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martes, 24 de julio de 2012

Happy, un cuento sobre la felicidad [7]

Poster de Happy, un cuento sobre la felicidadCINEFILIA
Happy-Go-Lucky
(Reino Unido, 2008, 118 min)
Dirección y guión:
Mike Leigh
Intérpretes:
Sally Hawkins
Alexis Zegerman
Eddie Marsan
Sylvestra Le Touzel
Karina Fernandez
IMDb

“Happy, un cuento sobre la felicidad” es una comedia de Mike Leigh de 2008, que recibió unas críticas excelentes y tuvo una buena carrera con los premios (destacan la nominación al Oscar a Mejor Guión Original, el premio a Mejor Actriz en Berlín, y las nominaciones a los Globos de Oro a Mejor Actriz y Mejor Comedia).
   A mí Mike Leigh es un director que me encanta, pero creo que para que disfrutes de esta película se tienen que dar dos circunstancias: que te guste su cine y que conozcas y te guste Londres (esta película muestra muy bien lo que es Londres, y a mí me trae muchos recuerdos); porque de lo contrario te dejará completamente frío o te aburrirá muchísimo.
   “Happy, un cuento sobre la felicidad” sigue la vida de Poppy (Sally Hawkins), una profesora de primaria que acaba de cumplir 30 años. Poppy es una chica muy feliz y optimista que comparte piso en Londres con su mejor amiga (Alexis Zegerman), va con una compañera de trabajo a unas peculiares clases de flamenco, discute con su hermana pequeña porque Poppy aún no ha asentado la cabeza, se enamora de un asistente social, y está aprendiendo a conducir con un profesor muy extraño (Eddie Marsan).
   “Happy, un cuento sobre la felicidad” tiene muy poca trama, porque realmente es una escena tras otra de la vida de esta chica, con una pequeña evolución de las acciones y mucha caracterización del personaje. Y lo que da unidad es Poppy, un personaje que al comienzo parece que está como una cabra, pero que al final terminas por coger mucho cariño por lo vitalista que es (y porque Sally Hawkins está genial).
Sally Hawkins en Happy, un cuento sobre la felicidad
Sally Hawkins
   Uno de los puntos fuertes del cine de Mike Leigh es lo bien que le quedan las escenas cotidianas con gente normal (sinceramente, creo que en ese sentido él es el mejor del mundo), y aquí vuelve a lucirse. En esta película utilizó mucha improvisación: los actores se metían en personaje, e improvisaban siguiendo unas pautas.
   La película está llena de momentos divertidos y con mucho encanto (como las clases de flamenco, las escenas con las amigas y la relación con el asistente social) y tiene diálogos que te hacen reflexionar (la obsesión de la hermana de Poppy para que ésta vaya pensando en su futuro, como si Poppy no disfrutara de la vida sin tener casa, marido o hijos; o cuando el profesor de conducción le explica que el sistema educativo prima la parte racional del cerebro anulando la creativa, y hace que todos nos volvamos borregos para seguir el camino indicado).
   La parte que más trama tiene, o donde se ve más evolución, es la relación de Poppy con su profesor de conducción, que acaba con unos de los sellos de Leigh: una potente explosión emocional, que aquí funciona muy bien porque al tiempo que Poppy descubre un secreto, lo descubre el espectador.

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