¡BIENVENIDO AL RINCÓN DE CARLOS DEL RÍO!
Soy escritor y enseño a la gente a escribir novelas y cuentos. Aquí encontrarás un curso gratuito para aprender a escribir en la sección Cómo escribir ficción, muchos consejos para escritores, críticas de novelas (desde 2015 sólo critico las obras que me han gustado mucho) y las críticas de películas que escribí entre finales de 2006 y principios de 2017. Disfruta tu visita, y espero verte a menudo por aquí.

sábado, 28 de mayo de 2011

The Chinatown Death Cloud Peril [7]

Portada de The Chinatown Death Cloud Peril, de Paul Malmont NOVELA
The Chinatown Death Cloud Peril
(EE.UU., 2006, 371 páginas)
Paul Malmont

Sé que lo que estoy a punto de decir acabará con la credibilidad de mis críticas: me compré esta novela por su portada. En cuanto la vi, fue amor a primera vista: una damisela se abraza a un tipo duro que aprieta los dientes y dispara, con todo el contorno hecho un cristo, como si el tiempo la hubiera deteriorado. Al natural es incluso mejor, porque se ven los puntos de la trama del dibujo, y en la parte de atrás aparece un puñal clavado en una desconchadura de una pared.
   Para intentar recuperar un poco mi credibilidad, diré que antes de comprármela busqué críticas por internet y la ponían bien. “The Chinatown Death Cloud Peril” (algo así como “El peligro de la nube de muerte de Chinatown”), publicada en 2006, fue el debut de Paul Malmont, un publicista que vive en Nueva York, y es un homenaje a la época dorada de las novelas pulp, la década de 1930. Posteriormente, Malmont ha publicado “Jack London in Paradise”, “The Astounding, the Amazing, and the Unknown” (es la secuela de esta novela. Sé de uno que se la va a comprar), y ha resucitado a Doc Savage, uno de los héroes de esas novelas pulp, en una serie de comics de la DC.
   Durante el apogeo de las revistas pulp en los años 30, Walter Gibson, creador de “La Sombra”, es el autor que más vende en Estados Unidos. Le sigue muy de cerca Lester Dent, autor de “Doc Savage”, y aparte de la ambición por ser el número uno, les une que son autores frustrados: venden millones de ejemplares, pero nadie les conoce porque escriben con seudónimo y quieren escribir literatura de calidad, para codearse con John Steinbeck o Ernest Hemingway. A Nueva York llega L. Ron Hubbard con la intención de abrirse camino en el mundo de los pulp escribiendo ciencia ficción. Una noche, Gibson y Dent le cuentan a Hubbard las reglas de los pulp (historias muy rocambolescas, que si no, no son pulp), y tras unos días tranquilos, sin quererlo, los tres autores se verán inmersos en una aventura pulp donde el destino de un país estará en juego.
   “The Chinatown Death Cloud Peril” es en general muy divertida y cálida, y genial cuando se centra en contar la vida de sus autores y sus familias, los sueños y frustraciones que tienen, y en mostrar el Nueva York de la época; pero es mucho más floja, a pesar de momentos muy imaginativos, cuando desarrolla la trama pulp.
   Los tres autores y Norma, la mujer de Lester Dent, están muy bien dibujados y la novela está llena de detalles brillantes y grandes momentos que muestran la vida de estos escritores y la época: el orden que llevan las revistas pulp en los kioskos; todas las escenas con Lovecraft (Malmont se las apaña para que Lovecraft parezca una criatura salida de uno sus relatos, y tiene mucha gracia); la descripción de la editorial Street & Smith cuando Hubbard va a buscar trabajo; la portadas de los ilustradores; la sesión de magia; la reunión en el Knickerbocker, con todos los escritores con sobrepeso y los hombros encorvados; la cena en el restaurante chino, que es muy entrañable; el recorrido por Nueva York en taxi; o el encuentro entre Orson Welles y Gibson, en donde Gibson le dice una idea que podría ser el origen de “Ciudadano Kane”.
   Cuando ha pasado un tercio de la novela, Malmont introduce una nueva trama: la leyenda de Zhang Mei. Está escrita con un tono mucho más frío y distante que las otras escenas y poco a poco se va integrando con el resto. Durante varias páginas funciona muy bien porque tanto Gibson como Dent se ponen a investigar un misterio, y el lector puede encajar muchas más piezas de las que puede encajar cada personaje.
   Pero hay varias cosas que están poco justificadas. No tiene mucho sentido que “La Sombra” que ve Gibson en el puerto le salve la vida (y que luego decida que lo quiere como biógrafo); o que Driftwood oculte su identidad (solo sirve para que cuando la desvela, al lector le haga gracia porque es un autor muy famoso); o que aparezca un vaquero muy útil al final, que les ayuda a salir de varios entuertos y les da información muy valiosa; o que Dent no se acuerde de la otra entrada al teatro chino. Y mientras la resolución de Towers, uno de los villanos, es muy retorcida y divertida; el cierre del caso es muy decepcionante.

0 comentarios:

Publicar un comentario

Mi rincón tiene un filtro. Opina libremente, pero si no sabes cumplir unas normas mínimas de educación, no superarás el filtro. Si no te gusta lo que escribo, la solución es muy sencilla: deja de leerme, porque no tengo intención de dejar de escribir.

© 2006 - 2017. Textos de Carlos del Río. Todos los derechos reservados.
Los derechos de autor de los pósters y fotogramas de películas corresponden a sus correspodientes productoras o distribuidoras.
Los derechos de autor de las portadas y citas textuales de libros corresponden a sus correspodientes editoriales o autores.