¡BIENVENIDO AL RINCÓN DE CARLOS DEL RÍO!
Soy escritor y enseño a la gente a escribir novelas y cuentos. Aquí encontrarás un curso gratuito para aprender a escribir en la sección
Cómo escribir ficción, críticas de novelas y películas (desde 2015 sólo critico las obras que me han gustado mucho), y todo lo que aprendo a medida que escribo y vivo más y más. Disfruta tu visita, y espero verte a menudo por aquí.

domingo, 2 de octubre de 2011

PROYECTO NOVELA. 27- EL SUBTEXTO (I)

He aquí el gran secreto: la mejor manera de aprender a escribir una novela es… escribir una.
Logotipo de NaNoWriMo   Esto, que parece una perogrullada, lo ignoran muchísimos aspirantes a escritor que no hacen más que posponer y posponer el momento de ponerse a escribir. Que si tienen que dominar la gramática, o leerse todo el Siglo de Oro, o pulir su prosa hasta que brille. Todo eso está muy bien, pero no pone palabras en el papel para contar historias, que es lo que realmente hacen los escritores de ficción.
   Así que, ¡basta de excusas!
   En noviembre se celebra el National Novel Writing Month (NaNoWriMo), un evento que reta a los participantes a escribir una novela de 50.000 palabras en ese mes. Te registras en su página web (tienes la opción de ponerla en español) y vas añadiendo palabras en el contador. Cuando acabas, subes la novela y NaNoWriMo comprueba que es cierto, pone tu nombre en la página de ganadores y te da un certificado y una insignia para que cuelgues en tu blog. Y tú tienes la satisfacción de haber escrito una novela. Pero incluso si no la acabas, lo habrás intentando y estoy convencido de que habrás dado un salto cuantitativo en tu carrera de escritor.
   Tienes que escribir más de 1.600 palabras al día, es decir, cinco páginas y media. Eso es muchísimo. No vas a tener mucho tiempo ni para documentarte (tira de internet para sacar lo más básico, y no te preocupes por el resto), ni para pensar si la gramática está correcta, o si las descripciones te han quedado bonitas o la prosa poética-altisonante.
   Sólo vas a tener tiempo para mover la historia hacia delante y lograr que el conjunto tenga algo de coherencia. No te tomes la novela como un fin (“Mi obra maestra”), sino como un medio para practicar el arte de escribir ficción.
   Olvídate del perfeccionismo, deja que tu imaginación campe a sus anchas, y utiliza mucho la intuición. Si llegas a un callejón sin salida, cambia de escena y ya verás cómo las enlazas. O pones un flashback de la infancia del protagonista. O haces la técnica de Raymond Chandler, que cada vez que se quedaba trabado, arrojaba a un tipo con una pistola y ya tenía historia que contar.
   Tienes octubre para pensar en la novela que quieres escribir. Documéntate, saca la escaleta, haz fichas de personajes, dale vueltas a las ideas y la trama, pero no escribas una sola palabra. Escribir lo haces del 1 al 30 de noviembre.
   ¿Alguien se atreve con el reto de la NaNoWriMo?

LO QUE HAY POR DEBAJO DE LAS HISTORIAS
Muchas historias ocultan debajo de la superficie lo que realmente el autor quiere contar, ocultan de qué va realmente esa historia. Eso que hay por debajo es el subtexto.
   El subtexto la mayoría de las veces es bastante más sutil que un mensaje, una crítica, o una moraleja que quiera imponer el autor. Curiosamente, los críticos y los académicos sólo reconocen ese tipo de subtexto, y valoran la obra basándose únicamente en eso; y si hace falta, fuerzan un subtexto para justificar su crítica. A mí esto último me parece jugar a “¿Qué forma tienen las nubes?”. Si te pones, y con mucha imaginación, siempre vas a encontrar formas.
   Lo que no saben los críticos y académicos (aparte de cómo se cuentan las historias) es que la mayoría de las veces, el subtexto no se ve, y que hay obras excelentes que no tienen ninguno. Veamos algunos ejemplos.
George Orwell
George Orwell
   Con “1984”, George Orwell logró una proeza admirable: que gente que desprecia la ciencia ficción por el simple hecho de ser ciencia ficción, se lea esta novela y piense que es una obra maestra. (Después siguen despreciando la ciencia ficción el resto de su vida, y sólo los muy osados se atreven con “Fahrenheit 451”, de Ray Bradbury, y “Un mundo feliz”, de Aldous Huxley; unos libros que también tienen un subtexto muy patente.)
   Orwell lo logró gracias a una crítica clarísima a los riesgos de un gobierno con demasiado poder sobre la intimidad de las personas y la información. Este mensaje es el que ha hecho que la novela pase a la historia, y que cantidad de demagogos, que van desde la extrema derecha a la extrema izquierda, la utilicen como ejemplo cada vez que los gobiernos intentan crear nuevas leyes.
   También, gracias a ese mensaje, “1984” está considerada una novela que lee la gente inteligente (en esa terrible categoría de “novelas para inteligentes” está la sumamente anodina “El guardián entre el centeno”, de J. D. Salinger; una novela que si no se hubiera creado una imagen esnob, haría tiempo que habría desaparecido del panorama literario). Para mí la gente inteligente es la que se lee las novelas que le apetece, no las que se supone que tiene que leer para parecer inteligente.
   Entonces, viendo el caso de “1984”… ¡qué fácil es hacer una obra maestra! Y yo diciendo que escribir ficción supone mucho esfuerzo. Orwell, vete haciéndome hueco a tu lado en el Panteón de los Grandes Genios de la Literatura, que estoy a punto de escribir una obra maestra.
   Lo mío va a ser un microrrelato, porque… ¿para qué escornarse con una novela en la época del Twitter?
   Ahí va:
  
   “2084”, de Carlos del Río.

Trata sobre los riesgos de un gobierno con demasiado poder sobre la intimidad de las personas y la información.

   Toma ya, una obra maestra en sólo 111 caracteres.
   “1984” es una obra maestra porque Orwell creó un mundo muy realista, con un personaje que te importaba mucho, en una historia muy agobiante en la que te metías por completo. Y en ese contexto, estaba integrada la crítica a los gobiernos totalitarios. Pero sin los tres primeros puntos, “1984” valdría lo mismo que mi “2084”.
   Orwell tiene otro clásico, “Rebelión en la granja”, que también tiene un mensaje clarísimo: es una crítica a la URSS de Stalin. A mi “Rebelión” me parece bastante más floja que “1984” porque la historia es mucho más endeble y no hay personajes que te importen; y la única gracia que le veo es identificar a quién representan los animales y las acciones. Pero a ver quién es el guapo que dice que “Rebelión en la granja” no es una obra maestra, con ese mensaje que tiene.
   El riesgo de dar un mensaje es que el mensaje tape la historia y eso que escribes pase de ser una novela a un panfleto; y todo, desde el comportamiento de los personajes hasta los giros de la trama, estén forzados para acomodar el mensaje. El riesgo es caer en el didacticismo, y tú, el autor, creyéndote en posesión de la verdad, vayas pontificando al lector, diciéndole qué es lo correcto y qué es lo erróneo. Este planteamiento de la ficción, que yo odio, no convierte al no convertido y cabrea al que no comparte ese mensaje.
   Por lo tanto, si vas a meter un mensaje, o criticar algo o dar una moraleja, asegúrate de que primero creas una historia y unos personajes interesantes por sí mismos. Y por supuesto, ese mensaje que mandas, tiene que ser algo que realmente te importe mucho, no una moda que sigues para apuntarte tantos.

SIN SUBTEXTO
Hay obras que no tienen nada por debajo, y son excelentes. “The Invalid’s Story”, un cuento de Mark Twain, es simplemente la historia de una confusión en un viaje en tren (la confusión se da entre un queso apestoso, un cadáver y una caja llena de armas), y es genial por cómo Twain adelanta información al lector que desconocen los personajes, y cómo va complicando las cosas para que cada vez todo sea más gracioso. Es uno de los cuentos más divertidos que me he leído en toda mi vida. Pero no hay subtexto que valga.
Mark Twain
Mark Twain
   El único subtexto de “Alien”, de Ridley Scott, (cuidado, que la destripo en este párrafo) es la crítica a las corporaciones, y eso no la convierte en una obra maestra. Además, ese giro funciona no por la crítica, sino porque cuando todo va muy mal, eso lo complica aún más. Es el factor “¡Lo que faltaba!”. La gente a la que le gusta ver formas en las nubes puede interpretar “Alien” de dos maneras opuestas: como una película feminista, porque sólo Ripley se salva, lo que demuestra la superioridad de las mujeres; o como una película anti-feminista, porque Ripley se salva al mostrar cualidades masculinas, mientras que el personaje de Veronica Cartwright, que es femenina (es una llorica), muere. A mi esto me parece demencial. Ripley, que tiene una personalidad muy parecida a la del personaje de Tom Skerritt, se salva de potra, porque el alien está encajonado y no le puede saltar a la chepa, pero no por cualidades intrínsecas del personaje, y mucho menos de su género.
   Existe otro tipo de subtexto, mucho más sutil e interesante que los mensajes, que son los temas (themes en inglés). Los veremos con detenimiento en el siguiente artículo, pero aquí van dos ejemplos para abrir boca.
   A “El señor de las moscas”, de William Golding, que tiene un subtexto interesantísimo (la formación, muy inquietante, de una nueva sociedad que revela cómo son realmente las personas), le ha pasado lo contrario que a “1984”: nadie lo ve y todo el mundo se piensa que es una novela de aventuritas para chavales. “El señor de las moscas” no es para niños, y los padres que se la endilgan a sus hijos no estaría mal que se la leyeran, o que al menos supieran que los chavales protagonistas se matan los unos a los otros. Toma aventuritas inocuas.
   A “El principito”, de Antoine de Saint-Exupéry, le ha pasado algo parecido. Está considerada una novela infantil (yo creo que porque tiene dibujos y es muy corta) y no lo es en absoluto. La grandeza de esta novela está en que a través del viaje que hace el principito, y de su relación con el aviador, los personajes descubren qué cosas son las realmente importantes en la vida, las que hacen que merezca la pena vivir, y cómo muchas veces las dejamos de lado y nos obsesionamos con otras mucho menos importantes. Si no pillas esto, y un niño no lo va a hacer, “El principito” no vale nada.
           
Recomendaciones:
   -Escritores.org. No hago más que quejarme de que apenas hay contenidos en español para los aspirantes a escritor. Bueno, pues en esta página tienes muchísimos. Hay noticias, enlaces a blogs de escritores, una bibliografía muy extensa de libros de escritura, y explica qué caminos puedes seguir para publicar y ofrece cursos y servicios de corrección de textos.
  
   -“Novel Writing”. Es un número especial del “Writers’s Digests” de 2009, que puedes comprar en pdf en su página web. Son una serie de artículos que repasan varios aspectos a tener en cuenta a la hora de escribir una novela y da muchos consejos prácticos. Nancy Kress, que siempre que escribe sobre ficción es genial, tiene dos artículos, y Donald Maass, un agente literario que representa a Jim Butcher y Anne Perry, tiene un artículo excelente sobre qué tienen los escritores que hacen carrera.

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6 comentarios:

  1. Hombre, ¡por fin encuentro a alguien que no me iba a mirar raro si le dijera que "El guardián entre el centeno" me parece un libro exageradamente sobrevalorado y que no me gustó nada! :)

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  2. Seguro que tú fuiste más lista que yo y sólo te lo leíste una vez. Me lo leí con 20 años en español y no hacía más que preguntarme cuándo iba a pasar algo interesante.
    Con 27 años, cuando ya sabía inglés, me lo leí en inglés, porque por lo visto la gracia estaba en la voz del protagonista. No hacía más que preguntarme cuándo iba a pasar algo interesante.
    Y ahora, cada vez que pienso en esa novela, no hago más que preguntarme por qué está considerada un clásico.
    Eso sí, Salinger tiene unos cuentos aluciantes.

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  3. Yo me lo leí con 21 o 22 y pensé que debía de ser muy poco culta, porque me parecía un pestiño. Pero nunca he sentido ganas de volver a leérmelo siendo mayor ^_^

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  4. No desprecio la ciencia ficción, aunque no suelo leerla, "Un mundo Feliz" me encanto y ahora con tu explicación del subtexto que me ha parecido ilustrativo, me leere "1984" y por supuesto tu novela...

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  5. Espero que te guste. El problema de dividir los libros en géneros es que algunos está menosprecioados y otros sobrevalorados. Y no son los géneros los que dan calidad, sino los libros en sí.

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