¡BIENVENIDO AL RINCÓN DE CARLOS DEL RÍO!
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domingo, 16 de octubre de 2011

El cazador [9]

Cartel original de El cazadorCINEFILIA
The Deer Hunter
(EE.UU., Reino Unido, 1978, 182 min)
Dirección:
Michael Cimino
Guión:
Deric Washburn
Intérpretes:
Robert De Niro
Christopher Walken
John Savage
Meryl Streep
John Cazale
George Dzundza
IMDb

“El cazador” es un clásico de los 70 que muestra los efectos de la guerra de Vietnam en tres americanos normales y corrientes. En su día la película arrasó en taquilla y ganó 5 Oscars, incluyendo los de Mejor Película y Director; y supuso la consolidación de Meryl Streep, quien consiguió su primera nominación –fue como actriz secundaria-, y de Christopher Walken, que ganó el Oscar al Mejor Actor Secundario por una actuación impresionante.
   Robert De Niro por aquel entonces se estaba forjando una carrera excepcional, logrando tanto prestigio que con tan sólo 35 años estaba entre los mejores actores del mundo, y con “El cazador” no hizo más que confirmar su talento (De Niro dejó de ser meticuloso a mediados de los 90, cuando decidió que ya tenía mucho prestigio y que ahora le tocaba forrarse haciendo el vago); para John Savage, sin embargo, “El cazador” supuso la cúspide de su carrera (sigue trabajando, pero en papeles muy pequeños); y para John Cazale fue su despedida del cine. (Cazale fue un excelente actor secundario que murió de cáncer antes de que “El cazador” estuviera acabada, y curiosamente las cinco películas en las que trabajó son clásicos: “El padrino”, “El padrino II” -es Fredo-, “La conversación”, “Tarde de perros” y “El cazador”.)
   Mención aparte merece el director, Michael Cimino. “El cazador” fue su segunda película, y parecía que sería el comienzo de una carrera importantísima en el Hollywood moderno. Tras el éxito de éste film, Cimino tuvo carta blanca para su siguiente trabajo, “La puerta del cielo” (1980), un ambiciosísimo western que se convirtió en uno de los mayores fracasos de la historia. La debacle de “La puerta del cielo” fue tan grande que Hollywood cambió por completo (la libertad de los directores, que fueron todopoderosos durante los 70, pasó a estar supeditada a lo que exigían las grandes productoras) y la carrera de Cimino como gran director se acabó. Cimino dirigió cuatro films más, pero ninguno logró el éxito o el prestigio de “El cazador”; y a día de hoy, que parece poco probable que Cimino vuelva a dirigir, está claro que si algún trabajo suyo pasa a la historia será “El cazador”.
   “El cazador” está dividida en tres partes, y mientras las dos primeras son sobresalientes, la última tiene serios problemas narrativos. Si la tercera fuera más corta, y Cimino se centrara en lo que quiere contar, “El cazador” sería una obra maestra.
   La película comienza de forma muy realista mostrando la vida de los tres protagonistas en un pueblo de Pensilvania. Cimino planta desde el principio que estos hombres van a irse a Vietnam, lo que ya de por sí crea tensión, y que uno de ellos, Savage, está a punto de casarse. Esos datos son los que guían la narración esta primera hora, porque la unión de las escenas, que suelen ser muy largas, es muy vaga. Pero esta parte funciona de maravilla.
   En esa primera hora Cimino presenta a los personajes y su mundo, en unas escenas que transmiten muy bien la camaradería que hay entre ellos (la escena en el bar, donde se ponen a cantar, es maravillosa) y donde todo resulta muy auténtico. En esta parte hay una secuencia larguísima, la de la boda, que aguanta tanto tiempo por la autenticidad de los detalles (es una boda ortodoxa) y eso la hace interesante; la variedad de las acciones; por las pistas que hay de un posible trío amoroso entre De Niro, Streep y Walken; y por las pistas de que Vietnam no va ser lo que ellos se esperan (las gotas de vino en el vestido de la novia y la actitud del boina verde).
   Esta parte acaba con los amigos yendo de cacería, donde el mayor problema es que John Cazale ha vuelto a dejarse las botas de monte en casa y Robert De Niro, que es un hacha matando ciervos, se cabrea.
Robert De Niro en El cazador
Robert De Niro
   Entonces, sin previo aviso, Cimino mete al espectador en el horror de la guerra, con una escena espeluznante (quien haya visto esta película, este momento no lo olvida jamás). El cambio es un mazazo enorme porque de ver a hombres normales pasas a verlos completamente rotos, en una situación muy tensa, que Cimino explota con mano maestra. Toda esta parte funciona tan bien, aparte de por la sensación de autenticidad que desprende, porque ves perfectamente cómo Walken va perdiendo poco a poco el contacto con la realidad.
   Esta parte ha sido criticada porque Cimino se inventó algo para hacer avanzar la trama. Una película, por realista que sea, es ficción y la ficción tiene que ser ante todo verosímil, no veraz; y a veces hay que cambiar la realidad para que la ficción sea verosímil. Lo que se inventó Cimino es muy verosímil, y sin ese elemento, no existiría la película. Inténtale explicarle esto a un crítico.
   Hasta aquí, “El cazador” es impresionante, pero entonces comienzan los problemas. Robert De Niro regresa a casa, sin que se sepa qué ha pasado con los otros dos, y Cimino vuelve a utilizar la misma técnica que al principio: escenas bastante largas que están muy vagamente unidas. Esto a estas alturas ya no funciona tan bien.
   Primero, porque el espectador lleva dos horas sentado en la butaca y ya no tiene tanta paciencia como al principio; segundo, porque viene de una hora intensísima en Vietnam y la emoción en estas escenas no son ni un pálido reflejo de lo que acaba de ver; y tercero, porque lo que quiere saber es qué ha pasado con Savage y Walken. Cimino debería haber sido mucho más breve, dando pistas de que De Niro no se iba a adaptar a la vida normal y de un posible romance con Streep (esas pistas están, pero en momentos demasiado largos. La escena de la bolera, por ejemplo, hubiera funcionado bien al principio de la película, aquí es un parón terrible).
   Después de ese bache, que debe de durar 40 minutos, De Niro descubre qué ha pasado con los otros dos y “El cazador” vuelve a ser genial; y en los últimos minutos, en la última escena en Vietnam, Cimino logra un momento antológico con un De Niro y Walken magistrales.

2 comentarios:

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