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lunes, 16 de julio de 2012

Ninotchka [7]

Poster original de NinotchkaCINEFILIA
Ninotchka
(EE.UU., 1939, 110 min)
Dirección:
Ernst Lubitsch
Guión:
Charles Brackett
Billy Wilder
Walter Reisch
Melchior Lengyel (historia original)
Intépretes:
Greta Garbo
Melvyn Douglas
Ina Claire
Sig Ruman
Felix Bressart
Alexander Granach
Bela Lugosi
IMDb

En 1939, el punto fuerte para promocionar “Ninotchka” fue que era la primera comedia de Greta Garbo, una actriz que además de proyectar un aura de misterio enorme, estaba especializada en papeles dramáticos. La dirigía Ernst Lubitsch, un elegantísimo director que ha pasado a la historia como uno de los mejores de comedia, y entre los guionistas aparecían su discípulo, el gran Billy Wilder, y un colaborador habitual de este último, Charles Brackett (de Brackett son los guiones de “Cinco tumbas al Cairo”, “Días sin huella”, o “El crepúsculo de los dioses”). La película fue un éxito y logró 4 nominaciones de los Oscar: Película, Actriz (cuarta y última nominación de Garbo), Historia Original y Guión. Ese año arrasó “Lo que el viento se llevó”, de Victor Fleming.
   En la actualidad, “Ninotchka” está considerada una obra maestra de la comedia, y a mí me encantaba, pero al volverla a ver se me ha caído del pedestal y ahora me parece que no ha envejecido bien del todo, y que si tiene ese estatus es por los talentos involucrados en el proyecto y no por la calidad del film.
   Al París de entre guerras, los camaradas Iranov (Sig Ruman), Buljanov (Felix Bressart) y Kopalsky (Alexander Granach) llegan desde la URSS para vender las joyas confiscadas de una duquesa (Ina Claire). La duquesa, que está exiliada en la ciudad, se entera de que puede volver a conseguir sus joyas y manda a su amigo, el conde León d’Algout (Melvyn Douglas), para que se camele a los ingenuos soviéticos. Cuando en la URSS se enteran de que la duquesa va a salirse con la suya, la Madre Rusia manda a París a un agente infalible para que ponga las cosas en su sitio: la camarada Nina Ivanovna “Ninotchka” Yakushova (Greta Garbo).
Greta Garbo y Melvyn Douglas en Ninotchka
Greta Garbo y Melvyn Douglas
   No voy a negar que los actores están geniales, ni que está llena de situaciones divertidísimas (varias veces se nota el sello personal de Lubitsch con situaciones resueltas detrás de una puerta cerrada), ni que tiene diálogos brillantes (me encanta cuando Ninotchka reconoce haber disfrutado de los juicios en masa y que entonces “habrá menos rusos pero mejores”; o cuando uno de los camaradas, para animar a Ninotchka tras recibir una carta censurada, le dice que “no pueden censurar nuestros recuerdos”). Pero hoy en día “Ninotchka” es una película terriblemente básica, con situaciones que duran demasiado.
   En su época, supongo, la crítica al régimen soviético sería algo muy osado, pero ahora queda como algo hecho con trazo grueso (los camaradas se quedan deslumbrados por el capitalismo a las primeras de cambio), y te recalcan muchísimo la diferencia de los regímenes a lo largo de la película. El cambio de Ninotchka tampoco es nada sutil, y la historia principal (la relación de Ninotchka y León) tarda muchísimo en empezar y muchísimo en acabar, porque te meten escenas larguísimas que se desvían de la trama principal.
   Pero incluso cuando la película se centra en la trama principal, las situaciones duran demasiado. Un ejemplo muy claro es cuando Ninotchka ríe por primera vez. El morbo, en los años 30, era ver a la Garbo partirse de risa (el eslogan con el que se la promocionó fue “Garbo ríe”, que imitaba al de su primera película sonora, “Anna Christie”: “Garbo habla”). El morbo ése, a menos que seas muy cinéfilo, ya se ha perdido, y en esa escena Melvyn Douglas no hace más que encadenar un chiste malo tras otro, y cuando la Garbo rompe a reír, por mucha Garbo que fuera, sus carcajadas son muy falsas.
   “Ninotchka” no está mal, tiene encanto, y ya simplemente por ver la presencia tan misteriosa e hipnótica que radiaba Greta Garbo en la pantalla merece la pena verla. Pero esta película no es “La fiera de mi niña”.

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