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viernes, 20 de enero de 2012

El sonámbulo [3]

Portada de El sonámbulo, de Jonathan BarnesNOVELA
The Somnambulist
(Reino Unido, 2007, 354 páginas)
Jonathan Barnes

Jonathan Barnes, que escribe críticas literarias para el “Times Literary Supplement”, se licenció en Óxford en Literatura Inglesa y publicó su primera novela, “El sonámbulo”, en 2007. Con el currículum que tiene, lo normal sería pensar que este libro fuera algo sesudo-intelectualoide, cuando en verdad es una locura que tiene partes muy imaginativas, pero que en conjunto resulta confuso y caprichoso. En la contrasolapa de la primera edición estadounidense lo comparan (los de la editorial) con Neil Gaiman, Susanna Clarke y Clive Barker. Ya les gustaría. “El sonámbulo” recuerda mucho más a “Los libros de cristal de los devoradores de sueños”, de Gordon Dahlquist, que a cualquiera de esos tres escritores.
   En el Londres de principios del XX el prestidigitador Edward Moon tiene que resolver un curioso misterio: al parecer un hombre mosca va matando a gente por la ciudad. Moon, que ya ha dejado sus mejores días atrás, tiene como colaborador al sonámbulo, un gigante mudo al que puede atravesar con espadas sin que sangre. A medida que se adentre en el caso, Moon descubrirá una complejísima trama para destruir Londres, y sólo él la podrá detener.
   Las primeras 100 páginas son muy buenas. Barnes dibuja un Londres muy peculiar lleno de personajes no menos peculiares. Aparece una biblioteca secreta en el Museo Británico, un prostíbulo y una feria de monstruosidades, y varias sociedades secretas. Durante esas páginas está muy bien presentado el protagonista y el ambiente que lo rodea, y se sigue sin problemas la trama, donde se ve cómo Moon va siguiendo pistas de un caso rarísimo.
   Después la novela pierde toda coherencia y no hace más que dar vueltas y vueltas, sacándose constantemente de la manga Barnes nuevos personajes y nuevas situaciones (eso sí, todos son muy peculiares, y todas las situaciones son muy imaginativas). Se podría decir que son una sucesión de escenas con una trama dificilísima de unir por la cantidad de personajes que hay, muchos de los cuales actúan de forma inverosímil y aparecen en el momento apropiado para dar una información; la cantidad de giros y giros que hay; y las muchísimas situaciones incongruentes que tiene. Llegó un momento que estaba harto y lo único que quería era llegar al final de una vez.
   Pondré unos ejemplos de incongruencias, para que se vea cómo funciona esta novela. Moon ha perdido mucho prestigio no sólo como mago, también como investigador por un caso en el que fracasó estrepitosamente no hace mucho. Así todo hay un personaje que conoce su pasado, Skimpole, que está obsesionado con que Moon investigue el nuevo caso; y llega al extremo de quemarle su vivienda para que lo haga. Y cuando por fin lo convence, deja que Moon se tire 23 días sin hacer nada en un hotel.
   A continuación la primera pista que le da es que tiene que visitar a una médium, que en teoría es un hacha. Cuando Moon saca información de esa mujer, a través de una sesión de espiritismo, Skimpole se pregunta si esa mujer será de fiar. Pero bueno, si Skimpole fue el que unas pocas páginas antes le dijo que esa mujer era fundamental para resolver el caso.
   Habrá gente que justificará todas esas incoherencias diciendo que la novela está narrada por un loco. Pero una cosa es tener un narrador que no es de fiar y otra es escribir una novela que no tiene ni pies ni cabeza.

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