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sábado, 31 de marzo de 2012

Drácula de Bram Stoker [9]

Poster de Drácula de Bram StokerCINEFILIA
Bram Stoker's Dracula
(EE.UU., 1992, 128 min)
Dirección:
Francis Ford Coppola
Guión:
James V. Hart
Intérpretes:
Gary Oldman
Winona Ryder
Anthony Hopkins
Keanu Reeves
Sadie Frost
Richard E. Grant
Cary Elwes
Billy Campbell
Tom Waits
Monica Bellucci
IMDb

El origen de este proyecto hay que buscarlo en “El padrino III” (1990). Winona Ryder, que iba a interpretar a la hija de Michael Corleone, estaba agotada y se retiró a última hora de esa película (su papel lo acabó haciendo Sofia Coppola. “El padrino III” es estupenda, pero hubiera sido mejor con Ryder). Dos años después, para compensar a Coppola por su precipitada retirada, Ryder le presentó el guión de nueva adaptación de “Drácula”, y Coppola aceptó dirigirlo.
   En 1462, el príncipe Vlad (Gary Oldman) se despide de su amada Elizabeta (Winona Ryder) para acometer una misión suicida: enfrentarse al ejército turco que intenta invadir su país. Contra todo pronóstico, Vlad resulta vencedor, pero los turcos mandan un mensaje a Elizabeta asegurando que Vlad ha muerto. Elizabeta no puede soportar el dolor, y se suicida arrojándose a un río. Cuando Vlad regresa a su castillo y se entera de la muerte de Elizabeta, reniega del Dios por el que luchaba porque no hizo nada por salvar a su amada.
   En 1897, el joven Jonathan Harker (Keanu Reeves) viaja a Transilvania para cerrar la venta de unos terrenos en Londres con su cliente, el misterioso e inquietante conde Drácula (Gary Oldman). Durante una conversación de negocios, Drácula descubre una foto de Mina Murray (Winona Ryder), la prometida de Jonathan, y en el retrato reconoce a Elizabeta reencarnada. Drácula encierra a Harker en su castillo y viaja a Londres en busca del amor que perdió cuatro siglos atrás.
   Los meses anteriores al estreno de “Drácula” en 1992, mis amigos los periodistas pusieron en marcha la maquinaria para hundirla. Los que habían tenido accesos a pases la tachaban de demasiado peculiar, rara y violenta para que fuera un éxito, y la comenzaron a bautizar “La hoguera de los vampiros”, en referencia al batacazo “La hoguera de las vanidades” (1990), de Brian De Palma. Mis amigos los periodistas se equivocaron.
   “Drácula de Bram Stoker” fue el último gran éxito comercial de Francis Ford Coppola, alcanzando una recaudación mundial de 215 millones, partiendo de un presupuesto de 40; y acabó ganando 3 Oscars: Mejor Vesturio, Maquillaje y Montaje de Efectos de Sonido. La respuesta de la crítica fue generalmente positiva, aunque provocó reacciones muy polarizadas, lo cual me parece normal, porque si conectas con la apuesta audiovisual de Coppola, “Drácula” te encanta, pero si no lo haces, te deja frío.
   Cuenta Coppola en el audiocomentario que cuando se planteó la dirección de la película pensó que sólo quedaban dos opciones para adaptar la novela de Stoker: o ser hiperrealista (¿No querrá Mel Gibson dirigir un “Drácula”?) o todo lo contrario y hacer una película sumamente estilizada e irreal. Él eligió la segunda opción, y acertó.
Gary Oldman y Winona Ryder en Drácula de Bram Stoker
Gary Oldman y Winona Ryder
   “Drácula” es un exuberante y sobrecargado festín para los sentidos, con una escena brillante tras otra y un diseño de producción impresionante. La película está llena de soluciones audiovisuales geniales que resaltan el sentido de ensoñación que tiene el conjunto. Coppola mezcla técnicas del teatro, como las sombras chinescas y los decorados que se nota son decorados (como cuando Mina viaja a Rumania o las escenas con velas), del cine mudo (parte del encanto de la película son sus efectos especiales, que están hechos con las técnicas que utilizaba Méliès. Visto con perspectiva, esa elección ha hecho que la película esté aguantando muy bien el paso del tiempo; si hubieran utilizados efectos digitales, ahora “Drácula” parecería un vídeo-juego), y del cine actual y la publicidad. El resultado es un film hipnótico como pocos.
   Aunque su título asegure que se trata de una versión fiel a la novela de Stoker, es mentira: la película tiene una historia de amor que no existe en la novela, y el personaje de Drácula es bastante más complejo. Son grandes aciertos. Narrativamente la historia de amor es la que sustenta la película (muchas veces la narración va a saltos o se desvía por otros derroteros, pero da igual por lo potente que es visualmente), y Drácula pasa de ser un monstruo sediento de sangre a ser un monstruo a su pesar que tiene la oportunidad de recuperar al amor de su vida. Gary Olman, con una gran interpretacion, me parece el mejor Drácula de la historia.
   El fallo más grave de “Drácula”, aparte de una narración que podía estar un poco más pulida, es Keanu Reeves. Digamos que Reeves no es buen actor (la mejor interpretación de su carrera es el principio de “Matrix”, porque tiene cara de no enterarse de nada, que es la cara que tiene siempre, pero allí pegaba con la historia). Aquí hace una actuación acartonada a más no poder (y yo no me doy cuenta, pero un amigo inglés me contaba que su acento londinense es terrible) y hace que la historia de Mina se resienta. Por una parte puede elegir vivir eternamente con un fascinante y romántico conde rumano que lleva siglos esperándola (tiene una pequeña mácula, y es que se ha cargado a su mejor amiga, pero se puede superar); y por otra puede vivir como mortal con un aburrido londinense que habla como un surfero. ¿Qué duda Mina Murray?
   Para mí “Drácula” es una película muy especial, ya que supuso el comienzo de mi cinefilia de verdad. Mi padre, que es muy cinéfilo, siempre intentó que sus hijos también lo fuéramos. Pero yo hasta que no vi “Drácula” en el cine con 13 años, en una experiencia que me dejó con la boca abierta, no entendí lo maravilloso que es este arte. Es la película que más veces ha visto en mi vida, y siempre que la veo, vuelvo a caer en su embrujo.

3 comentarios:

  1. Hace mucho que la vi, en el cine tambien. Creia que iba a ver una peli de vampiros y a pasar miedo jeje pero me encontré con una historia de amor. La pelicula esta bastante bien, pero yo no le daría una nota tan alta. Tienes que ver "El baile de los vampiros" de Polanski.

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  2. De verdad, prometo ver "El baile de los vampiros".
    Hay mucha gente que le pasa lo que a tí con "Drácula", que piensan en vampiros y se imaginan sangre y terror y resulta que es superromántica.

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