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lunes, 17 de septiembre de 2012

Buda: El gran viaje [5]

Poster original de Buda: El gran viajeCINEFILIA
Tezuka Osamu no budda: Akai sabaku yo! Utsukushiku
(Japón, 2011, 111 min)
Dirección:
Kozo Morishita
Guión:
Reiko Yoshida
Intérpretes (v.o.):
Hidetaka Yoshioka
Sayuri Yoshinaga
Tesshô Genda
Kiyokazu Kanze
IMDb

Osamu Tezuka tuvo tanta influencia en el manga que está considerado el Walt Disney japonés y el padrino del anime. Hace tres años se anunció la adaptación cinematográfica de un manga que Tezuka publicó entre 1972 y 1983 que contaba la vida de Buda; y para llevarlo a la gran pantalla asumió el proyecto Kozo Morishita, el productor de “Los caballeros del zodiaco” y “Bola de dragón”. “Buda: El gran viaje” se estrenó el año pasado en Japón, y en España pasó por el Festival de Sitges, pero nunca llegó a los cines.
   En la India de hace 2.500 años, divida en castas y reinos, la gente espera la llegada de un ser iluminado que se convertirá en el rey del mundo. En ese país vive Chapra, un niño que está harto de ser esclavo, y que cuando un ejército enemigo ataca su pueblo, ve la posibilidad de ascender en la sociedad haciéndose pasar por el hijo de un general. Al mismo tiempo, en el palacio del reino de Shakya, la reina da a luz a un niño al que llaman Siddhartha; y ese niño recibirá una educación dentro de palacio que distorsionará cómo es la vida real.
Fotograma de Buda: El gran viaje   Lo que más me gusta de “Buda: El gran viaje” es el diseño de los personajes y las escenas de acción, porque me hacen viajar en el tiempo a cuando yo estaba enganchadísimo a “Caballeros del zodiaco”: los personajes son iguales (Chapra cuando se hace joven se parece muchísimo a Seiya) y está llena de recursos estilísticos que aparecían en esa serie: las lágrimas, cómo aprietan la boca, los fondos con rayas cuando atacan… Y al ser cine, todo es mucho más espectacular y está mucho mejor hecho (aquí las mujeres no llevan máscaras que les permiten soltar parrafadas sin mover un solo músculo facial).
   Pero la película es demasiado episódica y tiene demasiados personajes. Se ver perfectamente que la estructura está construida por pequeños conflictos que van creando y resolviendo en las dos tramas cada pocos minutos, y la sensación del conjunto es como si fueran distintos episodios de una serie de televisión pegados que una película unitaria.
   Lo peor de esta estructura es que tienes que hacer un esfuerzo tremendo por conocer a muchísimos personajes y subtramas que se cierran en seguida (a mí se me escapó, y todavía no sé si aparecía antes, que uno había estudiado con un monje en el Himalaya; no sé por qué Tatta no crece; y la chica de la que se enamora Siddartha entra y sale de la trama sin previo aviso), y que la historia de Chapra es muchísimo más interesante que la de Siddartha. Además, cuando las dos tramas confluyen, el momento es mucho menos intenso de lo esperado porque el gran encontronazo se da entre Chapra y un general, no Chapra y Siddartha, y el encuentro entre ambos no parece afectarles mucho. Y la parte final de Siddartha es bastante anticlimática por lo rápido que se resuelve, no se sabe qué ocurrirá con el reino de Shakya, y parece que le falta un “continuará”.

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