El guardián de las pesadillas, de Pedro Pablo Picazo

«El guardián de las pesadillas», el largo viaje de una historia

Trece años, ese es el tiempo que ha tardado en ser publicada El guardián de las pesadillas desde que empecé a trabajar en esta novela. Lo recuerdo bien porque empecé a escribirla al poco de nacer mi hijo y fue precisamente gracias a él como se me ocurrió esta historia.

Ángel, mi hijo, fue un bebé estupendo, comía a sus horas, dormía mucho, no lloraba apenas… Sí que había un requisito imprescindible para que se durmiera, y era mecerlo con cierta contundencia. A mí me parecía que trotaba en un caballo, que era mi brazo, y cuando no se dormía y se despertaba me parecía que se había caído de la montura sin llegar al reino de los durmientes. En base a esta sensación, imaginé y construí un mundo de los sueños que no era el habitual y que me parecía muy atractivo, diferente y sugerente. Tenia un relato corto previo en el que un niño de 3-4 años defendía a su hermano recién nacido de las pesadillas que lo asolaban, mezclé ambos elementos y me lancé a escribir la novela.

Dicen que sólo te realizas en la vida si haces tres cosas: plantar un árbol, tener un hijo y escribir un libro. Yo hice estas dos últimas cosas a la vez, ya que al poco de nacer él me llegó la noticia de que iba a ser publicada mi primera novela: Su majestad el rey de los niños zombis. En lugar de traer un pan bajo el brazo Ángel trajo un libro. Aquella noticia me animó mucho a continuar escribiendo y pensé en tener algo similar ya terminado cuando Su majestad se publicase por si funcionaba y me pedían algo del mismo estilo. Decidí que fuera aquella historia que se me ocurrió meciendo a mi hijo.

El proceso de escritura fue complicado al tener que ocuparme de un bebé. Recuerdo luchar contra el tiempo y el cansancio, días muy largos y resultados poco satisfactorios que tiraba al releer al día siguiente, pero aun así logré terminarla.

La mandé a la Editorial Viceversa, la misma editorial que había publicado mi primera novela para conocer su opinión. La respuesta fue demoledora. Pese a que les gustaba la fantasía y la aventura del libro había cometido un error de base garrafal que no tuve en cuenta. Mi protagonista tenía cuatro años, los lectores de esa edad no leen este tipo de libros y los de más años, para los que sí podía ir destinado, no se iban a identificar con un niño tan pequeño. Aquella decisión que yo había tomado tan al principio del proceso de escritura la invalidaba por completo. Me sentí muy bobo, la verdad. Traté de reescribirla subiendo la edad, pero implicaba tanto cambio que no merecía la pena lanzarme a hacer un remiendo tan grande sin estar seguro de su resultado. Por mucho que me fastidiara decidí dejarla apartada pese al tremendo esfuerzo y trabajo invertidos.

Pedro Pablo Picazo, escritor y guionista

Pedro Pablo Picazo y Ángel

 

Nueva versión

Pasó el tiempo, no recuerdo cuánto, pero yo pensaba regularmente en ella, hasta que un día, tendiendo la ropa, tengo muy presente el instante, como si fuera una epifanía, se me ocurrió una solución: en lugar de ser la historia de un chico que iba al mundo de las pesadillas para rescatar a su hermano pequeño iba a ser la aventura de un casi adolescente que viajaba para salvar al chaval al que acosaba en el colegio. Me parecía un planteamiento muy interesante porque trataba un tema que me parecía potente, el del acoso escolar, con un enfoque distinto al habitual. Porque no todos los acosadores tenían que ser villanos, también podían redimirse si se daban cuenta a tiempo de sus errores.

Aquel cambio me parecía tan atractivo que me daba la energía y la fuerza para lanzarme a hacer una nueva versión. Repasé el texto que tenía, comprobé que me encajaba y me lancé a ello. Mantuve más o menos la parte de aventura en el reino de las pesadillas, reescribiendo toda la parte del mundo real, ajustando muchas cosas al nuevo planteamiento, obviamente.

Aquel proceso fue mucho más sencillo y ameno que el anterior, lo disfruté y pronto tuve una nueva versión que, he de reconocer, me gustaba infinitamente más que la anterior. Estaba muy emocionado y satisfecho con el resultado, así que me lancé a moverlo. Eso debió ser allá por 2014, cuatro años después de la primera versión. Empecé a presentarlo por concursos y editoriales. 

Búsqueda de editorial

Pasó el tiempo, debí de concurrir a todas las convocatorias posibles sin éxito. De las editoriales o no obtenía respuesta o no era buena. Me quedé con muy mal sabor de boca, supuse que dado el proceso de escritura la novela no debía estar bien y empecé a plantearme dejarla olvidada en un rincón de mi disco duro. Pero en 2021 leí la noticia de un concurso y me animé a presentarla de nuevo. Pensé darle un repaso, pero no lo hice al no disponer de tiempo. Me lancé a mandarla sin más. Únicamente volví a llamarla como al principio, porque en medio de todo ese proceso, por un tiempo, tuvo otro titulo, pero para esta ocasión pensé que debía titularse como en su origen. Esta vez gané el concurso [V Certamen Malas Artes]. Con la misma novela que habían rechazado en mil sitios, la misma. No quiero con esto decir que la novela sea la mejor del mundo, no lo es, pero tampoco la peor y que muchas veces depende de con quién compites y de las circunstancias de lo que buscan o de lo que no. Esta vez lo tuve a favor.

Ganador, Pedro Pablo Picazo

Pero aquí no termina el proceso de escritura de esta historia. En 2021 aún estábamos recuperándonos de la pandemia, la editorial me dijo que no iba a publicarse inmediatamente, que tenían otras obras por delante, y me ofrecieron que si quería repasarla. Yo me lo pensé mucho, no sabía qué hacer, recuerdo haberlo consultado con mi amigo el escritor y profesor de escritura Carlos del Río, quien me recomendó que lo hiciera. Animado por él me lancé a releerla con la perspectiva de mejorarla en algo. Y me llevé una enorme sorpresa. No me reconocía como autor de aquella historia. Sí en lo que pasaba, en sus personajes, en los acontecimientos, pero para nada en cómo estaba contada. En aquellos años yo había seguido escribiendo, había aprendido más, mejorado en expresión, vocabulario… No podía dejar que la novela se publicase tal cual porque no se correspondía conmigo. Al menos con quien yo era en 2021, así que volví a corregirla. Entera. A nivel de trama la historia es exactamente igual, no tanto a nivel de expresión, que dio un giro total. No porque lo anterior estuviese mal, que no lo estaba, sino porque podía estar mejor. Un proceso que me llevó tiempo y que demoró su publicación hasta el 2023 cuando finalmente vio la luz.

Lecciones aprendidas

Creo que es comprensible entender la enorme satisfacción que siento al verla terminada. Por el duro y largo proceso que supuso, tan complejo y desesperante a veces, como por su origen y lo ligada que está a mi vida y a mi hijo, a quien está dedicada.

De todo este proceso me apunto un aprendizaje para el futuro: que el que una historia salga adelante no siempre depende de su calidad o potencial, sino también de otras cosas que lo rodean que para nada dependen de los autores. Que lo único que podemos hacer es perseverar, no cejar en insistir y esperar que las circunstancias jueguen a nuestro favor.  Porque, aunque sea por estadística y probabilidad, alguna vez, ocurre.

Pedro Pablo Picazo, novelista


Pedro Pablo Picazo es escritor, guionista y dramaturgo.

Visita su página web: www.pedropablopicazo.com


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Mis lecturas favoritas de 2023, Carlos del Río, escritor

Mis lecturas favoritas de 2023

En 2023 leí 46 libros. Estos fueron mis favoritos de ficción, por orden alfabético.


 Alone at the Top, de Carlos Sisí (España, 2022, 368 páginas).

Alone at the top, Carlos SisíEl título está en inglés, pero la novela está escrita en español.

He disfrutado muchísimo. Segunda obra de Sisí que me leo, y segunda que me gusta mucho. (La primera fue Troll).

No es especialmente original, pero me metí por completo en el rompecabezas de saber qué era real y qué invención, y qué estaba pasando realmente.

A menos que desprecies la ciencia ficción (en cuyo caso, ¿qué hace leyendo esta novela?) y hayas evitado películas famosísimas de Hollywood, es inevitable no pensar en otras historias cuando la lees, aunque el desarrollo sea distinto.

Para mí el mayor referente es Desafío total, de Paul Verhoeven; de hecho, la cita en la novela.

No voy a contar mucho más de la trama, ni decir más películas con premisas parecidas.

Le encuentro dos pegas. Para mí, el principio es excesivamente largo, y tenía ganas de que saliera de ese piso, y no me gusta nada el final, porque apenas está preparado.

Sin destripar nada, hay un personaje importantísimo del que se dan indicios a las pocas páginas de que se resuelva el misterio, y ese personaje es fundamental. Anteriormente, las únicas pistas de su existencia son una chica rusa y una llave inglesa, lo cual no te decía nada.

Me parece que ese personaje, y lo que es, tenía que aparecer mucho más, para que después te dieras cuenta de lo que estaba pasando.

Al final, bueno, pues sí encajan las piezas, pero Sisí te ha escatimado a lo largo de la novela la información más importante, y solo en las últimas páginas te da alguna pista.

Es como escribir un misterio, donde sospechas de varios personajes, y hasta que no quedan cinco páginas no aparece el asesino, y por lo tanto, no podías sospechar de él.

Incluso con esas pegas, me ha gustado mucho.


Arquitecturas inquietantes, edición y prólogo de Rosa María Díez Cobo (España, 2022, 266 páginas).

Arquitecturas inquietantesEs una colección muy interesante sobre casas encantadas escrita por autores hispanohablantes en las últimas décadas, sobre todo en el siglo XXI.

En general, me gusta mucho la selección de los relatos hecha por Díez Cobo, aunque disiento de su prólogo: no todas las buenas historias significan cosas, ni hay que buscarles significados ocultos para justificar que te han gustado; tampoco hace falta escribir rebuscado y ofuscado para transmitir un mensaje. Leer eso era como volver a la universidad: no escribas de forma clara, tortura la gramática y utiliza palabras de uso poco común para demostrar tu inteligencia.

No es para mí, allá al que le gusten los ambientes universitarios o intelectuales. (Mundo académico, uf, qué repelús).

En esta antología hay pocos fantasmas y muchas casas que acaban poseyendo a sus habitantes. Son relatos inquietantes, agobiantes, muchas veces con finales desconcertantes que no resuelven nada, ni significan nada. Yo leo terror o, en este caso, historias paranormales por las emociones desasosegantes que me provocan, no porque vaya a aprender lecciones o tenga que entresacar metáforas profundas sobre la vida. (Detesto un relato simbólico sobre el machismo por lo zafio que es).

Mis relatos favoritos son “La casa de Adela”, una maravilla de la argentina Mariana Enríquez (una autora que seguiré leyendo); “La Maga”, un gran relato de Elia Barceló (ídem); “La casa muerta”, de la peruana Alina Gadea, que me ha encantado; “En la ruta”, un relato muy inquietante y desconcertante del argentino Gustavo Nielsen; “Habitante”, de Patricia Esteban Erlés; “Un flamante apartamento”, de José Luis Velasco; “La casa inútil”, del chileno Thomas Harris, y “La casa feliz”, de José María Merino, sobre una casa que aparece y desaparece.


Caverna, de Ángela Pinaud (España, 2023, 268 páginas).

Caverna, Ángela PinaudSi os gusta Stephen King, os gusta Ángela Pinaud. Os la recomiendo. A ver si os suena: una población pequeña, llena de odio y resentimiento, está a punto de explotar.

Caverna tiene un principio muy espectacular: un pueblo va a quemar vivos a los seguidores de una secta pagana, y sus biblias negras. Pero una desaparece de la pila de libros. Al resto, tanto biblias como personas, los queman.

Tiempo después, en la actualidad, una curiosa antiheroína, Peggy Lancaster, alcohólica y con la mano derecha mutilada, llega al pueblo con su revólver Smith & Wesson y este la acusa de haber traído consigo una niebla que esconde monstruos que poseen a las personas.

Solución que encuentran los más retrógrados: matar a Peggy. Muerto el perro, se acabó la rabia.

A partir de ahí, se van complicando las cosas por momentos, con una trama que Pinaud retuerce y retuerce, al tiempo que te muestra lo humanos que son varios de los personajes. Es muy bonito el motivo de Peggy para hacer todo lo que hace.

Me ha gustado muchísimo, es el tipo de terror que me encanta: buenos personajes, trama muy currada, elementos paranormales, y situaciones tensas, sin provocar ansiedad o asco.

Me hace gracia lo que dice David Lasso de la autora:

«Si Stephen King y Lovecraft hubieran tenido una hija, Ángela Pinaud la despedazaría a hachazos».

Ja, ja. Tiene razón.

Me encanta esta autora. En el siguiente Celsius me pillaré Animales de peluche para completar mi colección.


La hora de las gaviotas, de Ibon Martín (España, 2021, 464 páginas).

La-hora-de-las-gaviotas-Ibon-MartinNovela negra ambientada en Guipúzcoa, segunda aventura de la suboficial Ane Cestero y su equipo. Me ha gustado muchísimo.

Comienza de forma muy espectacular con un asesinato en el alarde mixto de Hondarribia, y a partir de ahí se van complicando las cosas: sospechosos, pistas falsas, más crímenes…

Martín aprovecha la historia para hablar de machismo, de feminismo, de odios y fanatismos. Pienso como él: ningún radicalismo es bueno.

Tiene una mano increíble para describir escenarios. Las descripciones son bellísimas. Antes de ser novelista escribió varias guías de rutas por Euskadi; de ahí le tiene que venir lo bien que describe.

Muy buenos personajes, que resultan humanos. La subtrama de Madrazo es muy emocionante. Y los apartes que hay para profundizar más en las relaciones humanas de Cestero y su equipo funcionan muy bien.

Muy buenos momentos de tensión, que a veces son muy oscuros. Me parece correcto que te muestre así las muertes, como algo crudo, no glamurizando la violencia.

La trama, en ocasiones, me parece un pelín forzada para que avance, pero entiendo que esta novela tenía que tener menos de 500 páginas y no 800.

Se puede leer sin haber leído ninguna otra novela de Ane Cestero.

Os la recomiendo.

Y si no conocéis Hondarribia, visitadla, que es preciosa.


Ricochet Joe, de Dean Koontz (Estados Unidos, 2017, 95 páginas).

Ricochet-Joe-Dean-KoontzNo está traducida.

Es una novela corta, y me ha encantado: la trama va a toda pastilla, tiene momentos de humor y de ternura (marca de la casa), y Koontz está especialmente imaginativo en esta historia que mezcla thriller paranormal con terror y ciencia ficción.

Joe tiene 18 años, y un día cuando toca un objeto sin importancia, grita una palabra y se lanza corriendo a otro objeto, alejado unas calles, que tiene que ver con esa palabra. Sigue una cadena de objetos y palabras, sin saber por qué, hasta llegar a un sitio donde van a cometer un crimen, y él puede detenerlo.

Hay un momento muy visual para explicar el multiverso y qué está pasando exactamente, un momento tensísimo y muy largo a mitad (es brillante y retorcida la idea de a quién tiene que matar Joe; algo que está sugerido en el prólogo), y un giro al final genial que tiene que ver con física cuántica.

Me quedo con esta cita, que resume bastante bien lo que es la vida:

«Nuestra impresión es que viajamos por la vida en una trayectoria calculada y directa, del pasado al presente y hacia el futuro, en un viaje hacia la comprensión, la verdad, la recompensa. Pero progresamos con el movimiento browniano (movimiento aleatorio), desviándonos a un lado y a otro por el impacto de toda la gente a la que conocemos y todos los acontecimientos que no podemos prever».


Resurrecta, de Vic Echegoyen (España, 2021, 528 páginas).

Resurrecta-Vic-EchegoyenFascinante novela sobre el Gran Terremoto de Lisboa de 1775.

Recuerdo que de adolescente, en un viaje a Lisboa con mis padres, descubrí la historia del terremoto que asoló la ciudad, y me preguntaba por qué no hacían una película o escribían una novela.

Resurrecta es la gran novela que buscaba entonces. De forma cronológica, Echegoyen sigue a muchos personajes (todos los que aparecen nombrados son reales) durante las 7 horas que duró el cataclismo, y vas viendo cómo les afecta y se van adaptando a las circunstancias, y llegan a conclusiones sobre por qué ha ocurrido eso y qué será de su futuro.

Me ha encantado. Ganó el Premio Odilo a la mejor autora de novela histórica de 2021, en el Certamen de Novela Histórica de Cartagena.

 

 


Si fuese más valiente, de Cintia Fernández (España, 2023, 336 páginas).

Si-fuese-mas-valiente-Cintia-Fernandez

Nico y Unai, de 22 años, son muy amigos desde niños. Cuando a Nico le deja su novia y a Unai un chico con el que salía, no se les ocurre otra cosa que simular ser novios en citas falsas y subir fotos a Instagram para dar celos a sus ex y hacer que vuelvan con ellos.

Con lo que no cuenta Nico es que esas citas despertarán en él, y de qué manera, sentimientos reprimidos durante mucho tiempo: es bisexual y lo que siente por su amigo es mucho más que amistad.

Primera novela de Cintia Fernández, y es buenísima. Está muy muy bien escrita, es divertida, fresca, tierna, actual y con personajes muy bien caracterizados y que te importan (a veces estrangularía a Nico por no decidirse y lanzarse de una vez), y con una tensión sexual que va aumentando.

Los diálogos son excelentes, están muy bien mostradas las emociones, y está muy bien integrado donde se desarrolla la historia, Vizcaya, en la trama.

El uso de los flashbacks intercalados en la narración, para mostrarte la relación de los chicos desde niños y homofobia, es genial. Y todo lo que tiene que cambiar Nico, y las repercusiones que tiene en su entorno, es muy emocionante.

Ganó el II Premio Internacional eLit LGTBI de Harlequin Ibérica, y no me extraña.

(Nota de educación sexual básica: decir que alguien ha elegido su orientación sexual, ya sea homosexual, bisexual o heterosexual, es igual que decirle a alguien que ha elegido su altura o el color de sus ojos).


La última misión de Gwendy, de Stephen King y Richard Chizmar (Gwendy’s Final Task, Estados Unidos, 2022, 464 páginas).

La-ultima-mision-de-Gwendy-Stephen-KingTercera novela de Gwendy Peterson, que se puede leer sin haber leído las dos anteriores. La primera la escribieron juntos King y Chizmar, la segunda Chizmar en solitario.

Cuando tenía 12 años, Gwendy recibió un regalo envenenado del misterioso Richard Farris: una caja con botones que concedía deseos, pero que traía desgracia y podría acabar con el mundo.

Con 64 años, y tras pasar por varios dueños, Gwendy ha descubierto cómo deshacerse de la amenaza de la caja: soltarla al espacio exterior, para que nunca vuelva a la Tierra. Ahora Gwendy es senadora de los EE. UU., y viaja en una misión a una estación espacial, donde está planificado que salga al espacio. El problema es que tiene Alzheimer, y se le están olvidando las cosas.

Me ha gustado muchísimo. La prota te importa mucho, el Alzheimer hace que se dispare la tensión, la caja de botones es muy muy muy inquietante (y los autores te lo muestran de forma muy visual), y hay momentos muy buenos del espacio. Además, la trama está muy bien, con guiños a It y conexiones con La Torre Oscura.

Y el final, oh, Dios mío, qué maravilla. Qué emoción, qué belleza, qué sublime. Es en lo que me gustaría creer, es lo que me gustaría que ocurriera.


El visitante, de Stephen King (The Outsider, Estados Unidos, 2018, 592 páginas).

El-visitante-Stephen-KingHacía tiempo que no me gustaba tanto una novela de Stephen King. (Me la leí antes que la anterior). Es de estos casos en los que la deriva narrativa de King (se deja llevar por la historia, y esta va modificándose) le queda muy bien. Comienza como un thriller policiaco imposible de resolver, cambia de protagonista hacia el final del primer tercio, y acaba derivando en una novela de terror.

Chúpate esa, manuales y profesores de escritura creativa que te dicen específicamente en qué página exacta tienen que ir los elementos de las historias. Algunos son best-sellers (que no sirven para nada).

Al principio, en Castle Rock, detienen de forma muy espectacular a un entrenador de baseball de chavales. Las pruebas y los testigos son irrefutables: asesinó salvajemente a un niño de once años. El problema viene cuando otros testigos y otras pruebas también son irrefutables: estaba a cientos de kilómetros cuando se cometió el crimen. ¿Cómo es posible?

Me ha gustado tanto que la analizaré para mis cursos de novela.

 


Foto de cabecera: © Bigstock.com. Todos los derechos reservados.


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Héctor Peña Manterola, escritor, MIMO, Mecánica de fluidos

«MIMO» y «Mecánica de fluidos», entre la novela negra y la antología

Las ruedas tienen la mala costumbre de que, una vez echan a andar, es difícil pararlas. Debe ser contagioso. Las bolas de nieve han protagonizado más parodias de Indiana Jones que Los Morancos.

Con la escritura pasa algo parecido. Uno da forma a un montón de palabras y, cuando menos se lo espera, tiene una historia. La nieve puede amarillearse, tener partes de vieja nieve dura, o incluso estamparse contra un pino y estallar en cuajarones blancos. Pero ha rodado. Lo mismo ocurre con esa historia: quizá te falte práctica para conducirla mejor, pero ahí está, a la espera de ser trabajada una u otra vez. Y como toda rueda tiene estrías y cualquier esfera nívea imperfecciones, siempre quedarán erratillas, mejoras, pero el ser humano por definición tiene carencias y la perfección absoluta es una utopía.

Debuté en la edición tradicional con Cabárceno: La novela (Editorial Titanium, 2022), un techno-thriller con más escenas de terror e irreverencia que el humor negro. La gira me llevó a conocer a personas interesantísimas y visitar muchos lugares de España.

Ocurre que el tiempo es un tubo cósmico que traga todo lo que le eches. En la proximidad de los bordes (te siguen como una sombra) cuelgan los retales del presente. El futuro se proyecta como una línea recta tachonada de estrellas hasta la muerte.

Quiero decir que Cabárceno estuvo genial, pero su tiempo de promoción ha pasado. Termino 2023 con dos novedades tan similares como diversas: MIMO (Editorial Fanes, 2023) y Mecánica de fluidos (Editorial Cuatro Letras, 2023). La primera es una novela que contiene todo tipo de escritos adicionales (recortes de prensa, informes, anexos, videonarraciones, microrrelatos, relatos, cartas…) y la segunda una antología de cuentos, relatos (establezco la diferencia según cuestiones de longitud) y la novela corta que la titula.

Y la rueda sigue girando. La nieve rota que te rota. Se amontonan los trabajos por corregir, los manuscritos por lustrar, los errores por subsanar si el tubo cósmico cede un poco.

Hoy hablaremos de cómo he logrado publicar ambos libros con editoriales tradicionales sin ser una súperestrella, de cómo tratar los géneros narrativos, y de gatear hacia el futuro… hacia la muerte.

Escritor-Hector-Pena-Manterola-MIMO

La edición tradicional, alias el coco 

Hay pocas editoriales tradicionales que se atrevan con antologías. El motivo es simple: son subproductos. Es irritante pero es así. Los clientes buscan novelas con las que soñar (o regalar) cuando la vertiginosidad de los tiempos acerca la realidad al relato. Un buen relato cuenta una historia completa en pocas páginas. No es moco de pavo.

Fanes pertenece al mismo grupo editorial que Titanium. Cabárceno cumplió las expectativas de venta y he repetido con ellos, esta vez para dar vida a MIMO, una novela cuya redacción comenzó simultáneamente a la primera. El primer borrador era horroroso. De 100.000 palabras no quedó ni una. Lo reescribí el verano de 2022 centrándome en las escenas pasadas (los protagonistas eran títeres desgraciados, como en Cabárceno). Después lo retomé a finales de año y di vida a los protagonistas, para hacerlos interesantes en vez de putearlos tanto. 150.000 palabras me costó la broma, y 588 páginas maquetadas. Se leen rápido, ya que son capítulos cortos y al menos unas 60 son en blanco al espaciar escenas y escritos adicionales.

Algunos cuentos de Mecánica de fluidos, como Parálisis del sueño, Hemos perdido el autobús o El Capricho, datan de la misma fecha. La propia Mecánica de fluidos lo hace. Otros son anteriores, como El silencio de los cuervos, accésit Generación Pandemia, o Sangre de mi sangre, que debe gustar ya que ha sido publicado en digital en dos ocasiones antes de besar el papel. A inicios de 2023, después de completar la reescritura de MIMO, junté todos estos relatos en un mismo documento y nació la idea de intentarlo con una antología.

Para mí, una buena antología tiene que sorprender al lector con cada historia. Debe ser una oda a la imaginación. Me fijé en los temas que trataba y dije: faltan aliens y dinosaurios. Bueno, en realidad fue algo más complejo: también faltaban bebés no-muertos. Dan mucho miedo.

Al poco de mudarme en Madrid me reuní con el equipo de Editorial Cuatro Letras, una nueva editorial tradicional con muchas ganas de acercar la literatura a la gente: talleres gratuitos, clubs de lectura con asociaciones de personas vulnerables… Siempre me he jactado de tener un corazón que no me cabe en el pecho, y eso no solo significa llorar. Me ofrecieron publicar una obra con ellos y les propuse Mecánica de fluidos, aderezando el manuscrito original con un par de relatos dramáticos premiados y dos breves de ciencia ficción. Creo que para talleres y clubs una antología es óptima.

Hubo un breve retraso en la publicación de MIMO que, dicho sea, a nivel humano me alegra. Lo único que en vez de septiembre tenemos la obra en diciembre y ambas coinciden, aunque son para diferente tipo de lectores. Pero la moraleja es sencilla: si trabajáis duro en vuestra marca de autor, las oportunidades para publicar cualquier texto acaban llegando.

 Escritor, Hector-Pena-Manterola-MIMO

De qué va cada libro

Esta es la parte donde me toca lucirme. La autopromoción. ¡Bombo, bombo!

MIMO es una novela de terror escrita en clave de novela negra. Nació como relato corto para una web literaria hace varios años, cuando nadie me leía, y gozó de buenas críticas. Lo convertí en un cuento de casi 6.000 palabras y fue publicado en una antología de terror con el reconocimiento del editor de turno de haber sido la mejor obra enviada.

Entre finales de 2021 e inicios de 2022 pasé por una etapa dura. No mala: las buenas compañías impiden eso. MIMO condensa parte de este malestar. En la primera redacción me centré en el villano, aunque, como una novela se lee por los personajes, quería dar vida a las víctimas y a sus familiares que en las encarnaciones anteriores de la historia solo eran monigotes sangrantes. Para ello me basé en la clave del terror: asusta más lo que no ves… Lo que no ven. Cada escena/capítulo, fechada en 2023 con la honrosa excepción del prólogo, lleva asociado un escrito: un recorte de prensa, un informe psiquiátrico, forense, un relato… El lector asociará cada tipo de texto con un desastre inminente, hasta que le engañe, cosa que haré.

Porque MIMO es un libro maldito. Como La Historia Interminable, pero al revés.

El misterio de los primeros tramos de la novela dará paso a un horror indescriptible que duele por una sencilla razón: aquí no hay ente sobrenatural o monstruo que valga. Todo es posible. Los humanos y nuestros cerebros orquestamos la maldad como maestros de ceremonia dementes. MIMO es una novela sobre la literatura, y MIMO es MIMO, lo cual suena estúpido hasta que se lee y todo encaja.

La acción transcurre en Cantabria, mi tierra, mi hogar. Los propios cántabros solemos decir que no abundan las oportunidades y que lo mejor es irse fuera, pero creo que solo hay que mirar mejor. Con otros ojos. Ver.

Si te gusta la novela negra dura o el terror, es tu obra.

On the other hand tenemos Mecánica de fluidos, una obra de 268 páginas, 320 menos. Casi nada. Lo recomendaría para esos hijos que no quieren leer o para viajes en metro, bus… La nieve que rota, la rueda que gira. El tono es más relajado. Algunos relatos, como Maître, se acercan a un estilo recargado como el de Lovecraft; otros, como Hemos perdido el autobús, son plenamente contemporáneos, ligeros de leer. Cada uno sorprende. Egipto, 1867 nos traslada a dicho país en dicha época y no se vale de la presencia de una o varias momias, lo cual es sorprendente.

El proceso de redacción ha llevado varios años. Algunos relatos pueden dar algo de miedo, otros repulsión, otros robar una lagrimilla de la emoción. He probado diferentes estilos. En líneas generales es un libro muy completo. No es ningún producto menor.

Novelista-Hector-Pena-Manterola-Mecanica-de-fluidos

Escribir novela y escribir relato

Ya que hemos visto cómo vender los derechos de ambos tipos de libros a editoriales tradicionales y de qué tratan, volvamos a la teoría: las diferencias entre escribir ambos tipos de textos. Una pista: en base de la extensión, cada texto de Mecánica de fluidos también sigue unas pautas u otras.

La diferencia principal es la siguiente: el lector se queda en una novela por sus personajes, y en un relato por el concepto (o por el monstruo que, pensándolo en profundidad, no deja de ser el concepto). Un relato tiene entre 1.000 y 10.000 palabras, incluyendo cuentos en la ecuación. En los largos puedes perfilar al protagonista y es recomendable que lo hagas (empleo, forma de hablar e intereses), pero ambos comparten una dinámica: muestran una situación y a alguien que quiere solucionarla. No podemos irnos por las ramas o cambiar mucho de escenario: es el aquí y el ahora. Por ejemplo, Hemos perdido el autobús está en torno a las 5-6k palabras, y juega con todos los elementos estructurales de la narración: un falso prólogo y un falso epílogo, una situación (dos jóvenes que se apean de su autobús durante un viaje a París y se van sin ellos) y la búsqueda de una solución (un lugar donde pasar la noche hasta encontrar el bus de regreso a Santander). Inicio, nudo y desenlace. Los personajes se definen a través de sus diálogos y de monólogos internos cortos, pero con un único punto de vista, que nos conocemos. Así sabremos que son jóvenes ecologistas, que quieren vivir en la naturaleza, su orientación política… con pocas palabras. El lector rellena los huecos. El ritmo debe fluir.

En la novela puedes hacer esto mismo con veinte personajes al ritmo de un thriller (con Cabárceno lo hice, y no profundicé hasta que quedaban pocos; no es lo habitual pero el Premio Planeta de 2022 también lo hace con una novela histórica) y que sean sus acciones las que los definen, o puedes concentrar el punto de vista en pocos personajes y que cada uno siga su propia historia, su propio arco. La confluencia de los mismos en una trama común marca el libro; lo importante es demostrar que estos personajes están vivos. Sí, J. K. Rowling se saca de la manga miles de páginas con un único punto de vista, pero fijaos en un detalle: hay infinidad de personajes rodeando a Harry, cada uno bien definido, que conocemos a lo largo de los libros, y esto permite dar siempre estímulos al lector sin necesidad de variar el punto de vista. En la mayoría de las novelas extensas las tramas suelen ocurrir sin tocarse hasta llegado cierto momento, o los círculos de nuestros protagonistas son más reducidos que los del bueno de Harry.

He de decir que escribir relatos tiene algo muy positivo: nos permite practicar con personajes a los que habitualmente no daríamos vida, como por ejemplo todos aquellos que se alejen de nosotros en un sentido étnico, moral o de edad. En La caza del faisán jugué con dos hermanos: uno un empresario de cierto éxito pero retraído; el otro un borrachuzo putero típico de taberna. Y quedó bien. No van a protagonizar mis historias, pero en algún momento tal vez las coprotagonicen, o tengan un rol en alguna escena, solo que con otros nombres y apellidos. El relato les da la oportunidad de brillar y a ti de sacar provecho a las horas de práctica.

Hasta aquí la rotación, el giro, el texto. Podéis encontrar MIMO en cualquier librería, Amazon o en la web de la editorial, y Mecánica de fluidos solo en la web de la editorial y en alguna librería de Madrid, aunque a partir de enero la distribuidora (supongo) la venderá en todas las plataformas. Un abrazo y recordad: no perdáis el autobús.

MIMO-Mecanica-de-fluidos-Hector-Pena-Manterola


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La-voluntad-del-lirio-Rose-Drake

«La voluntad del lirio», el debut en solitario de Rose Drake

Rose Drake es una antigua alumna de mi curso presencial en Santander, y, tras debutar el año pasado junto a R. Cosmo con la fantasía juvenil Los linajes de la magia, acaba de publicar su primera novela en solitario: La voluntad del lirio, ya disponible en Amazon y librerías de toda España.

Os dejo la sinopsis y con Rose.


Sinopsis

Esta historia comienza con la maldición de una bruja a una princesa. La bruja odia a la princesa y la princesa a la bruja. Pero, si quieren alcanzar sus objetivos, se verán obligadas a trabajar juntas.

El Aquelarre Único se alza en el este formado por una horda de brujas que amenaza con reducir el reino de Fresia a cenizas. Brienna quiere convertirse en la princesa que defienda a su pueblo, mientras que Morgana forma parte del círculo de confianza de la líder del aquelarre.

En medio de este conflicto, el pequeño pueblo de Tyrn espera ser el siguiente objetivo de las brujas. Matthew ha jurado proteger a los aldeanos, pero un problema más acuciante los asola: cada luna llena un hombre lobo anda suelto por sus calles.

La coescritora de Los linajes de la magia, Rose Drake, nos trae su primera novela en solitario ambientada en un mundo medieval de fantasía repleto de personajes que no dejarán al lector indiferente.

Fantasía medieval, Rose Drake, La voluntad del lirio

La idea de la novela

La voluntad del lirio fue una novela que surgió de una idea simple: pensé en esos inicios de cuentos en los que una bruja aparece para maldecir a una princesa, la cual debe luchar a lo largo de la historia para librarse de la maldición de la malvada bruja.

Me pregunté qué pasaría si la bruja necesitara que se cumpliera dicha maldición, y la princesa tuviera problemas para culminarla, viéndose obligadas a trabajar juntas para conseguir lo que quieren.

Esta fue la idea base con la que creé a los personajes de Brienna y Morgana. Me pareció interesante la extraña relación que podía salir de dicha mezcla, y me resultó gracioso pensar en cómo desarrollarla hacia una relación amorosa.
Por otro lado, decidí que esta idea podía encajar con una historia que hablara sobre el rechazo a la diversidad y la lucha por evitarlo.

¿Cómo no va la princesa del reino a odiar a las brujas, cuando una ha aparecido de la nada para estropearle la vida? ¿Cómo no van a odiar las brujas a los humanos, quienes llevan persiguiéndolas y quemándolas toda la vida? ¿Cómo no van a dejarse guiar por sus odios en lugar de intentar ver las características positivas que tiene la otra?

Metí en la fórmula a licántropos y vampiros, con sus respectivas historias de destierro y rechazo, y creé la fórmula para una narrativa enfocada a tirar abajo las ideas preestablecidas del propio mundo que yo había creado.

Quería que las distintas razas se odiaran entre sí por una u otra razón, y que la historia que se desarrolla a lo largo del libro les hiciera abrir los ojos y darse cuenta de que muchas de las ideas preconcebidas con las que jugaban no hacían más que entorpecer su mundo.

El foco principal de esta lucha recae sobre Brienna, la princesa. Es ella quien debe darse cuenta de que los prejuicios que han nublado hasta ahora a la humanidad han hecho que las razas sobrenaturales vivan en una pelea constante por su vida y sus derechos. Es ella quien se ve obligada a cooperar con una bruja cuando el Aquelarre Único amenaza con arrasar todo su reino.

Quería convertir a Brienna en un personaje que evoluciona hasta convertirse en un faro que guiara el cambio que la sociedad necesitaba. Para ello, la princesa se encuentra con situaciones que le rompen los esquemas y se enfrenta a sus propios aliados de manera continua.

En definitiva, quería que este libro, con su fantasía, su trope de enemigos-a-amantes, sus diferentes razas y su magia, contara una historia sobre aquellas personas que son diferentes; sobre cualquiera a quien le hayan hecho sentir, aunque solo sea una vez, que no encaja.

Creo que, en un momento u otro de nuestras vidas, todos nos hemos sentido rechazados o fuera de lugar. Mi intención es que La voluntad del lirio le hable al lector sobre la importancia de la diversidad y sobre cómo la existencia de personas distintas hace que todos salgamos ganando; dejar claro que hay espacio para todo el mundo en cualquier parte, y nadie tiene el derecho a decirte que no puedes estar en donde quieres estar.

Novela de fantasía La voluntad del lirio, de Rose Drake

La carrera del escritor

La voluntad del lirio es mi segunda novela publicada con Valhalla Ediciones, con quienes publiqué Los linajes de la magia junto con R. Cosmo.

Pero mi trabajo como escritora no termina aquí. Actualmente estoy escribiendo un nuevo proyecto cuya publicación ya ha sido aceptada, y he encaminado mi carrera también hacia el mundo de los videojuegos, donde trabajo como diseñadora narrativa para distintas empresas.

La carrera de un escritor es dura porque conlleva un tremendo esfuerzo que muchas veces no se ve recompensado. Puedes dedicarle meses de tu vida a una novela que nunca verá la luz. Puedes echarle horas y horas a contactar con editoriales y librerías y ver cómo tu trabajo se estanca.

Pero me gustaría aprovechar este artículo para animar a todos aquellos que quieren dedicarse a la escritura. Como cualquier arte, hay una parte importante de pasión en esto que hacemos, y nunca hay que perder la razón por la que nos dedicamos a ello: porque lo disfrutamos y nos gusta.

En este trabajo es importante mantener una mentalidad positiva: incluso con aquellos escritos que se quedan dentro de un cajón hemos aprendido cosas. Cada vez que te sientas a crear una historia, un personaje, un mundo, cada vez que escribes un capítulo, que lees un libro sobre teoría de escritura, estás adquiriendo la experiencia y conocimientos necesarios para que tu siguiente trabajo sea todavía mejor.

Y, paso a paso, haciendo lo siguiente mejor que lo anterior, es como se llega a la cima.


Visita la página web de Rose Drake.


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Atrévete a ser escritor, el curso online
Helen Flix, psicóloga y escritora

Helen Flix. De la psicología a la fantasía, pasando por varios géneros

Desde hace un tiempo en todas las entrevistas que nos suelen realizar a los escritores se nos hace una pregunta: ¿Eres de mapa o de brújula?

La primera vez que me la hicieron tuve que mirar qué significaba, no quería responder una tontería. Y pensé, qué complicado, cómo explico que ni una cosa ni la otra, que no me gusta tenerlo todo planificado, pero tampoco escribo al azar, pues sé qué quiero decir en mis novelas, pero no sé hasta que comienzo a escribirla si tendrá pocos personajes o muchos.

Me di cuenta de que si seguía alguno de los cursos que se dan por internet sobre novela negra o thriller, las recomendaciones eran tan planificadas y metódicas que una IA podía escribirlas sin problema y el resultado en algunos casos sería incluso mejor que la de algunos compañeros o incluso de algunos de los más vendidos en Amazon. Lo mismo me ocurría con las de fantástica o de espiritualidad.

Otra cosa que también descubrí en alguno de esos cursos es que uno no podía tener éxito si no se especializaba en un nicho literario, así que miré mis 22 libros y me sentí desolada porque no estoy encasillada en ninguno.

Os cuento, tengo dos profesiones que me salen del alma, la primera es la que ocupa gran parte de mi día, es psicología clínica y la segunda ser escritora. Dentro de la práctica psicológica se me define como ecléctica, pues me ha gustado formarme en muchas estrategias distintas y he terminado aplicando en la consulta lo que estoy convencida que encaja en el paciente de entre todo lo aprendido. Puede ser que a un paciente lo trate con psicoanálisis y a otro con el mismo problema con EMDR, porque es hacer un traje a medida de cada uno para ser efectivo.

Con la escritura me ocurre lo mismo, me gusta desde que aprendí a leer, leer de todo, cuentos, ciencia, psicología, novelas costumbristas, clásicos, filosofía, novelas de ciencia ficción, novela negra, misterio, históricas, política… Cualquier tema que me llame la atención y sea desde mi punto de vista de calidad.

Libros de Helen Flix

En mi trabajo de escritora he publicado libros de psicología, Mindfulness para vivir sin miedos o Padres conscientes, niños felices; novelas de investigación criminal a lo CSI, El asesino del COVID, Caso cerrado, La Molina; thriller tipo Dan Brown, En nombre de Dios; espiritualidad con viajes de encuentro con uno mismo, El Chamán, En India aprendí a amar, fantástica al estilo de El alquimista (Paulo Coelho) o El señor del tiempo (Louise Cooper), Thor, el Iniciado, Nuevos Amaneceres y por fin me he atrevido a escribir una trilogía: Vientos del pasado, vientos del futuro.

Mis dudas después de consultar a un agente literario fueron terribles, me comentó que J. K. Rowling para poder publicar novelas de otro segmento distinto a Harry Potter había tenido que hacerlo con seudónimo, así que si quería ser leída tenía que quedarme con un estilo concreto para no desorientar a mis lectores.

Bromeé: “¿Pero a la gente que le gusta comer no come todos los días bistec con patatas?”.

Me respondió algo molesta: “Los carnívoros no comen pescado y los vegetarianos solo comen verduras, te guste o no es así cómo funciona el mercado”.

Después de darle muchas vueltas, entrar en crisis, una serie de casualidades o tal vez las musas o mis seres feéricos de esta última aventura de escritora, me llevaron a contactar con un genial proyecto y conocer más de cerca a un señor encantador, con un gran corazón y que no para de pensar y hacer proyectos, Alberto Guaita.

Hace más de 6 años que nos conocemos, ha elaborado para mí booktrailers, portadas y en este último proyecto unos dibujos maravillosos de mis personajes, los ha captado perfectamente, los territorios y los dragones, así como los magos y seres feéricos que salen en la trilogía Vientos del pasado, vientos del futuro. “Nieve y arena” (volumen 1); Oscuridad (volumen 2).

Novelas de Helen Flix

¿Qué estimula una historia en mí?

Muchas cosas, una primera sesión de terapia con algo rocambolesco, pero real, una canción, un póster de un rostro indígena con un águila que me llevó a recuerdos de mi infancia en un país lejano, una conversación en una mesa de al lado en un restaurante. Además, habitualmente tengo libretitas bonitas en mis bolsos con bolígrafos para apuntar frases, escenas y conversaciones al azar. Mis nueras habitualmente ya saben qué regalarme y no fallarán.

Cuando oigo o veo algo que activa en mí la necesidad de convertirlo en una historia, ya sé qué quiero decir al lector, la imagen suele evocarme la imagen de los protagonistas, su imagen, su voz, a veces incluso su olor.

Entonces saco una libreta grande y comienzo a escribir sobre lo que quiero que hagan y pase, eso pone en escena actores secundarios de la novela, pero necesarios.

Ahí aparece la estructura básica “Los Tres Actos”: la presentación, el nudo y el desenlace.

En los thrillers le doy mucha importancia al desenlace, incluso utilizo una estrategia que pertenece a la psicología aplicada a los estudiantes bloqueados en las tesis doctorales o en los TFG, se denomina “la gamba”. Consiste en empezar a escribir el final de la tesis e ir escribiendo del final al principio. A mí parecer buenos novelistas se animan tanto en el nudo que cuando llegan al desenlace no saben cómo hacer creíble el final. Detestaría que eso me pasara, así que antes de nada una vez descritos los personajes escribo el final.

Y una vez comienzo a escribir en una libreta Oxford, con bolígrafo Bic, dejo que los propios personajes me lleven hasta donde ellos deseen. Incluso algunos personajes surgen de dentro de la propia historia, no estaban pensados.

Así que como dijo en Selaya (Cantabria, en una de las Feriucas de Autores) una escritora muy simpática y agradable: “Soy escritora de mapa ascendente brújula”.

Helen Flix, escritora, firma libros

¿Por qué escribir?

Pasión, es pura necesidad. Ya con 9 años entretenía a los hijos de los amigos de mis padres en las reuniones contándoles cuentos que me inventaba, desde luego basándome en otros ya existentes, algunas veces los niños iban creando sobre la marcha los personajes y las acciones y yo las iba encajando, dándoles una historia entretenida.

Las primeras fueron escritas para mi hijo mayor, en las siguientes se convirtió en mi lector cero, ahora escribir es algo casi de familia.

Muchas veces me he cuestionado si era buena o no escribiendo, el famoso “síndrome del impostor” que tan común es en terapia. Da la sensación de que si no te publica Planeta, no eres escritor, eso no es real, es nuestro juez interior desvalorizándonos. El éxito es escribir y terminar pudiendo vivir de ello, la fama es harina de otro costal. Cuántos escritores habéis leído que no los conocíais y os han parecido maravillosos, no hablo del circuito independiente, sino del propio sistema editorial, no todo el mundo escribe un superventas, ni todos los superventas son buenos libros.

La trilogía que estoy escribiendo es un nuevo reto, hacía más de 15 años que no escribía épica-fantástica, pero necesitaba poder dejar constancia de una serie de vivencias y aprendizajes acumulados a lo largo de más de cuarenta años. Me atraen las religiones, los idiomas, las enseñanzas esotéricas, la aventura de descubrimiento y autoconocimiento, así que el año que cambie de década, en 2019, sentí la necesidad de dejar eso plasmado en algún lugar para que no se perdiera conmigo.

Esta trilogía es un compendio de todo ello dosificado, Nieve y arena (volumen 1) es la introducción a los distintos mundos que configuran la fantasía, una mezcla de Un mundo feliz y Dune.  Aparecen los jóvenes que serán el centro de la historia e iremos viendo las luchas de poder internas entre los mandatarios. El personaje de Merlín sirve para introducir la idea de un mundo sin luchas, igualitario, donde el rey y el vasallo son iguales. El tema de la psicología de las palabras y del lenguaje se introduce como argumento central, prohibir lenguas, palabras, modifican la cognición y el pensamiento se vuelve único y uniforme.

Influencias en los libros de Helen Flix

Aparecen estrategias mentalistas, ejercicios iniciáticos, recetas de comida, que pueden reproducirse. Explicaciones científicas de neurología y botánica muy interesantes para nuestra vida diaria. Todo ello en un mundo irreal, pero que se parece mucho al que conocemos.

En Oscuridad (volumen 2), he querido profundizar mucho más en antiguas tradiciones esotéricas desvelando una sanación ancestral hebrea, he recopilado un tratado sobre dragones, cualidades, atributos, características y hechizos de control. Los dragones entran en la historia en este segundo libro con todo su protagonismo y su función específica. Las historias de amor entre los 16 jovencitos se instalan e incluso se convierten en un elemento necesario de la propia historia.

Los adultos se moverán entre la culpa por haberles puesto en el centro del ojo de las venganzas, pero también por cómo los han utilizado, y la necesidad de redención de Merlín por haber fracasado en su intento de dar al mundo un líder que lo cambiará todo.

Los dos libros se pueden leer como puro entretenimiento o como un libro donde cada capítulo esconde enseñanzas, reflexiones e ideas para ser cada uno de nosotros ese mundo en el que deseamos vivir.

Tiene de todo lo que me gusta, belleza, amor, aprendizaje, cultura, comunicación de paz, enseñanzas. Incluso puntos muy concretos del libro de El arte de la guerra de Sun Tzu (en psicología es un referente de la terapia breve estratégica), flores, naturaleza, varitas mágicas, hadas, budas, magos, nigromantes, mentalistas, elfos, enanos, brujas, inmortales, sabios, chamanes, dragones y unicornios.

Si sigo haré algún spoiler, así que lo único que puedo deciros es que los leáis y que el tercero está ya en preparación.

Pero sobre todo para escribir tenéis que leer mucho, después interiorizar. Si queréis que los lectores disfruten tanto como vosotros necesitáis ver, sentir a los personajes y los lugares que describáis, emocionaros tanto que perdonéis la vida a un personaje que en principio debía morir o llegar a odiar tanto al villano que eliminarlo sea una liberación.

Enamoraros de la historia, escribir bien sin fallos ortográficos ni de estilo, ya vendrá al final.

Helen Flix, escritora


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Si fuese más valiente, novela gay, Cintia Fernández

«Si fuese más valiente», de la idea original a ganar un premio, por Cintia Fernández

Si me hubiesen dicho en enero que pocos meses después iba a publicar mi primera novela, me habría reído de quien fuese. Pero la cosa es que ahora me encuentro escribiendo un artículo sobre mi experiencia publicando y con un tatuaje en la pierna de esa novela. Porque, sí, Si fuese más valiente está ahí fuera, al alcance de cualquiera que la quiera leer.

Esto de escribir y publicar es una movida muy loca.

Mientras pensaba en cómo enfocar este artículo, encontré el diario de escritura que elaboré mientras desarrollaba la historia: «Esta semana me está costando escribir; estoy desmotivada, atascada, con la sensación de que la novela es una mierda. Pero, en fin, al menos quiero terminarla; luego veré si merece la pena». Un año después, lo leo y me dan ganas de abrazar a la Cintia del pasado y decirle que consiguió lo más importante: terminarla.

Romance LGTBI, novela, Si fuese más valiente, Cintia Fernández

La idea original

Reconozco que empecé Si fuese más valiente (Proyecto Bilbao por aquel entonces) sin mucha idea de lo que hacía y un montón de miedo de que no me saliese bien. Pero como mi mayor objetivo era acabar mi propia novela, me propuse escribir un poquito cada día, aunque solo fuese una frase. Para ello, empecé a llevar un diario de escritura, donde anotaba las palabras diarias, contaba qué había escrito y mis impresiones respecto a la sesión. No faltar a esa «cita» se convirtió en un reto que, así a lo tonto, me ayudó a avanzar y terminar la novela.

Cuando comencé ese diario, era agosto de 2022 (justo un año después, estoy redactando este artículo) y tenía 11.000 palabras que había escrito durante los meses anteriores. Para mí, ese agosto fue cuando empecé de verdad a escribir Si fuese más valiente, cuando me lo tomé en serio. El 2 de diciembre, puse el punto final. Es decir, tardé cuatro meses completos en escribir el primer borrador de mi primera novela.

Para llegar a ese punto de saber qué escribir, recordé algo que Carlos del Río siempre aconseja en sus clases: hacerlo sobre lo que te gusta. Por eso, primero pensé en los elementos que quería que estuviesen sí o sí en mi historia, para escribir lo que a mí me gustaría leer: amigos que se enamoran, personajes LGBT+, grupito de amigos… En aquella primera fase, todavía no sabía si la pareja principal sería de dos chicos o de dos chicas, hasta que Unai (el interés romántico de Nico, el protagonista) me vino a la cabeza de manera muy definida, y lo tuve claro.

Por aquel entonces, la historia se iba a desarrollar en EE. UU., incluso tenía ya pensado un nombre inventado para el pueblo, y los protagonistas se llamaban Nick y Dorian. Pero, entonces, un sábado fui a pasar el día a Bilbao, me metí de lleno en el ambientillo de su Casco Viejo y me recordó lo guay que es la ciudad. Me acuerdo de que al volver a casa comenté mis dudas en Twitter: ¿ambiento la historia en EE. UU., como tenía pensado, o en España? Varias personas me recomendaron hacer la historia aquí para darle cercanía. Y me quedé en Bilbao.

Así que tuve que trasladar todo lo que tenía pensado (ambientación, personajes, un poquito de la trama) a la sociedad española, pero lo que quería contar, la esencia, esos amigos de la infancia que se iban a enamorar, era la misma. En esta primera fase, mi mejor herramienta fue un cuaderno. En él escribía fragmentos que, de repente, me venían a la cabeza; pegaba fotos de los personajes o cosas que me recordaban a ellos; anotaba cualquier información que, más adelante, quizá me vendría bien. Después fui llevando lo más importante a un documento de Google Docs e hice un listado de escenas: sabía qué escenas clave quería meter, el camino a seguir y por dónde tenía que pasar. Empecé a organizar la historia como un puzzle; me agobiaba ponerme a escribir sin saber qué iba a ocurrir casi al completo y tardé un tiempo en encontrar mi propio sistema (poco a poco, he aprendido a no necesitar tener todo tan atado como durante esa primera fase y dejarme llevar —al menos un poquito, y con un guion sobre el que moverme—).

Y, por fin, me puse a escribir.

Novela gay, lgtbi, Si fuese más valiente, Cintia Fernández

La escritura

Tuve mis momentos de querer abandonar la historia, de no saber si lo que estaba haciendo valdría la pena y de atascarme en determinados puntos de la trama. Pero cuando me tocaba, por ejemplo, una escena de la que apenas sabía nada, o no sabía cómo continuar, daba un paseo. Una gran parte de Si fuese más valiente la he escrito en notas del móvil mientras caminaba por la costa.

Después de celebrar haber terminado ese primer borrador (algo que es muy importante recordar para no agobiarnos: solo es un borrador, la base sobre la que vamos a trabajar), llegó la reescritura, con la que estuve un mes y medio. Soy muy tiquismiquis y, además, correctora, así que leía y leía y siempre encontraba algo que cambiar. Hice encaje de bolillos para cuadrar toda la información de los flashbacks con las referencias de la actualidad; perdí la cuenta de las revisiones, de los cambios, del número de veces que leí mi propia novela; llegó un punto en el que me sabía de memoria algunas frases.

El premio

En esas semanas, varias editoriales convocaron concursos de novela romántica, entre ellas el sello Harlequin Ibérica, con su II Premio eLit LGTBI, donde Si fuese más valiente encajaba a la perfección. Así que metí el turbo para llegar a ese plazo y terminé la revisión de la novela una hora antes de presentarla al concurso, cosa que no recomiendo hacer. Ni siquiera me había dado tiempo a que nadie más la leyese, pero la envié.

Dos meses después, cuando me avisaron de que había ganado (sigo alucinando y asimilándolo), yo seguía reescribiendo, corrigiendo, puliendo. Tardé unas cuantas semanas en creerme que todo aquello estaba pasando. Quizá empecé a hacerlo cuando la idea de la novela como producto empezó a tomar forma: las primeras ideas para la portada, la elaboración de la sinopsis, los emails de la editora, etcétera.

El proceso de publicación ha sido abrumador, como un salto al vacío, donde la novela, esa que has escrito con tanto mimo, y sus personajes, y su historia, dejan de ser tuyos y pasan a ser de aquel que la lea. Y tú ya no puedes hacer nada para protegerla, para protegerte; cualquiera, sin conocerte de nada, puede juzgarte. Pero, sobre todo, es una experiencia chulísima, esa de que los demás lean tu historia y la interpreten a su manera y la hagan suya y te cuenten sus impresiones y se enamoren de los personajes. Es muy muy muy emocionante.

Si fuese más valiente, novela ganadora del II Premio eLit LGTBI

Dando a conocer Si fuese más valiente

La promoción de Si fuese más valiente se ha basado, y se basa, en lo que yo publico en redes (frases de la novela, curiosidades sobre los personajes, fotos de las localizaciones, playlist, etc.), en lo que la gente comparte y, sobre todo, en la recomendación. Pedí a la editorial que mandase el libro a varios booktubers y bookstagrammers, y el resultado ha sido bastante satisfactorio. Aun así, cuesta hacerse notar en la inmensidad de libros que se publican a diario. A veces me imagino dando saltitos en medio de una multitud, con el brazo alzado para que me vean y gritando: «¡Estoy aquí! ¡Estoy aquí! ¡Estoy aquí!».

Y, aun así, sé que he sido una privilegiada por haber podido publicar mi primera novela y de una forma tan rápida. No tuve que esperar meses la respuesta de las editoriales, recibir rechazados o no encontrar casa para Si fuese más valiente. Soy consciente de la tremenda suerte que he tenido y me siento muy muy agradecida. La respuesta de los lectores está siendo muy positiva, he compartido podio en Amazon con Tan poca vida, de Hanya Yanagihara, uno de mis libros favoritos, y, la verdad, estoy muy orgullosa de la novelita que he creado. Con eso, yo ya…

Estoy en proceso de escribir mi próxima historia, también de romántica LGBT+, a la que espero dar un gran empujón en los próximos meses porque, ahora mismo, estoy bastante atascada. Supongo que volveré a recurrir al diario de escritura, a ese reto de escribir un poquito todos los días, aunque sea diez palabras, y avanzar, avanzar, avanzar. La última vez me salió bien.

Cintia Fernández, escritora, LGTBI


Cintia Fernández es correctora, escritora y periodista.

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