¡BIENVENIDO AL RINCÓN DE CARLOS DEL RÍO!
Soy escritor y enseño a la gente a escribir novelas y cuentos. Aquí encontrarás un curso gratuito para aprender a escribir en la sección
Cómo escribir ficción, críticas de novelas y películas (desde 2015 sólo critico las obras que me han gustado mucho), y todo lo que aprendo a medida que escribo y vivo más y más. Disfruta tu visita, y espero verte a menudo por aquí.

Últimas críticas y artículos sobre cómo escribir ficción

domingo, 5 de agosto de 2012

PROYECTO NOVELA. 37- EXTRA, EXTRA: ¡ACABÉ LA NOVELA!

Después de 26 meses y medio de trabajo, he logrado acabar la novela.
   Hoy tengo que empezar dándoos las gracias a todos vosotros por haberme seguido por mi rincón. Ver cómo poco a poco iban subiendo las visitas y vuestros e-mails y comentarios me daban fuerzas para seguir con esta locura, incluso cuando todo se ponía cuesta arriba y yo dudaba de mí mismo.
   Así que, ¡muchísimas gracias! Sin vosotros no sé si hubiera sido capaz de terminarla.
   Tras tantear varios títulos, ya tengo el definitivo: “El peso del pasado” (pues no, lo he cambiado y se llama "La muerte es solo el principio". Explicación aquí). Se me ocurrió el mismo día que la terminé. Antes tenía uno que pensaba que era el definitivo, pero cuando hice pruebas fueron un desastre: se lo dije a dos amigos y torcieron el morro y no entendieron el nombre de la protagonista, luego se lo dije a dos amigas y me dijeron que era muy previsible…
   Han sido más de dos años de trabajo en los que cada segundo ha estado bien invertido. La cuarta y definitiva versión tiene 100 páginas menos que la primera, pero esas 100 páginas que ahora sobran no fueron una pérdida de tiempo, fueron necesarias para que yo encontrara la historia de la novela, entendiera mejor a mis personajes y surgiera mi voz de escritor. Y para que practicara y practicara esta cosa tan maravillosa que es escribir ficción hasta que mi escritura tuviera el nivel de un profesional.
   Para mí escribir “El peso del pasado” (no, "La muerte es solo el principio"), que no tiene nada autobiográfico, ha sido como si me hubiera sometido a unas sesiones de psicoanálisis a lo BESTIA. Ahora me conozco mucho mejor que hace dos años, y tengo clarísimo por dónde quiero que vaya mi vida y qué cosas voy a rechazar de lleno. No soy el primer escritor que lo dice, ni seré el último. Cuando escribes una novela, que te exige tantísimo esfuerzo continuado durante tantísimo tiempo, no haces más que escarbar y escarbar en tu subconsciente, donde está tu verdadero yo, no el yo políticamente correcto que te ha impuesto la sociedad.
Mi amigo de incógnito
   Ahora me queda mover la novela por editoriales, agentes y concursos, y lo que vaya pasando lo contaré por aquí. Y para lo que seguís los artículos para aprender a escribir ficción (espero que estéis escribiendo cuentos y novelas como locos), tranquilos, que aunque yo haya acabado, voy a seguir con la serie hasta terminarla.
   Y antes de pasar a explicar lo que ha supuesto la novela para mí, quiero lanzar una señal de ayuda para m… para un amigo mío al que se le están acabando los ahorros.
   Este amigo mío, que prefiere permanecer en el anonimato, tiene el sueño de ser escritor. Acaba de terminar su primera novela y hasta que comience a ganar dinero puede pasar mucho tiempo. Así que este amigo mío necesita una ricachona que lo mantenga. El físico no importa (aunque se agradece que esté de buen ver), pero por favor, que tenga yate y una mansión en una isla tropical, que mi amigo ha oído que es muy relajante escribir en un yate y en una playa bajo una palmera.
   Así que si eres ricachona (y tienes yate y mansión tropical), escríbeme a carlos@elrincondecarlosdelrio.com y yo se lo paso a mi amigo.
   Vayamos a cosas más intrascendentes.

INSTRUCCIONES DE VIDA: ZHANG YIMOU VS. STANLEY KUBRICK
Zhang Yimou es un director al que admiro mucho por las películas que hizo en los 90 y a principios de los 2000. En el “cómo se hizo” de “Hero”, el cineasta da una de las mejores definiciones que he oído nunca sobre cómo tiene que ser un director de cine:

   “Tienes que estar seguro de lo que quieres. Hasta que la escena no quedaba como yo quería, no paraba. Pero también tienes que saber cuándo hay que rendirse. Si algo es totalmente imposible, tienes que encontrar otra forma de hacerlo y rápido. He aprendido a ser flexible y rápido al mismo tiempo”.

   Lo mejor de esta definición es que también explica cómo debes tomarte la vida. Para ser feliz es fundamental que sepas qué quieres de la vida, y una vez que lo sepas vas a encontrar la forma de lograrlo; y si aparecen obstáculos que impiden el avance, sabrás cambiar rápidamente y adaptarte a las nuevas circunstancias para seguir luchando por tus sueños.
   También tienes que ser flexible, porque puede suceder que lo que pensabas que era tu sueño, después resulta que no lo era y tienes que buscar tu camino en otro sitio. A mí me pasó con el cine, que me creía predestinado a ser director hasta que (muy tarde) me di cuenta de que el cine me encanta verlo y analizarlo, pero no hacerlo.
   Cuando explico esto, mucha gente lo malinterpreta, y para justificar que ellos no buscan sus sueños, me pintan de una forma que no soy.
   La más normal es que me digan es que yo siempre lo tuve claro. Bueno, si lo hubiera tenido claro, me hubiera puesto a escribir ficción mucho antes, no con 29 años, y no hubiera gastado ni un solo segundo en la universidad, y mucho menos para estudiar Periodismo, algo que nunca me interesó.
   También me suelen decir que yo siempre fui creativo y con ganas de aventura. Eso reconozco que puede que sea verdad, pero lo de buscar tu vida soñada se aplica a todas las facetas de tu existencia, independientemente de si eres creativo o no. Igual tu vida soñada es fundar una familia y tener un sueldo fijo y tener una casa en propiedad. Pero igual no.
   Lo fundamental es saber que es lo que TÚ realmente quieres: no la sociedad, no tus padres, no tus amigos, sino TÚ. Tal vez tengas que dar varias vueltas hasta encontrarlo, pero al final darás con ello. Y entonces serás imparable.
   Mucha gente dice no saber qué quiere, aunque yo creo que en el fondo todos los sabemos, pero nos reprimimos por miedo a no encajar en lo “normal”, por miedo a tener que dar un giro de 180º a nuestra vida, o porque seguir nuestros sueños supondría lanzarse al vacío sin red.
Yimou versus Kubrick   Si aún no sabes cuál es el objetivo de tu vida, lo primero que vas identificar es que NO quieres, y vas a rechazar varias opciones de lleno (en mi caso, prefiero los tormentos eternos del infierno antes que tener nada que ver con el periodismo. Y es que me fío más del diablo que de un periodista).
   Y luego tienes que pensar qué es lo que realmente te gusta hacer y cómo te gusta vivir la vida. Entonces vas probando varias alternativas hasta que das con la tuya, sabiendo que te tienes que ganar la vida de esa manera.
   El problema es que no nos educan con el sistema de Zhang Yimou, sino con el de Stanley Kubrick. Kubrick, que según los críticos es unos de los mayores genios de la historia del cine (aunque a mí me parece uno de los mayores plastas), era famoso por su perfeccionismo. El hombre tenía una visión, no dejaba nada al azar, y no se separaba un milímetro de su idea original hasta lograr su objetivo.
   El gran fallo de este sistema es que Kubrick era humano, y como todos, no siempre tenía buenas ideas y cometía errores (como utilizar velas para iluminar “Barry Lyndon” –no es que sea una idea mala, es que es estúpida-, atrezar Londres como Nueva York en “Eyes Wide Shut” –otra decisión estúpida-, o dar el visto bueno para que Verónica Forqué doblara “El resplandor” –ésta es estúpida y muy mala-); y además deja fuera el azar, un elemento que si sabes aprovecharlo te da grandes resultados en la vida y en obras artísticas, la ayuda de otras personas, y el factor “pasártelo bien y probar cosas” cuando estás resolviendo problemas y viviendo la vida.
   Desde pequeños se nos indica qué camino debemos seguir para ser felices: si sacas buenas notas estudiarás una buena carrera que te proporcionará un buen trabajo y serás respetado por la sociedad. Y en un determinado momento te echarás pareja y fundarás una familia. Y de ahí no te salgas, que serás un fracasado y no podrás ser feliz y la gente te mirará por encima del hombro. Y si te das cuenta de que tu vida no te gusta, te aguantas, porque no vas a cambiar a medio camino (ni mucho menos arriesgarte a lograr tus sueños).
   Es como si todos fuéramos Dorothy y nos dijeran que para alcanzar la felicidad simplemente tenemos que seguir el camino de baldosas amarillas, sin desviarnos ni un milímetro.
   Este embrutecedor sistema asume que todos somos iguales (asumir que todos somos iguales es muy distinto a asumir que todos somos igual de válidos) y que a todos nos gustan las mismas cosas; y ya solo le falta enseñarnos a balar.
   Una consecuencia gravísima de este sistema es que crea seres que no saben lidiar con la incertidumbre constante que es la vida ni a reflexionar por sí mismos, y cuando tienen que enfrentarse a momentos difíciles, se quedan paralizados, sin recursos para improvisar y salir adelante.

DE SANTANDER A MADRID PASANDO POR CÁDIZ
Pondré un ejemplo más gráfico. Para los que están tan pez en geografía como yo, les he puesto un mapa con rutas de colores.
   Imagínate que tú naces en Santander, y de repente descubres que tu vocación es ser escritor, que es Madrid. Ésa es la ruta roja.
   Pero como Madrid es algo muy arriesgado, y muy poca gente vive de ello, pues te educan diciendo que primero tienes que lograr una seguridad económica, que es Cádiz. Ésa es la ruta azul. Entonces tienes que dar un rodeo del copón, pasar por una ciudad que no te interesa, y después ponerte a alcanzar tus sueños.
   A mí esto, que sufrí en mis propias carnes, me parece demencial. Si no quieres pasar por Cádiz, no sé para qué vas a perder ni un segundo yendo hasta allá abajo. Y el tiempo que te ahorras viajando a Cádiz, lo empleas para llegar antes a tu sueño.
   Dibujando esta ruta me he contenido, porque realmente el desvío que te hacen dar es pasar por Moscú para llegar a Madrid; pero es que un mapa de Europa no me cabía.
   El mayor riesgo de seguir esta ruta, y por la que muchísima gente deja apartados sus sueños para siempre, es que cuando llegas a Cádiz, te quedas ahí. Sí, tienes una seguridad económica, pero no es tu vida soñada. Y como ya te has metido en un determinado tren de vida, no te arriesgas.Mapa de España
   Para ser sincero del todo, tengo que decir que no se nos educa con la opción de Madrid como una posibilidad, sino con Cádiz como único destino. Ésa es la ruta rosa. Tú sigue el camino indicado, vas trepando poco a poco y no te arriesgas nunca, y llegas a tu destino. Siempre te mueves por una recompensa que te prometen segura (te licencias y tienes un buen trabajo) y trabajas sólo cuanto vayas a tener una retribución económica segura, un sueldo.
   Por esta noción tan cerrada de la vida, yo me he tenido que tragar durante años y años y años, primero cuando trabajaba en el audiovisual y ahora que escribo, que gente alegremente me suelte a la cara que lo mío es un hobbie, cuando posiblemente yo trabaje más horas al año que ellos.
   Esta gente no concibe que se pueda trabajar en algo que te encanta (si piensas así, cógete un hobbie e intenta ganarte la vida con él, ya verás cómo deja de ser un hobbie de inmediato); y no concibe que tengas que trabajar durante mucho tiempo gratis para tal vez obtener una recompensa económica en el futuro (yo me he tirado más de dos años con la novela, y todavía no sé si algún día ganaré algo con ella).
   Si quieres alcanzar tus sueños, te tienes que arriesgar. Tienes que empezar plantando una semilla, y en el futuro esa semilla, si no abandonas, dará sus frutos.
   Hay otras dos opciones que te ofrece la vida que no están contempladas en la educación que recibimos. La primera es que cuando sales de Santander en dirección a Madrid y llegas a Burgos, te das cuenta de que realmente lo que quieres es ir a Barcelona, que es lo que me pasó a mí con el cine, y entonces cambias de rumbo. Ésa es la ruta verde.
   La otra es que de camino a Madrid, llegas a Burgos, y te encanta. Y entonces te quedas ahí, algo que nunca te habías planteado. Ésa es la ruta naranja.
   De verdad, la vida es bastante más interesante que seguir el camino de baldosas amarillas (y balar).

MI MANO, MI SUEÑO
La mano izquierda de Carlos del Río
Mi mano izquierda
Lo más grave de esta educación es que hace que nos limitemos a nosotros mismos. Hay determinadas cosas que asumimos que no podemos hacer, porque no nos salió en el pasado cuando lo intentamos sólo unas pocas veces (y posiblemente alguien nos humilló), o ya no intentamos porque nos consideramos mayores.
   A mí me pasó con la escritura. Me moría de ganar por escribir novelas, pero durante lustros y lustros lo único que hice fue frustrarme. Leía muchísimo, pero no ponía ni una palabra en el papel. A mí (ni a nadie) no se me educó para que fuera escritor y durante muchísimo tiempo pensé que no tenía talento para escribir. Porque claro, yo pensaba que lo de escribir ficción tenía que ver con el talento, cuando en verdad tiene mucho más que ver con la perseverancia que con el talento.
   Cuando comencé a escribir a finales de 2008 tenía una dificultad enorme para encontrar ideas, y era porque yo era demasiado racional y muy poco soñador: mucha parte izquierda del cerebro y nada de la derecha, que es lo que nos enseñan que tienen que ser los adultos.
   Con ese sistema, no sé dónde quedan el humor, la amistad o el amor.  
   Todo cambió en 2009. En primavera me compré el cursillo de Holly Lisle “How to Think Sideways” (puedes adquirir las lecciones en Amazon, Barnes & Noble, iBooks y su tienda), y me enseñó a tener mis propias ideas, a encontrar mis géneros, y a pensar por mí mismo. Me di cuenta de que estaba utilizando mal el cerebro y que mi peor enemigo era yo mismo, porque yo mismo me limitaba.
   Un poco más tarde me compré una recomendación de Lisle: “Nuevo aprender a dibujar con el lado derecho del cerebro”, de Betty Edwards. No tenía mucha fe en mí, porque yo no sabía dibujar y no dibujaba nada desde niño, pero me puse a hacer los ejercicios de dibujo y me encontré con muchas sorpresas. Un gran día fue cuando tuve que dibujar un objeto real por primera vez (mi mano izquierda), y tras seguir las indicaciones, en el papel apareció algo que se parecía muchísimo a mi mano.
   Entonces empecé a plantearme que tal vez sería capaz de hacer cosas que pensaba que nunca podría lograr y que nadie me había animado a intentar.
   Resultó que yo tenía razón. Tres años después, haciendo tabula rasa con todo lo que me habían inculcado hasta entonces, he acabado mi primera novela y ya estoy pensando en la segunda. Ahora sé que pase lo pase en mi vida, seguiré escribiendo ficción.
   Escribir “La muerte es solo el principio” ha sido un viaje revelador y fascinante que me ha hecho conocerme a mí mismo y ser una persona mucho más segura.
   Y sé con plena certeza que cuando el 31 de julio de 2012 puse el punto final y la acabé, durante unos instantes fui el hombre más feliz del mundo.

El hombre más feliz del mundo
El hombre más feliz del mundo
  
   Fotografía de Zhang Yimou: Alejandor Bárcenas (Creative Commons. Attribution-Share Alike 2.5 Genetic)
   Fotografía de Stanley Kubrick: Autor desconcido. Dominio público.

   Mapa de España: Bas de Jong (Creative Commons. Genética de Atribucción-CompartirIgual 3.0)

Siguiente artículo: 38- La descripción
Anterior artículo: 36- Los pensamientos

8 comentarios:

  1. Felicidades y más felicidades. Ya te lo he comentado alguna vez, pero me siento muy identificada con todo lo que cuentas. Ahora solo me falta llegar a donde has llegado tú :) No te pares, que aquí seguiremos pendientes de tus avances, tanto con esta novela como con las que vengan después.

    ResponderEliminar
  2. Gracias Ana, espero que tu ordenador esté echando humo por lo mucho que escribes y dentro de poco me cuentes que has acabado tu primera novela.

    Lo de sentirte identificada supongo que le pase a mucha gente de nuestra generación, porque o da la (enorme) casualidad que te gusta lo que te han inculcado de siempre, o te vas a sentir frustrado.

    ResponderEliminar
  3. Esteban, el abuelo20 de agosto de 2012, 23:49

    Te felicito Carlos. Por lo que has hecho por tí mismo, por haber sido capaz de superar tantos obstáculos en tan poco tiempo. Y por la claridad de ideas, que sin duda se proyectan en tu obra (aunque no tenga nada de autobiográfica). Seguro que habrá mucha gente que te aprecia que está tremendamente orgullosa de tí.
    Felicidades

    ResponderEliminar
  4. Carlos, mi felicitación por tu novela que deseo ver pronto editada...has cumplido uno de tus deseos.Aunque no soy de tu generación quiero decirte que estoy "casi "en todo de acuerdo en como nos socializan...pero siempre se ha dicho "que querer es poder"

    ResponderEliminar
  5. Muchas gracias, Sina. Si todo va bien, dentro de poco estará en las librerías.

    ResponderEliminar
  6. Aaay Carlo eres hermosos! tus relatos, tu historia, tus consejos, tu energia o que se yo me meten y me sacan en unos mundos que yo no conozco, pero que quisiera describir letra por letra... Gracias y que Dios cuide tu talento hermoso. Mayra

    ResponderEliminar
  7. Muchas gracias Mayra, el tuyo es el mensaje más apasionado que me han dejado nunca.

    ResponderEliminar

Mi rincón tiene un filtro. Opina libremente, pero si no sabes cumplir unas normas mínimas de educación, no superarás el filtro. Si no te gusta lo que escribo, la solución es muy sencilla: deja de leerme, porque no tengo intención de dejar de escribir.

© 2006 - 2017. Textos de Carlos del Río. Todos los derechos reservados.
Los derechos de autor de los pósters y fotogramas de películas corresponden a sus correspodientes productoras o distribuidoras.
Los derechos de autor de las portadas y citas textuales de libros corresponden a sus correspodientes editoriales o autores.