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sábado, 18 de febrero de 2012

War Horse (Caballo de batalla) [7]

Poster de War Horse (Caballo de batalla) War Horse
(EE.UU., 2011, 146 min)
Dirección:
Steven Spielberg
Guión:
Lee Hall
Richard Curtis
Intérpretes:
Jeremy Irvine
Peter Mullan
Emily Watson
Niels Arestrup
David Thewlis
Tom Hiddleston
Benedict Cumberbatch
Celine Buckens
David Kross
IMDb

Steven Spielberg tuvo la suerte (o la desgracia) de tener muchísimo éxito muy joven. Dirigió “Tiburón” con 28 años, la película que lo catapultó a la fama, pero también la que le puso el sambenito de director comercial (como si el cine comercial fuera malo de por sí). Esto provocó que aunque sus películas influyeran muchísimo en el cine actual y arrasaran en taquilla, y él fuera el director más famoso del mundo, no se lo considerara un gran cineasta. Hasta que dirigió “La lista de Schindler” en 1993. En los 90 sí gozó de bastante prestigio crítico, pero en la actualidad hay gente que se plantea si no ha dejado atrás su mejores días y asegura que lleva lustros sin hacer buenas películas.
   En esto del cine cuenta mucho el gusto personal, pero me parece que la envidia ciega a estas personas; envidia porque Spielberg se ha hecho inmensamente rico trabajando en su pasión, haciendo el cine que a él le gusta, y haciéndolo de maravilla. Parece que si eres artista tienes que morirte de hambre para ser bueno. Echo un vistazo a su filmografía, y de los films que ha dirigido este siglo, cuatro me parecen grandes películas: “Inteligencia Artificial”, “Atrápame si puedes”, “Munich” y “Las aventuras de Tintín”. “War Horse (Caballo de batalla)” no es de sus mejores trabajos, pero sí es muy, muy interesante.
   “War Horse (Caballo de batalla)” está basada en la novela de Michael Morpurgo de 1982 y en la obra de teatro, basada en esa misma novela, de 2007. Albert (Jeremy Irvine) es un muchacho de Devon que tiene una fijación especial por un caballo de montar. Un día el borrachuzo de su padre (Peter Mullan) compra ese caballo en la feria del pueblo, no porque su hijo lo quisiera, sino para evitar que su casero (David Thewlis), al que odia, lo pueda comprar. Cuando el padre llega a casa con el caballo, Albert está encantado, pero su madre (Emily Watson) se desespera porque un caballo de montar no sirve para nada en una granja. Albert demuestra que el caballo, al que llama Joey, es mucho más valioso de lo que parece; pero entonces estalla la Primera Guerra Mundial y su padre lo vende al ejército para poder saldar deudas. Antes de que se lo lleven, Albert promete a Joey que volverá a reunirse con él.
   La novela de Morpurgo me parecía especialmente difícil de adaptar porque existía el riesgo de que el caballo acabara siendo la mula Francis. El principal problema era el punto de vista: la novela está narrada por el caballo, y por tanto, es su recorrido en la Primera Guerra Mundial; y al estar siempre con el caballo, te crees sin problemas todos los encuentros fortuitos que hay.
   En la película, y me parece muy correcto, los personajes humanos tiene mucho más peso (no hay una forzada voz en off con los pensamientos del caballo), y logran momentos muy emotivos; pero, y esto es insalvable, hace que el recorrido del caballo sea inverosímil. Intentan arreglarlo dándole a la película un tono casi mágico (la fotografía de Janusz Kamiński y la música de John Williams son especialmente bonitas) y diciendo que ese caballo es milagroso, pero no funciona bien del todo porque durante la película han mostrado que es un caballo muy resistente, pero normal, que bien que se le mueren varios de sus dueños.
Jeremy Irvine en War Horse (Caballo de batalla)
Jeremy Irvine
   Otro cambio que hay con respecto a la novela, que a veces funciona muy bien y otras no tanto, es que han cogido las acciones del libro y las han modificado, amplificándolas a lo bestia. Es como si hubieran cogido el potenciómetro y hubieran girado la manecilla al máximo, y todo es mucho más grande, mucho más espectacular y mucho más emocionante. Lo malo es que con esa operación también han subido el melodrama, que es lo que menos me gusta de esta película.
   Sobre todo al principio, se han pasado. Al casero sólo le falta retorcerse el bigote y frotarse las manos cuando quiere echar a la familia de la granja; los padres están dibujados con un trazo tan grueso que son parodias en vez de seres humanos; y tiene una acciones tan melodramáticas que parece más una película de Ron Howard que de Spielberg. Y les vuelve a pasar cuando Albert va a la guerra, con el amigo tonto y el miserable que conducía el coche, que son momentos en los que me crujían los dientes.
   Pero esta técnica del potenciómetro hace que la película tenga escenas impresionantes, en las que Spielberg se luce. Visualmente me parecen soberbios los primeros minutos, en los que Albert y el caballo se conocen; la carga de los británicos contra los alemanes; la fuga del caballo, antes de acabar en tierra de nadie; y el final. Y a lo largo de la película me encanta la historia de los hermanos alemanes que desertan (eso no estaba en la novela. Y el final está resulto con muchísima elegancia); la historia del abuelo y la nieta franceses (hay un momento muy Spielberg cuando la nieta cabalga la colina y desaparece) y la secuencia en tierra de nadie.
   Si yo fuera director de cine, me gustaría ser igual de malo que Steven Spielberg.

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