¡BIENVENIDO AL RINCÓN DE CARLOS DEL RÍO!
Soy escritor y enseño a la gente a escribir novelas y cuentos. Aquí encontrarás un curso gratuito para aprender a escribir en la sección
Cómo escribir ficción, críticas de novelas y películas (desde 2015 sólo critico las obras que me han gustado mucho), y todo lo que aprendo a medida que escribo y vivo más y más. Disfruta tu visita, y espero verte a menudo por aquí.

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domingo, 6 de noviembre de 2011

PROYECTO NOVELA. 28- EL SUBTEXTO (II)

El otro día me puse a ojear mis estanterías y di con un libro que me llamó la atención: “Premio amateur de literatura Planeta DeAgostini”. Cuando esa editorial estaba publicando por entregas “El placer de escribir” a finales de los 90, daba unos cupones que tenías que pegar en una cartilla para poder participar en ese concurso, y así se aseguraban que comprabas todos los fascículos. Yo quería participar, pero tenía tanto miedo de hacer el ridículo que ni siguiera comencé un relato.
   El libro publicaba dos cuentos, dos obras de teatro y dos poesías. Miré quién había ganado en el apartado de narrativa, que es el que me interesa, y fueron dos mujeres. Luego busqué en internet qué había sido de ellas. No había ni rastro.
   Ese libro se publicó en 2000. A poco que hubieran perseverado esas escritoras, ahora, once años después, ya tendría dos o tres novelas publicadas y una base de lectores fieles. Parece poco probable que estas mujeres quieran volver a escribir, que la escritura simplemente se la tomaban como un hobbie (“El placer de escribir” estaba bien, pero sí se quedaba en eso, en escribir como afición y no profesión) y después de ese premio, se aburrieron y encontraron otro pasatiempo.
   En el hipotético caso que quisieran retomar sus carreras literarias, esas mujeres deberían comenzar de cero. De acuerdo que ese premio que ganaron no era el Planeta, pero ya les daba un pequeño impulso para seguir adelante y aventajaban al resto de aspirantes a escritor. Ahora están exactamente igual que la gente que no ha publicado una sola línea por no haberse tomado en serio sus carreras literarias.
   Da que pensar, ¿no?      

LOS TEMAS
Un concepto bastante más interesante que el de aleccionar al lector con mensajes y moralejas es el de los temas (themes en inglés). Los temas son el verdadero significado de la historia; son lo que ha hecho que el escritor escriba esa historia y no otra, lo que hace que esa historia sea importante para el escritor. Con los temas, que los llevan los personajes, el escritor da su visión personal del mundo. Por eso es tan importante conocerte bien a ti mismo si vas a escribir ficción.
   Los temas la mayoría de las veces sólo los ve el escritor, y le sirven para que el conjunto tenga coherencia y le guíen a la hora de escribir la historia, porque sabe qué es lo que realmente quiere contar. Veamos unos ejemplos para que esto no quede tan esotérico-pedantón.
Cartel americano de El padrino   En los extras de “El padrino”, Francis Ford Coppola cuenta que cuando se leyó la novela de Mario Puzo, la odió. Pero que al releerla y analizarla se percató de que escondía una historia de sucesión, en la que un hombre poderoso, que era una especie de rey, tenía a tres hijos herederos. Coppola decidió que utilizaría la historia de esa familia como una metáfora del capitalismo americano. “El padrino” es una película muy compleja y lógicamente no se puede resumir en una sola frase, pero si te fijas, su núcleo es cómo Michael Corleone hereda el imperio de su padre Vito y cómo hace todo lo posible para proteger a los suyos y machacar a la competencia.
   En el audiocomentario de “Titanic”, James Cameron cuenta cómo cambiaron el final para que el mensaje no fuera tan obvio (él lo llama mensaje, pero realmente es un tema. Un tema es mucho más sutil que un mensaje). El tema de la película es que no persigas el dinero para alcanzar la felicidad. En el final original, cuando Gloria Stuart va a arrojar el colgante al mar, Bill Paxton, que lleva toda la película buscando esa joya, la intenta detener. Gloria le pone el colgante en la mano y entonces Paxton se da cuenta del tema, y deja que Gloria se deshaga de la joya. Ese final es terrible e hicieron muy bien en cambiarlo; pero si analizas las acciones de la protagonista, todo lo que hace Rose a lo largo de la película muestra que se siente atrapada buscando sólo el dinero, y que realmente es feliz cuando vive la vida como ella quiere.
   En el blu-ray de “Gladiator”, de Ridley Scott, (ojo, que la destripo en los siguientes cinco párrafos) hay un extra magnífico, “Historia de los escribas”, que cuenta el desarrollo del guión. David Franzoni, el guionista original, explica que la película no es una historia de venganza, sino la de un hombre que quiere regresar a casa. El guión de Franzoni dio la estructura básica, la de un general que cae en desgracia cuando llega el nuevo emperador y se convierte en gladiador. John Logan cogió ese guión y profundizó en las relaciones de los personajes y mejoró los diálogos.
   Franzoni había mantenido a la familia de Máximo, el general, con vida, y en la nueva versión, los productores querían matarla. La duda de Franzoni era que como la película realmente trataba sobre un hombre que quería regresar a casa, si mataban a la familia, no había manera de tener un final satisfactorio; matar a Cómodo, el emperador, estaría bien, pero como no era una historia de venganza, ese final no funcionaría del todo. Los productores no hicieron caso a Franzoni, y mataron a la familia, lo que le daba a Máximo un motivo muy fuerte para buscar venganza y mover la trama hacia delante.
   El rodaje comenzó, pero vieron que el guión no acababa de funcionar. Se lo mandaron a William Nicholson, quien hizo unas observaciones tan buenas que lo contrataron para reescribirlo. Nicholson vio que el guión que le dieron era una historia de venganza con una trama muy problemática en la segunda parte; entonces le pidieron que mejorara la estructura e hiciera que los personajes cayeran mejor.
   Para Nicholson “Gladiator” era la historia de un hombre que quiere matar a otro. Pensó que él no iría a ver una película así, que él vería una película en la que un hombre ama a alguien. Se preguntó a quién amaba Máximo, y era a su mujer y su hijo, y se planteó cómo hacer que lo que moviese al protagonista, que moría al final, fuera estar con su familia (sin saberlo, regresaba a la idea original de Franzoni), no matar al malo. La respuesta era el más allá. Entonces fue plantando referencias al Eliseo (entre ellas, las conversaciones con el gladiador negro) durante toda la película e hizo que Máximo no fuera un militar que se convierte en una máquina de matar, sino en un hombre que desde el principio no quiere estar en el campo de batalla (se ve en el detalle del pájaro antes de entrar en combate) y que lo que busca es estar con su familia; y mata porque no le queda más remedio. De este modo, el final triste, se volvía feliz y muy satisfactorio.
   Y recuerda lo que decía Máximo: “Lo que hacemos en vida, resuena en la eternidad”. Creo que estamos todos de acuerdo en que “Gladiator” no es film religioso que quiera demostrar la existencia del cielo, y que independientemente de si crees en el más allá o no, esta película tiene un final muy emocionante.
   Conclusión: mírate los extras de todos los dvds y blu-rays que puedas. Vas a encontrar joyas.

EL NÚCLEO Y LOS SUBTEMAS
Para simplificar, si quieres piensa que el tema central es el núcleo de la historia. Sería una columna vertebral que no se ve pero que es fundamental para que se sustente el conjunto. Sería lo que acabamos de ver con “El Padrino”, “Titanic” y “Gladiator”.
   Cuando comencé mi novela supe enseguida qué quería contar, qué iba suponer el viaje para mi protagonista y tenía una idea de qué significaba, aunque no sabía que acciones específicas y personajes necesitaría para contar esa historia. Conocer el tema me ayudó a desechar ideas y aceptar otras, que me ayudaban a profundizar en ese tema y avanzaban la trama.
   Mientras la escribía aparecieron otros temas, cosas que me importan muchísimo, que exploraba en subtramas o en escenas y que a veces salen a la superficie en diálogos, en descripciones, o en los pensamientos de los personajes. Nunca forcé los temas. Surgían solos, y cuando llevaba varios días rondándome una idea, me preguntaba qué significarían esas acciones para los personajes. Si encajaban en el conjunto, iban dentro.
   Ahora que la estoy corrigiendo, al analizar cómo evolucionan tres personajes muy importantes, me doy cuenta de que comparten un tema, que está muy relacionado con el original, y que este nuevo tema es de lo que realmente va la novela. En la reescritura lo reforzaré.
   Que nadie espere qué diga cuáles son los temas que trato, que no lo pienso decir.
Portada de The Fire in Fiction, de Donald Maas   Seguro que hasta ahora no te habías planteado el concepto de los temas, y eso no ha impedido que disfrutes de películas y novelas. Cuando te pongas a desarrollar ideas es importante que sepas, aunque sea de forma muy nebulosa, dónde vas a acabar, para que siempre tengas un sentido de dirección a la hora de escribir. Si sabes qué significado tiene lo que pasa, ahí tienes tu tema o temas. Pero si no encuentras ningún sentido, no lo fuerces. Tu objetivo como escritor es que el lector se meta en la historia, no dar lecciones.
   La última obra maestra que he visto es “Cisne negro”, de Darren Aronofsky, ¿y qué subtexto tiene?: “Ojito con mandar a tus hijas a ballet”, “Lesbianas, ¡salid del armario!” o “A ver si follamos más”.  A mí me parece una obra maestra porque es una experiencia intensísima, que logra que al tiempo que te identifiques por completo con Natalie Portman sepas qué está pasando realmente y por qué, algo que ignora el personaje. Si tuviéramos que buscarle un tema sería algo así: “La obsesión y el perfeccionismo impuestos, y si diversión, son contraproducentes”. No critica injusticias ni da mensajes, pero “Cisne negro” es impresionante.

Recomendaciones:
            -The Fire in Fiction”, de Donald Maass. Donald Maass es un agente literario (su agencia representa a Jim Butcher y Anne Perry, por ejemplo) y eso significa que ha leído muchísima ficción con ojo crítico. En “The Fire in Fiction” Maass repasa varios aspectos de la ficción (hay un artículo muy bueno sobre lo que tienen que ser los escritores y otro sobre el tema), y para mostrar lo que explica, analiza párrafos de  novelas publicadas, indicando lo que funciona y lo que falla. Además de ser muy instructivo (y entretenido), este libro te sirve para conocer nuevos autores; eso sí, vas a tener una lista enorme de novelas por leer. Éste es uno de los libros de escritura que más me han ayudado.
   Consíguelo en Amazon.es o en Iberlibro.com
           
   -“Wired for Story” (www.wiredforstory.com) . Es un blog de Lisa Cron, una mujer que durante años trabajó como agente literaria, editora, analista de historias y profesora de escritura. Durante ese tiempo Cron descubrió por qué fallaban las historias que le entregaban los aspirantes a escritor. En este blog da claves de lo que funciona y no en la ficción. Lo único malo de “Wired for Story” es que Cron publica muy de tarde en tarde, pero las entradas publicadas son muy interesantes. No te pierdas las pestañas de la parte de arriba, que tienen consejos muy buenos.

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