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Últimas críticas y artículos sobre cómo escribir ficción

viernes, 16 de marzo de 2012

The Big Jump [4]

Portada de The Big Jump, de Leigh BrackettNOVELA CORTA
The Big Jump
(EE.UU., 1955, 119 páginas)
Leigh Brackett

Leigh Brackett fue una colaboradora habitual de Howard Hawks. Para él escribió los guiones de “El sueño eterno”, “Río Bravo”, “¡Hatari!”, “El Dorado” y “Río Lobo”. De su carrera como guionista de Hollywood, también destacan “El largo adiós”, de Robert Altman, “El imperio contraataca”, de Irvin Kershner. Pero aparte de guionista, Brackett fue escritora de ciencia ficción.
   “The Big Jump” se publicó por primera vez en 1955 y cuenta cómo la humanidad ha dado por fin el Gran Salto y viajado a planetas más allá del sistema solar. La corporación de la familia Cochrane tiene el monopolio de la carrera especial, haciéndose con más y más planetas; y de esa primera expedición, financiada por ellos, sólo ha vuelto un astronauta, al que tienen oculto en un hospital en Marte. Hasta allí viaja Comyn para interrogar al superviviente y averiguar qué ha pasado con un amigo suyo, Paul, que viajó en esa expedición.
   Leigh Brackett escribía pulp fiction; lo importante en sus historias era el sentido de lo maravilloso y la aventura, dejando (muy) de lado la fidelidad científica. “The Big Jump” está llena de escenas muy imaginativas, que van desde Marte a la Luna hasta un planeta desconocido con una raza de seres completamente distintos al hombre. Y entre medias mete una historia de avaricia, la de la familia que domina la galaxia, y suspense. El suspense viene porque al protagonista alguien lo quiere mata, y tiene que averiguar quién es; y por saber qué oculta el Gran Salto, con datos que el protagonista va averiguando poco a poco, pero que no descubre del todo hasta el final. En este sentido, tanto cambio de escenario maravilloso y tanto suspense, hace que “The Big Jump” se lea con interés.
   El problema viene en que la unión de las escenas, y cómo avanza la trama, es inverosímil. La novela sigue el recorrido de Comyn, y es increíble que llegue a tantos sitios y que la familia Cochrane no le pare los pies a las primeras de cambio, si no está justificado que lo necesiten (o está justificado muy por los pelos). También tiene recursos muy inocentes para que el protagonista siga adelante (supongo que en la época esos recursos fueran buenos, pero ahora son muy básicos porque los has visto mil veces), y cuando se juntan varios personajes en una misma escena, es confusa. Y las dos tramas, la del viaje interplanetario y los intentos de asesinato, encajan de forma bastante forzada.

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