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miércoles, 27 de abril de 2011

El principito [10]

Portada francesa de El principito de Antoine de Saint-Exupéry
NOVELA CORTA
Le petit prince
(Francia, 1943, 109 páginas)
Antoine de Saint-Exupéry

Un año antes de su muerte en su avión, durante la Segunda Guerra Mundial, Antoine de Saint-Exupéry publicó una novelita que anularía toda su producción literaria anterior y que con el tiempo se convertiría en una obra mítica: “El principito”.
   Según la Wikipedia, “El principito” está traducida a más de 190 idiomas y lleva vendidos más de 80 millones de ejemplares. Y en una encuesta del diario “Le monde” en 1999, los lectores la eligieron como la 4ª mejor obra del siglo XX. Uno lamenta que Saint-Exupéry no dejara la aviación en 1943 y se dedicara a la escritura a tiempo completo a partir de entonces.
   Aparte de tantos datos positivos, “El principito” debe de ser uno de los libros peor entendidos de la historia. Si no, ¿cómo es posible que se siga pensando que es un cuento infantil? Supongo que los adultos que piensan así han crecido demasiado y no se acuerdan de lo que era ser niño o están muy ocupados con otras cosas para darse cuenta de lo que tienen delante de sus narices.
   O directamente no se lo han leído, pero como se supone que es para niños, simplemente porque tiene poca letra y muchos dibujos y todos los padres y profesores hacen lo mismo, se lo encasquetan a los niños.
   ¿Para qué pensar por uno mismo si es más cómodo seguir a la masa sin reflexionar?
   Sólo veo una manera en la que esté justificado que un niño lea “El principito”: con un adulto al lado que le explique todo el subtexto que tiene. Pero para eso el adulto debe entender el subtexto. Porque “El principito” por encima no vale gran cosa, pero por debajo es maravilloso.
   Un aviador se estrella en el Desierto del Sáhara y mientras intenta arreglar su avión, descubre que un niño ha aparecido a su lado. El niño asegura ser un principito de un planeta desconocido. El principito le relata sus viajes hasta llegar a la Tierra, y cómo gracias a ellos, sabe valorar las cosas fundamentales de la vida, algo que también aprenderá el aviador tras su encuentro con el niño.
    De Saint-Exupéry en el primer capítulo ya muestra una declaración de principios. El aviador, de niño, dibujó una boa constrictor que se había comido un elefante, y al enseñárselo a los adultos, todos pensaban que se trataba de un sombrero. Por eso le aconsejaron, cuando tenía 6 años, que dejara la pintura y se centrara en la geografía, la historia, la aritmética y la gramática (lo que provocó que de adulto no supiera dibujar bien).
   Ya de adulto, el aviador seguía mostrando el dibujo a otros adultos, pero ninguno veía una boa constrictor con un elefante en el interior y todos veían un sombrero. En ese momento, cuando le demostraban que no tenían imaginación, decidía ponerse a su altura y a hablar de bridge, golf, política y corbatas. Entonces los adultos se alegran de haber encontrado a un adulto tan sensato.
   A lo largo de la novelita, De Saint-Exupéry va descubriendo actitudes de los adultos que no tienen ningún sentido, pero que están tan asentadas que nadie se las plantea.
   Al turco que descubrió el asteroide del principito en 1909 nadie le hizo caso por llevar ropa tradicional turca, y hasta que no se vistió de occidental, en 1920, no pudo demostrar su existencia.
   En sus viajes interplanetarios, el principito se encuentra a varios personajes que no entiende. El monarca absoluto que sólo quiere dar órdenes, aunque sean ridículas; el engreído que sólo busca la admiración, aunque no tenga ningún valor; el borracho que bebe para olvidar que se avergüenza de beber; el hombre de negocios, obsesionado por poseer estrellas que nunca podrás disfrutar; el farolero que sigue a rajatabla órdenes descabelladas; el geógrafo ofuscado con registrar cosas permanentes, despreciando lo efímero, sin conocer nada del mundo porque no ha abandonado su escritorio. Gente, en fin, que es incapaz de disfrutar de la vida.
   Ya en la Tierra (el narrador deja claro que está llena de personas como los habitantes de los otros planetas), el principito descubre la obsesión que tienen los adultos por la prisa: los trenes, en los que sólo los niños observan el paisaje, y el hombre que inventa una pastilla para quitar la sed y así ahorrar a los adultos 53 minutos a la semana (tiempo que emplearía el principito para ir muy lentamente a una fuente).
   A medida que avanza en su viaje, el principito se da cuenta de que lo importante son las acciones, no las palabras, y que lo esencial es invisible para el ojo; y se percata de lo imprescindibles que son los lazos de amistad para ser feliz: incluso algo tan nimio como sacar agua de un pozo se convierte en un acto especial por la compañía que tienes y lo que ha supuesto llegar hasta allí.
   Querido Antoine de Saint-Exupéry: ya hace casi 70 años que escribiste esta obra maestra; desgraciadamente el mundo de los adultos no ha cambiado un ápice (y lo de la prisa ha empeorado).
   Ayer por la noche, cuando acabé “El principito”, salí al jardín a mirar las estrellas. Me di cuenta que hacía demasiado tiempo que no observaba el cielo. 

5 comentarios:

  1. Carlos, con tu análisis del "Principito· me has abierto la mente para volver a leerlo, y como dices no pensando que es un cuento para niños.... muchas gracias

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  2. Grácias por tu magnífico rincón del que cada día aprendo algo.
    Este es mi análisis resumido de "El pequeño príncipe", publicado en la web de VullEscriure y tantas,demasiadas, veces mal traducido al castellano como "El principito".
    Disculpa que a estas horas no haya tenido tiempo de traducirla.
    Un abrazo y sigue así.

    El petit príncep. Viatge al cor d'un autor
    EntradaAutor: David Salsas Data: dc. 08 oct. 2014, 12:40 am

    Any 1943, en plena Guerra Mundial, es publica als Estats Units la primera edició. És l’època en que Saint- Exupéry, allunyat del seu país, es troba en una situació personal difícil: la seva pàtria ocupada per l’exèrcit nazi,la barbàrie, la ruïna d’Europa, la mort de molts dels amics.

    “El Petit Príncep”, és una faula que simbolitza la lluita interior del autor, la soledat enfront una societat que ja no és el seva, que l’ha rebutjat i que ell rebutja: un inapel•lable al•legat contra la condició humana.
    I si la boa simbolitza la societat que ens envolta i ens empresona, la caixa de cartró i el bé és la primera advertència de que res és el que sembla, que “hem d’anar més enllà de lo visible, perquè l’essencial es invisible als nostres ulls”.

    En aquest context l’asteroide B612 i el Petit Príncep representen el refugi on s’amaga l'universal món interior del autor, la seva lluita permanent amb ell mateix, com es manifesta en el capítol VII del llibre, i el sentiment de pèrdua i la necessitat d’estimar i ser estimat, simbolitzada per la rosa.

    Capítol a capítol, l’autor ens va ensenyant lo pitjor de la condició humana: els baobabs, símbol del mal i la violència i , encarnats en altres personatges, la vanitat, el desamor, la política, l’egolatria, el capital, la burocràcia, la solitud, ....fins arribar al planeta Terra compendi de tots els defectes que hem trobat en altres planetes.
    I és a Terra on apareix la guineu, símbol d’una societat que ens ofega i ens condiciona, que crea falsos lligams, que confon sentit de pertinença i dret de propietat, que no vol que la domestiquem, sinó que vol domesticar-nos i que subtilment coarta la nostra llibertat.

    El Petit Príncep, una obra autobiogràfica, una trista i punyent llàgrima al desengany.

    Com el mateix autor ens diu en “Himne al silenci”:
    “El silenci del cor. El silenci dels sentiments. El nostre silenci interior, que fa que et retrobis amb Déu, aquest Déu que és el mateix silenci en l’etern. Tot està dit, tot està fet”

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  3. Traducida.
    Año 1943, en plena Guerra Mundial, se publica en Estados Unidos la primera edición. Es la época en que Saint-Exupéry, alejado de su país, se encuentra en una situación personal difícil: su patria ocupada por el ejército nazi, la barbarie, la ruina de Europa, la muerte de muchos de los amigos.

    "El Pequeño Príncipe", es una fábula que simboliza la lucha interior del autor, la soledad frente una sociedad que ya no es el suyo, que lo ha rechazado y que él rechaza: un inapelable alegato contra la condición humana .
    Y si la boa simboliza la sociedad que nos rodea y nos aprisiona, la caja de cartón y el bien es la primera advertencia de que nada es lo que parece, que "tenemos que ir más allá de lo visible, porque lo esencial se invisible a nuestros ojos ".

    En este contexto el asteroide B612 y el pequeño príncipe, representan el refugio donde se esconde el universal mundo interior del autor, su lucha permanente consigo mismo, como se manifiesta en el capítulo VII del libro, y el sentimiento de pérdida y la necesidad de amar y ser amado, simbolizada por la rosa.

    Capítulo a capítulo, el autor nos enseña lo peor de la condición humana: los baobabs, símbolo del mal y la violencia y, encarnados en otros personajes, la vanidad, el desamor, la política, la egolatría, el capital, la burocracia, la soledad, .... hasta llegar al planeta Tierra compendio de todos los defectos que hemos encontrado en otros planetas.
    Y es Tierra donde aparece el zorro, símbolo de una sociedad que nos ahoga y nos condiciona, que crea falsos lazos, que confunde sentido de pertenencia y derecho de propiedad, que no quiere que la domesticamos, sino que quiere domesticar hacernos y que sutilmente coarta nuestra libertad.

    "El Pequeño Príncipe", una obra autobiográfica, una triste y desgarradora lágrima al desengaño.

    Como el mismo autor nos dice en "Himno al silencio":
    "El silencio del corazón. El silencio de los sentimientos. Nuestro silencio interior, que hace que te reencuentran con Dios, este Dios que es el mismo silencio en el eterno. Todo está dicho, todo está hecho "

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  4. Hola David:

    ¡Muchas gracias por tu comentario! Y gracias por tu análisis de "El principito"... y la traducción. Lo vemos distinto, pero parecido. Una de mis obras favoritas; el domingo al acabar "Vuelo nocturo", volví a leérmela. Maravillosa, maravillosa.

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