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«La voluntad del lirio», el debut en solitario de Rose Drake

Rose Drake es una antigua alumna de mi curso presencial en Santander, y, tras debutar el año pasado junto a R. Cosmo con la fantasía juvenil Los linajes de la magia, acaba de publicar su primera novela en solitario: La voluntad del lirio, ya disponible en Amazon y librerías de toda España.

Os dejo la sinopsis y con Rose.


Sinopsis

Esta historia comienza con la maldición de una bruja a una princesa. La bruja odia a la princesa y la princesa a la bruja. Pero, si quieren alcanzar sus objetivos, se verán obligadas a trabajar juntas.

El Aquelarre Único se alza en el este formado por una horda de brujas que amenaza con reducir el reino de Fresia a cenizas. Brienna quiere convertirse en la princesa que defienda a su pueblo, mientras que Morgana forma parte del círculo de confianza de la líder del aquelarre.

En medio de este conflicto, el pequeño pueblo de Tyrn espera ser el siguiente objetivo de las brujas. Matthew ha jurado proteger a los aldeanos, pero un problema más acuciante los asola: cada luna llena un hombre lobo anda suelto por sus calles.

La coescritora de Los linajes de la magia, Rose Drake, nos trae su primera novela en solitario ambientada en un mundo medieval de fantasía repleto de personajes que no dejarán al lector indiferente.

Fantasía medieval, Rose Drake, La voluntad del lirio

La idea de la novela

La voluntad del lirio fue una novela que surgió de una idea simple: pensé en esos inicios de cuentos en los que una bruja aparece para maldecir a una princesa, la cual debe luchar a lo largo de la historia para librarse de la maldición de la malvada bruja.

Me pregunté qué pasaría si la bruja necesitara que se cumpliera dicha maldición, y la princesa tuviera problemas para culminarla, viéndose obligadas a trabajar juntas para conseguir lo que quieren.

Esta fue la idea base con la que creé a los personajes de Brienna y Morgana. Me pareció interesante la extraña relación que podía salir de dicha mezcla, y me resultó gracioso pensar en cómo desarrollarla hacia una relación amorosa.
Por otro lado, decidí que esta idea podía encajar con una historia que hablara sobre el rechazo a la diversidad y la lucha por evitarlo.

¿Cómo no va la princesa del reino a odiar a las brujas, cuando una ha aparecido de la nada para estropearle la vida? ¿Cómo no van a odiar las brujas a los humanos, quienes llevan persiguiéndolas y quemándolas toda la vida? ¿Cómo no van a dejarse guiar por sus odios en lugar de intentar ver las características positivas que tiene la otra?

Metí en la fórmula a licántropos y vampiros, con sus respectivas historias de destierro y rechazo, y creé la fórmula para una narrativa enfocada a tirar abajo las ideas preestablecidas del propio mundo que yo había creado.

Quería que las distintas razas se odiaran entre sí por una u otra razón, y que la historia que se desarrolla a lo largo del libro les hiciera abrir los ojos y darse cuenta de que muchas de las ideas preconcebidas con las que jugaban no hacían más que entorpecer su mundo.

El foco principal de esta lucha recae sobre Brienna, la princesa. Es ella quien debe darse cuenta de que los prejuicios que han nublado hasta ahora a la humanidad han hecho que las razas sobrenaturales vivan en una pelea constante por su vida y sus derechos. Es ella quien se ve obligada a cooperar con una bruja cuando el Aquelarre Único amenaza con arrasar todo su reino.

Quería convertir a Brienna en un personaje que evoluciona hasta convertirse en un faro que guiara el cambio que la sociedad necesitaba. Para ello, la princesa se encuentra con situaciones que le rompen los esquemas y se enfrenta a sus propios aliados de manera continua.

En definitiva, quería que este libro, con su fantasía, su trope de enemigos-a-amantes, sus diferentes razas y su magia, contara una historia sobre aquellas personas que son diferentes; sobre cualquiera a quien le hayan hecho sentir, aunque solo sea una vez, que no encaja.

Creo que, en un momento u otro de nuestras vidas, todos nos hemos sentido rechazados o fuera de lugar. Mi intención es que La voluntad del lirio le hable al lector sobre la importancia de la diversidad y sobre cómo la existencia de personas distintas hace que todos salgamos ganando; dejar claro que hay espacio para todo el mundo en cualquier parte, y nadie tiene el derecho a decirte que no puedes estar en donde quieres estar.

Novela de fantasía La voluntad del lirio, de Rose Drake

La carrera del escritor

La voluntad del lirio es mi segunda novela publicada con Valhalla Ediciones, con quienes publiqué Los linajes de la magia junto con R. Cosmo.

Pero mi trabajo como escritora no termina aquí. Actualmente estoy escribiendo un nuevo proyecto cuya publicación ya ha sido aceptada, y he encaminado mi carrera también hacia el mundo de los videojuegos, donde trabajo como diseñadora narrativa para distintas empresas.

La carrera de un escritor es dura porque conlleva un tremendo esfuerzo que muchas veces no se ve recompensado. Puedes dedicarle meses de tu vida a una novela que nunca verá la luz. Puedes echarle horas y horas a contactar con editoriales y librerías y ver cómo tu trabajo se estanca.

Pero me gustaría aprovechar este artículo para animar a todos aquellos que quieren dedicarse a la escritura. Como cualquier arte, hay una parte importante de pasión en esto que hacemos, y nunca hay que perder la razón por la que nos dedicamos a ello: porque lo disfrutamos y nos gusta.

En este trabajo es importante mantener una mentalidad positiva: incluso con aquellos escritos que se quedan dentro de un cajón hemos aprendido cosas. Cada vez que te sientas a crear una historia, un personaje, un mundo, cada vez que escribes un capítulo, que lees un libro sobre teoría de escritura, estás adquiriendo la experiencia y conocimientos necesarios para que tu siguiente trabajo sea todavía mejor.

Y, paso a paso, haciendo lo siguiente mejor que lo anterior, es como se llega a la cima.


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Atrévete a ser escritor, el curso online
Helen Flix, psicóloga y escritora

Helen Flix. De la psicología a la fantasía, pasando por varios géneros

Desde hace un tiempo en todas las entrevistas que nos suelen realizar a los escritores se nos hace una pregunta: ¿Eres de mapa o de brújula?

La primera vez que me la hicieron tuve que mirar qué significaba, no quería responder una tontería. Y pensé, qué complicado, cómo explico que ni una cosa ni la otra, que no me gusta tenerlo todo planificado, pero tampoco escribo al azar, pues sé qué quiero decir en mis novelas, pero no sé hasta que comienzo a escribirla si tendrá pocos personajes o muchos.

Me di cuenta de que si seguía alguno de los cursos que se dan por internet sobre novela negra o thriller, las recomendaciones eran tan planificadas y metódicas que una IA podía escribirlas sin problema y el resultado en algunos casos sería incluso mejor que la de algunos compañeros o incluso de algunos de los más vendidos en Amazon. Lo mismo me ocurría con las de fantástica o de espiritualidad.

Otra cosa que también descubrí en alguno de esos cursos es que uno no podía tener éxito si no se especializaba en un nicho literario, así que miré mis 22 libros y me sentí desolada porque no estoy encasillada en ninguno.

Os cuento, tengo dos profesiones que me salen del alma, la primera es la que ocupa gran parte de mi día, es psicología clínica y la segunda ser escritora. Dentro de la práctica psicológica se me define como ecléctica, pues me ha gustado formarme en muchas estrategias distintas y he terminado aplicando en la consulta lo que estoy convencida que encaja en el paciente de entre todo lo aprendido. Puede ser que a un paciente lo trate con psicoanálisis y a otro con el mismo problema con EMDR, porque es hacer un traje a medida de cada uno para ser efectivo.

Con la escritura me ocurre lo mismo, me gusta desde que aprendí a leer, leer de todo, cuentos, ciencia, psicología, novelas costumbristas, clásicos, filosofía, novelas de ciencia ficción, novela negra, misterio, históricas, política… Cualquier tema que me llame la atención y sea desde mi punto de vista de calidad.

Libros de Helen Flix

En mi trabajo de escritora he publicado libros de psicología, Mindfulness para vivir sin miedos o Padres conscientes, niños felices; novelas de investigación criminal a lo CSI, El asesino del COVID, Caso cerrado, La Molina; thriller tipo Dan Brown, En nombre de Dios; espiritualidad con viajes de encuentro con uno mismo, El Chamán, En India aprendí a amar, fantástica al estilo de El alquimista (Paulo Coelho) o El señor del tiempo (Louise Cooper), Thor, el Iniciado, Nuevos Amaneceres y por fin me he atrevido a escribir una trilogía: Vientos del pasado, vientos del futuro.

Mis dudas después de consultar a un agente literario fueron terribles, me comentó que J. K. Rowling para poder publicar novelas de otro segmento distinto a Harry Potter había tenido que hacerlo con seudónimo, así que si quería ser leída tenía que quedarme con un estilo concreto para no desorientar a mis lectores.

Bromeé: “¿Pero a la gente que le gusta comer no come todos los días bistec con patatas?”.

Me respondió algo molesta: “Los carnívoros no comen pescado y los vegetarianos solo comen verduras, te guste o no es así cómo funciona el mercado”.

Después de darle muchas vueltas, entrar en crisis, una serie de casualidades o tal vez las musas o mis seres feéricos de esta última aventura de escritora, me llevaron a contactar con un genial proyecto y conocer más de cerca a un señor encantador, con un gran corazón y que no para de pensar y hacer proyectos, Alberto Guaita.

Hace más de 6 años que nos conocemos, ha elaborado para mí booktrailers, portadas y en este último proyecto unos dibujos maravillosos de mis personajes, los ha captado perfectamente, los territorios y los dragones, así como los magos y seres feéricos que salen en la trilogía Vientos del pasado, vientos del futuro. “Nieve y arena” (volumen 1); Oscuridad (volumen 2).

Novelas de Helen Flix

¿Qué estimula una historia en mí?

Muchas cosas, una primera sesión de terapia con algo rocambolesco, pero real, una canción, un póster de un rostro indígena con un águila que me llevó a recuerdos de mi infancia en un país lejano, una conversación en una mesa de al lado en un restaurante. Además, habitualmente tengo libretitas bonitas en mis bolsos con bolígrafos para apuntar frases, escenas y conversaciones al azar. Mis nueras habitualmente ya saben qué regalarme y no fallarán.

Cuando oigo o veo algo que activa en mí la necesidad de convertirlo en una historia, ya sé qué quiero decir al lector, la imagen suele evocarme la imagen de los protagonistas, su imagen, su voz, a veces incluso su olor.

Entonces saco una libreta grande y comienzo a escribir sobre lo que quiero que hagan y pase, eso pone en escena actores secundarios de la novela, pero necesarios.

Ahí aparece la estructura básica “Los Tres Actos”: la presentación, el nudo y el desenlace.

En los thrillers le doy mucha importancia al desenlace, incluso utilizo una estrategia que pertenece a la psicología aplicada a los estudiantes bloqueados en las tesis doctorales o en los TFG, se denomina “la gamba”. Consiste en empezar a escribir el final de la tesis e ir escribiendo del final al principio. A mí parecer buenos novelistas se animan tanto en el nudo que cuando llegan al desenlace no saben cómo hacer creíble el final. Detestaría que eso me pasara, así que antes de nada una vez descritos los personajes escribo el final.

Y una vez comienzo a escribir en una libreta Oxford, con bolígrafo Bic, dejo que los propios personajes me lleven hasta donde ellos deseen. Incluso algunos personajes surgen de dentro de la propia historia, no estaban pensados.

Así que como dijo en Selaya (Cantabria, en una de las Feriucas de Autores) una escritora muy simpática y agradable: “Soy escritora de mapa ascendente brújula”.

Helen Flix, escritora, firma libros

¿Por qué escribir?

Pasión, es pura necesidad. Ya con 9 años entretenía a los hijos de los amigos de mis padres en las reuniones contándoles cuentos que me inventaba, desde luego basándome en otros ya existentes, algunas veces los niños iban creando sobre la marcha los personajes y las acciones y yo las iba encajando, dándoles una historia entretenida.

Las primeras fueron escritas para mi hijo mayor, en las siguientes se convirtió en mi lector cero, ahora escribir es algo casi de familia.

Muchas veces me he cuestionado si era buena o no escribiendo, el famoso “síndrome del impostor” que tan común es en terapia. Da la sensación de que si no te publica Planeta, no eres escritor, eso no es real, es nuestro juez interior desvalorizándonos. El éxito es escribir y terminar pudiendo vivir de ello, la fama es harina de otro costal. Cuántos escritores habéis leído que no los conocíais y os han parecido maravillosos, no hablo del circuito independiente, sino del propio sistema editorial, no todo el mundo escribe un superventas, ni todos los superventas son buenos libros.

La trilogía que estoy escribiendo es un nuevo reto, hacía más de 15 años que no escribía épica-fantástica, pero necesitaba poder dejar constancia de una serie de vivencias y aprendizajes acumulados a lo largo de más de cuarenta años. Me atraen las religiones, los idiomas, las enseñanzas esotéricas, la aventura de descubrimiento y autoconocimiento, así que el año que cambie de década, en 2019, sentí la necesidad de dejar eso plasmado en algún lugar para que no se perdiera conmigo.

Esta trilogía es un compendio de todo ello dosificado, Nieve y arena (volumen 1) es la introducción a los distintos mundos que configuran la fantasía, una mezcla de Un mundo feliz y Dune.  Aparecen los jóvenes que serán el centro de la historia e iremos viendo las luchas de poder internas entre los mandatarios. El personaje de Merlín sirve para introducir la idea de un mundo sin luchas, igualitario, donde el rey y el vasallo son iguales. El tema de la psicología de las palabras y del lenguaje se introduce como argumento central, prohibir lenguas, palabras, modifican la cognición y el pensamiento se vuelve único y uniforme.

Influencias en los libros de Helen Flix

Aparecen estrategias mentalistas, ejercicios iniciáticos, recetas de comida, que pueden reproducirse. Explicaciones científicas de neurología y botánica muy interesantes para nuestra vida diaria. Todo ello en un mundo irreal, pero que se parece mucho al que conocemos.

En Oscuridad (volumen 2), he querido profundizar mucho más en antiguas tradiciones esotéricas desvelando una sanación ancestral hebrea, he recopilado un tratado sobre dragones, cualidades, atributos, características y hechizos de control. Los dragones entran en la historia en este segundo libro con todo su protagonismo y su función específica. Las historias de amor entre los 16 jovencitos se instalan e incluso se convierten en un elemento necesario de la propia historia.

Los adultos se moverán entre la culpa por haberles puesto en el centro del ojo de las venganzas, pero también por cómo los han utilizado, y la necesidad de redención de Merlín por haber fracasado en su intento de dar al mundo un líder que lo cambiará todo.

Los dos libros se pueden leer como puro entretenimiento o como un libro donde cada capítulo esconde enseñanzas, reflexiones e ideas para ser cada uno de nosotros ese mundo en el que deseamos vivir.

Tiene de todo lo que me gusta, belleza, amor, aprendizaje, cultura, comunicación de paz, enseñanzas. Incluso puntos muy concretos del libro de El arte de la guerra de Sun Tzu (en psicología es un referente de la terapia breve estratégica), flores, naturaleza, varitas mágicas, hadas, budas, magos, nigromantes, mentalistas, elfos, enanos, brujas, inmortales, sabios, chamanes, dragones y unicornios.

Si sigo haré algún spoiler, así que lo único que puedo deciros es que los leáis y que el tercero está ya en preparación.

Pero sobre todo para escribir tenéis que leer mucho, después interiorizar. Si queréis que los lectores disfruten tanto como vosotros necesitáis ver, sentir a los personajes y los lugares que describáis, emocionaros tanto que perdonéis la vida a un personaje que en principio debía morir o llegar a odiar tanto al villano que eliminarlo sea una liberación.

Enamoraros de la historia, escribir bien sin fallos ortográficos ni de estilo, ya vendrá al final.

Helen Flix, escritora


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Si fuese más valiente, novela gay, Cintia Fernández

«Si fuese más valiente», de la idea original a ganar un premio, por Cintia Fernández

Si me hubiesen dicho en enero que pocos meses después iba a publicar mi primera novela, me habría reído de quien fuese. Pero la cosa es que ahora me encuentro escribiendo un artículo sobre mi experiencia publicando y con un tatuaje en la pierna de esa novela. Porque, sí, Si fuese más valiente está ahí fuera, al alcance de cualquiera que la quiera leer.

Esto de escribir y publicar es una movida muy loca.

Mientras pensaba en cómo enfocar este artículo, encontré el diario de escritura que elaboré mientras desarrollaba la historia: «Esta semana me está costando escribir; estoy desmotivada, atascada, con la sensación de que la novela es una mierda. Pero, en fin, al menos quiero terminarla; luego veré si merece la pena». Un año después, lo leo y me dan ganas de abrazar a la Cintia del pasado y decirle que consiguió lo más importante: terminarla.

Romance LGTBI, novela, Si fuese más valiente, Cintia Fernández

La idea original

Reconozco que empecé Si fuese más valiente (Proyecto Bilbao por aquel entonces) sin mucha idea de lo que hacía y un montón de miedo de que no me saliese bien. Pero como mi mayor objetivo era acabar mi propia novela, me propuse escribir un poquito cada día, aunque solo fuese una frase. Para ello, empecé a llevar un diario de escritura, donde anotaba las palabras diarias, contaba qué había escrito y mis impresiones respecto a la sesión. No faltar a esa «cita» se convirtió en un reto que, así a lo tonto, me ayudó a avanzar y terminar la novela.

Cuando comencé ese diario, era agosto de 2022 (justo un año después, estoy redactando este artículo) y tenía 11.000 palabras que había escrito durante los meses anteriores. Para mí, ese agosto fue cuando empecé de verdad a escribir Si fuese más valiente, cuando me lo tomé en serio. El 2 de diciembre, puse el punto final. Es decir, tardé cuatro meses completos en escribir el primer borrador de mi primera novela.

Para llegar a ese punto de saber qué escribir, recordé algo que Carlos del Río siempre aconseja en sus clases: hacerlo sobre lo que te gusta. Por eso, primero pensé en los elementos que quería que estuviesen sí o sí en mi historia, para escribir lo que a mí me gustaría leer: amigos que se enamoran, personajes LGBT+, grupito de amigos… En aquella primera fase, todavía no sabía si la pareja principal sería de dos chicos o de dos chicas, hasta que Unai (el interés romántico de Nico, el protagonista) me vino a la cabeza de manera muy definida, y lo tuve claro.

Por aquel entonces, la historia se iba a desarrollar en EE. UU., incluso tenía ya pensado un nombre inventado para el pueblo, y los protagonistas se llamaban Nick y Dorian. Pero, entonces, un sábado fui a pasar el día a Bilbao, me metí de lleno en el ambientillo de su Casco Viejo y me recordó lo guay que es la ciudad. Me acuerdo de que al volver a casa comenté mis dudas en Twitter: ¿ambiento la historia en EE. UU., como tenía pensado, o en España? Varias personas me recomendaron hacer la historia aquí para darle cercanía. Y me quedé en Bilbao.

Así que tuve que trasladar todo lo que tenía pensado (ambientación, personajes, un poquito de la trama) a la sociedad española, pero lo que quería contar, la esencia, esos amigos de la infancia que se iban a enamorar, era la misma. En esta primera fase, mi mejor herramienta fue un cuaderno. En él escribía fragmentos que, de repente, me venían a la cabeza; pegaba fotos de los personajes o cosas que me recordaban a ellos; anotaba cualquier información que, más adelante, quizá me vendría bien. Después fui llevando lo más importante a un documento de Google Docs e hice un listado de escenas: sabía qué escenas clave quería meter, el camino a seguir y por dónde tenía que pasar. Empecé a organizar la historia como un puzzle; me agobiaba ponerme a escribir sin saber qué iba a ocurrir casi al completo y tardé un tiempo en encontrar mi propio sistema (poco a poco, he aprendido a no necesitar tener todo tan atado como durante esa primera fase y dejarme llevar —al menos un poquito, y con un guion sobre el que moverme—).

Y, por fin, me puse a escribir.

Novela gay, lgtbi, Si fuese más valiente, Cintia Fernández

La escritura

Tuve mis momentos de querer abandonar la historia, de no saber si lo que estaba haciendo valdría la pena y de atascarme en determinados puntos de la trama. Pero cuando me tocaba, por ejemplo, una escena de la que apenas sabía nada, o no sabía cómo continuar, daba un paseo. Una gran parte de Si fuese más valiente la he escrito en notas del móvil mientras caminaba por la costa.

Después de celebrar haber terminado ese primer borrador (algo que es muy importante recordar para no agobiarnos: solo es un borrador, la base sobre la que vamos a trabajar), llegó la reescritura, con la que estuve un mes y medio. Soy muy tiquismiquis y, además, correctora, así que leía y leía y siempre encontraba algo que cambiar. Hice encaje de bolillos para cuadrar toda la información de los flashbacks con las referencias de la actualidad; perdí la cuenta de las revisiones, de los cambios, del número de veces que leí mi propia novela; llegó un punto en el que me sabía de memoria algunas frases.

El premio

En esas semanas, varias editoriales convocaron concursos de novela romántica, entre ellas el sello Harlequin Ibérica, con su II Premio eLit LGTBI, donde Si fuese más valiente encajaba a la perfección. Así que metí el turbo para llegar a ese plazo y terminé la revisión de la novela una hora antes de presentarla al concurso, cosa que no recomiendo hacer. Ni siquiera me había dado tiempo a que nadie más la leyese, pero la envié.

Dos meses después, cuando me avisaron de que había ganado (sigo alucinando y asimilándolo), yo seguía reescribiendo, corrigiendo, puliendo. Tardé unas cuantas semanas en creerme que todo aquello estaba pasando. Quizá empecé a hacerlo cuando la idea de la novela como producto empezó a tomar forma: las primeras ideas para la portada, la elaboración de la sinopsis, los emails de la editora, etcétera.

El proceso de publicación ha sido abrumador, como un salto al vacío, donde la novela, esa que has escrito con tanto mimo, y sus personajes, y su historia, dejan de ser tuyos y pasan a ser de aquel que la lea. Y tú ya no puedes hacer nada para protegerla, para protegerte; cualquiera, sin conocerte de nada, puede juzgarte. Pero, sobre todo, es una experiencia chulísima, esa de que los demás lean tu historia y la interpreten a su manera y la hagan suya y te cuenten sus impresiones y se enamoren de los personajes. Es muy muy muy emocionante.

Si fuese más valiente, novela ganadora del II Premio eLit LGTBI

Dando a conocer Si fuese más valiente

La promoción de Si fuese más valiente se ha basado, y se basa, en lo que yo publico en redes (frases de la novela, curiosidades sobre los personajes, fotos de las localizaciones, playlist, etc.), en lo que la gente comparte y, sobre todo, en la recomendación. Pedí a la editorial que mandase el libro a varios booktubers y bookstagrammers, y el resultado ha sido bastante satisfactorio. Aun así, cuesta hacerse notar en la inmensidad de libros que se publican a diario. A veces me imagino dando saltitos en medio de una multitud, con el brazo alzado para que me vean y gritando: «¡Estoy aquí! ¡Estoy aquí! ¡Estoy aquí!».

Y, aun así, sé que he sido una privilegiada por haber podido publicar mi primera novela y de una forma tan rápida. No tuve que esperar meses la respuesta de las editoriales, recibir rechazados o no encontrar casa para Si fuese más valiente. Soy consciente de la tremenda suerte que he tenido y me siento muy muy agradecida. La respuesta de los lectores está siendo muy positiva, he compartido podio en Amazon con Tan poca vida, de Hanya Yanagihara, uno de mis libros favoritos, y, la verdad, estoy muy orgullosa de la novelita que he creado. Con eso, yo ya…

Estoy en proceso de escribir mi próxima historia, también de romántica LGBT+, a la que espero dar un gran empujón en los próximos meses porque, ahora mismo, estoy bastante atascada. Supongo que volveré a recurrir al diario de escritura, a ese reto de escribir un poquito todos los días, aunque sea diez palabras, y avanzar, avanzar, avanzar. La última vez me salió bien.

Cintia Fernández, escritora, LGTBI


Cintia Fernández es correctora, escritora y periodista.

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Entrevista a Vic Echegoyen, autora

Entrevista a Vic Echegoyen

Si hay una novela que me ha fascinado últimamente es Resurrecta, de Vic Echegoyen (Edhasa, 2021). El libro es una reconstrucción magnífica, contada a través de varios personajes históricos, sobre el Gran Terremoto de Lisboa de 1755. Si no la has leído, te la recomiendo, es apasionante.

Vic Echegoyen lleva escribiendo desde niña, y logró publicar su primera novela, El lirio de fuego (B de Books) en 2016. Desde entonces ha seguido escribiendo y publicando, y acaba de ganar el Premio Wilkie Collins de Novela Negra por Sacamantecas (M.A.R. Editor).

En esta entrevista nos cuenta cómo escribió Resurrecta, su amor por las historias y las letras, su carrera literaria y qué consejos daría a aspirantes a escritor.

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Resurrecta, Vic Echegoyen, autora

Entrevista a Vic Echegoyen

Recuerdo en un viaje a Lisboa con mis padres cuando era adolescente, a mediados de los 90, que descubrí la historia del terremoto de 1755, y me preguntaba por qué no hacían una película o escribían una novela sobre ello. Resurrecta es la gran novela que buscaba entonces. ¿En qué momento decidiste escribir una novela coral sobre el terremoto de Lisboa de 1755?

Cuando cumplí 50 años visité Portugal con mi familia durante tres semanas, empezando por Lisboa. Por casualidad, mi cumpleaños es el 13 de mayo, día de la Virgen de Fátima (patrona de Portugal), y día en que nació Sebastiao de Carvalho e Melo, futuro marqués de Pombal y uno de los protagonistas del Terremoto de Lisboa de 1755. Ese día salía de Lisboa hacia Fátima, nos perdimos conduciendo, y me llamó la atención una preciosa iglesia barroca en lo alto de una ladera. Paramos un momento para verla: justo entonces se celebraba el 320º aniversario del nacimiento del marqués (y yo mis 50 años) en un acto solemne de académicos, historiadores, etc. que presentaban en esa iglesia, donde está enterrado (lo descubrí en ese momento) un gran proyecto bibliográfico para recopilar las obras escritas sobre él. ¿Casualidad? Quién sabe… Seguimos viaje y no volví a recordarlo hasta medio año después, víspera de Todos los Santos (que fue el día del Gran Terremoto), cuando pasé una noche insomne y me puse a garabatear ideas que me brotaban sin cesar, hasta que me calmé y me quedé dormida. Al día siguiente repasé las notas y ahí estaba Resurrecta: personajes, lugares, trama… Cayó tal cual en mi regazo: en cuanto pude, me senté a escribirla e investigar a la par, del tirón, sin releer ni revisar. Se la envié a mi agente en cuanto escribí «Fin», él la reenvió sin ninguna sugerencia a la editorial, y la novela salió prácticamente así unos meses después. Nunca antes había escrito una novela con tal facilidad, casi en piloto automático, y eso que es mi novela más ambiciosa y compleja hasta la fecha.

 

Algo que me llamó mucho la atención, al leer las notas finales de Resurrecta, es que todos los personajes nombrados son reales y que tardaste solo 100 días es escribirla. Claro que en ese tiempo no entra lo que empleaste para preparar la novela y documentarte. ¿Cómo reconstruiste lo que hicieron todos esos personajes en las siete horas que abarca la novela, y qué margen de invención tuviste?

Ese tiempo incluye la documentación, que hacía conforme avanzaba con la novela para verificar tal o cual dato. Pude reconstruir lo que hizo la mayoría de los personajes gracias a cartas y descripciones que escribieron ellos mismos, conscientes de que habían sobrevivido a un evento extraordinario que, por tanto, merecía toda su atención a la hora de transmitir sus vivencias a sus parientes, superiores, o a futuras generaciones.

El margen de invención fue mínimo para algunos, puesto que dejaron una cronología tan minuciosa como completa, casi «al minuto», como los capítulos de mi novela, como, por ejemplo, el monje Manuel Portal, Nora Carvalho, Sir Harry y su amante Agnes, el general Manuel Da Maia, el rey José I y la familia real. En el caso de otros, sé quiénes eran, su edad y antecedentes, y dónde se encontraban exactamente al comienzo y al final, ya que sobrevivieron, pero sus peripecias como testigos de los terremotos, los tsunamis y el gran incendio son suposiciones mías: el monito tití, los castrati de la Ópera que salvan una partitura valiosísima e improvisan un concierto en pleno incendio para las víctimas, desobedeciendo un decreto que los excomulga si cantan esa obra en público, el reo que escapa, las prostitutas, el Patriarca, los chiquillos que custodiaban el Tesoro contra bandidos, etcétera. Me tomé la libertad de inventar un encuentro emotivo entre dos grandes personajes a los que adoro: el coronel-ingeniero Carlos Mardel y el anciano ingeniero mayor del reino Manuel Da Maia, artífices de la reconstrucción de Lisboa tras la tragedia.

Vic Echegoyen, premio ODILO Cartagena

Echegoyen con el Premio ODILO de la Semana de la Novela Histórica de Cartagena, por «Resurrecta»

 

Vienes de una familia de artistas, ¿eso influyó en que te hicieras novelista? ¿Fue una decisión consciente?

No más consciente que el caso de un chaval criado en una familia de abogados que se convierte en notario, o una chica criada entre médicos que descubre temprano su vocación de curar. Cuando creces en una familia de escritores, cineastas y pintores, la pregunta no es si seguirás sus pasos, sino cuándo: para bien o para mal, la cabra tira para el monte.

 

¿Por qué te decantaste por la novela histórica? ¿Qué te atrae del Barroco y de la Ilustración?

La droga que me perdió fue mi pasión desde los nueve años por el cardenal Richelieu: su vida llena de tragedias y azares, su familia lastrada por la demencia, su época y su mundo. Era un polímata: además de príncipe de la Iglesia fue Primer Ministro de Francia, estratega, mecenas del arte, poeta, dramaturgo, teólogo… y cada faceta suya me hizo adentrarme en una era que fue a la vez el culmen y el abismo de la Historia europea. Por eso mi primer libro trata del ascenso de Richelieu desde su infancia inmerso en la pobreza, las atrocidades de la guerra y la locura que sufren él y casi toda su familia, salvo una de sus hermanas, que osó amar a un plebeyo en vez de plegarse a un casamiento dictado por la familia, ganándose el odio de Richelieu, que borró su nombre de los papeles de familia y logró silenciar su existencia durante 350 años. ¿Cómo NO iba a tirar de ese hilo y averiguar qué sucedió con la «hermana maldita» de Richelieu? (Nota: la novela es El lirio de fuego).

 

Trabajaste de periodista y ahora eres lingüista, y trabajas de traductora e intérprete. ¿Esos trabajos te han ayudado como novelista?

Sí, me han acompañado y enseñado mucho, haciendo que la transición entre periodista y novelista fuera natural. Redactar artículos es un estupendo ejercicio para aprender a estructurar escenas combinando acción, descripción y contexto sin perder de vista el mensaje principal, mientras que las entrevistas son el germen de los diálogos de ficción. Por otra parte, conocer idiomas te enseña mucho sobre el sentido del humor, los valores y los tabúes de otros pueblos y te regala su acervo, con sus refranes, cancioneros, sagas y filosofía, y eso, a su vez, enriquece y complementa tu propia cultura, aportándote nuevos puntos de vista.

El lirio de fuego, Vic Echegoyen

Echegoyen con su novela «El lirio de fuego»

 

¿Cuáles son tus autores favoritos, los que más te han influido?

¿Cuántas libretas tienes? Bromas aparte, aunque Baroja, Passuth, O’Brian o Dürrenmatt sean mis autores de cabecera, son más los libros individuales los que han influido en mi forma de entender el mundo y la irracionalidad del ser humano. Valgan como ejemplos Crematorio, de Chirbes, La marcha Radetzky, de Roth, o Santuario, de Faulkner, que no puedes releer sin que te sacudan profundamente, aunque las hayas leído muchas veces.

 

Por mi experiencia como profesor de escritura creativa, me parece que mucha gente tiene prisa por publicar. Yo intento quitarles las prisas y que se centren en averiguar si disfrutan del proceso de creación de una novela. Desde que comenzaste a escribir novelas hasta que publicaste la primera en 2016 (El lirio de fuego), ¿cuánto tiempo pasó, y cómo lograste publicar?

Comencé a escribir relatos y escenas cortas para obras de teatro con ocho o nueve años. Como atenuante, diré que desde los dos añitos pasaba más tiempo en el coro infantil del Teatro Colón de Buenos Aires (donde trabajaba mi madre) que en casa, así que mi «familia» eran, tanto como mi madre o mi hermana, la suicida «mamá Butterfly» (me tocó hacer de su hijito, Trouble), la bruja de Hänsel y Gretel a la que los niños metemos a la fuerza en su horno de galletas, y «tío Scarpia», un jefe de policía que torturaba a «papi Cavaradossi» y luego jugaba con nosotros, los niños, con un puñal de mentira clavado en el pecho: con ejemplos así, lo anormal habría sido NO empezar a inventar historietas.

Terminé El lirio de fuego hace más de treinta años, y pasaron 23 hasta que se publicó (aunque mucho antes publiqué como coautora el Diccionario de Regionalismos de la Lengua Española, porque fui lingüista antes que escritora, y los idiomas siguen siendo mi primer amor). Durante décadas, ningún agente español se interesó por nada mío; al final, encontré a uno internacional que también representa a autores españoles desde una perspectiva más amplia que el mercado español: vivo fuera de España desde hace más de 30 años y siempre tuve claro que también quería publicar en el extranjero, así que probé suerte con esa agencia, la Silvia Meucci Agency, de Milán, que desde entonces me representa a todos los efectos. Soy nómada (vivo viajando, tengo varios hogares y profesiones, voy por mi cuarta editorial en España, y varias más en Portugal e Italia), pero su tesón, su paciencia y su buen hacer a las duras y a las maduras hacen que Meucci sea siempre mi punto de partida y mi brújula.

Sacamantecas, Vic Echegoyen

 

En tu última novela, Sacamantecas, cambias de registro y te adentras en la novela negra. ¿Supuso un cambio a la hora de escribirla, en comparación con tus novelas históricas?

Sí que supuso un cambio: fue entrar en un territorio sin letreros, mapas, ruta ni confines, mientras que las novelas históricas predefinen todos los parámetros (personajes, ambientación, escenarios, diálogo, trasfondo, etcétera) y no podía experimentar más allá de cierto punto. La novela negra da una libertad sin límites, que estimula e intimida al mismo tiempo, y creo que por eso muchísimos autores tenemos al menos un cuento «negro» escrito en alguna parte, o nos gusta deslizar escenas más propias de novela negra en nuestras novelas históricas, de aventuras o románticas. Desde el principio disfruté describiendo escenas terroríficas o surrealistas en mis novelas históricas, y me dije un día: «Si tanto te fascinan los aspectos oscuros, ¿por qué no lo admites, sales del ataúd abiertamente y les dedicas una novela, y así dejas en paz a los pobres reyes y cardenales, que no tienen la culpa de tu tendencia a lo macabro?». Lo malo es que, si te lanzas, la novela negra es tan adictiva como la novela histórica, y si encima tienes impunidad para cometer barbaridades… al final no va a ser solo una. «No puedo evitarlo», como decía el vizconde de Valmont.

Tengo más monstruitos y bichos raros encerrados en mi escritorio de los que puedo dar cuenta: todos son distintos y siguen su propia historia y tramas. Al igual que con novelas históricas, cada novela negra explora dilemas diferentes, y es una evolución respecto de las anteriores.

Sacamantecas toma como embrión ideas y relatos aislados que tenía, y los lleva hasta sus últimas consecuencias, como escalones que llevan a un trampolín: más allá no hay nada bajo los pies, ni vuelta atrás: es dar un salto en el vacío entre varias dimensiones: el mundo real versus obsesiones subjetivas, el presente tranquilo versus el futuro de pesadilla, las vivencias auténticas versus sueños y alucinaciones. Parece complicado, pero creo que todos nos movemos entre esos planos alguna vez, y es lo que quería reflejar.

 

Enhorabuena por el Premio Wilkie Collins de Novela Negra por Sacamantecas. También fuiste finalista a concursos de novelas con El lirio de fuego (el Fernando Lara) y La voz y la espada (el Espartaco), y ganaste el ODILO a mejor autora por Resurrecta. ¿Cómo es el proceso de presentarse a un premio, qué sentiste cuando te dieron las buenas noticias, y qué ha supuesto para ti como autora ganarlos?

No me he presentado a muchos, la verdad, porque creo que puede haber un lastre previo en cuanto a la selección de los finalistas. El resto es una lotería que escapan al control del escritor: los gustos del jurado, las preferencias de la editorial y si busca descubrir a debutantes o apostar por gente conocida o que empieza a consolidarse (alguien que ha publicado varias novelas ha demostrado perseverancia y capacidad de encajar reveses, mientras que un debutante carga con el prejuicio injusto de la duda «¿y si es flor de un día?»). Con La voz y la espada y Resurrecta fui, respectivamente, finalista y ganadora sin presentarme siquiera: los organizadores de esos dos premios eligen lo que a ellos les llama la atención entre todas las obras del género publicadas el año anterior, sin presiones comerciales (porque no tienen dotación económica), por eso tantas veces ganan novelas desconocidas o de autores independientes, o que ni siquiera se leen en España). Al Fernando de Lara siempre se presentan cientos de obras, y llegar a ser uno de los finalistas, aunque luego publiques con otra editorial, te anima a seguir bregando en una carrera de fondo que dura toda la vida, porque sorpresas y alegrías como esas son la excepción, no la regla, las decepciones abundan, y siempre hay que tenerlo presente.

Por eso me llevé una inmensa alegría cuando el jurado del Premio Wilkie Collins anunció que había elegido Sacamantecas, que ha publicado ahora M.A.R. Editor: en ese premio me han precedido magníficos autores de novela negra a los que admiro y de los que sigo aprendiendo, y además me brinda la oportunidad de presentarla en festivales de novela negra reconocidos internacionalmente como Tenerife Noir, la Semana de Novela Negra de Gijón, o Cartagena Negra, entre otros.

Vic Echegonyen, Premio Wilkie Collins, Sacamantecas

Echegoyen, junto a Alejandro Martín Perera, con el Premio Wilkie Collins de Novela Negra por «Sacamantecas»

 

¿Cuáles son tus siguientes proyectos?

Ya tengo otra novela terminada, voy por un tercio de otras dos, y se me ha «colado» una más (como sucedió con Resurrecta: no la tenía prevista, sino que me arrolló) que tendré lista este otoño.

 

¿Qué consejo le darías a alguien que quiere ser escritor y está comenzando?

Que no se rinda nunca, sobre todo si escribe por vocación, por el placer de aprender, divertirse, inventar, descubrir cosas sorprendentes sobre sí mismo, y superar sus límites. Escribir tiene que ser, ante todo, desahogo, diversión e introspección. Como escritor, tiene ante sí la tarea más libre y bonita: hacer lo que le dé la gana, crear y destruir personajes y mundos (y anticiparse al futuro). Que se dedique a esa tarea enorme, que le planteará retos cada día, y le deje al agente la parte más ingrata (negociar, pelear por sus derechos, administrar regalías, etc.).

Algo importantísimo, para que nadie eche a perder la chispa y la originalidad única que tiene ese autor incipiente: que termine al menos una colección de cuentos o una novela, sin habérsela enseñado ni comentado a nadie, tampoco durante el proceso de revisión. Que nadie pueda influir en sus gustos, prioridades y deseos antes de que su libro tenga la forma final más parecida a lo que el autor busca. Que sea SU criatura exclusivamente, de principio a fin, y nadie proyecte en ella sus fantasías ni frustraciones. Solo al final, cuando ya la haya escrito, revisado y mejorado en lo posible, puede dejar que otros la lean, pero ya como un producto acabado: imperfecto, quizá, pero que refleje al 100 % su personalidad y estilo. Igual después todo el mundo va a querer meter cuchara en tu obra: por eso, protégela y cultívala lejos de influencias involuntarias, y defiéndela hasta que pienses que es lo bastante sólida para que puedas exponerla a valoraciones y críticas.

Vic Echegoyen, La voz y la espada


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Hijas de la peste, una distopía distinta, Aisling Gilmore

«Hijas de la peste», una distopía distinta escrita con pasión, por Aisling Gilmore

Me resulta cuanto menos curioso pararme a pensar que por fin soy escritora. Porque para mí, no iba a serlo hasta que no publicara, al menos, una historia. He tenido la suerte de contar con el equipo de Valhalla Ediciones para esta labor, pero incluso si mi camino hubiera pasado por la autopublicación, lanzar una primera historia al mundo es mi licencia para denominarme escritora. Así que aquí estoy, Aisling Gilmore, autora de Hijas de la peste. Un sueño muy longevo y a la vez muy actual. Han sido días, semanas, meses y años sumida en este maravilloso sueño escondido en lo más profundo de mi alma y que por fin puedo vivirlo junto a los lectores. Porque aunque haya subido el primer escalón, que es publicar, me gusta decirme a mí misma que esto acaba de empezar, que este sueño es muy largo y queda mucho por hacer.

Una primera novela llena de significado

Son numerosos los años que he dedicado a escribir. Sin embargo, esta novela es la primera que creé con el objetivo de que viera la luz. Hijas de la peste fue escrita con la idea de que fuera mi carta de presentación en el mundo literario. La historia nació hace muchísimos años, cuando todavía estaba en el instituto. Sin embargo, no me vi preparada para escribirla, y sentía que debía hacer justicia a la historia que quería contar. Así que esperé y decidí centrarme en mi carrera, en investigar, leer, en viajar y lo más importante, en vivir experiencias que me permitieran madurar y crecer. Eso no sucedió hasta varios años más tarde, cuando ya vivía sola y trabajaba, entonces por fin me senté frente al ordenador y comencé a crear. Y esto volvió a retrasar mi sueño, pues compaginar la vida adulta con la tarea del escritor… a veces es muy complicado y se hace cuesta arriba. Pero lo consiguí, Hijas de la peste por fin es una realidad, que, por cierto, se está ganando el corazón de bastantes lectores por ahora.

Hijas de la peste, distopía de Aisling Gilmore

La chispa que prendió la llama

Si bien tardé un tiempo en decidirme a escribir Hijas de la peste, hubo un momento concreto que influyó mucho en su decisión. Un día estaba con un amigo viendo el comienzo de la serie El cuento de la criada. Había una escena en la que a June le prohíben usar su cuenta del banco si no es con la autorización de su marido. Yo miré a mi amigo y le pregunté: “¿No te parece frustrante?”, y su respuesta fue: “Entiendo que está mal, y me da pena por ella, pero yo no soy mujer. En ese mundo, a mí no me pasaría”. Entonces mi cabeza hizo clic. Si historias crudas como la de June no ayudan a que se nos trate como a iguales, yo os mostraré un lugar dónde vosotros perdéis la batalla. Hijas de la peste es una distopía llena de intriga, de oscuridad disfrazada de un mundo perfecto iluminado por dos diosas cubiertas de flores. Es muy fácil de leer, muy entretenida, pero encontrarás reflexiones profundas y mucha crítica.

¿Ser brújula o mapa? Esa es la cuestión

Ya os he contado cómo surgió la idea y cómo decidí que era hora de escribir. Debo ser honesta y decir que la planificación en mi caso termina ahí. No porque no sea una persona organizada, sino porque para mí, el proceso creativo es una marea de emociones, llena de olas que van y vienen de diferentes formas y que al combinarse me permite crear infinidad de escenarios. Supongo que esa libertad me convierte en una escritora brújula a lo bestia, pero no concibo la idea de escribir de otra forma. Sin embargo, a veces soy incapaz de escribir al ritmo que mi cabeza querría, así que tengo un aliado que nunca me falla: los post-its. Creo que el fondo de mis fotos en el escritorio con todo lleno de post-its de colores al más puro estilo detective se ha convertido en mi marca personal. Cada vez que mi cabeza va más rápido que mis manos, me obligo a escribir esas ideas concretas y dejarlas ahí para el futuro. Nada me asegura que vaya a usarlas porque ser brújula hace que la historia te lleve por otros lugares, pero ahí están guardadas si en algún momento necesitas dar un paso atrás y coger otro camino. Es algo que me ha salvado muchas veces del bloqueo y la frustración.

Un pequeño aperitivo sobre Hijas de la peste

Es una novela que nos sitúa en un futuro lejano, en un reino llamado Ruby. Las ciudadanas de dicho reino viven en paz gracias a que las primeras reinas expulsaron a las bestias, unos monstruos que se alimentaban de las mujeres. Olivia será la encargada de darnos la bienvenida al reino y, junto a ella, nos adentraremos en una historia completamente diferente a la que le habían contado. Es una novela de ciencia ficción verosímil que comienza siendo luz cálida y sin darte cuenta todo se va volviendo más y más frío, más azul. Hijas de la peste es una historia destinada a cualquiera que le guste leer historias llenas de emoción, intriga, romance y aventura. A pesar de situarse dentro del género joven adulto, la vas a disfrutar tengas la edad que tengas. Es una historia que comienza haciéndote la promesa de un final épico que no te esperas. Y tiene muchas sorpresas en su interior. ¿Alguna vez has leído una novela protagonizada únicamente por mujeres? Es fácil caer en el pensamiento de que por ello, hay cosas que van a faltar en la trama. Sin embargo, nadie se lo ha preguntado mientras leía La Comunidad del Anillo, en la que sus protagonistas son hombres exclusivamente. Darle la oportunidad a una historia como esta implica abrir la puerta a un nuevo mundo. Porque sí, está protagonizada solo por mujeres, pero está escrita para todos. Y cuando la leáis, lo entenderéis. Es una idea nueva, fresca, con una historia que probablemente no hayas visto antes.

Aisling Gilmore, Hijas de la peste

Ya he terminado mi manuscrito, ¿y ahora qué?

Ay, amig@, ahora toca la mejor parte y a veces también la peor… ¡Corregir la historia! Recuerdo que cuando comencé a corregir Hijas de la peste me volví loca, no sabía por dónde empezar porque inevitablemente, hay cosas que a veces no encajan del todo y si las cambias, fastidias parte de la trama de más adelante, y así una y otra vez. Primer error de principiante: corregir sin leer.

Has terminado tu novela, así que te voy a dar el consejo que me di a mí misma. Cierra el documento y no lo abras hasta dentro de unas semanas. Disfruta del premio de haber terminado, descansa, lee esa novela que dejaste de lado por ser constante y escribir. Y cuando por fin pasen esas semanas, imprime tu manuscrito (con márgenes generosos) y léelo del tirón, como una novela que te acabas de comprar. No te detengas a nada, solo disfrútala y analiza los aspectos generales, valórala como un conjunto. Y cuando llegues al final, vuelve a empezar, esta vez marcando y corrigiendo todas aquellas cosas que no te cuadren. A mí personalmente me ayudaba muchísimo subrayar con un sistema de colores (un color para ortografía, otro para descripciones, otro para trama…) y anotar en negro en los márgenes la relación de los cambios con aquello que puede verse modificado o descuadrado.  Tendrás la trama fresca, sabrás dónde ubicar las cosas que faltan y lo más importante, no te volverás loco corrigiendo todo mil veces.

Mi consejo para conseguir que te publiquen

No me considero una experta en este tema y perdóname de antemano si me tomo la licencia de hablarte como si pudiera enseñarte cuando aún estoy empezando, pero déjame decirte que sé cómo te sientes tras recibir ese frío email que te dice que tu novela no es suficiente. Déjame decirte también una cosa: tu novela va a encontrar una casa, estoy segura, pero hay que trabajar mucho para que eso suceda. Yo tardé un año en conseguir firmar un contrato y otro año más en ver mi novela publicada. Pero si me permites darte un consejo para que eso suceda, te diré que le pongas todo tu corazón a lo que estás escribiendo, crea belleza con tus palabras, emociona y haz sentir a la gente con tus personajes y la historia. Porque quizá el gusto por la literatura sea muy subjetivo y haya mil géneros, pero cuando abres un libro y te encuentras belleza, cariño y emoción en las palabras que lees… ay, amig@, si eso ocurre, has conseguido escribir una historia que merece la pena ser contada. Entonces, estoy segura de que llegará el día en que en lugar de un “no” por fin te abran la puerta. Y te aseguro que ese día llega cuando menos te lo esperas.

Hijas de la peste, Aisling Gilmore

Una mañana más en la oficina… o no

En mi caso, mi teléfono sonó una mañana mientras trabajaba. Ya había perdido la fe en mi novela por culpa de muchos rechazos, e incluso me había replanteado reescribirla dándole un enfoque distinto. Llevaba semanas analizando qué factores de la historia eran los que fallaban para que nadie quisiera apostar por ella. Sabía que algunos aspectos de la trama eran algo arriesgados, pero confiaba en que, cualquiera que leyera Hijas de la peste de principio a fin, comprendería el mensaje y vería sentido a todo lo que había escrito. Además, yo había visto a mis lectores beta emocionarse y admirar lo que había escrito.

Y Valhalla pudo ver que esta historia escondía esa emoción que tanto hace falta en la literatura.

La verdad es que me sentí afortunada porque esta editorial me eligiera. Trabajar con ellos ha sido un viaje muy bonito que espero que pueda repetirse en un futuro próximo.

Algunos datos para conocer a Aisling Gilmore

Soy una apasionada de la literatura en todas sus vertientes, me considero a mí misma un poco Frankenstein. Como cualquier chica joven disfruto saliendo de fiesta y dándolo todo con mis amigas, pero también encuentro un eterno placer en dejarme querer por mi propia compañía, en encerrarme en casa un fin de semana viendo series bajo la manta con una taza de té o jugando a videojuegos. Soy adicta al cine, eso es una realidad, y me da igual la película siempre y cuando no sea de terror. La música es mi terapia y está presente en casi todos los minutos de mi día. Me ayuda a focalizar, a descargar tensión y dejar fluir mis emociones. Artistas como Taylor Swift, The Fray, Aly & Aj entre muchos otros forman la banda sonora de cada uno de mis recuerdos y vivencias. Y cuando estoy triste, estresada, enfadada o tengo un día extraño, saco mis emociones cantando a pleno pulmón en mi casa, acompañada a veces por mi fiel guitarra acústica. Tiendo a ser demasiado exigente conmigo misma y, por ende, con los míos, pero mi gente siempre está en el top 5 de mis prioridades. Es habitual encontrarme en una cafetería a media tarde, leyendo o escribiendo, y aunque soy muy tímida para iniciar una conversación, en el momento en el que alguien me abre la puerta, esa persona se convierte en una más en su círculo. La verdad es que no sé hasta dónde me llevará el camino que acabo de comenzar a recorrer, pero lo afronto con mucha ilusión, con mi inocencia característica (y que a veces me juega malas pasadas), y muchas ganas de seguir esforzándome para ser capaz de hacer cualquier cosa, o, como digo siempre, fingir que sé hacerlo hasta que aprendo.

Aisling Gilmore, escritora


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Francisco Tapia-Fuentes, autor de librojuegos

Cómo escribir un librojuego, por Francisco Tapia-Fuentes

Me llamo Francisco Tapia-Fuentes y soy autor y editor de librojuegos, entre otras cosas. Es posible que me hayas visto en algún evento relacionado con la literatura, los juegos de rol o el tiempo libre, incluso impartiendo algún taller sobre el tema. Me dedico a la literatura de fantasía y ciencia ficción, principalmente, tanto en su versión convencional como en la de tipo interactivo, más conocida como librojuegos. Hasta la fecha, puedes encontrar mis obras en las editoriales Con Pluma y Píxel y Suseya Ediciones.

El concepto de librojuego

Un librojuego es una obra literaria interactiva en la que el propio lector termina decidiendo el camino que ha de llevar la trama, lo que supone la posibilidad de tener varios finales o desarrollar tramas diferentes, según hayan sido nuestras elecciones. Para ello, el texto se divide en secciones numeradas, aunque en los primeros librojuegos, por simplicidad, nos referíamos siempre a páginas. En la actualidad, aunque pervive el modelo de paginación, por cuestiones de estética, limpieza en la maquetación y economía de papel, se opta más por el segundo método. Esto hace que una misma página pueda tener varias secciones independientes, normalmente con una tipografía que la diferencia del cuerpo principal para no confundir a los lectores.

Librojuegos de Francisco Tapia-Fuentes

Un poco de historia

Para encontrar un origen a los librojuegos, tendríamos que remontarnos a los llamados Libros de suertes, una especie de oráculos en formato impreso. Otros antepasados son los métodos de estudio dirigido (B. F. Skinner) en los que el estudiante iba saltando de un ejercicio a otro, de modo que establecía un itinerario. Sin embargo, habría que esperar a 1979 para que Edward Packard y Ray Montgomery le dieran forma. Así surgiría la serie Choose your own adventure (Elige tu propia aventura), cuyo éxito provocó que surgieran multitud de colecciones, enfocadas sobre todo al público juvenil. Más tarde, en 1982, aparecería la palabra gamebook en un libro de estas características, de la mano de Steve Jackson e Ian Livingstone. Se titulaba The Warlock of Firetop Mountain y era, en realidad, una adaptación de los juegos de Dungeons and Dragons, con un temática y jugabilidad similar, pero muy simplificada. A partir de entonces, surgió toda una generación de librojuegos (1984, Altea Ediciones), con multitud de sistemas de juego y diferentes calidades. Esto, junto con las aventuras en solitario publicadas en algunos juegos de rol (Dungeons and Dragons, Ed. Dalmau, por ejemplo) hicieron que el género se popularizara rápidamente. Ahora, tras quedar en segundo plano durante muchos años, los librojuegos vuelven a ocupar sitios en las estanterías españolas, sobre todo de la mano de editoriales independientes y apoyados por multitud de fans.

Cómo se escribe un librojuego

Lo primero que se necesita es tener muy clara la idea, así como los posibles desarrollos. Para esto es necesario disponer de ciertas habilidades personales, que aporten perspectiva para el diseño de un diagrama de flujo funcional, muy similar a los utilizados en la programación informática. Esta suele ser la parte más engorrosa y la que más echa para atrás a los autores, en especial porque un error en esta fase puede dar lugar a problemas de jugabilidad, secciones sin conexión o ciclos en los que se pueda perder la trama.

Lo siguiente en la escritura de librojuegos es la distribución de los contenidos. Autores como Joe Dever separaban tantas hojas de papel como secciones iba a tener el libro y las numeraban, completándolas a medida que las iban utilizando. Otras variaciones son el uso de tarjetas, Post-it y similares, pero en esencia es el mismo. También existen alternativas en el mundo de las aplicaciones, tanto gratuitas como de pago, con diferentes resultados y complejidad, y ya depende de cada uno elegir el método que más le guste.

Escribir librojuegos, Francisco Tapia-Fuentes

En cuanto a la realización del diagrama de flujo, se recomienda trazarlo en una hoja de papel grande (o su equivalente digital), aunque hay quien utiliza pizarras, paneles de corcho con tarjetas e hilos o cualquier cosa que sirva para relacionar cuadros de texto mediante flechas. Muchas de las aplicaciones para crear literatura interactiva incluyen la elaboración del diagrama de flujo como algo integrado. Otras, lo ofrecen por separado. Depende de la habilidad y presupuesto de cada uno utilizar uno otro método, por supuesto.

Estas tareas son mecánicas y la tecnología puede ayudarnos a suplir nuestra inexperiencia en ellas, así que es cuestión de cogerle en truco y practicar. Sin embargo, lo que sin duda es la piedra angular de esta literatura, y que a menudo se convierte en la piedra de tropiezo, es la historia en sí. Que la trama no sea en absoluto lineal nos va a dar muchos quebraderos de cabeza, al menos, al principio. Esto conlleva que tengamos que tener previstos varios cursos de acción, entre las casi infinitas posibilidades de actuación, y hacer que nuestra trama discurra por ellas de formas diferentes. Habrá que tener muy claro qué opciones ofrecer y cuáles no, sin caer en la tentación de moralizar o dirigir a los lectores en exceso. Por supuesto, en los librojuegos dedicados a los más jóvenes o para niños habrá que poner algún tipo de límites, pero en los dedicados al público adulto la variedad de opciones puede ser mayor. Como siempre, la práctica constante nos llevará al éxito en algún lugar del camino.

Librojuegos y más allá

Empecé a escribir en la adolescencia y, tras abandonarlo por otros intereses y obligaciones, retomé la actividad en 2016 y no he parado hasta ahora. En el terreno de la narrativa convencional, soy el creador del mundo de Rhentra, una ambientación de fantasía heroica un tanto oscura, en la que se ambientan Hijos de la destrucción, Demonios en la cumbre y Los señores del ámbar, además del librojuego Sombras demoniacas. Es uno de mis proyectos más queridos y todavía queda mucho que sacar del baúl de los recuerdos.

Escribir librojuegos, Con Pluma y Píxel

Otro pilar de mi literatura es el universo de La Saga del Merc, una ambientación de fantasía tipo space opera, en la que la humanidad se ha lanzado a las estrellas terraformando planetas y en la que termina entrando en la Gran Confederación de Sistemas, una especie de Unión Europea, pero a nivel galáctico. Casi todos mis relatos de ciencia ficción (publicados o no) se ambientan en algún momento de la línea temporal de esta ambientación, que comprende varios periodos históricos marcados por fuertes crisis: la diáspora, el primer contacto, la expansión del espacio humano, la guerra neruliana y el periodo posterior a la misma. En este corpus podemos encontrar Lucha Final, La saga del Merc y relatos aparecidos en El Mercader de Venus (volúmenes 2 y 4). Hay que decir que el librojuego Cazador, publicado en la colección Flash Interactivo y cuyo autor es Juan Pablo Fernández del Río, también está ambientado en el mismo universo Merc.

Dejando aparte estos dos grandes temas, tengo publicadas algunas obras sueltas de ambientación pulp, como los librojuegos Tropas de Choque, de experimentos nazis y la Segunda Guerra Mundial como telón de fondo, y Oro de sangre, un western siniestro publicado con Suseya Ediciones y del que estoy terminando de pulir una segunda parte. Por supuesto, en el tintero tengo todavía muchas historias que contar, incluso algunas que no se contarán nunca, y espero poder compartirlas casi todas a medio plazo.

Y con esto, creo que puedo dar por terminada esta presentación, no sin antes agradecer a Carlos del Río que me concediera el honor de hacerla en este blog. Espero que estas líneas, apenas unas pinceladas, sirvan para motivar a futuros autores en la creación de contenidos, interactivos y de narrativa convencional.

Si has llegado hasta aquí, te recomiendo que me busques en las redes sociales de Con Pluma y Píxel (Twitter, Facebook, YouTube e Instagram), además de @FcoTapiaFuentes (Twitter) o franciscotapiafuentesautor (Facebook).

Nos vemos en las redes.


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