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lunes, 25 de marzo de 2013

Anna Karenina [6]

Poster original de Anna KareninaAnna Karenina
(Reino Unido, 2013, 130 min)
Dirección:
Joe Wright
Guión:
Tom Stoppard
Intérpretes:
Keira Knightley
Aaron Taylor-Johnson
Jude Law
Domhnall Gleeson
Alicia Vikander
Matthew Macfayden
Kelly Macdonald
Olivia Williams
Emily Watson
Bill Skarsgård
IMDb

La “Anna Karenina” de Joe Wright es una apuesta muy arriesgada, y yo creo que la jugada le ha salido a medias. El director ha cogido el clásico de Tólstoi, lo ha reducido muchísimo, y ha jugado con la forma una barbaridad, creando una versión tremendamente estilizada, que avanza dando enormes saltos narrativos, y que más parece un trailer de la obra de Tólstoi que una adaptación completa.
   En la Rusia imperial de finales del XIX, en San Petersburgo, vive Anna Karenina (Keira Knightley), una aristócrata que viaja a Moscú a hablar con su hermano Stiva (Matthew Macfayden) y su cuñada Dolly (Kelly Macdonald) para que salven su matrimonio, a pesar de que Stiva no puede ser fiel. Durante su estancia en la capital, Anna conoce al apuesto conde Vronsky (Aaron Taylor-Johnson), y cae rendida a sus encantos. Pero Anna no se atreve a comenzar un romance con él porque está casada con el aburrido Alexei Karenin (Jude Law).
Keira Knightley en Anna Karenina
Keira Knightley
   Formalmente me parece que Wright ha ido un paso más allá a lo que hizo Francis Ford Coppola en “Drácula”: es una película sumamente estilizada, que se atreve a mezclar el lenguaje del cine con el del teatro. Aunque Coppola nunca llegaba a mostrarte un teatro, había escenas en las que los decorados se notaran (o aparecían sombras chinescas, o sólo había velas, o tenía efectos especiales mecánicos); aquí Wright, de vez en cuando (la mayoría del tiempo es una película convencional), descaradamente te muestra el teatro: ves cambios de decorados, el patio de butacas, el proscenio, el escenario, la parte tras bastidores… A mí las soluciones visuales que emplea Wright me encantan (uno de los puntos álgidos es en baile donde se enamoran, que es maravilloso), y creo que funcionan muy bien.
   El problema es que la historia da saltos demasiado grandes. Cada vez que cambia de escena, tienes que prestar muchísima atención a lo que dicen los personajes, porque posiblemente ha habido grandes cambios en la historia, y constantemente te tienes que andar situando; y la sensación general es que todo va demasiado rápido, sin dejar al espectador asimilar qué está pasando y cuáles serán las consecuencias.
   Y luego tiene el problema de la segunda historia de amor, que yo creo que más que ayudar, entorpece en conjunto: el principio es muy confuso porque presenta las dos tramas, un montón de personajes, y la forma tan peculiar con que te va a contar la película, y hasta que no ha avanzado mucho, no descubres la importancia temática de la segunda (el amor lícito frente al amor adúltero). Si adaptas una novela de mil páginas, no te queda más remedio que sacar el machete y eliminar tramas completas, y aquí casi podían haberse ahorrado esa historia y haberle dado más desarrollo a la de Anna. (Aunque así hubiéramos perdido una de mis escenas favoritas: la declaración de amor con los cubos con letras, que es genial.)

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