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sábado, 22 de julio de 2017

El imperio eres tú

Portada de El imperio eres tú, de Javier MoroNOVELA
El imperio eres tú
(España, 2011, 554 páginas)
Javier Moro

Antes de ponerse a escribir libros de no ficción y novelas históricas exhaustivamente documentados, Javier Moro colaboraba en medios de comunicación, escribía guiones y ayudaba en la investigación de los libros de su tío carnal Dominique Lapierre y Larry Collins. En 2011, por su séptimo libro, “El imperio eres tú”, una apasionante novela histórica de cuando Brasil se independizó de Portugal, ganó el Premio Planeta.
            A principios del XIX, al joven Pedro de Braganza y Borbón, príncipe heredero de los reyes lusos Juan y Carlota Joaquina, le toca vivir unos tiempos convulsos. A su muy activa vida sexual y vehementes amores, que en más de una ocasión le acarrearán problemas, se añaden la inestabilidad en el reino de Portugal y las ansias de Brasil por ser un imperio independiente, la enemistad con su hermano Miguel, quien quiere adueñarse de Portugal ayudado por su manipuladora madre, su carácter contradictorio e impulsivo, y sus deseos de darle una constitución liberal a Brasil, pero sin él perder poder.
Es impresionante el trabajo de documentación que llevó a cabo Javier Moro en esta novela. Cuando comencé a leerla, me daba la sensación de que era más a un estudio, muy interesante, sobre la independencia de Brasil que una novela histórica. La mayoría no estaba mostrado en escenas, sino narrado, y lo que hacía que visualizaras y sintieras eso que leías eran los detalles concretos rescatados de la historia real. Moro te daba más y más y más datos verídicos sobre la época, para que te introdujeras en ese tiempo, y lo único que indicaba que leías un trabajo de ficción eran los pensamientos de los personajes y las escenas recreadas o inventadas que aparecían de vez en cuando.
Pero a medida que avanzaba en la lectura, más me adentraba en una historia que desconocía, y más fui reconociendo la mano de un gran novelista. A pesar de los muchísimos detalles y personajes, a estos últimos los tenías identificados sin problemas, y estaban tan bien caracterizados que conocías sus personalidades y motivaciones; además, Moro presentaba a otros nuevos, o rescataba a los ya conocidos, en el momento preciso, sin que interrumpieran el flujo de la narración. Al mismo tiempo, fui identificando líneas narrativas que conducían el conjunto, y que lo volvían apasionante. De repente, me di cuenta de que estaba enganchadísimo a esta novela. No solo el trabajo de documentación era magnífico, sino también el de estructuración.
Por las páginas vibraban la sucesión del trono, los tejemanejes de Pedro por mantener Brasil unido, sus intentos para abolir la esclavitud, las historias de sus cuatro grandes amores (especialmente emocionantes eran la de la fogosa Domitila, quien fue abriéndose camino, y ganando poder, en la corte, y la de la emperatriz Leopoldina, cuyas enseñanzas católicas le hicieron enfermar; y cómo Pedro decidió tenerlas al mismo tiempo como amante y esposa sin ningún disimulo), las ironías del destino por dar una constitución liberal a Brasil, y la fascinante lucha contra su hermano Miguel, que era un eco de cuando eran niños (Moro abre y cierra la novela con esa rivalidad), por el control del Portugal.
Grandísima, grandísima novela. No la puedo recomendar bastante.

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