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viernes, 8 de noviembre de 2013

Wilderness [5]

Portada original de Wilderness, de Dean Koontz
CUENTO
Wilderness
(EE.UU., 2013, 30 páginas)
Dean Koontz 

Para promocionar su próxima novela, "Innocence", que saldrá a la venta en diciembre, Dean Koontz ha publicado un cuento digital en el que relata en origen de su protagonista, Addison Goodheart. "Wilderness" muestra perfectamente uno de los puntos fuertes de Koontz, que es crear situaciones tensas y estirarlas durante páginas y páginas, pero más parece un prólogo de la novela que un cuento independiente.
   Addison Goodheart es un niño de ocho años que vive en lo profundo de un bosque con el único ser humano que ha conocido en toda su vida, su madre. Addison es deforme, y su madre de vez en cuando le expulsa de la casa, hasta que con un trapo hondeando en el porche le indica que puede volver a entrar. En uno de esos días, Addison, que de adulto vivirá escondido en el subsuelo de una ciudad, se interna más en el bosque y tiene un encuentro fortuito con un cazador... que intentará matarlo.
   "Wilderness" brilla por cómo está dibujado el protagonista, al que coges cariño y por el que sientes pena, y por cómo estira Koontz una situación de peligro, pero ni el cuento está cerrado ni está justificado lo que hace el cazador. Con muy poca información, conoces a la perfección cómo ha sido la vida del protagonista y lo desequilibrada que está su madre (me encanta el comienzo del cuento, con la historia de los espejos), y entonces Koontz te arroja un peligro que dura casi hasta el final.
   Las páginas en las que Addison se esconde y huye del cazador son muy tensas, y Koontz no hace más que retorcer la situación para que suba la tensión (me parece genial el detalle de la araña paseándose por la cara del niño cuando está escondido en el suelo de la cabaña, y el cazador está buscándolo justo encima), pero ni está claro por qué el cazador fue a esa zona del bosque precisamente ese día, ni quién era el excursionista que apareció de repente (Koontz lo quiere justificar jugando la carta de la espiritualidad, pero a mí me cuesta creérmela), y, aunque está muy bien para subir la tensión, está muy pillado que el cazador fuera un psicópata.
   Pero lo peor es que después de haber creado mucha tensión y suspense por saber cómo va a salir el protagonista de esa, Koontz no resuelve el conflicto. Todo acaba de repente, y los personajes siguen con sus vidas como si nunca se hubieran encontrado.

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