Heavenly Creatures
(Nueva Zelanda, 1994, 99 min)
Dirección:
Peter Jackson
Guión:
Fran Walsh
Peter Jackson
Intérpretes:
Melanie Lynskey
Kate Winslet
Sarah Peirse
Diana Kent
Clive Merrison
Cuando Peter Jackson dirigió en 1994 “Criaturas celestiales” sorprendió a todo el mundo por el giro radical que daba su carrera. Visto en perspectiva ese giro era realmente una evolución natural. Jackson comenzó dirigiendo películas gore muy baratonas en los 80, y con “Braindead” (1992) llegó a la cima del género: una película de época, desarrollada en los 50, muy bien hecha, que es gore a más no poder (también es asquerosa a más no poder y una oportunidad perdida porque tiene una premisa muy buena).
Siendo
Jackson un director muy ambicioso, se daría cuenta de que si seguía con el gore
sus siguientes películas serían variaciones de “Braindead”, porque no habría
manera de superar lo que logró allí (y porque el gore es muy limitado y no da
para más). Así que dirigió “Criaturas celestiales”, una película que también se
desarrollaba en los 50, con un trasfondo muy oscuro, y que apuntaba el gusto de
Jackson por la fantasía y lo que lograría en su obra más importante, la
trilogía de “El Señor de los Anillos”. Si hay que sorprenderse de algo de
“Criaturas celestiales” no es el cambio en la carrera de Jackson, sino la mucha
sensibilidad con la que está hecha, algo inexistente en sus películas
anteriores.
Ojo, a
partir de ahora destripo la película. Es imposible hablar de “Criaturas
celestiales” sin hablar del final.
“Criaturas
celestiales” está basada en un asesinato que conmocionó a Nueva Zelanda en los
50: las adolescentes Pauline Parker y Juliet Hulme mataron a la madre de la
primera. La prensa de la época se cebó con
ellas, tratándolas de psicópatas lesbianas (por entonces no sé qué estaría peor
visto, si la psicopatía o el lesbianismo) y las chicas se libraron de la pena
de muerte por ser menores, lo cual creó un revuelo en la opinión pública.
Cuando salieron de la cárcel cinco años después, rehicieron sus vidas: Pauline
desapareció en el anonimato y Juliet Hulme se convirtió en la novelista Anne
Perry (sí, esa Anne Perry). La gente sí cambia, la gente sí puede rehabilitarse.
La película sigue a las chicas desde que se conocieron en el instituto hasta
que meses después cometieron el crimen.
![]() |
| Kate Winslet y Melanie Lynskey |
En esa
evolución también se ve que Pauline quiere que su padres sean los Hulme (la
primera vez que ves la película no lo pillas, pero ya aparece en el espeluznante
montaje paralelo que hay al comienzo) y cómo poco a poco el divertido mundo
imaginario que se han creado las chicas se va haciendo más oscuro y filtrándose
a la realidad, que cada vez es más inestable para ellas, y les da ideas para
solucionar problemas. Y gracias a esos elementos, Jackson logra algo
dificilísimo: que el espectador entienda, aunque no la comparta, la lógica que
utilizaron las chicas para justificar la muerte de la madre de Pauline.
El final
es durísimo y muy desasosegante. A lo largo de la película Jackson también
muestra los puntos de vista de los padres, que quieren lo mejor para sus hijas,
y cómo la de Pauline está muy dolida porque su hija se está separando de ella.
Y eso crea mucha empatía. El crimen es horripilante por lo inocente que era la
madre, que pensaba que estaba reconciliándose con su hija; y los últimos planos
te dejan muy mal cuerpo, cuando entiendes lo ilusas que eran Pauline y Juliet y
que sus sueños, por los que habían matado, se esfumaron.


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