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sábado, 10 de marzo de 2012

La fiera de mi niña [10]

Poster original de La fiera de mi niñaCINEFILIA
Bringing Up Baby
(EE.UU., 1938, 102 min)
Dirección:
Howard Hawks
Guión:
Dudley Nichols
Hagar Wilde
Intérpretes:
Katherine Hepburn
Cary Grant
May Robson
Charles Ruggles
Barry Fitzgerald
IMDb

Siempre me ha sorprendido que a “La fiera de mi niña” le fuera mal en taquilla cuando se estrenó en 1938, con lo divertidísima que es. La única explicación que encuentro es que fuera demasiado moderna para su época, y a los espectadores les costara seguir el ritmo enloquecido que tiene. Con el tiempo “La fiera de mi niña” fue ganando prestigio y seguidores, y hoy en día está considera uno de los mejores trabajos de Howard Hawks y una de las mejores comedias de la historia del cine (para mí es la mejor).
   Pero en 1938, a Howard Hawks la RKO le rescindió el contrato que tenía para cinco películas más por lo mucho que se pasó del plan de rodaje y presupuesto. Hawks, uno de mis directores favoritos, continuó dirigiendo películas hasta 1970, dejándonos un puñado de clásicos. A Katherine Hepburn se la comenzó a considerar venero para la taquilla, y la actriz tuvo que pagar a la productora para que la dejaran marchar. La RKO tenía planeada para ella una película de la que no se acuerda nadie, “Mother Carey’s Chickens”, pero Hepburn se fue a la Columbia para trabajar de nuevo con Cary Grant en “Vivir para gozar”, de George Cuckor. No tenía un pelo de tonta Katherine Hepburn. Y Cary Grant, que tenía 34 años y estaba convencido de que ya no lograría ser estrella del cine, dio por primera vez con su estilo personal, el estilo personal que le llevaría al estrellato. (En “La fiera de mi niña” todavía le faltaba una pizca de elegancia, pero ya era Cary Grant).
   David Huxley (Cary Grant) es un despistado paleontólogo que lleva cuatro años reconstruyendo el esqueleto de un brontosaurio en un museo de historia natural. A David le espera una aburrida vida con su futura esposa, una mujer fría que quiere que se entregue por completo a su trabajo. Un día David va a jugar al golf con un abogado que representa a una millonaria que está pensando donar un millón de dólares al museo, para causarle buena impresión y conseguir el dinero. Pero en el campo golf aparece Susan (Katherine Hepburn), una joven alocada que primero le roba a David una pelota y después el coche. Tras una serie de avatares, y mucha manipulación por parte de Susan, David acaba llevando a Conneticut a Baby, un leopardo brasileño, a casa de una tía rica de Susan; cuando él debería estar camelándose al abogado y preparando su boda.
Cary Grant y Katherine Hepburn en La fiera de mi niña
Cary Grant y Katherine Hepburn
   “La fiera de mi niña” es una sucesión de gags divertidísimos, muy bien preparados, que funcionan en conjunto, a pesar de la cantidad de casualidades y cosas inverosímiles que tiene, por lo rápido que pasan de una situación absurda a otra (te arrojan una idea genial tras otra tras otra, sin darte tiempo a pensar si eso tiene sentido o no; y muchas veces cogen una situación y la retuercen y retuercen para hacerla más divertida), por lo bien que te lo pasas, y porque… siguen la lógica interna de Susan.
   También habría que destacar que los dos protagonistas tienen muchísima química entre ellos y todos los secundarios son brillantes (de los secundarios mi favorita es la tía, interpretada por May Robson, porque es la más sensata e intenta buscarle sentido a todo eso, pero es imposible). Y la película acaba dándote el mensaje de que para ser feliz, no hay que tomarse la vida tan en serio.
   “La fiera de mi niña” es una gozada. Desde que la vi de niño una tarde de domingo en la televisión, me enamoré de ella. La ha visto infinidad de veces, y siempre acabo llorando de la risa, y sobre todo, metiéndome en un estado de ánimo único: el estado de ánimo “La fiera de mi niña”, que va más allá de la felicidad, en donde me dan unas ganas tremendas de disfrutar la vida al máximo y salir a la calle y ponerme a cantarle “Todo te lo puedo dar menos el amor, baby” a leopardos encaramados a tejados.

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