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miércoles, 4 de enero de 2012

El gatopardo [9]

Portada italiana de El gatopardo, de Giuseppe Tomasi di LampedusaNOVELA
Il gattopardo
(Italia, 1958, 330 páginas)
Giuseppe Tomasi di Lampedusa

Giuseppe Tomasi di Lampedusa alcanzó la fama póstumamente con la única novela que escribió: “El gatopardo”, una novela histórica desarrollada a mediados del siglo XIX, durante la unificación italiana, y cuyo protagonista estaba inspirado en el bisabuelo del autor, el Príncipe Giulio Fabrizio Tomasi de Lampedusa. Lampedusa escribió la novela entre 1954 y 1957, y antes de morir en ese último año, dos editoriales rechazaron publicársela.
   En 1958 la escritora Elena Croce, reconociendo la calidad de la obra, se la mandó a su amigo Giorgio Bassani, también escritor, quién logró que la editorial Feltrinelli la publicara. “El gatopardo” se convirtió en un best-seller y en 1959 Lampedusa ganó el Premio Strega, el máximo galardón literario italiano. Cuatro años más tarde Luchino Visconti la adaptó en una suntuosa superproducción con Burt Lancaster (es muy fiel a la novela, pero si quieres disfrutarla del todo, tienes que haberte leído la obra de Lampedusa) y en la actualidad está considerada una de las mejores novelas históricas del siglo XX.
   “El gatopardo” sigue al Principe Fabrizio Salina, el último de su estirpe, un hombre de mediana edad que ve que los tiempos están cambiando radicalmente, sin que él pueda hacer nada y sin comprender realmente el alcance de los cambios. El príncipe vive con su familia, de cuyos miembros el que está sacando más provecho a nueva situación es su sobrino Tancredi, un joven bala perdida que medra al cambiarse de bando cuando más le conviene y que no duda en casarse por amor con una plebeya.
   Se podría decir que en cuanto se ve la caracterización y evolución del príncipe, y cómo va cambiando la situación de Silicia, “El gatopardo” es genial; mientras que cuando se separa de esos temas, la novela es mucho más floja. (Una excepción es el capítulo quinto, en el que el padre Pirrone va a su pueblo, y que es un capítulo sobresaliente por cómo muestra como eran los pueblos entonces y por lo astuto que era el cura.)
   En ese sentido, la parte más endeble viene a mitad, cuando Lampedusa se centra en el romance entre Tancredi y Angelica, unas páginas en las que Fabrizio pasa a un segundo plano y que son mucho menos interesantes que el resto. Pasa algo parecido, a lo largo de la novela, cuando Lampedusa mete pasajes descriptivos, que serán muy elegantes y pura poesía, pero que aburren a las margaritas (no me refiero a cuando habla de costumbres, que eso está muy bien, sino a cuando se separa de un personaje y describe objetos o paisajes sin que haya tensión. En este aspecto la película de Visconti es muchísimo mejor, porque el cine aguanta mejor esas descripciones. Por el mismo motivo, el famoso baile tiene mucha más fuerza en la película que en la novela).
   ¡Pero qué bueno es el personaje de Fabrizio! Es un hombre con mucho carisma, que actúa siempre pensando en el bien de su descendencia, aunque muchas veces se equivoque, que no puede evitar cometer pecados de la carne (es divertidísimo cuando recuerda sus idas de picos pardos); y que sin darse cuenta, adaptándose a los tiempos, provoca que esa descendencia vaya muriendo. A través de sus reflexiones, de conversaciones con otros personajes y de comentarios del narrador, Lampedusa muestra cómo iba cambiando el país, qué lógicamente para el príncipe iba a ser a peor. La decadencia de los Salina es tan interesante que el último capítulo, ya a principios de siglo XX y con el príncipe muerto, funciona como un epílogo perfecto de lo que deparó el futuro a esa familia de nobles (también hay aquí un giro muy interesante sobre lo que podía haber sucedido entre Tancredi y una de las hijas de príncipe si esta no hubiera sido tan orgullosa y hubiese visto los sentimientos reales del joven).

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