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viernes, 3 de mayo de 2013

Reino de luz y tinieblas [7]

Portada canadiense de Reino de luz y tinieblas, de Guy Gavriel KayNOVELA
Lord of Emperors
(Canadá, 2000, 544 páginas)
Guy Gavriel Kay

“Reino de luz y tinieblas” es la continuación de “Los mosaicos de Sarantium”, de Guy Gavriel Kay. Kay es un escritor de fantasía histórica muy prestigioso, especializado en crear mundos irreales basados en épocas históricas auténticas. En las dos novelas sobre Sarantium, Kay recrea el siglo VI en el Imperio Romano de Occidente (Sarantium es Constantinopla), siendo fiel a cómo se vivía entonces, mezclando personajes basados en figuras históricas con personajes inventados, y arrojando un poco de magia al conjunto.
   El artesano Crispin sigue en la capital del imperio realizando un mosaico para la catedral, en el que se saltará todos los dogmas religiosos para representa a su difunta familia y  a dioses paganos. Pero Sarantum vive momentos tensos: por el oeste Batiara se ha rebelado, haciendo que su reina, Gisel, haya huido para refugiarse en Sarantium; y por el este, el Rey de Reyes de Bassania parece que va a comenzar una guerra. Aunque el emperador Valerius II se guarda un as en la manga, no cuenta con que se está elaborando un complot para matarlo.
   De “Reino de luz y tinieblas” me encanta cómo Kay se detiene a presentarte a varios personajes, y cuando crea empatía, los sigue; y me gusta en especial cuando sigue a los personajes que giran en torno a las carreras de cuadrigas (aurigas, cocineros, bailarinas…), que es la parte central de la novela. Aparte de lo increíblemente bien que les quedan las carreras de cuadrigas a este autor (en “Los mosaicos de Sarantium” aparecía otra que también te dejaba con la boca abierta; aquí prepara mucho una, y te la muestra desde varios puntos de vista) todo lo que rodea a Scortius, el legendario auriga de los Azules, es genial: Kay va complicando las cosas y entrelazando a varios personajes y tramas.
   Del resto de los personajes, hay uno que me parece muy confuso (el vidriero, que solo aparece una vez, y como todavía no sabes por dónde va a ir la novela, parece que va a tener muchísima más importancia). Del resto de tramas, me parece que están todas un poquito forzadas  (por eso esta novela me parece inferior a la anterior).
   La de Rustem, el médico de Bassania, comienza muy bien, pero no acaba de tener sentido que el Rey de Reyes le mande a Sarantium, y encima luego le mande asesinar a alguien (además, la trama del asesinato se queda en nada); y tampoco tiene mucho sentido que dejen que su familia, porque su hijo ha tenido un sueño premonitorio, viaje a Sarantium.
   De la de Crispin me encanta toda la parte del mosaico, y cómo ves qué está pasando con sus amigos; pero las tramas palaciegas en las que se ve envuelto están muy  pilladas por los pelos. Me cuesta muchísimo creerme que un artesano, por muy mañoso que fuera con las teselas y por guapo que fuera, estuviera relacionado con mujeres tan importantes: la emperatriz Aliana, la mujer del comandante en jefe, Styliane Daleina, o la reina de Batiara, Gisel. De sus encuentros con mujeres, el más creíble me parece con la bailarina de los Verdes (un equipo de aurigas), Shirin.
   El complot para matar al emperador al comienzo es muy confuso, y está muy poco justificado que Crispin vea su inicio (resulta que de pura casualidad está en la isla donde comienza todo, porque a la emperatriz le apetecía darle un paseo). En toda esa trama no tiene sentido que Pertennius, el secretario de Leontes, siga vivo, porque podría contar todo lo que vio; y la resolución es muy precipitada. E igual de precipitado es el epílogo, con una relación amorosa que no estaba preparada.

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