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lunes, 14 de noviembre de 2011

A.I. Inteligencia Artificial [8]

CINEFILIA
A.I. Artificial Intelligence
(EE.UU., 2001, 146 min)
Guión y dirección:
Steven Spielberg
Intérpretes:
Haley Joel Osment
Jude Law
Frances O'Connor
Sam Robards
William Hurt
Brendan Gleeson
Ben Kingsley
Meryl Streep
Robin Williams
Chris Rock
IMDb

En 2001 una de las películas más esperadas era “A.I. Inteligencia Artificial”. El atractivo venía en que Steven Spielberg estaba rodando un proyecto de Stanley Kubrick que nunca había pasado de la fase de pre-producción. Durante décadas Kubrick le estuvo dando vueltas a una película sobre un niño robot inspirada en el cuento “Super-Toys Last All Summer Long” (“Los súper-juguetes duran todo el verano”) de Brian Aldiss. Tras contratar y despedir a varios escritores (entre ellos al propio Aldiss), Kubrick en 1990 contrató a Ian Watson para que escribiera un tratamiento de la película, pidiéndole que a la idea original le añadiera elementos de “Pinocho”.
   Cuando Kubrick murió en 1999, Spielberg decidió que haría esa película. Basándose en el tratamiento de Watson, Spielberg escribió un guión que él mismo dirigiría, algo que no hacía desde “Encuentros en la tercera fase” en 1977, y que no ha vuelto a hacer desde entonces.
   Las expectativas creadas eran tan altas que cuando se estrenó no las cumplió. La crítica la recibió con tibieza, y aunque mantuvo el tipo en el mercado internacional, en la taquilla americana pinchó (Box Office Mojo: 100 millones de dólares de presupuesto; 78 recaudados en Estados Unidos y 157 en el resto del mundo. Con un total de 235 millones recaudados, la productora posiblemente no recuperó gastos durante la exhibición cinematográfica). Durante la temporada de premios, “A.I. Inteligencia Artificial” logró dos nominaciones a los Oscars –banda sonora y efectos especiales- y tres a los Globos de Oro –director, banda sonora y Jude Law como actor secundario-, aunque no ganó ninguno.
   En el futuro la ciencia ha logrado crear robots que piensan por sí mismos. Dando un paso más allá en la evolución de la inteligencia artificial, el profesor Allen Hobby (William Hurt) propone crear niños robots que sean capaces de amar, lo que sería la solución para parejas que no puedan procrear o hayan perdido a un hijo. Monica y Henry Swinton (Frances O’Connor y Sam Robards) están en esa situación, ya que su hijo está en un coma que parece irreversible. Un día Henry le trae un regalo a su esposa: David (Haley Joel Osment), un robot que tiene el aspecto de un niño de 11 años.
   Monica tiene un periodo de prueba para decidir si quedarse con David, pero si lo programa para amar y luego cambia de opinión, la única manera de librarse de David será devolverlo a la empresa que lo fabricó, donde lo destruirán. Monica duda durante unos días, hasta que decide programar a David. David comienza a llamarla mamá y se comporta como un niño de verdad, y por un tiempo la felicidad de Monica es absoluta. Sin embargo, toda su vida cambia en cuando su hijo biológico sale del coma. Y también cambia la de David, que hará todo lo posible por convertirse en un niño de verdad.
   A mí ya en 2001 esta película me gustó, aunque reconocía que tenía muchos fallos, sobre todo estructurales; pero tenía algo que me hacía verla una y otra vez. Tanto es así, que es la película de Spielberg que más veces he visto, y cada vez que la veo, más me gusta. Ahora mismo me parece una gran película llena de altibajos, y al paso que voy, acabará siendo uno de mis films favoritos.
   Estructuralmente “A.I. Inteligencia Artificial” está dividida en tres partes tan diferentes que en un primer visionado parecen tres películas independientes. El problema es que Spielberg construyó el armazón narrativo sobre el viaje interior de David, en su crecimiento personal; pero se creó una trama externa que tenía tanta fuerza, que se comía la evolución de David y por eso la trama parecía que se quedaba a medias o cambiaba de forma muy radical a mitad de película.
   Visualmente, “A.I. Inteligencia Artificial” está muy equilibrada. Comienza con una parte muy minimalista, que casi podría ser la actualidad, y así Spielberg se guarda para más tarde escenas muy impresionantes, en las que muestra cómo es ese futuro. Comienza con la “Fiesta de la Carne”, en la que se ve qué pasa con los robots viejos, y que la masa sigue estando tan embrutecida como ahora. Luego sube el escalón de la espectacularidad con la ciudad Rouge, un gigantesco parque temático del sexo. Y acaba con un recorrido precioso de un Manhattan semihundido y un Coney Island bajo las aguas.
Haley Joel Osment y Jude Law en A.I. Inteligencia Artificial
Haley Joel Osment y Jude Law
   Sin embargo, para llegar a esas partes, Spielberg de vez en cuando fuerza mucho la narración, creando conflictos de sopetón (el peor caso es el hijo biológico de los Swinton, que a mí me parece la parte más floja de toda la película por lo malvado que es el chiquillo), o resolviéndolos de forma muy sencilla (como es la resolución de “La Fiesta de la Carne”, la huída de la ciudad Rouge, o que nadie vigile a David cuando llega a Manhattan y así se puede tirar tranquilamente al agua).
   Cuando vi la película en el cine recuerdo que pensé que la tercera parte, la de los extraterrestres, sobraba. Ahora me doy cuenta que lo que falla es que los alienígenas no están bien presentados, y te saca de la película cuando los ves por primera vez; pero esa media hora final es necesaria para cerrar la evolución de David. Y lo hace tan bien, y tiene tantísima emoción, que me hace llorar por lo bonita que es y al reconocer qué ha logrado David.
   Para que funcionaran bien los alienígenas, la película debería empezar con ellos descubriendo a David congelado; y el film sería un recuento de su vida. Algo de esto hay en la versión definitiva, pero está hecho a medias y no se ve bien. La voz en off que abre la película es de uno de los alienígenas (es Ben Kingsley), que comenta que esa historia sucedió cuando se habían derretidos los casquetes polares y media Tierra esta inundada. Pero esa voz está tan descontextualizada, que es imposible relacionarla con el extraterrestre cuando vuelve a hablar dos horas más tarde.
   “A.I. Inteligencia Artificial”. Llena de imperfecciones. Absolutamente fascinante.

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