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domingo, 19 de junio de 2011

El libro del cementerio [7]

Portada británica para niños de El libro del cementerio, de Neil GaimanNOVELA
The Graveyard Book
(EE.UU., Reino Unido, 2008, 320 páginas)
Neil Gaiman
con ilustraciones de Dave McKean (edición estadounidense y británica para adultos)
y Chris Riddell (edición británica para niños. Es la edición española)

Posiblemente Neil Gaiman sea uno de los escritores de fantasía más importantes del mundo. Aparte de vender millones de ejemplares, Gaiman ha ganado el Nebula, el Hugo, y el Bram Stoker, que son los premios americanos más prestigiosos para ciencia ficción y fantasía (los dos primeros) y terror. De sus novelas para adultos destacan “Stardust” y “American Gods”; y para adultos y niños “Coraline” y “El libro del cementerio”. Además, Gaiman tiene mucho prestigio entre los aficionados al cómic por ser el autor de “The Sandman” (Norman Mailer dijo que era un cómic para intelectuales. No sé yo si eso es bueno o malo); y ha colado obras suyas y trabajado en Hollywood: “Stardust” y “Coraline” fueron adaptadas a sendas películas, y Gaiman escribió el guión de “Beowulf”. Y si todo va bien (aunque tiene pinta de no llegar a ningún sitio, por lo mucho que está tardando el proyecto), “El libro del cementerio” se convertirá en una película de Neil Jordan.
   Con “El libro del cementerio”, del que Gaiman reconoce que está muy influido por Rudyard Kipling, Gaiman ganó el Hugo a Mejor Novela en 2009, y en él cuenta cómo el hombre Jack mata a tres miembros de una familia, pero cuando va a matar al cuarto, un bebé que está empezando a andar, descubre que éste ha desaparecido. Mientras el hombre Jack mataba a su familia, el bebé salió de su cuna y se dirigió a un cementerio cercano. Allí lo reciben los fantasmas y Silas, un vampiro, que deciden criarlo y protegerlo del hombre Jack.
   “El libro del cementerio” está dividido en ocho capítulos que dan saltos en el tiempo, mostrando por una parte aventuras independientes, por otra la evolución del niño, y por otra el desarrollo de la trama del hombre Jack. El libro es tierno, divertido y muy imaginativo, pero resulta decepcionante por cómo resuelve los conflictos Gaiman.
   El mundo del cementerio es genial, con todos los misterios que oculta y sus peculiares habitantes (se han quedado anclados en el pasado que vivieron, y hablan y se comportan como se hacía en su época). Está lleno de detalles geniales (como los epitafios) y de personajes divertidísimos: la brujita Liza; el poeta que aún espera vengarse de sus críticos porque la eternidad es muy larga; o la muerte de Thackery, que murió buscando la pintura a rayas blancas y rojas con la que se pintan las barras de las barberías.
   La relación entre Silas y Bod (el niño) es muy bonita (Silas le quiere mucho, aunque no lo muestre abiertamente), al igual que la de Bod con sus padres adoptivos y su amiga Scarlett. La de Scarlett tiene el añadido de que sus padres están convencidos de que Bod es un amigo imaginario, y no le dan gran importancia. También tiene mucha gracias cuando Gaiman habla de cómo se comportan los políticos, en el capítulo de la danza de los muertos.
   Todas las aventuras de cada capítulo empiezan muy bien, con ideas muy buenas, pero varias tienen conclusiones decepcionantes. Cuando Bod y Scarlett se meten en el túmulo y se enfrentan al Hombre Índigo, la resolución está un poco forzada porque ese capítulo no hace hincapié en qué es verdad y qué es imaginario para los niños, sino para los adultos; y el capítulo no va de que Bod tenga que superar miedos a cosas imaginarias.
   El capítulo de la señora Lupescu tiene un principio muy gracioso con Bod odiando las verduras que le obliga a comer esa señora, y echando muchísimo de menos a Silas, porque con él aprender era divertido, no era cuestión de aprenderse listas de memoria. Pero cuando la señora Lupescu le pregunta cómo se pide ayuda a un “Night-gaunt” (no sé cómo han traducido esta criatura), yo ya sabía que un poco más tarde Bod iba a tener que pedir ayuda a un bicho de esos. Y justo eso es lo que pasa.
   En el capítulo de la bruja, que es uno de los que más me gusta (la historia de su muerte es excelente), la brujita aparece sin justificar en la tienda de antigüedades para salvar a Bod. Se podía haber solucionado con algo tan sencillo como decir que una vez que Liza conoció a Bod, lo seguía a todas partes aunque él no lo supiera.
   Algo que tiene muy bueno “El libro del cementerio” es que a lo largo de la novela se ve perfectamente cómo Bod va adquiriendo habilidades que le ayudan a defenderse mejor en el mundo, y así el capítulo en el que va al a escuela está muy bien resulto (porque ya sabemos que la brujita se da garbeos por la ciudad de vez en cuando y se encuentra a Bod), así como el largo duelo con el hombre Jack y sus compinches.
   Sin embargo, lo más decepcionante de todo (es tan decepcionante que parece que Gaiman te está escamoteando las mejores partes), es el enfrentamiento de Silas y sus compañeros contra el grupo del hombre Jack. Aparecen escenas muy breves, y el lector tiene que llenar muchísimos huecos. Y de hecho, la presencia del hombre Jack es uno de los puntos débiles de la novela: debería notarse cada cierto tiempo que Bod sigue en peligro, pero Gaiman dedica muchas más páginas a crear aventuritas independientes que ha pensar en el arco narrativo del conjunto.

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