¡BIENVENIDO AL RINCÓN DE CARLOS DEL RÍO!
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domingo, 7 de julio de 2013

PROYECTO NOVELA. 48- CÓMO PUBLICAR (III)

He comenzado escribir mi segunda novela, que es algo que le recomiendo a todo el mundo mientras espera respuesta de editoriales y agencias. Quedarte cruzado de brazos esperando respuesta no acelera nada; escribir otra novela tampoco, pero al menos practicas y dentro de poco tendrás dos novelas esperando respuesta, lo que mejora las probabilidades de un sí.
   Lo que no recomiendo, si es la primera novela que escribes, es que lo hagas como yo. Me he puesto a escribir casi a ciegas, tan sólo conociendo lo básico de los personajes principales, seis escenas (aún no tengo ni idea del final), los temas que quiero tratar y el conflicto principal. Voy descubriendo la historia sobre la marcha.
   Esta forma de escribir se llama orgánica. Los escritores nos movemos en un espectro que va desde los completamente orgánicos, que no saben absolutamente nada de la historia cuando se ponen a escribir, a los que necesitan tener todo atado y bien atado antes de escribir la primera palabra (tienen fichas y biografías detalladas de todos los personajes, una escaleta completa, un tratamiento de cien páginas...).
   Yo tiendo a lo primero; pero antes de ponerme a escribir he necesitado macerar un poco la idea. Y poco a poco va saliendo la historia. El truco es pensar qué pasa en ese momento. No tengo ni idea de qué pasará dentro de 10 páginas o 100. Y no me esmero en cuidar el estilo. Me he encontrado un montón de sorpresas que podré utilizar más adelante. Eso sí, en la revisión voy a sudar de lo lindo.
   A un principiante no se lo recomiendo porque es una manera segura de frustrase. Tal vez seas un escritor orgánico, pero tienes que dominar los elementos narrativos para saber qué necesitas en cada momento para contar una historia.
   Ahora me he impuesto la cuota de 900 palabras diarias, de lunes a viernes, que son unas tres páginas. He pensado forzarme un poco, a ver si puedo con este ritmo. Así tardaré un año en tener una novela completamente acabada.
   ¡Y por Dios que estoy forzando la máquina!
Carlos del Río empinando el codo
No Carlos, ésa no es la forma de inspirarse
   Y cuando me quedo sin ideas, ¿qué hago? ¿Empino el codo?
   Pues no. Dejo el ordenador y me doy una vuelta, sin pensar nada en la trama. Entonces me pongo a escribir, y ya tengo ideas.
   Otra variante es tirarme al suelo y jugar con mis perros. Después de muchos arañazos, mordiscos, achuchones, y millones de pulgas, ya tengo ideas.
   Si vuelvo al ordenador y sigo en blanco, abro un documento de Word y me pongo a hablar conmigo mismo, dándole vueltas a la trama. Me quedan cosas tan raras como esta:
         
   ¿Y si le dice que es príncipe? ¿Por qué accede ella? Es muy arriesgado, no es que sepa.
   Vale, mientras vagabundean para llegar al mar, Eosh ve todo eso. Y se enamoran. Ella sospecha. Hay guardas por la ciudad, y para evitarlos, dan rodeos, y entonces se enamoran.
   Vale, la miente. Ella accede. Deja la tienda con su padre, que baja las escaleras. Porque le gusta. Y tiene espíritu aventurero. Y entonces rodeo por la ciudad. Y se besan en el muelle, y entonces, le echan la zarpa encima. Me gusta.

   Os doy mi palabra que cuando lo escribí, para mí era claro como el cristal y me ayudó a tramar.
   Y si todo falla y sigo sin ideas, tengo una fórmula infalible: le echo un vistazo a mi cuenta de banco, se me para el corazón... y entonces mi teclado echa humo, para poder tener una novela vendible lo antes posible. Oye, mano de santo.

PERSEVERANCIA ES LA CLAVE
Estoy convencido de que todos conocéis historias terribles de autores que sufrieron muchísimo para llegar a publicar novelas con editoriales; éstas o las agencias se las rechazaban, y luego, esas novelas se convirtieron en clásicos o fueron la primera obra de una carrera literaria brillante.
   Posiblemente las dos historias más famosas sean las de Margaret Mitchell y John Kennedy Toole. Margaret Mitchell vio cómo le rechazaban 38 veces la que sería una de las novelas más leídas del siglo XX: "Lo que el viento se llevó". Y John Kennedy Toole se suicidó en 1969, entre otras cosas, porque no encontraba editorial para su novela "La conjura de los necios". Cuando su madre logró que se publicara en 1980, se convirtió en una de las novelas más vendidas de los 80. Para rematar la faena, ambas ganaron el Pulitzer.
   (NOTA DE JULIO DE 2014: Leyendo "Éxito. Un libro sobre el rechazo editorial", de Iñigo García Ureta, he descubierto que la historia de "Lo que el viento se llevó" es falsa. Aquí está la auténtica, contada por la propia Mitchell:
   
   Escribí el libro entre 1928 y 1929 y lo metí en un cajón. Jamás pensé que se vendería, por lo que ni me molesté en pasarlo a limpio y enviarlo, ni lo sometí a un examen para un eventual rechazo. Un año más tarde, no obstante, el señor Latham de la editorial Macmillan visitó Atlanta, e insistió en leer la copia mugrienta y bastante desordenada que guardaba, y para mi considerable sorpresa lo compró.

      Que la historia de "Lo que el viento se llevó" no sea cierta, no significa que a muchísimos escritores famosos no les costó mucho meterse en el mundo editorial, porque lo más normal es que te cueste hacerte un hueco.)
   Con demasiada frecuencia, cuando la gente descubre historias como ésas, las malinterpreta y comienza a echar espumarajos por la boca cuando habla de las editoriales y agencias. Y más en internet, que parece la tierra de los quejicas.
   Vamos a ver, ¿alguien con dos dedos de frente cree que una editorial va a rechazar conscientemente una obra que le va a dar mucho dinero o prestigio? Pues no, lo que pasa es que no creían en esa obra cuando les llegó. Y el tiempo les demostró que se equivocaron.
   Creo que lo mejor que podéis hacer es darle la vuelta a esas historias: en vez de centraros en lo miserables que son las editoriales tenéis que fijaros en lo perseverantes que fueron los autores hasta lograr un sí.
   Asumid que os van a rechazar, y en vez de llevaros las manos a la cabeza cuando os pase, mandad la novela a otro sitio. Y así con la siguiente. Y la otra. Hasta que logréis que alguien os la publique.
 

¿EDITORIALES O AGENCIAS?
Lo primero que hay que hacer es ver qué editoriales publican el género en el que has escrito. Ahora con internet es facilísimo. Posiblemente mientras la escribías has leído un montón de novelas en ese género. Pues mira quién las editó. O vete a una librería o biblioteca y date una vuelta por la sección donde encajaría tu novela. O más cómodo aún, utiliza Amazon, y mira qué novelas se parecen a la tuya y qué editoriales tienen.
   Si buscas agente, normalmente las agencias dicen qué tipo de ficción buscan, y tienen un apartado con sus clientes. Si no conoces a los autores, utiliza Google o Amazon para ver qué tipo de novelas escriben. Y mira si tú encajas en el perfil que busca la agencia.
   Un directorio de agencias en español que no está mal para empezar es Ediciona (http://www.ediciona.com/agencias_literarias-dir-c2.htm), pero utiliza un buscador también para encontrar más resultados.
   ¿Y qué haces, buscas editorial o agencia? Yo estoy buscando las dos. Si logro que una agencia me quiera representar, dejaré que se encargue ella de mover la novela por editoriales. Y si logro que una editorial quiera comprarme la novela, posiblemente pediré tiempo para poder encontrar un agente.
   Esto último tal vez parece contraproducente: ya has hecho el trabajo del agente, y encima por no hacer nada se va a llevar un 15% de tus ganancias. Bueno, pues el agente, aparte de peinarte el contrato para que no firmes cláusulas que te puedan perjudicar en el futuro, si es bueno no sirve para vender un libro, sino para construir una carrera literaria. ¿Por qué creéis que la mayoría de los novelistas profesionales tienen agentes? Si sólo fueran sanguijuelas, no existirían.
   Lo de buscar un agente después de interesar a una editorial no es algo que se me haya ocurrido a mí. Holly Lisle hizo eso con su primera novela, "Fire in the Mist"; Lawrence Block recomienda hacerlo en "Writing the Novel", y Donald Maass en "Writing the Breakout Novel".
   ¿Y mandas la novela sólo a una editorial o agencia, o a varias a la vez? Varias a la vez. Lleva mucho tiempo que criben la inmensa cantidad de novelas que les llegan y lean la tuya. Haz una lista de posibles editoriales y agencias, se la mandas a unas cuantas (sí, con e-mails independientes y personalizados), y vas tachando las que te van rechazando. Y sigue buscando y mandando la novela a editoriales y agencias en las que encajes.

¿LA REGISTRO?
Antes de empezar a mandar la novela, ¿la registras o no la registras? Pues sinceramente, no hace falta. Lo importante del registro es la fecha, que indica que en ese momento declaras que esa obra es tuya, para en caso de plagio demostrar que la habías escrito antes que el otro. Pero para demostrar eso, en un tribunal serviría un e-mail que te hubieras mandado a ti mismo con la novela.
   Supongo que con el tiempo, ahora que poco a poco la propiedad intelectual se va protegiendo adecuadamente en internet, tenerla registrada te garantice que va a ser muy difícil de piratear y muy fácil retirar copias piratas de la red. Pero de momento, no hace falta.
   Si te da cosa mandarla por ahí sin registrarla, haz lo de mandarte un e-mail a ti mismo, o regístrala en copyright en Safe Creative, que es gratis. Y si ni con ésas estás tranquilo, regístrala en el Registro General de la Propiedad Intelectual (para España, aquí tenéis toda la información necesaria http://www.mcu.es/propiedadInt/CE/RegistroPropiedad/RegistroPropiedad.html).

DOCUMENTOS A MANDAR
Algo fundamental es que tienes que seguir a rajatabla las guías de contacto de cada empresa. Si te piden la novela en papel y encuadernada, hazlo. Si te piden un interlineado o un tipo de letra específico, utiliza lo que te piden. Si te piden que tienes que registrarla antes en el Registro, hazlo. Lo que te pidan, hazlo a pies juntillas. Si no aceptan originales, mándales una carta de presentación con un pequeño resumen y lo que te pidan. Si no encuentras ninguna dirección para mandar el original o una propuesta, escríbeles preguntando si puedes mandarles tu novela.
   Los documentos más comunes son dos:
   —Carta de presentación: Si mandas un e-mail, es lo que pones en el mensaje; el resto lo adjuntas. En una carta, pones tus datos de contacto a la izquierda, antes del "Estimado agente", en un e-mail también lo puedes poner ahí.
   Tienes que ser breve. Comienza con "Estimado editor de Tararí Que Te Vi Editorial" o "Estimado agente de Agencia Tararí Que Te Vi". Asegúrate de poner bien el nombre de la editorial o agencia. Si te sabes el nombre de la persona que lee los e-mails, ponlo.
   El objetivo de la carta de presentación es atraer la atención del agente o editor para que se lea la novela. Piensa que es una entrevista de trabajo, así que tono formal (yo diría que a menos que la página web de la editorial utilice el tú, utiliza el usted), y demuestra que eres adulto. Nada de: "¡Eh, conmigo te vas a forrar!", "Soy el nuevo Dan Brown", o "A mi tía Enriqueta le emocionó hasta las lágrimas". Tampoco pongas que tienes registrada la novela con tal y tal número. Es como si dijeras: "Estimados señores, quiero que me publiquen, pero por si acaso son ustedes unos ladrones, que sepan que está registrada". Es una señal clarísima de que eres un amateur.
   Primero, escribe en un único párrafo un resumen de la novela. Lógicamente, no vas a poder hablar de las tramas, subtramas y todos los temas que tiene. El objetivo es que el editor esté tan interesado que decida darle una oportunidad a tu novela. Aquí hay unos buenos ejemplos que he encontrado en mis estanterías. Son los textos que aparecen en la parte de atrás de los libros:

   De "22/11/63", de Stephen King:

Portada británica de 22/11/63, de Stephen King   Jake Epping es un profesor de lengua en Lisbon Falls que descubre un secreto extraordinario: el almacén de la cafetería local es un portal a 1958. Dejando atrás un mundo de iPods y teléfonos móviles para un mundo de Elvis, grandes coches americanos y Lindy Hopping, Jake parte para una insesata —e insensatamente posible— misión para intentar prevenir el asesinato de Kennedy.

   De "El resplandor", de Stephen King:

   El nuevo trabajo de Jack Torrance en el Hotel Overlook es la oportunidad perfecta para partir de cero. Como cuidador fuera de temporada del atmosférico hotel, tendrá mucho tiempo para reconectar con su familia y trabajar en su escritura. Pero a medida que el duro invierno llega, la idílica localización parece más remota... y más siniestra. Y el único que nota las extrañas y terribles fuerzas que se están juntando en el Overlook es Danny Torrance, un niño de cinco años con un don especial.

   De "Ahora y siempre", de Jack Finney:

   Si Morley está dejando pasar el tiempo: está aburrido de su trabajo como artista comercial, y su vida social no parece que vaya a ninguna parte. Así que cuando se pone en contacto con él una amable antigua estrella del fútbol y le dice que es justo lo que el Gobierno está buscando para un proyecto ultra secreto, no duda mucho tiempo. Y una noche sale de su apartamento en Nueva York en el siglo XX para viajar al invierno de 1882, y encuentra una especie de Edén. ¿O no?

   De "El increíble hombre menguante", de Richard Matheson:

   Pulgada a pulgada, día a día, Scott Carey está empequeñeciendo. Antaño un marido y padre normal, Scott se da cuenta de que está empequeñeciendo sin aparente límite. Su mujer y sus amigos se vuelven gigantes inalcanzables, el gato de la familia se vuelve una amenaza gigantesca, y Scott debe luchar para sobrevivir en un mundo que parece estar agrandándose y haciéndose más peligroso... hasta que afronte los últimos límites del miedo y la resistencia.

   ¿Cuál es el truco? Tienes que poner un protagonista, en un tiempo y lugar específicos (si es aquí y ahora, no hace falta), al que le ha sucedido algo que ha cambiado su vida, y que no le permite volver atrás. Escríbelo en tercera persona y en presente.
   Coge unos cuantos libros de tus estanterías y lee la parte de atrás, o vete a Amazon y mira lo que aparece en la descripción del producto. Y para practicar, cada vez que leas una novela, haz un resumen muy breve teniendo en cuenta esas guías.
   En el segundo párrafo pon el título de la novela, la extensión, y el género. Si conoces el subgénero, mejor que mejor. Si has mezclado géneros, destaca el principal, y luego dices que tiene elementos de tal y tal géneros. Y pon el tema principal de la novela, el que te hizo escribir esa historia: su núcleo. Y si quieres, añade algún tema secundario.
   En el tercer párrafo te presentas y pones tu currículum literario. Si es tu primera novela, dilo. Pon títulos (licenciaturas, diplomas, graduados) que ayuden a venderte, pero que tengan que ver con escribir. Y también experiencia. Si tienes algo publicado profesionalmente, ponlo. Si estás enfrascado escribiendo tu siguiente novela, ponlo. Si tienes un blog medianamente popular, ponlo.
   Te despides con "Gracias por su tiempo y atención" y firmas.
       
   —Sinopsis: Es un resumen breve de toda la novela. Sí, tienes que poner incluso el final que te estabas guardando. Se escribe en tercera persona y en presente. Si puedes, escribe sólo un folio, pero hasta 650 palabras está bien. Si te dan una extensión precisa, cíñete a ella.
         
    Y ya está. Ahora ármate de paciencia y ponte a trabajar en otra novela.

Recomendaciones:
            -"Writing the Breakout Novel", de Donald Maass. Donald Maas es un agente literario, que también ha sido novelista, que analiza los elementos necesarios para escribir una novela que fortalecerá tu carrera, ya sea ésta tu primera o tu décima obra. Maass divide la ficción en varios elementos y coge ejemplos de novelas publicadas para demostrar por qué funcionan. No sólo aprendes muchísimo, sino que acabas con una lista enorme de libros por leer. (Me tengo que hacer con alguna novela de Anne Perry, de Wilbur Smith, de Clive Cussler, y con "Rakhat", de Mary Doria Russell.)
   Consíguelo en Amazon.es o en Iberlibro.com
           
            -"Writing the Novel: From Plot to Print", de Lawrence Block. La filosofía es Lawrence Block es que te sientes y te pongas a escribir lo que a ti te gusta; y sinceramente, es uno de los mejores consejos que te pueda dar un escritor. En este libro hay muy poco de técnica, pero mucho de qué actitud tienes que tener si quieres ser escritor. Básicamente Block explica cómo escribe él y cómo desarrolló su carrera literaria, con consejos muy buenos y muchísimo humor. Aprendes con él lo que nunca aprenderás con un profesor de literatura o un crítico literario.
   Consíguelo en Amazon.es o en Iberlibro.com

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