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viernes, 15 de junio de 2012

Cleopatra [9]

CINEFILIA
Cleopatra
(Reino Unido, EE.UU., Suiza, 1963, 250 min)
Dirección:
Joseph L. Mankiewicz
Rouben Mamoulian (sin acreditar. Despedido y remplazado por Mankiewicz)
Darryl F. Zanuck (sin acreditar)
Guión:
Joseph L. Mankiewicz
Ranald MacDougall
Sidney Buchman
Ben Hetch (sin acreditar)
Intérpretes:
Elizabeth Taylor
Richard Burton
Rex Harrison
Roddy McDowall
Martin Landau
Hume Cronyn
IMDb

Película maldita por excelencia. A pesar de lo enorme que es en todos los sentidos, incluido el artístico, a “Cleopatra” se la recuerda sobre todo por su caótico rodaje, por su desorbitado presupuesto, por el romance que comenzaron Elizabeth Taylor y Richard Burton, y por casi arruinar a la 20th Century Fox. Muy injustamente esto ha provocado que se piense que fue un estrepitoso fracaso comercial y ha pasado a la historia como una película floja, cuando ambas ideas son erróneas.
   “Cleopatra” comenzó siendo una película de 2 millones de dólares de presupuesto con Joan Collins y Rouben Mamoulian de director, que se iba a rodar en Londres; y acabó siendo una mastodóntica superproducción, con un rodaje en Roma de más de dos años de duración, protagonizada por la superestrella Elizabeth Taylor y dirigida por Joseph L. Mankiewicz, alcanzando un estratosférico presupuesto de 44 millones, lo que la convirtió en la película más cara de la historia. Hoy en día, según Wikipedia, ajustando la inflación a 2012, seguiría siendo una de las películas más caras jamás hecha con un presupuesto de 325 millones.
   En cuanto a la primera idea errónea, “Cleopatra” fue la película más taquillera del año y una de las más taquilleras de toda la década de los 60, con casi 58 millones recaudados en Estados Unidos. Según Box Office Mojo, con los precios actuales de las entradas, “Cleopatra” recaudaría algo menos que “El caballero oscuro”, pero su coste fue tan elevado que la Fox (de lo recaudado sólo le correspondían 26 millones) tuvo que esperar a las ventas en el mercado internacional, que no era ni la mitad de lucrativo de lo que es ahora, y a los pases en televisión, y hasta 1973 no saldó sus deudas. La Fox, que llevaba encadenados una serie de fracasos, se salvó gracias al éxito de “El día más largo” (1962), que hizo que no se hundiera, y saneó sus cuentas con la revienta taquillas “Sonrisas y lágrimas” (1965).
Rex Harrison y Elizabeth Taylor en Cleopatra
Rex Harrison y Elizabeth Taylor
   En cuanto a la segunda, la mediocre calidad del film, el problema es la versión que circuló durante mucho tiempo y la mala fama que se creó. Durante el rodaje, Mankiewicz realizó las tareas de director, productor y guionista (el rodaje fue tan estresante que necesitaba medicarse para mantenerse despierto durante el día y para dormir de noche), reescribiendo el guión constantemente y añadiendo nuevas escenas. Cuando acabó el rodaje, la Fox le quitó la película de las manos y le despidió; pero cuando comenzaron a montarla, el material era tan caótico que tuvieron que comerse su orgullo y volver a contratarlo, porque Mankiewicz era el único que conocía la película.
   Mankiewicz intentó venderle a Darryl F. Zanuck, presidente de la Fox, la idea de dos películas de 3 horas, “César y Cleopatra” y “Marco Antonio y Cleopatra”. Zanuck la rechazó por cuestiones comerciales: en aquel momento el romance entre Liz Taylor y Burton estaba en pleno apogeo, dándole al film una publicidad enorme, y Zanuck temía que la gente se saltara “César y Cleopatra” para ver solo “Marco Antonio y Cleopatra”, así que llegaron a un compromiso: una película de algo más de 4 horas de duración, y esa versión fue la que se exhibió la noche del estreno.
   Pero cuando llegó el momento de estrenarla en los cines, la Fox decidió recortarle casi una hora y la dejó en 192 minutos, para que pudieran echar más pases cada día. Hasta finales de los 80, ésa era la versión de “Cleopatra”, que yo no he visto, pero que al parecer era incoherente, aburrida y difícil de seguir, y de ahí su mala fama. En 1987 la película se restauró y se recuperó una hora, y en el Festival de Venecia se proyectó una versión de 251 minutos. Ésa es la versión, u otras con duraciones muy similares, que lleva circulando los últimos 25 años, y con esa duración “Cleopatra” es un imperfecto pero fascinante y espectacularísimo film épico que tiene minutos y minutos y minutos que son oro puro.
   Pero mucha gente se acerca a “Cleopatra” con la idea preconcebida de que es mala, y simplemente van a estar buscando fallos que confirmen su idea, siendo incapaces de ver la magnífica película que tienen delante.
   “Cleopatra” sigue las andanzas de la ambiciosa reina de Egipto (Elizabeth Taylor) por construir un reino que junte el Imperio romano con Egipto para que lo pueda gobernar su hijo Cesarión. La primera parte narra cómo Cleopatra se hizo con el poder de Egipto, derrocando a su hermano, y cómo conquistó a Julio César (Rex Harrison), casándose con él y dándole un hijo, el citado Cesarión. Esa parte también cuenta la ascensión y caída de César en Roma. La segunda parte se centra en la historia de amor entre Cleopatra y Marco Antonio (Richard Burton), en cómo ella utilizó la relación para intentar lograr su sueño de un megaimperio, y en cómo desde Roma Octavio (Roddy McDowall) tramó para deshacerse de Cleopatra y Marco Antonio y convertirse así en emperador.
   Si “Cleopatra” no es una obra maestra es porque narrativamente, de vez en cuando, se nota que falta metraje, sobre todo en la primera parte, que tiene más aristas que la segunda (la segunda es casi, casi redonda). Lo peor de toda la película es su comienzo, que es muy confuso por la cantidad de personajes, sitios y situaciones que presentan, y no comienza a funcionar bien del todo hasta que Cleopatra se hace con el poder con ayuda de César. Además, hay un problema de desarrollo de personajes, y es que Cleopatra y César se enamoran muy rápido. Durante esos minutos, aunque cuesta seguir la trama, te metes en la película gracias a la suntuosidad y grandiosidad de la imágenes (la presentación de Alejandría y los interiores del palacio siguen siendo impresionantes), a escena muy imaginativas (la presentación de Cleopatra en la alfombra, o cómo Cleopatra espía a César) y a que los actores son excelentes.
   En cuanto Cleopatra es coronada y mantiene una conversación con César en la tumba de Alejandro Magno, la película funciona mucho mejor. Cleopatra ya muestra su verdadera cara (antes podía parecer una niña caprichosa, y por eso estaba en duda que hubiera tramado para matar a su hermano), y está muy bien plasmada la historia de amor: César se ha enamorado de Cleopatra, y Cleopatra lo quiere, aunque está más interesada en mantener la relación por el futuro político de su hijo.
   En esta parte también se ve muy bien cómo César se van endiosando y cada vez quiere más y más poder en Roma, aunque el complot de Bruto para matarlo es confuso, Marco Antonio necesita más tiempo de presentación, y Octavio está muy mal presentado (si no conoces a Roddy McDowall, lo más probable es que no te fijes en ese personaje, y en la segunda parte es fundamental).
   Esta primera parte, además, tiene una de las escenas más espectaculares de la historia del cine (todavía lo sigue siendo), que es la entrada a Roma de Cleopatra con Cesarión, y una muy imaginativa, que es la muerte de César, en la que Cleopatra ve la escena gracias al embrujo de una sacerdotisa (y cuando lo ve morir, grita: “Mi hijo”).
Richard Burton y Elizabeth Taylor en Cleopatra
Richard Burton y Elizabeth Taylor
   La segunda parte comienza tras una elipsis de tres años, en los que Marco Antonio ha logrado matar a los asesinos de César. Roma necesita los bienes que le proporciona Egipto para recuperarse de serios problemas económicos, y manda a Marco Antonio para que negocie con Cleopatra. Aquí aparecen unos minutos, que a mí me parecen geniales, en los que Marco Antonio exige reunirse con Cleopatra en suelo romano y Cleopatra exige lo mismo, pero en suelo egipcio, y acaba con una solución muy ingeniosa, en una escena muy espectacular. Pero como le pasa a la primera parte, Cleopatra y Marco Antonio se enamoran demasiado aprisa (el problema aquí es que Marco Antonio apenas aparece en la primera parte).
   La película en seguida enlaza con la primera parte, cuando se ve que Cleopatra va a volver a utilizar a un romano para lograr sus objetivos políticos, aunque aquí está realmente enamorada de Marco Antonio (en la vida real Taylor y Burton estaban enamorados, y ese sentimiento salta a la pantalla).
   Una de las partes que más me gustan de toda la película es cuando Marco Antonio se ve forzado a casarse con Octavia para lograr un trato beneficioso para Egipto, y Cleopatra se siente muy dolida (es una ironía, porque ella se casó con César estando él ya casado), y vienen unos minutos, que son una gozada, en los que los amantes no hacen más que lanzarse pullas.
   Al final de la película destaca cómo Octavio manipula al Senado y al pueblo gracias a proclamas patrióticas (es curioso lo repugnante que resulta Roddy McDowell en esta película, porque posteriormente solía hacer personajes amables), lo muy imaginativa que es la batalla naval (es como el antecedente de “Hundir la flota”), lo resentidos que vuelven a estar los amantes tras un malentendido; y el final, que puede verse como una variación de “Romeo y Julieta”, y cómo Cleopatra descubre que Octavio la ha mentido.
   “Cleopatra” no sólo es una película maldita, es una película injustamente infravalorada. Si nunca la has visto, yo recomiendo que le des una oportunidad; y si hace tiempo que la viste, que vuelvas a verla con otros ojos. Eso sí, que sea una versión de más de cuatro horas. (Acaba de salir una versión en blu-ray que es como la película: simplemente impresionante).

2 comentarios:

  1. Me agrada mucho tu blog, lo encontré casualmente buscando cosas sobre Ayn Rand y el Objetivismo, buscando información sobre el subconsciente y la escritura creativa...

    Conciliar Razón e Imaginación se hace harto complicado en numerosas ocasiones pero escribir es algo hermoso, así que te felicito por tu decisión y espero que tengas mucho éxito.


    También me gusta tu foto, pareces todo un Gentleman, un abrazo desde Atlantis.

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  2. Muchas gracias, espero verte por aquí a menudo y durante mucho tiempo (que eso significará que me va bien como escritor).
    Lo que dices de la razón y la imaginación es cierto pero necesario. Desgraciadamente la sociedad nos machaca la segunda para utilizar sólo la primera; y paradójicamente, sólo siendo racionales nos volvemos más tontos.
    Gracias por lo de la foto. Creo que en vida me han llamado gentleman, ni siquiera cuando viví en el Reino Unido.

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