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viernes, 15 de febrero de 2013

El hundimiento del Titán [2]

NOVELA CORTA
Futility, or The Wreck of the Titan
(EE.UU., 1898, 81 páginas)
Morgan Robertson
 
He aquí la novela corta que supuestamente predijo la tragedia del Titanic. “El hundimiento del Titán”, también conocida como “El naufragio del Titán” y “Futilidad”, fue escrita en 1898 y en ella su autor, Morgan Robertson, relataba cómo un lujoso transatlántico, muy parecido al Titanic no sólo en el nombre, chocaba contra un iceberg y se hundía.
   Lo sorprendente es que el Titanic no existía ni en proyecto en 1898 y que se hundió catorce años más tarde en un accidente muy parecido. Además, el Titanic y el Titán muestran varias similitudes: los dos chocaron contra un iceberg en abril cerca de la medianoche, el Titanic iba a 22,5 nudos y el Titán a 25, el Titanic media 269 metros de eslora y el Titán 244, el Titanic tenía 20 botes salvavidas y el Titán 24, ambos tenían tres hélices y dos mástiles, ambos eran británicos y a ambos se los consideraba insumergibles. Pero dejando casualidades aparte, “El hundimiento del Titán” no vale mucho.
   En el lujoso transatlántico Titán viaja John Lee Rowald, un hombre que cayó en desgracia tras romper con su amada Myra por cuestiones religiosas. Rowald trabaja como marinero, y la primera noche descubre por casualidad que Myra está en el buque con su marido y su hija, una niña muy pequeña. El Titán es tan poderoso que se lo considera insumergible, y si se cruzara con otro barco, lo partiría en dos sin problemas. Una noche que Rowald está en la cofa del barco, ve que el Titán hunde otro barco de esa manera, y cuando el capitán quiere comprar su silencio, Rowald se niega a ser comprado. El capitán droga a Rowald, para que su testimonio no tenga ningún valor, y mientras está drogado, Rowald ve cómo el Titán se choca contra un iceberg y se va a pique; pero antes, logra subirse a un bote salvavidas con la hija de su antigua amada.
   La novela comienza presentándote el buque con una serie de datos, pero como no tienes ningún personaje al que agarrarte, la mayoría de los datos los pasas por alto. La parte del barco es especialmente dura porque muchas veces es dificilísimo visualizar qué está pasando (lo del hundimiento casi se me escapa; con eso lo digo todo); los personajes te dan bastante igual; cuando Rowald se pone a filosofar sobre la no existencia de Dios es insufrible; Robertson, que tenía experiencia como marinero, a veces se detiene a darte detalles muy concretos sobre cómo funcionaba el barco, y es muy aburrido; y hay una serie de acciones ridículas: el primer encuentro con la niña, el rescate de la niña (tarde me di cuenta de que la niña era sonámbula y que de casualidad había acabado al lado de Rowald), y toda la trama del hundimiento del otro barco, porque es increíble cómo reacciona Rowald y el capitán.
   En el segundo tercio de la novela Rowald y la niña acaban en el Polo Norte luchando contra un oso polar, y entonces el protagonista comienza a plantearse la existencia de Dios. Luego la acción salta a Londres. Tras una introducción durísima sobre la compañía del barco, otra vez con detalles muy específicos, la novela se adentra en una trama sobre quién va a pagar por la pérdida del Titán y se resuelve el conflicto entre el capitán y Rowald. Aparece por ahí un personaje alemán que tiene unos diálogos incomodísimos de leer, y ocurre una enorme casualidad: resulta que el abuelo de la niña es quien aseguraba al Titán.
   En la última parte la acción se traslada a Nueva York, donde la niña se va a reencontrar con su madre. La trama es demencial por cómo espera Rowald darle una sorpresa (todavía no sé qué plan tenía) y cómo Myra lo encuentra de casualidad en unos grandes almacenes. Ahora aparece un policía con un acento rarísimo (¿polaco?) que tiene unos diálogos dificilísimos de leer. Después viene un juicio, también demencial: Robertson quiere jugar con el suspense, pero que Rowald no les cuente la verdad en cuando es detenido no se lo cree nadie; igual de sorprendente e increíble es la reacción de Myra al ver a su hija y a Rowald. 
   El final va a toda pastilla y es muy forzado para acabar bien.
   Sinceramente, no merece la pena leérsela; y si no fuera por la tragedia del Titanic, ya nadie se acordaría de ella. Si alguien tiene curiosidad por ver las similitudes con el Titanic, mejor que se lea la página de la Wikipedia.

2 comentarios:

  1. Contado así parece surrealista, anda que no me he echado unas risas leyendo tu reseña. Lo único curioso son las coincidencias con el hundimiento del Titanic.

    Un saludo!

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  2. Pues creo que lo único divertido de esa novela es mi reseña, porque menudo COÑAZO. De verdad, no merece la pena leérsela por corta que sea o por mucha curiosidad que te entre. Ésta no te la leas en tu reto.

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