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sábado, 20 de enero de 2018

Reseña: "Septimus", de Angie Sage


Septimus, de Angie Sage

NOVELA

Magyk
(Reino Unido, 2005, 564 páginas)
Angie Sage
Ilustraciones de Mark Zug

Tras trabajar como ilustradora y crear varios libros de cartón para niños pequeños, la británica Angie Sage publicó en 2005 su primera novela, Septimus. El libro, una fantasía juvenil, fue comparado con Harry Potter y tuvo tanto éxito que vendieron los derechos a la Warner (la adaptación cinematográfica lleva años desarrollándose, sin que se fragüe nada concreto) y Sage continuó la historia en seis novelas posteriores, una novela corta y un libro de anécdotas. 

SINOPSIS


El día que nace su séptimo hijo, el mago Silas Heap encuentra abandonada una bebé y decide adoptarla; al poco, la Maga Extraordinaria se le aparece y le dice que simule que es hija suya. Cuando llega a casa, Silas ve que la partera que ha ayudado a su mujer huye con el cadáver de su hijo recién nacido. Meses más tarde, Silas y su mujer sabrán que la bebé es la hija de la reina asesinada, lo que diez años después les acarreará problemas, cuando el Custodio Supremo descubra su paradero y quiera matarla. 

ANÁLISIS


Aunque Septimus sigue a varios personajes de la familia Heap, la columna vertebral de esta novela es Jenna Heap, la princesa oculta, cuando tiene diez años y es perseguida por el Custodio Supremo, quien asesinó a la reina para hacerse con el poder, y el nigromante DomDaniel, quien vuelve del otro mundo para lograr el puesto de Mago Extraordinario.

Cuando Jenna cumple diez años, la familia Heap, gracias a Marcia, la Maga Extraordinaria, descubre que tiene que huir. Jenna se oculta en la Torre del Mago junto con Marcia, mientras que el resto se va a vivir al bosque. Jenna y Marcia rescatan a un niño guardián de morir helado a la puerta de la torre, y lo suben con ellas. Y justo cuando su padre Silas Heap y uno de sus hermanos, Nicko, van a la torre a darle un regalo, un secuaz del Custodio Supremo los ataca, provocando que tengan que huir a las marismas donde vive la tía Zelda, una bruja un poco tocada de los tiros.

Tras un principio trepidante, con una huida por el conducto de la basura genial y una escena muy buena en la que los protagonistas le dan esquinazo a un cazador utilizando magia, la trama queda encallada en las marismas, donde apenas se nota la amenaza de los enemigos.

Me parece que el punto débil de esta novela es la trama, que a veces no tiene una dirección definida (creo que estaría mejor si los chicos estuvieran un poco presionados en la parte central), otras veces es obvia (yo me imaginé quién era Septimus Heap en cuanto apareció) y otras veces está poco currada (como la huida de Simon Heap de las mazmorras).

Pero Sage compensa esta falta de tensión con escenas muy imaginativas, en las que descubres más cosas curiosas del mundo mágico donde se desarrolla la historia; y con flashbacks muy emocionantes que te ayudan a conocer mejor a los personajes. Uno que me gusta mucho es el fantasma Alther venciendo a DomDaniel en la cúspide de la Torre del Mago.

Los chicos que se han quedado en las marismas crean bichos especiales, para que ataquen a personas, descubren pasajes subterráneos ocultos y un anillo mágico. Y con ayuda de la tía Zelda, la luna les muestra el pasado.

Reseña de Septimus, de Angie SagePara mover la trama, Silas recibe la información, a través de una rata mensajera, de que su hijo mayor Simon ha desaparecido del bosque donde estaba oculto. Silas regresa a la ciudad y descubre que Simon huyó para casarse a escondidas, pero que ahora está preso en las mazmorras del Custodio Supremo. Lo descubre estando en un original bar de fantasmas.

Más tarde, los malos le tienden una trampa a la Maga Extraordinaria, y enviándole la misma rata mensajera (el viaje de la rata es un desvío muy simpático que llena varias páginas), le hacen creer que Silas quiere reunirse con ella en la ciudad. Por trama, está un poco cogido por los pelos, ya que los malos no pueden saber que Silas esté allí cuando la rata entregue el mensaje.

Y por fin, en el tramo final, la trama vuelve a entrar en marcha, se juntas varios personajes, y acaba con un emocionante ataque a un barco y el descubrimiento de quién es el verdadero Septimus Heap, el siguiente aprendiz para ser Mago Extraordinario.

¡Qué novela tan imaginativa y entretenida! Sage crea un mundo lleno de magia, con pócimas, hechizos, escaleras que se mueven solas, peculiares criaturas de marismas, magos, cazadores y fantasmas, le arroja unas aventuras y mucho humor, y el resultado es encantador. Cuando me la acabé, corrí a comprarme las seis restantes.

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3 comentarios:

  1. Hola, Carlos. Yo intenté leer esta novela en dos oportunidades y no leí más de dos o tres capítulos. Por tus comentarios debí aguantar un poco para llegar a todas esas partes entretenidas que mencionas.

    Por otro lado, estando aquí en Canarias me he dado cuenta de algo interesante, algo que sabes, has escuchado hablar de ello, pero que te das cuenta o te sensibilizas en ellos cuando lo vives. Y es que yo me siento, a veces, como si no habláramos el mismo idioma.

    Frases como "No te palmes", "Esto mola mucho", y ahora cuando leo en tu escrito "la trama queda encallada en las marismas". No entiendo qué quieres decir. Al contrario de Palmar y Molar, que sí encontré el significado; no pude hallar el significado de la palabra marismas. Bueno, encontré algo, pero no cuadra con el contexto "marismas: Terreno bajo y pantanoso que inundan las aguas del mar".

    ¿Qué opinas de esto? Me he terminado de leer "Fin de Guardia", de Stephen King y aunque vi una que otra palabra, en general pude leer toda la novela sin problemas. Pero cuando leí un cómic que mi hija estaba leyendo "Dead Note", sí me costó, porque había muchas palabras que no conocía. Como la mencionada "Palmar".

    ¿Cómo debemos escribir? Más neutral o sí deberíamos utilizar el lenguaje local.

    Un abrazo, Carlos, y gracias por lo que me puedas orientar.

    Félix

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    Respuestas
    1. Hola Félix:

      Hablamos español más de 500 millones de personas desperdigadas por medio mundo, y aunque es el mismo idioma, hay multitud de variaciones. Con el inglés pasa exactamente lo mismo. Y sin salir de España, hay un montón de localismos en cada región. Yo hay andaluces que no entiendo.

      Cuando trabajaba en Londres, tenía compañeros sudamericanos, y a veces nos teníamos que preguntar los unos a los otros "¿A qué te refieres?". Cuando veo cine latino, al principio tengo que hacer un pequeño esfuerzo para entender las frases, luego es fácil. Con la literatura de latinoamérica me pasa igual.

      Mi recomendación es que escribas de la forma que te sientas más cómodo. Lo que no recomiendo es que intentes imitar el español de España si no sabes. Escribe en tu español. Sé tu mismo. Sé que Blanca Miosi, que es peruana pero vive en Venezuela, escribe en su versión del español, y para publicar en España luego hace que alguien adapte su libro al español de España.

      Yo los localismos solo los recomiendo si tu novela se va a desarrollar en un sitio muy concreto, y tú dominas esos localismos, teniendo en cuenta que la gente los tiene que entender, incluso si jamás ha estado en ese sitio. Si no los dominas, mejor un español neutro. Un ejemplo muy bueno de esto es "Patria", de Fernando Aramburu. Mi siguiente novela se va a desarrollar en Cantabria, donde nací y vivo, pero creo que no pondré ninguna expresión cántabra, o si pongo alguna, serán muy pocas.

      En cuanto a las marismas, diste en el clavo: es una zona pantanosa que se inunda. No es una frase hecha, lo utilizo de forma literal, porque los personajes huyen a unas marismas y entonces la trama se detiene, se queda encallada como un barco en las marismas.

      Escribe sin miedo, y luego verás qué tienes que modificar.

      Un abrazo.

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    2. Gracias, Carlos, sobre todo por tan pronta respuesta. Seguiré tu consejo. Seguiré disfrutando con la escritura de mi versión apocalíptica de unos zombis inteligentes, ja ja ja. Luego veré qué pasa. Es interesante saber que una palabra que uno pensaba normal, pues no lo es. Entonces ese lenguaje neutral tampoco es tan fácil. Pero bueno, primero lo primero el borrador, que como decía Hemingway, siempre es una mierda...

      Un gran abrazo.

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