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jueves, 15 de agosto de 2013

La lista de Schindler [10]

Poster original de La lista de Schindler
CINEFILIA
Schindler's List
(EE.UU., 1993, 195 min)
Dirección:
Steven Spielberg
Guión:
Steven Zaillian
Intérpretes:
Liam Neeson
Ben Kingsley
Ralph Fiennes
Caroline Goodall
Embeth Davidtz 
IMDb

Posiblemente 1993 fue el mejor año de la carrera de Steven Spielberg. Gracias a "Parque Jurásico" logró la película más taquillera de la historia, y con "La lista de Schindler", tras veinte años de una carrera excepcional, consiguió que los críticos por fin se dieran cuenta de lo grande que es. Durante años Spielberg rechazó el proyecto porque no se veía con la suficiente madurez para afrontarlo, y se lo ofreció a Roman Polanski, Sydney Pollack y Martin Scorsese. Afortunadamente Spielberg esperó, y cuando llegó el momento de rodarla, no es que hiciera "La lista de Schindler" pensando en los críticos para taparles la boca de una vez, es que tenía puesto todo su corazón en el proyecto y le quedó una obra maestra.
   La película, basada en la novela de Thomas Keneally, arrasó en los Oscars (7 estatuillas, incluidas las de Mejor Película y Mejor Director), y recaudó más de 300 millones de dólares en todo el mundo. Y es tanta su calidad, que desde el día del estreno se convirtió en un clásico.
   Oskar Schindler (Liam Neeson) es un nazi vividor y mujeriego que ha tenido un golpe de suerte: ha estallado la Segunda Guerra Mundial. Los judíos progresivamente van perdiendo derechos, algo que aprovecha Schindler para enriquecerse. Pensando que en tiempos de guerra lo que más dinero dará serán cosas materiales que se puedan intercambiar, monta una fábrica de sartenes y cazuelas y contrata a judíos, que son una mano de obra baratísima. Para ayudarle en las finanzas, Schindler se hace con el contable judío Itzhak Stern (Ben Kingsley), quien no soporta lo cínico que es Schindler. Pero a medida que avanza la guerra, Schindler descubrirá qué está pasando realmente con los judíos, lo que provocará que utilice su fábrica como tapadera para salvarlos.
   "La lista de Schindler" es la película más emocionante que he visto en mi vida. Estructuralmente funciona a dos niveles: el cambio de Oskar Schindler, que pasa de ser un cínico sólo interesado en el dinero, a arriesgarlo todo por salvar vidas humanas; y la degradación de los judíos, que cuando parece que nada puede ir a peor, todo empeora mucho. De este modo, estas dos tramas que se van entrelazando hacen que cuanto más sufres por los judíos, más te emocione lo que está haciendo Schindler.
   Pero solo una buena estructura no hace que una película sea una obra maestra. Lo que hace que "La lista de Schindler" sea emocionalmente tan potente es la dirección de Spielberg y lo bien que están presentados los personajes y preparados los momentos.
Liam Neeson y Ben Kingsley en La lista de Schindler
Liam Neeson y Ben Kingsley
   Siendo muy sutil, Spielberg te presenta a un puñado de judíos que tienes perfectamente identificados, y los sigues a través de tres angustiosas horas. No sabrías nombrarlos, pero los reconoces en cuanto aparecen en pantalla; ya no son secundarios, son personas de carne y hueso. Y es que la película está construida con pequeños arcos narrativos: el rabino que hizo pocas bisagras en la fábrica de Amon Goeth, la chica que se maquilló para que Schindler contratara a sus padres; la niña de gafitas y su madre; el hombre manco que fue a darle las gracias a Schindler; la criada de la que se enamoró el monstruo de Goeth...
   Por eso, y porque Spielberg de vez en cuando utiliza un estilo de documental muy efectivo y todos los actores son extraordinarios, se te ponen los pelos de punta cuando ves con qué frialdad tratan los nazis a los judíos, y los matan como si fueran moscas. Tiemblas cada vez que Amon Goeth (Ralph Fiennes) aparece en pantalla, y deseas que Oskar Schindler se salga con la suya.
   Así logra Spielberg llenar la película de puntos álgidos sin saturar al espectador: el montaje en paralelo de los judíos abandonando su casa y descubriendo la nueva en el gueto, mientras Schindler se queda con su antiguo hogar; el impresionante exterminio del gueto; el montaje triple entre la boda judía, Schindler en una fiesta, y Goeth machacando a su criada; Schindler rescatando a su contable de los trenes; Schindler dando agua a los judíos en los trenes; cualquiera de las acciones de Goeth...
   Un momento muy bien preparado es cuando Goeth tiene que hace hueco en su campo de concentración para nuevos prisioneros. Por los altavoces suena la música de un tocadiscos y los judíos corren desnudos delante de los nazis, quienes deciden de un vistazo quién vivirá y quién morirá. En esa parte es impactante cuando las mujeres se pinchan los dedos para sangrar y mancharse con sangre la cara, para así simular que tienen buena salud. Sabes que por mucho que el campo de Goeth sea un infierno, salir de ahí significa una muerte segura. Entonces ves que cambian el disco y comienza a sonar una canción infantil. El siguiente plano son las guardianas nazis llevando a los niños a los camiones, cantando la canción del tocadiscos. Ahí se te hiela la sangre.
   Y luego hay momentos especialmente emocionantes porque se mezclan las dos tramas: con la muerte del hombre manco, Schindler muestra los primeros síntomas del cambio al quejarse de la muerte de un trabajador "cualificado"; la famosísima niña de abrigo rojo le toca especialmente (y al espectador también); la mujer maquillada que logra que sus padres trabajen para Schindler, y con la ayuda de Stern, hace que Schindler comience a sobornar al guarda del campo de concentración.
   La gran prueba de fuego, la que demuestra que Schindler ha cambiado por completo, es cuando arriesga todo por salvar a sus mujeres de Auschwitz (el momento de las duchas  funciona tan bien por cómo está preparado a media película; porque cuando parece que todo iba a ir bien, surge ese problema, que es el mayor de toda la película; y por lo bien hecho que está, que te mete de lleno en la piel de esas mujeres).
   Hay gente que aún duda del talento de Steven Spielberg; también hay gente que aún se piensa que el Sol da vueltas alrededor de la Tierra.

2 comentarios:

  1. Tendré que verla otra vez, por eso del "10", pero sin duda es la mejor película sobre le holocausto que se haya hecho nunca.

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  2. Yo diría que esta película hay que verla de vez en cuando. Nunca te dejará de emocionar.

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