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martes, 23 de octubre de 2012

Sinuhé, el egipcio [8]

Portada original de Sinuhé, el egipcio, de Mika WaltariNOVELA
Sinuhe egyptiläinen
(Finlandia, 1945, 785 páginas)
Mika Waltari

Mika Waltari es posiblemente el escritor finlandés más famoso de la historia, y lo es gracias a “Sinuhé, el egipcio”, una novela histórica desarrollada en el Antiguo Egipto que fue un best-seller internacional tras la Segunda Guerra Mundial, y que aún hoy se sigue vendiendo. La novela, que se publicó por primera vez en Finlandia en 1945, al parecer le llevó a Waltari diez intensos años de estudio y documentación históricos, lo que ha provocado que incluso egiptólogos alaben la fidelidad histórica de la obra.
   Todo eso está muy bien, ¿pero es buena?
   Pues sí, es una gran novela, aunque tiene una trama que a veces es completamente inverosímil y tiene un narrador en primera persona que en muchísimas ocasiones se vuelve narrador omnisciente.
   “Sinuhé, el egipcio” se desarrolla durante los turbulentos años del reinado del faraón Akenatón, quien acabó con el politeísmo e impuso un único dios, Atón, lo que no sentó muy bien ni al pueblo ni a los sacerdotes que vivían acomodados en el anterior modelo. La novela está dividida en quince libros distintos, escritos en primera persona, en los que el protagonista, Sinuhé, repasa su vida: su infancia y adolescencia en Tebas, su ascensión a médico real, sus viajes por el mundo antiguo, y cómo fue testigo de varias revueltas, guerras e intrigas palaciegas.
   Con un estilo sencillísimo (yo agradezco mucho que en mi edición —Plaza & Janés de 1991, traducida por Manuel Bosch Barret— no haya nada de usted, y en todos los diálogos los personajes se tuteen, lo que hace que todo resulte mucho más cercano), Waltari consigue grandes logros. Por un lado, te transporta al Antiguo Egipto y al mundo antiguo como si estuvieras allí, donde además te muestra cómo era la vida cotidiana. También logra que sientas muchísima empatía por Sinuhé y sus amigos (la relación con sus padres es muy bonita, así como las dos historias de amor; y la relación de amistad con su esclavo Kaptah es genial, y es que Kaptah es un gran personaje). Pero lo que más me gusta es que a medida que Sinuhé creece y ve mundo, se va dando cuenta de cómo manipulan las religiones, de lo manipulable que es el pueblo, de cómo corrompe el poder, y de que todos los hombres somos semejantes.
   Pero aunque me ha gustado mucho, tengo varios problemas con “Sinuhé, el egipcio”. El primero es que a veces a Waltari se le va la mano describiéndote lugares y costumbres, y la novela parece más una guía turística que una obra de ficción, y eso es consecuencia de la documentación exhaustiva que llevó a cabo el autor. Otro es que cuando hay batallas, en la parte final, están contadas desde la distancia porque Sinuhé no está físicamente en ellas, y quedan poco emocionantes y aburridas.
   Y esto me lleva a lo que creo que es el gran fallo de la novela: su punto de vista. Como idea, es excelente que esté narrada en primera persona, porque la novela tiene la apariencia de las memorias de un testigo de esos años; pero viendo todo lo que Waltari cuenta, ese punto de vista era demasiado limitado para la escala de la novela.
   En varias ocasiones, la solución de Waltari fue saltarse descaradamente el punto de vista y travestir la primera persona en narrador omnisciente (un caso muy claro son las revueltas en Tebas, en donde para mostrar el caos reinante Sinuhé relata acontecimientos que es imposible que conociera), pero al mismo tiempo, el autor quiso mantener la coherencia narrativa y colocaba a su protagonista donde sucedían los incidentes. Esto último exigía que Waltari forzara la trama muchísimo en demasiadas ocasiones para que Sinuhé fuera a determinados lugares o hiciera ciertas cosas para que después las pudiera contar en sus memorias; y con ello la verosimilitud se resintió enormemente (los casos más graves son dos ocasiones en las que Sinuhé cambia el curso de la historia).
   A mí me parece que con un narrador omnisciente, manteniendo a Sinuhé de protagonista y dejando que otros personajes hicieran cosas que hace Sinuhé, se hubiera perdido un poco la cercanía que te transmite la obra, pero que en su conjunto hubiera sido una novela incluso mejor de lo que es ahora.

2 comentarios:

  1. La leí hace muchísimos años, cuando era muy jovencita -qué tiempos aquéllos- y me encantó y aún la recuerdo como lo mejor que he leído en novela histórica del antiguo Egipto; pero no recuerdo detalles como el estilo, el cambio de narrador o la profusión de descripciones, no sé qué pensaría de leerla ahora. Me alegro de que te haya gustado tanto, es una gran novela. Mar (Almería).

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  2. Si una novela aguanta tan bien el paso del tiempo, y se sigue vendiendo después de casi 70 años, significa que es una buena novela que conecta con la gente, independientemente de si tiene aristas (supongo que "Lo que el viento se llevó" sea similar, pero todavía no me la he leído).

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