoy enganchado). A las estrellas de la música no se las medirá por millones de discos vendidos, sino por reproducciones en YouTube, ventas de singles digitales y semanas en el número 1 de Spotify. Los cantantes y grupo seguirán dando conciertos, porque es por donde obtendrán más ingresos, pero también conseguirán dinero por esos medios.
   Y si se establece del libro digital, que aún no se sabe (quien diga que el libro en papel ha muerto, es que no lee), es una buena noticia para los escritores, siempre y cuando la piratería esté bajo mínimos. Supongo que durante mucho tiempo los libros digitales y los de papel convivan, pero al final se impongan los digitales, aunque sólo sea porque no ocupan espacio y son más baratos.
   ¿Recuerdas cuando hablamos de los derechos de autor en el artículo 17 y lo importante que era tener libros en circulación? El libro digital significa que tus novelas nunca desaparecerán. No estarán en las librerías físicas, pero sí en las de internet. Además, las editoriales en Estados Unidos han subido el porcentaje de royalties, lo que se lleva el autor por copia vendida, del 8% en ediciones de bolsillo al 25% en las digitales. Eso significa que si vendes tus libros digitales a 3 euros, ganarás un poco más que una edición de bolsillo a 9. Y posiblemente, haya gente que esté dispuesta a leer tus novelas antiguas porque cuestan muy poco.
   El futuro tiene buena pinta, ¿no?


Siguiente artículo: 21- Los personajes y la trama

2 comentarios:

  1. Carlos, felicitarte por lo claro y de sentido comun que explicas lo de la piratería en Internet.,sus consecuencias y posibilidades en el futuro.
    Un millon de gracias

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  2. Me alegro de que te haya gustado. Gracias por leerlo.

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